Jin había estado durmiendo fatal los últimos días. A pesar de que ya no trabajaba y pasaba gran parte de sus días flojeando o turisteando, nunca era capaz de conciliar el sueño. Honestamente, le confundía mucho el motivo; se iba a la cama temprano y nunca pensaba en cosas innecesarias antes de cerrar los ojos, lo único que podía esperar era que al día siguiente se sintiera fresco y descansado, pero nunca pasaba. Tal vez porque ni siquiera en su propio apartamento se sentía cómodo o seguro. Aquella sensación de ser un completo extraño hasta en su propio hogar era lo que le impedía descansar del todo.
Fue por ello que, cuando abrió los ojos esa mañana y descubrió que no solo no estaba agotado, sino que estaba completamente revitalizado, se extrañó, aunque no se quejó. Sin abrir los ojos, se permitió girar en la suave superficie sobre la cual descansaba, teniendo demasiada pereza aún como para comenzar su día. No quería que aquel momento terminara jamás. Había algo en la textura de lo que suponía era una cama o el olor de las sábanas que le brindaba cierta seguridad y calidez. Con cierta pena, finalmente se dio cuenta de que se debía a que le recordaban a la sensación de ser abrazado por Namjoon.
El castaño dejó de moverse al caer en cuenta de algo: el día anterior había estado corriendo como loco por toda la ciudad buscando al susodicho hasta que finalmente lo había encontrado. Recordaba haber ido al apartamento que el menor compartía con Suga, encontrándolo ya en pijama y con una amplia sonrisa. Lo invitó a pasar y después de eso le pidió que le esperara unos minutos en lo que iba a buscar unas cosas, Jin por supuesto que no tuvo problema con ello y tomó asiento en la cama de su amigo debido a que sus piernas lo estaban matando. Después de eso todo estaba en blanco. No podía creerlo, ¿se había quedado dormido?
Lentamente se incorporó frotándose los ojos. El olor a café asaltó sus fosas nasales, aquel aroma que tanto había extrañado provocó que sus ojos se llenaran de lágrimas al instante debido a la nostalgia que le trajo. Era el café de Namjoon. El chico le estaba dando la espalda mientras ponía toda su dedicación en lo que sea que estuviera haciendo. Jin se quedó contemplando aquella espalda por varios minutos sin poder creer que en serio estaba pasando eso. Esta vez no era un sueño ni algún truco de su cruel imaginación, de verdad se encontraba ahí.
—¿Namjoon?— Su voz salió más rasposa de lo usual, pero qué podía esperar al llevar poco tiempo de haber despertado. El nombrado volteó al instante con una amplia sonrisa.
—Buenos días… ¿estás llorando?— la sonrisa que tenía en el rostro se esfumó en cuanto vio las lágrimas que resbalaban por el rostro de su amigo. Jin se maldijo por no haberse ocupado de eso primero antes de llamar al otro, pero, en su defensa, estaba demasiado concentrado como para recordar que cualquier persona se preocuparía al verle llorando. Namjoon tomó asiento cerca de él, posando una mano con delicadeza en su rostro para poder limpiar algunas lágrimas con su pulgar —¿Tuviste una pesadilla?—.
No, en realidad se sentía en un sueño. Era demasiado bueno para ser real.
—No es eso, solo… la nostalgia, supongo.
—¿Nostalgia?
Jin asintió mientras tomaba la mano de Namjoon con cariño y la bajaba sin soltarla en ningún momento.
—Extrañaba esto… te extrañé, Joonie. No sabes cuanto.
El joven lo miraba con sorpresa, confusión y alegría al mismo tiempo. El mayor pudo percatarse de cómo sus mejillas se coloreaban ligeramente, lo que lo hizo sentir profundamente aliviado, de alguna extraña manera.
—Yo también te extrañé, Jin— se apartó ligeramente, yendo hacia la barra —Estaba preparando café, la bebida que siempre me pedías— con sumo cuidado recogió una taza de ésta, caminando hacia el otro con algo de pena —He estado practicando para el día en que volvieras, sería todo un honor para mí que fueras el primero en probarlo. Mejoré bastante, hasta me atrevería a decir que ahora sabe bien—.
Jin soltó una ligera risa ante eso y tomó la taza.
—Siempre ha sabido bien.
—Ajá.
—Hablo en serio. No importa a qué cafetería vaya ahora, ningún café me sabe tan bien como el que haces tú— comentó mientras miraba su taza con profunda adoración. Después de semanas de simplemente desearlo, ahora sería capaz de probarlo una vez más. Tomó un sorbo de éste y le supo a gloria, Namjoon ciertamente había mejorado, pasando de mediocre a normal. Para Jin, sin embargo, era como estar tomando el mejor café de toda la historia. Al inicio temía que sus papilas gustativas estuvieran comenzando a fallarle, pero le daba igual. Si eso significaba hacer feliz al otro joven, entonces permitiría que su gusto muriera —Esta delicioso Joonie, creo que voy a llorar otra vez—.
—No lo hagas. Quiero decir, si necesitas hacerlo, adelante, pero no era mi intención— el joven hablaba demasiado atropellado, dejando en evidencia su nerviosismo.
—Está bien, solo estaba siendo dramático— dejó la taza a un lado, sobre la mesita de noche —Perdón por haberme quedado dormido ayer—.
—No pasa nada. Acabas de regresar de viaje, es normal que estés cansado— le apuntó hacia un rincón del lugar —Me tomé la libertad de mover tus maletas y arroparte, espero que no te moleste—.
—Al contrario, te lo agradezco.
Namjoon asintió y rascó su cuello.
—¿Quieres desayunar? Puedo prepararnos algo.
—No, así estoy bien— justo cuando dijo aquello, su estómago rugió, dejando en claro que estaba mintiendo. Su cuerpo, como siempre, lo traicionaba en el peor momento —Hablo en serio, estoy bien—.
—Ajá, ¿Huevos o hot cakes?
—Namjoon, ya te dije que no tengo hambre. Solo fue un… gas, eso es todo— Wow, sin duda era todo un Don Juan, ¿cómo era posible que Namjoon no estuviera a sus pies después de eso? Jin miró el suelo, avergonzado. El otro, sin embargo, no parecía estar en lo mínimo perturbado por aquello.
—¿Qué cenaste ayer?
—Nada, vine corriendo hacía acá.
—¿Y comiste?
—Tampoco, estaba en el avión.
—Dime que al menos desayunaste algo, por favor.
—Bueno...
El joven se puso de pie y comenzó a caminar hacia la cocina.
—Te voy a preparar algo y no es opcional.
—Pero ya abusé demasiado de tu hospitalidad. Además, no vine a que me atendieras, vine porque tenemos que hablar— el menor se frenó, mirando a Jin con una expresión tensa —Es importante—.
