Júbilo
Mientras subían la cuesta, Jack preguntó a Prince.
-¿Qué tal el brazo?
-Me duele bastante a pesar que he tomado poción contra el dolor, pero eso no es lo peor. Ya estoy agotado de hablar con tanta gente y eso que también he tomado estimulante, porque la del dolor me da sueño. No es lo mío, soy un ser solitario. Y me quedan cinco horas de giratiempo por delante con Dumbledore.
-¿Tanto? – asombrado.
-Seguro que sí, y él, peor todavía. Me juego lo que quieras a que ha pasado otras cinco con los Gryff.
-Llévale poción estimulante.
-Sí, eso pensaba hacer, a ver si no me han destrozado el baúl. Si no, deberemos pasarnos por donde tengo la reserva que preparé para Anthony y para mí.
-Bueno, no creo que se hayan atrevido.
-Buf… De ésos puedes esperarte cualquier puñalada por la espalda. Nos da tiempo a pasarnos por casa ahora y así ya las cojo, me caben en los bolsillos.
-Claro. Organizo la escolta.
"En casa ya no es necesario, pero bueno, que los otros maléficos se acostumbren a verme protegido por el colegio." A los treinta segundos se vio rodeado por el corazón de La Guardia. "Jack y Anthony flanqueándome, y detrás, Valerie, Deborah y Andrew. Cinco buenos guerreros Sly cubriéndome la espalda y los flancos. Al frente me basto yo solo." Subieron las escaleras de la entrada.
("Lauren debe haberse quedado fuera, viéndonos entrar. Qué pena, me hubiera encantado verla nada más entrar en casa, como esta mañana. Vaya beso, sólo con los labios.")
Bajaron a las mazmorras, para entrar a casa, por parejas. Jack y Anthony al frente, Prince junto a Deborah y la pareja de sexto en la retaguardia. "La Sala está vacía. Todos los que han quedado estaban entrenando o fuera mirando." Se pararon tras el sofá frente a la chimenea, rodeándolo los cinco. Jack habló.
-Inspeccionamos, y si no están, puedes descansar un rato aunque llegues tarde a almorzar.
-Ni hablar, hay que llegar cuanto antes – dijo Prince - Debemos coger nuevo sitio a la mesa, arriba te explico por qué. Vamos a subir al dormitorio.
Jack precedió, Prince al centro y a su espalda Anthony. Al dormitorio de chicos de quinto curso. Entraron. "Está vacío. De los seis baúles habituales quedan dos, intactos."
-¡Bien! – gritó Prince - ¡Anthony, para nosotros solos!
-Creo que me voy a trasladar aquí – Jack reía.
-Claro, hazlo si quieres.
Se dieron un abrazo de tres, riendo a carcajada limpia.
-¿Cuál es tu cama? – preguntó Jack.
-La de junto a la ventana.
-La mejor.
-Claro, espabilé la noche de la Selección, ya estaba curtido. Ven conmigo.
Se sentaron ambos en la cama de Prince e hizo el Muffliato. Anthony fue hasta la suya, la más alejada de él y de la ventana, frente a la puerta del cuarto de baño, la peor.
-Mira, Lily y yo nos proyectamos y ahora también lo hago con Dumbledore, así que para estar en contacto con ambos debo situarme a media distancia de los dos.
-¿Le vas a decir a Dumbledore que sabes proyectar? Descubrirá a Lauren.
-Seguro que él me ofrece enseñarme y no puedo perder tiempo fingiendo que no sé hacer algo que sí sé hacer. Le contaré que aprendimos de casualidad.
-¿Se puede?
-Sí, se puede. Y hasta ahí puedo contarte por el momento.
Prince fue al cuarto de baño y después abrió su baúl y sacó los dos frascos de pociones.
-Vamos.
-¿No te pones la túnica? – le preguntó Anthony, que se estaba poniendo la suya.
