Ben suspiró ante el contacto de los pequeños dedos de Rey sobre sus mechones de pelo negro. Posó su cabeza en contra del pecho de Rey para escuchar sus suaves latidos de corazón, los cuales se alteraron un tanto ante el contacto de su compañero. No podía negar que se sentía mullido a pesar que la joven profesora no fuera de gran delantera. Con su manos, acarició su suave vientre, nunca la había visto hacer ejercicio pero quizás era fruto de toda esa comida sana de la que todos comían. Ante su frío contacto, Rey se removió un poco. Alzó su mirada y para chocarse con la confusa mirada de ella. No estaba entendiendo lo que estaba sucediendo. Ben bajó su mirada en los carnosos labios de Rey, estaban un tanto mordidos y secos, pero a su vista perfectos.

Quería besarlos. Ansiaba besarlos.

" ¿Ben?" se atrevió a preguntar ella.

Momento que aprovechó para atacar los entreabiertos labios de su compañera. Fue un movimiento rápido, sin dejar espacio a la duda. Un choque de la cual Rey no supo como reaccionar. Las manos de ella subieron hasta sus mejillas, en un momento confuso en el que no sabía si apartarlo o acercarlo, mientras que él, ni corto ni perezoso, subió sus manos hasta el rostro de ella, para que no rompiera ese contacto. Se separaron por un momento, en el que no pudo evitar sonreír, ella demandaba más. Los labios no tardaron en reencontrarse y, en esa ocasión, las lenguas se entrelazaron, ansiosas por conocerse. Rey sabía a fresa y se notaba juguetona. Sus manos subieron hasta su pelo y lo revolvieron con ansiedad de acercarlo más.

Quería más, ansiaba más.

" ¿Ben?" volvió a preguntar ella. Había sido una jugada de su cabeza, no había ocurrido un ansiado beso.

No sabía porqué no se había lanzado a dar un primer beso fuera de cámaras, sin necesidad de tener que probar la falsa relación entre ambos.

" Quiero hacerte una pregunta..." ella trago saliva. Necesitaba saber que ocurría. Ben quiso decir lo que de verdad sentía, pero decidió callarse con una mucho menos sentimental para cambiar por una más familiar " ¿Quieres a Anakin? "

" Claro que si" sonrió como madre orgullosa " Tranquilo Ben, Anakin seguirá contigo "

Oh, dios, como adoraba aquella maldita sonrisa de Rey Sunshine.

Llamaron a la puerta. Ambos padres se levantaron del sofá y abrieron, era Leia quien traía a un triste Anakin Solo. Éste se abrazó a las piernas de Rey de forma posesiva, demandando cariño de madre, para la sorpresa de ambos Organa-Solo.

" ¿Qué ha pasado, cielo?" preguntó ella agachándose para estar a la altura del pequeño.

" Rose no es buena profesora, todos te queremos a ti" le dijo antes de romper a llorar

" Todos los niños quieren que vuelvas, se les ha intentando explicar que no, pero ya sabes como son" les dijo Leia con un tono casi desesperado. " Tan solo tienen que aprender querer a Rose... "

" ¡Nadie quiere a Rose, abuela!" gritó Anakin antes de soltar las piernas de Rey y entrar corriendo a la casa. Rey suspiró, preocupada por su hijastro, a lo que decidió disculparse y entrar para poder hablar con el pequeño. Ben no quitó su mirada desaprobatoria, ansiando que ella cambiara su opinión de inmediato.

" De pequeño con esa mirada no conseguiste una cobaya, ¿te crees que ahora con esa misma mirada vas a hacer que readmita a Rey?"

" No, tan solo quiero que seas justa"

" Lo seré cuando le pongas el anillo a la chica" le dijo Leia antes de marcharse. A Ben se le subieron los colores, aun ni siquiera tenía anillo. Debía aprovechar ese momento en el que ella estaba con su pequeño para buscar en la joyería más cercana el anillo perfecto para ella.

No tardó en entrar para ver la escena más tierna que jamás debía acabarse, Rey estaba abrazando al pequeño, quien se había calmado en sus brazos. No podía negar que Rey era la madre perfecta. Se disculpó con ellos para poder marcharse bajo la excusa de que había surgido un imprevisto en la empresa. Quería estar con ellos saboreando ese momento, pero sabía que habían prioridades que no podían caer bajo el Amazon Prime.

Ayudado con google maps, Ben entró en la joyería más cercana a la casa. Estaba cinco calles más abajo y su apariencia era un tanto a casa vieja. Hacía años que no entraba a uno de esos sitios para cumplir los caprichos de Nova. Las piezas de joyería estaban detrás de varias mamparas protegidas por las llaves de la dependienta, quien miraba la un tanto apariencia desastrosa del comprador. Ben se dijo que debió elegir un mejor modelo que el básico, aunque agradeció ponerse los zapatos buenos. Al no encontrar con la mirada un anillo de compromiso, decidió preguntar a la dependienta que peor lo miraba.

