La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.

Primero que nada, ¡Feliz Navidad! Espero la hayan pasado muy bonito en compañía de sus seres queridos y que santa les haya traído todo lo que pidieron.

Sigo, comentando que, nunca fue la intención que la espera de este capítulo fuera tan larga, pero pues, sucedió.

Y bueno, mil gracias como siempre, por todos los reviews, likes, estrellitas, kudos y follows. Muchísimas gracias también a quienes han estado preguntando por la actualización y muy especialmente a quienes me estuvieron alentando pacientemente a que lo hiciera.

No me queda más que esperar que el capítulo les guste.

Agradecimientos a autumnevil5 como siempre.


Las tres figuras se pararon justo frente a la Mansión Mills.

Hook hizo un ademán de querer avanzar, pero la mano derecha del niño perdido, con la que sostenía la daga, se estrelló contra su estómago deteniéndolo

- Tranquilo, bacalao. No querrás que el príncipe vuelva a darte tu merecido - sonrió burlesco - Porque esta vez no habrá nada que lo detenga, está en celo - aclaró

- Él no es competencia para mí - gruñó el alfa sintiendo su orgullo herido ante el malintencionado comentario

- Seguro. Por eso casi te mata la última vez - dijo con malicia - No se te olvide que gracias a mí estás vivo, y que sólo yo decidiré en qué momento tendrás a la reina - le recordó y el otro gruñó de nuevo - Ahora ve por tus piratas y consígueme el brazalete - ordenó.

Killian comenzó a moverse mientras le dedicaba una mirada asesina al niño perdido

- Hazlo - ordenó ahora Pan al Oscuro mientras apretaba la daga en su mano.

Rumpelstilskin comenzó a conjurar un hechizo que se levantó alrededor del terreno de la propiedad para evitar que alguien pudiera entrar al lugar.

Después de eso, alzó sus manos hacia el cielo para cortar la telecomunicación de la ciudad.

Pan sonrió con satisfacción cuando el Oscuro acabó. Metió la mano a uno de sus bolsillos y sacó su flauta mágica extendiéndosela a Rumpelstiltskin

- Haz que todos los niños de Storybrooke, sin excepción, la puedan escuchar - ordenó.

El alfa tomó aire profundamente sintiéndose afligido y, a pesar de que no quería, tuvo que hacer lo que Pan pidió porque era imposible que se negara al poder de la daga.

Sonrió con malicia esta vez, tal cual un niño a punto de hacer una travesura. Llevó el instrumento a su boca y comenzó a tocar la armónica melodía mientras brincaba de aquí a allá por la calle.

El Oscuro invocó su magia y desapareció, sabiendo muy bien hacia dónde debía dirigirse ahora.


En cuanto apareció en el convento fue visto por algunas hadas que hacían guardia y el enfrentamiento no se hizo esperar.

Las Hadas lucharon y trataron de defenderse, pero no era mucho lo que podían hacer contra el Oscuro.

Cuando Azul llegó, el convento era un campo de batalla que ellas iban perdiendo y no espero nada para unirse.

Rumpelstilskin estaba actuando como lo que era, el ser más oscuro jamás visto. Un verdadero monstruo que no tuvo piedad.

Una a una fueron despojadas de alas, varitas y algunas murieron en el intento por defenderse y detenerlo.

Y sólo se detuvo hasta que todas estuvieron en un rincón completamente atemorizadas y horrorizadas mientras el Oscuro le arrancaba las alas a Azul.

El hada Suprema estaba de rodillas frente a él y ambos voltearon a ver cuando la sombra pasó sacando a rastras a una desesperada y asustada Wendy.

La tomó por la mandíbula con brusquedad y la alzó un poco mientras ejercía fuerza en su agarre haciéndola sufrir

- Ha sido un placer destruirte, querida - masculló con odio, dientes apretados y mirada fría clavada en el hada

- No podrán contra ella - le dijo Azul con lágrimas de coraje, dolor e impotencia agolpadas en los ojos.

Una pequeña, sincera y retorcida media sonrisa se dibujó en el verde y brilloso rostro de Rumpelstiltskin

- Eso está por verse - respondió con calma sabiendo que lo que decía no era imposible, pero dadas las circunstancias, dudaba mucho que pudiera pasar.

Desapareció del lugar no sin antes dejar a las Hadas encerradas en el convento sin posibilidad de salir.


Y mientras Pan saltaba alegremente de un lado a otro por las calles de Storybrooke llamando a todos los niños de la pequeña ciudad, Hook y sus piratas atacaban a George para hacerse del brazalete que alguna vez perteneció a Cora

- Esta vez esa omega no se salvará de ser mía - sentenció el pirata mientras observaba el artefacto sintiéndose ya ganador.


