CAPÍTULO XXIII
UNA NUEVA VIDA
Y de nuevo como es natural, los días acompañados de sus oscuras noches volvieron a sumarse, convirtiendo los minutos en días y los días en semanas. Con ello, pronto cambiaría para siempre la cotidiana vida de aquellos dos que en medio de la madrugada habían decidido escapar.
Y fue precisamente durante esos últimos días en los que ansiosos y agobiados ambos esperaban su llegada. ¿Como seria?, no lo sabían, sin embargo el día tan anhelando finalmente había llegado.
Así pues, la claridad de la fresca mañana comenzaba a apoderarse de los oscuros cielos de la noche pasada.
Las inquietas aves revoloteaban ante la cálida caricia de los primeros rayos del sol.
Un poco más allá, en el interior de la acogedora caverna, la estrella aun alumbraba con su magnífica luz. En la hoguera brillaban sus últimas brazas. Del otro lado y sobre el cómodo lecho, ambos yacían entregados al dulce y placentero sueño.
Fundidos en un amoroso abrazo, Urano fue el primero en despertar. Inclinando un poco la cabeza, beso los dulces labios de la mujer que amaba, luego llevo la mano hacia su muy abultado vientre.
Desespertando ante el toque de sus suaves y húmedos labios, Neptuno despertó; "Buenos días mi amor", dijo devolviendo el beso y apoyando la suave cabeza contra su pecho.
""Buenos días", Tenousei replico al mismo tiempo que le acomodaba los cabellos que caían por su rostro. Aspirando el aroma de su piel, suspiro; "¿Dormiste bien?"
"Demasiado bien", la mujer contesto volviendo a cerrar los ojos.
"¿Y el bebé?"
"Siempre prefiere dormir cuando estoy despierta. Cuando duermo, a veces se vuelve inquieto, pero extrañamente anoche durmió tan bien como yo"
Haruka coloco los brazos bajo su cabeza y observando hacia el alto techo se quedó pensando un momento.
"¿Qué ocurre?", Michiru se reincorporo un poco para verle los destellantes ojos.
"En que si eso que tienes ahí es un bebé, pronto seremos tres… creo que es hora de ir por comida, no quiero que llegue y no tengamos nada para alimentarlo"
"Más tarde podrás hacerlo, ahora por favor quédate a mi lado"
"Lo que tú digas", Urano replico acariciándole las mejillas, luego apoyo la cabeza en su vientre; "¿Duermes?"
Michiru sonrió y entonces lo desnudo para que lo contemplara; "No lo molestes, no querrás que este de mal humor"
"Entonces mejor lo dejo dormir", en ese punto sus labios se arquearon y soltando una ligera risa dijo aquello; "Michi, ¿sabes que me recuerda?"
"No", replico.
"¿Recuerdas el día que me queme mi dedo y se me hizo un pequeño bulto que luego reventó... bueno, eso me recuerda tu vientre"
Ante sus palabras, la mujer arqueo la ceja de forma amenazante; "¿Me estas comparando con una ampolla?"
"Pero una ampolla muy linda", agrego en su defensa y al mismo tiempo que gentilmente le atrapaba la nariz entre sus dedos.
"Si es así, entonces te perdono", habiendo expresado, la aguamarina de golpe se reincorporo al sentir como su túnica poco a poco se empapaba.
"¿Que ocurre?", sin entender, la rubia cuestiono.
Ante aquello tan desconocido, la mujer se deshizo de su túnica y de la improvisada prenda que cubría su pecho.
"¿Por qué estas mojada?"
"No lo sé", la aguamarina contesto un poco asustada al ver su empapado seno.
"¿Qué podrá ser?", Tenousei volvió a preguntar. Acercándose un poco más para revisarla, Michiru cubrió su desnudes con ambas manos.
"Aléjate, no quiero que me mires", pidió avergonzada.
"Déjame que te ayude"
"Estoy bien… no insistas"
"Pero tampoco sabes que es lo que te ocurre"
"Déjame sola, ve a buscar frutos… trae un ave", alzando un poco la voz, la joven ordeno.
"Esta bien Michi, lo que tú quieras", resignada, la rubia calzó sus sandalias y entonces abandono la caverna.
Nerviosa por lo que a su cuerpo le ocurría, Kaiousei guardo la calma y acercándose hacia una de las canastas y en la cual solía acomodar las prendas limpias, tomo una túnica con intenciones de ir hacia el lecho de la cascada para lavarse.
(Del otro lado)
También preocupada por lo que ocurría, Urano fue recolectando el suficiente alimento para alimentarla a ella y a su amada.