-Ni hablar. Hoy el día entero, de guerrero. Paso del maldito uniforme del colegio, sólo lo pienso llevar para clases.
-Vale, pues yo tampoco me la pongo.
Bajaron. Las chicas y Andrew los esperaban al pie de la escalera, en la Sala, que ya se había llenado de gente. Cuando los vieron aparecer, lo vitorearon.
-¡Viva Prince! ¡Viva Sly!
"Ya han subido a los dormitorios y encontrado que han desaparecido al menos un tercio de los baúles." ("Lauren debe haber ido directa al Comedor, pobre.")
Cuando llegó al pie de las escaleras se vio rodeado de gente, que lo querían alzar en hombros. "Buaaah… Qué vergüenza… Me voy a dejar. Fiestón en las mazmorras, esta noche puede ser histórica también. Voy a echarme la siesta cuando acabe con Albus."
-¡Adiós para siempre, víboras! – coreaban.
"Les voy a dejar desahogarse, total, todos los Sly están aquí, la Sala está llena, casi cincuenta personas. Si les digo que quiero ir al Comedor, son capaces de llevarme así. Buah… Voy a tener que aprenderme los nombres de todos los de casa, más los guerreros. A ver si Albus me enseña algún hechizo para eso." Al fin se cansaron y lo bajaron. Les habló en voz alta para que todos lo oyeran.
-Bueno, ya veo que en casa puedo estar seguro. Gracias, pero por el colegio debo moverme con escolta. Hay maléficos camuflados, ya lo debéis imaginar, así que dejadnos paso para ir al Comedor.
-¿Qué dices? ¡Te escoltamos todos! ¡A ver si se atreven con cincuenta!
"Bueno, bueno… A ver cómo hago para escaparme al despacho de Albus." Prince se moría de la risa.
-Vale, pero sólo ahora. Del Comedor debéis dejarme salir con mi guardia. Por la noche lo celebraremos, después de cenar. ¿Está claro?
-¡Tú mandas, Prince!
-¡Así me gusta!
"Ya soy Jefe de Sly." Sólo llevaban túnicas algunos peques, que se habían quedado mirando y también se las quitaron. "Buf… Ya pasan de las doce cuarenta. Y debo llegar el primero para coger sitio."
-¡Abridnos paso!
-¡Por supuesto, Comandante!
Les dejaron salir hasta la puerta y les siguieron por el corredor de las mazmorras, la escalera de caracol y hasta el vestíbulo. Mucha gente se había quedado a medio desayunar o incluso no lo había hecho, por lo que el Comedor estaba hasta los topes cuando los cincuenta Sly abrieron la puerta de par en par y entraron en tropel, con Prince al frente.
("Lauren no está, debe haberse olido lo que iba a pasar, ya me avisaba en la carta, y sigue fuera o quizá escribiendo a sus padres, seguramente hoy no venga a almorzar.")
-¡Viva Sly! – gritaban.
-¡Viva! – respondían de las mesas.
"Hemos limpiado el nombre de la casa. Albus está desesperado, pobre. Hay que calmar esto antes de que lleguen los de El Profeta." Se adelantó corriendo y subió de un salto a la mesa Sly. Gritó.
-¡Ya es suficiente! ¡Vamos a almorzar tranquilos! ¡Los guerreros estamos hambrientos y tenemos mucho que planificar! ¡Lo celebraremos en casa de noche!
-¡Tú mandas Prince! ¡Lo prepararemos!
("Qué pena que Lauren se lo va a perder.") Miró a Jack. ("Él está pensando lo mismo, la que más ha trabajado. Luego se lo contaré todo.")
El tumulto cesó. Prince bajó al banco al que se había subido por la mañana a despedirse de los víboras, a los que efectivamente, no volvería a ver nunca, nunca más, y lo recorrió hasta que quedó a una distancia similar de Albus y Lily.
La Guardia lo siguió, Jack se sentó a su derecha. "Mi segundo." Ariel a su izquierda. "Por fin mi peque." Lo abrazó.
