Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, otro viernes más de actualización, bueno, cada vez me quedo más sin palabras, así que gracias por todo el apoyo, y les dejo el capítulo.
Nos leemos el próximo martes. 💖
Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨
Lily se mordió el labio inferior, mientras su mano se deslizaba desde su estómago hasta su apertura, jamás en la vida había hecho algo así, al menos no de esa manera ¿por qué lo estaba haciendo? Realmente no lo sabía, gimió cuando imaginó el cabello rubio, o sus manos tocándola, hasta hacia cinco minutos, había estado soñando, que aquel chico de cabello rubio dorado la había besado en el auto, y peor aún que había aceptado su invitación a pasar, y en ese momento, le estaba llenando de una forma completa, posesiva y poco prudente, sus caderas se movieron más rápido contra sus dedos, aquello no era suficiente, desde luego, pero ayudaba un poco a la necesidad que estaba sintiendo de tener a Archer Clarke en su interior.
Abrió los ojos de par en par, los movimientos de su cadera se detuvieron, y una creciente culpa se arremolinó en ella, estaba teniendo fantasías sexuales con el prometido de su mejor amiga, uno que nunca le había dado tales motivos de pensar que era correspondida de aquella manera.
Se levantó apresurada, tomó una ducha con bastante agua fría y caminó hasta su habitación, aunque se detuvo al ver la lechuza en la baranda de su balcón, así que abrió la puerta y entró volando; quitó la carta de la pata.
Querida Lily,
Albus me dijo que habías venido a verme a Osaka hace unas semanas atrás, me sorprendió, pero no te delaté, supongo que estabas teniendo un buen tiempo, espero me cuentes pronto —y no pongas esa cara de ¿cómo voy a contarte si tengo mucho trabajo y tú no sales de Osaka?— Bueno, la buena noticia es que iré la próxima semana, me comprometí con Elisheva, eres la primera en saberlo, y pronto Albus, así que ya, corre y dile la buena noticia.
Con amor,
James S. P.
Lily soltó un chillido de felicidad, no podía creer que después de tanto tiempo volvería a ver a James, su hermano favorito, aunque en los últimos días, Albus estaba peleando bastante por ese puesto.
Se apareció a sí misma en el apartamento de Albus, no podía esperar por contarle, era muy mala soportando cosas como esa en secreto, al menos en esta ocasión, Jamie le había dado autorización de contarle.
Se detuvo en su baile de alegría cuando la puerta se abrió, estaba a mitad del apartamento de su hermano Albus, pero a veces, olvidaba que éste no vivía solo, sino con Scorpius Malfoy.
Unos días atrás, habría hecho algún comentario sarcástico y pervertido, pero simplemente se limitó a observarla, puso los ojos en blanco y se asomó por el pasillo.
—Albus, tu hermana está haciendo un escándalo, sal antes de que la eche de aquí, necesito dormir.
—Lo lamento por despertarte –soltó ofendida.
—Deberías avisar que vendrás, la gente con buena educación lo hace, y más si vendrá desnuda –bufó.
Lily se observó a sí misma, sí estaba desnuda, pero traía la toalla enrolada, así que no estaba desnuda. —Claro, pues te recuerdo que tú…
—No me interesa –contestó, le dio la espalda y azotó su puerta.
La furia subió por su torrente sanguíneo, así que avanzó hasta la habitación del rubio, abrió la puerta sin tocar, éste aún no había llegado hasta la cama, lo jaló del brazo, y sin siquiera proponérselo, lo soltó, para sujetarlo del cuello y besarlo.
Aunque pudo alejarla porque habían quedado que no volvería a pasar y que ella quería una relación seria y estable que no podía tener con él, ahí estaba, besándolo de forma pasional, pegando su cuerpo pequeño y delgado al de él.
Lo empujó hasta la cama, subiéndose a horcajadas sobre él, sin perder contacto con sus labios, gimió, cuando notó la erección del chico debajo de su sexo húmedo, tragó saliva cuando la mano del chico fue hasta su clítoris, presionándolo.
