- Maestro, Firo está pensando seriamente en hacerle caminar como idiota al lado del carro...
- ¡Ya les dije que perdón! ¡Es mi culpa! ¡Solo vamos a saber si él tiene una espada contra espectros y fantamas y nos vamos!
- Perdemos tiempo...
- ¡Ya, ya!
Naofumi bajó del carro de acero y corrió hacia la tienda. Al entrar, golpeó el mostrador de Oyaji, espantándolo.
- ¡Carajo, hombre! ¡¿Qué te pasa ahora?!
- ¡Espada contra fantasmas! ¡Espectros! ¡Los hijos de puta que no puedo tocar!
- ¡Lenguaje! - Se oyó en la lejanía de la tienda. Raphtalia si que tenía un oído agudo.
- Tengo algo barato. Por ahora, ha de servir.
Al desenfundar la espada, el mango estaba limpio de hoja. Naofumi miraba esto con gesto plano.
- Viejo... ¿Me estás tomando el pelo?
- ¡Usa magia, idiota! ¡Con un poco de magia, se desenfunda una hoja capaz de enfrentar espíritus, pero no seres vivos!
- Ah. La llevo.
- 100 monedas de plata.
- Bien... Ahí se fue todo mi dinero...
Naofumi suspiró algo abatido por la variedad de gastos que pasó por la Ola. Sin embargo, no lamentaba nada gracias a su escudo de monedas que le formaban monedas de oro cada día. Ya tenía guardado alrededor de 10000 monedas distribuidas por el reino con el fin de estar atentos a apuros que pudieran ocurrir.
- Gracias, Oyaji. Cuídate.
- Esa es mi línea. Mantén la cabeza agacha, chico. Este mundo espera atacar en cualquier momento.
- Ya lo creo...
Al volver al carro, entregó el arma a la muchacha, quien se sorprendió.
- ¿Tenía?
- Un poco de magia y me pegó descargas por simplemente portarla. Funciona.
- Ya veo... Tomo la iniciativa.
- Quiero dormir. Te lo confío.
- Descuida, yo te cubro~.
Avergonzado, Naofumi tropezó al meterse al carro y se dió de cara contra el canasto de sus mascotas. Estos se molestaron y lo llenaron de mordiscos.
- ¡AAAAAAH! ¡LA CARA NO! ¡LA CARA NO! ¡DIO, ALÉJATE DE MI ENTREPIERNA! ¡ME VOY A MORIR!
Los gritos se llegaron a oír hasta llegar a la entrada del castillo. Al avanzar, Firo disfrutaba el aire fresco, señal de llegada del otoño.
Todo marchaba de maravilla, hasta que algo chocó el carro. Naofumi, que luchaba contra Dio para que no lo dejara sin descendencia, escuchó todo y, junto a los globos, se asomaron para ver todo.
- ¡Ahí estás!
Fuera del carro, había una chica de cabello azúl y una armada de soldados. Naofumi se cubrió con la lona el rostro.
- No, no puedes verme...
- De hecho, si puedo.
- No si hago esto. No, no puedes... - Comentó el héroe mientras de tapaba aún más, dejando los ojos asomarse con diversión.
- ¡Suficiente! ¡Le hiciste algo a padre y quiero que le pidas disculpas!
- Una pregunta antes.
- ¿Hmm? Adelante.
- ¿Eres hija del Rey Basura? Es al único al que le he jodido la vida hasta ahora y, teniendo nobleza, has de ser alguien cercano a él.
- ¿Eh? ¡¿R-REY BASURA?! ¡NO LO LLAMES ASÍ!
- ¡FIRO! ¡A TODA VELOCIDAD!
- ¡Yey~!
Corriendo sin parar, el ave comenzó a andar mientras que Naofumi y sus globos se aferraban al carro para no ser arrastrados por su fuerza. Y así, la perdieron de vista...
...
El pueblo ambulante estaba lleno por la tarde y Naofumi compró diversas provisiones y vendió otras tantas para estar listo. Si bien la R.R.S. no estaría disponible ahora por este viaje, él no perdía nada por estar alerta por emergencias. Así como también desenterró uno de sus cofres con dinero.