Sabía que no tenía nada que temer puesto que el mayor se veía de muy buen humor, pero no podía evitar entrar en pánico ante el "tenemos que hablar", era lo peor que le podías decir a una persona. Quería saber de qué se trataba, pero una pequeña parte de él le decía que era mejor si no lo hacía. Soltó una risa nerviosa.
—Podemos hablar después de comer.
—Ya te dije que es urgente.
—¡No puede serlo más que tu salud! El desayuno es la comida más importante del día— vio que el otro estaba apunto de decir algo más, por lo que continuó hablando —¿Sabías que comer a deshoras te puede hacer subir de peso?—.
—Nam… espera, ¿qué? ¿hablas en serio?— la expresión en el rostro del mayor se volvió a una de suma angustia.
—Muy en serio, ¿no sabías?
Jin negó levemente y bajó su mirada hacia su estómago, frunciendo el ceño levemente.
—De acuerdo, pero voy a poner dos condiciones— Namjoon asintió como un cachorro obediente esperando a que Jin le diera órdenes —Primero, vamos a hablar después de comer, de eso no te salvas, y segundo… perdoname Joonie, pero déjame cocinar a mí—.
El menor lo miró y su expresión se cayó al instante. Debió imaginarlo.
—Claro, perdón— él se sentó en la mesa —Todas las cosas están ahí, si no encuentras algo puedes preguntarme y te ayudo a buscarlo—.
—Muchas gracias— el ex profesor de literatura se puso de pie y comenzó a buscar las cosas. En algún momento miró a su amigo de reojo, sintiendo cómo su corazón se apretujaba. Namjoon se veía genuinamente triste, no era su intención hacerlo sentir mal, tal vez fue muy duro —Ahora que lo pienso, me vendría bien un poco de ayuda, ¿por que no cortas la cebolla?—.
El menor se animó al instante y fue hacia donde le indicaba con una gran sonrisa. Namjoon estaba contento, Jin le había confiado una tarea importante, por lo que no pensaba defraudarlo. Al instante tomó el cuchillo cortando la verdura, solo para descubrir que era mucho más difícil de lo que pensaba. Era un cuchillo considerablemente afilado, no tenía que estarle causando tanto trabajo. El joven siguió batallando en silencio.
—Namjoon
—Ya casi lo tengo, solo...
—No le quitaste el protector al cuchillo— El joven parpadeó y lo vio. Oh, eso lo explicaba todo. Iba a cortar nuevamente cuando el mayor lo detuvo —Ahora lo tienes al revés, a ver...— Se puso detrás del más alto, tomando su brazo mientras se pegaba contra él para enseñarle la manera correcta de hacerlo. El menor fue incapaz de poner atención a lo que el otro le estaba diciendo, ya que su corazón latía con demasiada fuerza. Podía sentir el cálido aliento de Jin contra su nuca, así como apreciar con mayor detalle el suave tono de su voz. Podría escucharlo por horas —¿Entendiste?—.
—¿Qué?
—Lo que te acabo de explicar.
—Perdón, no estaba escuchando, ¿podrías explicarme de nuevo?
Jin lo vio y soltó una risita.
—¿Por qué no mejor me ayudas con lo que estoy haciendo? Ya tenemos suficiente cebolla.
Namjoon asintió, contento de poder ayudar con algo. Ambos chicos reían mientras preparaban la comida. Se trataba de un ambiente agradable y ameno en el que ambos se sentían agusto. Ocasionalmente podía percibirse algo más, había gato encerrado, pero ninguno de los dos hacia un intento por hablar de ello, aun así era muy evidente en la manera en que ambos reaccionaban cuando, al tratar de agarrar algo, sus manos rozaban levemente o sus miradas se cruzaban, quedándose fija en la otra por varios minutos. Pronto se encontraron sentados en la mesa, desayunando.
—Dios, Jin, esto está delicioso.
—Por supuesto que lo está, ¿quién… quienes crees que lo cocinaron?
—No trates de darme crédito por esto. Tú sabes perfectamente que lo hiciste solo.
—Claro que no. Hablo en serio, no habría quedado así de bien sin tu ayuda— Jin jugaba con su tenedor, sonrojándose levemente —Hacemos un buen equipo, deberíamos abrir un restaurante algún día—.
Namjoon sonrió y la manera en que sus hoyuelos se marcaron hizo que Jin se derritiera por completo.
—Si lo pones así, supongo que no estaría tan mal. Digo, si lo hacemos juntos, por supuesto.
—Sí, juntos. Tú y yo— aclaró su garganta —y algunas personas más, pero principalmente nosotros—.
Ambos rieron, mirándose con profunda adoración. Era raro que ninguno se diera cuenta de ello, o puede que lo hicieran pero no tuvieran el suficiente coraje para decir algo al respecto. Por el momento no importaba, el instante que estaban compartiendo significa mucho, independientemente de si eran algo o no.
—¿Cómo está la comida allá, por cierto?
—Es buena, pero nada comparado a casa. Realmente quería regresar— Jin parpadeó recordando otro detalle. Traía todas sus maletas consigo, por ende, todas las cosas que había comprado para Namjoon. Era el momento perfecto para dárselas —Espera—.
—Por supuesto, ¿a dónde vas?— Namjoon siguió con la mirada a su amigo, quien no hizo ningún esfuerzo por aclarar sus dudas. Simplemente caminó hasta sus maletas, las cuales comenzó a abrir una por una, sacando varias cosas de ellas, dejando perplejo al menor, quien se animó a acercarse después de unos minutos de duda. Todo parecía ser nuevo y costoso, pero sobre todo demasiado, jamás había tomado al otro por un consumista —¿Te compraste todo eso allá?—.
—Corrección, lo compre allá, sí, pero no es para mí— cada vez eran más las cosas que se encontraban dispersas en el suelo —Es para ti—.
—¿Disculpa?— ¿Había escuchado mal? ¿Jin realmente había dicho que era todo para él? Namjoon estaba confundido y feliz, Jin estuvo pensando en él todo ese tiempo. Sabía que no debía ilusionarse, podía tratarse solo de un gesto amistoso, pero las ideas estaba surgiendo en su pequeña mente y quién era él para detener sus fantasías, las cuales eran cada vez menos realistas.
El último regalo que el mayor sacó fue la cereza del pastel: se trataba de un oso gigante de peluche, el cual Namjoon adoró por completo. Sus ojos brillaban como si se trataran de estrellas, haciendo que el mayor lo mirara completamente encantado. Se hizo un silencio entre ambos, al menor le estaba costando demasiado encontrar las palabras apropiadas para expresar todo lo que sentía. No podía creer que todo fuera para él.
