CAPÍTULO 22 – ESPEJISMO
POV DRACO
La cabeza no paraba de retumbar, aún me pitaban los oídos debido a la maldición, los latidos de mi corazón parecían ir calmándose, en cuanto puse un pie en mi habitación me vi rodeado por el sanador, rápidamente sabía qué tenía que hacer, ungüentos, pociones por no hablar de las cicatrices.
-Mi Señor, ¿está seguro que no quiere que aplique ningún hechizo para hacer desaparecer la cicatriz? Ésta recorre toda su espalda.
-Sí…
-¿Ocurre algo mi Señor?
Cerré los ojos y me concentré, un aroma a vainilla y lavanda llegó hasta mí, llevaba sin olerlo desde… desde que abandoné aquella casa, no podía ser.
-Largo.
-Como usted mande.
Volví a concentrarme en ese aroma, no sé por qué pero quise llegar hasta el final, no percibía a Voldemort ni a ninguno de sus secuaces detrás de todo esto, por lo que dudo que se trate de una prueba.
Cuando el olor se hizo más fuerte como si pudiera si quiera palparlo me decidí a abrir los ojos y fue entonces cuando me quedé rígido, ella estaba ahí, de espaldas a mí, mientras el niño tendía sus brazos, busqué mi varita con la mirada pero antes de siquiera pensar en desaparecerme, ella ya estaba frente a mí.
-No puede ser…
Cogí la varita y me disponía a lanzar un hechizo silenciador cuando ella empuñó su varita y me atacó.
-¡Bombarda!
El hechizo me atravesó y al parecer siguió su curso destruyendo aquello que estaba tras de mí, eso la hizo tensarse y aferrarse más al niño, entré en su mente, intentaba desaparecerse de nuevo, estaba aterrada y no podía culparla por ello, viendo que no podía huir, notó mi intromisión y empezó a cerrarse a mí, creyendo que conseguía sacarme de su mente.
Me concentré aún más intentando dañarla lo menor posible, y entonces dirigí mi mirada hacia el medallón que estaba entre sus dedos, me miró y al darse cuenta de dónde estaba posada mi mirada soltó el objeto rompiendo la conexión, desapareciendo de mi vista y dejándome aturdido.
POV HERMIONE
No podía creerlo aún seguía temblando, no quise siquiera dirigir una mirada al medallón con miedo a que volviera a llevarme hasta él, solté al pequeño Teddy en su cuna pero cuando quise girarme la preocupada mirada de Tonks ya estaba sobre mí.
-No creía que lo descubrirías tan rápido.
-¿Qué ha sido todo eso?
-Mi tía me lo dejó, sabía que cabía la posibilidad de la marcha de Draco tras su muerte, por ello me entregó esa reliquia, ella mismo la hechizó, su alma aún sigue en ella.
Vi cómo se acercaba hasta el medallón y lo tomaba entre sus manos, me eché hacia atrás después de gritarle que no lo tocara.
-Tranquila, en mis manos es un simple medallón más, sólo en las tuyas surte efecto.
-Necesito que me expliques qué demonios ha sido eso.
-No sé mucho acerca de esto pero lo que sí me contó Narcissa fue que os conecta, os pone el uno frente al otro, pero no podéis dañaros, ella juzga si necesitáis veros y entonces si alguno sujeta el medallón os une.
-Lamento el agujero en la pared, pude comprobar que no podía hacerle daño por mí misma, supongo que somos algo así como fantasmas.
-No del todo, si os tocáis, quien lleve a cabo la acción, traerá a su lado al otro, pero ni siquiera pienses en traerlo de vuelta, sería muy peligroso, para ambos.
-¿Por qué tengo yo el medallón?
-Porque de habérselo dejado a Draco él no habría dudado en destruirlo, ¿qué tal lo has visto?
-No… no recuerdo mucho, sólo que de repente nos aparecimos en una sala, recuerdo paños con…con sangre en el suelo, tenía el pecho vendado, se veía desmejorado, su pelo estaba mucho más corto y la marca ardía en su antebrazo, después todo fue muy rápido, lamento haber metido a Teddy en esto.
-Supongo que él también lo extraña.
