Estaba en la entrada de Konoha, otra vez.
Gaara me dijo que no vendría ya que tiene sus asuntos como kazekage.
Quien lo diría, Gaara el kazekage.
Miré la gran entrada, no habían tanto cambio en Konoha.
Me aproximé a entrar, mirando a todos a mi alrededor, hasta que a lo lejos vi una cara conocida.
Me acerqué a él.
— Hola— lo saludé, mirando hacía arriba.
— ¿Keke? ¿Eres tú? ¿Por qué te ves de 15 años?— él me miró sorprendido.
— Eso no importa ahora.
Ahora todos se verían mas viejos y altos que yo.
Miré a Shikamaru más detenidamente, hasta que me fijé que tenía un pequeño bulto en sus brazos.
— ¿Que traes ahí?— pregunté curiosa.
— Oh— dijo mirándo al bulto— es mi hijo.
¿Qué?
Mi expresión de seguro vale oro.
Shikamaru se acercó a mí, se agachó un poco para mostrarme de cerca al bulto, lo destapó un poco y una cara pequeña se veía entre la manta.
— Es igualito a tí— dije mirando al pequeño que no tenía mas de 5 meses.
— Su nombre es Shikadai.— dijo mirándolo con una sonrisa.
— Su nombre suena igual al tuyo... un momento...
— ¿Que pasa?
— ¿Quien es su mamá?
— Oh...— vi como Shikamaru se sonrojó un poco— es Temari, la hermana de Gaara.
— ¿La chica rubia que decías que odiaba?
— Bueno...— el se rascó la nuca— si.
— Vaya..— miré al niño una vez más, abrió los ojos y los tenía de un verde muy profundo— definitivamente esos no son tus ojos.
— Son los de ella— dijo el con una sonrisa, luego se paró— tengo que llevarlo al hospital a que Sakura lo vacune.
Sakura... no me despedí de ella la última vez.
Lo último que supe es que era ninja médico.
— No le digas a Sakura que me viste, vine por que Naruto...
— Lo se, lo vi en el campo de entrenamiento, búscalo ahí— el comenzó a caminar— Adiós, espero verte pronto.— y se fue.
Bien, el campo de entrenamiento.
Mientras iba caminando vi a Ino junto a Sai, un bebé también los acompañaba.
También vi a Choji con una morena y una pequeña niña regordeta.
¿Es que acaso no hay televisión por aquí? Todos tienen hijos.
Eso quiere decir qué... ¿Naruto tendrá alguno? ¿Se habrá casado con Sakura?
No me imagino a Naruto de papá.
Llegué al campo de entrenamiento, vi una cabellera rubia, se había cortado el pelo.
Me acerqué a él, el estaba sentado en el suelo a orillas del lago.
Le tapé los ojos.
— ¿Quien es?— dije en tono de burla.
