Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 27
Casa del amban Wu
Al día siguiente
A pesar de que se había desvelado peleando contra el sentimonstruo la noche anterior, Mei se había vuelto a su trabajo temprano sintiendo la adrenalina aún corriendo por sus venas. Había pateado el trasero del monstruo y había conocido a un chico extraordinario, He Mao. Su corazón latió con fuerza de emoción al pensar en él.
-Es tan guapo y valiente, Tikki- comenzó a decir la chica mientras que trabajaba en la cocina- me pregunto quién será…-
-No puedes saberlo, Mei- dijo la kwami- tendrás que esperar a que la persona que está mandando los sentimonstruos sea vencida-
A pesar de ello, Mei sonreía de manera tan soñadora que Tikki sacudió la cabeza. Siempre era lo misma con sus catarinas. La chica terminó de preparar el desayuno y subió a dejarlo en la oficina de Wu Sonam y la habitación de su hijo. En ambos casos Mei entró en completo silencio y sin siquiera hacer contacto visual con los sujetos. El amban dejó escapar una expresión de aprobación cuando Mei iba saliendo de la oficina, pero a la chica no le importó.
Cuando entró a la habitación de Jian, a diferencia del día anterior, el chico ya estaba despierto y sentado en la cama, como si estuviera esperándola. Tenía una expresión tan fatigada como ella se sentía, como si él también se hubiera desvelado por alguna razón.
-Ni hao- dijo Jian con una leve sonrisa al verla entrar.
Mei se sorprendió por el saludo tan amable y sincero, pero seguía molesta con él por cómo la había tratado el día anterior, así que lo ignoró y puso la bandeja sobre su mesita de noche. Era el hijo de su padre después de todo. De tal palo tal astilla.
-Ni hao- respondió ella sin mirarlo mientras que se dirigía a la salida de la habitación, pero Jian se levantó y la alcanzó, deteniéndola al tomarla de su mano derecha.
-Espera un momento por favor, Mei- dijo el chico- te llamas Mei, ¿vedad? Creo que nosotros dos empezamos mal. Quería disculparme contigo por la manera en la que te traté. No debí decir…-
-Esto no es necesario, zhu Jian- lo interrumpió ella en tono formal, pero soltándose de él en un movimiento brusco ante la sorpresa del chico- yo ya conozco mi lugar-
-No... no digas eso. Yo cometí un error al descargar mi frustración contigo. Jamás debí haber dicho algo tan horrible- dijo Jian, pero ella lo miró con una expresión aburrida.
-Como diga, zhu Jian. Si me disculpa...- dijo Mei antes de salir de su habitación. El chico la miró salir con una expresión furiosa.
-Ugh… ¡es tan terca!- siseó.
Plagg, quien estaba escuchando toda la conversación, salió de su escondite.
-Bueno, eso pudo haber salido mejor- dijo el kwami devorando un enorme trozo de queso de cabra que Mei había llevado en la bandeja como parte del desayuno de Jian.
-No me digas- siseó Jian rodando los ojos- aaargg… ¿quién se cree que es? Yo solamente estaba tratando de disculparme con ella-
El kwami rió en voz baja, parecía que su chico no estaba acostumbrado a que una mujer le llevara la contraria, y tenía la impresión de que Mei le causaría muchas frustraciones.
-Quizá sea conveniente llevar la fiesta en paz con ella, cachorro- dijo el kwami en voz baja tras dejar de reír- después de todo, la chica es la que te trae la comida. No quisiera que escupiera encima al queso por estar enojada contigo-
-No lo hará- dijo él rodando los ojos y cruzando los brazos- y me conmueve lo mucho que te preocupas por mí también, muchas gracias-
-¿Qué? Es la verdad. Mientras que el queso llegue intacto a tu escritorio, no me importa si Mei escupe en tu comida o no- dijo Plagg en un tono casual. Levantó la mirada y vio que el chico estaba sonriendo- oh, conozco esa mirada-
-Es solo que…Piáo chóng es tan…-
-Mmm…- dijo Plagg. Ahí estaban de nuevo, sus idióticos portadores enamorándose. ¿Era mucho pedir que le ahorraran toda esa nauseabunda conversación?-
Finalmente miró por la ventana y notó que el sol ya había salido.
