Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

.

.

.

Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

.

.

.

Invierno: Tamaya

.

.

—Tamaya.

En occidente conocida como Begonia. Está flor está relacionada con la paciencia. Dicen que ver a una begonia navegando en un estanque en invierno sola es de buen augurio siempre y cuando no se arranque, de lo contrario habrá un efecto contrario al antes mencionado.

.

Cao Bin mira fijamente el estanque de su hogar y siente rabia, casi furia al ver que esa maldita begonia, ha vuelto a crecer.

—¿Señor Sao Bin? —alude la voz suave de alguien detrás de él, es uno de los ANBU del Hokage—. Le manda a llamar, hay noticias del frente.

—En un momento voy para allá... —anuncia no sin antes tirar al suelo aquella planta que ha desaparecido de su estanque, se pregunta porqué a pesar de qué no siembra plantas, éstas siguen apareciendo. El primero en descubrir esas flores fue Ren el día que lo llevó hasta su hogar para entregarle unos pergaminos para estudiar, cuando Cao Bin regresó con los documentos el niño tenía una flor entre sus manos.

—¿De dónde sacaste eso?

Quizás fue su tono molesto lo que hizo que el niño se pusiera nervioso y señalara el estanque. Ahora cada tanto tiempo, la dichosa flor renace ahí. Cao Bin era capaz de mandar a secar ese estanque artificial solo con la intención de no ver esas horribles plantas, inútiles, inservibles.

.

Un pergamino explosivo detona cerca de ellos y los niños se encogen con el corazón latiendo con fuerza. Tienen tierra en su boca, en su nariz, oído y ojos. Pero no pueden gastar el agua en lavarse, deben de racionarla porque el enemigo ha contaminado el agua del río más cercano, perdió su color transparente y ahora es violeta.

Phichit y Yuuri tiemblan ante el ruido ensordecedor de las ráfagas continuas de los jutsus de fuego que están destrozando todo a su paso, Yuuri es usuario de fuego y tierra, y está acostumbrado al ruido y el calor rodeándolo pero esto es diferente. Phichit está temblando a su lado y le sostiene la mano para apretarla, sabe que Phichit sufre porque percibe las emociones de todos a su alrededor sin embargo procura él al menos mantenerse estable para no angustiar más a su amigo.

El ataque aéreo a la aldea del otoño es terrible, brutal, ha sido sometido sin previo aviso y ni siquiera los líderes de esa aldea pudieron prevenir y muchos civiles como han quedado atrapados en ese ataque, escondiéndose en cualquier esquina, debajo de cualquier escombro, tirándose junto a otros cuerpos porque si el enemigo percibe movimiento hay ataque seguro y la gente no quieren morir; el equipo de Otabek, Phichit y Yuuri tienen como misión llegar hasta una construcción donde tienen que extraer los pergaminos prohibidos para resguardarlos en Konoha que son aliados del país que presenta una eminente extinción.

Con sus trece años de edad comprenden que si quieren sobrevivir deben de luchar contra sus propios miedos, y aunque Phichit está exhausto emocionalmente se aferra a la mano de su mejor amigo, perdieron a Otabek de vista y ellos decidieron seguir adelante porque no quieren perder tiempo, prefieren recuperar el pergamino enviarlo a la aldea con alguna invocación y después volver por Otabek.

Hay otra explosión y ellos se encogen porque esa los deja sordos, Phichit tira de la mano de Yuuri pero ven a un grupo de hombres correr en su dirección, y aliviados observan que son un grupo de avanzada ninja de su propia aldea. Quieren encontrar en esos rostros el rostro a Otabek pero no logran divisarlo, no está con esos, y los heridos que llevan tampoco son Otabek.

Hay una ráfaga de viento y un estruendo en la tierra que los hace sacudirse, el suele se estremece pues la tierra se rompe en grandes grietas, Yuuri salta llevándose a Phichit consigo, gira su mirada y los ninjas que llevan a los heridos son su preocupación, algunos se salvan... otros caen. Aterrizan en el techo de un edificio en ruinas aún puede escuchar los gritos de sus camaradas cayendo, no pueden salvarlos, siente impotencia Phichit tiembla a su lado, el moreno lo toma de la mano y lo obliga a girarse, detrás de él hay una escena surreal. Desagradable. El estómago se le revuelve a Yuuri.