- ¡Los alcancé!
- ¡Tardaste demasiado, mocosa! - Se burló el héroe con gracia al finalizar de empacar.
- ¡Tú! ¡Eres muy cruel! ¡Me costó llegar aquí!
- Firo, cómetela.
- ¿Eh?
- ¿Eh? - Siguió Raphtalia que se asomaba desde el carro mientras procuraba oír la conversación del héroe en lo que guardaba todo.
- ¿Eh? - Finalizó Firo que no creía que su maestro le pidió algo así.
Fue entonces cuando la niña y Firo hicieron contacto visual.
- ¡KYYYYAAAAAA~! ¡UN FILORIAL GIGANTE~!
Ella ignoró a los soldados que escoltaban el carro y se abalanzó sobre el ave, enterrándose en su plumaje.
- Cambio de planes. Firo, ve a jugar si quieres. Vigílala, yo iré a dormir.
- ¡Te acompaño, Naofumi~!
- Por eso digo que vigilaré la tienda hasta cambiar de turnos y poder dormir...
...
- Melty... Si sigues molestándome, tu carro se romperá accidentalmente.
- ¡Insinuas tus planes malvados! ¡Pide disculpas a mi padre!
- ¡Oye! ¡Déjame en paz! ¡No tengo nada contra ti! ¡Quédate con Firo si quieres!
- ¡Naofumi!
- ¡Maestro!
- ¡QUÉDATE CONMIGO! ¡PERO DÉJENME DORMIR DE UNA VEZ!
Silencio.
- ¡Pide disculpas a mi padre!
- ¿Podrías dejar de ordenarme la misma cosa... POR SOLO 5 MINUTOS?!
Silencio.
- ¡Pídele disculpas a mi padre!
- ¡QUE SE MUERA!
Firo suspiró profundamente por la actitud infantil de ambos. Raphtalia solo la miró con algo de burla.
- Si se entera de que nuestros collares de esclavitud nos transmiten sus conocimientos y pensamientos, ¿Se enojará?
- No tientes a la suerte, Onee-chan.
Agotado por todo, Naofumi bajó del carro, así como Melty, que le prestó cara.
Frente a frente, Naofumi se le aproximó brutalmente al rostro y comenzó a hacer caras y sonidos de un idiota que simula asustar a alguien. La chica solo lo miraba con intriga?
- ¿Estás haciendo un conjuro o algo así?
- Maldición, con Raphtalia funcionaba... Oye, ¿Cuándo me dejarás en paz?
- ¡Cuando le pida disculpas a mi padre!
- Lo siento por encerrarlo en una bola de escudos... Aún que se lo merecía. ¿Listo?
- ¡No a mí! ¡A él! ¡Además, esa disculpa es mediocre!
- Niña, tú no tienes idea de todo lo que he vivido con ese hombre no es así... Mira, algo de culpa tiene por esto.
Él se sacó la túnica que usaba para ocultar la ausencia de su brazo, abrumando a la chica repentinamente.
- ¿Q-Qué...?
- Si te callas de una vez, te cuento mi historia. ¿Te viene bien eso? ¿Hmm?
Alzó la vista, notando como un soldado se acercaba de entre el escuadrón corriendo con su espada desenfundada. Detrás, otros tenían una esfera de cristal, grabando todo.
- Un momento...
El hombre corría denotando un collar en su cuello... El collar de la iglesia de los tres héroes.
- La iglesia... ¡ESTE MOVIMIENTO ES DE LA IGLESIA! ¡AIR STRIKE SHIELD!
Repentinamente, un ataque a sangre fría a la chica fue detenido con brutal habilidad gracias al escudo aéreo que repentinamente apareció a sus espaldas. Ella se estremeció del terror, mientras que Naofumi se preparaba para la acción.
- ¡¿Qué significa esto, maldito?! ¡Denme una respuesta apropiada o voy a acabar con todos ustedes aquí mismo!
- ¡Libera a la princesa, demonio!