Regina estaba en el centro de la cama sobre sábanas limpias y sedosas. Entre sus hermosas piernas estaba su alfa acariciando y besando tierna y posesivamente su pequeña pancita.

Una hermosa sonrisa adornaba el bello rostro de la reina mientras acariciaba los rubios cabellos de su apuesto príncipe.

De pronto, los azules y oscurecidos ojos le miraron y ella inhaló profundamente para luego cerrar sus bellos ojos y soltar una exhalación entrecortada

- Alfa - le llamó con su voz de omega y ya le importaba un carajo cuando lo hacía. Amaba llamarle de esa forma porque se sentía tan bien y tan correcto. Hacerlo la llenaba de una hermosa y reconfortante sensación

- ¿Qué pasa, preciosa omega? - preguntó sin dejar de besarle la bella pancita que se estaba volviendo una fascinación para él

- Es que hueles muy bien - respondió envolviendo con sus piernas el varonil cuerpo de su alfa en celo. Lo escuchó soltar una pequeña risa y volver a besarle el vientre - No entiendo cómo es que estás tan calmado y no quieres follarme cada cinco minutos - se quejó porque ella se sentía muy, muy caliente y excitada.

Su sexo palpitaba anhelante y deseoso por el miembro del alfa

- Porque estás embarazada - habló con su voz de alfa.

Cerró los ojos y bajó su cabeza sólo para subir de nuevo dejando con su nariz una suave y tierna caricia por toda la pequeña curvatura.

Alcanzó a percibir el olor de la excitación de su omega y sonrió mientras la suya comenzaba a despertar endureciendo su masculinidad.

Dejó un beso largo en el abultado vientre y de pronto, abrió sus ojos de golpe sintiendo a su omega tensarse un poquito

- ¿Lo sentiste? - preguntó Regina colocando una mano sobre su pancita.

David se irguió un poco apoyándose en sus rodillas y afianzando más las manos en el vientre de la reina.

Y entonces, sucedió de nuevo.

Alzó la mirada al escuchar a su bella omega sollozar por la emoción y le miró lleno de ese mismo sentimiento que sabía ella también sentía

- ¿Es la primera vez? - preguntó emocionado y ella asintió mordiéndose el labio inferior

- Mis niñas - dijo la reina con la voz llena de emoción

- Hey, princesitas - susurró con amor David para luego besar la pequeña curvatura con devoción esta vez y, sintiendo los ojos llenos de lágrimas, se alzó apoyándose con sus manos sobre el colchón para poder besar a Regina quien le abrazó por el cuello sin esperar - Te amo - dijo volviendo a capturar los tersos labios de la mujer que amaba con todo lo que era - Te amo tanto, Regina - esta vez fue ella quien le besó - Mi dulce, bella y perfecta omega - susurró sobre los entreabiertos labios y una delicada mano le acarició el rostro haciéndole cerrar los ojos por tanta ternura.

Inhaló profundo sintiéndose inmensamente feliz y agradecido por tenerla, pero al sentirla conmocionada y que la excitación en ella disminuía considerablemente, los abrió

- Aquí estoy - susurró con amor y cariño y depositó un tierno besito en la nariz de la reina

- No puedo evitar tener miedo - confesó y una parte de ella se sorprendió por lo rápido que ahora le respondía a su alfa. Los azules ojos le miraron serios y preocupados - David, es que… - se relamió los labios con ansiedad - Todavía no puedo creer que te tenga a ti, a Henry y que pronto tendremos dos hijas que estoy gestando - tomó aire profundamente para seguir - Tengo miedo de que un día los pierda a todos - susurró casi con temor de decirlo - Como todo lo bueno que he tenido en la vida - se abrazó con fuerza a él y enterró su bello rostro en el cuello del príncipe

- Eso no ocurrirá jamás - con la mano izquierda tomó uno de los brazos de la reina para indicarle que le soltara - Regina, mírame - le pidió y aguardó por ella - Mataré a todo aquel que te quiera apartar de mí y te juro que voy a proteger a nuestros hijos con mi vida. A los tres - aclaró y la vio asentir despacio. Llevó su mano hasta la cabeza de su omega y le acarició el cabello - Además están Emma, Azul, Granny, Ruby y Tinkerbell. Todas ellas van a ayudarme a cuidar de ti, de Henry y de nuestras hermosas niñas - le sonrió confiado buscando transmitirle seguridad en sus palabras y al parecer lo logró porque Regina se le quedó mirando con ternura reflejaba en los bellos ojos chocolate

- ¿Has pensando en cómo serán? - le preguntó con la voz llena de ilusión

- Hermosas, como tú - respondió David con una bella y ligeramente boba sonrisa en el apuesto rostro que la hizo reír involuntariamente.