...

Ren jadea soltando arqueadas mientras vomita saliendo de su estado de concentración. Cae de rodillas vomitando lo que ha comido antes, tiembla asustado mirando su propio desperdicio, y jadea convulsivo temblando de pies a cabeza. Yuko se acerca hasta el niño para extenderle un pañuelo que el menor lo usa para secarse la boca.

—¿Te encuentras bien? —cuestiona con curiosidad.

—Sí... lo siento, aún... aún no me acostumbro a percibir todo esto...

—Son las emociones de tu antecesor es obvio que sea una experiencia nueva —masculla Yuko.

Takeshi le enseña el modo adecuado para explorar su propio chakra y poder controlado. En su cuerpo hay rastro de los genes de Yuuri Katsuki y Yuuri ha dejado por todo el Yemor rastros de su chakra y sus recuerdos para que su predecesor pudiera comprender la voluntad de un amo de cuervos. Ser amo de los cuervos es un honor, estas aves no entregaban su lealtad a cualquiera y podían ser realmente poderosas con un maestro invocador fuerte. Ren tuvo la oportunidad de escoger su acceso a los recuerdos de Mila, a los de Toshio, a los de Naoki, a los de cualquiera de los maestros invocadores, pero él prefirió acceder a los de Yuuri Katsuki, su padre porque tenía la firme convicción que en esos recuerdos encontraría un modo para liberarlo, y si no era así, al menos podría encontrar la llave para volverse más fuerte.

El proceso era largo, era tortuoso, el cuerpo le solía doler cuando se iba a la cama y levantarse era un suplicio, había tenido que aprender a cazar su comida y hacerla por su propia cuenta, los cuervos eran carroñeros y traicioneros por naturaleza, así que si se descuidaba un momento se quedaba sin cena. Internarse en el bosque de noche no era buena idea, hasta un "polluelo" como él lo sabía, así que si alguno de sus "hermanos" mayores le robaba el alimento, se iba a dormir con el estómago vacío. Extrañaba a Umi, más de lo que debía de admitir, siempre había compartido con él absolutamente todo y ahora estar alejado era incluso más doloroso que los moretones y costras que se le caían cuando se bañaba.

—¿Quieres parar? —cuestiona Yuko mirando al niño.

—No... —responde sentándose y mirando el vomito, huele asqueroso pero debe de concentrarse otra vez, encontrar el chakra de Yuuri y conectar con él. Es complicado pero ya le ha encontrado el modo después de tantos días y semanas intentándolo.

—Debería de parar y lavar esa ropa andrajosa que trae, empieza a apestar —murmura Takeshi desde su cojín mirando a su discípulo.

—Me baño todos los días —gruñe el niño.

—Pero no lavas la ropa.

—Si la lavo tendré que quedarme desnudo —se queja el niño—. Y no quiero que me vean desnudo...

Yuko ríe.

—Vale, corten ya... Ren-chan, será mejor que descanses, por hoy ha sido suficiente, debes aprender a medir tu chakra, Yuuri-kun tenía una gran resistencia, sin embargo hasta él sabía medir su chakra, racionarlo.

El niño observa en silencio a la mujer y sonríe, porque le gusta escuchar historias sobre su padre. Suspira y se incorpora mientras sacude su trasero.

—Ve a descansar para que salgas a cazar y cenes... después date un baño y a dormir —indica Takeshi y Ren afirma obediente, hace una reverencia a sus dos maestros mientras ve pasar a los tres cuervos que ahora sabe son las hijas de Takeshi y Yuko, son las hermanitas menores de otros tantos cuervos que hay en ese Yermo que nadie le puede especificar con exactitud en qué región se encuentre o si al menos siguen en el país del fuego. Sabe que se llega por medio de invocación y se pueden transportar casi a cualquier lugar por medio de una invocación inversa, cuando él pueda dominar la invocación inversa su entrenamiento en ese lugar habrá terminado y podrá volver a casa, de momento no.

Afuera se encuentra con Akaikara al cual saluda, se sienta a conversar con ese cuervo rojo le gusta mucho conversar con él, al menos desde que hablaron sobre volar, sobre la posibilidad que todos tienen para volar, cuando Ren le preguntó si él podía volar, Akaikara le dijo que sí. Ren le pidió que le enseñara pero Akaikara acertadamente le dijo que él no podía enseñarle a volar pero si podía hacerle pensar en cómo volar.

