Albert estaba encerrado en su recámara, la señora Elroy tocó la puerta, al no escuchar la voz de su sobrino decidió entrar; lo encontró parado mirando a través de la ventana.

—William ¿qué hablaste con Candy? ¿no te perdonó?

Albert miró a su tía y le dijo—: Ahora no tengo ánimos de conversar, primero quiero ordenar mis ideas.

—¡Lo que tienes que hacer es recuperar el amor de esa muchacha!

—Si en realidad es amor lo que siente por mi entonces no se ha terminado, el verdadero amor no se extingue, en el momento que estaba arreglando mis diferencias con Candy, llegó Stevens y me dijo que nunca podrá concebir de nuevo, que a consecuencia de la caída Candy quedó estéril, ella misma me confirmó que es cierto.

La señora Elroy sintió dolor en el pecho por la impresión, comprendió por lo que estaba pasando Albert, ella siempre fue receptora de sus sueños e ilusiones, sabía que él anhelaba casarse con una joven de buenos sentimientos y tener muchos hijos.

—Ahora yo me pregunto si es amor lo que sentías por Candy, si en realidad lo fuera, la harás tu esposa, aunque veas truncado tu sueño de tener niños.

—Por supuesto que es amor, solo que ahora estoy como en un duelo.

—Albert no todo está perdido, podrían adoptar.

—No sería lo mismo, tengo miedo de no amar a esos angelitos que adopte.

—Claro que los amaras como si fueran tuyos, yo te amo cómo a un hijo, aunque no te haya parido.

—Pero somos de la misma sangre, en cambio a un huérfano de padres desconocidos… bueno por ahora no quiero pensar en eso, hablaré con Candy, le pediré que me disculpe por reaccionar así, espero me comprenda, más adelante entre los dos decidiremos si adoptaremos o no.

—Anda lávate y ve a su lado.

Candy pidió al alguacil que la ayudara en la búsqueda de su padre y él puso a su disposición a algunos de sus hombres. Albert no la encontró en su casa, le pareció extraño que tardara varias horas en regresar, al oscurecer vio antorchas y decidió alcanzar a las personas que se aproximaban.

—¿Qué ocurre donde está la dueña de la propiedad?

—El señor Paul desapareció y ella fue en su búsqueda, el señor Tom nos organizó para localizarlo, pero hemos fracasado, el fue con alguno de sus hombres a Hometown, allá se encontrarán. La verdad es que me temo que alguna fiera lo haya matado.

«Ella está sufriendo y yo no estoy a su lado» pensó Albert y partió a Hometown, Candy y pamela se hospedaron con el pastor del condado, Tom en una posada cercana. Al día siguiente le sugirió que siguiera una ruta y el iría por el camino contrario, ni aceptó el desayuno que le ofreció la esposa del ministro.

En el trayecto hacia Hickory Hill, Albert la alcanzó, en la casa ministerial le dijeron que se había encaminado con su sierva a ese lugar. Le pasaron una canasta con alimentos para que se la llevara a Candy. Pamela y ella escucharon que un jinete se acercaba por detrás, al voltear vio que era Albert, ya había cambiado de caballo, el ministro le prestó uno descansado. Ella detuvo la carreta, y se puso de pie, Albert se acercó.

—Siento mucho por lo que estás pasando, toda la tarde esperé a que llegaras a tu casa hasta que por fin unos empleados tuyos regresaron al anochecer y me dijeron lo que ocurrió, desde ese momento cabalgué hasta llegar a Hometown, el ministro y su esposa me dijeron el camino que tomaste y me prestaron el caballo, ahora heme aquí estoy a tu disposición. Le di dinero al pastor para que contratara a algunos jóvenes para que nos ayuden a encontrar a mi suegro.

Candy hubiese saltado de alegría al escuchar la palabra suegro, porque quería decir que él todavía consideraba casarse con ella, pero la preocupación hizo que ignorara esa frase.

—Come mientras Pamela dirige la carreta.

Candy sin decirle palabra alguna tomó la canasta, Albert fue a la par con la carreta, en el camino encontraron a dos hombres que se peleaban por un sombrero, Candy reconoció que era el de su padre. Albert para llamar la atención disparó al aire.

—¿Dónde encontraron ese sombrero? Es de mi padre quien está desaparecido.

—Señora, en aquel montazal encontramos ropa ensangrentada, lo único que no estaba manchado fue el sombrero, al parecer al pobre hombre lo atacó una bestia salvaje, hay restos de huesos frescos cerca.

Candy casi se desmaya, la debilidad producida por el hambre y el cansancio hicieron que sus piernas flaquearan. Albert fue hacia donde señalaron los hombres. Se agachó para examinar los restos.

En la casa ministerial seguían con la incógnita de aquellos hombres que pasaron en medio del pueblo la noche anterior, les pareció que entre ellos iba el amigo de Candy pero no estaban seguros pues estaba oscuro.

Hola chicas buen inicio de año, alguna de ustedes en los review que me escribieron, en la última historia que subí el año pasado me pidieron que actualizara este fic, quería dárselos como regalo del día de reyes pero se me complicó. Les deseo un año 2020 lleno de éxitos, espero sigan acompañándome en las actualizaciones.