.
.
.
Hola queridos lectores
uno mas espero que les haya gustado todos mis capitulos nuevos
dejen sus hermosos reviews ya que me motivan a seguir escribiendo
muchas gracias por leerme y por sus hermosas palabras
espero que siga siendo de su agrado mi historia
saludos
.
.
.
CAPITULO 26 LA COBIJA DE LA DULZURA II
EL CHANTAJE DE LILA I
Cuando la luz te llega al alma como una luz de esperanza en un mar de tinieblas, ¿Debes amarla o rechazarla?
¿Cómo comprendes el corazón? ¿Cómo mandas en tus sentimientos? Por supuesto que no puedes mandar sobre de ellos ni sobre los sentimientos de los demás.
Entonces ¿Cómo puedes aceptar o no el amor que sientes por otras personas cuando no sabes ni siquiera que es tu mismo?
¿Cuándo decidir que el amor toco tu alma?
Enamorarse…
En el diccionario de un Shortman pensaba que era actuar como un completo idiota…
Sentir las piernas como gelatinas…
Sentirse completamente dichoso al ver a la persona indicada y sobretodo….haber decidido amar a esa persona
Sin imposiciones
Que realmente hayas sentido desde el primer día el gran amor que hay en tu ser y que solamente le pertenece a ella.
Pero ¿Cómo descifrar el corazón?
¿Cómo decidir sobre lo que no se decide?
Cuando se ama solamente se siente…
Pero ¿Cómo saber que lo sientes? Cuando tu corazón está lleno de confusiones y dudas.
Maldito amor
Maldito círculo vicioso en el que siempre nos gusta encontrarnos
Maldito masoquismo
A.P.S.
Al principio cuando conocí a Helga, me pareció una niña dulce, tierna…solitaria y con un enorme dolor en su alma que hubiera querido cobijar con dulzura.
Ese día en que ambos nos conocimos por primera vez ella parecía tan indefensa que solamente quise hacerla sonreír un poco.
Nunca imagine que mi gesto inocente y amable, me ayudaría a ganarme el corazón de alguien como ella.
De un ángel.
Pero ahora sabía y estaba más consiente del gran amor que ella me devotaba…pero ¿Cómo amarla?
Ni siquiera sabía si realmente….
¿Cómo decirle a lo que sentía por ella? Sabía perfectamente que sentía cariño por Helga, incluso podría decirse que había sido un estúpido negando lo que era más que claro pero tenía miedo
Un miedo estúpido quizás, porque Helga le había demostrado que lo amaba.
¿Qué le impedía entonces?
Helga era increíble e idiotamente podría perderla
Llevaba días sin poderse concentrar en estar con ella, ni siquiera en el trabajo, donde la mayoría ya se mostraba solidaria y buena con él.
Aparentemente Daniel era el que había iniciado todo aquel alboroto y había provocado todas aquellas envidias entre sus compañeros.
Pero aunque las cosas ya iban mejor, no podía concentrarse en ser feliz, solo pensaba en aquella noche de la fiesta de Rhonda.
Había….ni siquiera quería pensar en eso
-¿Arnie?
-mmm
-Arnie ¿Qué opinas entonces?
-¿Perdón?
Gerald me miro algo molesto
-¿Enserio? No me escuchaste hermano, olvídalo
-No…perdóname Gerald es que…he estado muy distraído
-Me doy cuenta
-Perdón es que… -Suspire algo frustrado
-¿Qué ocurre Arnold? Desde hace días andas así
-Es por lo que paso ese día
-Dijiste que no pasó nada
-Estoy casi cien por ciento que no pasó nada pero…
-¿Casi?
-Gerald Lila está enviándome estos mensajes –Le enseñe los mensajes que había comenzado a recibir de la pelirroja desde hace unos días.
Gerald los leyó rápidamente -No le has contestado
-Obviamente no –Dije de inmediato
-¿Y qué tal si va a buscar a Helga?
-Por eso no me he separado de ella
-Arnold –Mire que se puso algo incómodo el ambiente -¿Amas a Helga?
Me quede en silencio
-Yo…
-De verdad no creo que sea necesario que me respondas pero me sorprende que aún no lo aceptes
Bufe molesto
-Bueno…por esa razón no me he querido separar de ella
-Claro…hermano creo que debes hablar con Lila
-Está loca, no caeré en sus juegos
-Pero amigo, creo que debes saber a qué te enfrentas con ella.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Vamos hermano habla de unas pruebas, enserio ¿Quieres algo más explícito?
Me quede sin que decir.
Yo lo había pensado
Pero quería pensar que Lila estaba loca
Era mejor creer eso a creer…
¿Por qué rayos no recordaba?
Lo último que recordaba era el mareo que comencé a sentir antes de llegar a la alcoba donde estaba Helga.
Después de eso todo era oscuridad
Ni siquiera había bebido tanto…
¿Por qué no recordaba entonces?
Sentí de nuevo frustración.
.
.
.
Helga miraba a Arnold quien estaba distraído en ese momento, pese a que habían ido al ginecólogo y que ella estaba feliz por los niños.
El parecía estar en su mente muy lejos de ahí.
James les había dicho que en la siguiente cita que sería dentro de otras dos semanas y media, podrían saber el sexo de los bebes.
Ya tenía abultada la panza, pero agradecía que no fuera tanto.
Parecía que solamente había subido de peso, eso era algo agradable para ella, solo tenía que usar ropa más holgada pero aun no llegaba el punto donde su ropa ya no le quedara, aunque no habría problema cuando pasara, su papa se había encargado de surtir bien el closet de su pequeña con ropa de maternidad.
