Y no debe faltar la descarga de responsabilidad oficial. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.

Y me faltan palabras para agradecer a quién ha estado conmigo desde el principio y espero que siga estando, corrigiendo mis errores gramaticales y alentándome a seguir. ¡Gracias Erica Castelo, por ser mi beta y mi amiga!


Sir James y Victoria Cullen

El viaje a la casa de los abuelos de Edward fue callado y no muy feliz. Prácticamente podría degustar la tensión entre Carlisle, Esme y Edward.

No pude evitar preguntarme de qué se trataba todo esto. Si no les agradaba mucho esta gente, ¿por qué se esforzaban tanto? Sabía que yo todavía trataba de complacer a Renee a mi manera, pero ella no estaba a su nivel. Al menos, ella era agradable cuando quería serlo.

Demonios, incluso me había dado la idea para mi lista. Quizás debería agradecerle por eso, aunque no lo sabe.

Estas personas no parecían ser agradables en lo absoluto.

Llegamos a una gran casa rodeada por una larga verja negra de hierro. Sinceramente, no tenía idea dónde estábamos. Supongo debía haber estado prestando atención, pero estaba teniendo problemas para hacerlo. Toda mi concentración estaba en mi muy rígido novio junto a mí, con su mano apretando con fuerza la mía.

"Liam está aquí," dijo Carlisle bajito, y vi cómo un guapo hombre rubio salía de un coche pequeño pero extremadamente elegante. Era mayor que Carlisle por al menos diez años, las arrugas en su rostro eran más definidas. Una mujer bajita salió después, su piel blanca como la crema facial y su cabello como el café negro. Era deslumbrante pero obviamente había tenido una cirugía plástica. Aunque, era atractiva a su manera.

Nadie tenía esos labios tan llenos sin tener algún tipo de cirugía. Simplemente no era posible o natural.

"¡Carl!" El hombre dijo alegremente cuando el padre de Edward salió del coche. Liam abrió la puerta para Esme, que salió lentamente. Ella no se comportaba con su usual entusiasmo, y eso hizo que me preocupara aún más. "Esme, te ves preciosa como siempre."

"Gracias." Le dio una sonrisa amable antes de irse a parar junto a su esposo.

"¡Edward, Dios mío! ¡Mírate!" Dijo, dejando ahí sus palabras antes de volver su mirada hacia mí. "¿Y quién es esta encantadora dama? ¿Bella, supongo?"

"Hola," dije cortésmente. "Es un placer conocerte."

"También es un placer conocerte," me aseguró, poniendo una mano en la espalda baja de su esposa. "Ella es Siobhan. Carlisle dijo cosas muy buenas de ti la otra noche."

Me sonrojé y miré a Carlisle, que sonreía ligeramente. Era la primera vez que había visto a alguien realmente sonreír desde que esta tarde dejamos la casa de los padres de Edward.

"Eso es muy amable de su parte." Agaché la cabeza.

"¡Oh, es tímida! ¡Eso me gusta!" Liam se rio entre dientes al mismo tiempo que meneaba sus cejas, palmeando bruscamente la espalda de Edward. "Las hace más divertidas."

"¿Siempre tienes que ser tan vulgar?" Dijo Edward, tratando de ocultar la risa en su voz. No hizo un excelente trabajo en eso.

"¿Conoces a tu tío?" La mujer preguntó, acercándose a Edward. "Sí, tiene que serlo. Creo que de otro modo dejaría de respirar."

La abrazó brevemente, dándole una pequeña sonrisa. "Mmm, supongo que tienes razón. ¿Cómo has estado?"

"¡Maravillosamente! Acabamos de volver de unas vacaciones en India. Muy interesantes. Creo que te gustaría, Edward."

"Me gustaría ir un día." Sonrió, apretando mi mano. Sabía exactamente qué significaba eso. Significaba que quería ir conmigo un día. Honestamente, también lo deseaba. Deseaba recorrer el mundo con él.

