Tenten decidió mantenerse despierta toda la noche y no sabía bien el por qué.
Mirando al techo de la habitación maldijo mentalmente al saber que estaba perdiendo el tiempo ahí acostada.
No debería de estar ahí.
Esa noche debía ir a la estación de policía y robar aquella computadora, a la mañana siguiente todo estaría hecho, desaparecería sin dejar rastro.
Pero no podía hacerlo, después de encontrarse con aquel chico llamado Lee algo de esperanza entró en ella.
Podía usarlo en contra de Hidan para acabar con su juego.
Giro la cabeza con lentitud viendo la expresión tranquila de Neji durmiendo a su lado.
"La policía no es una opción..."
¿Y si lo fuera?
Pensó por unos momentos en que quizás podía confiar en Neji.
"Él no te perdonará..."
Tenten arrugó su expresión mientras se levantaba sentándose en la cama, abrazó sus piernas hundiendo la cabeza en ellas.
—Eres como la gravedad... —dijo para ella apenas en un susurro, volteó de reojo a Neji— no debería de estar aquí en estos momentos... me odio por esto... no soy yo misma... no debería de estar a tu lado y sin embargo... siempre hay algo que me atrae a regresar aquí contigo todas las noches... pensando en que será la última y eso me mata por dentro...
Tenten se levantó de la cama y salió de la habitación.
Neji abrió los ojos de inmediato al ya no sentir su presencia, lo había escuchado todo.
Él se levantó siguendola, apenas salió de la habitación cuando se dio cuenta de que Tenten se encontraba en el balcón de su departamento de nuevo.
Tenía ganas de ir con ella, realmente quería ir con ella y abrazarla, decirle que todo estaba bien para lo que estuviera pasando.
Pero no lo hizo, se mantuvo de pie observando como la chica se recargaba en el barandal y su cabello castaño revoloteaba con el viento.
"¿Qué tanto sabes de ella?"
"...sin contactos con el mundo solo tú, ¿Por qué entre todos tú?"
Frunció el ceño bajando la mirada, maldijo mentalmente al darse cuenta.
No sabía nada de Tenten en realidad, de dónde venía, su familia, sólo tenía ciertos datos que ella comentó cómo que su madre que había muerto cuando ella era niña.
Y sin embargo, ella sabía todo de él.
La luz del flash lo hizo despertar, le dolió la cabeza, quiso tomarsela pero sus manos eran retenidas detrás de su espalda, se encontraba sentado, atado a una silla, abrió los ojos viendo sus pies, una pierna vendada y de igual manera que sus manos atadas a la silla.
El disparo que había recibido ya no dolía, no recordaba casi nada después de que se desmayó por la falta de sangre y es que aquel sujeto que le había disparado en el departamento de Tenten habis esperado a que se desangrara poco a poco.
Lee pensó en esos últimos momentos de consciencia que moriría.
Y el último pensamiento que tuvo fue la mirada de Gaara por última vez hace días.
Estaba amordazado pero eso no le impidió llamar la atención de la persona frente a él que colocaba dispositivos explosivos al rededor de él y por toda la habitación, conectados el uno con el otro.
—¿Sabes?... estoy locamente enamorado de ella, su belleza es cautivante, ¿no lo crees?
Hidan se volteó hacia él sonriendo con demencia continuó hablando.
—Y el hecho de que me haya traicionado al ocultar algo como tú de mi... bueno sinceramente pensé que estaría furioso en estos momentos pero... —Hidan se acercó a él y colocó uno de los dispositivos las piernas del chico, Lee lo miraba con furia— en realidad estoy más que encantado, no dejo de preguntarme cual era su siguiente paso... ¿haber ido a la policía?, bueno duerme con uno así que ciertamente no era eso...ella jugaría sucio ya que no confía en nadie que tenga el camino recto... tal vez haber ido con el jefe de la mafia y pedir su ayuda para traicionarme... ah sí suena como algo que ella haría, algo que yo haría en su lugar... y lo sé perfectamente por que yo la cree, todo lo que es y será... pero esto... bueno sinceramente me sorprendió con esto.