-Ya es tarde, ¿acaso no tienes nada que hacer?-
Jian hizo una mueca al recordar sus deberes, así que se levantó y se preparó para ir a la ciudad para recolectar los impuestos que su padre le había encargado.
X-x-x
Cocina
Poco después
Mei estaba muy ocupada preparando el almuerzo y estaba seriamente considerando escupir en la sopa. Los dos idiotas que vivían en esa casa lo merecían después de todo. Pronto desechó su idea. No debía caer tan bajo como para hacer eso.
-Ya no pienses en ello, Mei. Sé que eres muy buena y no harías algo como escupir en la sopa- dijo Tikki asomándose por el cuello de su blusa- además, recuerda que Jian trató de disculparse contigo-
La chica hizo una expresión apenada. Más temprano, Tikki la había reprendido por la manera en la que había tratado a Jian cuando el chico se había intentado disculpar con ella, así que había decidido llevarse la fiesta en paz con él, mejor ignorarlo que llevarle la contra activamente.
Terminó de preparar la sopa y la probó. Estaba deliciosa, seguramente el amban no tendría de qué quejarse cuando la comiera. Tomó una pala antes de sacar el pan del horno y se dispuso a poner la mesa para su amo y el hijo de este.
Wu Sonam bajó de su oficina y se sentó a la mesa, mirando fríamente a Mei mientras que ella servía la sopa y el pan frente a él.
-Vino- dijo el hombre golpeando la copa sobre la mesa.
La chica asintió y se apresuró a servirlo sin decir palabra. Miró de reojo el lugar de Jian y encontrándolo vacío. No le importó, solo recogió los platos usados por el amban y los llevó a la cocina.
-Mi hijo llegará más tarde a comer- dijo fríamente Wu Sonam- dijo el hombre- asegúrate de servirle la comida caliente y acompañarlo para que no coma solo-
-Sí, zhu Sonam- dijo ella en voz baja mientras que caminaba a la cocina para ocultar su disgusto ante la orden. Cerró la puerta de la cocina y respiró hondo mientras servía un poco de sopa para ella misma en un contenedor metálico y guardándolo en la alacena para mantenerlo fresco. Tomaría su porción de sopa más tarde, seguramente después de que Jian terminara de comer- ugh, no puedo con esto, es tan desagradable-
Si bien había esperado que Tikki le respondiera, ésta estaba inusualmente callada, y por una buena razón. Mei levantó los ojos y se dio cuenta de que no estaba sola. El asistente del amban, un horrible hombre llamado Gephel, también estaba en la cocina.
Mei estaba segura de que había sido Gephel quien convenció a Wu Sonam de deshacerse de su abuela y forzarla a trabajar para ellos. Era un hombre que se había dedicado a sabotear a su abuela para que el amban aumentara los años que tenía que trabajar para pagar su deuda. Y parecía que ahora la molestaría a ella, aprovechando que trabajaban en el mismo sitio.
-Ni hao, Mei- dijo Gephel.
La chica rodó los ojos. Incluso en esos momentos prefería mil veces lidiar con Jian que con ese idiota. Al menos el hijo del amban no se metía con ella como Gephel.
-No hemos hablado mucho a pesar de que trabajamos en el mismo sitio- dijo el horrible hombre poniendo una mano en su hombro- ¿sabes? Yo podría hacer que el amban te libere de tu deuda, a cambio de un pequeño favor, claro está-
Mei se sintió asqueada ante la propuesta. Ni siquiera le respondió. Se sacudió su mano del hombro antes de dar media vuelta y subió a las habitaciones de sus dos amos a recoger la ropa de cama para lavarla. El hombre la siguió con la mirada con una expresión maliciosa.
