"Cada vez que te veo"

(Parte 3 de Bakugou)

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La mañana antes del veinticuatro de diciembre, Bakugou se quitó las cobijas para alistarse para la reunión que tendrían entre su grupo antes de que los demás partieran sus caminos con sus familias.

Se obligó a arreglarse bien, puesto a que Deku de seguro se pondría lindo con su disfraz de Santa, y en cierta forma impresionarlo o captar su atención era una de sus intenciones.

Le daba vergüenza recordar el hecho de que le pidió perdón, reduciendo drásticamente su orgullo, a causa del arrepentimiento que le embargaba gracias a sus malos tratos en relación al chico que le gustaba.

Se visitó, y antes de salirse, se miró en el espejo nuevamente y al ver que lucía reluciente, salió satisfecho con su apariencia.

Esperaba que su día fuera gratificante, a comparación de los otros días en que Todoroki se entrometía en la vida de Deku; él aborrecía la presencia del mitad-mitad, mas no lo odiaba en extremo, simplemente su sentimiento para con él era de indiferencia.

Entraba en conflicto cada vez que veía a Todoroi cerca de Deku, y ese conflicto incrementaba gradualmente, al igual que las sensaciones desagradables que recorrían su interior cuando ambos hombres conversaban animadamente en cualquier parte que los cachaba.

Él salió a desayunar, en conjunto con su grupo de amigos, puesto a que no los vería en los próximos días y no encontraba nada de malo juntarse con ellos, pues no negaba que le agradaban sus amigos, pero jamás lo admitiría.

Su desayuno fue bueno, gracias a que escuchaba los relatos de sus amigos que estaban emocionados por irse con sus familias, pero también estaban emocionados por ver a Deku disfrazado de Santa, ya que se les hacía que él se miraría adorable con el atuendo adornando su hermoso rostro y ensalzando su cabello rizado.

Bakugou opinaba lo mismo: Deku se miraría bastante lindo con el disfraz, aunque a sus ojos el nerd siempre se veía lindo sin importar lo que usara.


Finalizando de desayunar, se fue a su habitación a estudiar, porque él debía de ser el estudiante número uno a pesar de que él estaría de vacaciones, no se permitía descuidarse de su puesto.

Luego de haber estudiado dos horas sin parar, escuchó pasos precipitados en los pasillos de su piso, chasqueó la lengua en indiferencia, puesto a que el sonido de los pasos le frustraba hasta el cráneo.

Una maldita molestia los ruidos ajenos.

Cerró el libro y la libreta, y guardó sus útiles de estudio, haciendo una mueca de disgusto, en lo que se organizaba y limpiaba el escritorio de su zona de trabajo.

Suspiró abrumado, arqueando los hombros y llevándoselos para enfrente, encorvando la espalda en flojera y grave desdén en relación al ruido ajeno.

Cada retumbar de los pasos le causaba una punzada en los tímpanos, una punzada que atosigaba su escucha y aumentaba su mal humor en grave actitud.

Sin precisarlo mejor, abrió la puerta en cuanto alguien la tocó. Kirishima lo esperaba del otro lado de la puerta con su ceño característico y su cara despreocupada.

—Qué quieres?— Inquirió retorciendo su gesto facial.

—Ya es hora— Le hizo saber.

—De qué?—

Kirishima se acercó en complicidad, poniendo una mano en señal de secreto.

—Midoriya aparecerá disfrazado— Susurró bufonesco. —Ya tenemos listo el árbol navideño, la comida y la música para la reunión—Al ver que Bakugou no le decía nada, agregó: —No quieres ver a Midoriya en su disfraz?— Movió las cejas en burla.

Bakugou le dio una manotazo en la cabeza, gruñéndole con gesto de piraña.

—Cállate— Siseó él.

—Bro, no estés avergonzado— Lo señaló, sin dolor alguno de su golpe. —Yo sé que quieres ver a Midoriya disfrazado—

—No he dicho nada— Bufó sonsacado, con un ligero rubor asentado en sus mejillas.

Kirishima no pareció importarle su actitud, por eso, se rió en burla.

—Como tu digas, chico rudo— Dijo en referencia a sus palabras. —Siempre tan honesto con tus sentimientos—

—Qué dijiste?— Rugió él, subiendo una mano creando una ráfaga de pequeñas explosiones.

—Nada— Kirishima sacudió las manos en negación. —Vendrás o no, pues?—

—Por supuesto que vendré— Dio un pisotón, torciendo el labio.

