Capítulo 28.

Unos días más transcurrieron, y parecía que las cosas seguían igual… o talvez podría decirse un poco más tensas, y o eso pensaba cierta chica en particular, pensando que por la carga estudiantil, impuesta para presentar el ensayo; era comprensible el comportamiento del joven ojiesmeralda quien era la persona que ocupaba la mayor cantidad de atención posible para si en ese momento.

—Hey! Tierra llamando a Hime…- le llamaba mientras agitaba su mano frente a la ojigris que parecía divagar en sus pensamientos —Hime!-

—Eh?!... oh lo siento, decías?….- presto ahora su atención a su amiga, quien solo soltó un suspiro.

—No importa…- dijo al ver que su amiga se picaba la mejilla avergonzada por no prestarle atención a la conversación de hace un momento.

—Y pensar que solo faltan dos días para salir de clases….- mencionaba un alumno a otro a unos cuantos asientos de ellas, puesto que estaban en la hora del almuerzo.

Al escuchar lo que decían, miro nuevamente a su amiga—Tenemos mucha suerte Orihime… es bueno saber que gracias a su Sensei estamos casi por salir de toda esta locura de la última semana de clases.- le dijo Tatsuki a Orihime al escuchar la plática de otros chicos.

—Tú crees… bueno quizás si…y dime ¿Qué tienes pensado para estas vacaciones?...- pregunto la pelinaranja.

—Eso precisamente te estaba contando antes de que viajaras a la luna o marte…- rodando sus ojos le respondió.

—Lo siento… - se encogió de hombros.

—Descuida… te estaba diciendo que se me presento una buena oportunidad de viaje a América… tal parece que mis esfuerzos en las artes marciales han dado su fruto… hay una universidad que quiere mostrarme sus instalaciones y todo… Hime! Me están ofreciendo una beca deportiva si termino con buenas calificaciones!- le hablo muy sonriente.

—Oh! Tatsuki-chan! Estoy tan feliz! ¿Entonces viajaras? ¿Cuándo?- emocionada le pregunto, internamente estaba muy contenta por el logro de su amiga casi hermana.

—Gracias… si estoy pensando en hacerlo… pero-

—¿Pensando?... Tatsuki, no hay nada que debas pensar…- regaño tiernamente —esta es tu oportunidad!-

—Pero Orihime… es que me he detenido a pensarlo… pues … porque la verdad, bueno la verdad es que no quiero dejarte sola-

—Eh?!- estaba confundida, ¿Por qué la dejaría sola?— ¿Cuándo viajas Tatsuki?-

—Al final de esta semana, ya tengo mi boleto, y mi estancia allá es de dos semanas y media…- en eso cayó en la cuenta, la pelinegra se refería, que siempre durante las fiestas estaba junto a Tatsuki, y si ella se iba… entonces quedaría sola durante dos semanas completas…

—Ves a lo que me refiero-

—Pero…-

—Escucha, se que algo esta pasando contigo y los demás, y que también que no me lo has querido contar por alguna razón; quiero decir, nunca te vi tan distanciada de Ichigo como hasta ahora, y no quiero saber que hizo el muy idiota para ponerte así… es por eso que en verdad… no me gustaría irme y dejarte so…-

—Tatsuki-chan…- lágrimas comenzaron a acunarse en sus ojos —no te preocupes por eso… han… pasado algunas cosas sin importancia, además ya lo resolvimos- dijo elevando la curvatura de sus labios, mostrando el amago de una sonrisa —…es que, solo nos hemos dado un espacio, todos lo hemos hecho, así que descuida, y con lo de estar sola… recuerda que está conmigo Ulquiorra… pasare tiempo con él y su madre… así que descuida y acepta la oferta- dijo sonando lo más animada posible.

—¿Estas segura?-

Por supuesto que no, pero por ella, siempre lo estaría —Claro que sí! Quiero que vayas y disfrutes tus vacaciones y esta oportunidad, te lo mereces, has luchado por esto durante mucho tiempo, además ya te lo dije, estaré segura junto a él- "además quiero que ya pienses mas en ti, que en mí, ya no hay porque cuidarme mas Tatsuki-chan, sigue tus sueños… yo estaré bien…" se convenció a sí misma la pelinaranja.

Suspiro —Ok, si lo pones así, entonces iré…- sonrió.

Orihime también le dio una gran sonrisa; por nada del mundo haría algo que perjudicara el futuro de su amiga.