-Mei, tienes que tener cuidado con ese hombre- dijo Tikki en voz baja debajo de su ropa- me dio una mala espina. Parece tener malas intenciones y no va a admitir un no como respuesta-
-Lo sé, Tikki- dijo Mei en voz baja- no es tu imaginación. Hubo una época el año pasado en la que me estuvo siguiendo cuando iba a acompañar a mi abuela. Ugh, ese hombre es de lo más desagradable-
Tikki lo sabía tan bien como Mei, había visto cuando Dechen era su portadora. Tendría que estar alerta; no sabría si Gephel intentaría algo contra su catarina.
x-x-x
Más tarde
Jian llegó a casa arrastrando los pies. Odiaba hacer ese trabajo de recolectar impuestos. Su padre era realmente cruel con la gente del pequeño pueblo. Había perdonado los impuestos al vendedor de especias, pues un grupo de asaltantes lo había robado en su viaje de regreso de la India. Seguramente el amban se iba a enfurecer, pero no le importaba.
El chico respiró hondo y llamó a la puerta de su casa. Para su sorpresa, Mei no abrió la puerta, sino fue Gephel quien lo hizo. Eso lo desconcertó por un momento, pero no dijo nada y caminó hacia la cocina. Estaba sumamente hambriento y el olor a la sopa que Mei había preparado hizo que se le movieran las tripas.
Vio a la chica bajar la escalera con una gran masa de sábanas y mantas en sus brazos, pero con habilidad los llevó a la planta baja cuando vio a Jian.
-Bienvenido, zhu Jian- dijo Mei al verlo en un tono neutral, que al chico le pareció un poco frío- calentaré su comida inmediatamente-
-Te lo agradezco mucho- dijo Jian. Después de un largo día no estaba de humor para pelear con ella. Se dejó caer frente la mesa del comedor.
La chica alzó las cejas al escuchar su respuesta, sorprendida de su amabilidad, pero comentó nada al respecto, solamente asintió y dejó la ropa de cama en la entrada del cuarto de servicio antes de caminar hacia la cocina. Casi de inmediato escuchó el sonido de un objeto metálico caer al suelo y un grito ahogado.
-¿Qué fue eso?- dijo el chico en voz baja.
-Ni idea- dijo el kwami con una expresión preocupada.
Jian se levantó y caminó hacia la cocina, y se detuvo en la puerta mientras que Mei observaba horrorizada la olla de sopa volteada sobre el desagüe de trastes sucios y a Gephel mirándola con una expresión maliciosa. No quedaba nada de sopa.
-No, no, no…- repetía Mei.
-¿Qué es lo que sucede aquí?- dijo Jian confundido, sin entender porque Mei estaba tan asustada.
-Mei tiró lo que quedaba de la sopa después de que el amban comió. Y lo hizo a propósito- dijo Gephel antes de que la chica pudiera decir algo- parece que su nueva sirvienta lo odia, zhu Jian-
-No es verdad- dijo ella- zhu Jian, yo no hice esto…-
-Eso fue bastante cruel, Mei- dijo el otro hombre- sobre todo porque el amo te ordenó que lo acompañaras a comer. ¿Todo porque odias a su hijo?-
Mei volvió los ojos horrorizada hacia Jian, sacudiendo la cabeza con su expresión llena de miedo. Con una sola mirada pudo saber que lo que dijo el asistente de su padre no era verdad.
-Está bien, no es…- comenzó a decir Jian.
-Quizá debería aconsejar a su padre que agregue un par de años a su deuda por lo que acaba de hacer- lo interrumpió el otro hombre.
La chica palideció aún más al escuchar eso. Gephel salió de la cocina riendo en voz baja y seguro de que había metido a Mei en un problema.
Mientras tanto, Jian no sabía que pensar. Sabía muy bien que Mei no le tenía ningún cariño y que lo despreciaba, pero se veía tan genuinamente sorprendida y asustada de que la sopa hubiera desaparecido. Al mismo tiempo, su desconfianza en Gephel y su estómago hambriento estaba haciendo que no pudiera pensar bien.