—Quizás si me monto en la espalda de alguno de ustedes —dijo Ren.

—Entonces qué tal si tú andas con una piedra sobre la espalda.

—Pero no tiene sentido ¿con qué objeto?

—¿Con qué objeto te cargaría yo o cualquiera de mis hermanos en el lomo para hacerte volar?

—Porque quiero volar —respondió el niño.

—Y la piedra quiere moverse pero no puede hacerlo.

Y el niño aprendió que los deseos propios muchas veces no estaban acorde a la de las otras personas, y que el modo en que a veces hacemos las cosas podrían parecer mal a otros, que si queríamos tener, teníamos que aprender a ver las necesidades del otro. Ayudarse mutuamente.

—¿Has pensado en cómo volar, Ren-chan? —pregunta Akaikara.

Ren se queda pensando y afirma mientras que sonríe.

—Excelente, Ren-chan, excelente.

El niño acaricia la cabeza del cuervo mientras se incorpora, más allá están otros cuervos de mayor tamaño, hace dos semanas se hubiera escondido porque le daban miedo, sobre todo el cuervo blanco y el negro que usan grandes collares de oro y plata en su pecho, descubrió hace unos días que no solo son intimidantes por sus tamaños sino por sus habilidades. Probablemente son los más fuertes, lo sabe porque a los cuervos les fascina pelear entre ellos, graznar y tomar el sol, pelean entre ellos como una forma de hacer lazos y distribuirse obligaciones: Los más fuertes son los que cuidan los alrededores, los menos fuertes hacen tareas importantes como cuidar a las crías y el resto entrena, todos tienen tareas y todos son útiles, todos confían entre todos.

Shiroi y Kuroi son gemelos, como Umi y él, todo el tiempo andan juntos y poquísimas veces se separan. Tienen un humor ácido y suelen meterse con los cuervos más pequeños, pero son amables y ayudan cuando deben de ayudar, eso sí con él parecen ser herméticos, pero no son los únicos hay cuervos que lo ven con indiferencia, menospreciándolo incluso, pero no es tan diferente como en casa. Shiroi es el que parece ser más amable con él, casi complaciente preguntándole cómo le va con el entrenamiento y dejándole manzanas o alguna fruta de vez en vez afuera de la cueva donde duerme el niño.

—Voy a cazar —dice Ren despidiéndose de Akaikara y el cuervo lo ve caminar hacia los otros cuervos.

Akaikara lo ve andar y grazna sorprendido cuando ve que el niño se planta a un lado del enorme cuervo. Siente pánico el cuervo rojo porque con facilidad podría ser aplastado por las garras de sus compañeros pero está curioso por lo que el niño vaya a hacer.

—Kuroi —llama con calma—. ¡Kuroi! —insiste y Akaikara se agita. ¿Por qué le habla al cuervo bravucón?

El cuervo negro escucha la diminuta voz, y gira haciendo sonar las joyas que lleva encima, ladea el rostro fijándose en esa pequeña existencia que está parado, cruzándose de brazos.

—Llévame sobre tu lomo a cazar y te daré la mitad de lo que logre cazar —ofrece y Akaikara que está cercano sonríe porque el niño a entendido la colaboración pero le da un poco de temor cómo es que va a reaccionar el otro cuervo.

—¿Quieres que te lleve encima de mi lomo para que te lleve a cazar? En tus sueños, mocoso —responde el cuervo volviendo a sus asuntos.

Ren frunce la nariz y le tira una piedra, la cual le hace cosquillas al cuervo, y de hecho la piedra se queda entre el plumaje. Ren frunce la nariz, hace un par de jutsus y una hilacha de fuego débil e insipiente es escupida de su boca pero no es ni lo suficiente grande ni potente como para hacer daño al cuervo, que al ver los intentos del menor hace que ría de forma sonora.

—Ve a jugar por allá —ordena mientras que con la ala lo empuja y las plumas enormes acarician a Ren que gruñe enfadado, se hace tarde así que no le queda más que ir solo al bosque para buscar qué cenar.

.

