— ¡Papá! —se quejó Yuuri al instante.
Víctor sintió un poco de incomodidad y molestia, no le gustaban las discriminaciones y el "por fin" en esa frase daba a entender que no había estado contento de que su hijo estuviera en una relación con otro omega. Al platinado le daba igual si eran dos omegas o dos alfas, él creía que todos eran iguales, su problema era que Yuuri era su destinado y ya tenía pareja. No importaba si era otro omega, un alfa o un beta, Víctor habría actuado de la misma forma porque sentía la necesidad de tener a Yuuri para él.
Las cosas estaban así: el ruso podría aprovecharse y aliarse con el padre de su destinado que estaba más que claro, le daría su apoyo con tal de que su hijo estuviera con un alfa y lo apoyaría aún más si le confesaba que eran destinados, pero…
—Señor Katsuki, un gusto conocerlo —le dijo acercándose y estirando su mano para que el otro la estrechara— me temo que ha habido una confusión, soy amigo de Yuuri. Mi nombre es Víctor Nikiforov.
El alfa mayor estrechó la mano del platinado analizando que iba bien vestido y parecía ser un buen partido para su hijo, pero no podía hacer nada si eran solo amigos— entiendo ¿Quieres pasar? —preguntó cómo última esperanza.
Con sus ojos azules pudo notar la incomodidad en Yuuri, además que su aroma delataba su nerviosismo— lo siento, tengo trabajo que atender. Tal vez en otra ocasión. Le agradezco la invitación.
El omega se sorprendió por la respuesta, estaba casi seguro que el otro aceptaría al ver que su padre lo quería como yerno, esta era la oportunidad perfecta para él, pero al parecer Víctor no era de ese tipo de personas.
El padre de Yuuri se despidió y volvió a entrar a la casa, el omega agradeció la actitud del platinado y este le dijo que no era nada y que no quería ganarse su corazón forzando las cosas. Aquello hizo a Yuuri sonrojar inevitablemente, podía sentir el lazo que los unía como destinados, la conexión invisible entre ellos y sintió pena por el alfa ya que, aunque se esforzara, nunca podría corresponderle.
Se despidieron y cada uno se fue por su lado, Yuuri entró a casa y encaró a su padre diciéndole que había sido muy irrespetuoso, sobre todo porque con aquel comentario paso a llevar la relación que él tenía con el rubio; su madre también se enojó y se puso del lado de su hijo, alegándole que lo único que debiera importarle es que Yuuri fuera feliz sin importar con quien.
—Yurio ha demostrado que quiere mucho a nuestro Yuuri, comienza a aceptarlo de una vez por todas —fue lo último que dijo Hiroko dejando a su esposo en silencio.
Después de aquella pequeña discusión, Yuuri corrió a su habitación para poder tener más privacidad y llamar a su novio, debía decirle todo lo que paso ese día ya que no quería malos entendidos, marcó el número y este contestó de inmediato como si hubiese estado pegado al celular en todo momento.
—Hola amor ¿Estabas esperando mi llamada? —preguntó solo para molestarlo un poco.
—Por supuesto que no, incluso se me había olvidado. Tome el teléfono para hacer otra cosa y justo llamaste —sabía que estaba mintiéndole, pero lo dejó pasar. Yuri era vergonzoso con aquellas cosas y nunca admitiría en voz alta que era de los que esperaban junto al teléfono si decías que ibas a llamar, que verificaba si el celular tenía señal para estar tranquilo sobre si le llegaba algún mensaje y que también miraba las fotos que tenían juntos en su teléfono cuando sentía que extrañaba a Yuuri.
El omega comenzó a hablarle sobre la cita con Víctor, los lugares que visitaron y de que hablaron. Le explicó que le dejó en claro que nunca podrían tener algo más allá de una amistad, omitió el tema de su padre no porque fuera algo totalmente malo, sino porque no quería que el rubio se sintiera mal por algo tonto. Lo único que importaba era que él lo amaba y eso era todo lo que su omega debía saber.
Hablaron durante un par de horas, como si no se hubiesen visto en semanas cuando en realidad la última vez que se vieron había sido el día anterior. Yuuri sentía una necesidad imperiosa de estar junto a su omega, de sentir su aroma y su calor sin importar si hacían algo más o no, pero no dijo nada, intentó hablar con normalidad.
El rubio lo supo de inmediato, conocía a Yuuri demasiado bien y había aprendido a ver a través de sus palabras. Cuando el japonés comenzaba a cambiar aleatoriamente de temas de conversación, saltando de uno en otro sin ningún sentido ni conexión, significaba que algo no quería decirle por lo que tuvo que persuadirlo para que le dijera como realmente se sentía.
—No es nada, solo… solo necesito sentirte cerca, Yuratchka —el llamado de su nombre lo estremeció por completo, él también lo necesitaba cerca, más aún al saber que ese día lo había pasado con aquel estúpido alfa.
— ¿Tu casa o la mía? —preguntó directo como siempre, no le importaba tener que arreglarse rápido y salir a la casa de Yuuri, porque si ambos se necesitaban no había necesidad de aplazarlo. Tal vez cuando terminaran sus carreras y encontraran un trabajo estable podrían vivir juntos, así ya no se sentirían así. Por ahora debían conformarse con visitas.
— ¡Ya voy! —El rubio rio al escuchar un poco de ruido, seguramente se estaba alistando sin cortar la llamada— estaré ahí en veinte minutos, espérame.
La llamada se cortó y Yuri bajó a la primera planta para avisarle a Nikolai que tendrían visitas y que si podía hacer piroshkis. El mayor no se negó para nada, Yuuri era alguien a quien quería mucho por lo que le encantaba que se quedara en su hogar y poder preparar comida para él.
