Naruto © Masashi Kishimoto.
Nota de la autoria: Lamento informar que me estoy acercando al final de esta colección, porque casi estoy sin ideas. ¡Gracias por su maravilloso apoyo! ¡Son los mejores!
Un retrato de juventud
"¡Gai-sensei! ¿Qué es eso?" La voz ansiosa de Lee es increíblemente alta en la fría oscuridad. Tenten y Neji se estremecen, contentos de estar solos en el pequeño claro lejos de la aldea. Si su compañero de equipo fuera a gritar así en casa, en medio de la noche… Bueno, no se sabe lo que una comunidad de shinobis cansados les harían. Tenten espera que la muerte fuera rápida y relativamente indolora. Neji espera tener la chance de unirse al montón.
La respuesta de Gai no es menos modulada, y aun las cigarras ensordecedoras hacen silencio cuando él habla. Sonríe en la oscuridad y la luz de la luna llena resalta su dentadura perfecta. "¡Acérquense, mis estudiantes! ¡He arreglado – a un gran costo, podría agregar – una maravillosa oportunidad para ustedes! ¡Esta noche, con sus ojos juveniles, verán las maravillas del universo!"
Tenten entrecierra sus ojos chocolate, luchando contra la oscuridad mientras se acerca a su sensei. A diferencia de sus compañeros, su visión nocturna no es perfecta, y sólo puede adivinar sobre qué gritaba Lee. Al lado de su maestro hay un extraño artilugio, un largo y brillante cilindro rojo – tubo, se corrige – posado en un trípode. La comprensión la ilumina, y Tenten sabe que aunque nunca ha visto uno antes, está mirando un…
"¿Un telescopio?" pregunta Neji, y se las arregla para que su voz suene tanto desinteresada como mordaz. ¿Para esto les ordenó su maestro caminar todo esto? ¿Un vistazo a las estrellas que pueden verse perfectamente desde aquí? ¿Su maestro nunca terminará? Mirando al extraño hombre, observando cómo sus ojitos titilan como el cielo arriba, Neji se da cuenta tristemente que la respuesta es no.
"¿Qué vamos a mirar?" pregunta Lee, tratando de seguir la línea de visión del telescopio. El hecho de que no ve nada fuera de lo común no lo desilusiona, y se gira para enfrentarse a su maestro, con la esperanza brillando en sus enormes ojos. "¿Hay una lluvia de meteoritos esta noche o algo así? ¡He querido ver una desde que Naruto dijo que nos dormimos mientras había una en el hotel en Suna!"
Gai menea la cabeza, un poco triste de que va a decepcionar a su estudiante favorito. "No, Lee. Desafortunadamente, no hay una maravillosa lluvia esta noche, pero por favor aférrate a tus sueños juveniles. ¡Un día, sin dudas verás una! ¡Esta noche, sin embargo, enfocaremos toda nuestra ardiente atención en los sorprendentes cuerpos celestes visibles sobre nosotros! ¡Venus, Marte, Urano…!
Neji da un pequeño resoplido burlón, y Tenten larga una carcajada en un raro momento de infantilidad.
Aunque no Rock Lee. "Sensei, ¿por qué necesitamos un telescopio para ver tu ano?"
Mirar las estrellas nunca será igual.
Click.
"Deja de hacer eso."
Click.
"¡Neji!"
"¿Qué?"
"¡Deja de hacer eso! ¡Hablo en serio!"
"¿Disculpa?"
Click.
"¡Eso! Si no dejas de cerras los ojos en la foto, ya verás…"
"Queridísimos compañeros, ¿todavía no hemos terminado nuestra inspiradora foto? Creo que estoy ciego…"
"No hasta que Neji deje de cerrar los ojos."
Click.
"¡Neji! Arg!"
"La luz me hace mal a los ojos."
"Sólo mantenlos abiertos una vez. Realmente, ¿es mucho pedir? Es nuestra foto de equipo, después de todo."
"¡Tenten, amiga mía! Mira todos esos hermosos colores que giran…"
Click.
"¡Lo hiciste de nuevo!"
"Ya, ya, mi juvenil flor. Si Neji elige cerrar los ojos durante nuestra sorprendente, magnífica, estupenda, súper foto de equipo, es su elección, y como sus comprensivos y alentadores nuevos compañeros, estamos obligados a respetar sus deseos. Ahora, ¡sonrían todos!"
Click.
¿Qué es eso?
Caminando detrás de Rock Lee en el angosto sendero del bosque, mirando a su espalda vestida de verde, los ojos de Tenten se encuentran con algo bastante feo de ver. Sin romper sus zancadas que se tragan la tierra, se vuelve hacia Neji, quien está actuado como su vigía y retaguardia. Articulando la pregunta en silencio, sabiendo que el Hyuga puede leerle los baios, apunta hacia la parte de atrás del cuello del chico más joven que no se da cuenta de nada.