Al final… esperaba por lo también de ser posible, pasar esas vacaciones quizás… junto al pelinegro; aunque con todo lo que había sucedido entre ambos, no estaba tan segura que fuese fácil hablar con él.

—Y en fin… - levanto sus cejas sugerente —Puedo saber en que o quien pensabas?- dijo la morena.

—Bue… bueno yo…- justamente al entender el tipo de pregunta, sus mejillas se sonrojaron a mas no poder, al mismo tiempo que su amiga estallo en risa al verla así.

Ambas chicas comenzaron a reír divirtiéndose mientras platicaban de una y mil cosas… sin notar que un par de ojos estaban puesto sobre ellas o mas bien, sobre cierta pelinaranja, observando lo hermosa que se veía cuando estaba sonriente.

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—Esto se vuelve cada vez mas molesto…- hablo para si el pelinegro, mientras miraba un correo que llego a su móvil, salió de la aplicación y guardo su teléfono con furia, miro hacia el cielo nublado y suspiro tratando de tranquilizarse —Mierda… ¿ahora no sé cómo decirle?-

Ulquiorra estaba tratando de ordenar sus ideas, no encontraba de que manera decirle a Orihime que tenía que ir durante las próximas tres semanas, de regreso a Alemania, a arreglar un asunto que ni el mismo supo cómo diablos lo metió su padre.

—Fuiste un estúpido testarudo… ¿Cómo diablos me metiste en esto?-reclamo, soltó otro pesado suspiro.

Y así terminaba otro día mas de clases, si resolver nada aún.

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Orihime estaba nerviosa, Ulquiorra se había alejado considerablemente, y no entendía porque, sin contar que sus amigos también actuaban de un modo extraño si podría saber que seguían con lo de la discusión de hace semanas, pero a estas alturas… no sabría descifrarlo muy bien, además hace días entregaron todos el ensayo y estaban a dos días de salir de una vez de vacaciones, pero aun así, se sentía intranquila y creía saber el motivo o por quien.

Cuando terminaron las clases, alcanzo a ver al pelinegro salir del salón y no dudo en alcanzarlo, tomando sus cosas y guardándolas casi de inmediato, corrió hacia él tratando de alcanzarlo, lo encontró en las taquillas cambiando sus zapatos para luego salir del instituto.

—Espera!-

—Mmm-

Un poco cansada logro llegar a él—Yo… yo necesito hablar contigo… puedo… - se sonrojo un poco -Puedo acompañarte a casa-

Ulquiorra la observo, a decir verdad, el por alguna razón que no podía explicar del todo, también había extrañado su presencia, pero no podía pasar tan fácil que ella haya conversado con ese imbécil, pero no le vio el problema en ese momento, de todas formas de esta manera pasaría par de días a su lado antes de irse, incluso en esos últimos días, no la vio a acercarse como antes con el idiota que dice ser su amigo, tal parecía que se mantenían distancias váyase a saber porque, pero eso sí que le gustaba.

—Está bien, vamos- giro sobre sus talones y salieron del instituto.

—Si!- sonrió encantada.

Durante el camino hubo un breve silencio, pero a pesar de todo no resulto ser tan incomodo, sino todo lo contrario… fue entrañable… y ambos no podían negar cada uno en sus propios pensamientos, que les agradaba sentirse tranquilos, uno al lado del otro, sin nadie mas que invada su aura de comodidad.

Ella fue la primera en romper el silencio, —Tengo mucho que contarte, se que has estado ocupado y por eso no he querido molestarte, pero…- apretó el agarre de su maletín — ya que estamos a punto de salir de vacaciones quiero relajarme un rato y pasar mas tiempo contigo… claro si tu quieres- agacho su rostro avergonzada, por ser tan directa.

Ulquiorra se detuvo, se acercó a ella y tomo su mentón, levantándolo mirando directo a sus ojos, esos ojos tan brillantes que lo envolvían, y por alguna razón lo incitaban a buscar dentro de ellos algo que aun no logra descifrar… algo que le dará la respuesta a una pregunta que ni el sabría decir cuál es…

Imperceptible dibujo una mínima sonrisa —No tienes por qué preguntarlo- respondió —Vamos a casa, pediré algo de cenar y me cuentas lo que quieras- a veces ni el mismo entendía por qué no podía negarse a lo que ella le pidiera… es decir… podría hacer estragos en su vida y él no diría absolutamente nada, ya que no le importaría, con solo ver esa sonrisa suya y ese sonrojo tan apetecible de sus mejillas, que borraban todo rastro de molestia o pensamiento que no fuera ella.