-No… no es cierto lo que dijo Gephel- dijo Mei finalmente, abriendo una alacena y sacando el recipiente metálico que había guardado para ella misma- no… está bien, no sucede nada. Yo había guardado un poco de sopa para mi comida, así que puedo calentar esta para usted, zhu Jian-
En esa última frase, Jian tuvo su respuesta: era obvio que ella no había sido quien se deshizo de la sopa. La siguió con la mirada mientras que la chica servían la pequeña porción de sopa en una sartén y la calentaba al fuego, lágrimas fluyendo por sus mejillas mientras que revolvía gentilmente el contenido.
-Mei…- dijo finalmente Jian, caminado hacia ella y poniendo una mano en su hombre- no es necesario que te quedes sin comer por mí. No es necesario que…-
-No diga tonterías- dijo Mei sin mirarlo, mientras que un sollozo escapó de sus labios. ¡Estaba tan frustrada! Se había esforzado por cumplir con la deuda de su abuelo a pesar de que no era suya para pagar en ese horrible lugar, y ahora resultaba que en el segundo día de trabajo le agregarían tiempo a su deuda.
Y fue entonces cuando Jian lo vio. Una pluma de color negro flotando hacia Mei. No solo él, Plagg también lo vio.
-Amok…- siseó Plagg, enseñando los colmillos mientras lo decía.
-¡Mei, cuidado!- exclamó Jian lanzándose hacia ella y haciéndola caer al suelo para protegerla. El amok no la alcanzó, pero seguía flotando cerca, aún detectando los sentimientos negativos de la chica. Sin saber que más hacer, la tomó con cuidado del mentón para hacerla mirarlo- Mei, no pasa nada. Te creo. Estoy seguro de Gephel fue quien saboteó la comida para hacerte quedar mal. No estoy enojado contigo, y no dejaré que nadie te haga mal ni que mi padre te agregue más tiempo, tienes mi palabra-
Mei lo miró con enormes ojos. Era la primera vez que Jian se dio cuenta de que sus ojos eran color castaño muy claro, casi amarillo. Le sonrió tranquila y sinceramente, y respiró aliviado cuando ella hizo lo mismo.
-Gra… gracias- dijo ella.
-No es nada- sonrió el chico, levantándose del suelo y dándole la mano para ayudarla a ponerse de pie, ignorando la pluma negra que aún flotaba a su alrededor- bien, ahora que ya aclaramos eso, tu y yo vamos a tener que compartir la comida-
-Jian… digo, zhu Jian…- comenzó a protestar ella.
-Me gusta más cuando me llamas solo por mi nombre. Ese zhu no es necesario. Veamos- añadió mirando lo que estaba en la mesa- podemos compartir la sopa, hay suficiente pan y queso. Y también hay frutas, adoro los higos-
Mei asintió y sirvió dos pequeños tazones con la poca sopa que había, y puso en una bandeja el pan, el queso y los higos. Iba a llevar uno al comedor, pero Jian sacudió la cabeza y señaló la mesita en una esquina de la cocina. Ambos se sentaron a comer ahí.
-Zhu… digo, Jian- dijo Mei finalmente- lo siento mucho. Me equivoqué sobre ti-
-Eso pensé yo también- dijo Jian- pero creo que podemos ser amigos, a pesar de lo que pasó entre los dos- sonrió levemente- tu abuela ayudó a mi madre a criarme cuando era pequeño; le tengo mucho cariño a tu familia-
Mei sonrió ante la mención de su abuela, pero al ver de nuevo la olla su sonrisa se borró.
-¿Dije algo malo?-
-No, nada malo- dijo ella.
-Pero algo te preocupa, ¿no es así?- insistió Jian.
-Estoy preocupada por la presencia de Gephel- dijo Mei en voz baja- estoy segura de que quiere hacerme quedar mal contigo y con tu padre-
Jian asintió, entendiendo bastante bien el miedo que sintió cuando Gephel la acusó. Si hubiera sido su padre y no él, no sabía que habría hecho con ella, pero quería que Mei entendiera que él no era su padre, y que no tenía porqué tenerle miedo a él.
-Gracias por decirme eso- dijo Jian- quizá no puedo hacer que mi padre se deshaga de él, pero haré lo que pueda para ayudarte-
Mei sonrió agradecida con él mientras que ambos seguían comiendo. Realmente lo había juzgado mal, pero a partir de ahora lo compensaría.