" Disculpa, estaba buscando anillos de compromiso"

" ¿sabes que no son nada baratos?" la pregunta impregnada de veneno barato hizo que el joven Solo sacara la tarjeta oro de MasterSith, aquella que no usaba desde que Nova se marchó de la casa. Las dependientas observaron esa tarjeta asombradas, sabían que, tal como estaba la economía, solo la tenían los clientes de buena cartera quienes en algún momento habían participado en la actividad laboral de las empresas de Snoke. " ¿Tamaño de dedo de la afortunada prometida? " cambió la pregunta a una más amable.

Ben decidió no llamarla interesada o algún insulto barato para comprar el anillo que Rey se merecía. Se fijo en los dedos de la dependienta, eran más rechonchos y las uñas estaban pintadas con un rosa holográfico. Debía ser dos tallas menos que ella.

" Dos tallas menos que tu " dijo con un tono serio y seco.

" Entonces le encantará una estrella " De una de las vidrieras sacó un gran lote de anillos. Todos ellos tenían una enorme piedra pulida transparente. No podía negar que, en efecto, eran diamantes reales, pero sabía que a Rey no le gustaban ese tipo de excentricidades. La joven sacó un pequeño anillo de compromiso inusual, del cual de un grosor fino de oro, anclado se encontraba entre pequeñas espigas de oro y piedra preciosa, se encontraba un pulido diamante en forma de estrella de siete puntas. Combinaba la sencillez con el brillo hermoso. Era como ver un pequeño trozo de Rey. Pudo ver colgando el precio, eran 7 sueldos de la jornada reducida actual, pero le dio igual. Asintió para dar la vista buena de esa joya.

" ¿Tienes cajas en forma de libro? Ella no es de joyas y se sentirá un poco violenta si lo llevo en un típico estuche de terciopelo"

La dependienta le pidió un poco de tiempo para buscar entre los diferentes modelos. Guardó el estuche de joyas bajo llave y dejó la pieza a su vista. No podía negar que esa joya se vería hermosa en los delicados dedos de Rey. Se la imaginaba con una tímida sonrisa, completamente sonrojada, diciendo un tímido si. Pero ahí estaba la duda de siempre, no sabía si de verdad ella lo amaba como él lo hacía. Todo se notaba forzado o excusado bajo la misión principal de salvar a Anakin de Nova, aunque ella no se veía molesta.

La joven dependienta volvió con un pequeño libro de bolsillo del cual la portada consistía en letras grandes que decía "I love You, I know". No sabía porque aquellas palabras le sonaban familiares. La dependienta lo abrió y vio que estaba suavemente acolchado. Destacaba en letras negras escritas a mano una cita del ilustre autor Orson Welles que decía " Tener un final feliz depende, por supuesto, de donde quieras que acabe tu historia ". Era perfecto. Sin dudarlo, asintió para que la joven pudiera terminar de preparar la mejor sorpresa que había preparado jamás para Rey.

De mientras

Rey había convencido a Anakin de bañarse solo, en lo que Ben volvía. No podía negar que toda la situación le preocupaba en exceso. Nunca había visto que sus alumnos dependieran tanto de ella. Todo por aquella boda que aun no tenía siquiera una fecha en el ayuntamiento. No podía dejar de pensar que quizás todo era muy precipitado, tenía un gran cariño a los chicos y, últimamente, Ben se estaba portando de una forma bastante extraña, como si demandara un amor de pareja real. A ella no le molestaba, era más, le encantaba jugar con los largos mechones de pelo negro y su ancha espalda.

Debía admitir que le costaba horrores tener que despedirse de ellos en cuanto se cumpliera el año.

Al recordar de quien era verdaderamente aquel piso, se acordó de Sheev Palpatine. Una sensación de asco recorrió su esófago. Ese señor no le había dado buena espina. Decidió googlear su nombre para descubrir quien era. Grande fue la sorpresa para descubrir que llevaba varias empresas de diferentes sectores, casi siendo la cabeza de un incomprensible imperio del que la gente no dejaba de protestar por las condiciones labores de algunas de ellas. Para su sorpresa ponía que nunca se había casado, por lo que le hizo dudar si de verdad era su abuelo. Quizás era una bastarda de esas. Al ver todo el poder que ese señor tenía, solo se crearon más dudas. Necesitaba resolverlas de inmediato.

Buscó su teléfono y, después de pensarlo detenidamente, decidió marcar una cita para poder verse cuanto antes. No tardó ni medio segundo para decirle que se iban a encontrarse en una de sus empresas a la mañana. Quizás le pedía a Ben que la acercara.

