Todos los personajes y parte de la trama pertenecen a su creador. Sin más que decir les dejo el capítulo.
Espero les guste.
CAPÍTULO XXIX: HACIA UN SOLO FIN.
NARRADOR
La tierra en estos momentos era un total caos, las principales ciudades del mundo eran invadidas por los bakugans de distintas clases y atributos a servicio de Naga. Los adultos tenían miedo de estas creaturas que auto dominaron "alienígenas". Evacuaron sus hogares, refugiándose en albergues de seguridad.
No podían entender que era lo que pasaba realmente, salvo los peleadores.
Niños y adolescentes se encargaban de luchar contra aquellos que venían a perturbar la paz. Combinando sus fuerzas podían hacerle lucha, sin embargo, no resistirían mucho tiempo contra los principales secuaces de Naga. Necesitaban ahorrar todo el tiempo posible, para que los luchadores más poderosos, aquellos que encabezaban la lista del Inter espacio bakugan, pudieran volver a su mundo.
Estos chicos eran conocidos por todos como los seis grandes, ganándose este título, por su entrega, fuerza y espíritu en batalla; Julie Makimoto junto a Gorem (subterra) ocupan el sexto puesto, Choji Marukura (Marucho) junto a Preyas (aquos) y Angelo-Diablo ocupan el quinto puesto, Runo Misaki junto a Tigrera (Haos) ocupan el cuarto puesto, Shun Kazami junto a Skyrees (ventus) ocupan el tercer puesto, Alice Gehabich, quien fue conocida por su identidad oculta de Masquerade, junto a Alpha Hydranoid (Darkus) ocupan el segundo puesto, y quien por mucho todos admiran, especialmente sus amigos, Daniel Kuzo junto a Dragonoid (Pyrus) ocupan el primer lugar.
En vestroia estos chicos, esperaban con impaciencia la abertura del portal para llegar cuanto antes a la zona de caos. En segundos el portal se abrió frente a sus ojos, no perdieron más el tiempo y se condujeron dentro en él. En menos de diez segundos, habían llegado.
- Mi atractivo – Dan se quejo por la estrepitosa caída que tuvieron al llegar. Esta vez sus amigos no se habían burlado o quejado de él, puesto que en esta ocasión pensaban lo mismo.
- ¿Dónde estamos? – Marucho elevo su vista ante la pregunta de Julie, encontrándose con su hogar, la torre Hoarrinton.
- chicos, ¿me copian? ¿ya están todos aquí? – Joe se comunicó a través del bakupop.
- sí, Joe, estamos todos – respondió el rubio menor.
- Marucho – el nombrado volteo al llamado de shun – debemos activar una barrera, Wavern uso el poder del núcleo de infinidad para traernos de vuelta, dando a conocer su localización. No tardara mucho cuando tengamos a todos esos bakugan aquí, no ganaremos esto sin alguna estrategia de batalla, necesitamos todo el tiempo posible – marucho asintió dándole indicaciones a Joe de como activarla, Joe siguió las órdenes a pie y letra, consiguiendo activar una barrera protectora desde la parte mas alta de la torre, cubriendo gran zona. - y… señor risitas – Joe no le agrado en nada el apodo que el pelinegro le había dado, pero a la mala aprendió a no contradecirlo – necesito que informes a todos los demás de la situación actual, sin mencionar nuestra llegada, necesitamos la ayuda de ellos, para ganar todo el tiempo posible y…. -
- Bien vale señor "yo doy las órdenes" – la mano de Alice se posiciono en su espalda haciéndolo callar - creo que ya entendió, ahora tu y todos nosotros debemos ir adentro, tengo que curarte esa rodilla, no querrás salvar el mundo cojeando o ¿sí? – arqueo una ceja
Shun solo suspiro resignado, aceptando ahora la orden de Alice.
Mientras los peleadores ingresaban a la torre, Naga junto a Hal-G se encontraban en una de las zonas altas de algunas de las ciudades vecinas. Naga al no tener el control total del núcleo no podía permitirse el moverse con libertad mucho tiempo.
-Debes traer ese núcleo a mi a toda costa Hal-G, encuentra a esos peleadores y destrúyelos, incluyendo a la pequeña traidora – al observar la gran columna de luz que hace algunos minutos apareció, Naga entendió el detrás intencional de su hermana gemela, había traído a los peleadores de vuelta.