"Michi no tiene que sentir pena conmigo...yo no siento pena con ella", dijo tomando el ave que de un árbol había logrado cazar... "¿verdad que no?", cuestiono al emplumado ejemplar que mas tarde saciaría su hambre.
(En la cascada)
Agobiada por aquello tan desconocido que le sucedía a su cuerpo, la hermosa joven dejo que la dulce corriente le empapara los menudos pies.
Sentándose en la orilla y sabiéndose lejos de la mirada de Urano, con cautela volvió a desnudarse.
"¿Que podrá ser?", se pregunto a si misma al mismo tiempo que entre sus finos dedos tomaba aquel líquido amarillento que de su pecho escapaba. Llevandolo a su nariz, aspiró su aroma.
Contrario a lo que la mujer había imaginado, descubrió que su sabor era dulce y agradable. Algo que sin duda tranquilizaba sus miedos.
Así pues, se sumergió en las refrescantes aguas y lavando con sumo cuidado sus pechos, su vientre y su intimidad, instintivamente algo muy dentro de ella y que supo descifrar, le dijo que cuanto antes tenia que volver a su hogar.
(En el palacio de roca)
Haruka, quien había regresado y no la había encontrado, imagino que muy seguramente se encontraba refrescadose en la cascada, pero no queriendo ser inoportuno, con paciencia esperaría a que ella regresara. Con un poco de suerte, finalmente le diría que era lo que le sucedía.
Colocando los frutos en un rincón, comenzó con los quehaceres de la caverna, hasta que de pronto observo a su amada aproximarse.
"¿Cómo estas?", Haruka pregunto cuando finalmente estuvieron frente a frente.
Michiru sonrió y acercándose un poco más a ella para acariciarle la mejilla, beso sus labios; "Mi amor, lamento haberte gritado de esa forma, es solo que esto me asusto"
"No tiene importancia Michi, pero ¿Estas bien?... ¿Te duele?, ¿Qué era eso?"
"Estoy bien y no, no me duele", replico con las mejillas ligeramente sonrojadas.
"Traje esas cosas de los arboles para que las comas, quizás te harán sentir mejor"
"Mucha gracias", emocionada, la mujer los tomo y luego se sentó frente a la fogata para cocinarlos.
Comiendo un banano, Haruka la observaba; "¿No crees que ya paso mucho tiempo?"
"No entiendo"
"Bueno Michi, las crías de los animales nacen muy rápido, la nuestra aún no... ¿Crees que todo estará bien?"
Neptuno se cubrió los labios para reír un poco; "Quizás nuestra cría necesita de más tiempo para estar lista... así como las aves cuando las cocinamos, los peces tardan menos"
"Quizás... pero ojala y sea muy pronto... ya no puedo esperar", con una sonrisa refirió.
La aguamarina en ese punto bajo la mirada y desdibujando la sonrisa de su iluminado rostro, una mala idea llego a ella; "Mi amor, nos hemos hecho mucha ilusión con la idea de un bebé... pero ¿Y si es otra cosa"
"No Michi, mejor pensemos que si es un bebé... de eso estoy seguro", Urano dijo para que la perdida esperanza volviera a ella.
"Tienes razón, pensemos que es un bebé"
Habiendo disfrutado de un buen almuerzo, como cada mañana la hermosa aguamarina comenzó con los quehaceres de la caverna, que aunque no había mucho que hacer, prefería mantenerse un tanto ocupada que permanecer todo el día recostada. Así que colocado sobre el lecho las prendas que el día anterior había lavado, una a una comenzó a doblarlas y a acomodarlas dentro de los canastos en los que Haruka había llevado las cosas para ella.
Y mientras acomodaba las limpias y perfumadas prendas, una magnifica idea llego a ella.
Tomando una de aquellas canastas, saco las túnicas que ahí había y doblando una de las gruesas mantas, la acomodo adentro para hacer una pequeña cuna.
"¿Qué haces?", Haruka pregunto al verla tan ocupada e ilusionada en lo que hacía.
Michiru sonrió y volviéndose un poco hacia ella replico; "Nuestro bebé tendrá que dormir en un lugar especial, esta sera su cama"
Urano tomo el velo amarillo que la cubría y volviendo a colocarlo, añadió; "Sí la canasta sirve para ser su cuna, esto servirá para que los molestos mosquitos no lo lastimen"
"Es verdad", Michiru sonrió, entonces su rostro cambio por uno de desagrado; "¡Dioses!", expreso y luego dirigió la apenada mirada hacia sus empapadas piernas.
"¿Qué pasa?"
Las mejillas de la hermosa mujer se volvieron rojizas a causa de la abrumadora pena; "Perdón, no me di cuenta"
"No tienes que sentir pena Michi, eso si es normal", Urano replico sin demostrarle demasiada importancia a su pequeño accidente.