Neji da un vistazo al área indicada y frunce el ceño. Justo encima del cuello de Lee, extendiéndose hacia la línea de cabello ónix del chico, está el más grande y más rojo manchón de piel que alguna vez ha visto en una persona. Se pregunta si Lee está teniendo una reacción alérgica a algo. Posiblemente, ¿pero a qué? Mira más de cerca, notando cómo la cosa está levantada e inflamada, viendo el cuidado que pone Lee cuando da vuelta la cabeza de un lado a otro, casi como si le doliera.
Tenten levanta una ceja en forma interrogante, esperando una explicación. Tendrá suerte en no tropezar, caminando así hacia atrás. Sus manos se mueven rápido, los dedos volando, usando el lenguaje de señas ninja que aprendieron hace mucho en la Academia. ¿Ideas?
Neji da una última mirada al enorme nudo – casi una joroba, realmente – en el cuello de su amigo y su ceño se profundiza, su mente analítica finalmente reconociendo la cosa horrible. Sus disgustados ojos blancos se encuentran con los curiosos de Tenten, y ni siquiera se molesta en susurrar su respuesta. ¿Qué importa si Lee oye? ¿Quizás se le podría despertar un poco de responsabilidad? "Es un forúnculo."
"Puah." Tenten hace un gesto y arruga la nariz. Finalmente se vuelve a dar vuelta, esquivando por poco la rama de un árbol que cuelga baja, y sus ojos caen otra vez en el abseso rojo y enojado. Mirar la cosa es tan repulsivo que encuentra que no puede apartar la mirada. Respirando profundo, pone su mejor voz de paciencia y pregunta, "Lee, ¿sabes que tienes un grano en la parte de atrás del cuello?"
Su amigo sacude la cabeza con determinación, marchando sin romper el paso y sin preocuparse de mirar hacia atrás. Su voz es extraña cuando flota a sus oídos, pesada y tan llena de negación que hace que cada palabra sueñe como una oración separada. "No es así."
Tenten mira a Neji, y en su mirada hay un gran número de cosas; su repulsión por la situación, su incredulidad por el comportamiento de su amigo, siempre irracional y sus eternas rarezas, y una muy importante, apremiante pregunta. Puesto simple, ¿qué van a hacer? Si dejan a Lee herido, ¿cuenta como poner en peligro la misión? "Um, sí Lee. Es así."
"No, no es así. Mi cuello está bien." Lee aumenta la velocidad, tratando de poner distancia entre su dolorido cuello y sus curiosos compañeros. Mientras realmente cree que Neji lo dejará en paz con su dolor, no está tan seguro de la kunoichi de las armas. Hay muchas posibilidades de que Tenten se pondrá un poco ansiosa y tratará de ayudarlo. ¿No se da cuenta de lo mucho que duele?
"Lee, tienes que reventarlo. Te enfermarás."
Aparentemente no.
"No."
"Lee." Las voz de Tenten tiene un filo de advertencia ahora. Comienza a caminar más rápido, acercándose.
"No." Su propia voz suena petulante, y le toma todo lo que tiene no mirar hacia atrás y empezar a correr.
Rock Lee se da cuenta de su error cuando, momentos después, su amiga elimina la distancia y lo tacklea al suelo del bosque. Neji lo sostiene abajo, golpeando algunos puntos de chakra en sus brazos y así inmovilizándolo. Tenten se arrodilla sobre su espalda y no pierde tiempo en pincharlo con un sembon, hacer una punción en la cosa inflamada y permitir que la pus drene. Un segundo de terrible dolor, y después, misericordiosamente, alivio.
"Gracias," cacarea Lee, estirando el cuello de un lado a otro mientras lo ponen rudamente de pie. "Se siente mucho mejor."
"De nada," murmura Neji, habiendo disfrutado en secreto la visión de Tenten ensartando al chico menor.
"No hay problema," murmura débilmente Tenten, mirando la porquería putrefacta y sanguinolenta que rápidamente se está desparramando por la espalda del traje de spandex de Lee. Está haciendo su mejor esfuerzo por no vomitar. "¿Para qué están los amigos?"
Tenten lo ve primero, un manchón azul grisáceo moviéndose por la Avenida del Té hacia ellos, difícil de reconocer en las ropas extrañas y el calor brumoso del verano. "Lee," grita de alegría, el corazón saltando alegremente en su pecho. Esta manaña, su amigo ha atravesado una cirugía que amenazaba su vida, para posiblemente jamás volver, y los estúpidos ancianos actualmente a cargo de la aldea los habían forzado a dejar su lado y ayudar con la reconstrucción.
