Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


¡Es un árbol!

Desperté sola, un poco confundida, y con una gran resaca. Incorporándome, miré alrededor lentamente en busca de Edward, pero no estaba por ningún lado. Gemí ruidosamente y puse la mano en mi frente al recostarme en las almohadas con un ruido sordo.

No había tenido un dolor de cabeza tan fuerte desde que me gradué de la universidad. Mi boca sabía a tierra cubierta de algodón, y mis ojos estaban en agonía al tratar de evitar la luz fuerte a media mañana.

Olvida eso, eran casi las once. No creo que eso califique ya como media mañana.

Después de unos pocos minutos, decidí que mi necesidad de ir al baño era más irresistible que mi deseo de evitar la luz. Arrastrándome para bajar de la cama, me estiré poco a poco. Solo traía puesto un sujetador, que no me molesté en quitármelo la noche anterior. Se sentía un poco extraño, así que decidí cambiarme a algo un poco más cómodo, un sujetador deportivo y un par de boy shorts. Después de eso, me puse unos jeans y una camiseta de manga larga, junto con un par de calcetines y zapatos.

Todavía no me sentía cómoda caminando por su casa sin zapatos.

Fui al baño y limpié mi rostro del maquillaje corrido que hacía que mi piel se viera áspera y mis ojos oscuros. Después de eso cepillé mis dientes, esperando deshacerme de ese sabor en mi boca.

No funcionó.

Después de eso, decidí ir en busca de Edward y algo de aspirina. Cualquiera de las dos hubiese funcionado en ese momento. Mi novio en sí era reconfortante, y sabía que podía proporcionarme la medicina, de modo que por supuesto, él era mi primera opción.

"Buenos días," dijo Carlisle con algo de buen humor cuando entré al comedor. Había una bandeja de desayuno esperándome, junto con una botella de pastillas y un gran vaso de agua. "Edward dijo que podrías necesitar esas esta mañana."

"¡Gracias a Dios!" Lloriqueé, yendo hacia ellas rápidamente. Metí tres en mi boca y suspiré al tragarlas. "¿Dónde está Edward?"

"Está tratando de eliminar la resaca corriendo," se rio entre dientes. "Dijo que si despertabas antes de que volviera que no tardaría mucho y cuando volviera si tú querías, podrían ir de nuevo a turistear."

"No sé," murmuré, frotando la parte de atrás de mi cuello. "Lo siento, esto es vergonzoso."

"No te sientas así," se rio entre dientes. "Tú no eres la única en esta mesa que se emborrachó anoche. Mi hermano y yo tomamos un poco de más. Bien, siéntate, querida. Siéntate. Come. Te hará sentir mejor. Son órdenes del doctor."

Sonreí, sentándome a la mesa. Puse un croissant y un poco de uvas en mi plato antes de servir algo de café que todavía estaba caliente sobre la mesa. No me iba a molestar en ponerle crema y azúcar. Lo necesitaba negro.

"¿Qué tipo de doctor eras antes que te retiraras?" Pregunté en tono familiar. Edward en realidad no me lo había dicho, salvo que trabajaba principalmente con niños.

"Oncología pediátrica," dijo, dándome una pequeña sonrisa.

"¿Cáncer? Wow, debe haber sido un trabajo difícil…" Le dije, frunciendo el ceño a mi taza de café. Ya me había bebido la mitad en unos pocos segundos.

"Bueno, a veces. Pero en los últimos treinta años, ha habido avances en ese campo. Cada vez más niños sobreviven a cosas que nunca imaginamos que podrían. Y los niños son fuertes. Luchan. Quieren vivir y ser felices, y tienden a hacer eso sin importar la condición en la que estén. Pero, aun así, fue difícil. Supongo que es por eso que decidí retirarme a tan temprana edad."

"¿Alguna vez has pensado en regresar?"

Se encogió de hombros elegantemente, subiendo sus gafas por la nariz. "Sirvo de voluntario. Es suficiente. Ya no quiero que se me pague por mis servicios. Y jamás quiero volver a estar de guardia."

Asentí de forma pensativa, terminando mi café antes de tomar otro bocado. "Puedo entender eso. Cada vez que pongo dinero en mi fondo de retiro anhelo no tener que trabajar."