Es cierto, las posibilidades de que Ren lograra liberar a Yuuri eran más grandes por la increíble capacidad de percepción del niño, mucho más desarrollado que la que poseía cualquier menor de su edad o incluso del segundo grado, Cao Bin podía compararla con la de un genin, incluso que la de un chuunin, sin embargo el kekkei genkai de Umi lo hacen también maravilloso. El hermano gemelo de Ren ha sido más fácil de seducir de lo que Ren fue, de hecho, Ren siempre se mantuvo reticente a acatar todas las ordenes, oponiendo cierta resistencia y desconfiando, difícil de manipular, era una lástima, pero Umi... Umi es un caso diferente y se da cuenta que bien entrenado ese niño podría llegar a hacer grandes cosas.

La movida de Umi está más lanzado al lado sentimental, y ha sido bastante fácil convencer a Yakov diciéndole que deben entrenar a Umi por cualquier cosa, cualquier atentado como el que sufrió Ren y aunque Yakov parece un poco desconfiado admite que lo de Ren fue una desgracia y una falta grande, sobre todo por la cuestión de que los profesores no supieron como reaccionar al poder del niño, y de hecho, en cierta manera fue una bendición que Karakuro apareciera para llevárselo, aunque hubo silencio por parte del clan de los Cuervos, el hombre sabía que su nieto estaba bien. Había encontrado un maestro para ese poder que él poseía, ahora la idea de que Cao Bin entrenara a Umi parecía ser de cierta manera correcta pues él tenía que estar al frente de esa guerra y Viktor, Viktor se encontraba lejos, no podía hacerse cargo.

—No lo veo correcto —dijo Phichit molesto—. ¿Por qué entrenar en estos momentos a Umi? Él está bien adaptado con la clase, sacarlo puede ser contra producente.

—Eso es cierto —azuzó Min-So, la ayudante del hokage. Cao Bin torció los labios—. Arrancarlo de su entorno sería contraproducente para sus emociones, su gemelo ha desaparecido, su padre no está, déjelo en la academia.

—Pero ahorita está en un momento perfecto como para empezar a entrenarse... interrumpiríamos su desarrollo —señaló Cao Bin.

Yakov en su escritorio guardaba silencio, y mientras torcía los labios pensativo.

—Entrenará con Cao Bin —le tenía confianza a su compañero de equipo—. Pero no dejará de ir a la academia.

Cao con eso estaba satisfecho, pero Phichit era una historia diferente, tanto él como Min-So. Todos parecían percibir esa extraña atmosfera alrededor del hombre pero Yakov en su infinita sabiduría decía que todo estaba bien, y sí el hokage confiaba en alguien, el resto no podía hacer mala cara a sus decisiones, después de todo era el líder en quien depositaban su fuerza y esperanzas.

Un martes comenzó en entrenamiento de Umi.

—¿Quieres que Ren regrese, no? —fue el chantaje del hombre hacia Umi que tímidamente afirmó y se vio sometido a las prácticas

.

—Phichit, Yuuri —gime el ninja que los reconoce de inmediato y va a la cabeza del pelotón que está asegurando la ciudad en ruinas buscando enemigos ocultos, hay muchos—. ¿Qué hacen aquí? ¿Dónde está Otabek? —pregunta el ninja compañero acercándose a ellos. Yuuri iba a abrir la boca pero todos se dispersaron al acto saltando a los costados pues una lluvía de shuriken iban contra ellos, Yuuri se queda en el medio y hace varios jutsus de forma rápida para inflar su pecho y hacer que de su boca una enorme flama de fuego detuviera dicha lluvía.

Los ninjas de Konoha, ante el contra-ataque de Yuuri saltaron a buscar a aquellos que los agredieron en primer lugar. Phichit y Yuuri deben seguir avanzando porque tienen una misión que cumplir, evaden los ataques del resto. Los bastardos de la aldea enemiga habían incursionado en el interior de la aldea y ahora asesinaban a todos a su paso fueran civiles o shinobis, los de Konoha debían evitar eso.

—¡Yuuri! —grita Phichit saltando desde su posición hasta el medio de la calle que se había convertido en campo de batalla y mordiendo su dedo pulgar hace los jutsus de una invocación, en el presente Ren lo imita repasando el recuerdo lentamente, y el recuerdo de Yuuri así como las acciones de Ren se complementan y ambos estampan la mano sobre el suelo.