—Vaya, Potter –musitó –sí que estabas preparada ya –gruñó.
—Cállate, sólo hay unas partes de tu anatomía que me interesan ahora.
Él bajó los pantalones de sus pijamas, porque dormía sin bóxer, y ella lo dirigió a su entrada, sentándose lentamente sobre el miembro del chico, gimió, mientras se movía de norte a sur de forma rápida y salvaje, ni siquiera había dejado que él le quitara la toalla.
La dejó debajo de su cuerpo, mientras se adentraba fuertemente en ella, hasta llevarla al clímax, siguió gimiendo y arqueándose ante las embestidas que él hacia hasta que terminó por completo, le besó el pecho y el cuello.
Extrañaba tanto su cuerpo, y ninguna otra mujer provocaba tanto en él como la pelirroja bajo su anatomía, acarició su rostro, cuando cerró los ojos.
—M—
Scorpius observó a su mejor amigo, estaba enfadado, lo notó por la forma en que aventaba sus cosas a su mochila, no dijo nada, se limitó a sentarse pronto lo averiguaría.
—Sabes, Scorpius, también pago el alquiler de este apartamento.
—Sí, lo sé, tú me dejaste quedar ¿recuerdas? Pero ¿por qué viene eso a tema? –elevó una ceja.
—Por Lily –Scorpius se tensó, creyó haber usado un hechizo silenciador, pero, con la excitación de verla así, y de que fuese ella quien iniciara esta vez, quizá lo olvidó.
—Ajá –fingió inocencia.
—Sé que estás decepcionado porque ella terminó su aventura sexual, pero ¿echarla de aquí? ¿En serio? –Gruñó –no tardé más de un minuto cuando me gritaste que estaba aquí, y cuando llegué, no estaba.
—Lo lamento, Albus, no era mi intención.
—Sí, lo supongo –se burló enfadado –iré a trabajar.
—Suerte.
—X—
Lily estaba de bastante mal humor, tenía demasiados pendientes que literalmente desbordaban todo su escritorio en el mundo mágico, se sobresaltó tanto que le dio un golpe en la boca del estómago a su hermano Albus, que simplemente le asesinó con la mirada.
—Lo lamento –se mordió el labio inferior para no soltar una carcajada.
—Ya, vamos, ríete, que mueres por eso –soltó indignado.
La risa cantarina y alegre de su hermana valió la pena por supuesto, así que se relajó, primero la mini discusión con Scorpius sobre haberla corrido del apartamento y después un golpe que no merecía, pero era su hermanita, pudo esquivar el golpe, pero, lastimándola un poco en el proceso.
—Bien ¿qué ocurre? –cuestionó controlándose un poco.
—Fuiste a buscarme en la mañana, y Scorpius te echó, lamento eso.
Ella frunció el cejo, dejándole saber más de lo que el moreno necesitaba, resopló ¿no se suponía que ella había dicho que pondría fin a eso y Scorpius dijo algo parecido?
—Ah, claro –rió.
—Así que dime ¿Qué ocupabas? ¿Un polvo rápido para esta mañana?
—En realidad, Albus, Jamie me envió una lechuza, diciendo que vendrá y eso ya lo sabía –hizo un mohín con la mano –pero, la noticia es que ¡Se comprometió con Elisheva! –brincó emocionada.
El chico observó a su hermana, el brillo en sus ojos y su lenguaje corporal, ella desde pequeña siempre había soñado con encontrar a un hombre que le amara incondicionalmente, y formar una familia, desgraciadamente eso todavía no ocurría, y aunque él la consideraba bastante joven, sabía que ella estaba perdiendo la esperanza de encontrar eso que tanto buscaba, y revolcarse con Scorpius era la prueba.
—Ya, que aburrido –rodó los ojos –y ¿para cuándo llega?
—Dijo que estaría aquí la próxima semana.
—Ah, no es mucho tiempo, además… ¿qué crees que opine de tu aventura con Scorpius? –sonrió triunfante.