La mujer finalmente desvió su atención hacia mí y me ofreció su mano. La estreché lentamente y le di una pequeña sonrisa. "Un placer conocerte," dijo amablemente.

"Bueno, ¿terminamos con esto?" Carlisle finalmente preguntó después de varios minutos de conversación formal, no me había dado cuenta, pero todos salvo por mí, solo estaban dilatando las cosas. "Entre más pronto comamos, más pronto podemos irnos."

"Totalmente," dijo Liam. "Como siempre, tienes razón, hermanito. ¿Entramos entonces?"

"Si tenemos que hacerlo," murmuraron las dos mujeres, siguiendo a sus esposos hacia la majestuosa mansión. Miré a Edward con ligera confusión.

"¿También son groseros con ella?" Pregunté, asintiendo hacia la esposa de Liam.

"Oh, sí. Ella es galesa. Mis abuelos básicamente piensan que es basura. Algunas personas aquí consideran que los galeses son…" se detuvo para pensar con cuidado sus palabras. "Bueno, básicamente los consideran como los pueblerinos de Inglaterra. Solo otro prejuicio. Creo que hay muy pocas personas logran conseguir su sello de aprobación. Encontrarían algo qué odiar de ellos."

"Deberíamos entrar." Asentí con mi cabeza hacia la puerta abierta. Esme se quedó, esperándonos, y miraba al coche anhelante.

"Supongo que tienes razón," suspiró bajito. "Vamos, mi amor."

Edward puso su mano posesivamente en mi espalda baja al hacerme pasar por la puerta. Dentro se veía… llamativo. Bueno, para mí de todos modos. Parecía haber algo qué ver en todas partes. Y todo parecía ser de la era victoriana. Esme murmuró algo sobre que estaban en el salón, y Edward asintió, empujándome en esa dirección sin decir nada.

Dos personas mayores estaban sentadas en el sofá de dos plazas, pero ninguno de ellos parecía estar cómodo con el otro. La mujer que tenía un cabello rojizo poco natural recogido en la cima de su cabeza, tenía las manos en su regazo, su espalda extremadamente rígida como si tuviera una varilla de metal metida en… bueno, ya saben. Su blusa de seda subía hasta su barbilla, y traía puestos unos pantalones negros. Todo en ella estaba hecho perfectamente. Incluso, demasiado.

Y podía ver por las líneas en su rostro que nunca sonreía. Jamás.

El hombre mayor era un poco diferente, recargado en el sofá en su traje. Se veía como si pudiera empezar a realizar negocios en cualquier momento. Su cabello era claro, un rubio blanquecino como el algodón. Sus ojos oscuros estaban tensos, sus labios fruncidos cuando su mirada se posó en mí. Me hizo sentir ligeramente incómoda, pero lo ignoré.

"Ah, ahí estás, Edward. Nos preguntábamos si ibas a acompañarnos," dijo el hombre, haciendo un gesto con su mano para que nos sentáramos. Fuimos a una silla al otro lado de la habitación, e iba a permitir que Edward se sentara, pero insistió en que yo lo hiciera, cerniéndose protectoramente sobre mí con sus manos sobre mis hombros.

"Modales, Edward. Por favor, recuérdalos. Haz una presentación," dijo la mujer, frunciéndole el ceño a su nieto. No había sentimientos felices entre los dos, no como con Elizabeth—la madre de Esme.

"Isabella Swan, me gustaría presentarte a mis abuelos, Sir James y la señora Victoria Cullen," dijo casi con frialdad.

¿Sir? No me había dicho que él tenía algún tipo de posición. Lo miré y fruncí el ceño, él suspiró, acariciando gentilmente mi hombro.

"¿Cómo estás?" Dijo Victoria, sin siquiera mirarme. Sabía que ambos sabían quién era yo. Me pregunté por qué pretendían que no era así. Pero no iba a decir nada.

"Hola," dije entre mi aliento, sintiendo mis mejillas sonrojarse.