- como ordene mi buen señor Naga, así será –
Torre Hoarrinton
- Auch, eso duele – el joven Kazami se quejó, estando recostado sobre la superficie de un sofá, en una habitación a solas con Alice.
- No seas un bebe Shun Kazami, aun ni siquiera toco tu herida – Alice empezó a cortar parte de la tela del pantalón que cubría la zona afectada con la ayuda de una tijera esterilizada, sorpresa se llevó al comprobar que no había sido solo una herida sin gravedad, el chico realmente se había falseado, la zona estaba cubierta por varios moretones y sangre molida – creí que solo había sido una herida normal – lo observo a los ojos un poco angustiada pero rápidamente lo remplazo con una sonrisa serena – No te preocupes, lo curare – concentro gran parte de energía siliente en su mano, convirtiéndose rápidamente visible
– ¿segura que eso no dolerá? – shun se tornaba nervioso.
–No, claro que no…. Bueno tal vez solo un poco –
Apenas Alice roso un poco la zona y shun había sentido como si un pedazo de lava ardiente estuviera rasgando su piel de adentro hacia afuera, hizo lo posible en poder aguantarlo, pero su rostro delataba lo mucho que le estaba costando.
Al notar esto, Alice decidido ir más rápido, concentrando mucha más energía y acelerando el proceso. El dolor fue más fuerte, haciéndose menos soportable y ahogando varios quejidos del pelinegro en el proceso, pero poco a poco su rostro se relajó, dejando a ahora a su paso una sensación de alivio.
La peli naranja al terminar su labor, retiro su mano, y observo al chico a los ojos con una mirada divertida.
- Eres un bebe Kazami – se burló.
- sufrir el dolor similar al de una cirugía sin anestesia no es broma – se quejo jadeante.
- No has cambiado nada Kazami – le sonrió.
Shun la observo directamente a los ojos e imito su acción con sus labios.
Los ojos de color vivo chocolate era lo que más había cautivado su atención desde el principio, fue lo primero que observó al conocerla, su mirada radiaba intensa aventura y diversión, aunque claro con una poca de pisca de inocencia en ellos. Esto sin duda le volvía loco, le fascinaban tanto que podía dejarse hipnotizar voluntariamente y caer en los encantos que estos le ofrecían.
Eran una droga para él, aun incluso más que sus labios.
- y dígame joven curandera, ¿Cómo podría pagarle tan noble acto? –
- ¿Qué estaría dispuesto a ofrecerme? – la picardía y diversión de la joven peli naranja lo atraían de sobremanera.
- Mmm… no tengo riqueza, ni alguna ofrenda en bruto, pero…. ¿qué tal algunos besos? – le sonrió coqueto acercándose con intensión de cortar la distancia entre ellos.
- Respondo, digo que si – la distancia que los separaba se terminó, ambos se acercaron uno al otro apoderándose de sus labios en el proceso, shun tomo con la palma de su mano la mejilla de la chica sin pena intentando estabilizar la firmeza del beso, pero no alterando su intensidad.
Era un beso lindo, lento y cargado de inocencia pura, pero lleno de amor por ambos.
– Alice… – shun se separo solo un poco, conservando aun la poca distancia en ellos – quiero aprovechar este momento a solas contigo, para hablar de nosotros –
No le sorprendió en nada que shun quisiese hablar sobre ello, al contrario, ella anhelaba lo mismo. Quería dejarle en claro que era él a quien ella quería, siendo el único chico que logro producir en ella toda clase de sentimientos y emociones; entre ellos la angustia, preocupación y desespero cuando el chico se encontraba en peligro, ternura cuando solo a ella le mostraba su lado más lindo y cursi, enojo y exasperación cuando el chico actuaba de la manera menos adecuada, en su mayoría por ataques de celos, aunque eso también era algo lindo y tierno a su vez, pero sobre todo el gran cariño y amor que logro encontrar en él, forjado con el tiempo y la dedicación en sus actos hacia ella.
Deseaba tanto poder dejarle en claro las múltiples formas en las que se había enamorado de él. Y estaba segura que él sentía lo mismo por ella.
- MMM…-lamentablemente el tiempo para decirse aquello se les terminó – lamento tener que interrumpirlos – drago había aparecido en aquella habitación – tengo que hablar contigo Alice –
- ¿conmigo? – la petición del bakugan Pyrus la desconcertó y confundió bastante. El bakugan no respondió, entendiendo como una afirmación de su parte – de acuerdo … ¿Qué sucede? –
- A solas – rápidamente se apresuró a decir.
