Capítulo 25
Sehrazat entró al restaurant en donde doña Feride la había citado y suspiró. Ella siempre se había sentido con el temple suficiente como para hacerle frente a quien sea, pero el genio de esa mujer merecía un capítulo aparte, además de toda la situación de que ella era ahora, la pareja de su hijo y eso había ocurrido sin su consentimiento…
La vio sentada en una mesa cercana al balcón que daba al Bósforo y se acercó con una sonrisa entre fingida y nerviosa. No porque hubiese elegido tenerla, sino porque así le había salido…
-Buenas tardes, doña Feride…- dijo cuando la mujer la miró- lamento haber llegado tarde, teníamos mucho trabajo en la empresa y Onur insistió en traerme…
-No te preocupes, Sehrazat… estaba disfrutando de este fantástico día y de la vista…
-Bien…- dijo más distendida y tomó asiento frente a ella- aquí estoy…
-Me alegra que hayas aceptado reunirte conmigo…- dijo con una sonrisa Feride.
-¿Por qué no lo haría?
-Bueno… la gente tiende a temerme… dicen que tengo mal genio…
-Doña Feride… para discutir se necesitan dos… créame que yo no quiero discutir con usted…
-Me parece bien… por eso quería conocerte más… tengo que admitir que el hecho de que seas madre, por un lado me inhibe un poco, porque hubiera querido que mi hijo tuviera sus propios hijos pero por otro lado me alivia pensar que tú me entenderás…
-Intentaré entenderla… y en lo referente a los hijos, la entiendo, pero piense que Onur y yo tendremos nuestros propios hijos en caso de que nuestra relación llegue a ese punto…
El camarero se acercó y doña Feride encargó la comida para las dos, era bastante autoritaria, pero Sehrazat se lo dejó pasar, no valía la pena discutir por cosas sin sentido, sobre todo cuando le había dado a entender que no quería hacerlo y menos por tonterías…
-Cuéntame… ¿cómo es que ustedes se enamoraron?
-Bueno… - dijo Sehrazat algo nerviosa, pero sonriendo ante los recuerdos.
-Lo que se pueda contar… por supuesto…
-Así es…- dijo ella en lugar de contradecirla- él me dio una entrevista, yo vine recomendada por mi amiga Bennu….
-Sí… por supuesto… la recuerdo bien…
-En el momento en que nos vimos, siento que fue como un flechazo… pero por supuesto, a pesar de la atracción, ninguno de los dos hizo nada… yo consideraba que él era mi jefe y no pensaría ni remotamente en mostrarle algún tipo de interés… pero ocurrió que él sí comenzó a demostrármelo y le soy honesta… luego de la muerte de mi marido, el papá de Kaan… creí que no querría volver a enamorarme… su muerte fue muy dura para mí…
-Te entiendo… pero ¿qué cambió?
-Bueno… le dije que no estaba preparada para una relación, que era lo que él quería y entonces me propuso ser amigos y empezamos a compartir muchas más cosas que como jefe y empleada… y estuvo a mi lado en el peor momento de la enfermedad de Kaan... y así empecé a contemplar la posibilidad de darle una oportunidad a nuestra pareja…
-Claro…
-Y un día creí que se casaría con Cerem… bueno, él me lo hizo creer y ahí sentí que lo perdía para siempre y que no quería que eso sucediera… entonces fui a su puerta y a decirle que lo amaba y que quería estar con él…
-Ay, querida… la mamá de Cerem y yo perdimos las esperanzas de que se casaran hace mucho, siempre fueron como hermanos…
-Bueno, yo no lo sabía… y eso hizo que me diera cuenta de que quería estar con él realmente…
-Cuando Onur está decidido a algo… es muy raro que no lo consiga…- dijo Feride y comenzó a comer cuando el camarero les trajo sus platos.
La conversación se mantuvo amena, Feride le contó anécdotas de ella con su marido cuando aún estaban juntos y Sehrazat se fue distendiendo un poco…
Onur las vio charlando de lejos, ya había pasado demasiado tiempo y creyó que debía salvar a Sehrazat de las garras de su madre. Se sorprendió de oir las risas de ambas y cuando su mirada se encontró con la de Sehrazat a ella se le iluminaron los ojos…
-Madre… mi vida…- dijo con una sonrisa cuando llegó.
-Onur, querido… ¿qué haces aquí?
-Sehrazat quedó en llamarme para que viniera a buscarla y como pasó mucho tiempo…
-¿Quieres sentarte a tomar un café con nosotras? Recién terminamos el postre…
-Deberíamos volver a la empresa, Sehrazat…- dijo y ella lo miró y alzó las cejas.