Se escucharon extraños ruidos en el pasillo. Curiosa, Rey se asomó por la puerta para ver que era un chico golpeando con fuerza la puerta de la antigua casa de los Solo. Demandaba a gritos el nombre de Nova, cual humano primitivo.

" Si sigue así ella no saldrá " decidió intervenir. El chico se fijo en ella y, de pronto, bajo sus ánimos.

Rey se fijo en la apariencia del joven, pelo corto pero revuelto, barba incipiente y ropa desaliñada terminado en una rotas converse negras de las cuales podían verse unos desgastados calcetines rojos, dando la mala apariencia de un chico arruinado. Si no fuera que estaba golpeando la puerta de Nova, se imaginaría que era un indigente pidiendo limosna.

" ¿Conoces a la p… mujer que vive en esta casa? " preguntó de forma calmada.

" Malamente " no pudo evitar no mostrar ese desagrado que sentía hacia ella

" Si la ves, dile que Garven ha estado aquí "

" Ok, boomer " intentó bromear Rey, sin éxito alguno.

El chico, de mala manera se marchó. Vio que nada más irse, Nova salió para ver que, en efecto, ese tal Garven se había marchado. Intercambiaron miradas de odio puro a pesar de haber sido gracias a ella que ese chico desapareciera.

" Sal de la familia de mi hombre " grito desde su puerta Nova.

" Sal tu de MI familia, loca " respondió ella " Ben ahora es mía, payasa "

" ¿Qué? " Nova salió de su puerta dispuesta a encarar la profesora. "Dímelo a la cara, mucama barata"

Rey también salió, dispuesta a armar bronca, cuando la puerta del ascensor se abrió, mostrando un sonriente Ben. Guardó la bolsa detrás de él, cambió su gesto a uno de seriedad y se fijo como las dos mujeres se miraban con odio puro, como si una flecha de plomo se hubiera cruzado entre ellas. A pesar de haber visto quien salía del ascensor, ambas no dejaron su pelea de gatas.

Aprovechándose de la situación, Ben agarró a Rey y le robó un beso, como si fuera un beso de bienvenida, breve pero cariñoso. Llena de rabia, Nova entró de nuevo a su piso. Rey iba a replicar pero Ben no tardó en volver a besarla, en esa ocasión de forma más alargada y pausada, tomándose su tiempo de explorar el sabor de Rey. En esa ocasión, dejándose llevar por la lentitud y gentileza con la que había entrado Ben, ella se dejó llevar, descubriendo un sabor menta bastante peculiar, como si se hubiera comido un caramelo para la garganta antes de llegar. Rey cortó el beso de forma suave al notar pesados taconeos alejarse de al rededor.

" Entremos " dijo ella bastante sonrojada.

Cual perro obediente, Ben entró a la casa, agarrando la temblorosa mano de Rey. Se notaba una extraña tensión entre ambos, necesidad de resolver las latentes dudas entre ambos. Ambos cruzaron miradas, deseando encontrar las palabras para resolver aquella situación. Pero nada, no había nada. Ben posó su mirada sobre los labios de Rey, necesitaba volver a besarlos.

" ¿Esa bolsa? " decidió cortar el silencio Rey

" Es que me acordé tarde que debía comprar una cosa " se excusó él, obligándose a si mismo a apartar la mirada de los labios de Rey, como esbozaban una sonrisa de calma y cariño. " Rey, yo... "

" Se que lo has hecho porque Nova estaba delante " Ben se sintió en shock. No se creía que Rey no viera que lo hacía por amor y no por dar celos " tranquilo, ha sido una buena jugada. Solo que aun no me acostumbro "

" No ha sido eso " No sabía porque no la llamaba idiota. Quería gritar todo lo que tenía en mente, pero se decidió a que no. Quizás se lo decía en un restaurante antes de darle el anillo, a ver si, con suerte, abría los ojos de una vez " Da igual. ¿Hay cena no-sana? "

" Aun no he preparado nada, pero espera un poco, que hay espinacas. Mira a ver como se baña Anakin, que lleva un buen rato con el pato de goma darth vader que le compraste "

Si bien fue a ver como el pequeño aun seguía chapoteando a pesar de parecer una arrugada pasa, no pudo dejar de pensar en el intenso beso que quería para Rey. Se sentía un tanto fracasado, con Nova no fue tan difícil, pero en esa ocasión la intensidad obligaba a ser más cuidadosos con los movimientos. Nada más mandar al pequeño a cambiarse se dio una ducha para aclarar las ideas y los movimientos que quería hacer con su chica. ¿sería raro darle un beso de buenas noches? Quizás era un buen primer paso. Así podrían hacer algo un poco loco a pesar de que Anakin durmiera en la habitación de al lado. Podría tocar los senos de ella, saber si era de las que gritaban y arañaban, descubrir sus puntos de placer...