"Hablando de trabajo," me sonrió ligeramente, "Esme quería que la acompañaras en el invernadero cuando estuvieras lista. Quería discutir algo contigo."

"¿Debería estar preocupada?" Pregunté en voz baja. Se rio entre dientes. "Eso me tranquiliza."

"¡Con mi esposa, siempre deberías estar preocupada!" Se echó a reír, palmeando mi mano antes de ponerse de pie. "Pero, no, no creo que deberías estarlo, demasiado."

Sin duda, eso no me hizo desear apresurar mi desayuno. Así que, terminé mi croissant antes de agarrar otro, junto con dos tazas más de café. Para cuando terminé, estaba prácticamente vibrando.

Con un suspiro, me alejé de la mesa y llevé mis platos a la cocina donde la señora Cope estaba trabajando en algo. Tomó mi plato con una sonrisa para luego dirigirme al patio trasero.

"¡Bella! ¡Ahí estás!" Dijo Esme, sacudiéndose la tierra de sus manos cubiertas con guantes cuando entré en la gran casa de cristal. "Justo la mujer que quería ver."

Había una enorme maceta color terracota parcialmente llena de tierra y un pequeño árbol junto a ella. No se necesitaba ser un genio para darse cuenta de lo que estaba haciendo. "¿Estás plantando un árbol?"

"¡No, querida mía! ¡Tú lo harás!" Sonrió, arrojándome un par de guantes. "Edward me dijo que siempre has querido plantar uno y pensé que podía ayudarte con eso. Ese es un árbol frutal que voy a plantar en el patio una vez que crezca lo suficiente, pero por ahora tendrá que quedarse aquí. Así que, ¿te gustaría ayudarme?"

Ahora, incluso Esme estaba colaborando para que pudiera terminar con mi lista. Y dudaba que siquiera lo supiera. Tendré que agradecerle a Edward más tarde por comentárselo a su madre.

"Claro," le dije, poniéndome los guantes. "Dime qué hacer porque no tengo idea."

"Bueno, viniste al lugar correcto. Se me dan muy bien las plantas," sonrió. "Ven, vamos a ponernos a trabajar."

"Entonces, ¿cómo conociste a Edward?" Esme preguntó a modo de conversación mientras trabajábamos juntas. No iba a llevarse mucho tiempo terminarlo.

"A través de Alice y Jasper," le dije encogiéndome de hombros y con un pequeño suspiro, "por un estúpido giro en los acontecimientos terminé besándolo a menos de diez minutos de conocerlo. Después de eso, nos volvimos amigos y finalmente—"

Me detuve, no sabía cómo explicar exactamente esa historia. Tampoco estaba segura si Edward quería que le contara. Probablemente tampoco debí haberle contado que lo besé, pero todavía estaba un poco resacosa a pesar de la gigantesca cantidad de café que había ingerido.

"¿No pudiste resistir el encanto Cullen por más tiempo?" Se rio entre dientes. Sonreí y solo asentí. Supongo que en realidad ya no pude resistirme. Ya no podía luchar contra mis propios sentimientos. "Sé cómo es eso."

"¿Cómo conociste a Carlisle?" Pregunté, tratando de desviar la atención de mí. Esme soltó una suave risita antes de aconsejarme poner el árbol en la tierra que preparamos.

"Bueno, vine aquí después de graduarme de la escuela. Iba a pasar un verano en Londres descubriéndome a mí misma. Me estaba divirtiendo. Y rápidamente estaba rodeada por un grupo de amigos. Bueno, una noche de ese primer mes, fui a un club de baile. Eso fue justo cuando el ambiente punk estaba entrando en escena."

"¿Tú eras punk?" Me eché a reír.

Sacudió su cabeza, su cabello rojizo rebotando rápidamente. "¡No! Dios, no. Era una linda chica de Texas…"

"¿Carlisle?" Levanté una ceja.

"Cuando lo conocí," soltó una risita como si se perdiera en un recuerdo, "traía puesto unos jeans rasgados y una camiseta Clash, una chaqueta de cuero, peinado punk, y delineador."

"¿Delineador?" Me eché a reír.

