_ El dragón, cuya voluntad es inoponible, amistad indudable y fuerza admirable. – expresó amablemente Hefesto. – Atenea me dejó muy buena imagen de ti.
_ Me halagas, a pesar de que no puedo permitírmelo.
_ Batalla de la fe de dos caballeros justos y de inmenso corazón, te lo dejo en tus manos, Hari de Shakram, puedes manejarlo.
_ Lo que usted ordene, mi señor.
Todos corrieron hacia la salida de la casa de Libra, hasta que fueron interrumpidos por una voz.
_ ¡Alto ahí! – exclamó. – No he dicho que podían retirarse.
_ Si te atacamos todos a la vez, serías destruido. – explicó Paris.
_ No importa si no es justa la batalla, mi orgullo no me permite dejaros ir. ¡LOS CIEN DRAGONES DE ROZAN!
Miles de Dragones salieron de las manos del dorado, haciendo volar a todos los herreros del fuego por los aires, a excepción del Dios quien lo pudo omitir gracias a su martillo divino.
_ ¿Por qué no simplemente te dejas vencer? No hay nada que puedas hacer contra mí, no con tus habilidades actuales. Con tu armadura de Andrómeda, al menos darías batalla, pero ahora sólo luces patético.
_ … No me rendiré… - dijo Shun levantándose de los suelos. – Aun no he cumplido mi voluntad…
_ ¿Voluntad? – se cuestionó la hermosa joven.
_ Este mundo no está libre del mal… sigue desprotegido.
_ ¿Te preocupas por el futuro?, ¿aun cuando podría matarte ahora mismo? "Este hombre… su corazón es demasiado inocente." Muy bien, si tanto te preocupa tu preciada tierra, ¿por qué no me atacas en primer lugar?
_ Eres una chica…
_ ¿Y eso cuándo ha detenido a las personas en las guerras?
_ No puedo lastimarte, no porque seas débil sino que las mujeres no deberían ser tocadas.
_ Idiota. – se paró y le metió una patada al estómago. - ¿No deberían ser tocadas? ¿Y si yo te golpeo a ti, no vas a defenderte?
_ ¡Me defenderé sin lastimarte!
_ ¿Y si soy mala persona?, ¿si asesino gente?
_ Trataré de hacerte cambiar de idea… - se levantaba.
_ ¡Maldito ingenuo! ¡RAYOS GAMMA!
Helena se impulsó hacia atrás mientras saltaba y tiró muchas dagas que se convirtieron en rayos fucsia de cosmos que se dirigían directamente hacia su objetivo.
_ ¡DEFENSA RODANTE!
_ ¡No va a funcionar!
Un alarido se escuchó mientras el joven era herido.
_ ¿Vas a seguir sin atacarme?
_ "Debe haber una manera de vencer… La armadura de virgo posee un poder cercano a lo sagrado, mientras que yo puedo controlar las cadenas físicas pero… ¿qué pasaría si trato de formar unas con mi propia energía, igual que guerreros del fuego?"
_ ¡No te distraigas! – lo pateó.
Entonces Shun se estiró agarrando una lanza dorada de atrás, moviéndola rápidamente hacia las piernas de Helena (para hacerla caer), a lo que ella saltó esquivando la ofensiva.
_ Las armas de libra… ¡LLUVIA DE ESTRELLAS!
Shun giró la lanza rápidamente (como un escudo) para esquivar todas esas dagas.
_ "Cadenas de cosmoenergía".
Levantó su séptimo sentido y cerró los ojos para meditar. Detrás de él, la figura de Shaka, quien lo orientaba como podía.
_ Shun, tú mismo eres capaz de lograr aquello que tu corazón tan puro anhela, tú mismo elevando tu cosmos y armándote en la estrategia de batalla… solo concéntrate.
El joven de caballera verde oscura cerró los ojos.
_ ¿Me estás ignorando?
_ Concéntrate Shun.
_ "No, no me ignora, está improvisando."
_ Concéntrate.
_ ¡Lo tengo! ¡CADENA SAGRADA DE LOS DIOSES! – desapareció Shaka por la fuerza de poder que obraba el caballero dorado.
Del suelo cuatro cadenas doradas salieron con mucha fuerza, agarrando todas las extremidades de la joven.
_ ¿¡Cómo es posible!?
_ ¡Ríndete!
_ "Logró crear un arma de cosmos en su primera batalla… Ya no puedo jugar con él."
Aquella arma empezó a apretarla.
_ ¡Helena, ríndete!
_ ¡DAGAS DIVINAS DE FUEGO!
De su cuerpo brotó una energía formando dagas que saltaron directo a cortar las cadenas, pero salían más y más del suelo.
_ "¡No puede ser!" – las cadenas cortadas comenzaron a estrangularla.
_ ¡Déjate vencer!
_ Muy bien.
Las cadenas se destruyeron y se hicieron polvo.
_ ¿¡Qué!?
_ Lo lamento, Shun.
Ella se acercó ante el impactado caballero quien agarró la lanza, decidido y al ir hacia ella para tumbarla, ésta chocó con la daga de la herrera.
Después, la mano de la doncella fue hacia el rostro de este y una energía emanó de ahí. En ese instante, Virgo cayó dormido.
_ ¡Qué atrevido, dragón! – habló Hefesto.
