El nuevo Lord Protector

Capítulo 29: Rin, ¿sabrás estar a la altura? III


Decididamente, caminó de nuevo al templo, llamando a la campana, está vez sin respeto alguno.

—¡Soy la humana Rin! Digna en la tierra que piso, amiga de las criaturas y seres que habitan los bosques en la noche y no tengo miedo. —respiró hondo antes de seguir, se sentía un poco ridícula diciendo esas cosas, pero le tenían que creer —¡Como humana que ha traído una ofrenda exijo ver a los mensajeros de la diosa del arroz!

Enseguida, se vio envuelta por el fuego azul, Ah-Un tuvo que cerrar sus dos pares de ojos para protegerse de la luz, y en cuanto los volvió a abrir, Rin ya no estaba.


Rin en cuanto se vio envuelta en fuego cerró fuertemente los ojos. No podía tener miedo, un daiyokai y su ejército la protegerían, además de su temor se notaría y no sería una figura fuerte ante lo que se enfrentaría. Enseguida las cosas a su alrededor parecieron moverse y luego volver a estar estables. Susurros, cuchicheos a su alrededor. Reconoció el ruido y la sensación de ser olfateada, pero siguió sin abrir los ojos. Tenía que centrarse en donde estaba antes de abrir los ojos y caer en una posible ilusión. El olor era el de un bosque, lo reconocía bien, la habían llevado algo más tierra dentro, porque no sentía la brisa llevando la humedad del mar. Se abrazo a si misma, y comenzó a escuchar. Efectivamente, eran niños, a su alrededor, aunque se movían mucho, y eran rápidos.

—¿Estas loco? ¡Es humana! A los humanos no se les hace daño, esta prohibido.

—Trajo una ofrenda y exigió vernos, pero ahora no abre los ojos, si le pegamos un buen susto los abrirá.

—Pssst eh, no han pensado que quizás no sea humana? Olí en ella a perro demonio.

—Y a dragón. No creo que sea una híbrida entre esas dos cosas, sería más fea.

—¿Más fea? Pero si va vestida de princesa.

—Por eso lo digo, seguro que es una bruja disfrazada. Así que tiene que ser fea. Lo que no se es como habrá imitado tan bien el olor a humano, se habrá comido a una y esta usando su piel.

—Que no, te digo yo que es humana.

—¿Y que humano conoces tú que se presente como tal? Ninguno, se piensan los únicos habitantes de la tierra.

—Yo. Yo me presento como humana —intervino por fin Rin, aún sin abrir los ojos. —Me presento como humana, porque he vivido, y pronto seguiré viviendo rodeada de seres que no lo son. Se que soy la rareza allí, y por eso lo hago.

—¡Hey! Para que exiges vernos si no quieres abrir los ojos!

—¡Quiero hacerlo! Pero no tengo manera de saber si no seré engañada. Es la única manera que tengo de protegerme ahora mismo.

—No hacemos daño a humanos, esta prohibido.

—Eso no implica que no podáis engañar o confundir.

—Pues yo te lo prometo —dijo una de las cinco voces que le contestaban, un niño, quizás algo más crecido que el resto.

—Prométemelo por el dedo

—¿Qué?

—Así —dijo Rin, levantando su dedo meñique — ven, entrelázalo con el mío.

El niño obedeció, y entrelaza uno de sus dedos acabado en garra con el meñique de Rin. En cuanto noto el contacto ella cerró su dedo y sacudiendo ligeramente la mano arriba y abajo comenzó a recitar: —¡promesa de meñique, si miento me tragarme mil agujas!

Y dicho esto, abrió los ojos. Había acertado en casi todo. En el bosque, en los zorros, en que ya casi no se veía el mar. La luz se colaba atenuada entre las ramas de árboles desnudos, y se encontraba ante lo que parecía el verdadero templo. Éste no parecía tan abandonado como el resto, excepto por notarse abierta y vacía la zona que debería corresponderse a la adoración del dios. El templo anterior había sido abandonado por los humanos, y en consecuencia, el real, el que habitaban los zorros, había sido abandonado por su deidad.

—¡Hey! Yo no me quiero tragar mil agujas, no eres humana! ¡Eres una bruja!

—Jajajaja no, sí, soy humana, es una canción que es costumbre de una amiga mía, —contestó con una sonrisa dulce. —y ahora lo que me trajo aquí: volvía con mi futuro esposo a mi futuro hogar, y fuimos atacados.

Un silencio sepulcral se hizo, para enseguida comenzar a ser reemplazados por cuchicheos de la casi veintena de zorros mágicos echándose la culpa los unos a los otros, subiendo cada vez más el volumen hasta casi gritarse.