X-x-x
Casa de la familia Li
Esa noche
Mei respiró hondo mientras se dejaba caer sobre su cama con una sonrisa. A pesar de que ese día había sido catastrófico y casi había sido la fuente de sentimientos negativos de un sentimonstruo, al menos Jian le creía. Una parte de ella se sentía terrible por haber pensado que él era tan desagradable como su padre o Gephen.
-Mei, tienes que tener más cuidado- dijo Tikki en un tono alarmado- ¡casi produjiste un sentimonstruo con tus emociones!-
-Lo sé, estuve ahí- dijo ella frotándose la frente.
-Tienes que aprender a manejar mejor tus emociones- dijo la kwami- Gephen va a seguir intentando hacerte quedar mal delante de los Wu, no puedes permitir que eso te afecte-
-Lo sé, pero al menos Jian me cree-
Tikki sonrió levemente. Ella había visto a Plagg en el bolsillo del chico, y sabía que Jian tenía buen corazón. Las cosas estaban comenzando a mejorar. Iba a decir algo cuando escuchó gritos fuera de su casa.
-¿Un sentimonstruo?-
-Eso parece- dijo Tikki- ya sabes lo que tienes que hacer-
-Lo sé- dijo ella asintiendo- vamos Tikki, transfórmame-
X-x-x
Habitación de Jian
Una semana después
Plagg miró a su portador en el transcurso de las siguientes semanas. Estaba aliviado de haber encontrado a la portadora de Tikki, que estuviera a salvo y que estuviera en buenos términos con el suyo. Jian era un buen chico, completamente diferente a su padre, y se había propuesto proteger a Mei mientras estuviera en casa. además, el chico tenía la sospecha de que Gephel tenía otras malas intenciones hacia la joven.
Mei quizá no se había dado cuenta, pero Jian se había asegurado que nunca se quedara sola en casa con Gephel, y él mismo pasaba el tiempo con ella, aunque fuera mirándola trabajar, para que ese horrible hombre no se le acercara. Y había frustrado al menos dos intentos de sabotear sus actividades.
Esa mañana Mei le había llevado su desayuno con una porción extra de pan recién horneado, cubierto en una manta de cocina para mantenerlo caliente. La chica se esforzaba por agradecerle sus esfuerzos. Incluso había pasado esa mañana por el mercado para comprarle una canasta entera con higos.
-Bien hecho, chico- dijo Plagg tomando un trozo de queso y engulléndolo mientras que Jian comenzaba a desayunar- tu novia te consiente-
-Mei no es mi novia- dijo Jian ruborizándose levemente- ya sabes que estoy enamorado de Piáo chóng-
Plagg rodó los ojos. ¿Qué había hecho para que el destino lo castigara con un portador tan cabezahueca? Oh, ya recordaba: hundir la Atlántida, destruir a los dinosaurios, entre muchas otras cosas en su larga lista. Realmente esperaba que sus siguientes portadores no fueran tan idiotas como el actual, porque estaba comenzando a colmarle la paciencia.
-Pffff…sí, claro- dijo el kwami.
Tikki y él habían llegado a Tibet hacía cincuenta años gracias a un comerciante inglés que había visitado India y se había perdido, encontrando al abuelo de Mei. Él sabía que, después de que su abuela, Mei sería la elegida de Tikki; pero la identidad de su elegido le había sido un misterio hasta que Huan, el hombre que había protegido su Miraculous desde la muerte de su antiguo portador, le había dicho que el chico era ideal para la misión. Plagg tenía sus dudas, pero Jian había probado ser un buen hombre.
Cerró los ojos. Esperaba que esos dos se unieran pronto para estar juntos de nuevo.
-Creí que hoy irías a cobrar impuestos- dijo Plagg.
-Creíste mal- dijo Jian sonriendo travieso- le dije a mi padre que no había terminado ayer para que no me diera algo más que hacer. Hoy aprovecharé para descansar de las ridículas actividades de mi padre-
-Oh, me gusta tu filosofía, chico- dijo el kwami con una sonrisa traviesa.