"¿Puedo ofrecerte un refresco?" Su abuelo dijo, sin que sus ojos dejaran los míos. Sacudí mi cabeza antes de aclarar mi garganta enronquecida.

"No, gracias."

Nos quedamos en el silencio más incómodo en el que había estado por tal vez diez minutos, antes que entrara una mujer y dijera cortésmente que la cena estaba lista.

"Gracias a Dios," escuché que Esme murmuró bajo su aliento mientras entrábamos a otra habitación. Escuché que Victoria chasqueó su lengua con disgusto, al escuchar la opinión que yo compartía. Tenía el presentimiento que no era la única.

Dos personas salieron, pasando platos. No tenía idea qué estaban sirviendo. Parecía ser pavo, tal vez… pero cubierto con algún tipo de salsa. Sinceramente, no se veía muy bueno para mí, y podía ver por la expresión en el rostro de Edward que para él tampoco.

"Así que, Bella, cuéntanos de ti," Siobhan me pidió, cortando la carne y metiendo un pedacito en su boca. Pude ver por su expresión que no le gustó, pero continuó. Como si entre más rápido comiera, más rápido se terminaría.

Miré a Edward en busca de guía y él se encogió de hombros, inclinando su cabeza aburrido hacia sus abuelos que parecían prestar atención solo a su comida. Eso estaba bien para mí. Tomé un gran sorbo de mi vino antes de aclarar mi garganta.

"Um, bueno, soy propietaria de un negocio. Creo sitios web," le dije, empezando con la conversación más fácil y probablemente más inofensiva posible.

"¡Interesante!" Dijo Liam, asintiendo. "No soy muy bueno con las computadoras. Carlisle está un poco más al día con la tecnología que yo," se rio entre dientes, dándole a su hermano una sonrisa de suficiencia. "¿Qué tipo de sitios web?"

"De todo tipo. Soy trabajadora independiente. He hecho cosas desde tiendas de mascotas a restaurantes y a compañías de construcción," expliqué antes de tomar un pequeño bocado de mis vegetales. Estaba evitando la carne tanto como fuera posible.

"¿Tienes un favorito?" Siobhan preguntó amablemente, tratando de mantener la conversación. Era más fácil decirlo que hacerlo, la tensión era tan densa que podías cortarla con una maldita cuchara.

No tuve que pensar en lo absoluto en la respuesta. "El de Edward. Lo lanzamos justo antes de Navidad. Aunque, puede que esté siendo un poco parcial."

Edward colocó su mano en mi muslo y le dio un suave apretón. Le sonreí, nuestros ojos se encontraron cuando puse mi mano en la suya.

"¿Todavía eres un músico?" Victoria preguntó de pronto, dirigiendo su atención a su nieto.

"Sí, señora. Lo soy."

Bufó un poco, devolviendo su atención a su comida. "Esperaba que ya hubieses encontrado una verdadera profesión."

"Madre," dijo Carlisle en un tono bajo de advertencia.

Ella lo ignoró, "Una profesión de respeto. Una posición de poder. Es una lástima. Tenías mucho potencial."

Inhalé con un suave jadeo, sintiendo la ira llenarme por dentro. Coloqué una mano en el rígido muslo de Edward, pero solo sacudió su cabeza, sus ojos devolviéndola la mirada a los de su abuela.

"Me va bastante bien. Me gano la vida dignamente. Disfruto lo que hago," Edward se defendió.

"Eres un Cullen," James interrumpió, finalmente entrando en la conversación. "Debiste haber sido un abogado como yo o tu tío. O un doctor como tu padre."

Liam se echó a reír, "Detestaste que Carl dijera que quería ser un doctor."

"No tengo idea de qué estás hablando." El caballero mayor puso sus ojos en blanco, tomando un sorbo de su bebida.

Tanto Carlisle como Esme se burlaron. Había algún tipo de mala sangre aquí que no entendía.

¿Ya podemos irnos? De verdad quería irme. Esto era horrible. Edward estaba molesto, con todo derecho, al igual que Esme. Todos estarían felices cuando esta velada terminara.