Entonces un Shakram voló con velocidad hacia Shiryu, quien con la égida de libra se defendió.
_ Hoy lucharás conmigo.
_ Vámonos.
_ ¡Espera!
El Shakram rodeado de fuego, incendió el paso para que el humo cegara la visión del caballero dorado.
_ No te desentiendas.
_ ¡¿Por qué pelean, por qué insisten, caballeros?!
_ Si crees en la justicia y luchas por tu convicción de ella, posees un espíritu puro. ¿Pero incluso el guerrero más noble puede ser cegado por los ideales bien convencidos de un punto egoísta?
_ ¿Tratas de persuadirme? – preguntó Shiryu.
_ Trato de comprenderte. Pero aun así, no hay una definición exacta de justicia, más que los propios pensamientos de tu perspectiva de un buen bien.
_ Somos de bandos distintos.
_ Aun así siempre hay un héroe y un villano.
_ ¡No, estás equivocado! A veces las personas justas van por un camino de conflicto, a veces el héroe no es perfecto y el villano sólo ingenuo.
_ No hay gente ingenua. ¡AGUJERO NEGRO! – el shakram voló hacia el cielo creando un espacio vacío que empezó a tragarse al dorado.
Este agarró la kopis griega de la armadura de libra y la clavó en el suelo.
_ ¡LA CÓLERA DEL DRAGÓN! – voló un puño de fuerza pero fue tragado por la profundidad del ataque del shakram.
_ ¿Ves ese intenso vacío, Shiryu? No es más que las impurezas de las vidas que he llevado, cargas que recojo en cada batalla sobre mi hombro.
_ ¡Yo también, Hari, puedo entender el dolor de matar por aquello en lo que crees, pero también puedo confiar en que seremos recompensados, quizá después de la muerte sólo nos espere el infierno, pero tendremos la honra de haber luchado y seremos honrados por las futuras generaciones!
_ ¡No te hace buena persona, el matar aunque sea por el bien común! ¡ROTACIÓN GALÁCTICA ESPIRAL! – el agujero dejó de tragar a Shiryu para lanzar el Shakram rodeado de fuego como un boomerang que regresaba siempre a la mano de Hari.
_ "Con esta kopis no podré defenderme… tengo que pensar. Mis armas son inútiles contra su ataque."
_ Soy Artur de Popa. – dijo un joven de cabellera rubia mediana y ojos verdes.
_ Soy Xavier de Octante. – agregó un joven pelirrojo de ojos miel.
_ Soy Mikel de Regla. – finalizó un joven de larga cabellera blanca y ojos azul claro.
_ Débiles. – los lanzó Pélope por el aire. – No nos hagan perder el tiempo contra caballeros de bronce.
_ ¡Alto ahí! – gritó una voz femenina.
_ ¡Eh, al fin los dignos oponentes!
Shaina de Ofiuco, Marín de Águila y Makoto de Pez Dorado aparecieron delante.
_ Este camino cada vez es más difícil, sin tener alguna defensa divina, ni siquiera puedo protegerme un poco como lo hice en la batalla con lucifer.
Atenea luchaba mientras caminaba con todas sus fuerzas, pero algunas espinas habían logrado penetrar su piel.
_ Soy una humana, no sé cuánto aguante… Aunque sea muy grande mi voluntad.
_ Saori… - se escuchó una voz.
_ ¿Seiya, eres tú?
_ ¿Por qué te arriesgas?
_ Porque quiero ayudar a aquellos pequeños, no puedo seguir haciéndome a un lado.
_ Siempre te has preocupado más por los otros que por ti, eso es lo que te hace la más grande voluntad de un caballero. ¡No te rindas!
_ Seiya, tantas veces yo te he hablado a ti… Y ahora tú me estás dando aliento. – suspiró contenta. - No he de rendirme.
Una flecha dorada penetró en el lugar asesinando muchas de las rosas en el camino.
_ Seiya, tú.
_ ¡No te rindas, Saori!
_ ¡Nunca me rendiré! – se levantó con fuerza decidida a seguir por el largo laberinto hacia la casa de piscis.
El estruendo de otra dimensión que había lanzado Kanon se escuchó, a lo que el Dios se extrañó.
_ No siento la presencia de Aquiles.
_ Él no habrá… - se sorprendió Helén.
_ No, siento su cosmoenergía pero está dormida. Por otro lado, Pirito. – cerró los ojos apenado, corriendo unas lágrimas de sus ojos. – Debemos finalizar con esta masacre ya, Atenea… - lanzó un mensaje.
_ ¿Hefesto, me escuchas? ¡Por favor, no confíes en tu herrero Cratos, por favor regresa!
_ ¿¡Qué quieres decir!?
_ Corro entre la vida y la muerte porque temo que él no cumpla con tu visión de proteger las vidas ajenas.
_ ¿Cratos? – pensó para sí y después se comunicó mentalmente con el herrero del shakram. – Hari, escucha, debes verificar que Cratos cumpla su palabra.
_ ¿El herrero de la égida? – respondió confundido a lo que se escucharon unos fuertes pasos en la entrada.
(Posdata: la comunicación mental existe y se ha visto en varios capítulos, se supone que consta a partir del poder del cosmos).
_ ¡Shiryu!
