Capítulo 21
Se encontraban en el departamento de Syaoran. A lo largo de ese tiempo lo habían estado ocupando como un cuartel. Sakura observó a Syaoran a lado de ella y oprimió gentilmente su mano. Les acababa de contar aquella leyenda que le había contado Kaho. Syaoran tenía el ceño fruncido y se notaba enojado, aun así, ninguno había dicho nada, sumiéndose en un silencio casi sepulcral.
"Sakura, puedo percibir que tu control sobre tu poder espiritual ha aumentado un poco." Eriol fue el primero en romper el silencio.
Sakura deslizó su mirada hasta la azul de él y asintió. "Aun me falta mucho, pero creo que he progresado un poco."
"Me gustaría intentar el hechizo ahora." Dijo él, mirando a Syaoran. "Intentar desbloquear mis recuerdos."
Syaoran alzó la vista hasta Eriol. "¿Ahora?"
Eriol asintió y Sakura hubiera jurado que tras sus miradas ambos hombres mantenían una conversación privada. El suspiro de Syaoran rompió de alguna forma la tensión que se había generado después del relato.
Sakura incluso no sabía cómo se sentía ella misma. Después de que Kaho le contara la leyenda prácticamente su mente dejó de funcionar. Tuvo que poner un esfuerzo extra de su parte para actuar normal. Para actuar como si aquella leyenda no tuviera nada que ver con la maldición que llevaba su alma. Por lo menos frente a Aoi y su madre.
Kaho le había prestado aquel libro unos días, diciendo que tal vez sería útil para la tarea de Tomoyo. Aunque por alguna razón que no le quedaba del todo clara Kaho parecía estar diciendo otra cosa… era como si supiera más de lo que decía. Aun así, Sakura no quiso investigar nada. Ahora se tenía que concentrar en cosas más importantes.
Estar al lado de Syaoran, tener a sus amigos con ella, ellos le habían dado la valentía que necesitaba para aceptar cada cosa nueva que había aparecido en su vida. Después de escuchar la leyenda Sakura se había sentido triste, sí. No por haber muerto en aquella vida, ni siquiera por el temor de la misma posibilidad en esta vida, sino por Syaoran. Pensó en como se sentiría si no volviera a ver a Syaoran y sintió un fuerte dolor en su pecho. Pero ahora tenían la ventaja de saber que era lo que en verdad estaba ocurriendo. Ahora estaban juntos los cuatro y juntos encontrarían la solución. Sería fuerte, con ellos y por ellos lo sería.
"Bien. Hagámoslo." Escuchó la voz de Syaoran y salió de sus cavilaciones.
"Bien" dijo con una voz fuerte y clara.
…
Eriol se encontraba recostado sobre el sillón. Sakura y Syaoran se habían posicionado a cada lado de este, mientras que Tomoyo se encontraba un poco más lejos sosteniendo el libro. Los tres de pie formaron un triángulo. Syaoran y Eriol convocaron el hechizo que tomó la forma de un circulo luminoso bajo ellos, el triángulo se iluminó al centro del círculo, ligándolos.
Sakura pudo percibir la calidez efervescente de la energía mágica rodeándolos.
"Cierren los ojos." Ordenó Syaoran y así lo hicieron.
En la visión de Sakura, tras sus párpados, apareció la misma luz. Podía percibir las siluetas oscuras de sus amigos rellenas en tonos azules y violetas, mientras que el círculo y el triángulo mágico estaban delineados con tonos fucsias, naranjas y amarillos. Pudo sentir la energía de Syaoran fluir en un tono verde rodeándola y dirigiéndose hacia la cabeza de Eriol.
"Ahora Sakura."
Escuchó la voz de Syaoran y sin abrir los ojos expulsó su energía mágica, proveniente del centro de su alma. Su energía parecía de un color celeste brillante. Sakura se concentró a trazar el triángulo con esa energía para después dirigirla por igual hacia la cabeza de Eriol.
En el instante en que lo hizo dejó de ver todos aquellos colores, las siluetas. En cambio, comenzó a ver a su alrededor imágenes borrosas, difusas. Vio la energía verde de Syaoran y la siguió. Sakura pensó que se encontraba en algo parecido a una biblioteca. A sus lados veía motas borrosas, pero si se concentraba en alguna, las motas tomaban formas. "Es esta" No podría decir que escuchó las palabras de Syaoran, más como que las sintió vibrar en su ser y las absorbió, entendiendo el significado.