Siobhan aclaró su garganta, obviamente deseando dejar el tema. Al parecer, lo único en lo que pudo pensar en hablar fue de mí.

Vaya, gracias…

"Así que, Bella, ¿tuviste que ir a la escuela para eso o eres naturalmente talentosa con las computadoras?"

"Siempre fui buena con las computadoras," expliqué, pero sacudí mi cabeza, "pero necesitaba entrenamiento mucho más formal para hacer lo que hago ahora. Tengo una licenciatura en informática de la Universidad Tecnológica de Texas."

"¡Ah, eso es excelente! Una educación superior siempre es algo bueno. ¿Alguna vez has considerado volver? ¿Tal vez conseguir una licenciatura en administración?" Preguntó Liam.

"En realidad, nunca lo he pensado, pero estoy segura que probablemente no sería algo terrible si lo hiciera. Tal vez debería ser algo que debería considerar," le sonreí. Él me devolvió la sonrisa, pero era forzada.

"Entonces, también eres de Texas, ¿por lo que entiendo?" Victoria preguntó con una mirada crítica.

"Sí, señora," le dije con un marcado acento sureño. Edward sonrió antes de fruncir sus labios, tratando de no hacerlo muy obvio. "Nací y me críe ahí."

"¡En serio! ¿Qué pasa con los hombres Cullen y las mujeres de América?" Dijo, sacudiendo su cabeza con disgusto. "Sobre todo de Texas. Tal vez hay algo en el agua de ahí."

"Abuela," Edward dijo en voz baja, "mi relación con Bella no tiene nada que ver con de dónde proviene, y todo que ver con quién ella es. Estoy seguro que papá siente lo mismo con respecto a mamá."

"De hecho, de dónde son es una gran parte de quienes son. Amo a Esme por ello," dijo Carlisle, mirando a sus padres. Vi que Esme sonrió por primera vez en horas. Podía ver que él estaba llegando muy rápidamente a su límite.

"No veo por qué querrías casarte con alguien de clase tan baja como—"

"¡Escuche!" Dijo Edward, poniéndose de pie y estrellando sus manos sobre la mesa. "Eso fue completamente fuera de lugar. Mi madre es una persona bondadosa y maravillosa."

"Recuerda tus modales, Edward. Siéntate," dijo James, interrumpiendo a su nieto.

"¡Vaya broma! Tú diciéndome que recuerde mis modales cuando literalmente no tienes ninguno. ¿Tienen idea de los groseros que son realmente?"

"No estamos siendo groseros, Edward. Baja la voz. Simplemente estamos exponiendo los hechos. Tanto tú como tu padre podrían haber elegido algo mejor que," Victoria sonrió con suficiencia, "bueno, ¿realmente tengo que decirlo? Estoy segura que lo saben."

Fue el turno de Esme de realmente cabrearse. Se puso de pie, volcando su silla al hacerlo. "Eres una horrible perra malvada. ¡Cómo te atreves a hablar así de Bella y de mí! Somos tan buenas como tú, sino es que mejores."

"Esme, querida," dijo Carlisle en voz baja tratando de calmar a su esposa, pero ella le dio una mala mirada que lo hizo encogerse. Fue una mirada de 'te lo dije' mezclada con 'No voy a soportarlo más'. Carlisle aclaró su garganta. "Madre, prometiste comportarte."

"Madre, sé razonable. No puedes controlar de quién te enamoras," Liam interrumpió. Aparentemente, fue un error atraer la atención a su persona.

"Quizás, pero si se les paga lo suficiente, usualmente se marchan. ¿Recuerdas esa pequeña prostituta de Nueva York con la que estabas determinado a casarte? La que tenías antes de conocer a esta," dijo, asintiendo hacia Siobhan. "¿Por qué crees que canceló la boda? Lo habríamos hecho con ella, pero te casaste antes que tuviéramos la oportunidad."