-No quiero que vuelva a ocurrir, puedes esconder ese maldito medallón donde quieras.
-Hermione…
-¡No! Ya me he cansado de sus juegos, la guerra está al caer, cada vez que nos acercamos algo malo sucede, no, no pienso permitirlo, no esta vez, por favor no menciones a nadie la existencia de ese medallón.
POV DRACO
Aún no podía creerlo, volvía a estar en la sala, el antebrazo me ardía, pero no de la forma en que lo hace al ser llamados por Voldemort, no, era quemazón, alrededor de nuestro tatuaje, ese que nos hicimos juntos.
-¿Ocurre algo? Llevas un rato quieto, con la mirada perdida.
-Padrino, qué sabes acerca de las reliquias Malfoy.
-Nada, ¿por qué?
-Acabo de ver a Granger, me he trasladado no sé a dónde pues todo estaba oscuro pero podía verla con claridad, olerla, sentirla, sólo que era como un espejismo.
-Extraño cuanto menos, ¿me permites verlo?
-Todo tuyo, no intentes hurgar en más cosas, es una pérdida de tiempo.
-Vaya… nunca había oído hablar de nada así, intenta escondérselo al Lord, no creo que sea bueno que descubra ese… vínculo, no si aún quieres protegerla.
-Nunca le haría daño.
-¿Ir a por Krum? Draco, no tienes que maldecirla para dañarla, si algo recuerdo de la señorita Granger es su amor por sus seres queridos antes que por sí misma.
-Krum lo merecía, no te metas en mis asuntos Severus, por cierto a qué se debe tu visita.
-Recibí noticias de tu castigo, quería saber si necesitabas algo más, debo protegerte pero si no paras de hacer estupideces no sé cómo piensas que voy a conseguirlo.
-Ni si quiera lo intentes, la última vez que prometiste proteger a alguien mira cómo salió, o quizás tú también lo veías como una muerte necesaria, al fin y al cabo no eres más que otro traidor.
-Sabes que yo nunca habría querido que las cosas sucedieran así, debes entender que ella misma tomó la decisión.
-No puedo seguir aquí.
-¿Volverás a intentar conectar con ella?
-No lo sé, de todas formas tampoco dispongo el medallón para hacerlo.
-Quizás tu pa- Lucius posea más información de la que tú dispones.
-¿Por qué haces esto?
-Porque no quiero que te pierdas, porque los últimos meses podía ver tu humanidad, sin embargo ahora apenas se vislumbra.
-No soy un mortífago, sí poseo la marca, al igual que tú he de decir, pero yo no estoy a su lado para matar, ni masacrar, lo hago para destruirle, para acabar con todos los que hicieron sufrir a mi madre y si para ello he de ganarme su confianza antes no pienso dudar en alzar mi mano.
-Lo que quieras planear hazlo rápido no tardaremos mucho en arreglar el dichoso armario y para entonces la guerra ya habrá comenzado.
-¿Hogwarts será la localización?
-Sí, es lo que marca la profecía. Debemos ir al salón nos está llamando.
-Yo iré después debo aclarar ciertos puntos con mi padre.
-Draco…
-Adiós Severus.
EN LAS MAZMORRAS
-Desde cuando vienes más de dos veces al día.
-¿Qué sabes acerca de esto?
Le mostré en mi mano una ilusión del medallón que poseía madre.
-Es el medallón de tu madre, lo sabes.
-No te he preguntado qué es sino qué sabes acerca de él.
-Es un traslador de-
-No necesito que me expliques cómo funciona un traslador.
-Si me dejaras acabar te habría explicado que no es un simple traslador, es un traslador de almas, tu madre lo usaba para verte cuando estabas retenido por la Orden.
-¿Cómo funciona?
-No vas a poder conectar con tu madre Draco, no funciona para los que no se encuentran entre nosotros.
-No quiero conectar con madre.
-Así que se trata de ella, siempre ha sido ella.
-Si mencionas una sola palabra.
-Nadie puede bajar a verme ¿recuerdas?
-Lo repetiré una vez más, cómo funciona ese maldito medallón.