-¿Ves? Ya estamos juntos, cariño, lo hemos conseguido, hemos echado a los malos. Qué bien te has portado esta mañana. ¿Has visto el entrenamiento?
-Sí – le respondió el chico - He salido con todos mis amigos, nos ha encantado.
-Los he conocido. Querían luchar.
-Yo les decía que no les ibas a dejar, pero no me han hecho caso.
-Ya, ya he visto, a mí tampoco querían obedecerme, les tienes que enseñar el Manual del Joven Guerrero.
-Ya lo he hecho, Sev, pero no me hacen caso, sobre todo Hipólita.
-Sí, ya me he dado cuenta que es la más rebelde. Será una buena guerrera, y tú serás su comandante cuando seas mayor.
-¿En serio, Sev?
-Por supuesto. Ya eres casi tan bueno como yo estando en tercero. En unos años me vas a superar.
-Wow… Parecíais un ejército de verdad.
-Es que lo somos, el futuro ejército que vencerá a Voldemort. En septiembre podrás unirte y te encargarás de enseñar a tus amigos.
-¿Me vas a hacer comandante ya en cuarto?
-No, cariño, los comandantes somos los mayores, pero tú echarás una mano al de cuarto, serás su segundo.
-Qué bien… Lo estoy deseando.
-Anda, vamos a almorzar, que por la tarde todavía tengo cosas que hacer.
-¿Y no podrás estar con nosotros?
-Será un ratito, y luego me voy a echar la siesta. He estado un poco enfermo y necesito recuperarme.
-Ya, es verdad, ayer no viniste en todo el día. Jack me contó que te habías puesto malo y que estabas en la enfermería.
-Eso. He salido esta misma mañana, pero ya me falta poco para estar bien. Si quieres puedes subir a mi cuarto, los malos se han ido, te puedes quedar allí mientras echo la siesta.
-¿Me dejas?
-Pues claro, hay camas de sobra. Traes algún libro y estudias para estar entretenido, o si quieres te metes en cama conmigo.
-Vale, Sev.
-Me encanta que me sigas llamando Sev y no Prince como todo el mundo.
-Ya lo sabía, porque te lo puso Lily.
-Claro. Anda, vamos a comer.
"Frente a nosotros, Anthony, Deborah, Valerie y Andrew, y junto a Jack, su hermana, mi nueva familia. Qué gusto, estar rodeado por fin de la gente que quiero y me quiere, hoy he vuelto a nacer. Quince de mayo del '76."
("Gracias, Lucius. Esta misma noche, en cuanto te llegue tu preciosa lechuza herida, lo siento mucho por ella, sabrás que estoy a salvo y que tampoco te he metido a ti en un lío.
Por cierto, ahora que lo pienso… No había caído. Si Voldemort o Bellatrix traman algo contra mí me enteraré a través de él y de los padres de Lauren. Tenemos un espía en el otro bando y muy bien situado. Wow… Pero esto no se lo voy a contar a Albus en absoluto, ya me dijo Lauren que si me preguntaba, yo no sé nada.
Espero a que Albus me proyecte para intentar hacerlo con Lily desde aquí. Lauren no aparece, seguro que ha ido a cambiarse a casa y a las cocinas a comer y luego a dar un paseo por el Bosque, hasta el estanque.") Pronto Albus le proyectó.
-"Impecacle, Prince, madera de líder. Cuando te hagas acompañar al despacho, que suban contigo Steed y Beamy. Estaré allí desde la una, tómate tu tiempo para almorzar tranquilo. Es todo por el momento."
("Ya se le siente cansado y los disgustos que le voy a dar esta tarde. Buah… He de hacerlo con mucho tacto.") Intentó proyectar a Lily desde tan lejos.
-"¿Me oyes, mi amor?"
-"¡Sí!"
"¡Bien!"
-"Yo a ti también. Maravilloso. Así también alcanzaré a Albus."