El ruido metálico y un gruñido masculino furioso se escuchó en la planta baja. Jian se incorporó y entrecerró los ojos. En teoría, su padre se había ido ese día a Lhasa a hablar con el Dalai Lama, y había llevado consigo a Gephel, pero esa parecía su voz. ¿O era acaso un sentimonstruo?
-Mei…- pensó él.
-Corre, chico- dijo Plagg alarmado- esto no me gusta nada-
Jian se levantó a tropezones y corrió hacia la planta baja, rogando que no le pasara nada a la chica.
X-x-x
Cocina
Poco antes
Mei canturreaba en voz baja mientras que terminaba de cocinar. Esa tarde solo necesitaba preparar solamente la comida de Jian, pues en amban y el desagradable de Gephel estaban en Lhasa y llegarían hasta la noche. Pensó en preparar también la cena para que estuviera lista cuando el amban Wu regresara, y quizá así consideraría ser menos severo.
Esperaba que Jian regresara a casa pronto. No quería admitirlo, pero le gustaba la compañía del chico.
-¿Estás pensando en Jian?- dijo Tikki.
-Sí… ¡no!- dijo ella- no, Tikki. Sabes que me gusta Hei Mao-
La kwami se echó a reír. No sabía porque sus elegidas tenían que ser tan cabezaduras. Aunque no supiera que Jin era Hei Mao, el chico tenía un enorme corazón y realmente la quería.
-Sí, claro…- dijo la kwami.
Mei sacó la olla del fuego y la puso sobre la mesa, dispuesta a terminar de preparar la comida, cuando vio a Tikki esconderse bajo sus ropas. Se iba a volver, pensando que sería Jian, pero palideció y dio un salto horrorizada al ver de quien se trataba.
Una tormenta de pensamientos pasó por su mente, sorprendida de ver a ese hombre ahí. ¿No se suponía que estaba con el amban en Lhasa? Gephel la miró con una expresión maliciosa que hizo que la chica diera un involuntario paso atrás, mientras que el hombre extendió sus manos hacia Mei.
La chica trató de gritar, pero Gephel cubrió su boca.
-Shhh…- dijo el hombre- apuesto a que no esperabas verme aquí, ¿verdad? Y ahora que el estúpido de Jian no está en casa, no hay nadie quien pueda detenerme-
Mei sintió el pánico apoderarse de ella. ¿Qué era lo que ese monstruo iba a hacerle? Quizá podía salvarse transformándose en Piáo chóng, pero el hombre estaba cubriendo su boca.
-Hay una pregunta que te quiero hacer- dijo continuó el hombre, apretando su cuerpo con un brazo mientras hablaba- sobre el anillo negro que perteneció a tu abuelo. Un anillo muy particular, negro con una huella de color verde brillante-
La chica abrió los ojos desmesuradamente. Estaba describiendo el anillo de Hei Mao. ¿Había pertenecido a su abuelo? Su nainai no había mencionado nada sobre el hecho de que su abuelo haya sido uno de los héroes del pasado. Forcejeó para tratar de soltarse de él, pero no pudo moverse ni un poco-
-Parece que sí lo has visto- dijo Gephel, su asqueroso aliento demasiado cerca de su rostro, pudiéndolo percibir a pesar de que su nariz estaba parcialmente cubierta por su mano- si me dices quien lo tiene ahora, me encargaré que el amban te libere inmediatamente. Si no… no te va a gustar-
El hombre separó levemente su mano para que pudiera responder.
-¡Jamás te voy a decir na...!- comenzó a decir la chica, pero Gephel le cubrió la boca de nuevo.
-Última oportunidad, niñita...- dijo el hombre en tono de advertencia.
Mel frunció el entrecejo e hizo lo primero que se le ocurrió. Mordió la mano del hombre con todas sus fuerzas, haciéndolo soltarla con un alarido. La chica se soltó de él y se arrastró para alejarse de él, deslizándose bajo la mesa y ovillándose para poder transformarse.