-Supongo que el alma de tu madre o una parte de ella se quedó en ese medallón, por ver esa falsa imagen supongo que lo dejó en manos de la sa- de Granger, simplemente debes tomarlo en tus manos y concentrarte en esa persona, en verla.
-Bien…
-He de ir a la reunión tu querido Lord no para de hacer arder mi maldito antebrazo, no vemos pronto.
-¿Me requería?
-Sí, tenemos una nueva misión, el último ataque a las defensas de la Orden.
-¿Ya Hogwarts?
-No, he estado entrando en la mente de Potter, al parecer ha abandonado sus clases de oclumancia con tu marcha, más preocupado por sus amigos que por sí mismo.
-¿De qué se trata?
-Como sabes los magos oriente han mostrado su lealtad a Potter siempre que su tribu permanezca segura, ahora su líder se encuentra ayudando al joven mago, por lo que han dejado a sus mujeres e hijos abandonadas a su suerte, bueno a sus inútiles soldados.
-Masacrar a esos inocentes sólo te crearán nuevos enemigos.
-No si acabamos con todos ellos, no olvides que me juraste lealtad, yo cumplo mi parte del trato y no me faltan ganas para atrapar a esa leona tuya, cumple tú la tuya.
-Iré a prepararme.
-No deberías mostrarle tanto respeto, ella al parecer te ha buscado sustituto, tranquilo, no me acerqué a ella, lo vi en la mente de Potter.
No pude aguantar más, salí corriendo de aquella sala, porque en lo más profundo sabía que era verdad, que ella estaba en los brazos de ese asqueroso Weasley, hizo lo que le pedí, empezar de cero, pero le había costado tan poco…
Debía verlo, no podía seguir así, esta era la única forma de ver que ella estaba mejor sin mí, ver que lo miraba del mismo modo o mejor de lo que me miraba a mí, que no lo había mandado todo a la mierda con esta decisión, hice lo que juré no volver a hacer, tras poner sobre mí un hechizo desilusionador me dispuse a dirigirme hasta ella.
POV HERMIONE
-¿Otra pesadilla?
-No, simplemente sentía que algo no estaba bien.
-El entrenamiento de hoy fue duro, debes estar cansada, duérmete.
-Quédate, duerme conmigo.
-¿Estás segura?
Le miré a los ojos, desde que había vuelto a verlo mi mundo cambió, los nervios volvieron, las pesadillas, el miedo se internó dentro de nuevo. Necesitaba la estabilidad que tanto me costó conseguir, esa que Ron comenzaba a darme.
Necesitaba olvidarle, borrar todo rastro de mis labios, de mi cuerpo, poniendo sobre él un nuevo aroma, sustituir el olor a menta, sabía que era injusto para Ron, pero no es algo que él no desee desde hace meses.
Sin meditarlo mucho más me abalancé sobre sus labios, mis ansias se contrarrestaban con su timidez y eso me transmitió ternura, estaba dispuesta a bajar el ritmo cuando él tomó la delantera y ya se encontraba afianzando sus manos sobre mi cuello y mi cadera.
Todo era demasiado rápido, me puse a horcajadas sobre él, escondiendo mi cara en su cuello, inhalando su aroma, queriendo borrar todo recuerdo, sus labios, sus manos, su pálida piel, todo.
Saqué su camiseta y abrí mis ojos, tallando su pecho con mis manos, sentí calidez donde antes había frío, mar en sus ojos dónde antes había hielo y menta…
Cerré mis ojos y sentía el aroma, aquí, junto a nosotros, evitar que su nombre escapara en un susurro.
-Draco…
-¿Estás bien?
Todo daba vueltas a mi alrededor, podía sentir su mirada llena de odio sobre mí, pero no verla, di vueltas por la habitación y entonces un pinchazo sobre mi abdomen, llevé allí mis manos y pude ver como una gota de sangre salía del tatuaje.
-¿Qué ocurre Herms? ¿He hecho algo?
-No… soy yo quien debe pedirte disculpas, no debí haber dejado que esto llegara a más.
-¿Te arrepientes?
-No de haberte besado, pero sí de haberlo hecho ahora, no puedo permitirme perderte a ti Ron, eres mi tierra firme.
