Pasta Rellena II

¿Cómo se había metido en esto? Apretó los puños en el volante del coche tratando de no perder el control. ¿A quién se le ocurría ser tan valiente un mediodía cualquiera? Solo a Jennifer Morrison se le había ocurrido pensar en auto invitarse a cenar a casa de Lana Parrilla. Y lo peor de todo no era su descaro, era que Lana había aceptado. Jenn estuvo maravillada durante al menos una hora por su hazaña, luego pasó hacia una leve consternación que fue progresando hasta el terror infinito con el que llegó a su piso. Se lanzó en el sofá todo lo larga que era, enterrando la cara en un cojín que le servía de almohada a veces.

Ava merodeó a su alrededor haciéndose notar. Jenn giró la cabeza y acarició a su pequeña amiga que se encaramó en el sofá encantada de verla de nuevo.

-Hola preciosa - le dijo la rubia levantándose y viendo como la pequeña perra la seguía - ¿Cómo ha estado tu día? - le preguntó - ¿quieres saber cómo estuvo el mío? He hecho una tontería grande como una casa y ahora tengo que ir a ver a Lana.

La perra botó a su alrededor y se dirigió hasta el sitio donde solía tener su comida.

-Sé que no lo podrás creer, pero voy a cenar con Lana - observó cómo Ava se sentó frente a su plato vacío - muestra un poco de sorpresa, ¿no? Es como si yo no te importará - la perra movió la cabeza a un lado interesada por su insistencia en solo hablar - vale, no puedes entenderme si no tienes tu comida, lo comprendo y lo respeto - Jenn tomó el alimento seco y llenó el recipiente con la medida justa.

Ava se lanzó sobre su cena con fijación.

-Tranquila, cariño, come despacio - Jenn la acarició mientras devoraba los granos que emulaban una equilibrada combinación entre pescado, arroz y verduras - yo comeré pasta, tortellinis hechos por Lana - la perra siguió comiendo sin preocuparse y ella se sentó a su lado en el suelo para compartir sus inquietudes con su compañera de piso - ¿qué me pongo?, ¿un vestido o una blusa y pantalón? - bufó y Ava la observó un momento - no puedo cancelar, Lana está algo nerviosa con mi insistencia en retomar el contacto, si cancelo no confiará en mí - la perra continuó comiendo - además, quiero verla - la actriz meneó la cabeza - ya, no sé entonces porque me siento con tantísimo miedo - se rascó la cabeza - es que es Lana, ¿sabes?

Ava no le hizo ningún caso, más interesada en su comida que en su dueña así que Jenn se puso de pie y se fue a cambiar de ropa. Cuando regresó a la sala, Ava ya reposaba sobre el sofá dormitando.

-¿Cómo me veo? - dijo mostrando su elección. Una sencilla blusa y una falda del mismo color. Zapatos sin mucho tacón - ¿debería llevarle flores? - se golpeó la frente al cabo de unos segundos - ni que fuera una cita - caminó a la puerta y recogió su bolso en el recorrido.

Al cabo de unos segundos volvió a entrar - ¡el vino! - dijo viendo como Ava levantaba la cabeza hacia ella al verla entrar con tanto ímpetu - buscó la botella - no sé dónde tengo la cabeza y tú - señaló a su perra - podrías mostrar algo de interés - cerró la puerta detrás de ella y la volvió a abrir - o al menos fingir que te interesa, ¿a quién has salido tan indiferente?

La pequeña perra sólo soltó un pequeño gemido de desentendimiento - meh, no me lo digas - sentenció cerrando la puerta y marchándose, mientras Ava volvía a dormir.

Respiró profundo antes de tocar el timbre. Podía oír a Lana hablando con alguien dentro y se preguntó si se había adelantado, pero eran las 7:03 en su reloj. La puerta se abrió de par en par y una sonriente Lana la recibió con el teléfono en el oído. Ambas se quedaron observando un momento hasta que el interlocutor en la línea pareció llamar la atención de la morena. Le hizo señas de que enseguida volvía, que pasará y Jennifer agradeció a quién fuera que interrumpiera el momento por volverlo menos complicado. Entró sintiéndose algo cohibida por el espacio que hasta ahora desconocía, caminando más lento de lo habitual, observando y perdiendo el rumbo de la dueña de casa en el camino. Podía encontrarla por su voz, pero se tomó el tiempo de mirar.