—¡Silencio! Esto no es lo que Mayo-san hubiera deseado.— grito el mayor que anteriormente hizo la promesa, por encima de todo.

Silencio sepulcral nuevamente. Todos comenzaron a mirar en cualquier dirección, evitando encontrarse con la mirada de ningún ser vivo.

—Esto… lo siento. ¿Quién es Mayo-San?

—Rin hime-sama, Mayo era quien nos cuidaba, era el más sabio de todos y el último de los mayores en morir. Nos estuvo matando Yamakachi, por interponer os a que se dedicará a cazar humanos. Ellos nos han olvidado, pero no podemos permitir su matanza. Por eso seguíamos purificado la zona con nuestro fuego, engañando a lis humanos para que no se adentrará en las montañas. Pero eso no le hizo gracia a la gran serpiente. Se había hecho grande comiendo cadáveres de las guerras y nuestros padres apenas podían hacerle frente.

—Lo siento mucho, ¿murió hace mucho? ¿No tenéis a nadie que os cuide? Sois niños aún.

—No necesitamos que nadie nos cuide! Semos fuertes todos aquí —grito una de las niñas más pequeñas.

—Y no lo niego —respondió con una sonrisa acercándose a ella. —Estoy completamente segura de que os sabéis cuidar, y más si lo hacéis entre todos. Pero tener a alguien que cuide de ti alivia el dolor y sufrimiento de estar solo cuando eres un niño.

—Hablas de ello como si supieras qué es. —Volvió a hablar el mayor —eres una princesa, seguro que te han criado entre almohadones.

Rin enseguida comenzó a intentar ocultar la risilla que se le escapaba. No tenía ni idea.

—Hasta que no conocí a Sesshomaru-sama, no supe lo que era ser cuidada, aunque no tuviera una madre que me alimentara o jugara conmigo. Pero estoy segura de que ninguno de los de aquí necesitáis eso. Necesitáis sentiros seguros por las noches. Saber que podéis dormir a pierna suelta sin miedo.

—¡No tenemos miedo! Seguiremos luchando contra cualquier ejército tonto que traiga Yamakachi.

—El problema es que ese ejército al que habéis visto y atacado no es de la serpiente, son los seguidores de mi señor, Sesshomaru-sama. Es más creo haberle visto devorar a una gran serpiente cuando estaba de camino aquí.

Dicho esto, tras haber ganado algo de autoridad entre los niños, comenzó a caminar hacia el tempo. Recogió unas minis florecillas blancas que crecían en el musgo de invierno y se adentro en él. Los niños comenzaron a rodear la para interponerse, pero no sé atrevían a tocarla, por lo que pudo terminar de adentrarse sin problemas. Entonces lo vio, un zorro adulto, con su cara tapada por una máscara blanca de zorro, y vestimenta de sacerdote. Sería el encargado mayor del templo, y supuraba un veneno violeta de unas heridas torpemente vendadas. Se arrodilló a su lado, le dejó las florecillas encima, y comenzó a rezar por su alma, porque pudiera seguir a su diosa en el otro mundo.

Pero sus rezos fueron interrumpidos. Gritos de niños diciendo que había que resistir y otros que huir, se acumulaban a sus espaldas. Sacó el abanico de su obi y lo abrió. Debía taparse la cara si se encontraba con alguna criatura desconocida, para asegurarse de que no podía ver una pizca de miedo en ella, llamar a Sesshomaru, y resistir. Pero en cuanto salió del templo, no era cualquier criatura. Era su futuro esposo. Enseguida, aunque intentaban ser valientes, los niños se refugiaron detrás de ella. Era un adulto sin miedo, que los protegiera, ¿no?

—Sesshomaru! ¡Mi señor! Que bueno tenerle aquí. —lo saludó, acercándose casi dando saltitos de alegría por verlo, mientras le sonreía de oreja a oreja.

El solo miraba a su alrededor, el decrépito templo, vio las marcas que hacían de cerco, obra de los tengus. Todo esto los había casi encerrado en una dimensión paralela, que los separaba de humanos y dioses, pero que los dejaba a merced de los yokais de la zona. Pudiendo sólo escapar el fuego azul. Ahora todo tenía sentido, atacaban en defensa propia, tras haber sido acorralados hasta la casi desesperación. Una simple horda de detestables niños encerrados, molestado. ¿Dónde demonios estaban los padres de esos mocosos? Rogaba casi porque estuvieran de viaje, y no fueran un atajo de huérfanos con los que Rin se encariñaría fácilmente. Además entraban dentro de la definición de la chica de 'adorable'.

—Esto… Sesshomaru… ya he hablado con ellos, creían que el ejército era de Yamakachi, pero son niños y realmente no sabían bien que estaban haciendo, creo que con una reprimenda bastará.