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—Hime! Como estas?!, tiempo sin verte querida…-

—Johanna-san- la abrazo efusivamente — estoy tan contenta de volver a verla! La extrañe mucho!-

—Yo también querida, me ha hecho mucha falta en estos días hablar contigo, he estado algo ajetreada con mi agenda, lamento no haber hablado mucho contigo.-

—No diga eso, se que usted es alguien muy ocupada, por eso estoy muy feliz de volver a verla.-

—Gracias, yo también, y ¿Ulquiorra donde se encuentra?-

—Aquí estoy madre, gracias por preguntar, si estoy bien también- hablo con un poco de sarcasmo, ya que prácticamente lo lanzo lejos al ver a la pelinaranja cruzar la puerta, olvidando por completo que él se encontraba ahí.

—Oh por dios hijo, no te pongas celoso, que a ti te quiero más… y no solo yo eh- subía y bajaba sus cejas rápidamente ... Sonrió pícaramente.

Ulquiorra no pudo mas que rodar los ojos, pero luego observo a la ojigris y pudo verla con unas mejillas completamente rojas de la vergüenza al escuchar lo que dijo la rubia, entendiendo por completo la indirecta, ciertamente le pareció hermosa la acción de la chica.

—Bueno… bueno… y en fin, ¿te quedas a cenar Hime?-

—Bu… bueno… yo no sé…- dijo dubitativa

—Oh vamos… tienes tiempos de no venir por aquí, quédate y ponme al día de ti- sonrió dulcemente la mujer mayor.

—Mujer, quédate, de igual forma querías hablar conmigo o no?, así que puedes quedarte, yo luego te llevo a tu casa- le hablo el pelinegro.

—Eh?... está bien… - dijo encogiendo de hombros.

—Creo que ustedes necesitan hablar a solas… iré a comenzar a preparar la cena, les avisare cuando esté lista- dijo al ver el ambiente un poco tenso, además ella no sería quien incomode el momento, se despidió de ambos chicos, mientras se dirigía a la cocina.

—Ven vamos- hablo Ulquiorra en lo que ambos se dirigían a la habitación del chico.

Este ingreso primero acomodo sus cosas en su escritorio e invito a la chica a pasar, ella se sentó en el sillón que estaba dentro de la recamara de este, estaba un poco nerviosa a decir verdad, hace mucho que no charlaba con el chico, y ahora, ¿Qué decirle?...

—¿Y bien? ¿Qué sucede?- soltó sin más, ya estaba cansado de tanto misterio, o a decir verdad, en realidad era otra cosa la que lo estaba molestando, ya que recordó el momento en que la chica estaba hablando con el idiota de cabello naranja que si bien sabia, había rotó todo rastro de amistad hacia ella, o eso creía… nunca supo de qué trato dicha conversación y tampoco es que le interesase— de que querías hablarme- pero no podía obviar que le molestaba esa actitud de ella para con ese imbécil.

Orihime soltó un suspiro nerviosa— bu… bueno- la pelinaranja tomo el dobladillo de su falda, comenzó a arrugarla —Ulquiorra… ¿puedo saber que sucede? Has estado evitándome desde hace unos días… yo… la verdad, me siento un poco… insegura con estas situación- susurro lo último.

—Entiendo… debo decir que si mi actitud te ha causado molestias, no dudo que pudieses sentirte mal al respecto, pero también debo decir que hay cosas que me pueden desagradar y estoy en mi derecho de no compartir ningún sentimiento de alegría o empatía debido a eso-

—Eh?!- trato de comprender el mensaje, pero… no lo capto.

Ulquiorra suspiro imperceptible, se sentó en la cama de él, cruzo sus brazos y la miro directamente —Lo que trate de decirte, es ¿Por qué has vuelto a hablarle a la basura de Kurosaki?, ¿acaso no te afecto lo que te dijo la ultima vez?- frunció el ceño levemente.

Orihime abrió sus ojos sorprendida, ahora entendía el meollo del asunto, el pelinegro actuaba de esa manera por la única y sencilla razón de que ella había vuelto a entablar una relación, que a pesar de todo no podía catalogar como amistad verdadera su situación con relación a Ichigo, no aun, todavía era complicad decir que eran ellos en este momento, pero… ¿todo eso era por que ella le hablo a Kurosaki?