Y oh, Dios… Se veía tan bella cuando reía y estaba así de feliz

- Hablaba de la personalidad, pero muchas gracias por el cumplido, encantador - le alzó una ceja de forma coqueta y el río

- Por eso - reafirmó - Serán valientes, resilientes, cariñosas, amorosas, generosas y muy obstinadas, como tú - y vio los bellos ojos llenarse de lágrimas de nuevo

- Gracias - le acarició el rostro haciéndole cerrar los ojos un momento - Por decidir amarme, por haberme enseñado que no había nada de malo en ser una omega - una lágrima resbaló por su bello rostro y él besó ese punto como buscando borrar el rastro - Amo ser tu omega y que tú seas mi alfa - confesó y lo escuchó inhalar pesado y profundo - Y me hace muy feliz pertenecerte - dijo con entrega - Sé que el vínculo nos mantiene unidos de una forma especial, pero también sé, que te amo más allá de eso, David Nolan - suspiró entrecortadamente mientras le miraba a los bellos ojos azules que se veían conmovidos y emocionados - Lo siento aquí - colocó una de sus manos sobre su corazón - No me sentía así desde Daniel y estaba segura que no volvería a amar a nadie más como lo amé a él, hasta que llegaste tú - el príncipe la besó de nuevo con intensidad - Y te dedicaste a cuidarme, a protegerme y amarme como nunca nadie lo había hecho - tomó el rostro del alfa con ambas manos esta vez - Mi alma te llamó y te quería sólo a ti en Neverland, pero mi corazón te eligió con total voluntad - lo jaló hacia abajo para besarle y se arqueó poquito debajo de él.

El aroma del alfa se estaba volviendo más penetrante y el cuerpo de la omega comenzaba a responder, excitándose y lubricando, preparándose para él

- Mmhh, hueles exquisito - murmuró David sintiendo que la necesidad le empezaba a envolver, pero antes de dejarse llevar por su celo, quiso decirle algo muy especial - Te amo. No porque seas una omega y me pertenezcas. Te amo profunda y verdaderamente por ser tú, Regina Mills - la besó posesivo y dominante mientras su miembro, ya erecto, palpitante e hinchado, dejaba caer gotas de líquido preseminal sobre ella encendiéndola más - Tu alfa te prohíbe dudar del amor que siento por ti - habló con su voz de mando y para su tranquilidad, y orgullo de alfa, la reina asintió dándole a entender que asumía la orden sin objeción - Eres tan buena y tan mía - se irguió tomándola de las caderas para subirla a su regazo observando el lindo, rosado e hinchado sexo todo mojado y listo para recibirle una vez más.

Tomó su miembro y lo restregó un par de veces en el clítoris de la reina quien se retorció un poco, después lo posicionó contra la estrecha entrada y empujó con algo de rapidez

- Oh, Dios - jadeó Regina al sentirlo dentro de ella e inmediatamente empezar a moverse entrando y saliendo a un ritmo considerable y por demás delicioso que la hacía estremecerse por la increíble estimulación además que estaba muy sensible. Estuvieron así un par de minutos hasta que ya no fue suficiente para ella - Más fuerte, alfa - pidió y él concedió con la siguiente estocada que le arrancó un gemido estrangulado.

Estaba concentrado en complacerla a pesar de que era él quien estaba en celo. Le parecía la experiencia más maravillosa que jamás había vivido que lo llenaba de plenitud.

Colocó la mano derecha justo debajo de la bella pancita y con el pulgar comenzó a acariciarle el clítoris

- Sí, sí - gimió la reina y puso su mano izquierda sobre la de él para luego aferrarse de dos grandes dedos. Mano derecha aferrando la sábana bajo ella

- Voy a anudarte - habló ronco y lleno de deseo

- Por favor - pidió porque moría por el nudo de su alfa. Quería estar atada y llena de él - ¡Ohhhh! - gritó cuando empezó a venirse. Sus caderas se agotaron, encogió un poco las piernas y el cuerpo entero le tembló.

El príncipe aguardó sólo un momento, gimiendo desde el fondo de su garganta sintiendo a su perfecta omega embarazada venirse en su miembro, pero después, comenzó a moverse de nuevo con la misma intensidad haciéndola lloriquear

- Vas a tomar mi nudo como una buena omega y después vas a descansar - demandó jadeando pesado con la base de su miembro empezando a hincharse y haciéndola soltar un pequeño gritito con cada embestida que ya no podía controlar - Oh, sí, sí, toma mi nudo - empujó con fuerza enterrándose hasta lo más profundo de ella. Regina apretó el agarre en sus dedos - ¡Cómo te amo! - gritó al tiempo que la anudaba, la hacía llegar de nuevo y comenzaba a derramarse abundantemente en el ardiente y exquisito interior de su omega que gemía, se agitaba y gritaba presa del orgasmo sin dejarle de aferrar los dedos.

