26.

- Bueno, pues ya tenemos otra ayuda. Dónde crees que podríamos ocuparla? Pienso que estaría bien en la sala de guerra, con Heist. Siempre se le dio bien eso de planificar, no crees?

- ...

- Aunque bueno, en el bosque también sería feliz y podría sacarnos amistad con otras criaturas que nos ayudasen a defender el castillo.

- ...

- Quizá podría buscar elfos para que se ocupasen de la comida! El que hay ahora está viejo y no tiene muy buen aspecto, además, estoy seguro de que escupe en mi comida. Menudo servicio...

- ...

- No dices nada? - preguntó Harry mirando a Draco. - Ah coño, que no puedes jajaja.

Este tío estaba fatal de la cabeza. Ahora de repente era su mejor amigo y no se había dado cuenta.

- Y bien?

Draco tuvo que escoger muy bien sus palabras, le provocaba una gran impotencia quedarse sin voz.

- Pienso que deberías plantearte tu próximo movimiento y después colocar a tus peones.

- Hmmm... eso suena inteligente. Cuéntame más.

- Pasaste tres años allí con ellos, ya deberías saber cómo actúan, en este caso están detrás de algo que les has robado, llevan atacando sin descanso...

No pudo seguir hablando, porque de repente Harry estaba besándole como si le fuera la vida en ello. Habían llegado a la habitación y no se había dado cuenta.

Cerró la puerta y le puso contra ella, con prisa e impaciencia le quitó la capa blanca y la tiró sin cuidado.

Le agarró de la cara, le revolvió el pelo con pura impaciencia y necesidad. Se frotó contra él sintiendo cómo su cuerpo reaccionaba veloz a las caricias del moreno. Lo necesitaba tanto que creía que se volvería loco.

Le devolvió los tirones de pelo, le mordió el cuello con ansia y tiró de la túnica para quitársela, pero Harry se lo impidió, sin embargo se quitó lo que llevaba debajo, dejando el paso libre para la hambrienta exploración de su dragón.

Draco empezó a sentir el mismo calor dentro que sentía con las transformaciones, sentía que el fuego corría por sus venas, los gritos se agolpaban en su garganta con cada mordisco del moreno.

- Esta mañana me dejaste con ganas de ver algo... - dijo Harry con voz rasposa, mirándole a los ojos.

Tiró de Draco hacia el baño, abrió el agua caliente, y la dejó fluir. Mientras tanto colocó a Draco sobre el lavabo y abrió el agua también. Se mojó, la mano la pasó por detrás y empapó al rubio, comenzando por la espalda para poder acceder a su escondite favorito.

El rubio se dejó hacer, con escalofríos provocados por el contraste del frío del ambiente y el calor del agua, presa de la locura del placer que la impaciencia y la necesidad, que aquel maldito loco le provocaba.

Sintió su mano izquierda, tibia y húmeda, curiosa, pidiendo permiso. La derecha delante, acariciando y recorriendo cada centímetro de su miembro, algo menos tibia, pero compensado con la destreza de quien sabe qué terreno maneja.

Un torbellino de sensaciones que le abrumaban y le impedían centrarse en una sola zona o disfrutar de manera independiente. Sentía como Harry se agarraba a su cuello con la boca, mordiendo y succionando justo encima de la cadena. Marcando territorio allá por donde pasaba.

- Eres puro fuego, Draco. Por el puto Merlín, puedo sentir tu cuerpo abriéndose para mi, siento cómo me desea. Quisiera hacerte disfrutar así el resto de mi vida, sin descanso, hasta agotarte, hasta apagar todo lo que me provocas.

- Sa... sabes que no me opondré a aah... que lo hagas, pero no... pares por favor - suplicó el rubio con dificultad.

- Voy a parar...

- No!... No!!... - dijo Draco al borde del orgasmo.

- Si... voy a parar para que aprendas cuál es tu lugar... maldito mortífago traidor... - aseguró pasando la lengua intensamente a lo largo de su cuello.