"Lo sé, pero es demasiado vergonzoso. Debo ir a lavarme", la mujer expreso y justo cuando dio un paso, pequeñas gotas de sangre comenzaron a resbalar por entre sus piernas. Llena de miedo, la joven las observo. "¿Qué me pasa?"
Sin tampoco entender a que se debía aquel flujo, Urano acomodo el lecho; "No lo sé Michi, pero deberías recostarte"
Haciendo caso a lo que su Urano le había pedido, Neptuno se recostó. Llevando sus manos hacia su abultado y tenso vientre, pregunto a su hijo no nato; "¿Estas bien?"
"Piensa que esta bien", Urano dijo colocando una manta sobre sus piernas. "¿Te duele algo?"
"No", Neptuto replico, sin embargo una ligera dolencia se apodero de ella; "Solo un poco", al final agrego.
"¿Sera algo normal?"
Michiru negó con la cabeza; "Un dolor tan intenso no puede ser normal", dijo al mismo tiempo que otra pequeña contracción acudía para atormentarla. Lejos estaba de imaginar que tan solo era el comienzo.
"Quizás es el bebé que esta listo para salir", Haruka dijo tocándole el vientre.
"Tal vez... hoy no se ha movido"
Urano sonrió, apoyando la rubia cabeza en él; "¿Cómo lo hará?"
Michiru fuertemente apretó los labios al mismo tiempo que aferraba sus puños a la blanca sabana; "Me esta rasgando la piel"
Urano desnudo el vientre de su amada, observando las rojizas y pálidas marcas que a lo largo del tiempo en el se habían formado; "No Michi, por favor no digas ni pienses eso"
La noche poco a poco comenzaba llegar y con ello los dolores que aquejaban a la mujer se habían intensificado.
El ave que Urano había atrapado yacía sobre el casi extinto fuego.
"Michi, tienes que comer un poco", la rubia dijo llevándole un trozo de la blanca carne.
"No tengo hambre", con desagrado la mujer contesto.
"Yo tampoco Michi", Haruka dejo el alimento y luego tomo la mano de su amada. "Pero aunque no tengas hambre, deberías comer para que tengas fuerzas... estas muy débil"
Poco a poco el sudor comenzaba a recorrer el rostro de la aguamarina, quien tratando de ahogar el dolor, se abstenía de gritar y con ello preocupar a Tenousei. Sin embargo sus esfuerzos eran inútiles y de cuando en cuando una queja escapaba de su pecho.
En el rostro de Urano era fácil adivinar el miedo que lo atormentaba; "Te duele mucho más que hace rato, ¿verdad?"
Sin poder esconder todo lo que sentía, Michiru asintió al miso tiempo que una contracción volvía a torturarla. "Si mi amor, me duele mucho", gimió desesperada.
Sin tampoco poder contener la pena que tan devastadora escena le producía, Urano comenzó a llorar; "¿Qué puedo hacer para calmar tus dolores?"
"Nada", contesto aferrándose a la sabana. "Duele demasiado... ¿Cuando parara?"
"Por favor no me vayas a dejar solo, no quiero quedarme sin ti", besando sus manos, Haruka gimo. " Si te vas, yo me voy contigo"
"No lo haré", expreso al borde de un desmayo. "Ahora por favor no sueltes mi mano", sin poder explicar que era lo que le ocurría, aquella necesidad tan natural de su estado se apodero de su cuerpo, llevándola a pujar un poco; "Quiere salir"
"¿Qué hago?, Michi", pregunto la otra.
"Creo que va salir por ahí", dijo sintiendo como sus entrañas se desgarraran y entonces instintivamente separo las piernas. "Ayúdame", expreso deshaciéndose de la manta.
Sin entender como podría hacerlo, Tenousei se coloco del otro lado para ver que era lo que le ocurría. "¿Qué hago?"
Con dificultad, la mujer trato de despojarse de su improvisada ropa interior, pero al no poder hacerlo, Urano termino por ayudarla y entonces contemplo aquello.
"¡Dioses Michi!, deberías ver esto", llena de una infinita sorpresa la joven expreso.
"¿Que es?"
Con cuidado, Haruka dirigió sus dedos para tocar eso que de las entrañas de la mujer asomaba; "Es enorme... no creo que pueda salir... ¡Vaya!"
"Deja de hablar y mejor ayúdame a sacarlo", gimió antes de volver a pujar.