Los ladridos de Lola la despertaron del ensueño de observar la decoración moderna y ecléctica de la casa de Lana.

-Ey - Jenn se inclinó para recibir a la compañera de Lana - ¿cómo estás, Lola? - el nombre surgió con un marcado acento de no cotidianeidad - que grande - dijo notando como la mascota era tremendamente adorable y cariñosa - que preciosa - la acarició y vio como la perra la olisqueaba - sí, sí, huelo a Ava, lo sé.

Se sintió bien acogida para avanzar por los pasillos hasta el interior siguiendo la voz de Lana y encontrándosela en la sala cuando colgaba el teléfono. Se quedaron viendo un poco más.

-Jennifer Morrison - dijo Lana finalmente.

-Lana Parrilla - retrucó ella aliviada al ver que a Lana le costaba lo mismo que ella empezar esa conversación.

-Perdona que te he dejado sola así, era mi agente con algunos comentarios para las próximas semanas - le explicó la morena.

-No te preocupes, tu compañera de piso ha venido a recibirme - Lola giraba entre las dos mujeres aprovechando los metros que las distanciaban -, pero oye ni siquiera te he saludado - dijo Jenn quebrando la distancia que las separaba y dándole a Lana un beso de cortesía. Algo que en Estados Unidos eran una señal de amistad y confianza, pero ella no iba a plantearse si estaban o no en ese punto de reencuentro. Sólo hizo lo que le pareció apropiado y aprobó porque Lana aceptó correspondiendo a su decisión de igual forma.

-El vino - dijo pasándoselo a la dueña de casa.

-Oh, tiene razón, este es muy bueno - comentó Lana mirando la etiqueta.

-¿Lo conoces?

-Fred tenía botellas en su bodega, solía beberlo a veces - dijo Lana y Jenn notó la tensión en sus hombros.

-Bueno, ahora que sea un sinónimo de cenar conmigo, ¿no te parece? - Lana la observó mientras descorchaba la botella y le servía una copa - la próxima vez que una idiota metida te pregunté si lo conoces con tan poco tacto, puedes decir que fue el vino que bebiste en una cena con Jennifer Morrison.

-Claro, seguramente en la próxima entrevista que me hagan me lo preguntaran - aseguró Lana y extendió su copa para chocarla con la de Jenn antes de brindar - por las idiotas y los reencuentros.

-Por las llamadas a las 12 de la noche.

-Y las que hacemos a las 6 de la mañana siguiente - ambas se rieron relajándose - ¿tienes hambre? - Jenn asintió - normal, es tarde, ven.

Caminaron hasta una mesa que Lana había preparado con anticipación para las dos - wow, te has lucido, ¿no? - dijo la rubia viendo que la mujer le había puesto mucho detalle al orden de las cosas y sentándose dónde imaginó que sería su sitio ya que la otra mujer había rodeado la mesa y caminado hasta la cocina - siempre tan detallista.

Lana se encogió de hombros - ¿qué puedo decir? No he cambiado, sabes que me gusta que todo sea agradable.

-Lo sé - Jenn observó cómo Lana puso frente a ella un plato de tortellinis que tenía pesto muy aromático por encima - vaya, que buena pinta y que bien huele.

-Que sepas que he bajado a por ellos, sólo por ti - le advirtió la morena sentándose delante con un plato similar - el pesto es una receta mía.

Jenn engulló uno de los tortellini y de inmediato hizo una mueca maravillada - por favor, esto es un manjar.

-Es solo pasta rellena, Jenn - Lana meneó la cabeza - sé muy bien que cocinas estupendo, aún recuerdo tus almuerzos tan saludables.

-Bueno, si fuera por la comida del set no pasaría de los donuts o las hamburguesas - recordó la actriz - y una línea no se mantiene ni con ejercicio así, tú ya sabes, además están mis migrañas, debo cuidarme con lo que como, pero la pasta no es lo mío.

-¿No? Con lo sencillo que es - expuso la morena.

-Ya, pero o se me pasa o me queda dura, he renunciado a prepararlas y las pido siempre - explicó Jennifer - prefiero algo sencillo como arroz, pescado y vegetales para mis preparaciones.