"¡Queridísima Tenten!" grita Lee sin reservas, levantando una mano de su siempre presente muleta de madera y saludándolos vigorosamente. Pisa fuerte hacia los dos a un paso apenas más rápido, respirando fuerte, con el sudor bajando por su cuerpo en curación, desesperado por ver a sus compañeros antes que el equipo del hospital y una enojada Lady Tsunade vengan a buscarlo. "¡Neji, que bueno verte!"
"¡Lee!" grita Tenten a su vez, y sólo Neji, parado detrás de ella con la parte de atrás de la pesada viga de madera que están llevando sobre un hombro, oye su voz quebrarse. Apenas un segundo después, mucho antes de que haya tenido tiempo de prepararse físicamente, ella suelta su lado y sale corriendo hacia su amigo que cojea, dejándolo que se tambalee bajo el peso.
"¿Tenten?" dice Neji sin aliento, tratando de decidir qué hacer. Dioses, entiende su alivio por ver a su compañero de equipo vivo, ¡pero está siendo aplastado! Finalmente, encuentra la fuerza para sostener su lado de la viga en el aire y salir arrastrándose de abajo, dejándolo caer cuando está a salvo al lado. Golpea el suelo con lo que parece un terremoto, y apenas esquiva su dedo gordo.
Para el momento Tenten ha ahogado a Lee en abrazos muy entusiastas, y el chico está deseando haber tomado más medicación para el dolor antes de escabullirse del hospital. Se deja llevar gentilmente por la meticulosa kunoichi a un banco improvisado, que en realidad no es más que una placa puesta sobre dos latas de pintura. Lo instala allí, sonriendo y de algún modo aguantando las lágrimas. Luego procede a sentarse junto a él. "Sabía que tú…"
"¿Qué yo qué?" pregunta Lee, cuando su charlatana compañera se queda sin palabras. A Tenten se le pone pálido alrededor de los labios e inmediatamente se levanta de un salto, dándose vuelta y mirando en forma asesina a su asiento. Una de las lágrimas se las arregla para rodar por su mejilla bronceada. "Tenten, ¿estás bien?"
Con un educado gesto hacia Lee que pasa desapercibido, Neji se para al lado de Tenten y observa el foco de su ansiosa – ¿y dolorida? – mirada. Con su aguda mirada, es muy fácil ver lo que la aqueja. La parte de la madera en la que se había senado todavía no estaba lijada y, en consecuencia, ella ahora tiene algunas astillas bastante grandes en un lugar muy incómodo. "¿Nadie te dijo nunca que mires donde te sientas?!
Los ojos oscuros se vuelven hacia los suyos y la voz de Tenten es un poco más que un susurro desesperado. "Por favor sácalas."
Lee mira apresuradamente de uno a otro, cargado con el sentimiento de que se está perdiendo algo importante. "¿Qué está pasando? ¿Sacar qué?"
Neji trata de no sonreír. En realidad lo hace, pero después de que Tenten lo dejó tan irreflexivamente colgado con la viga… Bueno, se dice que la recompensa es una perra. Sin embargo, Neji está bien criado, es miembro de una familia estimada y respetada, y da una respuesta que podría ser considerada delicada. "Tiene astillas en su… derriére."
La voz de Lee es pareja y plana, y así saben que está realmente confundido, en lugar de sólo shockeado. "¿Su qué?"
"¡Mi trasero, Lee!" La altísima voz estrangulada de Tenten llama tanto la atención de los trabajadores vecinos como la palabra que usa. Sus desmesuradas miradas se hacen vergonzosas, y se pone colorada. Una mano agarra fuerte la manga de la camisa color tostado de Neji, tanto por enojo como por la necesidad de apoyo físico, y susurra. "Haz algo."
Neji frunce el ceño ante el contacto, ya que nunca ha disfrutado que lo toquen, y se gira para enfrentar a Lee. "Supongo que todos vamos a volver al hospital."
Tenten es la última en reír, sin embargo. El hospital aún está lleno de gente recuperándose del ataque sorpresa de Orochimaru, y ninjas que han trabajado hasta la extenuación, y nadie tiene tiempo para algo tan trivial como remover astillas, aún si están en un área bastante delicada.
Neji no tiene más opción que llevarla al complejo Hyuga, y explicarle a los dignos miembros de su familia el sensible tema. Los ojos perlados de su familia muestran tanto desaprobación como humor. Al final, Hinata con calma quita las astillas, y esto se vuelve una historia contada por generaciones. Incluso le dan un título:
De cómo Neji, Un Genio Hyuga, Rechazó Quitar Astillas del Trasero de Su Compañera de Equipo.