- amm… - volteo a ver a shun, esperando que captara la indirecta.
- yo me retiro entonces…. Te veré afuera en unos minutos – se levantó un poco decepcionado y algo molesto del sofá, a todo mundo se le estaba haciendo costumbre interrumpirlos. Lo único que pedía era solo un poco de privacidad, ¿Qué tan difícil era eso? E incluso el hecho de no quererlo incluir en la charla entre Drago y ella, también le fastidio un poco. Se supone que son un equipo los secretos no debían existir.
Salió de la habitación dejando a ambos dentro.
Llego hasta la estancia con los demás de sus amigos, intento dejar de lado las emociones del momento, debía ser frio y pensar calculadoramente, eso siempre había sido su fuerte. Debía concentrarse y poner a trabajar su mente en una estrategia para abatir a Naga junto a los demás.
Minutos más tarde dentro de la habitación, estaba una muy confundida Alice al desconcierto por lo que el bakugan Pyrus le había dicho.
- ¿no existe otra manera? – pregunto en medio de la molestia y resentimiento.
El bakugan negó. Ante la negativa de su respuesta, no podía hacer algo al respecto a ello, salvo guardarse todo resentimiento y molestia que esta noticia le había causado. Cerro sus puños como una forma de dejar salir un poco toda la tensión.
No hace tan solo unos minutos que había sentido la mayor felicidad de todas, había vuelto sana y salva junto a sus amigos de vestroia convirtiéndose en una más de ellos, había recuperado la confianza y amistad del chico ninja, y una posible unión de ambos que llevaba consigo emociones y sentimientos de algo más que una simple amistad guardados desde hace tiempo, e incluso creyó tener la fortaleza y confianza necesaria para hacerle frente a Naga, derrotarlo y así recuperar y salvar a su querido abuelo de la manos indignas del ser tan asqueroso que lo sepulto en un aurea de oscuridad absoluta, se sentía feliz en solo pensar que todo eso podía lograr y posteriormente poder disfrutarlo.
Y ahora indirectamente se la estaban arrebatando.
El bakugan subió hasta su hombro. Para el era difícil ser duro con ella, pero no había otra alternativa, no podía seguirle ocultando eso, ella tenía todo el derecho de saber la verdad.
– por favor, no les comentes a nadie sobre esto… si ellos logran saber algo, no me dejaran pelear, mucho menos acercarme a Naga, y eso no es una opción, ellos ocupan mi ayuda –
– Intentar excluirte de la pelea seria en vano, no estarías dispuesta a algo así, por esa misma razón decidí contarte esto, sepas a donde ira todo esto y la intensión de Naga contra a ti y tu abuelo –
La chica le dedico una sonrisa un poco amarga, pero sincera.
– Gracias por tenerme esa confianza Drago, hare lo posible para rescatar a mi abuelo, no dejare que él le ponga siquiera una mano encima –
– lamento que las cosas tengan que ser así Alice, después de terminar todo esto, los núcleos deben…. –
– lo entiendo – Drago entendió que no deseaba hablar mas sobre el tema.
– Debemos ir con los demás – asintió sin más.
Respiro hondo una vez que cruzo la puerta y cerro de esta, intentó cambiar la expresión de su rostro por una mas serena y poco más tranquila, debía actuar como si la conversación con drago jamás existió.
Era por el bien de todos.
- ¿todo en orden? – pregunto Shun.
- Claro – respondió, odiaba mentirle, pero era algo que esta ocasión ameritaba.
Se acercó hacia él depositando un beso en su mejilla derecha y haciendo un esfuerzo en dedicarle una sonrisa lo más real posible.
El acto no basto por completo en convencerlo, pero no había el tiempo suficiente para aclarar nada, tendría que esperar de nueva cuenta.
- Oigan ustedes, Romeo y Julieta también estamos presentes – Shun volteo molesto hacia Dan.
- ¿envidia? –
- Daniel kuso jamás tiene envidia, es a mí al que le tiene por ser el mejor peleador de todos –
- ¿el mejor peleador? No me hagas reír, que estés en el primer puesto no quiere decir que seas el mejor –
Y ese era el par de chicos que Alice conocía, dos amigos que se las arreglaban para pelear en cualquier situación posible, peleas que ella siempre considero absurdas, pero que era algo que caracterizaba su amistad.