Siobhan jadeó, poniendo la mano sobre su boca. "¿Cómo pudiste hacer eso? ¡A tu propio hijo!"

"¿Por qué te estás quejando? Por eso, tú te casaste con él en vez de ella," dijo James, rodando los ojos. Comiendo ininterrumpidamente su cena como si nada pasara. "No que le dieras algún heredero."

Tanto Liam como su esposa se levantaron al mismo tiempo y empezaron a gritar, lo que se mezcló con los gritos de Esme. Carlisle seguía intentando mantener la paz, pero no estaba funcionando. Edward retrocedió, con su rostro rojo. Tomé su mano, y la mirada en sus ojos estaba casi… muerta. Me pregunté si así es como me veía esa noche con Renee.

Aunque no importaba. Sabía exactamente lo que tenía que hacer. Tenía que sacarlo de ahí.

Me puse de pie y lo llevé conmigo. Nadie pareció notar nuestra retirada, ya que su pelea a gritos se volvía más ruidosa y fuera de control. James había dicho algo y Carlisle finalmente explotó, agregando su voz.

Para cuando llegamos afuera, Edward estaba jadeando por aire. "Lo siento mucho."

"No es tu culpa," le aseguré, abrazándolo con fuerza.

"¡Sí, lo es! Sabía que esto terminaría mal. ¿Cómo podría no hacerlo? No quería venir en primer lugar. Pero no quería decepcionar a mi padre. Como él no quería decepcionar al suyo."

"Pero James y Carlisle son dos hombres diferentes."

"Lo sé," dijo, frotando bruscamente su frente antes de cerrar los ojos. "Pero la próxima vez, le diré que no. Me niego a volver a estar cerca de gente como esa. Su esnobismo no tiene límites. De verdad lo siento, mi amor."

"No es tu culpa," le repetí, frunciendo el ceño. Tenía la impresión que él iba a hacer esto el resto de la noche si no lo distraía. "Bueno, ya que al parecer tenemos el resto de la noche, me preguntaba si te gustaría hacer algo."

"¿Qué?" Preguntó, respirando hondo como si tratara de despejar su mente. Por primera vez, no quería saber lo que estaba pensando. Sabía que lo que fuera, era sombrío y molesto y dirigido a su persona. Todo lo que quería hacer era borrarlo.

"Bueno, antes de comprar verdadera comida, ¿por qué no tachamos algo de mi lista?" Le dije, acercándome a él y envolviendo mis brazos alrededor de sus hombros.

"¿Cuál?" Preguntó con curiosidad.

"Creo que a ambos nos vendría bien una noche para nosotros, ¿no crees?" Pregunté suavemente, pasando mis dedos por la parte de atrás de su cuello. "Podríamos ir a un muy lindo hotel y quedarnos ahí. Tal vez comprar algo de comida para llevar. Hacer el amor. Ver una película."

"Me encanta como dijiste eso como si nada," se rio entre dientes, acercándome a él para poder descansar su frente contra la mía. "Hacer el amor siempre está en la cima de mi lista."

"Entonces, ven. ¿Por qué no vamos a la ciudad y encontramos un lindo hotel para quedarnos? Yo pagaré el hotel, tú la comida." Le dije, acariciando su oreja suavemente con mi nariz. Gimió bajito, sus manos sujetando mis caderas con firmeza. Se sintió muy bien estar en sus brazos después de eso.

"¿Puedo decirte algo sin que te molestes?" Murmuró bajito, respirando profundamente.

"Por supuesto. Puedes decirme lo que sea, cariño."

"Creí que estarías más… molesta… después de las cosas que dijeron. Pensé que sería yo el que te consolara, no al revés."

"No me molestó porque sabía que no era verdad," le dije, colocando una mano en su mejilla. "Soy una buena persona. Tengo suerte de estar contigo, sí. Pero no por quién eres, sino por lo que eres. Eres un gran hombre. Un hombre maravilloso. Mi hombre."