—Así se habla— Alzó un puño. —Ve por tu hombre, bro—

—Hah?—

—Reclama lo que es tuyo— Siguió su amigo motivándolo a su manera. —Midoriya es tuyo, Bakugou—

—Tsk— Por supuesto que es mío, resopló en su mente.

—No te preocupes— Le dio una palmada en el hombro. —Midoriya no tiene razones para rechazarte—

—Ya entendí— Dijo él. —No tienes qué decirme más cosas—

—Tan lindo que es Midoriya— Suspiró su amigo en fingido enamoramiento. —Con sus pecas, sus enormes ojos verdes, su delicada voz—

—Para con eso— Bakugou lo regañó por encima del hombro, porque él ya estaba caminando por el pasillo de los dormitorios dirigiéndose a la sala de estar, seguido por su latoso amigo.

—Y su sonrisa de ensueño— Volvió a suspirar.

—Deja de hablar de Deku de esa manera— Se quejó desdeñoso —Me molesta mucho—

—No me digas que estás celoso?— Se burló.

—Quién dijo que estoy celoso?— Resopló él.

—Uy— Aparentó asustarse, pero estalló en risas viendo sus orejas rojas. —Me da miedo tu sinceridad—

—Puedes dejar de molestarme?— Gruñó con la piel erizada.

—No creo que sea posible— Resopló despreocupado.

—Te mataré si sigues así— Amenazó en despectiva actitud. —Ya me cansaste—

—Ah, no digas eso— Sacudió la cabeza. —No creo que Midoriya te deteste si eres más cariñoso con él, al contrario, te amará si lo tratas bien— Juntó las manos.

—Qué rayos dices?—

—Midoriya apreciaría mucho de tu parte que lo trataras bien— Sugirió su amigo.

Eso ya lo sé, se dijo como un recordatorio, ya le hice saber que lo trataría bien.

—Si, si— Siseó él. —Me vale— Chasqueó la lengua.

—Está clarísimo que no te vale— Dijo su amigo molestándolo.—Si se nota que amas a Midoriya—

—Agh— Se quejó llevándose una mano al puente de la nariz, agachando un poco la cabeza. —Si admito que no me vale, me dejarás en paz?—

—Sí— Se rió Kirishima.

—No me vale, pues— Admitió él con su rostro expresando vergüenza.

—Lo dices por decir—

—No— Espetó él. —Me importa porque se trata de Deku— Dijo en voz baja, porque aun seguían en los pasillos. —De acuerdo?—

—Por fin dices algo sincero— Agitó sus brazos al aire. —Ya se me hacía que jamás admitirías algo de tu parte cuando se trata de Midoriya, si Todoroki también anda detrás suyo—

—No me menciones a ese bastardo— Escupió Bakugou, inhalando brusco. —Es una perdida de mi tiempo escuchar ese nombre—

—Pero, Todoroki ama a Midoriya— Repuso su amigo.

—Y eso a mi que?— Dijo él. —Lo que suceda con su vida no es de mi incumbencia—

—Y si se entromete con Midori—

—Exploto su cara hasta el infinito— Interrumpió él, obscureciendo su rostro.

—Eso es mejor— Le dio el visto bueno. —Ya estás aceptando tus sentimientos libremente—

—Bueno, ya— Torció el gesto. —Ya déjame con esas cosas, no? Yo puedo encargarme de estar con Deku—

—Ah, chicos— Uraraka apareció frente a ellos, seguida por Iida. —Hola— Los saludó con la mano.

—Uraraka— Kirishima cambió su expresión burlona a una un poco tímida y retraída. Bakugou sonrió de lado. Su amigo era tan obvio que daba pena. —Vienen a la reunión?—

—Sí— Respondió ella entusiasta.

—Midoriya ya está listo— Agregó Iida orgulloso. —No lo hemos visto aún, pero nos mandó un mensaje diciendo que en cinco minutos estará en la sala—

El corazón de Bakugou retumbó ansioso por ver a Deku, por vislumbrar su figura y su presencia abarcar todas las miradas de los demás.

—A ver cómo se verá Midoriya— Resopló Kirishima.

—Lindo, como siempre— Respondió Uraraka en admiración. —Si Deku se ve lindo con todo lo que se pone—

—No lo admito mucho— Replicó Iida, recto.—Pero, Midoriya es considerado el más lindo del grupo, pese a quien le pese—

—En efecto— Exhaló Kirishima, ojeando a Bakugou con burla, a lo que él respondió con una mirada sombría.