—No te atreverás a decirle, Albus.
—Te da pena, a pesar de que te gusta mi amigo.
—Claro que me da pena ¿te imaginas? –Negó –ni de loca presentaría a mis padres con él, por fortuna, tu amigo es por siempre soltero, sin ataduras, libre como el viento.
—Yo lo presentaré como tu novio, si no lo dejas por la paz.
—No te comprendo, Albus ¿qué más te da? –Se cruzó de brazos –soy una adulta, él también, estoy tomando precauciones, él igual, es bastante sexo seguro lo que tenemos él y yo.
—Él jamás tendría sexo con una mujer que no accediera a ser responsable de esa manera –aceptó –en eso tiene un punto, por no ser un irresponsable, pero ya basta de que lo estés usando.
— ¿Usando? –Se burló –Albus ¿yo cómo podría estar usando al mujeriego más grande del mundo mágico? –Rió divertida –dime ¿te gusta?
—A mí me gusta cuidar a las personas que quiero, Lily, y ya sientes algo por él, y si no vas a ser honesta con respecto a eso, es mejor que dejes esa relación por la paz.
—Dime la verdad, Albus, pero cien por cien honesto conmigo ¿estás en contra o a favor de tu amigo?
—Depende el contexto, Lily.
—Claro que no.
—Desde luego que sí, siempre importa el contexto, querida hermanita.
—No entiendo como juega el contexto en mi pregunta.
—Si me molesta que tengan una relación –la señaló –en el contexto actual, sí –Lily le observó seria –te diré la razón, él no será diferente a Josh, y no le importará ponerte el cuerno si se encuentra una buena oportunidad, día tras día, y te romperá el corazón, y terminarás peor que con ese muggle –suspiró y regresó hasta su hermana, le sujetó de las mejillas –en un contexto diferente, en un Scorpius de hace nueve o diez años, adoraría que fuesen pareja, ese chico merecía la pena, el actual… no está ni cerca de querer centrarse, por eso te insisto en que termines esta relación, Lily, incluso si él, hipotéticamente sintiera algo por ti ahora, por muy fuerte e intenso que es, no ha cambiado de estilo de vida.
Lily inclinó el rostro hacia un lado, sintiendo la suave caricia de su hermano, unas lágrimas rodaron por sus mejillas y el varón las limpió, para después besarle la frente.
—Sólo quiero que seas feliz, Lily, que encuentres al hombre que te haga sentir que el mundo gira o se detiene, que el mundo no existe más allá de ustedes, y si él, en algún momento, decide ser ese hombre, créeme, seré muy feliz por ambos, pero eso no pasará, lo conozco.
—Lo sé.
—M—
Albus llegó al apartamento al día siguiente, frunció el ceño cuando una chica desnuda pasó por enfrente de él, rumbo a la habitación de Scorpius, cuando la puerta se abrió, la risa de al menos dos mujeres más se escuchó, haciéndole enfadar, por más que quisiera que él y su hermana fueran felices, Scorpius jamás cooperaría al respecto, y lo prefería alejado de Lily, antes de verla sufrir por llegar a casa y encontrarse con una escena parecida.
—Oye, Albus, pensé que debería…
La risa de las mujeres en la habitación se detuvo, y la mujer en el umbral se giró, la vista de Lily se amplió bastante al sorprenderse, así que siguió su mirada, y se arrepintió, Scorpius estaba junto a la mujer, completamente desnudo, y en un momento, la chica había decidido que era buena idea comenzar un espectáculo al estimular la erección del rubio con su mano.
—Por los cielos –gruñó Albus –tú –señaló a su amigo –deberías encerrarte en tu habitación y evitarme este tipo de actos.
—Yo-Yo –tragó saliva al ver a Lily.
El mediano de los hijos Potter supuso que debería ser la primera vez que Lily lo veía así —rodeado de otras chicas, porque era obvio que desnudo, ya lo conocía—, la mirada de Lily se desvió hasta su hermano.
