Yuuri despertó y se estiró un poco, volteó a ver a la persona que descansaba junto a él viendo solo una cabellera plateada un poco enredada. Sonrió, Víctor estaba ahí con él como siempre debió haber sido. Aprovechó para acariciar su cabello mientras el otro poco a poco iba dejando ver sus hermosos ojos azules.
—Buenos días, Vitya —dijo el azabache en un tono alegre.
—Buenos días, Yuuri —respondió dejando un beso en los labios de su amado.
Todo estaba perfecto, estaban juntos y eran felices. Yuuri se levantó a preparar el desayuno de ambos, sintiéndose en las nubes después de la grandiosa noche que habían pasado al llegar a casa. Como estaba desnudo se puso la chaqueta de Víctor y se dirigió a la cocina mientras el platinado se ponía un pantalón de pijama y lo seguía.
¿Cuánto tiempo había ansiado tener a Víctor nuevamente entre sus brazos? No lo recordaba, porque ahora el estaba aquí y nada mas importaba. Desayunaron juntos como en los viejos tiempos, pero algo faltaba ahí, algo que Yuuri no podía recordar del todo al estar sumido en esa burbuja de felicidad. El azabache le restó importancia y siguió con lo suyo, se duchó junto a su amado para luego vestirse juntos y salir a dar un paseo, no sin antes besarse y hacerse cariños como lo hacían antes.
Con cada cosa que hacían, con cada palabra que Víctor le decía, Yuuri sentía que algo andaba mal. No podía decir a ciencia cierta qué era lo que sucedía, pero algo no cuadraba en esa imagen tan perfecta de la vida ¿Hace cuanto no era tan feliz? Entonces pasaron por una tienda de ropa, y Víctor se quedo mirando una prenda con cara de niño pequeño— Vitya ¿Qué miras? —peguntó acercándose al lugar para ver lo que llamaba la atención de su amado, al ver la camiseta negra con un tigre estampado sintió nostalgia, aunque no entendía el por qué. Buscó la talla del platinado y se la entrego— toma, para que te la pruebes.
Los ojos verdes de Víctor brillaron al tomar la prenda y dirigirse a los probadores— espérame aquí —dijo en un tono un poco mas cortante del que utilizaba habitualmente.
Yuuri lo esperó y lo esperó, tardaba demasiado para solo probarse una camiseta, hasta que salió con ella puesta diciendo algo como "me veo genial", lucía contento como si esa fuera la primera vez que compraba ropa.
Luego de eso decidieron ir a comer a algún lugar cercano, Yuuri ya tenía hambre y Víctor quería complacerlo en todo lo que él necesitara. Mientras mas caminaban, el cabello largo y rubio de Víctor comenzaba a llamar la atención de Yuuri ¿Siempre había sido de ese color? Se preguntaba al verlo por la espalda, entonces el chico frente a el volteo para mirarlo con sus ojos verdes y decirle "apúrate cerdo, tienes que alimentarte" dejándolo helado, haciendo que un montón de recuerdos vinieran a su mente de nuevo.
— ¿Estás bien, cerdo? —Preguntó el rubio preocupado y acercándose un poco, mientras que a Yuuri no le salían las palabras de la boca— oye, cerdo —fue lo último que escuchó antes de abrir los ojos de nuevo y ver a Yuri sosteniéndolo en el suelo y a todos los demás a su alrededor mirándolo con preocupación.
— ¿Qué pasó? —preguntó el japonés, intentando asimilar todo lo sucedido. Al sentarse en el suelo pudo ver a ese falso Víctor aún en su caja.
—Te desmayaste —respondió Phichit desde algún lugar que él no podía ver.
Y como no iba a desmayarse con semejante sorpresa, Yuri había traído a una máquina para él ¿Acaso no pensaba en sus sentimientos? El japonés estaba muy enojado, el había amado a Víctor más que a cualquiera, pero eso no significaba que lo querría de vuelta y menos como una máquina, mucho menos ahora que todo estaba bien en su vida y que ya amaba a alguien más.