—Dejen de hablar del nerd— Siseó él, arrugando la nariz. —Es molesto que digan cosas como que él es "lindo" cuando en realidad no lo es—

—Sí lo es— Protestó Uraraka. —Bakugou, no hables mal de Deku—

—Lo hace porque le da pena ser sincero— Coreó Kirishima, codeándolo en aparente complicidad. Bakugou en respuesta, le dio un empujón brusco a su amigo con irritación.

—Deja de molestar!— Gritó él, gruñendo.

—Ya ven?— Lo señaló presumido.—Así es Bakugou, no dejen que su actitud les afecte—

—Bueno— Uraraka lo miró con resentimiento, Iida lo ojeó con duda, pero rápidamente lo dejó pasar.

—Yo reconozco que has hecho a Midoriya feliz— Admitió Iida.

—Ya ves, Bakugou?— Kirishima puso una mano en su hombro. —Midoriya te tiene en alta estima y nadie podrá ocupar tu lugar—

—Es verdad— Intervino Uraraka, sin borrar el gesto resentido dirigido a él. —Deku habla mucho de ti luego del incidente con el monstruo del limo—

Bakugou sonrió por dentro, flotando en una alberca de sonrisas bañadas en la dulzura del nerd, pese a que él se creía un pésimo hombre para obtener sus afectos, ahora la sensación de orgullo lo invadió como cuando se enteró que Todoroki se enojó con él, la vez en que él tuvo su cita con Deku.

Y luego surgió una imagen sugestiva en su mente: la vez en que se tomó de la mano con Deku. La sensación cálida de entrelazar sus dedos y poseer su delicado tacto entre el agresivo suyo.

Cuán frágil podía ser un contacto cuando lo sostenías indispuesto a dejarlo ir de tus manos? Era extraño realizar que él tuvo el privilegio de sostener la mano de Deku.

La conversación concluyó cuando cada quien tomó asiento en la sala, rodeado de sus compañeros y el ambiente cálido que invadían sus fosas nasales en los olores dulces de los pasteles y los dulces que reposaban en la mesa, listos para ser devorados.

Las canciones navideñas sonaban desde la bocina de Jirou, el árbol había sido decorado por las chicas, entre otras cosas.

Todos estaban reunidos, lo único que faltaba era Deku.

Bakugou frotó sus dedos entre sí, sin admitir que él se hallaba irrevocablemente nervioso de tener el honor de que sus ojos vieran a Deku.

En cuanto menos lo esperó, unos pasos torpes provinieron del pasillo, indicando que eran de Deku, puesto a que todos lo aguardaban en sus asientos, o parados.

En eso, apareció Deku con su atuendo de Santa, completamente sonrojado de la vergüenza, cerrando los ojos fuertemente, y su cuerpo entero temblando abochornado de ver a sus compañeros observándolo con intensidad.

Le gritaron porras, aplaudiéndole por su proeza, sin embargo, Bakugou estaba petrificado visiblemente desde su lugar, apretando la quijada de la impresión, frotando sus dedos con más ahínco y su corazón estaba latiendo a toda marcha, su estomago revoloteaba y la garganta se le cerró.

Qué lindo se veía el nerd!

—Eso es todo, Midoriya— Corearon unos emocionados.

Deku asintió caminando con estática, nervioso se podría decir, y pues, no era fácil negarlo, puesto a que era demasiado notorio verlo en sus movimientos robóticos en dirección al árbol navideño.

—Nos darás los regalos?— Cuestionó Uraraka, empuñando las manos.

—Este, sí— Deku sacudió la cabeza, pues sostenía en su espalda una bolsa roja envuelta.

—Sí!— Se unieron los chicos a los gritos, y las chicas no paraban de tomarle fotos.

—El primero es para— Y así sucesivamente, Deku le entregaba un regalo para cada uno de sus compañeros del salón con un respetuoso proceder.

Bakugou recibió unos calcetines deportivos de quién sabe quién habra sido el idiota que organizó los regalos y les puso etiquetas para que Deku hiciera la tarea de entregarlos con su adorable disfraz.

Lo único que faltaba era revivir lo que presenció cuando estuvo con el nerd tomados de la mano.

Revivirlo para jamás soltarlo.

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P.D. Espero que les haya gustado el capítulo. Es corto, pero es navideño.