Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.
Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.
Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.
Veintitrés – Aire.
Mayo.
Para la Semana Dorada, Karen y Tensei recibieron una invitación de los Akimoto.
En primer lugar, era la primera vez que los invitaban a algún sitio como pareja. Ya varias personas a su alrededor sabían de su relación, pero hasta ese momento, los seguían tratando como antes, en ocasiones sin considerar que cada uno tomara en cuenta al otro para algunas de sus decisiones.
En segundo lugar, hablaban de los Akimoto, una familia mágica antigua con la cual la familia Kishuu tenía una relación tensa, pero eso no era novedad para Karen. No, la novedad era que la invitaran pese a ser una Kishuu, lo que quizá debió agradecer a su noviazgo con Tensei.
Y en tercer lugar, a Karen no le cabía en la cabeza que no supiera antes quiénes eran los Akimoto.
—¿Shiraishi–san? —musitó, al llegar al sitio indicado y ver quién la recibía.
Tenía delante a Tenshi, pero como no llevaba completo el traje de heroína, a Karen se le había escapado parte de su nombre de civil… que obviamente, no era Akimoto.
La mujer, de largo cabello castaño salpicado por mechones de un tono rubio blanquecino, asintió mientras sonreía con amabilidad, antes de ceder el paso.
—Bienvenidos. Nos alegra que pudieran asistir.
—Sí, aunque no especificaste mucho acerca de la reunión, solo que era un cumpleaños infantil —indicó Tensei, que como Karen, estaba un poco confundido por el aspecto de su colega.
—¡Oh, eso! Pasen y les explico.
Ambos la siguieron, dándose cuenta que era una casa de estilo tradicional, envuelta en un ambiente extrañamente pacífico y acogedor. Al menos, esa fue su percepción hasta que la anfitriona abrió la puerta corrediza del frente y les llegó el bullicio del otro lado.
—Nuestro hijo Haruto cumplirá años el próximo fin de semana —contó Shiraishi, mientras invitaba con un ademán a los otros dos a cambiarse los zapatos—, pero Natsuki y yo estaremos de misión en esos días, así que adelantamos su fiesta. Invitamos a algunos de los niños del último trabajo y estoy por encargarme del entretenimiento.
Karen y Tensei intercambiaron miradas. Sabían, aunque fuera de oídas, que Tenshi estaba casada, pero no les había pasado por la cabeza que "Shiraishi" fuera su apellido de soltera.
—¡Mamá! —una niñita de cabello oscuro, delgada y luciendo un primoroso vestido verde pastel, llegó corriendo y abrazó una pierna de Shiraishi.
—Hola, cariño. ¿Están bien los niños?
—¡Sí! Papá les dijo lo del aire, ¡están muy contentos! ¡También Haruto–chan! Oye, ¿puedo ayudar?
—No, todavía no, eres muy pequeña, Konatsu. Si practicas mucho, el año entrante, ¿sí?
—¡Sí, mamá! ¡Voy a ver a los niños!
A continuación, la chiquilla regresó por donde había venido, dando un gritito de alegría.
—Es encantadora —aseguró Tensei, con una leve sonrisa.
—Sí, lo es. Natsuki y yo estamos muy agradecidos con ella. Haruto es… —Shiraishi suspiró, antes de mirarlos con cierta pesadumbre—. Nuestro Haruto es enfermizo y casi no sale, así que tratamos de alegrarlo en casa lo mejor que podemos. Y hoy, de paso, hacemos felices a todos esos niños, para que sepan que siguen habiendo cosas buenas en el mundo.
A esas alturas, Karen no necesitaba ser genio para saber de qué niños hablaba Shiraishi. Asintió y en menos de lo que pudiera imaginar, a Tensei y a ella les fue señalado el camino a un patio decorado con globos y serpentinas, donde había una mesa llena de regalos y otra donde reposaba un bonito pastel de betún amarillo.
Los niños abundaban ahí, algunos correteando por los rincones, otros sentados en sillitas mientras charlaban de varias cosas (aunque el tema de los héroes era el dominante, según entendió Karen), y unos cuantos más revoloteaban alrededor de un hombre de cabello oscuro que llevaba en brazos a un niñito que se parecía mucho a él, menos por los mechones de cabello más claro que salpicaban su cabeza.
—Haruto, creo —indicó Karen, haciendo un ademán para que Tensei lo viera.
A continuación, sin previo aviso, la niña de antes (¿Konatsu, se llamaba?) lanzó un chillido de emoción y señaló al cielo mientras aplaudía.
Allí venía Tenshi, en toda su gloria, haciendo que muchos globos de colores se arremolinaran a su alrededor, con ayuda de su singularidad.
—Bonita —dijo una niña de pelo corto y claro, completamente fascinada con Tenshi.
Sí, Karen también lo creía: Shiraishi era bonita, pero más por usar su singularidad de aire para hacer felices a los demás.
—&—
Bienvenidos al día 23, espero que les guste.
Para la palabra del día, decidí presentar de nuevo a una heroína cuya singularidad se basa en el aire, haciendo que Karen y Tensei estén rodeados de niños. Algunos de los cuales sí, son aquellos que rescataron del tráfico de singularidades y si se preguntan cómo es que tuvieron permiso para estar allí, pues fácil: los Akimoto, como insinúa Karen, son magos muy respetados, así que su apellido lugar mover algunas influencias.
Siento que la palabra de hoy no acaba de salir como debe, pero para no echarlo a perder, lo dejo así.
Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Futuro.