- ¡Oh! ¡Con esas estamos! ¡Esta es mi práctica! ¡Raph, Firo, cuídenla!
Sin más respeto por el enemigo, Naofumi se abalanzó hacia los soldados y comenzó a destrozarlos a golpes.
...
- ¡Eres un demonio! ¡¿Cómo es imposible que una espada de plata no te corte?!
- ¿Acaso soy hombre lobo? ¿Qué clase de influencias les incentivó la iglesia a ustedes, idiotas? Por cierto, mi defensa es tan grande que un corte de serrucho sería tan difícil y gastaría el filo hasta lograr hacerme algo.
- ¡Deja de pisar nuestra cruz! ¡No tenemos nada que decir!
- ¡Tienen para explicar que llevaban los dos compañeros que se fueron a caballo!
- ¡La mejor prueba de tu maldad! ¡MALDITO! ¡NO LE ESCUPAS A LA CRUZ!
- ¡Agh! ¡Estos tipos comen rocas! ¡Ya ni cerebro tienen! ¡Raph, Firo, nos vamos ya mismo! ¡Déjenla en el pueblo!
- ¡¿Me abandonarás aquí?!
- ¡Mocosa! ¡Tú no te haces una idea del problema que acabas de traerme! ¡Esto altera mis planes por completo!
- ¿Planes?
- ¡Mi venganza, desgraciada! ¡Mi...! He estado planeando una venganza contra la iglesia hace mucho y tú acabas de arruinarme todo.
- ¿Venganza? ¿Qué...?
- ¿Has oído de la Iglesia de los Tres Héroes?
- N-No...
- Para ser hija del Rey, eres bastante idiota...
- Naofumi...
- No, Raph. Tengo todo el derecho de demostrar mi repudio ante su familia, y a ella. Sin importar la edad de una persona, sus estúpidos actos pueden alterar la vida de otros. ¡Es solo una ridícula conclusión obvia para aquel que simplemente no presta ojo a sus acciones! ¡Te he educado lo suficientemente bien para que sepas eso!
En efecto. La muchacha no intentó replicarle sus palabras, pero lo miró con seriedad. Naofumi se tensó ante esa mirada, una mirada acusatoria.
- Y-Yo... La vigilas tú, Raph. Firo, sácanos de aquí.
- Ese es el hombre que conozco~.
- ¡Yey! ¡Salvemos a Mel-chan!
- Esperen, vuelvo enseguida.
Al llegar a los soldados, Naofumi los miró con ira y odio evidente.
- Ahora... ¿Puedo empezar la interrogación sin más valor?
...
- Tengo la suposición que tu perra hermana, Maire, ha hecho esto. ¿Tú eres la descendiente de sangre del conjunto de esos dos puercos?
- ¡No desprecies a mi fami-!
- Te dejaré una reglas básicas que no sabes aquí, mocosa. Fundamentalmente, la libre expresión existe aquí. Trataré a quién quiera como quiera, dependiendo de como me trató antes. Ahora mismo, tú eres "mocosa". Tu actitud de noble me repugna. Tu hermana, "perra". Su presencia de por sí es repulsiva y nociva. Tu padre, "basura". Es la meca de la irreverencia. Tu madre, "ignorante". Me dejó tirado en esta situación, incluso cuando las sombras sabían todo lo que ocurría. Nadie hizo nada por mí y he estado sobreviviendo en este mundo como he podido, gracias a gente buena a mi lado que no dudó de mí. Ahora, responde.
- Y-Yo... Sí... Soy hija del Rey y la Reina del reino de Melromarc...
- Bien... ¿Tú tienes el trono a favor?
- Sí.
- Eso quiere decir que... Tu hermana es una verdadera estúpida.
- Naofumi... - Le regañó Raphtalia desde afuera del carro.
- ¡Hablo enserio! ¡Ahora entiendo otra cosa del plan de la iglesia! ¡Ella esperaba obtener el trono si los ayudaba al arruinar mi vida y jugaba con la mente de su padre y los héroes! Los tuvo en su cuerda y ella en la de la iglesia.
- No entiendo...