Pero ya no fue capaz de responder. Las convulsiones del orgasmo le estaban sacudiendo con violencia, mientras Harry le sujetaba muy cerca de su propio cuerpo, manteniendo las manos donde estaban, con movimientos lentos, prolongando el orgasmo. Harry le abrazaba con fuerza, muy cerca de él como siempre hacía, sosteniéndole, sintiendo suyas las oleadas de placer que recorrían a su dragón. Le echó su capa por encima para que no se enfriara.

- No olvides quien es tu dueño... - susurró Harry.

- Harry... - suspiró Malfoy contra su cuello, aún temblando.

- Sssh, ya está, ya pasó - le tranquilizó acariciándole el pelo con suavidad y ternura.

Le besó la frente con cariño, pero el dolor volvió a su estómago, una vez más.

Con lágrimas en los ojos que trató de ocultar, y con una fuerza de voluntad desmesurada consiguió ignorarlo temporalmente. Se concentró en lo que tener a su rubio abrazado, inofensivo y entregado a él le hacía sentir. De este modo, cualquier dolor era menos doloroso.

- Vamos a la bañera, que te vas a quedar frío.

Harry vio que su dragón era extrañamente liviano cuando le ayudó a bajar del lavabo. Estaba más delgado de lo habitual.

Entonces recordó; Vale, no le había dado de comer en mucho tiempo. Realmente era un cabrón con él.

Esta vez si, Harry se quitó la túnica y la dejó en el suelo. Se metieron juntos en la bañera. Colocó a Malfoy entre sus piernas y le recostó contra su pecho, después le abrazó y le acarició con suavidad, templando las zonas de su cuerpo que se habían quedado frías de estar desnudo, con el agua caliente de la bañera.

Pero Draco no se quedó quieto, metió la mano entre ellos y empezó a juguetear con lo que le estaba perforando la espalda.

- No te gustan las deudas, no? - susurró Harry en su oído.

- Y menos con mi señor... - respondió Draco girando la cara para besarle.

El placer que estaba sintiendo se mezcló con el dolor cada vez mas intenso e insoportable de su estómago. El odio iba en aumento, pero el placer era mas fuerte y consiguió calmar el ardor poco a poco.

Draco se dio la vuelta y metió la cabeza bajo el agua. Harry sorprendido y agradecido se dejó llevar por la habilidad del rubio, que le estaba volviendo loco con la boca y las manos. No podía decir donde estaba cada cosa. El dolor había pasado a un segundo plano cuando sintió la oleada de placer. La boca del rubio se encargó de guardar todo para no ensuciar el agua.

Entonces la gratitud se fue oscureciendo, la cordura desapareció, la relajación dio paso a una furia salvaje. Sintió la necesidad imperiosa de arrancarle la cabeza a alguien, de estrangular con sus propias manos, de ver la sangre fluir. El dolor abdominal volvió con fuerza, sin descanso.

- Aléjate, Draco, sal de la bañera - fue cuanto pudo decir antes de levantarse y salir también. Se llevó las manos al estómago y cayó de rodillas una vez más, completamente desnudo.

Draco no sabía cómo reaccionar. Siempre había tenido estos brotes, pero últimamente repetian con mucha frecuencia y desconocía por completo a qué se debían. Harry tampoco le había explicado nunca nada. Agarró la cadena y la miró, todo aquello era un completo enigma para él.

Potter seguía en el suelo, respirando con dificultad. Draco invocó un hechizo para secarle con su varita, sólo le faltaba ponerse enfermo también.

- Necesito salir de aquí - dijo Harry.

Realmente tenía mal aspecto. Draco le ayudó a levantarse, pero Potter le echó. Se quedó observando sus patéticos intentos de ponerse de pie mientras se sentía totalmente impotente. Cuando lo logró le siguió fuera de la habitación.

Temía cómo acabaría esto.


Me quiero morir de amor con ellos, pero Draco teme algo. Draco es listo y va a odiar llevar razón.

Permaneced atentas que vienen curvas!

Gracias por leer!

Kanna

PD: Murtilla, no puedo responderte por privado, pero hace unos capítulos se menciona que los Malfoy están muertos. La razón por la que no domina a Draco, bueno, ya llegará la respuesta :D