-"¿Le vas a contar que sabes proyectar?"
-"Si me ofrece enseñarme, sí."
-"Lo va a hacer. A nosotros nos lo ha dicho esta mañana, incluso nos ha sugerido que nos cambiemos de sitio en el Comedor. ¿No pillará a Lauren?"
-"Lo estuve hablando con ella, sus padres aprendieron de casualidad. Le contaré que tú y yo también lo conseguimos así."
-"Vaya…"
-"Así le quitamos trabajo y no perdemos tiempo tampoco nosotros."
-"Claro."
-"¿Qué más habéis hecho?"
Lily le contó las enseñanzas.
-"Wooow… Vaya filón. Hay que enseñar todo eso a todos los guerreros, para que estén a salvo."
-"Claro, Sev."
-"A los de séptimo ya no nos dará tiempo, porque también habrá que enseñar a ocluir a todos quienes conozcan las Magias Ancestrales. Buah… Cuánto trabajo vamos a tener, Lily."
-"Lo haremos todos juntos, como un gran equipo."
Luego le contó que pensaba llevarlos al Bosque a adquirir el poder de la Magia Druida.
-"Pues le diré también que ya lo tenemos. Todos quienes lo conocemos ocluimos bien. Menos trabajo para todos."
-"Genial. Se ha sentido derrotado cuando le he dicho que tendría que pasar otras cinco horas contigo."
-"Normal. Le llevo poción estimulante."
-"Claro, Sev, toma tú también si la necesitas."
-"Ya he tomado por la mañana, para poder tomar la del dolor sin que me diera sueño, pero aun así, estoy muy cansado."
-"Vaya… ¿Y el brazo, qué tal?"
-"Me duele, sólo de dar la mano a tanta gente. Cuando acabe con Albus iré a la enfermería a que Pomfrey me dé otra vez poción para el dolor, porque ya habrán pasado once horas desde que la tomé, y luego me echaré una buena siesta si me dejan los de casa."
-"Vaya fiestón vais a montar en Sly esta noche, seguro que llevan de todo, cerveza de mantequilla, comida, vino de elfo e incluso whisky de fuego. Celébralo por todo lo alto."
-"Buf… Quizá mañana entrenemos también."
-"Pues duermes con el giratiempo o tomas poción reparadora y en paz."
-"¿Ya tiene mi giratiempo?"
-"Eso nos ha dicho. A nosotros también nos ha dado uno."
-"Wooow… Pues vaya desfase esta noche."
-"Un día es un día."
-"Lauren se ha escapado."
-"No te preocupes, está bien, nos hemos estado proyectando durante el entrenamiento, estaba bajo el haya."
-"Ya la he visto. No dejaba de mirarme."
-"La has besado esta mañana, ¿verdad?"
-"Sí. ¿Te lo ha contado?"
-"No. Sólo me ha dicho que le has dado gasolina."
-"Vaya… Ella me ha escrito una carta en la que me confiesa todo lo que ha sentido por mí desde la noche de la Selección, y yo sin enterarme de nada."
-"Jo… Pobre. Sev, te quiere a ti mucho más que a Jack."
-"Ya lo sé, Lily. Le he pedido que me espere, pero se ha quedado callada, no puedo forzarla a hacer ese sacrificio, está muy sola."
-"Pues ofrécete de nuevo a estar con ella, no la hagas esperar."
-"Lily, ella no se sabría contener como nosotros."
-"Eso me dijo."
-"Pues las cosas deben seguir como están, ya te lo dije. Tú eres la primera."
-"No me meteré más, es cosa vuestra."
A continuación le contó sus preocupaciones sobre el Mapa.
-"Vaya movida… Ella me dio permiso para que se lo contara a Albus, por eso se lo dije a Remus. A ver ahora cómo hago, si no, no va a poder estar ni con Jack. Aunque si nos desilusionamos de noche y con el Muffliato, podemos estar en mi dormitorio, no creo que Albus los incluya en el Mapa, sería inmiscuirse en la intimidad de la gente."