-Tik… mmfff…-
El hombre la atrapó de una de sus piernas y la arrastró fuera de su escondite antes de que pudiera terminar la frase y volvió a cubrir su boca.
-Vas a pagarme eso, perra- siseó el hombre deslizando su brazo sobre el cuello de ella- vas a decirme lo que quiero saber, así te tenga que matar. No puedes hacer nada al respecto-
Mei siguió resistiéndose y tratando de soltarse, pero el hombre no aflojó ni un poco su agarre, comenzando a causarle dificultad para respirar.
-Mmmff… ¡no!¡No me…aaarggg!- dijo la chica luchando contra sus enormes brazos. No podía respirar, y su piel comenzaba a palidecer.
Gephel la empujó contra el suelo sin soltarla cuando ella lo pateó en la cara para alejarlo e intentar levantarse y correr a casa de su abuela. Furioso, el hombre levantó la mano, pensando golpearla en la cara mientras que la chica se intentó levantar, girándose para tratar de evadir el golpe pero no lo logró. El puño del hombre conectó de lleno en la parte posterior de su cabeza, haciéndola caer al suelo y golpearse en la frente.
-¡Estúpida!- dijo entre dientes Gephel, limpiándose un hilo de sangre de su boca, pero sonrió al ver que Mei no se movía- esto te enseñará a…-
Levantó la mano para golpearla de nuevo, pero alguien lo detuvo. Cuando se volvió para ver quién lo había detenido, su cara se encontró con un puño que lo lanzó contra la pared contraria.
-Aaaaagggg…-
-¡No te atrevas a volver a tocarla!- gritó Jian. El chico se había visto seriamente tentado al transformarse y desintegrarlo, pero la voz de Plagg lo había convencido de lo contrario- ¡largo de aquí!-
Cuando Gephel se vio descubierto, escupió en el suelo y salió corriendo de ahí, sabiendo que no podía hacerle nada al hijo de su amo. Mei apenas pudo alcanzar ver aliviada a Jian antes de cerrar los ojos, dejándose llevar por la inconsciencia por el golpe que se había dado en la cabeza con el suelo.
Al verla perder la consciencia, Jian se dejó caer de rodillas a su lado con una expresión horrorizada.
-No, no, no...- dijo él nerviosamente mientras que movía suavemente su hombro- Mei, no puedes…¿qué te pasa?¿Porqué no despiertas?-
-Chico…hey, chico- le dijo Plagg, pero Jian ya no estaba escuchando. Comenzó a respirar agitadamente mientras que tomaba a Mei en sus brazos. Plagg se separó de él para mirarlo, frunciendo el entrecejo preocupado. Estaba teniendo una crisis de pánico.
x-x-x
Templo de los Guardianes
Época actual
-¿Y qué sucedió después?- dijo Adrien ansiosamente al imaginarse a sus dos mentores en esa situación. Los kwamis se miraron entre sí, inseguros de querer continuar y mirando la hora.
-Y no vengan con que "es muy tarde" y que "tenemos que descansar"- dijo Marinette.
-Pero bueno, eso es prácticamente cierto, cachorros- dijo Plagg poniendo sus manos en la cintura- tienen que descansar porque mañana los Guardianes ancianos los evaluarán. Imaginen que estén muy cansados.y no…-
-¡No!- dijeron ambos al mismo tiempo. Se miraron entre sí y se compartieron una sonrisa traviesa.
-Más les vale seguir contando- dijo Adrien- ya saben lo tercos que podemos llegar a ser-
-Ugh, bien…- dijo Plagg en un tono resignado- cuando las cosas se pusieron mal, ya saben que Tikki y yo siempre salvamos el día-
Los dos adolescentes se acomodaron mejor para seguir escuchando, esta vez Marinette apoyó su cabeza en el hombro de Adrien, y éste apoyó su cabeza en la de ella.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Mei y Jian se reconciliaron pero sus problemas no han terminado aún, y lo que acaba de suceder va a provocar que pidan ayuda fuera de su pueblo. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews, ya casi llegamos a la recta final de esta historia. Muchos abrazos, nos leemos pronto.
Abby L.