Miró a Yuri enojado— saca eso de aquí ahora —le dijo entre dientes mientras lo fulminaba con la mirada y apuntaba con el dedo aquel regalo.
Yuri se sorprendió por la actitud del azabache, pensó que se había desmayado por la emoción de tener a Víctor de nuevo junto a él ¿Qué era lo que estaba mal?— ¿Por qué? —preguntó en un tono igual de molesto, mientras Yuuri se levantaba con ayuda de Phichit.
— ¿De verdad me estas preguntando eso? ¿No es lo que debería estar preguntando yo? —El japonés se paró frente a Yuri confrontándolo— ¿Por qué me quieres entregar a otro? —cuestionó con enojo, aunque se notaba un poco de tristeza en su voz, además que su labio inferior temblaba.
— ¿A otro? —De verdad no entendía cual era el problema y la gente comenzaba a rodearlos viendo su discusión— ¡Es tu estúpido Vitya! —Gritó ofuscado, apuntando con su mano al platinado— ¿No es lo que querías? ¿Tenerlo de vuelta?
—Ese no es Víctor… ¡Víctor murió hace bastante ya! si no quieres estar conmigo solo dilo, no necesitas auto-reemplazarte.
—Solo quería hacerte feliz.
—Solo querías deshacerte de mí.
—Por supuesto que no, yo te amo maldita sea —dijo agarrando a Yuuri por los hombros— te amo, pero tú lo extrañas a él y yo no puedo reemplazarlo.
El azabache jamás había visto una expresión tan desesperada, tan dolorosamente humana en el rostro de Yuri. Acarició sus mejillas y el rubio pareció calmarse ante su tacto, soltándolo y dejando caer los brazos a sus costados, mientras Yuuri seguía acariciando su mejilla.
—Tal vez… en algún momento cuando llegaste a mi vida, pude creer que serías como Víctor —respondió sincero— pero con el tiempo me di cuenta de que tenías una personalidad muy distinta, que hacías las cosas de otra manera, que me amabas de otra forma, pero con la misma intensidad… y yo… yo me enamore de ti también, me enamore del tú que es gruñón y celoso, del tú que es posesivo y que no le gusta mostrar preocupación por alguien más.
Todos miraban la discusión, Seung agarraba la mano de Phichit recordando cómo fue que Yuri término siendo activado por culpa de este, no quería que "tropezara" con la caja del Víctor falso y se armaran más problemas. Los padres de Yuuri no entendían nada de lo que sucedía realmente, no estaban al tanto de la tecnología.
Yuri bajó la mirada— y que tal si te dijera que no tendrá una personalidad propia, que puedes ponerle tus recuerdos para que sea como el Víctor que te amó ¿Aún así lo rechazarías? —la respuesta la recibió en forma de cachetada, el rubio abrió los ojos de par en par al sentir el golpe.
Yuuri había comenzado a llorar, dejaba salir todo lo que estaba dentro de su corazón ¿Y el rubio le pagaba de esa manera? ¿Quién se creía que era para decidir por él? al menos le hubiese preguntado.
—Víctor está muerto y parece que el único que no puede aceptarlo eres tú —dijo dando la vuelta y caminando hacia su moreno amigo— por favor sácame de aquí —dijo bajito.
La fiesta terminó en un parpadeo, Chris y Richard ayudaron a ordenar todo una vez que el moreno y su esposo se llevaran a Yuuri con ellos. Otabek detuvo a Yuri del hombro para que no los siguiera "necesita estar solo" le había dicho para después invitarlo a su casa junto con Jean, quien aceptó de inmediato.
Yuri no entendía porque todo había salido tan mal ¿Si sacaba a Víctor de la caja podría hacer cambiar a Yuuri de opinión?— ni lo pienses —dijo JJ acercándose a donde Yuri observaba el contenedor transparente— él no quiere esto y tú debes entenderlo, los seres humanos somos complicados… a veces creemos que queremos algo, pero en realidad es otra cosa.
— ¿Por qué no pueden ser claros?