Syaoran le había dicho que para desbloquear una memoria lo primero que tenían que hacer era encontrarla. Para ello Eriol los guiaría. Una vez que la encontraran sería como abrir un cerrojo.
Sakura sintió una barrera con la que topó y lo percibió más como si fuera una puerta de hierro, demasiado pesada como para poder moverla sola. Demasiado sólida como para poder vislumbrar lo que se encontraba detrás.
"Ahora." Dijo Syaoran.
Sakura inhaló profundamente y concentró toda su energía intentando aplicar presión sobre aquella puerta. Se sentía demasiado pesada en su mente, pero sintió claramente la energía de Syaoran y la de Eriol empujar con ella. A un lado sintió algo más y en su mente vio la imagen de aquel libro. La portada del libro aparecía más claramente ante ella que cuando lo había observado con sus ojos abiertos. Podía ver claramente un círculo, un triangulo en medio y entre ambos pudo ver una estrella de cinco puntas.
Sakura no supo el por qué, pero concentró su energía en tocar el libro, dejó de empujar la puerta y deshizo el triángulo que había creado con su energía, en vez de ello lo moldeó en la misma forma que veía en la portada. Una estrella de cinco puntas. Una vez que la había formado volvió a empujar.
Casi hubiera jurado escuchar un 'click' antes de que la puerta cediera.
Avanzó hasta la entrada y se sintió tambalear. De pronto se encontró a si misma viendo una escena, desde una perspectiva que no era la suya.
Eriol corrió hacia Syaoran quien se encontraba en el suelo de rodillas, sosteniendo con sus brazos a Sakura.
"No… no te preocupes, todo va a estar bien… vas… vas a estar bien" decía Syaoran.
Eriol se acercó hasta ellos, el vestido claro de Sakura empapado de sangre carmín que se extendía desde su pecho hacia sus extremidades. Eriol miró hacia un lado y vio al padre de Syaoran, Hitaro que se encontraba tirado en el suelo como si algo lo hubiera empujado. Su mandíbula lucía dislocada, sus ojos desorbitados, su rostro en una mueca de incredulidad. El padre de Sakura había desenvainado su espada y apuntaba hacia Hitaro, aunque no dejaba de ver al príncipe y la princesa. Su rostro se había tornado sumamente pálido.
Eriol regresó su vista a la princesa, aun estaba viva, pero sabía que no por mucho tiempo. Se acercó hasta ella e impulsó su magia a tapar la herida, a evitar que la sangre siguiera fluyendo, pero ya había salido demasiada.
"Vamos a llevarla adentro, Eriol" dijo Syaoran sin dejar de mirarla. "Vas a estar bien, ya verás"
Eriol no se movió de su lugar, no había nada que hacer.
"Sya-Syaoran te… amo "
"No, no te atrevas… no te atrevas a despedirte de mí Sakura… no… puedes."
"Sya… Syao…ran si-siempre… me…enamoraría...de...ti."
Eriol escuchó las últimas palabras de la princesa antes de que sintiera su alma desprenderse de su cuerpo. A sus ojos vio como el aura brillante que envolvía a Sakura se desvanecía poco a poco. Pero eso no fue lo único. Vio como se iba tornando negra.
¡Una maldición! Eriol intentó ubicar la fuente de ese poder maligno que cubrió el aura de la princesa y se encontró con el rostro sonriente de Hitaro.
Eriol intentó lanzar su energía en forma de un hechizo protector hacía el alma que desaparecía, de Sakura, pero no lo logró. Su energía atravesó el fantasma del alma de la princesa. Estaba en transición… ya no se encontraba en ese mundo.
Llevaron el cuerpo de la princesa adentro del castillo, pero Eriol evitó comentar acerca de la maldición. Por lo menos no lo haría en ese momento.
Por la noche Eriol se encontró a sí mismo en la sala de su habitación. Había buscado libros de su biblioteca que le ayudaran a entender como deshacer la maldición, pero sin éxito.
Sacudió su cabello con frustración. De rodillas en su habitación, estando a punto de darse por vencido vio una luz iluminar su ó la vista para encontrar la figura brillante de una mujer de cabellos largos y oscuros mientras intentaba tocar su hombro con su mano blanquecina.