—Necesito ayuda de los Aurores, tengo bastantes casos que necesitan ser investigados, y literalmente se desbordan de mi escritorio, si no quieres verme al borde de un colapso emocional, por favor, revisa algunos ¿puedes?
—Yo tengo mucho trabajo, Lily, no estamos jugando a…
—Yo te ayudaré –soltó Scorpius, empujando a la chica y avanzando hasta ellos, sujetó un cojín del sillón y cubrió su erección –no tengo trabajo por el momento y…
—No me interesa tu ayuda –soltó enfadada Lily.
—Es raro, porque por la mañana vaya que la necesitaste, estabas bastante caliente, ¿no, Potter?
—Bueno, para tu información, estaba pensando en otro –guardó silencio, aquella información no la quería compartir con nadie –así que sí, ese ardor, no fue causado por ti, sólo fuiste un medio para un fin –se giró hasta su hermano de nuevo –bien, te enviaré una lechuza desde San Mungo cuando este empleo termine conmigo.
Ambos chicos se quedaron callados, cuando las flamas verdes se apagaron se observaron, la mirada gris dijo más de lo que realmente Scorpius quería compartir de cualquier forma.
—No lo dijo bromeando ¿verdad? –Cuestionó serio –ni para ponerme celoso ni nada de eso.
—Lo dijo en serio –aceptó Albus.
—Dime ¿ella te comentó sobre alguien que le interese de forma romántica? –levantó las cejas.
—Ah, es que ya el maldito hechizo que usaste en sus zapatos no te da información ¿no?
—Sólo me aseguro que no le ocurra nada, el mundo muggle es muy peligroso, Albus, alguien tiene que cuidarla –bufó.
—Pues ya viste que tú no tienes autoridad para eso, ni siquiera mi padre lo hizo… Sabes, mejor déjala en paz.
—M—
Scorpius estuvo tentado a ir a buscarla más veces de las que le gustaría admitir, haber perdido su autocontrol, lo que lo mantenía en equilibrio lo tenía hecho un enorme lío, y no era para nada bueno, se había prometido que erradicaría aquella necesidad, que limitarse a una sola pareja, depender del amor de alguien era para perdedores, lo mejor de la vida era el sexo, y no necesitaba a una persona en específico para obtenerlo, podía ir por ahí buscando y conquistando, después de todo, era lo suficiente atractivo para eso.
Se puso de pie rápidamente, avanzó hasta la chimenea, iría a buscarla, no le interesaba, mentiría, invitaría cualquier cosa, observó el reloj, era miércoles, significaba que estaba en el mundo muggle, y no quería toparse con esa chica Sam.
Avanzó por el atrio del ministerio, le sonrió a Clarisa, se sentó en su escritorio y después de una charla corta, porque el trabajo no dejaba de acumularse, decidió ir hasta el escritorio de Lily, tomar unos cuantos pergaminos y solucionar aquello, era eso, o regresar a casa a morir de ansiedad por querer buscarla, pero su orgullo Malfoy no se lo permitiera.
Leyó cada uno de los reportes que tenían que ser supervisados, normalmente ellos les pasaban los casos a los autores, pero siempre les tocaban a los recién egresados mientras adquirían un poco de destreza y habilidad en el campo, aquello no tomaba más de quince minutos, como él no estaba en turno laboral, no podía saber porque aquellos pergaminos no habían sido atendidos todavía.
Fue dé lugar a lugar, con una extraña tranquilidad por estar ocupado en algo por sencillo que fuera, lo malo y lo que no había pensado es que no podía formar aquello por él solo, equivaldría a una sanción administrativa que no alcanzaría a pagar en ese año con su salario de Auror.