-Nunca me perderás Herms, ven aquí…
Sus labios volvieron a posarse sobre los míos, esta vez de forma pausada, sin apartar su mirada de mí, sintiendo su devoción, vi en sus ojos una salida, un refugio y no dudé en tomarla, hasta el final.
Me separé de él, pero esta vez para hacer desaparecer mi pijama, mostrándome sin barreras, con una mano temblorosa recorrió mi clavícula, su rostro se encontraba rojo, del color de su cabello, haciéndome reír, por su inocencia, di un paso al frente para besarle, tomándole del cuello, entre risas, relajándole hasta quedar acostados.
Nos hice girar, quedando sentados, haciendo desaparecer la ropa que aún le cubría, ahí estaba de nuevo el sonrojo, llevé mis labios de nuevo hasta los suyos, mientras poco a poco me introducía en él, el primer gemido se dejó escapar de mis labios, intenté moverme pero sus manos me lo impedían.
-Espera… espera o no duraré mucho.
-Tranquilo.
Sin dejar de mirarle a los ojos retomé mis movimientos, notaba su tensión en el rostro, queriendo retrasar su clímax, yo no quería dejar de mirarle, me aterraba perderme en otros recuerdos, pareció notarlo pues sus labios se apoderaron de mí haciéndome olvidar cualquier pensamiento, y así sin dejar de sentirnos llegamos hasta el final.
-Te juro que haré todo, hasta lo imposible para que le olvides.
-Lo sé.
Me giré hacia un lado sintiendo en pocos minutos sus brazos sobre mí, después de todo el dolor no se había marchado y aquella marca ardía aún más que antes, él lo sabía, y algo terrible acababa de suceder por esto.
POV DRACO
La ira me cegaba, sólo podía ver su imagen en los brazos de la asquerosa comadreja, sentía cada resquicio de mi alma quebrarse, porque mi mente no paraba de reproducir lo que sucedía ahora en esa habitación, como se estaba entregando a él, quería arrancarme el maldito antebrazo, su marca, su olor, necesitaba sacarla de mí, sustituirla por algo más doloroso aún.
-Llegas tarde.
-Llego justo a tiempo, dame la maldita dirección de esa tribu, no quedará ni un alma.
-Me alegro que abrieras los ojos, debes aprender a deshacerte de los deseos terrenales, sólo traen debilidad, ahí tienes la dirección, espero grandes noticias iré a ocuparme de la mente de Potter, tienes aproximadamente 30 minutos.
-No lo dudes.
Cuando Orión y yo nos aparecimos en el lugar, nos esperaban algunos mortífagos, entre ellos mi padrino, los carroñeros lobos y hasta algunos chupasangres, sin duda esos vampiros ponían mi piel de gallina.
-¿Qué demonios haces aquí?
-Severus quedas relegado del mando, ¡ahora las órdenes las doy yo! ¡Hasta que no de la orden no quiero una sola muerte ¿queda claro?
-Estoy ansioso.
-Draco…
Le dirigí una mirada a mi padrino antes de emprender el vuelo hacia la aldea, en cuanto vieron la sombra y sintieron el rugido de Orión empezó el caos, hagamos arder este lugar Orión, crea un círculo, atrápalos en su propia tumba, quizás consigamos alguno aliados, hazlo.
Se les veía correr de un lado para otro, viendo que estaban atrapados terminaron por agruparse todos en el centro, con un simple asentimiento, deshice el fuego y los mortífagos, lobos y vampiros ocuparon el lugar de las llamas, rodeando a los antiguos hechiceros y sus familias, sus miradas atemorizadas se dirigían hacia mí, era el momento de empezar.
-Ya sé lo que os han dicho de mi Lord, que destruye ciudades, que tortura, que quiere el mal para nuestro mundo, ese puede ser mi Lord, no yo, yo no vengo a asesinar y tan solo quiero instaurar el equilibrio, os ofrezco una opción arrodillaos y uníos a la causa de mi Lord, juntos haremos un lugar mejor de lo que era antes, o negaos y morid.
Ninguno de ellos se arrodilló, Severus miraba a todos lados y entonces Orión rugió asustando a los más jóvenes que no dudaron en arrodillarse, aun así quedaban muchos que a pesar del pánico seguían firmes tras el aliento de uno de ellos.