- ¡Tu hermana cree que matarte le dará el trono, pero en realidad les da vía libre a esos imbéciles para que tengan todo en su poder! ¡La están usando!
- Oh...
- ¡Oooh! ¡Ahora, si no logramos resolver esto, todos estaremos en problemas!
...
El tiempo fue pasando. Naofumi se vió obligado a meterse en bosque para acelerar el viaje porque pasar por los pueblos ya no sería seguro, así como también le contó a la niña el trato que le dió la gente y el reino, así como también le explicó su suposición de la historia detrás de su problema... Por último, le contó lo que le pasó con su brazo izquierdo.
- ¡Lo lamento tanto!
- Si me sigues viendo con lástima, vomitaré. No quiero eso, mocosa... Ya bastante le dí a la chica que está cuidando del carro afuera y al ave que le sigue.
- P-Pero...
- Yo pienso irme de este reino cuando tenga la oportunidad. No he tenido más que problemas y no tengo anhelos de ningún tipo, pero conozco a buena gente a la que quiero pagarle todo lo que me ha brindado... Sin embargo, si Firo o Raphtalia desean quedarse, yo no daré mi brazo a torcer. Un beso, un abrazo. Lloraré... Pero seguiré adelante. Eso es lo que hacen los hombres. Los héroes siguen adelante, sin importar los golpes que reciban... Si yo me rindiera en este momento. Manco, con escudos a mas no poder, sin pretexto más que mi desventaja, ¿Cuánto tiempo crees que el mundo durará? Morí, morir, moriré. El tiempo cambia, pero el hecho no... Sin embargo, ahora mismo tengo que pelear por Raphtalia, por Firo, por mis seres queridos.
- Ya veo... - Finalizó la heredera con algo de dolor por su decisión.
- Bien... Tenemos un pueblo cerca, por lo que debemos obtener información. Raph, ve e investiga todo lo que puedas. Yo iré a comprar información. Firo, cuida a la mocosa...
- ¡Umu!
- ¡Sí~!
- ¡Uwaaa! ¡Deja de llamarme así!
Se dividieron. Naofumi y Raphtalia entraron al pueblo de una manera discreta y muy impresionante. El héroe aprovechó de su discapacidad y comenzó a comprar información sobre él y su grupo disfrazado de tomates. Al saber todo lo que necesitaba, se desvanecía con la compra y el cambio justo.
...
- Entonces es grave... - Comentó Naofumi mientras pintaba uno de los dibujos que había hecho de Conrad y guardaba en su cajón.
- Editaron la grabación y tomaron lo peor de Naofumi. Todos los pueblos saben de la carreta y de Firo, por lo que no podemos seguir así... - Contó Raphtalia apoyada sobre el manto del héroe mientras le sostenía el dibujo contra la caja, permitiéndole finalizarlo.
- Ahí te equivocas, Raph. Podemos seguir adelante aún, pero no por carretera. Si vamos a encontrar enemigos, no pueden haber testigos. No confíen en nadie y teman de todo. Si hacemos todo bien, sobreviviremos... Tú enséñale las reglas de supervivencia.
- ¡Pero, sin los conocimientos de Filosofía...!
- No le serán útiles. Es de la nobleza, no los requiere. Sin embargo, si vendrá con nosotros, deberá saberlas para no sorprenderse de nuestro accionar. Firo, adelante.
- Entiendo...
- ¡Sí~! ¡Usaré otra forma para camuflarnos~!
Repentinamente, el aspecto de Firo brilló y se parecía a uno de los Filorial's más comunes. Naofumi dejó caer su boca de la sorpresa y las chicas de adentro del carro se mostraban impresionadas por incluso tener el plumaje oscuro.
- ¡¿Desde cuándo puedes hacer eso, pájaro loco?!
- Guee~.
- ¡Incluso no hablas! ¡Es genial!
El héroe fue mandado a volar de una patada de una Demi-humana, que defendió a su hermana, y lo envió al bosque de enfrente.
...
- En terreno boscoso, yace el héroe más quisquilloso~...