La pelinaranja se levantó y se dirigió hasta donde se encontraba el ojiesmeralda, le sonrió con dulzura y tomo la mano de este, lo cual se sorprendió un poco al respecto —Yo… lo siento… no era mi intención el que pensaras este tipo de cosas… en verdad… - ella se sentó al lado del chico, sin soltar su mano aún, miraba fijamente como las tenia entrelazadas para luego mirarlo a los ojos — bueno, Kurosaki-kun, hablo conmigo y dijo que lo que me grito la última vez, no lo pensó, solo lo dijo por rabia, creerás que soy una tonta por dejarlo todo tan fácil, ¿no es así?, pero eso no es cierto, sigo pensando que mi posición es la correcta, solo he pedido que respete mi decisión, y que no se entrometa, solo hemos charlado nada más, y espero que él no vuelva a tocar el tema de la manera que lo hizo… las cosas no están del todo bien, pero ha sido mi amigo por años y creo que tampoco yo puedo dejar que esto termine así nada más…-

Ulquiorra la observo al verle sonreír melancólica, pero sabia que solo era una sonrisa forzada, tratando de mostrar que todo estaba bien —deja de fingir quieres…- siseo molesto —no tienes que mostrar esa cara conmigo… se que no estas bien… - le soltó sin más.

La chica no pudo ocultar su asombro… lagrimas se acumularon en sus ojos y comenzaron a brotar… se acercó más a él, y comenzó a sacar el dolor y frustración que sentía por dentro, las heridas aún no habían sanado, pero estaba tratando de sobrellevarlo y estando con él, se sentía más segura y protegida.

—Ulquiorra…- dijo entre lágrimas, ahogando su dolor en su garganta, no quería verse frágil, pero a decir verdad no podía seguir aguantando ni un minuto más.

—Si- susurro.

—Por favor… no vuelvas a alejarte de mí de esa manera… por favor…- dijo aun llorando.

—Si así lo deseas… entonces tu no vuelvas a mentirme… ni a ti con lo que estas pasando, no siempre puedes enfrentar todo sola… ya no lo estas, ¿de acuerdo?-

—De acuerdo…- dijo ella mientras estaba con la cabeza sobre el hombro del muchacho, en ocasiones como esa, es donde él a pesar de lo que digan, sabia que decir para que ella se sintiera reconfortada.

—Aun falta para que este lista la cena, si quieres descansa un poco, te llamare cuando este lista, ve y cámbiate de ropa si gustas, aun hay un par de mudadas tuyas en la habitación que usas-

—Gracias… - dijo, no había que hablar más, porque el entendía a lo que ella se refería, que agradecía que estuviera ahí para ella.

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—Así que están por salir de clases!... eso es muy bueno, tendrán tiempo suficiente para disfrutar sus vacaciones- dijo la rubia.

—Si, tendremos un poco más de tiempo libre- menciono la chica mientras terminaba la deliciosa cena que preparó la madre del chico.

—Y dime, ¿Qué harás en vacaciones? Apuesto que saldrás con tus amigos y se divertirán mucho-

—Emmm…. La verdad… para esa época, normalmente paso junto a Tatsuki, pero esta vez viajara a América para optar una beca deportiva que le están ofreciendo, y pues… creo que estaré solo con ustedes durante ese tiempo-

—Que?!- Johanna se sorprendió de lo que dijo, miro de inmediato a su hijo y frunció el ceño, él al notarlo solo desvió un poco la mirada.

El pelinegro recordó de inmediato que por estar distanciado de la chica había olvidado decirle que se iría de regreso a Alemania durante todo ese tiempo, por lo que entendió que estaría completamente sola.

—¿Sucede algo?- pregunto la chica al ver el drástico cambio en el ambiente.

—Bueno… es que…- no sabia como darle la notica la rubia a la chica.

—Mujer, durante el tiempo en el que estuvimos ocupados con nuestros asuntos -o debería decir que estaba molesto con ella por volver a dirigirle la palabra al idiota de cabello naranja — mi madre y yo decidimos regresar a Alemania, a cerrar unos asuntos, por lo que estaremos fuera durante todo el tiempo que estemos de vacaciones- sí, lo dijo y ahora… que es lo que dirá ella.

