29. Promesa sin fundamentos.

Deku estaba afuera de la habitación de Katsuki, junto con Kirishima y Aizawa, quien a pesar de sus esfuerzos, no pudo dispersarlos de ahí. Midoriya se mordía constantemente el dedo, nervioso de lo que le pudiera pasar a Bakugou detrás de esa puerta. ¿Por qué había colapsado si se supone que ya estaba mejor? ¿Por qué no venía Ryohei a ayudarlo? Si, según Kirishima, tampoco había sido tan afectado en la pelea. Las palabras de Bakugou se compenetraron en su mente, una tras otra, Tsuna y los demás habían sido llevados.

¿Podría volver a verlos?

Cuando se dieron cuenta que el doctor no les diría nada en toda la noche, Aizawa mandó a Kirishima acompañar a Deku para que tomaran un descanso ambos. Al llegar a su habitación le hicieron saber a un agotado Todoroki que aún no tenían noticias.

—Midoriya. —Kirishima le enseñó su celular, una noticia estaba puesta, "el decaimiento de los héroes". Sin duda la gente comenzaba a llenarse de pánico, culpando a Endeavor y demás héroes en el ranking top diez, sobre no sentirse seguros, los culpaban de la violencia, incluso de que All Might hubiera sido derrotado.

Kirishima prendió el televisor, Aizawa les había advertido que no verían cosas positivas y solo a gente atacando, por lo que hasta el momento se contuvieron. No obstante, los tres chicos voltearon al televisor, en cada canal de noticias se hablaba del ataque terrorista. Hasta que Midoriya le puso la mano encima a Kirishima, evitando que cambiara de canal, uno de ellos estaban hablando de los Vongola.

Desde que ellos llegaron a la Academia A.U, los acontecimientos han ido disparándose. Incluso aparecieron enemigos mucho más poderosos. —recalcó la periodista, de fondo una pantalla verde transmitía lo poco que se pudo grabar el día de la pelea. —No tenemos que olvidar que en el festival deportivo miles de personas resultaron lastimadas e incluso muertas. Estos chicos que fueron adoptados por la Academia A.U solo han generado más que problemas. Los héroes intentan hacerse los buenos, pero al final acaban dañando a más gente de la que ayudan.

— ¿Qué tonterías está diciendo? —reprochó Midoriya, sorprendido. —Es la responsabilidad de los héroes ayudar a todos.

Ahora les hago la pregunta ciudadana, ¿realmente vale la pena arriesgar la vida de toda una ciudad por una parvada de niños? Deberían aislarlos o… —ella hizo una pausa, pero los tres chicos pudieron entender sus palabras, por lo que horrorizados apagaron la pantalla.

—Las consecuencias han sido muy graves. —dijo Todoroki, mirando al techo. —Si Sawada y los demás ven esto seguro que se terminan echando la culpa. No es culpa suya que los estén atacando, si no la de los villanos.

—La gente es muy cruel. —masculló Kirishima.

—Es normal que cuando las personas estén asustadas señalen a tantos culpables les sea posible. Es nuestro deber como héroes darles esa confianza a nosotros, hacerles ver que los únicos que tienen la culpa, son los villanos. —remarcó Midoriya, serio. —Así que tenemos que encontrar a Tsuna y los demás.

— ¿Qué propones Midoriya?

—Podemos convertirlos en héroes, de esa forma, la gente dejará de temerles.

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—Me han torturado de peores formas, kora! —escupió Colonello, sonriente. — ¿Por qué no dejan sus cosas de niños y me traen al verdadero verdugo?

—No vamos a ceder a tus caprichos y no te estamos torturando. —respondió Gran Torino, sentando del otro lado de la mesa. Colonello estaba sedado, además de completamente encadenado y con dos quirks que lo hacían medio adormilarse, según las recomendaciones de Reborn, lo deberían mantener lo más quieto que pudieran. —Ya hemos capturado a otro arcobaleno, haremos lo mismo con los demás en cuestión de nada.

—Sí, como no. —se burló. —Perdieron a tantos héroes.

—Y los villanos perdieron a dos de sus seis arcobalenos, también los anillos Vongola.

Una mueca apareció en Colonello al escuchar esto último, ¿cómo habían sido tan idiotas para soltarlos? Aunque bueno, de igual forma se habían obtenido llamas muy valiosas. Seguro ya idearían un plan para recuperarlos, ahora con el anillo del cielo.

El arcobaleno del chupete azul no tardó en poner la mayor parte de sus sentidos al rojo vivo, pese a que se encontraba bajo la influencia de todos esos sedantes, pudo distinguir muy bien la ilusión que se aproximaba. Sintió el peso de su cuerpo mucho más ligero cuando los dos a su lado, dejaron de transmitirle su quirk.

—Colonello. —la voz de Reborn salió de entre la neblina formada, de entre ella también salieron los Guardianes Vongola, Yamamoto sosteniendo a Mukuro que remilgaba esto, Ryohei cargando a Hibari en su espalda ya que se encontraba inconsciente y Lambo asustado, siendo cargado por Tsuna con la llama activa, portando la capa de Primo.