En el caso de Ren no ocurre nada pero Yuuri es capaz de invocar dos cuervos enormes, Shiroii, Kuroii y una parvada de cuervos más pequeños. Ren abre los ojos con lentitud. Esos dos cuervos eran las invocaciones personales de su padre, eran los familiares de Yuuri.

—¿Qué tal fue hoy? —pregunta Yuko viendo que el niño se ha despertado con tranquilidad de su meditación y sonríe suavemente el niño en respuesta de la pregunta. Talla su ojo.

—Muy bien... —infiera incorporándose—. Iré a cazar, y después comeré, me bañaré y dormiré —explica mientras se sacaba la camisa que llevaba puesta y la tiraba por ahí, estaba muy sucia, además, había descubierto que si andaba de forma más natural podía percibir más del ambiente, era como si su entorno le hablara, cada rincón tenía oculto un suspiro de Yuuri que había esperado por él.

Observa el montículo de piedras que hay, son unos cinco metros de escalada, arriba solían posarse sus hermanos cuervos para tomar el sol y secar sus plumas después de los baños calientes en las aguas termales naturales que había en las cavernas en el interior del bosque. Debajo de estas piedras, de este montículo, estaba Shiroii, Kuroii y otros cuervos más bebiendo Corvus sake, una especie de lícor sólo para cuervos.

Él se restriega la nariz y escala desde el otro extremo en silencio hasta que llega a la cima, los cuervos ahí le observan pero no dicen nada, deciden ignorar al cachorro humano.

—Kuroi —llama el niño otra vez desde el filo de aquellas piedras.

—¿Ah? —el cuervo negro se gira para ver como el mocoso humano tiene intenciones de tirarse, pero lo observa temblar, desde ahí puede ver cómo las delgadas rodillas le tiemblan.

—¡Hoy me llevarás a cazar! —gime.

—¿De verdad? —cuestiona riendo con ese tono cavernoso, volviéndolo a ignorar para seguir conversando con su hermano y los otros cuervos. Ren aprieta los labios pero... bufa, no lo hace. Regresa su camino, algún día lo llevará a cazar, algún día volará sobre su lomo.

.

—¡Reacciona Umi! —grita Cao Bin y el cuerpo del niño rebota contra el suelo, mientras se incorpora rápidamente porque no quiere recibir otra patada, su cuerpo está curtido de moretones y raspones, hay ocasiones en que se dobla del dolor antes de poder llegar a casa, pero la idea de traer de vuelta a Ren es su motivo para seguir peleando, seguir esforzándose, estirar una pierna, la otra y dar un paso hacia el frente.

Rueda por el piso, algo tibio moja su rostro, y escurre por su ojo. Lo restriega haciendo varios sellos con sus manos para dejarlas caer al piso haciendo barreras de hielo que se forman una tras otra hacia Cao Bin y el hombre salta esquivándolas con bastante facilidad. Salta y en lugar de huir aterriza sobre una de estas y corre sobre ellas para tirarse hacia Umi que asustado gime viendo como la sombra del adulto se proyecta sobre él. Abre mucho los ojos y el color se le va del rostro, tiene una sensación fría y caliente que desciende hasta sus pies y gime.

—Eres tan débil, Umi, tu hermano era mucho más fuerte —ruge Cao Bin preparándose para darle un golpe final, lo que necesita es un poco de sangre del niño. Es todo lo que requiere, hacer contacto con él y su plan podrá ser llevado a cabo.

Pero es un barrera de hielo mucho más grande que las que Umi hizo que se alza de último momento y golpea con violencia el abdomen de Cao Bin que estando en el aire no pudo hacer mucho, éste sale disparado hacia un costado, ahora es él el que tiene que rodar por el suelo para que estas placas no lo aplasten, y hace varios sellos con sus manos para abrir una barrera de hielo.

Umi parpadea confundido limpia con su trémulo pulso su rostro ensangrentado, y se recarga del suelo para no caer completamente de bruces mojando sus labios. Escucha un par de estallidos y un enfrentamiento, sin embargo unas amables manos le cubren los hombros, gira su rostro y Phichit le sonríe con amor. Carga a Umi mientras que éste deja que el cansancio y el temor lo venza totalmente, recarga la cabeza del niño contra su pecho y los latidos de ese corazón hacen que lentamente el resto de las cosas desaparezca por completo.