—Oh…- decir que le cayó como un valde de agua fría, es poco al sentimiento que tenia la joven, eso quería decir que estaría completamente sola… durante las fiestas… y la soledad en esos momentos… no creía que fuera una buena compañía… —bu… bueno…- apuño sus manos que las tenía sobre sus rodillas, era un alivio que no se vieran debido a la mesa porque de esa manera escondía el miedo que debido a la noticia, estaban temblando, sonrío lo mejor que pudo, a pesar de sentir un gran vacío en su corazón en ese momento, no quería sentirse sola, pero, por lo visto, era algo que no podría evitar tan fácilmente —les deseo un buen viaje entonces-

—mmm…- Ulquiorra no dijo nada, pero por el semblante de la joven, juraría que no se encontraba del todo bien con el anuncio.

—Orihime, dime… - Johanna que también se dio cuenta de lo obvio fue la primera en hablar, no era difícil saber lo que pasa por la mente de la joven — quiero preguntarte algo, pero quiero que seas sincera- dijo seria.

—Cla...claro…- la pelinaranja quien tenía un nudo en su garganta, no sabía que era lo que quería preguntarle, honestamente, lo que deseaba en ese momento era irse, llegar a su casa y lanzarse a llorar en su cama.

Eran unas fechas tan esperadas para pasarla con personas que ella amaba, y que de un momento a otro, terminara sin nadie, no era nada acogedor, es decir, estaría en completa soledad, no estaban las cosas del todo bien con sus amigos, y sin Tatsuki, o Rangiku-san incluso eso era desolador, pero sin Ulquiorra… no sabría decir si seria la peor navidad de todas desde la muerte de su hermano Sora.

—Con quien pasaras esta temporada, acabas de decirnos que tu amiga no estará en el país, y si es así, ¿con quién estarás entonces?, ¿tienes más familia o algo?- pregunto seriamente.

No hay que ser adivinos para saber que el rostro de Orihime mostro total sorpresa ante su pregunta —Bueno, tengo una tía que es mi tutora legal, pero… honestamente nunca la he visitado, me ayuda económicamente con un poco de dinero, pero, no me gusta ser una carga para nadie, por lo que busque un trabajo para ayudar a sostenerme, tal como alguna vez se lo comente- miro al pelinegro de reojo, quien la veía atentamente —pero, no se preocupe, estaré bien, vayan sin problema alguno, yo estaré esperando su regreso- sonrió.

—Por favor, no mientas, si una cosa te puedo asegurar que heredo mi hijo de mí, es mi intuición para comprender los gestos de las personas… yo te debo mucho por lo que has ayudado a Ulquiorra durante todo este tiempo… a pesar que no lo diga muchas veces… así que…-

—Madre, ¿estas segura?- pregunto el pelinegro antes de que su progenitora siguiera con lo que sabía, decidió en ese momento de manera emocional.—No hay vuelta atrás, lo que decidas, pueda que no salga como esperas- hablo con total parsimonia.

—Claro que lo estoy!- se defendió —además… mi consciencia no me dejaría tranquila estas semanas si no lo intento-

—¿Intentar? ¿Qué? No entiendo….-

—Orihime una vez más, no estas mintiendo, ¿verdad?, ¿de verdad está bien, que dejes que nos vayamos sin siquiera decir lo que en verdad piensas? ¿estas en tu derecho de pedirle a Ulquiorra que no se vaya? ¿estás bien así? –

—Yo… no entiendo…- Orihime no alzaba la mirada, estaba solo mirando su plato, como si fuese lo más entretenido, ¿derecho? ¿valor? ¿ser sincero?, cuando le ha ayudado en algo el ser asi, en nada… pero ¿Por qué ellos siempre dicen lo que quiere escuchar?

—Dilo…-

—Madre-

—No Ulquiorra… una cosa es la que te diré, y me debes escuchar muy bien, cuando una persona tiene a alguien muy importante, también debe saber cuando estar al lado de ella, no importando el que, ¿acaso dejaras todo, así nada más? ¿sabes si todo saldrá bien? ¿Quién se convertirá en ese apoyo que vas a necesitar? ¡no simplemente puedes decidir por ti mismo! ¡hay otras personas – miro a la pelinaranja —que también quieren caminar a tu lado! ¿no es eso suficiente motivo para luchar por lo que quieres? ¡esta será tu primer prueba y te aseguro que no será nada fácil! ¡nadie te lo dejara así!-

Orihime no comprendía que pasaba, pero comenzaron a rodar lagrimas por sus ojos, ¿Qué pretendía Johanna-san con todo eso?