— ¿Por qué quieres que se vaya con otro si lo amas y él te ama? —la pregunta dejó a Yuri procesando las palabras, llegando a la conclusión de que los sentimientos te hacían ser complicado e indeciso. Si lo pensaba simple, Yuuri lo amaba y debería haber dejado las cosas así, pero él quería que el japonés fuera aún más feliz, se sintió menos que el recuerdo de alguien que ya no estaba y eso no era bueno. Él fue creado como una máquina, algo superior a un humano, no debía sentirse inferior.
Yuuri se dirigió nuevamente junto a su amigo a la casa de este, si las cosas seguían así terminaría viviendo ahí. No odiaba a Yuri por lo que hizo, pero si estaba molesto de que intentara decidir por sus sentimientos, si bien él aún amaba a Víctor, gracias a Yuri entendía que era algo que no podía ser, además de que ahora sentía algo muy fuerte por el rubio.
No podía decir si había amado más a Víctor o amaba más a Yuri porque eran amores distintos, el primer amor nunca se olvida y si su Vitya nunca hubiese muerto jamás se hubiese enamorado del rubio. Esta situación era muy distinta, ya había aprendido a vivir sin él platinado, se había acostumbrado a que solo fuera un hermoso recuerdo y esa máquina no podría ser él aunque tuviese todo lo que alguna vez hizo especial a su amado, era como si apareciera un humano con la personalidad y figura de Yuri, no podría aceptarlo.
— ¿Todo bien? —la voz de Seung lo sacó de sus pensamientos, se sorprendió de ver al coreano sentarse junto a él en vez de a su moreno amigo.
—No lo sé —respondió sincero— ¿Por qué lo hizo? ¿Ya no siente nada por mí?
Seung negó con la cabeza— te ama, pero cuando uno ama quiere que el otro sea feliz aunque no sea a nuestro lado —respondió serio mientras le acercaba a Yuuri una taza con té— veras, por mucho tiempo evadí a Phichit. Siempre pensé que él necesitaba a alguien mejor, con mas carisma y entusiasmo como el que él tenía, pero me equivoque y ahora me doy cuenta de que no podría haber sido de otra manera, que no estaría mejor con nadie más… que no entregaría a mi esposo a nadie más.
—Pero nosotros teníamos una relación ya-
—Pero él no tiene sentimientos desde hace años, Yuuri —cortó la frase del otro— lleva solo un año sintiendo. Si nosotros que llevamos toda una vida siendo así no podemos entendernos bien ¿Qué queda para él? —Miró al japonés a los ojos— sí, es una máquina, pero ellos solo pueden calcular lo que es obvio y los sentimientos no lo son.
Katsuki se quedó en silencio un momento analizando las palabras de Seung, nunca había mantenido una conversación tan larga con el esposo de su amigo, pero ahora se daba cuenta de que el chico era callado porque analizaba mucho más de lo que hablaba. Era un buen observador y eso estaba siendo de gran ayuda ahora.
—Yuuri —la voz de Phichit hizo presencia en el lugar— si Yuri hubiese estado mejor con Otabek como creías antes ¿Lo hubieses dejado ir con él?
Entonces entendió, él si lo hubiese dejado ir, porque cuando estas enamorado prefieres que el otro sea feliz aunque no sea a tu lado y eso pasa cuando no crees poder darle a esa persona la felicidad suficiente, fue lo que le ocurrió a Seung con la diferencia de que él ahora sabía que nadie más podía darle felicidad al moreno como él.
—Necesito hablar con Yuri, explicarle las cosas como son y el porqué no puedo aceptar su regalo.
—Está bien, pero primero relajémonos un poco. Ya habrá tiempo para eso.
Yuuri pensó que Phichit tenía razón, si hablaban sin calmarse primero sucedería lo mismo que en la fiesta y no quería eso. Esperaría hasta el día siguiente para conversar y que pudieran superar el nuevo obstáculo en su relación, porque no dejaría ir a Yuri, pero debía saber sus razones para hacer las cosas.
Continuará…