Kalhana corría mientras cantaba una canción que había inventado mientras había pasado todo el tiempo en un viaje que llevaba ya tres días para hallar a su familia.
Sacó de su bolsillo un papel que mostraba una extraña dirección. Sonrió confiado y se adentró al bosque. Allí, luego de seguir las instrucciones, encontró una bolsa de monedas de plata y oro. Suspiró aliviado y la tomó.
- 800 monedas de plata y 5 de oro. Te las debo, chico.
- Piensa bien, sé inteligente y estate atento. Toma, seguramente lo necesitarás. Cuídate, Kal. Buena suerte.
Tras recordar ese diálogo, el hombre conejo se salió del camino y continuó corriendo a toda velocidad.
~ Mijka, estoy en camino...
...
- ¡¿Volveremos?!
- Te lo prometo, Firo. Ya está a salvo y no tendremos nada más que buscarla a futuro... Es eso o tú amiga.
- Firo comprende.
- Me alegra mucho eso... Salgamos de aquí.
Abandonando el vehículo camuflado con hojas, ramas y un asentamiento a su alrededor, Naofumi y su grupo se retiró del lugar.
- Jonathan, deja de llorar. Volveremos por él. ¡Dio, no te le burles!
...
- ¡Santo! ¡Los soldados todavía no llegaron!
Dependiendo de su confianza, Naofumi acudió al pueblo que sobrevivió a la peste y estos le contaron de que no sabían nada de lo que decía.
Luego de explicar la situación y pedir ayuda, Naofumi y su equipo se vieron obligados a cambiarse las ropas por ropas de aldeano para evitar llamar la atención. Raphtalia se vió obligada a abandonar su lanza por el volúmen, así como Firo se debió convertir en humana.
- No me gusta esta ropa.
- Mocosa. Si sigues así, los aldeanos realmente verán un asesinato ante mis manos...
- ¡Uaaah! ¡Firo, protégeme!
- Naofumi, deberías dejar de burlarte de ella. Eres un héroe.
- ¡Ahora no hay héroe! ¡Soy fugitivo!
- ¿Lo estás disfrutando?
- Siendo sincero, es interesante... Una cosa menos en mi lista de deseos.
Tras estar en condiciones, el grupo se adentró a un carro de aldeanos con paja que iban a un pueblo cercano. Naofumi fue primero, asegurándose de poder caber lo mayor posible sin estorbar. Raphtalia siguió, tomando la mano de él, avergonzada, para tropezar y caer sobre él.
- N-Naofumi... - Comentó ella al notar la cercanía, más sin retroceder y procurando acercarse a él.
- R-Raph... - Mencionó este avergonzado y nervioso, sin reaccionar, pero comprendiendo el accionar de la muchacha.
Beso. Raphtalia pudo reclamar los labios del héroe mientras que Firo entraba y notaba la escena. Ellos se separaron suavemente, provocando una sonrisa avergonzada en la muchacha y un completo shock en el muchacho.
- ¡No es justo! ¡Firo también quiere abrazo! ¡Raphtalia-onee-chan es traicionera! - Dijo la niña rubia enfadada, estrujando a los globos que sostenía que parecía que agonizaban, señalando a la pareja con su brazo libre. Melty, que la seguía, los miraba avergonzada y algo incómoda.
- Yo dije que iba a ir con todo~. Si me disculpan, debo cobrarme unos días de compañía con mi héroe~. - Finalizó la muchacha mientras codeaba las paredes de la paja que se derrumbaron sobre la pareja.
- ¡No es justo! ¡Firo también quiere a maestro! - Exclamó la niña mientras comenzaba a abrirse paso para llegar a la pareja, claro, sin notar que ya habían tapado al grupo dentro de la paja para que el recorrido comenzara.
...
- ¡Inspección!
Un soldado del régimen del reino comenzó a analizar la paja del carro, intrigado por no ver nada más que un poco de cabello negro.
- ¿Y este cabello?
- ¿Hmm? Ah, ha de ser de mi sobrino. Siempre tiene el hábito de esconderse en la paja y tontear dentro. Seguramente se cortó el cabello de nuevo.