La semilla del alfa estaba ardiente y mientras más depositaba en ella llenándola, más en calma y felicidad se sentía. La otra mano del príncipe le acarició el vientre una vez más y la reina abrió sus bellos ojos para mirarle.

Y sí, estaba perdidamente enamorada de David y se sentía como nada saberse correspondida por él

- Te amo - susurró con una hermosísima y satisfecha sonrisa en el bello rostro

- Lo sé - respondió el alfa - No sabes lo feliz y satisfecho que me hace sentir el tenerte así. Embarazada, anudada y diciéndome lo mucho que me amas - aferró la mano con la que ella aún le agarraba y la llevó hasta sus labios para besarla - Ahora se buena y descansa para mí, bella omega - dejó la mano de Regina sobre la pancita

- ¿Y tú? - preguntó con voz que denotaba su cansancio. Estaban anudados en una posición donde no era fácil que David se recostara

- Yo sólo necesito verte dormir tranquila - le dijo y aunque moría por besarla, no quiso moverse para no incomodarla.

Regina asintió y cerró los ojos quedándose dormida a los pocos minutos por el agotamiento.

El príncipe se quedó observándola dormir y disfrutando de estar atado a su omega, a la mujer que amaba con todo su ser.


Pan seguía con su labor, sacando poco a poco a los niños de sus casas mientras los padres dormían profundamente ajenos a todo.

La sombra se paró en la ventana de la habitación de Tinkerbell en el hotel y entró sigilosa empuñando la varita de una de las Hadas. La agitó sobre la figura durmiente del hada verde.

En cuanto Tink sintió la magia abrió los ojos de golpe y lo siguiente que supo fue que estaba dentro de un frasco que la diabólica sombra del niño perdido sostenía.

Supo entonces que estaba en su forma miniatura y trató de escapar, volando desesperada de un lado a otro consiguiendo sólo golpearse con el vidrio.

Volteó a ver a la sombra que parecía reírse a carcajadas de ella y después, se fue de ahí, llevándola con él.


La mañana llegó y los padres que habitaban la ciudad se fueron dando cuenta que sus hijos no estaban.

Y el apartamento de Snow y Emma, no fue la excepción

- ¿Henry? - preguntó la alfa con seriedad mientras bajaba apresurada las escaleras despertando a su madre

- ¿Qué pasa? - preguntó la beta y miró el reloj dándose cuenta que se quedó dormida - Oh, no - se lamentó mientras escuchaba a su hija por todo el apartamento

- ¡No está! - exclamó preocupada y la beta le miró cuestionante - ¡Henry no está! - habló con un poco de histeria esta vez

- Tranquila. De seguro fue a buscar a Regina - dijo con una increíble calma que logró descolocar a la alfa

- David está en celo - le dijo - Henry sabe que no puede acercarse a la Mansión por eso - se escuchó molesta, pero a la vez no muy convencida de que eso fuera lo que estaba sucediendo con su hijo

- ¿Y no pensabas decirme? - preguntó Snow a modo de reclamo y con recelo

- No es algo que necesites saber - respondió mirando con advertencia a su madre, dejando ver algo de la alfa en ella

- Emma, David es tu padre y mi mari… ex, exmarido - se corrigió a sí misma y la vio negar con la cabeza para luego subir las escaleras - No tiene nada de malo que quiera saber lo que sucede con él - explicó mientras recordaba que estaba tarde y corrió para cambiarse.

La sheriff hizo lo mismo en el segundo piso

- Me parece ilógico que quieras saber cuando David se está follando a Regina. Ni siquiera yo quisiera saber - bajó las escaleras poniéndose la chaqueta en el proceso - Espero que Henry no haya ido ahí porque no quiero imaginar lo que pueda suceder - dijo denotando preocupación

- No le hará nada - aclaró la beta terminando de vestirse - Regina está embarazada y eso hace que, aunque David esté en celo, no esté tan perdido - informó mientras tomaba su abrigo, se lo ponía y se acercaba a ella.

Emma abrió la puerta y no se sorprendió de encontrarla sin seguro.


Salieron del complejo de apartamentos y se dirigieron al escarabajo de la rubia quien intentaba hacer una llamada

- Mi celular no responde - dijo mirando su móvil

- El mío tampoco - Snow habló muy seria comenzando a preocuparse también

- Algo no está bien - se mordió brevemente el labio inferior mientras veía a los alrededores de la calle

- Tenemos que encontrar a Henry - la beta se subió al automóvil y su hija hizo lo mismo.