"Y también se veía bien. A pesar de lo que dijeron mis amigas, me fui a bailar con él cuando me lo pidió. Me dio su nombre, y nos besamos pero, ninguno de los dos pedimos un número o una dirección. Nunca pensé que lo vería de nuevo."

"Así que, ¿cómo se resolvió eso?"

"El día siguiente fui a la universidad, considerando continuar mi educación aquí y un hombre rubio guapo y bien peinado se acercó a mí. Tenía puesto unos pantalones caquis y una bata de laboratorio. Por poco lo golpeo cuando me tocó," se rio alegremente, "y luego dijo 'Esme, me entristece un poco que no recuerdes el beso que compartimos anoche porque sé que yo nunca lo olvidaré.' Me derretí."

"¡Eso es muy dulce!" Le dije, sonriendo un poco. Edward era muy parecido a su padre en eso.

"Nos casamos exactamente un mes después de ese primer beso," suspiró. "Nos casamos en París. Fue encantador."

"Wow, eso fue rápido."

"Funcionó bien, ¿no crees?" Sonrió, poniendo las últimas paladas de tierra sobre las raíces. Ni siquiera me había dado cuenta que habíamos estado trabajando todo ese tiempo. O que habíamos terminado. "Cuando lo sabes, lo sabes. O al menos así es como son los hombres en la familia Cullen. El tío de Edward, Liam, se casó con su esposa una semana después de conocerse y han estado casados por treinta y cinco años."

Wow!" Jadeé.

Casi me muero del susto cuando un par de manos envolvieron mis hombros. "Como si tía Siobhan hubiese permitido que fuera de otra forma."

Me di vuelta despacio para ver a Edward parado ahí en nada más que unos pantalones para correr y un par de zapatos, su cuerpo goteando con sudor a pesar del frío. Su cabello estaba peinado hacia atrás, y sus mejillas sonrojadas.

Y se veía ardiente. Jodidamente ardiente.

"¡Eso es cierto! Liam hace lo que Siobhan quiere," Esme soltó una risita. "Carlisle es un poco más desafiante."

"¡Sí, claro! Papá es masilla en tus manos, como yo lo soy con Bella," dijo antes de acercarse y besar suavemente mi mejilla.

"Yo no diría eso," dije entre mi aliento de forma estúpida, incapaz de quitarle los ojos de encima.

Se inclinó, sus labios rozando mi oreja, "Te he dicho que te serviría de cualquier modo que lo desearas. Soy tu esclavo."

"Así que, ¿qué tienen planeado ustedes dos para hoy?" Esme preguntó, rompiendo el momento. Lo que probablemente fue algo bueno. Tenía que aprender a controlarme en torno a su familia. Edward no solo era mío para que lo tomara.

"Lo que Bella quiera," Edward me guiñó el ojo juguetonamente. "Pero, sé que una ducha me espera pronto."

"A mí también," estuve de acuerdo. "Estoy cubierta de tierra."

"¿Van a quedarse a almorzar?" Preguntó Esme.

Edward me miró por una respuesta, y me encogí de hombros. "Está bien por mí, si les parece bien."

"¡Querida, siempre eres bienvenida! ¿Tienen algo planeado?"

"En realidad, no lo he pensado," le dije con sinceridad.

"¡Tengo una idea!" Dijo Esme, aplaudiendo alegremente. Me di cuenta que era una clase de hábito suyo. "¿Por qué no vamos todos al zoológico? ¡No he ido en siglos! Y luego, tal vez podemos ir todos a cenar como una familia."

Edward me miró una vez más por una respuesta, a lo que sonreí. "Sí, mamá. Suena bien. ¿Por qué no nos duchamos los dos? ¿A qué hora se servirá el almuerzo?"

"A la una," respondió Esme, quitándose los guantes.

"Entonces, debería ser tiempo suficiente."

"¿Sabes? Me vas a malacostumbrar con eso de ducharnos juntos. Cuando lleguemos a casa, voy a tener que aprender a ducharme sola otra vez, y no me va a gustar," me quejé. Edward se rio entre dientes, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura al hacerme entrar en la habitación que compartíamos. Podía oler el aroma almizclado de su sudor, y el aroma me hizo sentir un poco mareada. Puse mi nariz en su pecho, respirando hondo.