Veintidós minutos pasaron cuando por fin tocaron a la puerta, veintidós minutos que el rubio estuvo contando mientras veía la pantalla de su celular a cada momento sintiendo como cada segundo hacía más lento el tiempo.
—Llegas tarde —le dijo al abrir la puerta a la vez que lo jalaba del brazo para poder envolverlo en un abrazo— tonto —puso su nariz en el cuello del contrario, extrañaba poder sentirlo.
—Lo siento, te extrañe —respondió con rapidez a la vez que correspondía el abrazo.
Nikolai los regaño por seguir en la puerta y no entrar de una vez por todas, ambos rieron y se adentraron en el hogar del rubio. Dejaron la mochila del azabache en la habitación y fueron a hacerle compañía al alfa quien ya estaba terminando de cocinar.
Comieron todos juntos y Yuuri como siempre alabo el sabor del platillo, al terminar el anciano no los dejó hacer nada y los mando arriba diciéndoles que se supone que Yuuri había venido para que compartieran juntos, no para hacer quehaceres.
Una vez en la habitación inmediatamente Yuuri se desvistió para ponerse su pijama, mientras que el rubio solo se quedaba en ropa interior y camiseta. El japonés se encontraba cansado por todo lo que hizo en el día y Yuri lo entendía a la perfección, por lo que se acostarían de inmediato.
Se durmieron abrazados, para Yuri no había nada mejor que tener al azabache entre sus brazos y apoyado sobre su pecho, sabiéndolo suyo una vez más, porque había vuelto a él a pesar de pasar todo el día con su destinado. Porque hasta podía sentir la necesidad del otro por estar junto a él.
༺༻༺❁༻༺༻
Las inseguridades se iban disipando poco a poco en Yuri, después de aquella cita todo volvió a su rutina normal la cual consistía en trabajar, estudiar y ver a Yuuri. Se quedaban a dormir en la casa del otro y de vez en cuando conversaban con Otabek quien aún no le contaba nada sobre el porqué a veces lo sentía tan extraño y metido en sus pensamientos.
Otabek seguía en contacto con Phichit, era un alfa insistente por lo que seguía enviando mensajes para saber sobre el beta, le preocupaba un poco el cómo se comportaba Chris y solo sabía del moreno por medio de mensajes así que no podía saber si lo que le decía era cierto o no. Quería verlo, necesitaba verlo con una urgencia que no entendía, ya que no era un omega como para sentir aquella dependencia, aún así quería tenerlo cerca.
Phichit sentía que quería correr a buscarlo con cada mensaje que demostraba la preocupación de Otabek, pero él estaba con Chris y ya lo había engañado con el otro alfa por lo que no podía permitirse acercarsele. Las cosas con su pareja no habían cambiado mucho, el rubio seguía hablando mal de los betas, aunque lo felicitó cuando por fin fue ascendido oficialmente. Chris volvió a ganarse el corazón de Phichit con pequeños detalles, como flores y uno que otro obsequio que demostraba (según é) lo mucho que lo amaba, el problema era que aquellos regalos venían seguidos de una disculpa y eran posteriores a alguna discusión.
El alfa seguía diciendo cosas hirientes y teniendo ataques de celos, pero todo se arreglaba con una disculpa y entonces el ciclo volvía a comenzar. Phichit últimamente se había alejado hasta de Yuuri por petición de su novio, el omega se estaba comenzando a preocupar por su mejor amigo, pero las pocas veces que podían conversar e intentaba tocar el tema, Chulanont lo desviaba a otro lado.
El beta se alejaba cada vez mas de las personas y no se daba cuenta que aquello solo le hacía peor a él, ya que no tenía con quien hablar. Aún así Otabek seguía ahí, insistente en saber de él, en querer verlo y eso hacía que el corazón de Phichit latiera con fuerza y aunque sentía que traicionaba a su novio con esto, aceptó una cita con el otro porque de verdad sentía que necesitaba verlo aunque no pudiera tocarlo.
༺༻༺❁༻༺༻
Se acercaba su aniversario de noviazgo y Yuri no sabía qué hacer, quería preparar algo especial para ese día pero no podía pensar en que exactamente. Miró el calendario como por décima vez, calculando cuantos días faltaban y cuanto tiempo le quedaba para preparar algo bueno para ambos, al verlo se enojó un poco. Aquel día tan especial calzaba justo con su celo, no podía ser peor, no podrían pasar su aniversario juntos gracias a que él era un estúpido omega.
Estaba a punto de mandar a volar su celular cuando la idea de pasar ese día con Yuuri aún así, se instaló en su cabeza ¿Sería un buen obsequio ofrecerle su celo al azabache como símbolo de un nuevo paso en su relación?
Si lo pensaba detenidamente en el celo solo quería satisfacerse, aunque no sabía si podría soportar llegar hasta el final con el japonés, si sabía que este no le haría nada que no quisiera y esa era la ventaja de que el otro no fuera un alfa. Yuuri no se dejaría nublar por las feromonas de celo que él emanara, se mantendría cuerdo y se detendría si le decía "no", además de que iría despacio para no asustarlo.
Se mentalizó en ello y llamó al love hotel que ya conocían para reservar la semana completa, no sabía si su celo caería uno o dos días antes del día especial por lo que debía prepararse para cualquier caso. Definitivamente lo pasarían juntos y dejaría que Yuuri lo hiciera sentir bien, le demostraría que había progresado a su lado y que le tenía confianza. Solo esperaba que el otro lo aceptara, que todo saliera bien y que le gustara aquella sorpresa.