Cerró la puerta de golpe y aferró el volante con ambas manos

- Es como si la telecomunicación estuviera cortada - la beta golpeó su celular un par de veces contra la palma de su mano

- ¿Crees que debamos decirle a David y a Regina? - preguntó ligeramente angustiada, mortificada ante la posibilidad de que se estuvieran enfrentando a un nuevo peligro que posiblemente, era en realidad uno ya conocido

- No, no. Ellos no saldrán de la Mansión hasta que el celo de David pase. Nosotras debemos buscar a Henry ya - indicó con firmeza.

La alfa asintió, encendió el auto, lo puso en marcha de inmediato y no tardaron mucho en comprobar que la telecomunicación no funcionaba y que Henry, no era el único niño desaparecido.

Se habían detenido y ahora hablaban con varios padres angustiados

- Emma - Snow jaló a la sheriff para alejarla un poco de los demás - Es Pan, no puede ser nadie más. Yo vi su sombra - le susurró buscando no ser escuchada por otra persona.

La alfa asintió, tomó un largo respiro y se decidió a actuar.


Mientras tanto, Killian, junto a sus piratas se encargaban de reclutar a todos los alfa agresivos de la ciudad.


A los pocos minutos, la mayoría estuvo reunida en la alcaldía. Todos los presentes estaban consternados por lo que fuera que estuviera sucediendo

- Como sheriff de la ciudad, voy a pedirles que mantengan la calma - dijo Emma arriba del estrado

- Hook está vivo - la conocida voz del alcalde irrumpió en el lugar y todos le voltearon a ver.

El alfa estaba malherido y venía apoyado en Sidney quien le ayudaba a moverse por el pasillo hacia el frente.

Víctor se acercó para auxiliarlo y a pesar de su orgullo como alfa, George tuvo que acceder a sentarse y permitir que el médico hiciera su trabajo porque en realidad necesitaba ayuda

- Hace unos días, Snow aseguró haber visto la sombra de Pan en el bosque - las exclamaciones de sorpresa y susto no se hicieron esperar - Y la desaparición de los niños y que Killian esté vivo, nos confirma que Pan está en Storybrooke - apretó entre sus manos la madera del mueble frente al que estaba parada

- Debemos llamar a David - dijo el enanito que estornudaba seguido

- Yo soy el alcalde - masculló George desde su asiento

- Lo siento, alcalde, pero esta es una emergencia y Clark tiene razón. El príncipe tiene a Regina y seguro ellos sabrán qué hacer - dijo el enanito sabio

- David está en celo y de momento ninguno de los dos está disponible - Emma se sintió nerviosa al decir eso porque era una emergencia y no entendía cómo era que no podía llamarle a su padre ante esas circunstancias nada más porque estaba en celo y sólo quería tener sexo con Regina. Es decir, no quería que pensaran mal de su padre.

En eso, August llegó corriendo al salón de la alcaldía

- El convento está cerrado y no hay rastro de las Hadas. Papá y yo intentamos romper las puertas y ventanas, pero es imposible. Es como si estuvieran cerradas con magia - contó agitado

- En lo que David sale de ese estado, tienes que hacer algo tú, hermana - Gruñón le dijo a Emma quien le miró de forma extraña - Se supone que eres la salvadora - y el rostro de la rubia se tornó fastidiado por un segundo.

Snow se acercó a su hija y le tomó de un brazo dándole un suave apretón haciéndole saber que estaba con ella

- Está bien - dijo Emma asintiendo.


David estaba hincado sobre la cama con Regina contra él, dándole la espalda y moviendo sensualmente las perfectas caderas tomando su miembro una y otra vez.

La hizo lloriquear y rasguñarle los muslos cuando estimuló la marca con la lengua.

Sonrió encantado porque le fascinaba hacerla sentir placer a través de ese punto que la marcaba como suya.

Se alzó un poco y la sostuvo con firmeza del torso procurando no hacer presión alguna en la bella pancita. Comenzó a embestirla en esa posición sintiéndose muy, muy cerca con la base de su erección un poco hinchada ya y por Dios que moría por anudarla una vez más.

Nada se comparaba a esa gratificante y maravillosa sensación de tener a su omega atada a él y muy llena con su semilla.

Gimió roncamente mientras su cuerpo convulsionaba al anudarla y comenzar a eyacular dentro de la reina que también alcanzaba el orgasmo, retorciéndose, lloriqueando, gritando y temblando entre sus brazos hasta que desfalleció entre ellos

- Mi vida - jadeó encantado contra el cuello de Regina que tenía la cabeza recargada hacia atrás en su hombro - Amo tanto anudarte, pequeña omega - comenzó a besarle el cuello mientras le acariciaba los senos y la pancita haciéndola gemir ahogadamente. Siseó de placer al sentirla venirse de nuevo

- Alfa - le llamó con voz agotada después que su orgasmo cesó y que el príncipe dejó de derramarse de momento

- Shhh - besó la sudorosa frente de su amada omega y con calma, comenzó a moverles hasta que quedaron recostados sobre la cama.