Eriol supo en ese instante que se trataba de un espíritu, no de una persona viviente. Su toque no era corpóreo. Su mano no podía tocar su hombro, pero pareció tocar su alma.
El espíritu de la mujer le sonrió, sus ojos color esmeralda viendo fijamente los suyos.
"¿Quién eres? Preguntó Eriol mientras sentía como se relajaba la tensión de su cuerpo.
"Mi nombre en esta vida fue Nadeshiko, soy una parte del espíritu de la madre de Sakura."
"¿Cómo?"
"Toma asiento Eriol, te explicaré." Dijo con la mayor suavidad en la voz.
Eriol aun incrédulo no supo si estaba soñando o si era real. Aun así, se puso de pie y tomó asiento en el sillón.
"Cuando aun estaba viva, enfermé gravemente." Dijo la mujer que parecía flotar frente a él. "Sabía que no había nada que hacer, la muerte estaba cerca. Aun así, no me quería ir de este mundo. No quería dejar a mi hermosa hija, no mientras ese hombre siguiera con vida."
Nadeshiko procedió a contarle la relación entre Hitaro y ella, y su sed de venganza.
"Temí que ese hombre pudiera dañar de alguna forma a Sakura. Así que durante el año que duró mi enfermedad concentré todo mi poder espiritual para separar una parte de mi alma, para dejársela a Sakura. Para cuidar de ella, aunque no estuviera ahí físicamente otra vez. Verás, mi familia también provenía de uno de los más poderosos linajes de magia, aunque nunca se lo dije a Sakura.
"Desafortunadamente ser sólo una parte del espíritu de Nadeshiko no fue suficiente para evitar la maldición que Hitaro invocó en el alma de Sakura. Y ahora no hay nada que tú puedas hacer tampoco, ya que el alma de mi hija ha desaparecido de este mundo.
"Cuando el alma de Sakura reencarne en otro cuerpo, la maldición surtirá efecto y ella volverá a morir sacrificándose por la persona a la que ame.
"Sin embargo, en esa vida el alma de Sakura regresará al plano terrenal, entonces sí habría una oportunidad de destruir esa maldición. Destruyendo el ancla física que la mantiene.
"Pero si es una reencarnación… ¿Cómo podemos asegurar de que sepa que esa maldición existe?"
"Esa es la pregunta correcta y por lo que he venido a pedir tu ayuda. ¿Me ayudarías a salvar el alma de mi hija, Eriol?"
Eriol afirmó sin pensarlo dos veces. "¿Qué debo hacer?"
"Debes realizar un hechizo para formar un ancla espiritual en este mundo. Un ancla que asegure que tu reencarnación en la siguiente vida, así como la de mi hija recuerden los sucesos que resultaron en esa maldición. Sólo así sabrán que hacer en la siguiente vida. Crear esa ancla requiere de más poder espiritual del que tú tienes, por eso yo te ayudaré. Te daré la energía de este pedazo de espíritu que soy para que la moldees, para que crees esa ancla."
Eriol asintió, "haré lo necesario".
El espíritu de la mujer sonrió y se acercó a él, deslizándose en el aire y acercando una mano a su mejilla.
Sintió una extraña calidez extenderse por su cuerpo.
"Gracias Eriol, cuando veas a Sakura, dile por favor lo mucho que la amo." Y con esas palabras, con esa sonrisa la figura se tornó en una bola de brillante luz y se introdujo en su pecho.
...
Sakura abrió los ojos y a través de la acuosidad empañándolos vio a Syaoran del otro lado del sillón, un movimiento delató que Eriol se acomodaba en posición vertical en el sillón, otro denotaba que Tomoyo avanzaba hasta él.
Sakura observó a sus amigos y vio la mirada añil, la castaña y la amatista mirarla de vuelta. Lágrimas en sus rostros.
Syaoran se acercó hasta ella y ambos tomaron asiento en el sillón frente a Tomoyo y Eriol.
"¿Tú también lo viste Tomoyo?" preguntó, notando su voz ronca y áspera contra su garganta.
Tomoyo asintió y volteó su mirada a Eriol. "Estábamos en tu recuerdo."
Eriol asintió aun a pesar de que no era una pregunta. "Ahora lo recuerdo todo."
"Mis sueños nunca fueron tan claros como ese recuerdo, sentí como si fuera tú, escuché cada palabra e incluso tus pensamientos. Fue como si fuera Eriol y no Sakura."
