27.

Cruzaron las puertas del castillo. Una ráfaga de viento helado les golpeó en contraste con el baño caliente del que salían y un escalofrío les recorrió de arriba a abajo.

Harry aún se sujetaba al abdomen y caminaba encorvado por el dolor. Trató de coger aire, de respirar con normalidad, pero una arcada le hizo taparse la boca y apartarse. Terminó vomitando en un lado del patio de la entrada.

Draco solo podía observarle, pues cuando Harry pedía que se apartara, por su propio bien le convenía obedecer. Además, estos accesos de dolor siempre le provocaban un humor terrible que solía pagar con él.

Se puso en pie, cogiendo aire profundamente. Se limpió la boca y empezó a caminar con decisión hacia la puerta de salida de la muralla. Draco le siguió.

Aceleró el paso cada vez más, hasta que de pronto estaban los dos corriendo fuera del castillo.

El viento soplaba con fuerza y les hacía sentir que iban aún más deprisa. Atravesaron los campos de trigo, que ya amarilleaban en esos días.

El cielo se teñía de rojo sangre con la puesta de sol. las nubes les advirtieron, pero Potter no dejaba de correr. Se estaban alejando a pie más de lo prudente del terreno del castillo.

Siguieron corriendo, como si tuvieran un destino marcado y mucha prisa por llegar. Como si estuviesen huyendo de algo o de alguien. Dejaron atrás los campos de trigo y rodearon el bosque, cuyos límites se extendían casi hasta la zona del acantilado norte.

El estúpido de Potter quería matarle por sobre esfuerzo, desde cuándo tenía esas ganas de hacer ejercicio? No se encontraba tan mal?

El terreno terminó de manera abrupta en vertical hacia el mar. Ahí se detuvieron. Habían corrido por más de veinte minutos. Los dos agotados, con el corazón bombeando enloquecido, medio mareados, jadeando por el esfuerzo. Draco se dejó caer de rodillas, agotado, apoyó después las manos también tratando de coger aire.

Harry, tambaleándose por el esfuerzo, se acercó a la pendiente. Las olas rompían con fuerza sobre las rocas, levantando micro gotas de agua que quedaban suspendidas en el ambiente, formando arcoiris que se desvanecían.

Entonces gritó.

Gritó con furia, con rabia contenida, con impotencia.

Gritó hasta que se desgarró la garganta, hasta que las lágrimas brotaron de sus ojos sin poder controlarlas.

Se dejó caer, también de rodillas, abrazándose a sí mismo y lloró desesperado, como si le fuese la vida en ello, como si quisiera sacar todo lo que llevaba dentro de cualquier manera posible.

A Draco se le partía el alma de verle así y no saber qué hacer. Desconocía tanto a aquel hombre... pero por un segundo pudo ver el dolor que llevaba dentro, porque él también lo había sentido. Demasiadas veces había tenido que cargar él solo con la desesperación, con la angustia, con el peso de la pérdida y la soledad.

No pudo evitarlo, aunque sabía a lo que se arriesgaba, se acercó a él, se arrodilló a su lado y le abrazó con fuerza. Harry no se resistió, le devolvió el abrazo y escondió la cara en su cuello, temblando.

- No puedo más, Draco, no quiero más, no lo soporto, no puedo con esto, vámonos de aquí, huyamos... - rogó desesperado, aferrándose a la capa blanca.

- Vayamos donde vayamos la prisión nos acompaña, Harry - explicó el rubio agarrando la cadena.

De repente Harry se soltó de sus brazos, mirándole espantado con cara de terror, le empujó y le alejó de él. Cayó al suelo en posición fetal, gimiendo de dolor, abrazándose el abdomen, de nuevo.

- No te acerques a mi! No me toques! Quítate! FUERA!! - gritaba, pegando puñetazos al suelo y cubriéndose la cara.

- Harry déjame ayudarte por una vez!- dijo Malfoy agachándose a su lado.

- NO! No quiero tu ayuda! No quiero nada de ti! Sólo quiero perderte de vista para siempre!

Trató de incorporarse poniéndose a gatas y volvió a vomitar. Tosiendo y escupiendo.

- Harry... qué estás diciendo? - preguntó Draco dando un paso atrás.

- Digo que eres una puta maldición, que debí dejar que te murieras en aquel calabozo... De todas las decisiones erróneas que he tomado en la vida liberarte de allí fue la peor de todas, joder, eso digo...

Draco retrocedió. Estaba sin palabras.

No podía entender nada, hace una hora estaba acariciándole como a un niño y ahora le decía que le odiaba. Sintió cómo los trozos de su corazón se rompían en partes aún mas pequeñas.

Estaba siendo sincero antes?

Tal vez estaba siendo sincero ahora?

Qué estúpido había sido creyendo que en el fondo Harry… no, Potter podía sentir algo… Aquellas palabras sonaban irreales, pero dolían más que cualquier tortura o cualquier desprecio.

Resultaban más dolorosas, si cabe aún, cuando las decía la última persona que parecía preocuparse por ti en el mundo.

- Podías liberarme cuando quisieras, si tanto mal te hago porqué no me quitas esta cadena y dejas que me busque la vida por mi cuenta? - preguntó con su tono gélido.

- Porque yo sólo no puedo defender un castillo entero, retrasado de mierda! Y porque no puedo! Crees que de haber podido no te habría quitado esta mierda? Crees que me agrada tenerte siempre cerca? No te soporto Malfoy! - gritó Harry levantándose con rapidez. - Quiero perderte de vista más que nada en este mundo...

Se acercó a Draco y le agarró de la capa. Olía a vómito y a sudor, tenía los ojos hinchados y más oscuros que nunca, el verde había desaparecido. Le miró a los ojos con desprecio, y en tono bajo preguntó:

- Acaso te pedí que me salvaras? No, nunca te pedí nada, ninguna de las dos veces que me has salvado la vida te pedí que lo hicieras. Lo hiciste porque eres un puto arrogante que se piensa que todos le necesitan, que la gente no puede valerse por si misma - escupió Draco, soltándose de su agarre.

- Hablas tú de arrogancia? Te crees que me has importado alguna vez? Crees que pretendía salvarte? Me he arrepentido mil veces por cada vez que te he salvado, una por cada vez que abrías esa boca de engreído prepotente, Malfoy, nunca te he soportado - dijo Harry negando lentamente.

Había jurado por Merlín que no iba a llorar, pero había fallado. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas, solitarias, amargas... Y se odiaba por ello.

Sabía que no era agradable para Potter estar en esta situación, pero de ahí a que sintiera esa repugnancia por él, que sólo quisiera utilizarlo como defensa, tratándole como todos los demás, como si no tuviera sentimientos, como si solo fuese un objeto con un propósito y un fin. Que se hubiera aprovechado de su cuerpo para satisfacer sus deseos de manera salvaje.

Draco estaba en shock, su cerebro no podía creer que todo aquello estuviera pasando. Sintió como la sangre parecía irse de su cuerpo, le faltaba el aire, empezó a marearse, sintió frío y sintió por primera vez el peso de la cadena.

La privación de libertad que había tenido desde que fue capturado, más bien desde que había nacido.

Ahora era él el que deseaba echar a correr y terminar con todo de una puta vez...


Buenas! Supongo que este capítulo no os habrá gustado tanto como el anterior, pues es el preludio de un momento crucial.

Os animo a seguir adelante, porque aunque las caídas son duras a veces te hacen salir mas fuerte y caminar más seguro :)

Podéis dejarme vuestra review de odio donde siempre xD

Muchas gracias por seguir leyendo.

Hasta mañana!

Kanna