"No me regañes Michi, también tengo mucho miedo"
"¿Miedo?, imagina lo que ahora estoy sintiendo?", volvió a pujar ante la abrumadora necesidad de hacerlo. "Lo que sientes no se compara con esto"
Con temor y al borde de un colapso, Urano contemplo como eso poco a poco comenzaba a emerger del cuerpo de su amada; "Haz eso de nuevo... tranquilizate Michi, todo estará bien", pidió tocando la aún atrapada cabeza de su bebé. "Dioses… hazlo de nuevo. No tengas miedo"
"¿Quieres que me tranquilice?, ¿Pides que no tenga miedo?... no sabe lo que dices", dijo volviendo a esforzarse. "Esto es tu culpa", expreso cubriéndose el cansado rostro con ambas manos.
"¿Mia?", Tenousei pregunto tratando de liberar al bebé.
"Si, tuya y de tu horrible cosa", Neptuno expreso volviendo a aferrar sus manos a las sabanas; "Después de esto, jamas volveremos a hacer eso", agitada agrego.
"Pero dijiste que era muy divertido"
"Lo era Haruka, pero ya no", molesta alzo la voz. Haciendo los últimos esfuerzos y sacando las pocas fuerzas que le quedaban a su cansado cuerpo, finalmete pudo expulsarlo de ella.
"Lo tengo Michi", sin poder creer lo que sus ojos veían y después de tantas dudas, Haruka con la sabana lo cubrió.
Exhausta pero contenta, la aguamarina sonrió cuando finalmente escucho su tierno llanto. "¿Es un bebé?", cuestiono haciendo un ultimo esfuerzo y olvidando tan terribles dolores.
"Si Michi, es un pecesito muy lindo", con cuidado y sin que el asombro la abandonara, Haruka limpiaba su frágil cuerpo.
Satisfecha e ilusionada, la mujer extendió sus amoroso brazos; "Dámelo, quiero verlo"
Urano sonrió y entonces se acerco su amada; "Aquí esta... es perfecto"
Cansada pero feliz, la mujer lo tomo en sus brazos, observando como esa pequeña e inofensiva figura se estremecía en ellos. "Ahora veo que tú eras eso tan inquieto y hambriento, qué lindo eres", expreso al borde del llanto.
"Es demasiado lindó", con gentileza Urano acaricio sus finos cabellos de plata.
"Es muy parecido a ti". Desnudándolo un poco la mujer comenzó a examinarlo; " En todo se parece a ti, aunque es demasiado pequeñito", para no esforzarse demasiado, soltó una ligera risa.
Con las mejillas sonrojadas, Tenousei negó con la cabeza; "¡Oye!, yo no soy tan pequeñito"
"Por supuesto que no mi amor, tú eres muy grande. Pero estoy segura que asi de pequeñito eras" volvió a reír.
"Me agrada que lo reconozcas"
Neptuno beso la frente de su bebé y colocándolo sobre su desnudo pecho, el pequeño comenzó a arrastrarse sobre el para encontrar su alimento, Michiru ayudandole un poco, dejo que con sus frágiles labios se prendiera a su seno tal y como alguna vez había visto hacer al simio con su cría.
"¡Oye!... ¿Qué hace?", Haruka pregunto sin entender y sin dejar de acariciar sus cabellos de plata.
"Ahora come", la mujer expreso satisfecha.
" Y yo que le había traído un ave y frutos"
"Esos los comeré yo para que nuestro bebito este bien", concentrada en su bella labor, la joven expreso
"¡Vaya!... ¿Cómo lo llamaremos?, Michi"
La mujer sonrió y volviendo a depositar un beso en las rosadas mejillas de su hijo, replico; "Yo salí del mar y él ha salido de mi… por eso mismo lo llamare Océano"
"¿Océano?... Me agrada", Haruka replico feliz, luego beso las mejillas de ambos.
Notas de autor;
Michiru la ampolla xd xd
Hoy si pude hacer actualización, tratare de hacerlas usando mi teléfono. Hay disculpen si no me extiendo mucho con mis comentarios.
Sí, es el mismo Océano. Mientras Haruka y Michiru puedan tener un bebé, Océano volverá a renacer. Recuerden que esta es la continuación de aquella historia.
Vicky, no, lo que Serenity miro no era Endimion. Él esta muerto.
Osaka, como dijo Haruka, Michiru es toda una ampolla con ese vientre xd.
isavellecota, Nix le tiene envidia a Michiru, y eso es porque Aegea siempre dijo que entre todas ella era la más bella.
GreciaTenoh, si Michi se entera de que Nix le dijo monstruo feo y gordo, a ella si se la anda comiendo en el estricto sentido de la palabra.
Kyoky, xd, pobre Michi, la he llamado monstruo y ampolla, pero es en buen plan. Pero que bueno que la bruja de la Nix le tenga miedo para que no se vuelva a acercar