Le busqué con la mirada, entrando en sus mentes y entonces le descubrí, Potter había enviado a uno de ellos.
-¡Nunca nos uniremos a tu maldito Lord! ¡Somos fieles a Albus Dumbledore y su causa, tú eres el traidor!
Era el joven Thomas Dean, de la mano de la adorable Cho-Chang, al parecer él era hijo del jefe, todo un príncipe y héroe para su pueblo.
-Adelántate Dean, toda una sorpresa que tu padre os dejara a vuestra suerte, si quieres proteger a tu pueblo, inclínate.
-Ya tengo un bando.
-El de Potter, el niño que vivió, el que se llevará la vida de tu familia y tu querida e inocente prometida, no seas necio.
-Decid lo que queráis pero él no es un monstruo, tú por otra parte traicionaste los valores de tu casa, los de tu madre, por poder. La Orden ya ha recibido el aviso de vuestra llegada.
Orión rugió al oir mencionar a madre y yo no dudé en reír, la primera pieza que caería.
-¿Hablas de esta carta? Una pena que mi dragón acabara con tu leal halcón. Estáis solos y abandonados a vuestra elección, el tiempo corre joven Dean.
-No…
-Señor, quizás necesite un pequeño incentivo ¿no crees?
-Tienes razón lobo, veamos qué tal aguantas el dolor. Cruccio. No cambiáis vuestro honor por vuestra vida, lo respeto.
-Draco no hay nada que aplaque más la osadía que unos días encerrado en una celda.
-Hablaba en serio, no vengo en busca de más esclavos, si resulta ser una opción la tomarán, les di elegir y lo han hecho.
-Si empezáis a lanzar avadas-
-No pienso mancharme las manos.
Lancé un simple hechizo y lo puse frente a Orión estaba inmóvil, entonces vi como algo descendía hacia nosotros, era una paloma, el Patronus de madre…
-No lo hagas hijo.
-Es a lo que me has condenado.
-Por favor, por Hermione, la destruirá.
-Es la única forma de que todo esto acabe, de alejarla finalmente de mí.
-Por mí.
-Adiós madre.
La incesante voz de mi asquerosa tía no paraba de taladrarme el oído sacándome de aquel momento.
-Esperamos órdenes sobrino.
-Atacad.
Se escuchaban los gritos de las mujeres, los niños huían de las manos de los lobos y vampiros, realmente estaba siendo una masacre, demasiado hasta para mí, mandé órdenes de que se detuvieran y así lo hicieron menos uno de esos asquerosos chupasangres que no dejaba de perseguir a aquella joven.
Justo cuando se disponía a clavar sus dientes le detuve con una maldición, haciéndole retorcerse, dejándole claro que era yo quien mandaba, en menos de un segundo le hice desaparecer hacia la mansión.
La mirada que ella me dirigía era de puro terror, pero a pesar de eso consiguió levantarse y enfrentarme.
-Veo dolor en ti, no dejes que te consuma.
-No deberías dirigirte al hombre que acaba de condenar tu pueblo.
-No veo tus manos manchadas, y ya estábamos condenados en cuanto él pidió nuestra ayuda.
-La Orden vendrá pronto, pon a salvo a los que aún quedan, en la cabaña, algunos pudieron esconderse allí, los niños.
-Antes haz algo, esos muertos necesitan paz, en mi tribu necesitamos que sus cuerpos ardan para que así sus almas sean libres.
POV HERMIONE
Apenas pude conciliar el sueño en toda la noche, al menos el dolor había desaparecido, pero entonces de nuevo el olor a menta inundó la habitación, abrí los ojos y de un salto le vi frente a mí, pero no tan nítido como la otra vez, era más bien una sombra, su mirada me recorría.
-Id a la tribu, ve a por Potter, corre.
CONTINUARÁ…
¡ANTES QUE NADA FELIZ AÑO! ESPERO QUE OS GUSTE CÓMO AVANZA LA HISTORIA, ME ENCANTARÍA LEER VUESTRAS OPINIONES AL RESPECTO! OS LEO!