—M—
Lily entró el viernes por la tarde a la oficina en el ministerio, Clarisa ya no estaba, así que no pudo evitar refunfuñar, un poco de apoyo laboral no le vendría mal, su vista fue hasta los pendientes, a esas alturas ya tendrían una mini bodega de tanta acumulación, para su suerte, las cosas se veían bastante despejadas, sus hombros se relajaron un poco, revisó uno de los pergaminos archivados por su compañera, tenía la firma de un Frederick Summers, era uno de los nuevos miembros, en el próximo Agosto cumpliría un año, sonrió, tendría que comprarle un caro whisky de fuego, ya sabía que premiarlo por hacer su trabajo estaba fuera de las reglas que la ministró de Magia, y su tía, Hermione Weasley, tenía como irrompibles, aun así, Albus había comentado que el departamento completo estaba vuelto loco, eso ameritaba un aliciente.
Añadió al menos cincuenta pergaminos a la pila, antes de levantarse e ir a su casa, James llegaba ese fin de semana y no quería lucir como un desastre después de no verse en tanto tiempo.
—X—
Scorpius acomodo el pergamino en el montón que tendría que firmar más tarde Rick, a cambio de ese favor, tendría que invitarlo como miembro del Zeus, y lo hizo, sin problema alguno, cuando antes, preferiría la muerte, todo fuera por ayudar a esa pelirroja testaruda.
—No fue muy difícil que Rick te echará por la borda ¿sabías? –soltó Albus junto a su amigo.
—Alguien en algún punto tendría que hacerlo, y realmente ese escritorio se estaba desbordando, pero lo que más me preocupaba era la salud de tu hermana, realmente se estresa por ese trabajo.
—Pero es un buen trabajo, percibe más que tú y yo juntos en cada pago ¿sabías eso?
—Con todo lo que trabaja, debería ganar más que la ministró de magia, es más fácil encontrar a Lily en su oficina, ya sea en el ministerio o en el barrio muggle que a tu tía en el suyo –bufó.
—Ella solicitó ambos empleos, es turno doble, por si no te lo menciono, en resumen, son dos trabajos, que ella hace pasar como uno.
—Está loca –bufó –debería ya sabes, dejar el muggle.
—Claro ¿de paso que más quieres que deje? ¿A qué dedicaría su tiempo libre? ¿A pintar? –soltó una risita divertida Albus.
—Para tu información, ella pinta realmente bien, tiene bastantes cuadros y...
—Sí, lo hace bien, no lo dudo, pero ¿en serio crees que se podría mantener de eso? ¿Qué crees que diría mi padre si le dijera que dejara su puesto que es bueno y con una estabilidad económica buena por pintar?
—Agh, Albus, te escuchas como mi padre ¿y qué si no vive de sus pinturas?
—Es verdad, tú también tienes un sueño vago ¿no? Pero hasta donde se la prostitución deja más que la pintura, con la cantidad de chicas con las que duermes, podrías igualar el salario actual de Lily.
—No es gracioso –bufó –comprendo la frustración de Lily al estar en un trabajo que no desea, que no le gusta, debería renunciar y seguir sus sueños, me gusta libre.
—Sí, puedo imaginarlo.
—No sé qué haces aquí –soltó incómodo.
—Sabes que tengo que reportarte por esto ¿no? –elevó una ceja.
—Sí, lo sé –le entregó los pergaminos.
—Espero que no afecte tus próximos exámenes.
—Ya sé lo mucho que odiarías un nuevo compañero.
—Vamos a casa.
—M—
Los temores de Lily se hicieron realidad, se había quedado dormida, hasta que el movimiento brusco la despertó, le costó un momento aterrizar en la realidad, la mirada de su padre era bastante transparente, así que se alarmó.
—Papá, yo…
—Dejaste a tu hermano esperando por ti.
—Yo… Me quede en el trabajo hasta tarde y…
—Ah, no, no me vengas con eso, Lily Luna Potter ¿sabes cuántas veces me he quedado yo trabajando por horas sin parar? ¡He pasado días enteros en esa oficina! Y aun así cumplo con mis obligaciones cuando prometo una cosa ¿cuándo te he fallado?
—Nunca, papá.
—Y muchas veces he asistido a mis compromisos contigo a pesar de que no he dormido las 72 horas anteriores a la cita.
