Shidou, Miku y el matrimonio
Un particular día en la mansión Izayoi, Miku se encontraba en el lujoso y limpio baño de la gran sala de su hogar, no estaba haciendo algo habitual ahí dentro; sin embargo, sí era algo rutinario de los últimos días. Tal como en otras ocasiones, como dando fe a que las mujeres nunca van al baño solas, una de sus sirvientas —pues todas eran mujeres—, fungía como guardiana de la puerta, como si estuviera protegiendo a su reina o a una princesa o algo parecido.
Pero eso, claro, solo en apariencia.
—No puede ser… ¡Sí, sí, lo logré! —dijo Miku, sonaba distante, pero no tanto para la sirvienta que estaba en la puerta, también su tono era una mezcla de sorpresa, alegría y satisfacción.
No tardaría mucho en salir, era obvio después de escucharla, pero solo para resaltar el júbilo de la hermosa y aún joven Idol, a quien le encantaba servir desde hace años, preguntó:
—¿Está todo bien, señorita?
En ese momento, una mujer de largo y liso cabello de color lavanda y ojos grandes de un tono similar, pero con el brillo de una monedita de oro, salió del baño con una sonrisa amplia en su rostro maduro y bonito, tal manzana recién caída del árbol, sosteniendo en mano un objeto similar a un termómetro, exclamó:
—¡Sí, todo está bien! ¡Muy bien, Sachi-san! —Su voz era de absoluta felicidad—. ¡Ah, ya quiero que regrese Darling! ¡Estoy segura que estará muy feliz!
Sachi, una mujer en sus treintas, de piel blanca y largo cabello oscuro, atado en una coleta, vestida como una sirvienta francesa, sonrió con cierta ternura al ver como Miku estaba dando saltitos y agitando su prueba de embarazo como si fuera uno de esos palitos brillantes que sus fanáticos siempre agitaban durante sus conciertos.
—Felicidades, señorita —dijo amablemente y sus ojos color chocolate emitieron un pequeño brillo.
Cuando el ocupadísimo joven productor de Miku Izayoi; la súper Idol más famosa y querida de Japón; Itsuka Shidou, llegó a casa para comer con su esposa, tan solo al entrar fue recibido por ella con un fuerte abrazo y un beso precipitado lleno de amor.
Todo fue felicidad para la joven pareja que aun ocultaba su estado de matrimonio al público, pero también fueron unos nueve meses llenos de preparativos y noticias.
Se arregló un cuarto para el bebé con todo lo necesario, pero todo bajo un enfoque femenino, ya que Miku estaba muy segura de que sería una niña; aunque no tenía bases para afirmarlo…
Por otro lado, Shidou y Miku tuvieron que dar explicaciones sobre el motivo por el cual dejaría los escenarios por un largo tiempo, lo que generó mucha controversia y tela para los medios que, indudablemente, fueron aclarados por la pareja en más de una ocasión, revelando así su secreto matrimonio.
Pero eso no fue tanto problema como cuando fueron con la ginecóloga para que, después de un debido análisis, les dijera que el sexo del bebé era…
—Eh… doctora, ¿está hablando de mí… bebé? —preguntó la madre con los ojos perdidos y una expresión complicada, su tono expresaba cierto descontento.
Shidou solo tenía una sonrisa amarga en el rostro con una gotita de sudor en la cabeza.
—Es correcto, se trata de un niño. —Afirmó con una sonrisa.
—Miku, te dije que no había forma de que adivinaras si sería una ni…
—¡Es un error, un error! Darling, sé que es una niña, ¡tiene que ser una dulce, delicada y linda niña!
—No, no fue ningún error, Itsuka-san. Será un varón.
—Un… va-varón, un niño que se convertirá en un… ¡hombre…! —Miku se agarró de la cabeza y no podía comprender como esto era posible, mientras que la doctora le dedicó una mirada sospechosa.
—Sí, así es, naturalmente… Itsuka-san, ¿se encuentra bien?
Miku entonces se levantó, algo molesta y perdida, frunció el ceño hacia la doctora.
—¡Está equivocada! —Miku tomó sus cosas y salió por la puerta.
—¡Miku! —Shidou no pudo detenerla y terminó suspirando—. Gracias por todo y lo siento, ella quería tener mucho a una niña, lamento su comportamiento. Yo le pagaré.
Miku y Shidou irían con muchas otras doctoras, pero todas le dirían lo mismo: su bebé era un niño, no una niña. Y lamentablemente para ella, tendría que aceptarlo.