—Jin… yo.. yo no sé qué decir. No sabes lo feliz que me hace que hayas pensado en mí, pero no entiendo— su mirada se volvió triste —Pensé que me odiabas, o al menos que estabas enojado conmigo. Si hice algo mal, por favor dime, en serio quiero corregirlo—.
El mayor apretó los labios ligeramente, Hoseok tenía razón, para variar. La única razón por la que Namjoon no le habló en todo el viaje fue porque el menor pensaba que estaba enojado con él (que no era para sorprenderse, considerando la manera en que se comportó con él antes de irse). Se sentía como un completo imbécil por no haberle hablado antes. Hizo que el chico cargara con esa culpa demasiado tiempo.
—No, Namjoon, no me enojé contigo. Siento mucho cómo me comporte antes de desaparecer. Estaba pasando por un momento difícil, pero eso no justifica el que me haya desquitado contigo. Fui un pésimo amigo con la única persona que de verdad me importaba.
—No tienes que disculparte, lo entiendo. Me siento muy aliviado de saber que no me odias.
—Ni lo digas, eso es imposible para mí— su sonrisa era genuina —No hubo ningún día en el que no pensara en ti y en lo mucho que quería hablarte para arreglar las cosas, pero fui un cobarde y un patán—.
Namjoon se acercó a él y lo abrazó con fuerza.
—No te atrevas a decir eso. No importa si no me hablaste antes, lo único que me importa es que estás aquí, ahora. No puedo pedir mayor regalo que este.
Los corazones de ambos chicos comenzaron a latir casi en sincronía. Todos sus sentimientos estaban comenzando a derramar, ahora tan solo se trataba de un juego para ver quién aguantaba más tiempo sin exteriorizarlos.
—Namjoon, la razón por la que te traje estos regalos fue porque tú… tú me— Jin estaba dispuesto a perder desde el inicio.
—¿Sí, Jinnie?
Hubo algo en la manera en que el otro dijo su nombre, con tanta dulzura y suavidad, o la mirada que le dedicó, que hizo que el mayor perdiera el valor. No era el momento. Tenía otras cosas que resolver con el chico por lo que confesarse cuando se encontraba en un estado de completa vulnerabilidad era, de alguna forma, como aprovecharse de él. Jin no era Taehyung, él sí haría las cosas bien.
—Fue nada más porque las vi y pensé que te podrían gustar.
Namjoon lo miró, luciendo ligeramente decepcionado. ¿Se habría equivocado?
—¿Solo por eso?
El mayor lamió sus labios considerando sus opciones. Tenía un plan: entregarle el osito y confesarsele. No había manera de que fallara. A pesar de todo, no se sentía correcto, estaba demasiado planeado, tenía que ser natural. No ensayado, sino espontáneo e improvisado, del corazón, cosa que, en ese momento, era imposible. Jin tenía que ser fuerte.
—Claro que no, los traje porque te aprecio mucho y eres alguien muy especial para mí— sonrió. No quería decir la palabra amigo y sabotearse a sí mismo, por lo que lo dejaría ambiguo. De esa manera no se expondría, pero tampoco acabaría con todo antes de siquiera poder intentarlo. El menor no parecía haberlo escuchado, sin embargo. Sus ojos se quedaron completamente fijos en los labios del otro cuando este pasó su lengua por ellos.
Namjoon tragó. Una fuerza exterior lo estaba jalando hacia el mayor y no quería detenerse. El otro chico tampoco parecía estar haciendo algo por tratar de impedir lo inminente. Ambos deseaban aquello con cada fibra de su ser y no lo ocultaban, aunque tampoco lo podían reconocerlo en el otro. El menor comenzó a jugar con uno de los mechones de Jin mientras trataba de cerrar la distancia que quedaba entre ellos, fue entonces cuando el mayor volvió en sí.
—Namjoon, el desayuno.
—¿Mande?
—Se va a enfriar— tragó, sintiendo los nervios a flor de piel —Tu dijiste que… el desayuno era la comida más importante del día. Tenemos que regresar a terminar de comer o nos va hacer daño y luego se nos va a caer el cabello— Jin no estaba seguro de lo que estaba diciendo llegado a ese punto, pero sentía demasiado pánico para que le importara. Namjoon pareció aceptar su explicación, viéndolo con profundo amor. Esto no pasó desapercibido por Jin ahora.
—Tienes toda la razón del mundo. Anda, vamos a comer.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
—Vaya, que milagro fue que me contestaras, comenzaba a arrepentirme de haberte pedido perdón.
Taehyung rodó los ojos, ¿es que el otro no podía dejar el tema en paz de una vez por todas? Tal vez debió colgarle cuando tuvo la oportunidad. Ahora bien, Jimin siempre había sido de esa forma, aún antes de que tuvieran aquel problema, simplemente perdió su capacidad para tolerar las rabietas del mayor cada vez que no recibía atención. No entendía como lo hizo antes y no estaba seguro de si quería saberlo.
—Jimin, es la quinta vez que te lo digo. Estaba ocupado ¿sí?
—¿Qué puede ser más importante que pasar tiempo con tu muy posible mejor amigo en un futuro? Sigue así y vas a perder puntos. Me tendré que ver forzado a rebajarte a solo 'posible'.
—Me hubieras dicho antes, de haber sabido también hacía planes con alguien más hoy.
El rubio soltó un bufido lanzandole un pequeño pedazo de servilleta, el cual ni siquiera alcanzó a llegar a su objetivo. Taehyung lo miraba burlón. Jimin soltó un gruñido y se cruzó de brazos.
—Pero hablando en serio, ¿qué es lo que te tuvo tan ocupado?
—¿Por qué debería decirte?
—Porque eso es lo que los muy posibles mejores amigos hacen— le sonrió —Platican acerca de su día—.
—Sigues sin convencerme.
—Vamos, Taehyung. ¿Cómo esperas que esto funcione si no me dices nada? Antes solíamos contarnos todo— Jimin miró su bebida y soltó una risa amarga —Bueno, casi todo. Supongo que los temas amorosos nunca fueron lo nuestro hasta que lo fueron ¿cierto?—.
—Estaba en una cita.
Jimin parpadeó. Eso fue demasiado fácil.
—¿En una cita de trabajo o en una cita de las que sí me interesan?
—Una cita, cita, ¿contento?
El más chaparro pegó un pequeño brinco en su asiento mientras miraba a su amigo, ilusionado.
—¿En serio? ¿Le conozco? Dime quién es o voy a explotar.
Taehyung tomó un sorbo de su té mientras meditaba si hacerlo o no. Dudaba seriamente que el chico se fuera a oponer al descubrir que no se trataba de otra persona más que Suga, pero de igual manera le preocupaba la reacción que fuera a tener. Aunque si lo pensaba mejor, prefería que se enterara en ese momento y por él y no después, en alguna situación poco indicada. Tragó ligeramente.