"No te sugeriría hacer eso." El pecho de Edward retumbó por la risa.

"Hueles muy bien," gemí, respirando otra vez antes de deslizar mis dedos por la parte de atrás de sus pantalones negros.

"Estás loca," se rio entre dientes, bajando su mano por mi espalda. "Y Bella, si dependiera de mí nunca nos ducharíamos separados otra vez."

"Eso quisiera," dije entre mi aliento. "Es una buena fantasía."

"Quiero hacerla una realidad," susurró bajito al poner sus dedos bajo mi barbilla, levantándola para que pudiera verlo a los ojos. "¿Te gustaría eso?"

"Sí," le dije, llevando su mano a mis labios, besando ligeramente sus dedos. "¡Ahora, ven! Vamos a ducharnos antes que no dejemos esta habitación por el resto del día."

"¡Maldición! Me gusta más esa idea," gimió, haciendo un ligero puchero.

"Vamos, quiero ir al zoológico," solté una risita, tirando de su brazo.

"¿Si prometo actuar como un animal salvaje, podemos quedarnos en la cama?" Me dijo, meneándome sus cejas. Gemí con fuerza, rodando los ojos por su ocurrencia.

"No, el zoológico."

"Maldición," hizo un puchero pero luego me sonrió con inocencia. "Ven, entonces vamos a ducharnos."

Nos duchamos juntos, pero esta vez sí nos comportamos. Edward salió antes que yo para poder afeitarse. Por supuesto, a mí me llevaría más tiempo porque necesitaba secar mi cabello. De ninguna manera iba a salir con el cabello húmedo en este clima. No iba a arriesgarme a enfermarme mientras estuviera en Londres.

Edward estaba vestido y afeitado para cuando salí de la ducha, portando un chaleco sobre una camisa de manga larga y un par de jeans azules. Se veía muy lindo con sus pies descalzos en el piso de mármol.

"Te veré allá afuera," dijo, besando ligeramente mi mejilla, inclinándose para no mojarse.

"Está bien, saldré en un segundo," le aseguré, desenvolviendo la toalla de mi cuerpo y froté mi cabello con ella. Edward gimió con fuerza. "¿Qué?"

"Estás mojada y desnuda, y me preguntas ¿qué? En serio, mujer…" Dijo, sacudiendo su cabeza. "Algunas veces, me preocupas."

Me reí de sus cursilerías, rodando los ojos al mismo tiempo que sacudía mi cabeza. "Sal de aquí."

"Es más fácil decirlo que hacerlo cuando tienes una vista como esta," dijo, tomando la toalla de mis manos y pasándola por mi espalda. Una vez que estuvo seca, me dio una nalgada y me arrojó de vuelta la toalla. "¡Bueno, mejor salgo de aquí!"

Salió antes que le gritara que era un provocador perverso. Escuché la frase, 'lo sé' cuando la puerta se cerró detrás de él.

Sequé rápidamente mi cabello, dejándolo como una desastrosa masa de cabello rizado. Lo recogí en una cola de caballo en la coronilla de mi cráneo antes de aplicar un poco de maquillaje ligero. Después de eso, me vestí y salí a nuestra recámara a ponerme unos calcetines y zapatos antes de acompañarlos a almorzar.

"Papá, debe haber alguna forma de que pueda zafarme de eso," escuché la voz de Edward por detrás de la puerta. No estaba segura de dónde venía. Me quedé quieta por un minuto, tratando de averiguarlo. "Esto es estúpido."

"Edward, son tu familia. Deberías ir a verlos."

"No tengo relación con gente como esa. ¿Por qué ahora te estás esforzando tanto por complacerlos?"

"Porque Edward, ellos son la única familia que nos queda."

"No, papá, es la única familia que te queda a ti. Yo tengo una familia completa al otro lado del océano. Por eso no quise volver con ustedes cuando se mudaron de vuelta aquí. ¿Por qué debería hacer que Bella pase por eso?"

"Edward, pueden ser muy educados."

"¿Educados?" Edward se burló. "Recuerdo a mi abuela llamándome el pequeño bastardo mestizo más de una vez. ¿Qué dirá de Bella?"