Una sonrisa burló a apareció en las fauces de Sesshomaru. Múltiples formas de escarmiento cruzaron su mente en un momento. Ataques hacia su persona y hacia su mujer en sus territorios. Reprimenda? Eso se quedaba corto.

Volvió a mirar a Rin, quien lo miraba entre preocupada y sufriendo por los niños. Suspiro, dejó de sonreír. Debía dejar aquello para más adelante.

—Vámonos, Rin. Ya has hecho lo que querías hacer. Y no vuelvas a irte sola, para algo viniste con Ah y Un.

—Ya, bueno, no fue mi intención realmente

—Espere!¡No se lleve a la princesa! Nosotros la cuidaremos y ella puede ser nuestra nueva cuidadora, nos portaremos bien.

¿Por qué toda criatura que se cruzaba con Rin ella les caía tan bien? Iba a tener que llevársela consigo a todos lados para espantar le a todo el mundo. Ella era suya, maldita sea. Enseguida vio el rostro apesadumbrado de Rin, y cómo miraba hacia el templo.

—No, ella es mía, y no se comparte —la tomó de la mano para conseguir su atención, aunque algo posesivamente. —Algo ha pasado aquí, ya se cuando algo te preocupa.

—Ellos… —trago saliva, una lagrima recorrió su mejilla —ellos están solos, y el último que había cuidado de ellos, al templo y los humanos de Yamakachi, ha muerto hace poco por las heridas. Ahora están solos. Es… es feo estar solo, yo… ojalá poder ayudarles.

En cuanto ella empezó a llorar, pudo notar su sentir al tenerla así tomada de la mano. Era una sensación horrible que le e cogía el pecho y no lograba desarmar lo. Enseguida notó como Tenseiga comenzó a palpitar en su cintura. Él quería hacerla feliz, que dejara de sentirse de aquella manera tan horrible, y la maldita espada pareció entenderlo y respondió. De la misma manera que cuando aquella mujer que olía a Naraku murió. Desenvainó la espada, y enseguida mostró su brillo como arma sagrada, soltó la mano de Rin e ingresó en el templo.

Maldijo internamente. Primero proteger a una humana, ahora a unos malditos zorros y a los humanos que salvaguardaban. También proteger anteriormente a los inútiles de su ejército y otras tonterías de ese estilo. Las palabras de su padre seguían persiguiéndolo. "¿Para que quieres más poder? Acaso…. ¿Tienes algo que proteger, Sesshomaru?".

Dentro del templo lo encontró, el cadáver del zorro. Era reciente, podía ver a los mensajeros del más allá. La espada más que palpitar casi temblaba. Con un solo movimiento los corto. Pero produjo un efecto más allá del de revivir al zorro. Con ese movimiento de espada, purifico y revivió todo el bosque a su alrededor.

Tenseiga había demostrado ser más poderosa que antes, aunque ya no contuviera la técnica robada de la luna infernal. Ignoró completamente al muerto comenzando a moverse y le dio la espalda, disponiéndose a salir del templo. Tras esa acción ya no se podía considerar a Rin especial por ser la única a la que había revivido. Todo parecía hermoso a su alrededor, pero le daba completamente igual, no comprendía por que se había visto empujado a ayudar de aquella estúpida manera. Hasta que alcanzó el exterior, la primavera se había hecho a su alrededor, y todos los zorros les esperaban reverenciándose. Menos Rin, quien le esperaba sonriente.

Un suspiro salió de los labios de ella. Sesshomaru no goshujin-sama. No sonaba mal en lo absoluto.

Quizás si hubiera una razón para justificar la acción tan estúpida que acababa de acometer. La sonrisa y el amor incondicional de ella eran una muy buena razón. Le daba igual qué le fueran a decir en cuanto la anunciara como su mujer. Ella era la única que podía estar a la altura.


REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS

Holi! bueno, ya me he puesto al día de hasta donde quería llegar por estas fechas, así que ya a partir de la semana que viene volveré con las actualizaciones semanales :D

¿Qué os ha parecido? A ver si llegan de una vez a donde sea que se supone que vive nuestro Sesshy. Que no se note que quiero ver a estos dos rodeados de niños, pero no aún, hay que darles tiempo XD Espero que os esté gustando la historia, después de todo quería evolucionar un pelín más los personajes además de simplemente juntarlos y now kiss

Para toda la gente que me deja sus tan amables reviews, de verdad muchas gracias, me dan la vida de verdad, ni me puedo creer que alguien se moleste en leer los inventos que voy escribiendo por estos lares. Así que nada, os adoro por leerme y aguantarme, os deseo a todos lo mejor (las fiestas me ponen hasta sentimental ya)

¡Un besazo enorme a todos y hasta la próxima!