Y esta vez, ambos se quedaron dormidos de inmediato.


- Regresa a la alcaldía - pidió Emma a su madre. Como buena alfa, estaba buscando proteger a su madre que encima de todo era una beta.

Llevaban un buen rato recorriendo las calles y no había rastro de Pan.

Afortunadamente, encontraron a Granny bien en su hotel, sosteniendo su ballesta frente a la puerta donde Ruby estaba encerrada con Belle y afirmó que nadie podría moverla de ahí sin su nieta

- No voy a dejarte sola contra Pan - le dijo la beta como si hubiese dicho una locura.

Se estrelló contra la figura de su hija que se detuvo de pronto y volteó a ver hacia dónde la rubia lo estaba haciendo

- ¡Salvadora! - Pan llegó volando hasta ellas e hizo una reverencia cuando tuvo los pies en el suelo - Un gusto verlas de nuevo - dijo y volvió a erguirse

- ¿Dónde están Henry y los demás niños? - preguntó Emma con coraje

- Se están preparando - respondió el niño perdido

- ¿Para qué? - preguntó Snow con desconfianza

- ¿Cómo que para qué? - preguntó Pan con burla

- A ver… - interrumpió la alfa - Jugaremos tu juego. Dame el mapa y me haré cargo de encontrar a Henry y a los demás niños, pero cuando lo haga, tendrás que irte - advirtió y el otro soltó una carcajada

- Esto ya no es un juego, Emma. No se trata de encontrar a Henry. No lo podrás hacer. Él junto con los otros niños, se están preparando para el nuevo Neverland - sonrió con malicia

- Eso es imposible - dijo la princesa - Aquí hay muchos adultos - miró temerosa a su hija

- No será por mucho tiempo - aseguró Pan y entonces, la sheriff sacó su pistola y le apuntó - Te daré una oportunidad porque logré tomarte cariño - comenzó a decirle a Emma - Te ofrezco volver a ser una niña junto con la posibilidad de que te vayas lejos con tu madre - miró a Snow que miraba sorprendida y expectante a la rubia - Las dos podrán rehacer su vida y dejarás de sentirte como una niña perdida, salvadora - se río de ambas con ganas.

Emma y Snow se miraban. La princesa en el fondo y con un pensamiento muy egoísta, quería que la rubia aceptara, pero no podía hacerle eso a su hija

- Snow, yo… No - susurró Emma con lágrimas agolpadas en los ojos porque claro que le habría encantado que su vida fuera diferente, pero ya había aceptado que esa era su verdadera realidad. Tenía a sus padres, a su hijo y pronto tendría dos hermanitas y no quería perder eso.

Snow asintió mirando culpable a Emma, pero entendiendo perfectamente que su hija no quería tomar esa oportunidad. Ella tampoco lo haría.

No había forma en que renunciara a su hija. A ella no

- No - le respondió a Pan - Me quedaré aquí y ¡voy a salvar a Henry! - sentenció.

Y entonces, intentó invocar su magia, pero nada sucedió.

El niño perdido río a carcajadas esta vez, burlándose claramente de ella

- Oh, Emma - se limpió una de las lágrimas que se agolparon en sus ojos - Eres el producto de un amor que ya no existe - sonrió - Todo aquello que te hacía especial, se ha ido. Solo fuiste un instrumento que ya cumplió con su fin. Romper la Maldición de la Reina Malvada - dio un paso hacia ellas - El día que el amor verdadero entre tus padres acabó, tu magia también lo hizo - dobló un poco sus piernas para agarrar impulso y después se elevó por los aires dejando a ambas ahí conflictuadas

- Yo te amo tal cual eres, Emma. Y estoy segura que David lo hace también - la tomó de ambos brazos - No me importa lo de la magia, tú eres especial porque fuiste el producto del amor verdadero sin importar que tu padre y yo ya no nos amemos. Tú eres nuestra hija - le dijo con emoción en la voz.

La alfa se echó en sus brazos y ambas lloraron un poco hasta que la rubia pudo encontrar las palabras

- También te amo, mamá - le dijo sollozando.

Snow tomó el rostro de su hija con ambas manos, le sonrió con amor y empatía y le dio un beso en la frente.


Los piratas ya habían concluido con su labor y tenían a todos los alfa más agresivos reunidos.

Pan llegó reuniéndose con ellos y les ofreció a todas las omegas de la ciudad a cambio de colaborar con su plan, el cual, se los hizo saber

- Así que, si aceptan, podrán tener a todas las omegas a excepción de la reina - aclaró - Ella es la pieza fundamental para que todo salga bien - les miró con determinación y después de pensarlo relativamente poco, los alfa aceptaron - Si algún beta se interpone en su camino podrán aniquilarlo - ofreció y todos le ovacionaron.