"Creo que puedes tachar algo más de tu lista," susurró bajito, pasando sus dedos gentilmente por mi mejilla.

"¿Y qué es eso?" Pregunté con una ceja levantada.

"Amarte a ti misma. Nunca habrías dicho esas cosas antes, cuando nos conocimos."

"Si me amo a mí misma, es por ti," le dije sinceramente. "Tú haces que me sienta feliz de ser yo."

Edward sacudió su cabeza, su hermoso cabello rojo moviéndose con el viento al mirarme con sus cariñosos ojos verdes. "Bella, me alegra hacerte sentir de esa forma, pero no creo que esa sea la razón, en lo absoluto."

"Entonces, ¿cuál es la razón?" Pregunté con una pequeña sonrisa de suficiencia, pasando mis dedos por sus labios. Me sonrió brevemente, besando ligeramente las puntas de mis dedos. "Ya que eres tan inteligente."

Se rio entre dientes, colocando ambas manos en mi rostro para que lo mirara. "Puede que haya ayudado, pero te amas a ti misma por quién eres. Eres una persona maravillosa. Eres inteligente, y eres muy graciosa. Eres sexy, y eres muy hermosa. Solo te di el espejo, es tu propio reflejo lo que ves."

Me levanté de puntillas y lo besé con firmeza, envolviendo mis brazos con fuerza alrededor de su cuello para que no pudiera ir a ningún lado. Mantuvo sus manos en su lugar, devolviéndome el beso con más que un poco de vigor. Gemí suavemente contra su boca, sintiendo su excitación contra mi estómago.

De hecho, era una de las otras razones por las que estaba feliz de ser yo. Él quería estar conmigo por alguna razón, y yo recibía todos los maravillosos beneficios que iban con eso.

Metí su labio inferior en mi boca, tirando delicadamente de él antes de soltarlo. Una vez más lo miré a los ojos, bullían de deseo. Goteaba de su boca cuando me besaba y fluía de las puntas de sus dedos al tocarme.

"Vámonos antes de darle a los vecinos un espectáculo."

"Esa es una excelente idea. Y entonces puedo mostrarte exactamente qué tanto adoro tu precioso cuerpo."


Awwww, ¿ya les dije que amo a este Edward? Pues sí, lo amo, lo amo, lo amo. Y para quienes querían conocer a los abuelos de Edward, ya los conocieron, ¿qué les parecieron? ¿Cuántos se quedaron con las ganas de cachetearlos? Agh, y pensar que hay gente así de esnob. ¡Pero tratar así a sus propios hijos! Algunas ya habían comentado algo sobre por qué Carlisle permitía que trataran así a su familia, y no crean, yo pienso lo mismo. Pero la realidad es que no dejan de ser sus padres, y supongo que en él es cierto que la esperanza muere al último y todavía tenía esperanzas de que cambiaran. Pero después de este encuentro, ¿pensará lo mismo? ¿Ustedes qué creen? En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews son los que mantienen con vida el fandom, los que impiden que más autoras y traductoras dejen el fandom. Y en realidad, no les cuesta nada escribir unas cuantas palabras y enviar ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Isa Labra Cullen, Tecupi, JessMel, Vanina Iliana, BereB, Smedina, Aislinn Massi, Car Cullen Stewart Pattinson, Allie, YessyVL13, freedom2604, kaja0507, Esal, jupy, Sully YM, miop, Adriu, Gabriela Cullenn, Manligrez, Bertlin, Vanenaguilar, aliceforever85, lagie, tulgarita, Sandy56, Pili, Lady Grigori, Vrigny, Angeles MC, injoa, Leah De Call, Lizdayanna, alejandra1987, Brenda Cullenn, PRISOL, Ali-Lu Kuran Hale, AnnieOR, Rosii, EriCastelo, Yoliki, Lectora de Fics, patymdn, Kriss21, seelie lune, saraipineda44, Liz Vidal, Mafer, Jade HSos, cavendano13, glow0718, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, lauritacullenswan, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.