—¿De verdad quieres saber?
—Sí. Me estoy muriendo, te lo ruego.
—Suga.
—¿Suga? ¿Qué tiene que ver él con esto?
—Estoy saliendo con Suga. Ayer tuvimos una cita, motivo por el cual no contesté el teléfono durante todo el día.
Jimin se quedó en silencio durante algunos minutos mientras trataba de procesar lo que el otro acababa de decirle, le costaba creerlo. Se cruzó de piernas.
—Taehyung, estoy comenzando a ver un patrón aquí y me preocupa.
—¿De qué hablas?
—Quiero decir, entiendo que te sientas solo, pero ¿ir siempre por las sobras de tus amigos? No creo que sea saludable, deberías ir con un psicólogo.
El menor de los dos azotó su taza contra la mesa, provocando que el otro se sobresaltara.
—Retractate— Taehyung se veía furioso.
—¿R-retractarme?
—No te atrevas a hablar de Suga como si fuera un objeto desechable. Él es mucho más que tu estúpida "sobra", que no supieras apreciarlo es tu problema— su pose era completamente intimidante —Él es una persona amable y dulce a su manera, hace todo lo posible por sobrevivir y aprender algo de ello para mejorar cada día. No toleraré que hables de esa manera de él—.
Jimin se movió incómodo en su asiento.
—Lo siento. Tienes razón, Suga es una persona maravillosa, no debí hablar de él así.
El profesor quería permanecer molesto, más su pecho pronto se llenó de orgullo al escuchar a alguien hablando bien de Yoongi. En realidad, tan solo quería una excusa para hablar del otro chico.
—¿Verdad que es maravilloso? No puedo creer que las personas como él realmente existan. Es perfecto, no entiendo cómo es que lo dejaste ir, no es que me queje— la sonrisa del chico era boba. Decir que Jimin se sentía abrumado por la extraña bipolaridad de su amigo se quedaba corto, al menos había logrado calmarlo.
—Sí, es un gran sujeto.
—¡El mejor de todos! Es un ángel.
—Taehyung, en serio, ¿por qué Suga?— el bailarín ahora lo preguntaba por genuina preocupación más que nada. Nunca había escuchado a Taehyung hablar de otra persona de aquella manera, pero eso no cambiaba su historial. Él no era de relaciones serias y lo último que Suga necesitaba era otra aventura.
—Las cosas simplemente se dieron, Jimin. No lo estoy haciendo por perjudicarte o algo por el estilo, no te creas tan importante— limpió algo del líquido que había caído en la mesa al bajar su tasa —Al inicio pensé que solo me interesaba como un amigo porque en su momento de verdad necesitaba uno, pero poco a poco, conforme lo fui conociendo, me enamoré de él y ahora, pues… — se encogió de hombros.
—Pero tu nunca has sido de relaciones estables, ni siquiera con Jungkook.
—Suga me hace querer ser diferente— lo miró con una leve sonrisa. Era honesta —No tienes nada de qué preocuparte, pienso cuidar a Suga. Jamás dejaré que algo o alguien lo vuelva a lastimar como tú lo hiciste—.
Jimin asintió. Dolía, pero era justo a final de cuentas.
—Si tu lo dices.
—Por cierto, esto no arregla lo de hace un rato. No pienso perdonarte por haberle llamado sobra.
—No era… mira, está bien. Lo siento, fui un imbécil, prometo que no se va a repetir.
—Eso espero.
Ambos chicos se miraron a los ojos, serios. Pronto estallaron en carcajadas, tal vez producto de la tensión o los nervios, pero ninguno era capaz de mantenerse serio por demasiado tiempo. Una vez tranquilos, Jimin volvió a verse emocionado con el tema.
—Entonces cuéntame, ¿cómo fue su cita?
—No fue lo ideal, pero no estuvo mal tampoco.
—¿Pasó algo malo?
—Resulta que a Yogi no le gustan los parques de atracciones.
—Ahora entiendo porqué me preguntaste el otro día— lo miró extrañado —Qué raro, él me había dicho que le encantaban—.
—Lo dijo para quedar bien contigo, pero no te atrevas a hacerte ilusiones, yo llegué primero.
—Técnicamente eso no es cierto, pero no te preocupes, no me estaba haciendo ilusiones— frunció el entrecejo levemente —¿Cómo lo llamaste, por cierto?—.
—Ah, Yogi. Ya sabes, como la caricatura porque Suga es como un pequeño osito gruñón al que te dan ganas de abrazar solo con verlo.
—Taehyung, que asco.
—No empieces, como si no lo hubieras pensado tú antes.
Jimin rodó los ojos, sin estar seguro de si estaba celoso o asqueado. Probablemente ambos.
—Entonces, ¿ya es oficial?
—Aún no, pero pronto. Tengo un plan— comentó ensoñado —En cuanto lo haga, te aviso—.
—Gracias, que detalle— el otro le sonreía forzadamente. El profesor por supuesto que se percató de ello, pero no le dio la mínima importancia. Quisiera o no le iba a contar cada uno de los detalles de su vida amorosa.
—Para qué están los muy posibles mejores amigos— comentó de manera sarcástica.
—Posibles. Ese comentario hizo que perdiera los privilegios del 'muy'— Taehyung soltó una carcajada haciendo que Jimin finalmente se relajara —A todo esto, ya que te llevas tan bien con Suga ahora, me preguntaba sí...—.
—No.
—Ni siquiera me dejaste terminar.
—No necesito que lo hagas para saber lo que vas a decir. Quieres que abogue por ti con Suga para que te perdone, ¿o me equivoco?— el bailarín hizo un ligero puchero —No creas que voy a hacer el trabajo por ti. Suga se merece una disculpa real y seguir enojado contigo por el tiempo que necesite. Si de verdad quieres su perdón, más te vale esforzarte—.
—Queda en mi consciencia que lo intente— el rubio se derrumbó en su silla.
—No, no lo hiciste— respondió Taehyung, encontrando divertido el ceño fruncido que recibió como respuesta.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hoseok se miraba en el espejo mientras tenía un debate interno sobre si ir por un look normal o ponerle más empeño. Estaba sumamente nervioso y emocionado por el encuentro que iba a tener aquel día, por lo que quería que todo fuera especial, aunque sin lucir demasiado desesperado. Okay, era una línea muy ridícula de pensamiento, ¿qué tenía de malo demostrar interés? Sacudió su cabeza, ya había demasiada indiferencia en el mundo como para que él también actuara de aquella manera. Iba a poner empeño y más le valía que se notara.