-Esto es sencillo también, pero siempre que quieras puedes venir a por algo de pasta a la 'Maison Parrilla' - Lana le guiñó el ojo.

-Lo tomó, me parece perfecta la idea - Jenn saboreó la pasta - por cierto, este pesto tiene un sabor especial.

-Sí, bueno, uso piñones tostados y molidos como extra - le confesó Lana - es una receta familiar.

-Impecable, como tú - y rápidamente agregó - ¿cómo puedes estar tan perfecta sin haber dormido?

Lana se río en voz alta y Jenn se vio a si misma mordiéndose el labio con cierta satisfacción ante el sonido. Se metió un bocado más en la boca para evitar el gesto involuntario.

-Eso es porque dormí luego de que colgaste al menos unas tres horas y al volver de la calle otro poco más.

-Y la de las siestas legendarias soy yo, ¿sabes? - Jennifer fingió indignación - yo, sin embargo, renuncié a mi siesta por hablar contigo - hizo una mohín tristón para remarcar su perdida.

-Oh - Lana fingió conmoverse y le tocó la nariz, en un gesto casi infantil, antes de agregar - a cambio has conseguido la cena gratis, anda, no te quejes tanto, guapa.

-Vale, pero porque esto está buenísimo y mira - mostró como ya casi se lo acababa - no me ha durado nada.

-Te daré lo que no coma, lo prometo - le aseguró Lana dando un par de bocados a su cena - ¿qué tal hoy en el set?

-Bueno, ya sabes, cansado y un poco reconociendo el terreno - Jenn buscó las palabras para describirlo - está todo incompleto - Lana asintió -¿quieres oír algo gracioso? Casi hago una audición para la misma serie que tú.

-¿Qué dices? - Lana abrió los ojos como platos.

-Mi agente me lo propuso, pero ya sabes como soy, me gusta concentrarme un poco a la vez y como ya esto estaba más encaminado le dije que no.

-¿Te imaginas que hubiéramos terminado en la misma serie de nuevo? - le preguntó Lana - no nos habríamos sacado a los fans más de encima.

La rubia estuvo de acuerdo con una sonrisa - nos habrían analizado hasta el infinito y habrían reclamado que todo era obra del...

-Destino... - corearon las dos recordando todas las teorías que circulaban por la red sobre su cercanía y su alejamiento.

Que si estaban juntas, pero lo negaban. Que si nunca habían sido amigas. Que si lo habían sido, pero habían peleado por una foto de Amaury Nolasco, el ex novio de Jenn, con Lana en el verano del 2013. Que si eran problemas de cartel. Que si era tanta la tensión sexual entre las dos que tenían que grabar a más de 3 metros para evitar accidentes del tipo escandalosos. Que si fueron amigas, se habían peleado por alguna razón desconocida, pero que luego se habían reencontrado, pero en secreto para evitar la prensa. Si era por teorías las existían a montones y cada cual deseaba pensar lo que quisiera de ella. Desde los que preferían verlas montárselos con sus co-estrellas canónicas en la televisión, aun cuando los dos estaban casados, hasta los que las imaginaban teniendo sexo agresivo en algún rincón del set cuando nadie las veía. Lo bueno y malo del libre albedrío es que cada cual puede pensar e imaginar lo que quiera, y decirlo abiertamente aunque nunca lo pueda probar.

Y alguna vez, una que otra fan había hablado de destino y de que las casualidades casi nunca lo son. Por eso, ellas se reían de aquellos comentarios, impresionadas con que alguna parte de los mismos se estaba haciendo realidad. Al menos lo de que volvían a ser amigas o que se habían acercado de nuevo.

-Da igual, me hubiera encantado formar parte del mismo elenco que tú, Lana - admitió Jennifer.

-Admite que solo quieres volver a comer sushi conmigo - respondió la morena sonriendo.

-Eso también, pero sobre todo creo que eres una magnifica actriz y que trabajar otra vez contigo sería volver a crecer como profesional, aprender más - Jennifer se sinceró totalmente - tu manera de trabajar rozaba incluso lo perfeccionista, pero sin ella Regina no sería ni la mitad de lo increíble que fue, es mi personaje favorito de todos - confesó la rubia - su camino lo marcaron muy bien, pero no hubiera sido posible sin ti, Lana, tú les diste la clave para convertirlo en lo grande que fue.