—Saliste. —se burló. — ¿Cómo van a torturarme ahora?

—No vamos a torturarte. —respondió Tsuna, en su usual voz calmada cuando se encontraba en modo Hyper. Pero Colonello pudo percatarse, no tenía la misma bondad en sus ojos, se notaba más dañada. —Ese pasado que Yuni menciono, ¿es cierto?

—No tengo por…

—Lal murió en tus brazos, ¿es cierto o no?

— ¡NO TE ATREVAS A MENCIONAR SU NOMBRE! —bramó completamente alterado.

—Maestro…

— ¡Tú la mataste, tú mataste a todos los que amábamos! —rechistó removiéndose como loco. — ¡La única razón por la que Lal está muerta fue porque confió en ti!

Tsuna apretó la mandíbula, Lambo se aferró más a Tsuna, mordiéndose un par de dedos. Colonello estaba como loco, intentado liberarse para dañarlos. Reborn hizo un mohín.

—Lambo-san no quiere estar aquí.

—Gokudera estuvo llamándote hasta el final. —sonrió Colonello, buscando dañarlo. Tsuna crispó una ceja, sin querer objetar nada. — "Décimo, él Décimo vendrá" Fue verdaderamente duro, no se dio por vencido hasta que su cuerpo lo hizo. Igual ese chico. —señaló a Hibari en la espalda de Ryohei. —Seguía musitando que lo sacaría de ese lugar, que una manada de herbívoros lo estaban esperando. Y cuando murió, se volvió un poco loco.

—Lamento la muerte de Lal. —dijo Tsuna. —Sé cuanto la amabas.

— ¡Deja de hablar como si conocieras mis sentimientos!

—Te juro que volveré al pasado a cambiar todo. —dijo Tsuna, serio. Colonello se le quedo mirando fijamente, sin poder creerle, con todo el resentimiento en sus ojos. —Eso que planean Bermuda, Yuni y la liga de los villanos, será un éxito, te lo aseguro. Pero… encontraré una nueva manera donde no tenga que sacrificar a más de mis amigos.

— ¿Y qué harás, Sawada?

—Iré por Chisaki Kai. —sentenció. —Rebobinaremos el tiempo tal y como ustedes lo quieren hacer.

—Si te unes a eso, serás considerado un villano por tus nuevos amigos. —Colonello miró con gracia a aquel sujeto, como si lo que acaba de decir fuera lo más estúpido en el mundo.

—Lo sé.

—Lal no estaría orgulloso de ti. —dijo Reborn, atrayendo la atención de su amigo-rival a él. Colonello estaba cansado, tan cansado de vivir que dejó que su cabello cubriera su frente y los lágrimas. —Sé que es doloroso, no estoy seguro de que paso aquella noche ni si las decisiones de Tsuna fueron las mejores pero, yo también conocí a Lal, ella habría dado hasta el ultimo aliento de vida por la familia.

—Cierra la boca.

—También conozco a Tsuna. —continuó Reborn. —Él no la habría mandado si desde un principio supiera que era una misión suicida, conozco a mi familia, a los que quiero.

— ¡QUE TE CALLES!

—Todos ellos murieron siguiendo su propia voluntad. —concluyó Reborn. La familia Vongola ya estaba dándose la vuelta, haciendo perder el efecto de la ilusión poco a poco. —Contrario a lo que ustedes hicieron con Gokudera. Lal lo apreciaba, ¿no has pensado en eso?

Colonello alzó la mirada, dejando que el pequeño bebé se perdiera de su vista, la niebla se había ido y todos parecían un poco confundidos.

Puff, Sawada y su mano derecha son realmente irritantes. reprochó Lal, cruzada de brazos. Aunque se ha vuelto muy tranquilo desde aquella vez en el futuro.

¿De quién hablas?preguntó Colonello, confundido.

De Gokudera.

Tienes razón, antes parecía una tormenta furiosa buscando arrasar todo a su alrededor, ahora es más como la calma antes de una tormenta. Shamal lo entrenó bien.

Ahora resulta más confiable. murmuró ella. Colonello frunció la boca, aunque luego sonrió.

Si me engañas, me enojaré contigo. se burló, sintiéndose satisfecho cuando Lal comenzó a reclamarle y a perseguirlo.

—Será mejor que te lleven de regreso a tu celda. —pidió Gran Torino, apretando el botón de llamado. De inmediato llegaron varios héroes y policías, contrario a la primera vez, el arcobaleno fue bastante calmado, recostándose al instante en que vio la cama.

Colonello observó su celda, era pequeña, la cama no era blanda ni tampoco dura, había un retrete bastante limpio en la esquina al igual que un lavabo. Una sonrisa se formó en el rostro del chico, a pesar de todo lo que había causado, lo seguían tratando como ser humano. Eran héroes después de todo.

Rebobinar el tiempo.

—Entonces ya habrán pasado un millón de años. —sonrió Colonello, llevando una mano a sus ojos, cubriéndolos con sus brazos. —Definitivamente está vez me dirás que sí Lal.

Y aunque era una promesa sin bases ni fundamentos, la aceptó.