Dejó abajo los jeans que había escogido, cambiandolos por un par de pantalones negros ajustados en conjunto con un saco rosa y debajo de éste, llevaba una camisa blanca. También alborotó su cabello para que se viera estilizado, sin lucir despeinado. Sonrió al ver los resultados y se detuvo brevemente frente al tocador mientras veía un pequeño kit de maquillaje que yacía con orgullo sobre el mueble.
No solía ser de los que se maquillan en exceso, pero resultaba ser bastante práctico cuando se quería realzar alguna de sus facciones. Eso solo en ocasiones especiales, por supuesto, y podría decirse que aquella ocasión entraba en dicha categoría. Mordió su labio inferior mientras tomaba una de las brochas y escogía una sombra que quedara bien con el atuendo que llevaba puesto. No iba a aplicarse demasiado, pero sí lo suficiente; tenía que verse fantástico para aquella noche.
No pudo evitar reír al pensar en la reacción de su madre si se supiera que una de las pocas cosas que aprendió de ella era cómo escoger las tonalidades de maquillaje que mejor complementaban su rostro. Por suerte era algo que Hoseok tuvo muy bien resguardado todos aquellos años en los que comenzó a practicar en su casa, contando solo con las marcas baratas que su progenitora compraba para ahorrar dinero. Después de que se mudó, pasó un buen tiempo sin poder hacerlo de nuevo. En cuanto comenzó a trabajar, una de sus primeras inversiones fue mascarillas y algunos labiales tenues. Nadie jamás lo llegó a juzgar por ello. Por suerte conoció a grandes personas que no solo lo apoyaron, sino que también se tomaron la molestia de enseñarle algunos tips.
Una vez listo, se observó en el espejo, asegurándose de que nada hubiera quedado fuera de lugar. Si era sincero, y muy a pesar de todos los sentimientos encontrados que tenía por su madre, uno de los mayores deseos del joven mientras crecía siempre fue tener una sesión de maquillaje con la mujer. A través de su vida vio varias escenas como aquella en películas y series, se veía como algo absolutamente divertido, aunque muy poco realista en sus circunstancias. Estaba seguro de que si sus padres se hubiera enterado de que Hoseok no solo era gay, sino que también se maquillaba de vez en cuando, mandarlo al extranjero no habría sido lo único que hubiera hecho para "curarlo".
Tembló tan solo de pensar en las posibilidades: él, siendo forzado a asistir a alguna clase de terapia de conversión día con día hasta que lograran lavarle el cerebro y hacerle creer que su orientación sexual no se trataba más que de una confusión o, en el peor de los casos, una enfermedad que debía ser tratada, llevándolo poco después a un estado de profunda depresión debido a lo inadecuado que eso lo haría sentir y después… lo único que podía visualizar era su cuerpo cayendo de un edificio. Estaba completamente asqueado con la idea. ¿Cómo era posible que cosas como esa siguieran pasando en pleno siglo XXI, y peor aún, que persona como sus padres realmente creyeran que eran efectivas?
Hoseok se quedó meditando, ¿siquiera seguían siendo legales? Estaba seguro de que representaban una grave violación para la integridad de cualquiera. Necesitaba investigar mejor eso y sabía exactamente a quién podía acudir.
Miró la hora, tenía tiempo más que suficiente para hacerle una corta visita a Jungkook antes de su cita. Si no lo hacía ese mismo día, estaba seguro que pronto se olvidaría del tema, no podía permitir que pasara. Tomó sus cosas y salió del departamento, decidido a llegar al despacho de su amigo. Tenía preguntas y quería respuestas lo más pronto posible.
El trayecto hasta la oficina de Jungkook fue considerablemente largo, pero después de mucho caminar, el joven finalmente llegó. Entró con la misma determinación que antes. El lugar estaba pulcro, dentro había un pequeño escritorio en donde se encontraba un chico bastante atareado. Hoseok lo recordaba de su última visita, era el recepcionista. Se acercó a él, aclarando su garganta para llamar su atención.
Jackson, al inicio, no le dedicó más que una breve mirada, pero pronto algo logró captar su interés, analizando mejor al muy atractivo joven que se encontraba frente él. Se acomodó en su asiento, pasando una mano por su cabello y dedicándole una de sus mejores sonrisas.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle?
—Hola, estoy buscando a Jeon Jung Kook, soy un amigo— le sonrió levemente.
El recepcionista reprimió un suspiro, por supuesto que estaba buscando a su jefe. Siempre que venían chicos bonitos era solo para eso. Tenía que admitir que sentía bastantes celos, ¿cuándo era que lo iban a visitar a él?
—Lo siento mucho, pero no se encuentra disponible por el momento. Puedo tomarte el recado, eso a menos que desees regresar más tarde.
—Es algo urgente. Por favor, de verdad necesito verlo ahora— Hoseok juntó sus manos a manera de plegaria mientras miraba al otro, implorante —Por favor, pregúntale aunque sea, me harías un favor muy grande—.
El joven lo miraba, dudando. Jungkook había dejado en claro que, mientras no se tratará de "Jimin", no estaba autorizado a pasarle llamadas, sin embargo, estaba cayendo bajo los encantos del otro chico. No podía decirle que no.
—Supongo que podría hacer el intento— suspiró mientras tomaba el teléfono, la dulce sonrisa que se formó en el rostro del desconocido valió casi la pena —¿Podrías regalarme tu nombre?—.
—Jung Ho Seok—. Al parecer, el chico tras el escritorio no lo recordaba.
Asintió mientras presionaba un botón y esperaba que le contestara. Fue casi instantáneo. Jackson lo puso en altavoz.
—¿Jackson, qué pasó? ¿Es Jimin?
—Uhm, no.
—¿Entonces por qué…?
—Lo busca un tal Jung Ho Seok. Le dije que se encontraba ocupado, pero insistió en que se trataba de algo importante.
—Oh— ambos chicos en recepción pudieron escuchar cómo el otro parecía algo dudoso —Déjalo pasar— colgó.
Jackson regresó el teléfono a su lugar y miró al otro.
—Bueno, ya escuchaste al jefe. Adelante.
—Muchas gracias, pero una recomendación para el futuro, Jackson— el susodicho tragó ligeramente —La próxima que atiendas una llamada, te recomiendo que no lo pongas en altavoz, en especial cuando hay personas presentes. No sabes en qué clase de problemas puedes meter a Jungkook—.
—L-lo tomaré en cuenta.
—Perfecto. Hasta luego— sonriente, comenzó a caminar sin una verdadera noción de a dónde tenía que ir. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que fue, que no recordaba cómo llegar a la oficina de su amigo. Por suerte, el recepcionista alcanzó a darle indicaciones antes de que estuviera fuera de su alcance. Hoseok encontró la oficina de Jungkook con mucha facilidad, tocó a la puerta.
—Pasa.