—Orihime, dilo-

—¡Yo no quiero que te vayas! ¡No quiero estar sola! ¡Me aterra estarlo! – grito con los ojos cerrados —Después de la muerte de mi hermano, Tatsuki-chan siempre ha estado conmigo… no me ha dejado desde entonces, pero ahora, a pesar de que ella esta siguiendo sus sueños, me siento triste, mis amigos no me quieren entender, ella se va y tú también lo harás… no quiero ser egoísta pero en verdad ¡yo no me quiero sentir completamente sola y vacía aquí!- puso sus manos en su rostro mientras lloraba.

—Ulquiorra- lo miro su madre, haciendo con una señal visual que se acercara a ella, no era difícil saber que el no había captado todo lo que sentía la chica, pues su rostro mostraba sorpresa por lo que dijo la ojigris.

—Orihime- ella escucho su nombre salir de los labios de él, lo miro desconcertada — no vas a estarlo otra vez, no se a donde me conduce esto, pero, no quiero verte de esta manera otra vez- él se había levantado y llego donde se encontraba ella, se acuclillo y la miro, sosteniendo las manos de ella —No te dejare, cueste lo que cueste, no voy a dejarte, ni tu a mí, lo entiendes- ella sonrió sinceramente y asintió.

—Si…-

—Ven que no es difícil, hablar con el corazón, ambos tienen mucho que aprender, pero sino lo dicen ¿Cómo desean avanzar?, un camino no te llevara a donde quieras solo porque sí. Ambos deben caminar juntos, y decidir que sendero van a tomar, aun cuando encuentren dificultades cuando pasen por ella-

Su madre estaba usando una metáfora muy tonta si se lo preguntaban, pero siendo honestos, era la mejor que se acoplaba por el momento.

—Hime-san, lamento haberte dicho todo eso, pero me pareció que no estabas siendo sincera con lo que sentías, si sigues guardando lo que sientes, vendrá el momento en que explotes y no sabrás que hacer, y creo que eso no es lo adecuado… para ustedes, y mucho menos para ti- habló con amabilidad.

—Gracias Johanna-san, de verdad… gracias- termino por decir Orihime, un poco avergonzada por saber que ella la entendía perfectamente.

—No hay porque, y ahora si a lo que quería llegar – la miro directamente —¿Quieres ir con nosotros a Alemania?-

—Eh?!-

—Te he tomado un gran cariño, y ya te considero de la familia, por eso, quiero regalarte un viaje con nosotros, pues como veo, no tendrás mucho que hacer si llegas a quedarte, además, quiero que seas el pilar que necesitaremos para cuando estemos allá, Ulquiorra y yo, necesitamos terminar un asunto muy importante, que tiene que ver con su futuro y el de la compañía-

—¿Es, eso cierto?-

—Lo es mujer, en verdad serán unas semanas duras, pero si tu deseo es ir con nosotros- dibujo el amago de una sonrisa —me complacerá que puedas hacerlo-

—Yo… ¿en verdad puedo ir?-

—Claro que sí, si gustas hablamos luego con tu tutora, para el permiso de salida, esto claro ¿si es que quieres acompañarnos?-

Orihime sonrió ampliamente —¡Por supuesto que quiero ir con ustedes!-

Johanna acompaño con alegría a la chica y Ulquiorra no pudo ocultar el fantasma de una sonrisa, su madre tenía razón, el quería un mejor futuro para él, para ambos, porque en sus planes estaba, seguir al lado de cierta pelinaranja hasta lo ultimo que conllevara su relación, y era por ello, que viajaría, para demostrar que él no sería un títere más en ese absurdo juego del destino escrito.

"Oh! ¿el demonio quiere jugar al príncipe encantado? ¿Quién ganara entonces? ¿el príncipe real o la copia sustituta en la que te quieres convertirte?"

Ulquiorra abrió sus ojos, ¿que fue eso?, era como si alguien hablara en su cabeza, ¿Quién?