Comenzaron a festejar mientras Pan se regocijaba en el hecho de que ellos le ayudarían a matar a la mayor cantidad de adultos posibles.

Se matarían entre ellos con seguridad, a los beta e inevitablemente a las omega.


Un par de horas después, el celo de David había terminado y ahora estaban tomando un relajante baño en la tina.

Las manos del alfa acariciaban el vientre de Regina quien estaba de espaldas a él disfrutando del agua tibia y de las atenciones del príncipe que ya hasta se había tomado la molestia de lavarle el cabello.

A la reina le pareció algo exagerado de primera instancia, pero no puso objeción y le encantó lo íntimo del acto. Podía sentir el amor de David en cada una de sus acciones

- Creo que ya fue suficiente - murmuró el alfa besando la sien derecha de su omega

- No - pidió Regina - Un poco más, alfa - giró su rostro y capturó los labios del príncipe.

Después le sonrió mientras él negaba divertido y se volvió a acomodar recargada contra el amplio pecho dejando sus manos sobre su abultado vientre.

Cerró los ojos y soltó un largo suspiro relajándose

- Se están moviendo de nuevo - sonrió enternecida

- ¿Crees que las hayamos asustado? - preguntó David poniendo una mano sobre la derecha de ella

- Claro que no - respondió Regina riendo - Lo único que ellas saben es que las amamos y que sus papás se aman mucho también - tomó la mano del príncipe con la suya

- ¿Ya escucharon, princesitas? - preguntó David a sus pequeñas - Las amamos. Y su mami es la mujer de mi vida - con la mano izquierda le acarició el vientre y pudo sentir el ligero movimiento de sus bebés - Oh, Dios. Como te amo, Regina - cerró los ojos y sintió un tierno beso en la mandíbula

- También yo a ti, alfa - susurró con amor - Adoro estar así entre tus fuertes brazos - soltó un largo suspiro enamorado y después de algunos segundos, le llamó - David… -

- ¿Mmhh? - preguntó el alfa

- ¿De verdad crees que podré ser la alcaldesa de nuevo? - preguntó

- Volverás cuando la recupere, porque sé que la quieres, aunque lo niegues, y sé también, que nadie puede hacer ese trabajo tan bien como tú - le acomodó el negro cabello tras la oreja

- Tienes razón. Quiero la alcaldía de vuelta - admitió entrecerrado los ojos porque esa suave caricia fue placentera

- Te juro por lo mucho que te amo que no descansaré hasta que la tengas. Y estarás ahí porque la gente te lo pedirá - besó detrás de oreja de la reina y comenzó a bajar poco a poco hasta que llegó a la marca.

Inhaló profundo aspirando el delicado y delicioso aroma de Regina, abrió la boca tomando la marcada porción de piel y comenzó a succionar

- Oh - jadeó la reina cerrando los ojos y sintió su clítoris endurecerse.

David siguió estimulando mientras seguía acariciándole la pancita con una mano y con la otra, tomaba uno de los preciosos senos para jugar con la pequeña protuberancia que se endureció casi al instante entre sus dedos.

Se siguió esmerado y Regina comenzó a retorcerse de placer. La vio tratar de llevar una mano hacia el sur del bello cuerpo, pero él la tomó deteniéndola.

Mordisqueó ahora la marca y la omega sentía que el fuego la quemaba por dentro. Estaba muy sensible y se sentía muy cerca, pero necesitaba un poco de estimulación en su clítoris

- Alfa, por favor - le pidió tratando de soltar su mano, pero él no cedió.

En su desesperación, la reina trató de tocarse con la otra mano, pero David también la apresó y estuvo a punto de quejarse y rogarle, pero su cuerpo opinó diferente cuando él la mordió.

Se tensó por completo mientras el potente orgasmo la azotaba con fuerza y después, tomó una bocanada de aire y comenzó a retorcerse sobre el príncipe que ahora lamía la herida que le había causado haciendo todo más intenso, hasta que por fin cesó

- Oh, Dios - gimió con la respiración agitada, pero una hermosa sonrisa se dibujó en su bello rostro y cerró los ojos de golpe - Basta - le dijo porque insistía en lamer y besar la marca y se sentía sobreestimulada

- Sólo la estoy sanando - explicó divertido volviéndolo a hacer haciéndola retorcerse

- Vamos a llamar a Henry y me vuelves a follar - le dijo mientras se ponía de pie, algo que, afortunadamente, aún era capaz de hacer por sí misma