"Edward, hablé con ellos. Me aseguré que entendieran la importancia de Bella para ti. Por favor, hazlo por mí. Tu madre lo hace," dijo Carlisle, suspirando pesadamente.

"Eso es porque mamá tiene agallas de acero. Deja que todo lo que dicen le resbale como la lluvia."

"¿Por favor?"

"Bien. En el momento en que digan algo de mal gusto o grosero, me voy. Me voy a llevar a Bella, y nos iremos, y no voy a volver a verlos. Amo a Bella, y no permitiré que digan una sola cosa mala de ella."

"¿Crees que quiero que digan todas esas cosas sobre ti y tu madre?"

Esa fría pregunta se encontró con silencio. Edward salió furioso de la habitación dos puertas más allá. Mordí mi labio, mirándolo con timidez. Sus ojos verdes se dispararon hacia mí, enterneciéndose al instante. "¿Estás lista para almorzar?" Preguntó en voz baja.

"Sí, deja me pongo los zapatos."

Entré a la recámara y empecé a ponerme mis calcetines. Edward me siguió, decidiendo hacer lo mismo. "¿Qué tanto escuchaste?"

"Lo suficiente," le dije, mirándolo mientras trataba de ponerme el zapato izquierdo. "Edward, no tienes que preocuparte por mí. Soy una chica grande. Puedo manejarlo. Si se vuelve demasiado, me defenderé."

"No quiero que tengas necesidad de hacerlo," dijo bajito. "Bella, no puedo… no permitiré que te hablen de la forma en que lo hacen con mi madre. Mi padre siempre tuvo el deseo que cambiaran con ella. No lo han hecho. En todo este tiempo, no lo han hecho. No quiero desperdiciar un solo segundo de mi tiempo tratando de complacer a personas que son así de horribles y desagradables."

Me levanté y me acerqué a él, poniendo mis brazos alrededor de su cintura. "Estaré bien." Le aseguré. "Nada de lo que puedan decir me hará sentir mal. Bueno, tal vez me moleste. Pero no me hará sentir mal. Ahora, vamos a almorzar y luego al zoológico."

"Está bien," dijo entre su aliento, tomando mi mano para que pudiéramos caminar juntos al comedor.

De almuerzo, comimos pastel del pastor, que nunca antes había probado. En realidad, fue perfecto. Le pregunté a Edward si podía prepararlo y me aseguró que podía.

"Mamá, ¿hay algo de postre?" Preguntó cuando empujó su plato. Solté una risita, y me miró con inocencia. Me guiñó el ojo juguetonamente, sonriéndole entonces con inocencia a su madre.

Prácticamente podías ver a su madre derritiéndose al instante. Alguien era un hijito de mamá, pero me agradaba eso. Era lindo ver la relación con su madre.

"¡Por supuesto, querido! Sabes que siempre tengo postre a la mano. ¿Qué te parece un pedazo de tarta y algo de café antes de irnos?"

"Oh, tarta," dije, levantándome cuando Esme lo hizo. "Te voy a ayudar."

"Entonces, ¿cuál es la verdadera razón por la que me estás ayudando con el postre?" Esme me preguntó con esa misma ceja levantada que Edward tenía. Era muy sorprendente, de hecho.

"Edward y Carlisle estaban teniendo antes una discusión. Apenas se hablaron durante la cena. Voy a darles una oportunidad para hacer las paces," le dije, encogiéndome de hombros al colocar la jarra de café en la bandeja que Esme me proporcionó.

"Vas a ser una excelente madre algún día," me dio una sonrisa brillante, poniendo una tarta de aroma dulce en la bandeja junto con unos cuantos platos y tenedores limpios.

"Esme, sabes que no voy a sacar un niño la semana que viene," le dije bromeando, tomándomelo con calma.

"No pierdo la esperanza." Sonrió, chocando su cadera con la mía. "Sabes que es inofensivo, ¿cierto?"

"Claro que sí," alargué las palabras. "No quieres nietos para nada."

"¿Bromeas? ¡Por supuesto que quiero nietos! Y si Edward los tiene contigo, ¡eso sería maravilloso! Los hombres Cullen no pueden resistir a una mujer de Texas. Solo estoy bromeando sobre el momento. Tómate tu tiempo. Quiero decir, NO demasiado tiempo, por supuesto."