-"No te fíes un pelo de él, no paraba de leernos para hacernos guiños. Las abreviaturas de las casas, lo de "Vaya pregunta estúpida" y cosas así."
-"Ya, ya estoy bien advertido por Lauren. Qué bien que aprendimos a ocluir a tiempo. Seguimos en la cena y te cuento. Quiero hablar con Jack un poco, está agobiado por Lauren. Ya le he contado que nosotros también nos proyectamos."
-"Vale, Sev. Hablamos en la cena."
-"O mañana en el desayuno, quizá ya no me dejen salir de casa cuando despierte de la siesta, y mejor así, por si vienen los de El Profeta. Y vosotros tampoco deberíais hacerlo, pillad comida de las cocinas para cenar en casa."
-"Toda la razón. Te adoran."
-"Ya. Me parece increíble, ayer me odiaban."
-"Has vuelto a nacer."
-"Eso he pensado hace un rato. He saltado el abismo. Te dejo, voy a hablar con Jack."
-"Vale, mi amor, hasta mañana."
Se volvió hacia Jack y le habló.
-Jack, anímate, es fuerte y está feliz, sólo está esperando que pase la vorágine. Si se presenta ahora, quizá la vuelvan a intentar echar.
-¿Y cómo volverá a casa esta noche?
-Siempre puede dormir en la Sala.
-Si no la usa alguien más.
-Nadie lo ha hecho desde que la conocen, no explicamos que se trata de la Sala de Menesteres, sólo saben que la gente la usa para entrenar y no van a ponerse a entrenar de noche. No te preocupes por ella, es muy fuerte, y Lily ha pasado todo el entrenamiento proyectándole.
-¿Se conocen? – sorprendido.
-Pues claro. Son muy buenas amigas, como hermanas, desde Semana Santa. Conectaron enseguida, gracias a ella aprendimos a proyectar, leer y ocluir. Ella es la verdadera heroína, y no nosotros.
("Que entienda que están dispuestas a compartirme.")
-Ya, y nunca se verá reconocida.
-No pienses eso, algún día sí. Y por el momento lo que le importa es que lo hagamos nosotros. Debemos saber estar a su altura, Jack.
("En primera del plural, para que se vaya enterando que no pienso renunciar a ella porque estén juntos.")
-No puedes hundirte así, necesita vernos bien – continuó Prince - Siempre me decía que hoy iba a ser el día más feliz de su vida. Y lo ha sido, te lo aseguro. Está disfrutando paseando por el Bosque y acordándose de todo. Sabe estar sola y bien. Que sea también uno de nuestros días más felices. Yo también la echo mucho de menos. Esta noche no estará presente, pero sí en nuestros corazones.
("Que se entere de que la quiero.")
-Yo tampoco puedo estar con ella ni con Lily y estoy bien.
("Que sepa que no nos hemos liado y que las quiero a las dos. La Magia de la Luna, ella también nos quiere a los dos, que se vaya haciendo a la idea de compartirla, como hacen ella y Lily conmigo.")
-Pero es que tú estás hecho de muy buena pasta, Prince, estás curtido. Yo siempre he vivido entre algodones.
-Bueno, pues te toca aprender. Estamos al borde de una guerra, nos va a pillar de lleno. Ya estás demostrando paciencia y coraje esperándola tanto tiempo. Resiste un poco más y mientras tanto disfruta el momento, todos necesitamos gasolina. Hoy pienso ponerme como una cuba por primera vez en mi vida.
Jack sonrió por fin.
-Así que tú también. No me falles.
-Claro que no, Prince. Tú no lo has hecho a pesar de lo que te pasó hace dos días.
-Eso. A resistir lo que nos echen.
("Es un blando. La va a tener quizá en una semana y yo la he de esperar durante meses, al igual que ella a mí. No está a la altura.")