Sin poder evitarlo una amarga sonrisa se apodero en sus labios, extrañaría todo eso. Al instante libero esos pensamientos de su cabeza, no había tiempo de lamentarse de nada, debía seguir adelante.
- Vale chicos, ya basta –
-Alice dile al señor hotchon ¿Quién es el mejor aquí? –
- Claro que dirá que yo, o por lo menos alguien con un poco más de cerebro… auch – había recibido un golpe en su cabeza, y no solo el, también Dan
– ¿a qué viene eso? – ambos chicos se sobaron la cabeza.
- como los viejos tiempos – Todos los presentes se estaban riendo por el comentario de Alice y su acto benéfico del día.
- Amo marucho, el Jet que solicito ya esta listo para despegar – kato había echo presencia.
- gracias Kato, enseguida iremos – el mayordomo se retiró del sitio
- ¡es hora chicos, vallamos a patear traseros bakugans! –
Dentro del jet los chicos se acomodaron en una pequeña estancia que constaba de unos cuentos sillones alrededor.
– Naga se encuentra en el edificio Mirton de ciudad Yong, al oeste de ciudad bahía. No debemos llamar mucho la atención, necesitamos ser sigilosos y llegar desapercibidos hasta el, si alguno de nosotros llega antes al punto señalado, esperara a los demás sin hacer algún movimiento en falso, debemos hacer esto juntos, ese el objetivo principal, por ninguna razón se le ocurra romper esa regla ¿entendieron? ¿alguna duda al respecto? – todos negaron entiendo el plan de shun – perfecto entonces, una vez todos juntos, atacaremos uniendo nuestras fuerzas combinando los seis atributos, Naga no sabrá siquiera que fue lo que lo golpeo –
El plan de shun satisfacía a todos.
– Julie, tu punto de inicio es el bosque Reiton, Marucho, iniciarías por el puerto sur, Runo el puerto Norte, Dan por el campo de riego y cultivo del lado este, Alice iniciarías en el puesto del marcado Fing, yo iré por el lado oeste en punto del centro de aprendizajes de artes marciales mixtas, y ese es todo el plan, no debe haber ningún fallo por nada ténganlo presente –
– Entendido amigo, Daniel kuso está más que listo para patear bakugans ¿cierto drago? –
– En definitiva, Dan –
–No vallas hacer algo idiota, Dan –
– Jamás haría algo como eso Runo –
– Lo digo porque el nivel de idiotez que tienes –
– Oye – se quejo
– No debes temer en nada Runo, yo estaré cuidándole –
– Por lo menos me conformo en saber que alguien responsable te acompañas – dan solo bufo indignado.
– Bien chicos dejemos las tonterías, Kato nos llevara a cada uno a nuestro punto de inicio –
La primera en abandonar el jet fue Julie, por siguiente Marucho. Minutos más, Runo y Dan fueron los siguientes.
– ¿Segura que esta todo bien? – Shun estaba realmente preocupado por ella, la conocía lo suficiente para darse cuenta que algo le estaba sucediendo, y no tenia pinta de ser algo bueno.
– Solo…. tengo un poco de miedo – la rodeo con sus brazos alrededor.
– Todo estará bien, derrotaremos a Naga, rescataremos a tu abuelo sano y salvo, y te prometo que jamás me separare de ti, ¿sabes por qué? Porque yo te quiero y cuando todo este acabe estaremos juntos – lo miro a los ojos, sintiendo la sinceridad de sus palabras. Quería grabar su mirada ámbar por el resto de su vida. Ella sabía que el estaría dispuesto a cumplir esa promesa a toda costa.
Deseaba poder permitirse prometerle lo mismo, pero eso ya no le era posible. Recordó las palabras de Drago.
"– La única forma de poder liberar a alguien de alguno de los poderes de los núcleos es perdiendo la vida, el poder vuelve a la fuente más poderosa …Naga buscara eliminar a tu abuelo y a ti con esa intensión, la probabilidad de ganar es un cincuenta- ciencuenta…, aun así, aunque ganemos, todo rastro de poder de algún núcleo debe volver a su lugar de origen, en vestroia…No podrás quedarte ni mucho menos volver – "
Convertirse en parte del núcleo que volverá a vestroia, marchándose sin poder regresar jamás. O perder la vida.
Eran las únicas dos opciones que el destino le había dejado.