Se separó de él y saco su celular escribiendo en él mientras Lee lo observaba molesto.
—Ciertos actos tienen consecuencias, tengo el deber enseñarle esa lección después de mucho tiempo por que parece que ahora la olvidó, tiene que ser castigada y aprender de sus errores —Hidan se alejó de él y salió de la habitación— ah por cierto puedes morir tranquilo, después de matarte a ti seguirá él, así que esperalo a donde sea que todos vayan cuando mueren, no tardarán en reunirse.
Lee trató de soltar su agarre con desesperación y en vano.
Sólo pudo pensar en Gaara y en qué todo aquello era su culpa.
La cabeza le giraba con millones de preguntas, no podía concentrarse en leer el informe en sus manos llevaba casi todo el día así.
Sin dejar de pensar en ella.
Alguien tocó la puerta y él levantó la vista hacia Kurotsuchi.
—Lamento molestarte pero... hay algo que debes ver ahora —ella se acercó a su escritorio y extendió un sobre completamente blanco hacia él.
—¿Qué se supone que es esto?
Neji lo tomó entre sus manos, el sobre estaba sellado y no tenía ningún indicio de remitente salvo su nombre escrito en cursiva en uno de los lados.
—No lo sé, esta mañana estaba en el correo, tiene tu nombre así vine directo a ti no me atrevi a abrirlo.
Neji abrió el sobre y tomó su contenido.
Una foto.
Kurotsuchi vio a detalle como las facciones de Neji se tensaron por completo, sosteniendo con fuerza la foto.
Lo vio levantarse rápidamente sin soltar la foto, pasó de largo y Kurotsuchi le vio alarmada.
—Espera Neji, ¿qué pasa?, ¿qué era eso?
Cuando la pelinegra quiso tomar el hombro de Neji para detenerlo este se quitó con fuerza y le miró con furia, enseñándole la foto frente a su rostro.
Los labios de la chica temblaron y soltó una maldición.
—Prepara una orden de arresto, abre una carpeta de investigación, yo mismo me encargaré de esto.
Le ordenó mientras salía de la oficina.
Cuando la puerta se abrió y se cerró Tenten saltó quedando fuera de sus pensamientos, apagó el fuego mezclando una vez más la sopa que había preparado para la cena.
Salió de la cocina con curiosidad, observó a Neji quien se sentaba en la mesa del comedor, este no la miró, no la saludó, tenía un semblante completamente serio.
—¿Neji?, saliste temprano hoy, me asustaste estaba preparando la cena y...
No terminó de hablar cuando él sacó su pistola y la apuntó hacia ella.
Tenten completamente sorprendida y sin aliento observó como él señalaba con la pistola la silla frente a él, ella obedeció de inmediato, bajó la mirada preocupada.
Supo dentro de ella que todo había acabado.
Levantó la vista para ver la mirada aperlada de la que se había enamorado, ahora le miraba con furia contenida en sus ojos.
Tenten sonrió levemente y señaló su pecho justo en medio.
—Si disparas al corazón me desangraré más rápido, nunca he deseado una muerte dolorosa.
—Cállate.
Tenten dejo de sonreir al escuchar el tono de voz de odio con el que Neji habló.
Segundos después Neji sacó de su bolsillo una foto y la deslizó frente a ella sin dejar a apuntar el arma.
Tenten se reconoció a si misma en ella.
En una de sus misiones.
Visitando a un cliente para obtener detalles del trabajo.
Vestida con un vestido negro pegado al cuerpo y una peluca azul que llegaba hasta la cadera, una foto tomada antes de ponerse los lentes oscuros.
Lo recordaba, fue de una de las últimas misiones antes de conocer a Neji.
Y solo había una persona capaz de tener esa foto.
La misma que la había mandado, la misma que al parecer la había traicionado antes de que ella lo traicionara a él.
Tenten dejó de respirar cuando la pregunta de Neji la sacó de sus pensamientos.
—¿Quién eres?