Entró mientras miraba alrededor, curioso por saber si había cambiado en algo el lugar de trabajo del menor. Eran amigos, pero no tenían mayor relación por lo que nunca tuvo una verdadera noción de la clase de persona que era el joven abogado más allá de lo que Jimin llegaba a contarle, que en su mayoría eran cosas negativas. Si en algo había acertado el menor es que Jungkook podía llegar a ser una persona sumamente desordenada, en contraste con su propio aspecto físico el cuál era el de todo un profesional. Le sonrió tomando asiento frente a él.
—Kookie, tanto tiempo.
—Podría decir lo mismo— el abogado se veía algo tenso —¿Qué te trae por aquí?—.
—Ah, sí, en realidad vine a hablarte de algo muy importante— Jungkook se aferró a su asiento esperando lo peor —Es acerca de las "terapias de conversión"—.
¿Qué?
—¿Qué?
—Sí, es que de repente me entró la duda porque, hasta donde sé, varios organismos internacionales ya se proclamaron en contra de éstas debido a que se considera una completa violación a los derechos humanos— siguió mientras se reclinaba en su asiento —Pero todavía veo que existen, por lo que mi pregunta es: ¿No son ilegales en el país ya? y de ser así, ¿existe alguna manera de poder levantar una denuncia en contra de cualquier persona que trate de obligar a otra a someterse a una?—.
—Oh, ya— Jungkook removió su corbata —Pues no, no son ilegales como tal. Quiero decir, existen varias propuestas e iniciativas, pero como muchos de los miembros del Congreso son de extrema derecha, aún queda un largo camino por recorrer— Hoseok frunció el ceño ante eso —En cuanto a lo otro, la demanda podría proceder, sería cuestión de denunciarlo como una clase de abuso psicológico que está afectado la integridad de la víctima. Sería necesario plantear una muy buena argumentación, ya que la terapia no está tipificada como delito—.
—No puedo creerlo. ¿Qué no se dan cuenta de las consecuencias de algo así?
—No. Generalmente solo asumen que aquellos que lo denuncian están inventando todo o lo están exagerando. Si te soy sincero, espero que esa clase de mentalidad cambie pronto.
—Agh, solo de pensarlo hace que me enoje demasiado.
Jungkook miró a su amigo, curioso. A pesar de que estaba evidentemente molesto no era en contra de él, al contrario, había confiado en él para consultarle sobre un problema que parecía estarle afectando.
—¿Te puedo preguntar algo?
—Claro.
—¿No me odias?
El mayor lo miró por unos momentos sin entender realmente de lo que le estaba hablando. Tras mucho pensarlo, algo finalmente encajó en su mente y soltó una carcajada.
—Yo nunca te odie, Jungkook.
—Pero…
—Sí, estaba muy enfadado contigo por haber lastimado a Jimin, pero después de mucho pensarlo, me di cuenta de que era su problema. Tú jamás me has hecho algo malo a mí por lo que no tiene caso que te tenga en concepto de criminal y menos por alimentar los berrinches de alguien más— explicó —Ahora Jimin ya es feliz, quiero creer, con Suga, así que todo quedó en el pasado—.
Jungkook apretó los labios. Así que Hobi no sabía lo que había pasado... Por más que quisiera explicárselo no sentía que le correspondiera hacerlo, era mejor dejarselo a Jimin.
—Bueno, volviendo al tema anterior, me parece algo interesante tu pregunta.
—¿Por qué?
—Ningún motivo en particular, es sólo que nunca me había tocado discutir del tema con alguien antes— sonrió y pronto recordó algo —Por cierto, leí el informe que escribiste—.
—¿En serio?
—Sí, me encantó. Ya era hora de que alguien hablara al respecto y debo decir que quedé fascinado con la manera como lo abordaste.
—Que bien se sintió escuchar eso, no sabes lo que me costó hacerlo.
—Me imagino.
—No, no lo haces.
El joven abogado asintió algo divertido, una idea se le cruzó por su mente. Sabía que no debía ir asumiendo cosas como esas y menos por un motivo tan estúpido como aquel, pero estaba comenzando a ver un patrón bastante peculiar y quería indagar lo más posible en ello.
—Por cierto, Hobi… ¿qué fue lo que te llevó a investigar de este tema en particular?
—Porque nadie más lo ha hecho antes, hasta donde sé, y, como dijiste, ya era hora de que alguien hablara al respecto.
—Ah, ya. Hoseok, perdón por la pregunta, no tienes que responder si no quieres, y perdón por entrometerme en algo tan personal, pero... ¿eres gay?
—Sí— Hoseok lo dijo con tanta seguridad que por un momento Jungkook no terminó de procesarlo.
—Ah, ya veo— junto sus manos —No, espera. ¡¿Qué?!—.
—Soy gay.
—Sí, ya entendí eso, ¿Desde cua…? ¿Cómo es que...? Uhm...— frotó su cabello, frustrado —Dios, Hobi. Hemos sido amigos durante años, ¿no se te ocurrió que sería una buena idea contarnos?—.
—No pensé que fuera una obligación hacerlo, no sabía que mi sexualidad fuera tan relevante para nuestra amistad.
—P-pues no, en realidad no tiene tanta relevancia, supongo. Sólo... me hubiera gustado saber.
—Bien, ya lo sabes, tómate el tiempo que necesites para procesarlo— comentó el mayor algo burlón. Jungkook tan solo frotó sus sienes.
—¿Alguien más del grupo lo sabe?
—Sólo Jin, Suga y tú— vio la manera en que el otro hacia un ligero puchero —Mira, si te sirve de algo, Jin también se enteró hace poco y sólo porque necesitaba que se diera cuenta de algunas cosas—.
—¿Y qué hay de Suga?
—Él fue el primero en enterarse, de hecho fue mi primer novio.
La quijada de Jungkook se abrió aún más.
—Dios, en serio. No sé cuantas noticias como esta voy a poder tolerar el día de hoy, ya puedo sentir como mi corazón comienza a fallar— miró nuevamente al mayor —¿Tampoco sabe Jimin, entonces?—.
—No.
—Eso explica porque nunca me lo contó.
Ambos jóvenes se quedaron en silencio. Jungkook se removió en su asiento.
—Y... ¿cómo te va?
—En realidad bien, hoy es un día importante.
Finalmente el joven abogado se dio la libertad de inspeccionar a su amigo de pies a cabeza, notando que en realidad se veía bastante bien. Como si se hubiera arreglado.
—No me digas que vas a ver a tu novio— era una broma más que nada.
—Algo por el estilo.
Si Jungkook hubiera sufrido de alguna enfermedad cardíaca, estaba seguro de que hubiera muerto en aquel mismo instante.
—¡¿En serio?! Hoseok, más te vale que no estés bromeando porque se me está bajando la presión.