Ahora iban para la casa de huéspedes, desde hace una semana su papa le dijo que si querían regresar con los padres de Arnold no se opondría.
Pero como aun le preocupaba, ella y Arnold habían decidido estar en ambas casas, una semana en una y en otra semana la otra.
Esa semana estaban con sus padres y abuelos.
Eso provocaba que se sintiera un poco más distante a Arnold.
Había veces que él se encontraba abajo ayudando.
Suspiro
-¿Arnold?
El rubio la miro de inmediato
-¿Qué ocurre?
-Nada cariño
-Estas muy callado
-Solo pensaba
-¿En qué amor?
-No tiene importancia, princesa
-Bien –Dijo algo molesta pero no insistió
Llegaron a la casa de huéspedes y ella se fue directamente a la habitación de ambos.
Arnold la miro irse, suspirando.
El mirarla de lejos había sido una manía que había adoptado últimamente
Era simplemente una belleza de la cual se sentía tan atraído, tan enganchado….
¿Qué diablos hacia Helga Pataki con él?
-¿Qué pasa hombre pequeño?
-Nada abuelo –Se sonrojo de inmediato, pensó que quizás su abuelo había visto como miraba a Helga.
-Bien….la próxima vez te traeré un pañuelo
-¿Qué?
-Para que te limpies después de mirar a tu esposa
Arnold se sonrojo completamente, para que su abuelo después soltara la carcajada
-Tranquilo chaparrito no diré nada, jajajajaja
-No es gracioso abuelo
-La verdad es que si –Trato de respirar hondo –Bueno también venía a decirte que tienes una visita
-¿Visita?
-Sí, solo que no quise decirlo frente a Helga
-¿Quién es?
-Es tu amiga pelirroja, pequeño, está en la cocina
-Gracias abuelo
Camino rápidamente a la cocina y ahí estaba Lila
-No te quitare el tiempo, Arnold
-¿Qué quieres?
-Te vine a dejar un regalo –Le entrego un sobre –Velo a solas
-No caeré en tus juegos y deja de molesta….
-No soy juegos mi osito hermoso –Dijo sonriendo –Es lo que paso entre nosotros y la condición para no decirle nada a tu…esposa –Arnold la miro sorprendido –Es que me des lo que yo quiero
-¿Y que se supone que quieres?
-Dinero claro
-¿Y de dónde diablos crees…?
-Helga tiene
-No le pediré
-Entonces tendrás que trabajar mucho –Le dio un papel –Esta es la cantidad que deseo en mi cuenta mes con mes.
-¡¿Qué?! –Dijo leyendo
-Y convence a Helga de que Miriam vuelva a casa de su padre o al menos que le siga dando dinero, si no quieres que ella misma se lo diga
-Estás loca
-Tómalo como quieras –Lo beso –Y por supuesto yo seré tu amante perfecta
-No…
-Nos vemos Arnold gracias por los apuntes
Arnold dio media vuelta y ahí estaba a rubia acercándose
-Nos vemos Helga
Se despidió con amabilidad falsa la pelirroja.
-¿Qué hacía Lila aquí?
-Vino por unos apuntes…
Helga lo miro no tan convencida –Bien
Por esa tarde Helga dejo el tema pasar.
.
.
.
Arnold se encontraba en una pequeña recamara de la casa de huéspedes.
Eran las 12 de la noche.
Pero no podía dormir, ni tampoco podía estar tranquilo pensando en lo que Lila le dio.
Saco el sobre, el cual contenía un DVD, vio el televisor de enfrente.
Suspiro nervioso antes de sacar el disco para poder colocarlo en el reproductor.
En el video aparecía el, entrando en una habitación oscura guiado por Lila en apariencia.
Era el día de la fiesta por la ropa que llevaba, ella lo coloco en la cama antes de cerrar la puerta.
Unos minutos después…
-No –Susurro el rubio
Escuchaba los gemidos de la pelirroja y se veía a si mismo en el video como…
-No puedo ser yo –Dijo parando el video
Estaba todo oscuro ¿Cómo puedo ser yo?
Se tomó su cabeza frustrado
Debía ser un error
La silueta era la de el en la oscuridad…pero no podía ser él.
No debía ser el
¿O sí?
.
.
.
Olga despertaba después de un largo sueño, abrió los ojos desubicada mirando un poco alrededor.
Estaba como en una habitación.
En el suelo aparentemente.
-¿Dónde…dónde estoy?
Se intentó poner de pie pero un dolor punzante en su brazo derecho impidiéndoselo.
-Hola Olga cariño –Susurro un hombre sonriéndole con malicia
-¿Qué…? –Intento moverse pero parecía que había sido esposada
-No te preocupes no te pasara nada
-¿Quién eres?
-Pronto lo sabrás, ahora…debes hacer todo lo que te diga, si no quieres que… -Saco una pistola –Pierda los estribos antes de tiempo
Olga trago en seco.
-Bien –Se acercó con un cuchillo –Le enviaremos a tu padre un hermoso regalo con tu sangre ¿Qué te parece?
Olga no alcanzo a responder por que en ese momento el hombre de cabello grisáceo y de aliento pestilente y algo fornido, le clavó el cuchillo en un brazo haciendo una cortada.
Inmediatamente comenzó a sangrar.
-Yo…no…no tengo padre
-Y yo no tengo dinero y tu supuesto padre me lo dará
-Yo no creo que te…de…
-Ya veremos cariño.
Olga solo sintió temor mientras el hombre comenzaba a escribir el mensaje para Bob Pataki