— ¿Cómo sabes dónde vivo? –cuestionó.
— ¿Cómo es que sólo Scorpius sabe dónde vives? –soltó serio.
—Ah… Yo, no… Le pedí favor para la red flu, conoce a Kelly y…
—Es que ahora hasta usas influencias, hablaré con Hermione…
—Eso es mover influencias ¿o me equivoco? –elevó una ceja.
—Tu hermano y su prometida te esperan en casa ¿los honrarás con tu presencia, o les diré que son indignos?
—Me baño e iré para allá.
—No tardes.
Lily observó el reloj sobre su mesita de noche al que su padre le había señalado, se puso de pie de un salto ¿cómo es que había dormido tanto tiempo? Eran las maldito cinco de la tarde.
Se apresuró tanto, que no se percató de que Scorpius Malfoy seguía en su apartamento, hasta que avanzó a la chimenea y él se aclaró la garganta.
— ¿Qué demonios te pasa? –Soltó enfadada - creí que dijiste que la gente...
—Creo que deberías tomarte un tiempo libre, tomar vacaciones.
—Ah, claro, ahora cuando las cosas son un caos ¿todo te importa una mierda siempre? ¿O a veces te preocupas por algo que no sea coger mujeres?
—Lily...
—Olvídalo, mi hermano me espera.
—X—
Por contrario a la reprimenda de su padre, ni James ni Elisheva, estaban enfadados con ella, estaban alegres cuando ella apareció, seguida de Malfoy.
— ¡Ahí está, la que literalmente llevo esperando horas!
Soltó James en un tono amable y divertido y la estrujó fuertemente, sin quitar la vista del rubio que se alejó, el castaño besó a su hermana en la mejilla y se alejó.
—Lily, me alegra que vinieras, por un momento pensé que estabas sepultada entre tanto pergamino, Albus ya nos contó lo mucho que le costará en galeones a...
—Un trago no nos caería mal –intervino Scorpius, sujetando el hombro de Elisheva, de un modo que enfadó a Lily, y más porque su hermano no le tomó importancia, y la prometida fue todo amor y sonrisas coquetas para el rubio.
James le sonrió a su hermana, mientras le ponía al tanto de la versión que Elisheva y él habían planeado para cuando preguntaran de su estadía en Osaka, la verdad era la mentira más elaborada y con detalles que jamás hubiese tenido que memorizar.
—Te ves cansada –murmuró su hermano favorito y mayor.
La mano de Lily fue hasta los marcados músculos de su hermano y se deslizó hasta su espalda y lo abrazó, tan fuerte como fue capaz, hundió su rostro en el pecho de James y sollozo, abrumada por las nuevas sensaciones que Scorpius le hacía experimentar, y aquel deseo prohibido por el prometido de su mejor amiga muggle.
—Siempre he odiado verte llorar –admitió, estrujándola fuerte contra sí.
—Jamie, no respiro –murmuró, así que el chico río y la soltó un poco.
—Comprende, hace años que no te veo y cuando lo hago, te sueltas a llorar de la nada.
—Todo en mi vida es un caos, y sé que no puedo quejarme porque yo lo ocasioné.
—El hecho de que hicieras cosas que te trajeran hasta aquí, no significa que no puedas quejarte, darte cuenta que no es el camino y redirigir las cosas a donde tienen que ser.
—X—
Scorpius estuvo todo el rato que Lily pasó con James hablando con Elisheva, ella le agradaba, era pelirroja, de unos enormes ojos azules, y muy pocas pecas en la cara en comparación con Lily, desde que había ido por ella y por James una vibra de camaradería había surgido entre ellos, y le sorprendía lo tranquilo que estaba James de verla y saber que hablaba con él, si ya sabia y había sido advertido de que él buscaba cualquier oportunidad de acostarse con cualquier chica así tuviera novio, siempre y cuando todo fuese consensual.
—Estas más pendiente de ella que James de mi –le sonrió, como compartiendo un secreto que él no era consciente de haber compartido con ella.