—Yo no bromearía con algo como eso, no tengo 13 años— miró la hora de su reloj —Estoy saliendo con alguien, pero hoy voy a pedirle que formalicemos nuestra relación, así que deseame suerte— se puso de pie —Ya voy algo tarde así que será mejor que platiquemos otro día, muchas gracias por tu ayuda—.
—No hay de qué, pero espera, no puedes irte y dejarme así— el otro no alcanzó a escuchar la queja del menor puesto que se puso en marcha sin esperar un segundo más, cerrando la puerta tras él.
Jungkook soltó un suspiro mirando hacia la pared mientras sufría una pequeña crisis existencial. No es que tuviera algún problema con todo lo que acababa de descubrir, simplemente no era capaz de terminar de procesarlo aún, fue demasiada información para el poco tiempo que estuvieron juntos.
—Ya estoy demasiado viejo para esto— comentó el muchacho que no sabía hacer otra cosa que no fuera meterse en dramas innecesarios. Necesitaba un trago.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
"Otro día, otro dólar". Suga no recordaba muy bien dónde había escuchado aquella oración, seguramente de alguna caricatura o algo, pero aquella frase se le había quedado grabada en la mente hasta aquel día y solo entonces le estaba sirviendo de algo. Necesitaba encontrar un buen motivo para sobrevivir a otra jornada laboral o iba a perder la cabeza. A paso lento ingresó al bar, dejando sus cosas en la parte posterior y poniéndose el uniforme, que consistía simplemente de un delantal.
Después de eso se dirigió a la barra, en donde se recargó para mentalizarse. Él era fuerte e inteligente y podía con eso. No había nada en este mundo que pudiera con él estaba preparado para lo que fuera que la vida decidiera arrojarle aquella noche.
—Oye, Nieves— o casi todo. Alguien se había aprovechado de su estado de profunda reflexión para acercarse en silencio hasta él y susurrar aquello en su oído. Suga, naturalmente, pegó un brinco y al instante levantó los puños para atacar, su agresor simplemente rió —Tienes un problema de ira muy serio, te recomiendo ir a un psicólogo—.
Al ver de quién se trataba, el rubio simplemente soltó un suspiró, relajándose.
—Ah, solo eres tú.
—No. No soy "solamente" yo. Soy el gran yo, el inigualable y magnífico yo— Jun evidentemente estaba de muy buen humor, lo que significaba que iba a ser el doble de molesto, Yoongi comenzaba a arrepentirse de no haber faltado —Entonces dime, mi estimado. ¿Qué tal te fue?—
—¿A qué te refieres?.
—¿Cómo que a qué me refiero? A tu cita de ayer con tu "no novio"— sonrió mientras invadía su espacio personal —Quiero que me cuentes todo con lujo de detalle, hasta lo más picante—
Suga soltó un gruñido y le dio la espalda comenzando a preparar algunas bebidas.
—No fue nada extraordinario, fuimos a un parque de diversiones y estuvimos ahí un rato. El plan era tener un picnic de acuerdo a lo que me dijo Taehyung, pero como comenzó a llover, tuvimos que irnos a su casa y algunas otras cosas pasaron. Vimos películas en su cuarto y pasé la noche con él otra vez.
Los ojos de Jun brillaban.
—Eso suena tan romántico, por favor dime que al menos se besaron.
—Lo intenté.
—¡¿Qué?!— el otro chico claramente no se esperaba esa respuesta —Que giro tan inesperado, no puedo creer que hayas tomado la iniciativa por primera vez—.
—No pude controlarme. En algún momento buscamos refugio por la lluvia y él estaba tan cerca y se veía tan bien y me hacía sentir tantas cosas y agh… me siento tan ridículo, Jun.
—¡Pero no es ridículo en lo absoluto! Tal vez algo cursi, pero no tiene nada de malo— acarició levemente su espalda —¿Y qué fue lo que sucedió?—.
—Me rechazó.
Jun se quedó en silencio y sonrió.
—Bueno, no me sorprende, probablemente se está esperando a mañana.
—¿Cómo que mañana?
—Nada. No dije absolutamente nada— y dicho esto paso dos dedos encima de sus labios como si estuviera cerrando un cierre. Suga lo miró fulminante, más no lo volvió a presionar.
—¿A ti que mosca te picó hoy?
—Una muy grande en realidad, venía camino acá y me atacó de repente.
—¿Qué?
—¿Qué?
¿Por qué seguía intentando encontrarle algún sentido a lo que el otro decía? Era Jun, cuando no le estaba dando lecciones de vida lo único que salía de su boca eran sandeces. Negó.
—Como sea, ¿te sientes bien? Te notó mucho más hiperactivo que de costumbre, y yo que pensaba que eso era inhumanamente posible.
El otro se sentó frente a él, moviendo sus pies alegremente.
—Ay Suga, estoy mucho más que bien, no vas a creer lo que estoy apunto de contarte— el otro no preguntó esperando a que su amigo continuara —Mi chico va a venir por mi hoy—.
—Oh— Sonrió levemente —¿Es él muchacho del que me hablaste el otro día?—.
—¡Sí! Estoy tan feliz, Nieves.
—Me alegro mucho por ti, tienes que presentármelo.
—Por supuesto que lo haré— comentó mientras levantaba su pulgar —Eres algo así como el único amigo que tengo ahora, así que quiero que nos des tu bendición—.
Suga sintió una gran calidez en el pecho por la manera en que el otro lo estaba tomando en cuenta, podía sentir como se estaba contagiando del buen humor del otro.
—Mientras sea un buen chico, se las daré sin problema alguno.
—Por cierto, hoy voy a salir más temprano. Espero que no haya problema con eso.
—No te preocupes, es lo minimo que puedo hacer por ti después de todas las veces que me has cubierto. Tú ve con tu novio y diviértete.
—No es mi novio aún— comentó mientras se sonrojaba levemente —Pero muchas gracias, en serio. Eres un ángel—.
Suga hizo un gesto con la mano restándole importancia. Atendió a un cliente que ya se veía bastante pasadito de copas.
—¿Recomiendas el parque de diversiones como un buen lugar para una cita romántica?
—Si quieres morir, sí.
Jun rodó los ojos.
—No pudo haber sido tan malo.
—Fue espantoso, Jun. Te juro que en mi vida vuelvo a poner un pie dentro de alguno. Prefiero mil veces la ópera a eso.
—Eres un anciano hecho y derecho.
—Tienes toda la razón, no falta mucho para que al fin me jubile.
Su amigo abrió la boca para contestarle, pero justo en ese momento su jefe le habló. El castaño se puso de pie.
—La ley me habla. No me vayas a extrañar demasiado, no me tardo— dicho eso se retiró a la parte posterior, dejando a Suga solo. El mayor sonrió ampliamente. Estaba feliz, no podía negarlo. Finalmente había obtenido la energía que tanto le había hecho falta al llegar. La puerta de entrada se abrió y, por primera vez, Suga alzó la vista para poder recibir al cliente.