-¿Yo? - la morena parecía sacudida por esa enorme confesión que era un tributo a su trabajo como actriz y una fuente de motivación también.

-Tú cuando te plantaste en la segunda temporada y les dijiste que no debían hacer que Regina fuera mala con su hijo, que su hijo era la fuente de su redención, ellos lo habrían arruinado solos, créeme - Jennifer bufó al decir lo último.

-¿Cómo arruinaron a Emma? - ambas se quedaron mirando y la rubia asintió - ¿por eso dejaste de querer interpretarla?

-La estropearon, la convirtieron en algo que Emma nunca había querido, igual que hundieron a Hook, pero sin el peso muerto de esa relación a él le dieron un nueva identidad - la actriz lo dijo casi resignada - a él le pudieron dar algo realmente bueno por lo que vivir, no sólo un amor tóxico, cegado de los estándares tradicionales y que les obligaba a ambos a renunciar a lo que eran.

-Es duro verlo así, pero creo que han desperdiciado mucho a ambos personajes, aunque también creo que Colín ha estado muy feliz de sacarse ese "peso muerto" que tú dices- repitió las palabras de Jenn - de encima en la séptima temporada - se quedaron mirando un momento - al menos, has vuelto al final, con tu incansable chaqueta.

Jenn suspiró - ¿sabes que fue idea mía?

-¿Lo de la chaqueta?

-Sí, lo pedí, no tenía sentido porque si ella era feliz no habría necesitado su armadura, pero yo sentía que no lo era y que Emma necesitaba llevarla más que nunca.

-¿Por qué?

-Porque ver a Regina era un recordatorio de lo que podría haber sido y no fue, de cómo se había desperdiciado - ambas se quedaron en silencio - tu personaje creció y se volvió mejor, el mío se fue a la ruina.

-No seas tan dura - le pidió Lana - Emma tuvo sus buenos momentos.

-Sí, normalmente si involucraban a Henry y a Regina eran épicos más que buenos, ¿no? - Lana tuvo que asentir porque no hacerlo sería mentir -, pero sabes, la chaqueta también era un símbolo de que ella buscaba recuperar lo que fue.

-¿De verdad? - preguntó la morena asombrada.

-Claro, Adam y Ed nunca prestan atención al detalle y leen entre líneas solo lo obvio, yo que elegí ese atuendo para Emma te lo puedo asegurar - Jenn afirmó con la cabeza para sentenciar la frase - Emma iba a buscar su segunda oportunidad también.

Las dos se quedaron mirando un momento, perdidas la una en la otra, tratando de adivinar qué era lo que pasaba por sus cabezas, pero sin lograrlo.

-Así que nuestro alejamiento no fue un problema de cartel entonces - Lana rompió el silencio - puedo ir descartando esa teoría.

-En absoluto, me parece que todo lo que obtenías era merecido y que, incluso, hubiera hecho falta más - aseveró la rubia.

-Entonces, ¿por qué? - Lana vio como Jennifer fruncía el ceño sin entender del todo - ¿por qué te alejaste de mí?

Estaba claro por su expresión que la pregunta la había tomado por sorpresa. Jennifer sentía el corazón bombearle a mil por horas en ese momento. ¿Qué iba a responder? O mejor, ¿cómo responder a algo que no se sabe con certeza? Sin poder evitarlo tomó la mano de Lana por encima de la mesa.

-Te prometo que si alguna vez encuentro una respuesta que no sea tan ambigua y difícil de explicar como la que se me ocurre ahora, te lo diré - vio la expresión de Lana rozar el límite del desconcierto - es una pregunta a la que no puedo dar una respuesta clara y ya te he hecho padecer bastante con mi actitud como para no poder responder como es debido, lo sé, pero no tengo una respuesta, Lana.

-Puedes decirme lo que sea que estés pensando, aunque no lo puedas explicar todavía - le pidió la morena.

-Puedo, pero quiero que por ahora te quedes con que esta vez no va a suceder.

-¿Cómo puedes saberlo si ni siquiera estás segura de por qué ha sucedido la primera vez? - quiso saber Lana.

-Porque te aseguro que esta vez lo hablaré contigo y lo compartiremos ni bien me sienta así de extraña como esa vez.