.

Ren ya no usa camisa, desistió de usarla hace mucho, tampoco pantalón. Vive usando solo unos calzoncillos de tela, tiene dos pares, de ellos, usa uno mientras el otro par se están secando. Akaikara ha hecho bonitos adornos para su cabello y Genkikara, otro cuervo de plumaje azul, le ha enseñado como mejorar su taijutsu. A veces le vendan los ojos y debe de pelear cuerpo a cuervo con Genkikara, sus sentidos se vuelven más agudos sin notarlos.

.

Umi desde aquel día no ha mencionado palabra alguna y pasa sus días mirando fijamente uno de los libros que su hermano solía leer, y no entiende ni la mitad de lo que dice pero aún así lo ve, acaricia los filos de las páginas pensando a su hermano estudiando mientras él entrenaba con su padre.

Viktor lo observa en silencio desde el marco de la puerta con angustia y tristeza, de reojo mira la fotografía de Yuuri que descansa en una de las muchas paredes. Fue un novio patético, un ninja incapaz y un padre inútil. ¿qué estaba haciendo con la vida de sus hijos?

—Viktor-san —habla Mila desde la puerta de la casa.

Phichit desde la cocina sale secándose las manos camina hasta donde está Viktor posando una de sus manos sobre su hombro apretando suavemente.

—Yo me haré cargo, Viktor-san —le informa y el shinobi sonríe débilmente antes de entrar a la habitación de su hijo, besar su frente, sobre la cicatriz que ha quedado del "entrenamiento" de Cao Bin.

—Lo siento... —masculla Viktor y Umi alza la mirada a su padre para abrazarse de su cuello. Comparten amor en silencio.

.

Ren puede entrar en su forma de meditación directamente, y los recuerdos que conecta con su padre Yuuri son más nítido, ahora no sólo ve su faceta de ninja, si no es capaz de ver el amor que le profesa a su padre. Mucho amor.

—¡Ah! —grita Ren saliendo de golpe de su estado de meditación profundo cuando su padre Viktor empuja a su padre Yuuri contra un árbol y le hala de golpe el chaleco para besarle el cuello.

—¿sucede algo? —pregunta Yuko preocupada.

El niño va rojo hasta las orejas hacia fuera de la sala de meditación negando, ahora él también resuena cuando camina porque lleva tobilleras en su pie izquierdo. En lugar de ir a cazar o intentar que Kuroii lo lleve en su lomo, como es todos los días, va directo al mar donde se antes de gritar totalmente avergonzado.

—Creo que... deberías enseñarle qué recuerdos ver y cuáles no... —masculla Yuko a Takeshi.

—Tranquila, eso lo mantendrá alejado de problemas con chicas y chicos por un tiempo —sonríe el maestro del niño—. Los niños normales necesitamos un trauma o dos —ríe divertido.

.

Umi ha dejado sus estudios en ninjutsu, le es incapaz sostener un kunai sin llorar. Phichit le enseña algunos ninjutsus para protegerse pero son los básicos y estrictamente necesarios. Aún se pone sumamente nervioso si ve algún ninjutsu cerca a él, las pesadillas de los crueles entrenamientos con Cao Bin lo persiguen, a veces incluso moja su cama.

.

Ren ha escalado la roca donde los cuervos toman el sol, mira debajo a Kuroii que al parecer escribe un enorme pergamino. El niño, no parece tan niño, al menos no cuando se aleja del filo para correr hasta el borde y saltar extendiendo los brazos. Akaikara lo ve todo desde lejos, todos lo ven y Kuroii siente el peso del niño y no duda en abrir sus alas.

.

Cuando Viktor vuelve Umi se ha ido a vivir con su abuela y Phichit lo visita de vez en vez.

.

Cuando Ren ve el último recuerdo que Yuuri ha dejado en ese lugar sabe lo que tiene que hacer.

.

Umi puede llevar las cuentas sin problema y su bisabuela está sorprendido de que es muy social, más que Viktor cuando tenía su edad. Aunque no puede dejar de notar como su nieto ve con cierta nostalgia difícil de ocultar al resto de los niños de su edad que son genin. Umi lleva en su sangre el gen de dos grandes shinobis, es obvio que el filo del peligro le llame.