—Bienvenido.
Hoseok se detuvo en donde estaba, mirando al otro de manera perpleja.
—¿Suga? ¿Eres tú?
El mayor estaba igual de sorprendido que el otro.
—Hoseok
Su amigo se acercó a la barra sonriente, abrazando al otro como pudo.
—No puede ser, no esperaba encontrarte aquí.
—Muchos menos yo— Suga se apartó ligeramente para verificar que se trataba de la persona que creía que era —Llevas meses desaparecido, que igual no es nada raro, pero ¿a dónde demonios fuiste ahora?—.
Hoseok se derrumbó de manera dramática en el banco frente a él.
—Tuve que ir a Estados Unidos porque la empresa para la que trabajo perdió datos que llevaba años recopilando. Tuve que repetir casi el 70% del proyecto.
—Suena pesado— lo miró curioso, había ciertos gestos que hacía que no entendía muy bien porque se le hacían demasiado familiares —¿Lograste acabarlo?—.
—Sí, sino no estaría aquí ahora.
—Me alegro por ti.
—Y que lo digas— el menor se estiró levemente —Tenemos que salir algún día tú y yo, para ponernos al corriente y todo eso—.
—¿No piensas quedarte mucho tiempo hoy?
—Oh no, ya sabes que no soy de tomar mucho.
—¿Entonces por qué viniste?
—Ah, es que tengo una cita.
¿Cita? Aguarda un segundo...
—¡Amor!— una tercera voz se unió a la conversación, tanto Hoseok como Suga voltearon en dirección a ésta. Ahí, de pie, con la sonrisa más radiante que jamás hubieran visto algunos de los presentes, se encontraba Jun, quien miraba fijamente a Hoseok. Este pareció reconocerlo, poniéndose de pie para recibirlo con los brazos abiertos.
¿Amor? ¿Qué estaba sucediendo aquí?
Jun no perdió el tiempo y al instante corrió hacia el otro, colgandosele como un koala mientras repartía varios besos por toda su cara.
—En serio viniste.
—Por supuesto que sí, no sabes cuánto necesitaba verte.
—Ay, Hobi, me vas a hacer llorar— Hoseok rió mientras tomaba el rostro del otro y plantaba un suave beso en sus labios. Suga logró conectar los puntos, aún así, todavía se encontraba demasiado sorprendido como para hacer o decir algo.
Ambos chicos se mantuvieron así hasta que Hoseok sintió sus brazos flaquear, bajando finalmente al otro al suelo. Jun automáticamente lo tomó de uno de estos abrazandolo y volteó a ver a su amigo.
—Ah, perdón. Suga, él es Jung Ho Seok, el chico del que te estuve hablando.
—Y-ya nos conocíamos en realidad.
—¿En serio?— Jun miró a su pareja quien asintió con una sonrisa —Wow, qué increíble coincidencia—.
Suga rió ante eso, sintiéndose como un completo idiota al no haberse dado cuenta. Por algo siempre que su amigo describía al chico por el que suspiraba sentía que ya conocía a alguien así. En efecto, conocía a la persona tal cual. Era una sorpresa bastante agradable si era honesto.
—Bueno, supongo que no me va a costar mucho darles la bendición.
Los otros dos chicos rieron mientras se pegaban más al otro, como si la mínima distancia entre ambos les resultara dolorosa.
—Será mejor que nos vayamos— Jun jaló a Hoseok hacía la salida —De nuevo, gracias por todo Suga. Nos vemos mañana—.
—Claro. Se divierten.
—Hasta luego Yoongi, luego nos ponemos de acuerdo para salir— agregó rápidamente Hoseok antes de ser arrastrado hacia afuera. El rubio tan solo rodó los ojos, los jóvenes de ahora en serio eran todo un caso.
Afuera, mientras tanto, los mencionados volvían a compartir otra beso, mucho más candente que el de hace algunos segundos. Se separaron para tomar aire mirándose a los ojos con profunda adoración, ninguno quería soltar al otro.
—Dios, Jun, cuanta falta me hiciste.
—Lo siento por hacerte esperar tanto tiempo, Hobi… y por haber desaparecido así. Las cosas se pusieron tan complicadas y no quería que me vieras así de miserable.
El otro negó, besando su frente.
—Ya hablamos de esto, Jun. Ya te dije que no tienes nada de qué disculparte, eso estaba fuera de tu control— acarició levemente su mejilla —Además, no importa cuanto tiempo me hubiera tomado, creeme que te habría esperado años enteros si es lo que hubieras querido—.
Jun soltó una risita.
—Que cursi eres.
—Sé que te encanta.
—No lo voy a negar.
Ambos chicos comenzaron a caminar, aún aferrados el uno del otro.
—Por cierto, me gustó mucho el lugar donde trabajas. Me imaginaba algo completamente diferente.
—Es distinto a otros bares. Estoy seguro de que lo acabarás amando tanto como yo.
—Bueno, tal vez venga a visitarte más seguido entonces.
—Me parece una excelente idea, pero mañana no.
Hoseok lo miró ligeramente extrañado ante eso.
—¿Por qué?
—Es que no vamos a abrir. Bueno, sí, pero más tarde que costumbre.
—Oh, ¿y eso? ¿mantenimiento?
—No— soltó una risita como si supiera algo —Se supone que no debería decirle a nadie pero el no novio de Suga le tiene preparada una sorpresa—.
—¿El qué de Suga?— Hoseok se frenó en seco repentinamente.
—Su no novio, Hobi. Tal vez también lo conozcas, se llama Taehyung. Es bastante atractivo, a decir verdad— ¿Qué? —Llevan meses coqueteando—.
—Jun, pero eso no es posible, Suga ya tiene novio.
El chico volteó a verlo curioso y abrió los ojos.
—Ah, espera. Hablas de Jimin ¿cierto?
—Sí, ¿de quién más?
—Ay Hobi, no puedo creer que no te hayas enterado. Jimin y Suga terminaron hace meses. Estuvo feo.
Ahora entendía porque Jimin se negaba a contestar sus mensajes y llamadas. Alguien le debía una explicación. Sin duda alguna.
_._._._._._._._.
Nota de las autoras:
Hola, esperamos que estén disfrutando de sus vacaciones. Queríamos aprovechar para comentarles que, debido a las fechas festivas, la siguiente semana no habrá capítulo. Agradecemos su comprensión y les deseamos una muy feliz, y tal vez blanca, navidad. Ojala reciban todo los regalos que pidieron y puedan pasar un momento inolvidable con sus seres queridos.
Feliz navidad, nos vemos dentro de dos semanas con el próximo capítulo. Besos :*