Si hubieran venido hace 5 minutos, podrían haber visto a Naofumi y su grupo correr hacia el bosque, siendo que el héroe ahora tenía el cabello más prolijo y corto.
La noche había sido la ventaja para todos. Naofumi aseguraba poder hacer algo para velar por el grupo y cocinó algunas cosas. Raphtalia solo lo miraba trabajar con un brazo con relativa dificultad.
- Naofumi, ¿Quieres ayuda?
- ¿Hmm? Bueno... Me vendría bien siendo sincero.
Y así, el par velaba por preparar la cena mientras Firo, en su forma original, y Melty jugaban. Sin embargo, de vez en cuando, la pequeña rubia miraba a su hermana con envidia.
...
- ¿Ahora puedes dormir solo?
Raphtalia y el héroe estaban sentados cerca del fuego con atención latente. Firo se hallaba dormida frente a ellos, junto a Melty.
- Bueno, lo he intentado los últimos días, pero sigue siendo difícil... Sigo teniendo pesadillas y... Bueno... He tenido el problema de que tengo miedo de hacerlo. - Confesó el héroe con evidente vergüenza.
- Naofumi, no está mal pedir ayuda para poder dormir... Cuando era niña, tú me ayudaste a mí.
- Sí, pero esto es diferente, Raph. Tengo miedo... Sigo sin ser capaz de poder dejar de pensar en esos días que pasé solo y sin ayuda, sobreviviendo en el bosque. Aún me atormentan las pesadillas de que todo esto sea falso... De que tú me hagas lo mismo...
- Creí que confiabas en mí...
- Lo hago, pero el estrés que tengo me juega malas pasadas. Eso es todo.
- Ya veo... N-Naofumi. Ejem. Creo que deberíamos hablar de algo importante ahora.
- ¿Hmm? ¿Hablas de... ?
El chico entró en pánico rápidamente ante los recuerdos de los besos de la muchacha, así como sus propios pensamientos del tema, los cuales iban bastante desequilibrados ya que una parte de él decía que estuviera con esa chica que le brindó amor, comprensión y cariño. La otra parte le recordaba que se trataba de una niña que había salvado hace varios meses. Sin embargo, las cosas no iban bien para sus pensamientos, ya que la muchacha lo empeoraba con su forma de ser. Su conducta, su percepción de la vida, su forma de ser. Directamente, estaba ante una adolescente atrevida y madura... Si contamos con la percepción que Naofumi tenía de sí mismo, entonces tenemos serios problemas con las personas que no les gustaría un romance con diferencia de edades obvias.
- Naofumi...
Sin embargo, ella quería hablar del tema. El pobre estaba realmente nervioso ya que no tenía una respuesta clara y no quería arruinar su relación con la muchacha, más que nada para no perder su afecto, que hace tiempo le sirvió para dejar atrás los problemas que le generó Maire con todo lo que había hecho en su vida. No podía permitirse perder todo lo que tenía con Raphtalia con brutal timidez y poca adultez. Ella quería resolver esa situación, y debían afrontarla como los adultos que eran...
- ¡Naofumi!
- ¿Eh? Perdón, estaba pensando...
- ¡Mira!
Al señalar a Firo, el héroe se mostró intrigado. Fue cuando notó que la heredera no estaba y solo estaba su ropa a su lado.
- Emm... ¿Tú crees que ella...?
- R-Raph, hablamos de Firo. No sería capaz... ¿Verdad?
- ¡Pero las aves del reino...!
Silencio. El par seguía observando a Firo con rostro plano y algo de preocupación.
- Raph.
- ¿Sí?
- Ahora deberemos esforzarnos como fugitivos.
- Sí, de eso seguros... ¿Eh?
Firo despertó tras tanto murmuro, notando a su maestro y a Raphtalia frente a ella. Inclinó la cabeza aun lado, sin entender que ocurría.
- ¿Qué ocurre?
- Firo, ¿Dónde está la mocosa?
- ¿Hmm? ¿Mel-chan? Está durmiendo dentro de Firo.