"Eres terrible," me eché a reír, tomando la bandeja de sus manos. Fue a la puerta y la abrió para mí. Cuando entramos al comedor, Edward y Carlisle estaban charlando sobre fútbol. Edward me dio una pequeña sonrisa y me articuló la palabra 'gracias' cuando le pasé un pedazo de tarta.

"Mmm, esto se ve delicioso, damas," dijo Carlisle de forma encantadora. "Bien. Vamos a apurarnos o nunca llegaremos al zoológico."

El zoológico de Londres estaba a solo unos minutos de distancia, y no estaba muy concurrido ya que era un día entre semana. Carlisle y Esme eran miembros y Edward y yo teníamos las tarjetas, así que básicamente entramos en seguida. Fue una tarde increíblemente relajante.

Por mucho, mi animal favorito fue el tití león dorado. Era una pequeña y linda criatura parecida a un mono. Creo que era algún tipo de mono de todos modos. Era diminuto y estaba cubierto de un pelaje de color brillante. El de Edward era el mono araña. Dijo que siempre parecían divertirse.

Supongo que puedo concordar con eso.

Esme pasó mucho tiempo con las aves. Los búhos parecían ser sus favoritos y tenían una selección decente para que ella viera.

Carlisle solo parecía observar todo, disfrutando de tener a su familia unida por primera vez en mucho tiempo. Quería decirle que entendía como era casi estar solo en este mundo y que en realidad no te agrade la familia que te queda. Recordé las palabras de mi padre en Nochebuena cuando hablaba de mi madre.

"Esa mujer no ha sido normal un solo día en su vida, pero es parte de ti. Tú no has hecho siempre lo que es normal. Es lo que te hace… tú. Sé que está loca. Sé que está completamente loca, pero te ama."

Ni siquiera había conocido todavía a los abuelos de Edward, y empezaba a comprender un poco más a mi madre. Comenzaba a sentirme agradecida que ella estaba solo un poco loca y no era… bueno, malvada.

Decidí que trataría de aceptar la relación que tenía con mi madre al inicio del Año Nuevo. Fue, extraoficialmente, agregado a la lista.


Bueno, tachó una cosa más de la lista, pero ahora ha añadido otra. Aunque todavía no los conoce, todo es de los abuelos de Edward, los padres de Carlisle le ha ayudado a Bella a ver a su madre de forma diferente, como no tan mala, al menos. ¿Se imagina cómo será conocerlos en realidad? A eso vamos, en el próximo capítulo lo veremos. Mientras tanto, ¿qué captaron de este capítulo? Ya varias lo han comentado en los capítulos anteriores, esas preguntas y conversaciones de Edward que indican claramente lo que hay en su mente y corazón sobre su relación con Bella. Y tal parece que es algo común en los hombres Cullen, ¿eh? ¿Lo captaron? Así que se vienen momentos interesantes :) Espero que hayan disfrutado del capítulo y estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y qué fue lo que más les gustó. No he subido capi de los otros fics porque he tratado de mantener el paso de After Christmas y esos fics tienen capis más largos, pero ya estoy trabajando en los capítulos siguientes ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aislinn Massi, Vanina Iliana, Smedina, MelACS, bealnum, Allie, miop, Vrigny, JessMel, bbluelilas, freedom2604, YessyVL13, jupy, saraipineda44, angryc, Car Cullen Stewart Pattinson, Ali-Lu Kuran Hale, paupau1, cavendano13, Rosii, patymdn, Tecupi, Adriu, Marie Sellory, tulgarita, glow0718, Jade HSos, Amy Lee Figueroa, Yoliki, BereB, Lizdayanna, Brenda Cullenn, injoa, alejandra1987, aliceforever85, PRISOL, Lady Grigori, ariyasy, AnnieOR, Gabriela Cullen, Pili, Liz Vidal, Kriss21, lagie, keyra100, Tata XOXO, Manligrez, Say's, Mafer, Bertlin, Pam Malfoy Black, rjnavajas, EriCastelo, Sully YM, lauritacullenswan, Lectora de Fics y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.