¿Ya estaba pensando en hacer cosas de mayores con ella? ¿en serio?

Bajo la temperatura de la ducha para poder bajar el nivel de sus pensamientos. Nada más terminar de ducharse con agua fría, salió tiritando en bata para poder cenar la comida sana y deliciosa. Por alguna razón, le hizo unas planchas de pavo y una suave crema con las espinacas que descongelaron por accidente. Los dejó cenando para que ella pudiera ducharse sola. No quería negar que la quería acompañar en esa ocasión y no solo enjabonar su espalda…

" ¿Estas bien, papa? " preguntó su hijo al ver que tenía la cara completamente roja

" Es el trabajo, hijo" se excusó él mientras seguía comiendo aquella sana cosa.

Después de cenar, acostó al pequeño Anakin. No quería que viera como su padre de nuevo devoraba con la mirada a su futura madre, a pesar que su pijama gris no fuera nada provocador. Rey se quedó sorprendida y cenó con su compañía mientras que en la televisión reproducían una serie sobre crímenes. Ella cenó rápido, pues tenía una cita a la mañana en las empresas de Palpatine. Fueron a la cama, donde Ben intentó dar su beso de buenas noches, pero Rey se durmió de golpe sobre su desnudo pecho.

Ya lo intentaría en otra ocasión.

A la mañana siguiente, Ben se despertó por los ruidos que hacía Rey buscando en su lado del armario. Estaba con el pelo suelto y en ropa interior, un lindo conjunto negro que hacía resultar su esbelta figura. Se levantó y la abrazó por la espalda, sorprendiendo a la joven.

" Buenos días, osito " dijo ella con una suave risa. No pudo aguantar la tentación de besar su fino cuello, haciendo que a la joven le dieran cosquillas. Su risa se escuchaba como canto de sirena. " Ben, no me distraigas. Tengo la reunión con Palpatine y estoy en ropa interior"

" Si estas hermosa" se le escapó al padre, haciendo que Rey riera un poco más

" Se lo dirás a todas " tentó ella mientras alcanzaba un jersey de lana azul con detalles de camisa blanca. Iba a ser perfecto con unos jeans y unos zapatos que agarró mucho más rápido. Pero todo eso cayó al notar como de nuevo Ben besaba su cuello.

Rey se sentía un tanto violenta, pues no entendía porque hacía eso.

" Solo a la mama que más amo " dijo él haciendo que Rey se sonrojara.

" ¿Eh? " al preguntar de aquella forma, completamente sorprendida, se puso a la defensiva.

" Perdona, me he despertado mimoso " dijo el separándose de Rey y vistiéndose para no faltar al trabajo. Él tardó mucho menos que ella, dada la vergüenza que sentía " Voy a ver a Anakin "

Como en un día normal, Rey terminó de vestirse y fue directa a hacer el desayuno. Pudo escuchar desde la lejanía como Anakin y Ben jugaban mientras el pequeño se vestía para otra jornada estudiantil. Nada más ellos prepararse, ella entró al baño para terminar de arreglar su apariencia a recién despierta. No quería que su supuesto abuelo pensara que ella fuera una cualquiera. Al salir, vio que sus dos hombrecillos estaban dispuestos a salir, ella agarró sus llaves y salieron los tres a cumplir su mañana.

Ben la dejó en la puerta de las oficinas antes de dejar en la escuela a Anakin. Era una torre enorme, haciéndola sentir un tanto acongojada. Respiró hondo un par de veces antes de entrar por la puerta principal. Las recepcionistas la atendieron enseguida, pidiendo su identificación. Ella les dio su numero de identificación y le tocó esperar, puesto que llamaron a Palpatine. Al rato, una de ellas le pidió que la acompañara hasta el ascensor. Subieron hasta la última planta, donde un amplio y pulido despacho se abría de de forma exagerada. Le pidieron que esperara sentada en uno de los sillones. Un tanto acomplejada se sentó y espero paciente. Delante de ella quedaba una amplia ventana de la cual podía ver por encima los demás edificios. La visión imponía respeto.

" Rey, al final has venido " Sheev Palpatine había aparecido desde el ascensor. Para su sorpresa iba vestido con un traje negro. Con él, una secretaría traía café y pastas. Despreocupado y con una siniestra sonrisa en sus labios, se sentó en frente de ella. " Por fin tenemos un tiempo para conocernos "

" ¿Por qué ahora? " fue lo primero que pregunto ella, cauta

" Directa al grano… me recuerdas a mi hijo antes de que se fuera de casa "

" señor, ya no soy una niña y no creo en las casualidades "

" Quiero que legalmente seas una Palpatine para heredar todo mi imperio, pequeña Rey Palpatine "