.

Ren puede escuchar a las flores hablar y Yuko junto con el resto de los cuervos no se sorprenden pero se maravillan. Yuuri era capaz de hacer lo mismo. Aunque no pueden dejar de observar con cierta pena como su polluelo mira absorto el mar, nació con una mitad, es obvio que le llame desde Konoha.

.

Umi está aprendiendo a hacer cuentas y llevar los números de un negocio, le han enseñado etiqueta, historia y ciencias.

—Puedes volverte el dueño de todo esto, Umi, puedes hacerlo si tú quieres —Viktor le acaricia la cabeza a su hijo y Umi le sonríe de forma profunda.

—Sí, papá.

—Yo te voy a apoyar siempre, y te voy a amar.

—¿A Ren-chan, también?

—A los dos, a Ren y a ti.

El niño sonríe satisfecho.

.

Ren está lavándose el cuerpo y Yuko lo espera al borde de la laguna con algo entre sus manos. El de cabellos negros sale escurriendo toma lo que le han ofrecido, los toma con cuidado y sonríe.

—¿Quieres que me ponga ropa?

—No puedes volver desnudo, Ren.

—¿Volver? —Nikiforov alza la mirada.

—No podemos tenerte más tiempo aquí... aprendiste lo que tenías que aprender, y para desarrollar tus otras habilidades necesitas otros maestros, Ren.

Ren baja la mirada sin decir palabra.

—¿Podré volver aquí?

—Siempre que quieras —comunica ella peinando hacia atrás los cabellos húmedos del niño—, Yuuri-kun venía aquí, por aquí también es su hogar.

Ren sonríe apretando el kimono que le han entregado.

—¿Umi podrá venir?

—Cuando esté listo, así como tú lo estuviste un día —toca el corazón de Ren—. No pierdas lo que hay aquí... recuerda que en tus manos tienes un gran poder.

Ren aprieta los labios suavemente para afirmar de forma violenta.

—Ahora... es tiempo. Y tu decisión lo que harás de ahora en más...

.

Umi y Ren tienen doce años cuando la guerra alcanza su punto más lánguido, ni siquiera hay batallas importantes, sólo todos se han cansado de la guerra, no hay nada que . Han pasado seis años desde que se separaron.

Viktor ha pasado alrededor de seis meses en la aldea sin ir al frente, hay roces entre ninjas de los dos frentes que han compuesto esa horrible guerra pero la tregua se ha mantenido intacto los últimos tres. El Hokage ha pensado seriamente en abdicar a su puesto y ve con buenos ojos como prospecto a Minako o a Viktor. Ambos son buenos candidatos y el consejo parece de acuerdo.

Ren ha hecho con éxito la invocación inversa y a aparecido en algún lugar, no en la aldea, pero si cerca de ella, mira a su alrededor. Está en un bosque, en uno que luce familiar, la sensación es diferente a como era antes jugando alrededor, sí, es el bosque que rodea Konoha. Olisquea el ambiente y huele a su casa.

Quizá deba de ir directo a casa y decirle a su padre: "Hola, volví, me fui pero volví... lo lamento por sellar a Tsubaki, pero es un hijo de puta que me pudo haber apuñalado". Moja sus labios y decide caminar en dirección contraria, quiere ver que hay más allá de las murallas de la ciudad, y después podrá volver con calma.

Umi ha terminado con éxito su sexto año de escuela regular. Los exámenes chuunin están a la vuelta de la esquina, y hay tensión, sin embargo Konoha está envuelta en una extraña algarabía propia de un festival, lo que se necesita para disipar las nubes grises que cunde el cielo de forma constante. En las tiendas de la familia Nikiforov los negocios parecen ir bien.

—¿Quieres volver a vivir con tu padre, Umi? —pregunta la anciana mujer mientras ve al preadolescente cargar un costal de arroz que deja frente al mostrador. Los empleados han pedido el día libre porque quieren ir a ver a los otros genin que llegaran de las aldeas aliadas y vecinas que presentarán los exámenes para chuunin.