- Raphtalia, comienza a cavar...
- ¡Espere! ¡Es muy precipitado!
- ¡Si defeca sus restos, no pienso tocarlos!
- ¿Qué es ese escándalo~?
Saliendo del pecho del ave, la cabeza de Melty apareció, algo adormecida, mirando al héroe y a la Demi-humana con intriga.
- Está viva... Que alegría...
- ¡Al menos finge entusiasmo, maldito!
- P-Pero cómo...
Raphtalia intentó examinar la espalda de Firo y notó que se podía hundir terriblemente dentro. Fue entonces que la parte superior fue enterrada en plumas. Sin embargo. Su acto solo sobresaltó algo de adentro que salió apresurado. Los globos aparentemente dormían ahí y se asustaron al ver a Raphtalia, por lo que salieron despegados hacia Naofumi y se aferraron a él.
- Eso explica porque no los encontraba en algunas ocasiones. Raph, ¿Estás bien?
La muchacha se despegó repentinamente, toda sudorosa y roja.
- Ha-Hace mucho calor ahí dentro...
- Eso explica su desnudes. Ya entiendo todo... ¿Estás despierta para unas preguntas, mocosa?
- ¿Eh? Sheguro... - Mencionó la heredera casi adormecida por completo.
- ¿Nivel que tienes?
- Dieshiosho...
- ¿Atributos?
- Ajua... Tieshra...
- Entiendo... ¿Sabes el elemento de tu hermana?
- Shi... Trampash... Fuegho... Vientho...
- Hmm... Creo que ya se como sacarte provecho.
...
El camino a pié derivó a terribles desastres. Resulta que las fronteras estaban estrictamente vigiladas por un sin fin de soldados y nadie podía pasar.
- Si tuviera mi otro brazo, aseguraría que pasaríamos sin problemas...
Lamentando la desventaja, Naofumi solo confirmó el objetivo para llegar a Faubley.
- Debo agradecerle por la ayuda.
- Olvídelo, Tate no Yuusha-sama. Usted ha sido muy benéfico para nuestro país con su planta de tomates, por lo que pensé que no sería nada malo ayudarlo. Debo admitir que la barba le queda bien...
- Descuida tu tiempo sin afeitar unos días y ya ves...
Gracias a un aldeano que reconoció fácilmente a Raphtalia, el grupo pudo descansar en su carreta mientras pagaban por comida y descansaban de la caminata. Este venía de un país vecino en donde la plantación de Naofumi había asentado grandes frutos y se llamó "Ira dulce".
~ Bueno... Los tomates son frutas, pero se usan en almuerzos. Técnicamente, a nadie le gustaría pensar que una ensalada de verduras tiene una fruta.
- ¿Naofumi-sama?
Todos los que estaban en la carreta enmudecieron al ver como un soldado se asomaba desde el interior del carro. Al reconocer el rostro, Naofumi y Raphtalia se relajaron del susto.
- Chico, casi matas del susto...
- L-Lo siento... Mi grupo está aquí y los ví subir desesperadamente al carro. Creí que se trataba de alguna mala visión, pero entonces noté a la heredera del reino.
- ¿Se conocen?
- Ese chico y su grupo nos ayudaron en la Ola. Casi no la palmaba la gente del pueblo sin su ayuda.
- Deben irse de aquí. Los soldados se concentran terminalmente y buscan aniquilarlos.
- Gracias por la alerta.
- No, gracias a usted por confiar en mí y no acabar golpeándome al verme. Vayan por el bosque. Su fuerza seguramente no tendrá obstáculo.
- Suerte, chico. Gracias por todo, mercader.
Sin más que decir, Naofumi y su grupo se retiró luego de enbarrar aún más a Raphtalia para ocultar su apariencia del público.
El grupo comenzó a adentrarse hacia el bosque, sin percatarse de que Motoyasu estaba observando la zona y los notó.
- ¡En el bosque! ¡Tras él!
La aventura como fugitivos de la ley solo hacia que las cosas se tornaran peligrosas.
Y el héroe del escudo solo estimaba una sola salida para esa situación...