-Sólo será un momento… todo almuerzo siempre debería terminar con un rico café…
-Bien… si se han puesto de acuerdo….
-No realmente- dijo Feride - solo he descubierto que pensamos similar en algunas cosas…
-Me alegra…- dijo Onur y le hizo señas al camarero de que le trajera un café también a él.
Luego del café y de despedir a doña Feride que se fue con su chofer, Onur abrió la puerta a Sehrazat y ella le sonrió contenta.
-Te ves relajada, parece que estuvo todo bien con mi madre…
-Más que bien… me alegra que nos hayamos entendido….
-No se qué tienes, pero la has cautivado…
-Me alegra… pero la realidad es que hay una sola persona a quien quiero cautivar… y ese eres tú…- dijo y él se inclinó sobre ella y besó sus labios.
-Mmmm- jadeó Onur en el beso- ¿por qué no vamos directamente a casa? Ya se ha hecho tarde y…
-Onur… ¿a casa dices? ¿a la mía o a la tuya?
-Técnicamente, faltarían poco menos de dos horas para que terminara tu horario… he pensado que si pasamos por mi casa, podríamos aprovechar ese tiempo para algo productivo…
-No sabía que te gustaba llevar el trabajo a casa…- dijo Sehrazat riendo.
-¿Trabajo? No… déjame decirte que no solo el trabajo puede ser productivo…
-Ah…- dijo ella y alzó las cejas, cuando él sonrió con picardía.
Onur se apresuró a llegar a su casa con la promesa de que podrían pasar un momento juntos y cuando llegaron, recibió la llamada de Kaan en su móvil. Sehrazat se sobresaltó cuando escuchó que se trataba de su hijo…
-Dime, Kaan…- dijo y le guiñó el ojo a Sehrazat mientras se iba quitando la camisa- si… puede ser… está bien, lo prometo… pero primero lo hablaré con tu mamá, ¿sí?... yo también te quiero… nos vemos luego… sí… le diré a tu mamá… - cuando cortó, se mordió el labio y ella lo miró expectante.
-¿Y bien? ¿qué quería Kaan?
-Quería comer hamburguesas y que yo te convenciera para quedarme a dormir esta noche en tu casa…
-¿Está intentando manejarme a través de ti?- dijo Sehrazat sorprendida.
-Está pidiendo que los consintamos un poco…
-Onur…. ¿se lo prometiste?
-Le dije que lo hablaría contigo… no le aseguré nada…
-Está manejándote…
-Sehrazat… podemos negociar las hamburguesas, pero no negociaré la noche en tus brazos… es mi oportunidad y no pienso perderla…
Sehrazat asintió y desabotonó su camisa para provocarlo un poco y mostrarle parte de su ropa interior.
-Yo me preocuparía más por el aquí y ahora…- dijo y él se inclinó para besar sus labios.
-Mmmmm… sí…- dijo él y permitió que ella bajara sus pantalones y boxers mientras se entretenía besando su torso.
Onur cerró los ojos cuando la sintió estimularlo intensamente. Cada vez que estaban juntos él se descubría anhelando el roce de su piel con la de él, pero cada cosa que ella hacía para que él disfrutara lo hacía sentir mas y más estimulado y sensible…
Luego de mucho soportar las ganas de llegar al clímax, él la tomó entre sus brazos y la llevó arriba.
La depositó en su cama y descendió sus labios por toda su piel. Ella entrecerró los ojos, amaba observarlo mientras la besaba…
Cuando él regresó por su abdomen y luego su pecho hasta llegar a su labios, Sehrazat se incorporó y lo hizo girar para descender sobre él, algo ansiosa y necesitada de sentirlo en ella…
Hicieron el amor lentamente, disfrutando cada segundo y luego se abrazaron un momento…
-Es tardísimo…- dijo ella mirando el reloj de la mesa de noche…
-Kaan nos debe estar esperando…- dijo él y besó su hombro con dulzura.
-¿Entonces te quedarás a dormir?
-Por supuesto… ¿acaso tú no quieres?
-Sí… ¿cómo no querría? ¿y las hamburguesas?
-Yo creo que deberíamos llevárselas… después de todo nos entretuvimos un rato más "trabajando" y se las merece por esperarnos…
-Puede ser…- dijo Sehrazat y frunció la nariz- espero que no lo use en nuestra contra luego…- dijo y lanzó una carcajada feliz cuando él se levantó de un salto y comenzó a buscar qué ponerse…
Bueno, esto sigue! Espero que les siga gustando. Como siempre, muchas gracias por seguir leyendo!