"Eso se debe a nuestra magia conjunta" dijo Eriol. "Fue lo suficientemente poderosa para desbloquear la memoria. Aunque he de decir que probablemente no se hubiera desbloqueado sin ese libro."
Sakura asintió. "Tuve la sensación como si el libro me mostrara la llave."
"Pero aun hay algo que no me queda claro. Yo no tengo memoria de ninguna maldición, estoy seguro que nunca me dijiste al respecto en esa vida. Y más aún, ¿cuál es esa ancla que creaste?" preguntó Syaoran.
Eriol se limpió las lágrimas de sus mejillas. "Tomé la decisión de no decirles ni a ti ni a Tomoyo acerca de la maldición de Sakura. No me atreví. Suficiente fue aquel sufrimiento que cargaban por su muerte como para añadir el peso de saber acerca de eso, de algo de lo que no podíamos hacer nada en esa vida.
"En cuanto al ancla…" Eriol sonrió. "Hice el hechizo sobre nuestros nombres y nuestros rostros. Imprimí en nuestros huesos nuestros nombres con un hechizo. Y a estos los convertí en el ancla que aseguraría que nuestras reencarnaciones tuvieran la capacidad de recordar todos los eventos de esa vida, para poder hacer algo juntos en esta. Aunque toda magia tiene sus consecuencias. La consecuencia de mantener nuestros nombres y rostros fue que los nombres de los reinos en la historia cambiaran. Es por eso que no hay registros históricos del reino Miyojin o el reino Ikara. Y por lo mismo sería más complicado encontrarlos. Pero, aunque complicado, sería una oportunidad que no podía dejar escapar.
"Sin la parte del espíritu de Nadeshiko, no lo hubiera logrado. Fue un nivel de magia mucho más poderoso que cualquier otro que hubiera realizado nunca. Sin embargo, he de decir que también fui egoísta. Porque no lo hice únicamente sobre Sakura o sobre mí… sino también sobre ti, Syaoran. Porque pensé que también querrías recordar, porque tal vez así sabrías la oportunidad que tenías en esta vida, de estar con Sakura. Y también lo hice sobre ti, Tomoyo. Porque … y tal vez fue el fin más egoísta… deseaba más que nada poder encontrarte en esta vida."
Sakura vio la ternura en la mirada de Eriol hacia Tomoyo y una parte de su corazón tembló.
"Y he de decir que no me bastó con eso… en agradecimiento hice lo mismo por Nadeshiko y Fujitaka, los padres de Sakura. Rezando porque en esta vida tuvieran más tiempo juntos."
Sakura dejó de respirar por un momento y sin pensarlo dos veces se puso de pie y en un instante se arrojó a los pies de Eriol tomando sus manos, mientras observaba sus ojos azules abiertos de par en par, sorprendido. "Gracias Eriol…" tragó saliva. "Sé que debería tener más palabras, pero… sólo… gracias, gracias por darnos la oportunidad de volver a vernos, la oportunidad de recordar…" las lágrimas fluían por su rostro y aun así no le importó. No eran lágrimas de cobardía, eran lágrimas de valentía, de agradecimiento… de amor. No se avergonzaba en lo más mínimo de derramarlas, ya no.
"Gracias por darles más tiempo a mis padres de estar juntos…" no podía parar de llorar, pero sentía su corazón lleno, hinchado de haber tenido la oportunidad de ver a la figura de su madre, de escucharla decir que la amaba. "Gracias por todo Eriol" su voz salió entrecortada, aguda, aun así, no le importó. Alcanzó la mano de Tomoyo y volteó a mirar a Syaoran que ya se encontraba a su lado en el suelo. Tomó las manos de todos y las apretó.
"Gracias" fue lo único que pudo hacer para intentar transmitir ese cúmulo de sentimientos que brotaban de su pecho. Los rostros hermosos de las personas que se encontraban a su lado le sonrieron con lágrimas en los ojos.
Estaban juntos… y en ese instante fue lo único que le importó.
N/A: ¡Más revelaciones! Espero que esto aclare aquellas extrañas dudas que Eriol y Syaoran tenían desde casi el inicio. Nos estamos acercando peligrosamente al final jaja. Muchas gracias por sus ánimos y comentarios, me pone muy feliz leer sus opiniones. Sobretodo muchas gracias por seguir la historia.
¡Muchos saludos!
Mar.