"No hay nada ni en ti… ni en mi… recuérdalo"

Ulquiorra, te estoy hablando hijo-

—¿Qué?-

—Mira nada más, aun estas sorprendido – rio sutilmente — te dije que mañana vamos de compras con Orihime, quiero que lleve unos lindos conjuntos, recuerda que cuando lleguemos, tenemos la cena de inauguración de la casa afiliada de la compañía-

—Es verdad, está bien, ¿quieres que la traiga a casa después de clases?-

—Si, por favor-

—De acuerdo-

Orihime no supo como explicar lo de hace un momento, pero sintió como el reiatsu de Ulquiorra cambio drásticamente de un momento a otro- "No puede ser… pero esto me servirá para mantenerlo a salvo, no sé qué sucede, pero mi corazón no deja de latir con rapidez, algo que dice que debo ir con cuidado, algo esta esperándonos en ese lugar"- se dijo para si.

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—Buenas noches Mujer, y recuerda lo que te dije, deja de guardarte las cosas que te atormentan- le hablo el pelinegro.

—En verdad, lo lamento…-

—También deja de disculparte por todo-

—Eh?!... sí… está bien…-

Ambos chicos estaban fuera del edificio de la pelinaranja, él la había llevado a casa tal como lo dijo, como era muy tarde, la llevo en su automóvil, por lo que fue un recorrido corto.

—Humm…-

—¿Qué sucede?-

—Tu… ¿te has sentido bien últimamente?-

—¿Qué?- no entendió el motivo de la pregunta

—Lo siento, quiero decir, no te has puesto mal, quizás, ¿temperatura, una presión en tu pecho, o algo por el estilo?-

—Debo decir, que gozo de buena salud desde hace mucho, la ultima vez que enferme fue hace meses, tu lo recuerdas, ¿estuviste conmigo o no?-

—Si, tienes razón, solo me preocupaba-

—Bien, debo irme, entra- cuando Ulquiorra estuvo a punto de retirarse, Orihime lo tomo de la manga de su chaqueta.

—Espera, por favor…- Orihime reunió todo su valor, y parándose de puntillas acorto la distancia entre ellos, unió sus labios junto a los de pelinegro.

Ulquiorra se sorprendió al sentir los labios de ella sobre los suyos, pero si puede decir algo a su favor, es que le gusta que ella tenga esos arranques inesperados, si puede comportarse así de vez en cuando, no le importaría que lo haga las veces que quiera, correspondió casi de inmediato a la chica, tomo el cuello de ella, profundizando más el beso y tratando de obtener mas acceso a su boca, saboreando todos los rincones que le permitiese su lengua, un beso que pretendía ser efímero se convirtió en uno pasional, ella se aferro a los brazos del chico, y el la atrajo mas hacia su cuerpo, siendo tan pequeña, no se podía negar que se amoldaba perfectamente a su forma, sus labios, su sabor eran tan adictivos, que si fuesen una droga, diría que preferiría ser adicto toda su maldita vida. Se separaron por falta de aire, aun así, los labios rosas de la chica, ahora eran de color rojizos, sus mejillas rivalizaban con el color de sus labios, y el brillo de sus ojos, eran únicos para él, toda ella era perfecta, nada mas ni nada menos, perfecta en todo el sentido de la palabra.

—¿Eso era lo que querías?- pregunto sugerente, con una voz aun mas ronca, cerca del oído de la joven, que no pudo evitar estremecerse ante tal sonido varonil, su cuerpo le jugaba una pasada, al sentir un calor provenir dentro de su cuerpo, si era así, solo con escuchar su voz, ¿entonces como seria sí…?

—Yo… yo… no… la verdad…- las palabras salían atropelladas, ¿era eso lo que quería?, claro que no, bueno si, quizás no así, lo que en verdad quería era hablar con él, pero, no pudo resistir al ver sus labios, y esta demás decir, que el tiempo que no estaban juntos lo sintió como toda una eternidad.

—Descuida, ya tendremos tiempo para nosotros…- susurro en su oído.

—Ulquiorra…- lo abrazo fuertemente —Por favor… nunca te alejes de mi… todo se vuelve inseguro cuando nos alejamos…- no sé qué haría si vuelves a desaparecer de mi vida, ya te perdí una vez, no quiero volver a hacerlo —Por favor promete que no te alejaras nuevamente-

—No lo harás… - le tomo de las mejillas y junto sus frentes, eso después de haberle besado la frente a ella.

Ulquiorra la mayoría del tiempo podría parecer alguien frio y sin corazón, pero lo cierto es que, puede llegar a proteger aquello que mas desea y considerase como suyo, llegando a ser, estúpidamente romántico, para ese tipo de situaciones.

—Descansa, nos vemos mañana-

—Si, tú también, descansa… hasta mañana-

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Continuará