-Lo guardaré como una promesa, Jenn - Lana le sonrió y finalmente soltó su mano de la otra mujer - y hablando de compartir, ¿querrás las sobras de mi pasta?

-¿Cómo decir que no a ese ofrecimiento? - Jenn se encargó de acabar con los rastros finales de la cena y ambas poco a poco se fueron acabando el vino que Jenn llevó a la cena.

La respuesta que por ahora Jenn tenía para la pregunta de Lana, la que no quería compartir porque encontraba incompleta e insatisfactoria, era que ella no conseguía sentirse parte de la vida de Lana cuando comenzó a alejarse de ella. Momento que coincidía con la boda de la actriz, con ella formando una familia. Y había pensado que, quizás, fue por perderla como una colega que vivía casi en las mismas condiciones que ella, sin compromisos ni ataduras. Pero Jenn podía concebir su vida con Ginni y Josh que también eran una familia así que su teoría perdía sentido. No se lo había podido explicar y por eso no quería agobiar a Lana con una duda mayor. Lo cierto es que ella no conseguía mirar a su compañera de la misma forma que antes de que se casará y se sentía incomoda teniendo que hablar de su marido o de sus hijos. Y como Jennifer Morrison no tenía tiempo para sentirse más incómoda de lo que ya se sentía con el hostigamiento mediático había optado por alejarse de la fuente de molestia.

Siguieron hablando sobre sus planes y el viaje a Italia de Lana. La morena se levantó cuando su copa de vino terminó de vaciarse trayendo una bandeja pequeña y tapada a la mesa. La puso delante de Jennifer.

-Bien, este es tu postre, Jenn.

-¿Me has hecho postre?

-Algo así.

La rubia lo destapó y se quedó dos segundos mirando aquel papel que contenía el recipiente.

-Milán, Dortmund - leyó pestañando - 12 de abril... - levantó la vista con una sonrisa de oreja a oreja - lo has comprado, el vuelo, sí que vendrás.

-Sí que iré, ya ves, está confirmado.

-Es lo más maravilloso del día, pasaré mi cumpleaños contigo en Alemania, ¿qué más puedo pedir? - se preguntó Jennifer encantada.

-Ni que te hubieras sacado la lotería, Jenn - Lana sonó sarcástica - sólo seré yo en una ciudad alemana haciéndote compañía.

-¿Eso no te parece encantador? Porque a mí me parece una maravilla.

-Hemos pasado algunos cumpleaños juntas.

-Pero nunca solas - replicó la rubia - en un país lejano, es toda una aventura por delante.

-Lo dices cómo si fuéramos a transgredir algunas reglas - Lana se río ante el entusiasmo de la rubia - una suerte de "lo que sucede en Vegas, se queda en Vegas".

Jennifer sopesó aquello unos instantes - bueno, ¿por qué no? ¿No eres lo suficientemente osada para romper algunas de tus propias reglas acaso, al menos por una vez?

-¿Qué propones?

-Libre albedrío, Lana Parrilla, libre albedrío.

-Me gusta como suena.

-Iremos viendo, pero esa noche, la que pases en Dortmund haremos algo loco, muy loco - afirmó la rubia como si fuera una máxima vital.

-Está claro que estás en plena crisis de los 40 - Lana se mofó de ella riéndose -, pero a mí no me llamarán jamás cobarde, así que haremos lo que quieras esa noche.

-Tenemos un trato - lo sellaron dándose las manos.

Cuando Jennifer llegó a su piso otra vez, Ava seguía dormitando en el mismo lugar. Solo bostezó al verla abrir la puerta. La rubia se acercó y la tomó en sus brazos llevándola a su cama.

-Ven, pequeña, vamos a dormir - la dejó en la cama y se tomó unos minutos para desmaquillarse y reemplazar la ropa por el pijama - se metió y la pequeña perra se le acercó para que la acariciará - ¿sabes? Ha ido genial la noche, Ava, Lana sigue siendo igual de maravillosa que siempre - su compañera roncó como respuesta y ella suspiró - buenas noches, pequeña.

En su piso, Lana se ocupó de darle unas caricias de buenas noches a Lola - ¿qué piensas? ¿Te ha gustado la visita? ¿Crees que debería repetir? - Lola meneó la cola como respuesta - yo también creo lo mismo - le respondió la morena - te quiero, mi Lola.