—¿Por qué no vienes a vivir tú también con nosotros, abuela? —interroga respetuosamente y se alisa las bonitas y elegantes ropas que lleva puestas, la mujer con sus arrugadas manos le acarician el redondo rostro, y sacude sus hombros, ha subido un poco de peso pero es perfecto como es Umi, es adorable y le recuerda a su difunto hijo, el tío de Umi.

—Porque sería incómodo para todos vivir en una nueva casa... además, tu padre quiere que vuelvas a vivir con él, al parecer recibió noticias del Yermo de los huesos.

—¿Noticias de Ren? —ahora pone toda su atención en su anciana tutora. Ella afirma con desgana pero sabe lo importante que es Ren para Umi.

—Los cuervos dijeron que pronto podrá estar de vuelta. Aunque si Viktor es elegido como Hokage —la mujer saca su pañuelo para limpiarle las manos a Umi—. No tendrá tiempo para atenderlos a ustedes... sin embargo me ha dicho que verá más seria la posibilidad para casarse con Sara Crispino y ustedes por fin puedan tener una madre.

La idea choca a Umi al grado que se aleja con labios entreabiertos.

—¿Qué?

La anciana mira a su bisnieto y la sorpresa en esos bonitos ojos azules.

—Umi... lo que pasó con Ren, contigo y ese Cao-sama fue porque no tenían una atención adecuada... con una mujer como Sara al pendiente de ustedes... las cosas van a estar mejor.

—Pero a papá ni siquiera le gustan las mujeres, además tú puedes cuidarnos a Ren y a mí si ese es el problema.

—Yo no voy a vivir para siempre, Umi.

—Pero mi padre no ama a Sara, mi papá ama a mi papá Yuuri.

—No todos los matrimonios son por amor, Umi, y él ya ha hecho muchos sacrificios, merece un poco de tranquilidad y estabilidad.

Umi aprieta los labios y los puños con cierta impotencia. Se siente inútil y es una realidad, que él ha estado ahí cobardemente refugiado en estabilidad y tranquilidad, sin poder hacer nada. Rascó su nuca sintiendo la cicatriz en su frente que le hace recordar porqué es que tan obedientemente aceptó esa estabilidad y tranquilidad. La mujer le extiende la mano y Umi la acepta apretándola fuerte.

—Te amo, Umi, eres un Nikiforov del que estoy muy orgullosa.

El niño solo sonríe antes de besar los nudillos de su anciana bisabuela a la que los ojos se le achican y se siente amada por primera vez en mucho tiempo. Su amor transmitido en forma de estricta disciplina ha dado como fruto el obediente niño que ahora le sonríe nerviosamente.

—Sé bueno con tu abuela y ve a casa por los libros de contabilidad que he olvidado, Umi.

El muchacho asiente con un movimiento de cabeza antes de salir de la tienda. Agradece que le enviará a una encomienda porque de esa forma puede desviarse un poco hacia la calle principal cruzando el puente, quizás con suerte pueda ver alguno de los genin de las otras aldeas. Camina con calma con sus manos en los bolsillos cuando el golpe certero en su cuello lo hacen desvanecerse, los hombres de máscara y ropa oscura que lo rodean se encargan de atraparlo antes de que su cuerpo toque el suelo, desaparecen al instante sin testigos ni rastro.

.

Un cuervo grazna el cielo, y a Viktor los graznidos de los cuervos siempre le ponen de malhumor. Los odia, pero trata de no pensar en ello y concentrarse con el trabajo que tiene frente así, lo mismo ocurre con sus pendientes que se acumulan, acompañara a su padre a los exámenes chuunin como su guardia principal esto debido a que estarán los líderes de las otras aldeas y quieren evitar cualquier tipo de conflicto porque a pesar de que hay "tregua" y se habla de una paz definitiva en el ambiente existe esa nube de incertidumbre y dudas. Despeja su mente mirando hacia los primeros cielos que la primavera les regala, el suelo sigue endurecido por la nieve, pero los primeros brotes empezarán pronto a florecer.

Hay un anillo de compromiso en su cajón que deberá entregar también en la brevedad porque quiere a sus hijos con él, pero los quiere tener bien y sabe que solo no puede, lo ha comprobado, y aunque duele la decisión, peores y más difíciles decisiones ha tenido que tomar y sigue en pie, ahora es tiempo de escoger el menor de los males.

.

.

St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).