- Mi celo ya pasó y estoy bien. Me fascinó hacerte llegar así - se puso de pie también tomando una toalla para envolver el divino cuerpo de su omega

- Yo puedo - dijo ella al ver que David comenzaba a secarla

- Quiero hacerlo - aseguró el príncipe siguiendo con su labor

- Yo si quiero que me tomes otra vez - se colgó del cuello del alfa - Quiero tu grande nudo y que me hagas sentir llena - rogó con su dulce voz de omega y le miró por entre sus largas pestañas desde abajo

- Mi bella omega está caliente por el embarazo - afirmó y ella asintió

- Creo que tu celo puso mis hormonas de cabeza - se quejó haciendo un lindo puchero que David amó con todo su corazón

- En realidad es por el embarazo - le dijo y la tomó de los hombros para girarla dejándola de frente a la salida del baño - Llamaremos a Henry y después te follaré de nuevo - prometió dándole primero un beso en la mejilla, y después, le dio una buena nalgada que la hizo dar un gritito por la impresión.

El alfa se comenzó a secar mientras Regina iba hasta el buró enseguida de la cama para tomar su celular.

Intentó llamar, pero nada sucedía. El celular no daba línea

- David, no funciona - dijo extrañada y conjuró el de él en su mano para intentar lo mismo - Tampoco el tuyo - renegó molesta presionando la pantalla.

El príncipe salió del baño y caminó hasta ella

- Déjame ver - tomó ambos teléfonos intentando hacer llamadas, pero no tuvo éxito.

Regina se apresuró hasta el teléfono fijo de la Mansión y lo levantó sin esperar

- ¡La línea está muerta! - lo azotó frustrada y enojada.

Entonces, David adoptó una actitud sobreprotectora y amenazante

- Vístete - le pidió y se dirigió apresurado al armario para comenzar a cambiarse.

Cuando salió del vestidor, Regina estaba impecable con el mismo vestido negro que recordaba haberle visto cuando se llevó a Henry de la Mansión.

Sólo que ahora, se estiraba adorablemente por la pancita de embarazo

- ¿Qué está sucediendo? - preguntó al alfa quien se dirigió hasta el lugar donde estaba la espada que le pertenecía y la sacaba para empuñarla.

Caminó hasta ella y la tomó de la barbilla para besarla

- Espérame aquí - pidió, aunque sonó autoritario como si no quisiera que la reina pusiera objeción alguna.

Se dio la vuelta y salió de la habitación recorriendo el pasillo hasta las escaleras que comenzó a descender con Regina siguiéndole.

Tomó la perilla de la puerta principal y la volteó a ver

- No salgas - ordenó y abrió.

Ahí afuera, en la acera, estaban Pan, Hook, sus piratas y Rumpelstiltskin.

En cuanto le vieron, el Oscuro bajó el hechizo que había puesto alrededor de la Mansión para poder entrar.

David apretó en su puño la espada y sintió a Regina a sus espaldas

- ¡Adentro! - le ordenó con su voz de alfa esta vez.

Se sentía amenazado en muchas formas. Acababa de terminar su celo y le ponía los nervios de punta que otros alfa estuvieran ahí viendo a su omega, pero sobre todo, sabía muy bien que no estaban ahí por él. La querían a ella y primero muerto antes de permitir que se la llevaran.

A Regina se le apretó el corazón cuando lo escuchó, pero no estaba dispuesta a dejarlo

- ¡Majestad! - Pan hizo una reverencia frente a ellos tal cual con Emma y Snow, pero para ellas fue por burla, esta vez, lo hacía por el estatus de la mujer que tenía enfrente

- Tendrás que pasar sobre mí para llegar hasta ella - dijo David alzando su espada contra el niño perdido.

La reina se armó de coraje y avanzó poniéndose un par de pasos adelante del príncipe

- ¿Qué carajos estás haciendo, Regina? - le preguntó el alfa y sonó terriblemente enojado.

Y a pesar de que la omega en ella moría por hacer lo que su alfa quería, la parte racional de la reina no se podía permitir irse a esconder y no dar la cara ante la adversidad.

El príncipe la tomó de un brazo, jalándola hacia él procurando no ser brusco y las miradas de ambos se cruzaron.

La azul furiosa y preocupada con la chocolate desafiante y decidida

- ¡Amor! - saludó Hook abriendo sus brazos - ¿Me extrañaste? - le preguntó a la reina quien volteó a verle con una mirada fría - Regrese por ti, omeguita - le habló con perversión

- Oh, grandísimo hijo de puta - David soltó a su omega para irse sobre el pirata que también sacó su espada y comenzaron a luchar.

Regina invocó su magia para deshacerse de Hook, pero una oscura y conocida ráfaga de magia, se lo impidió

- Hemos venido por ti, querida - masculló Rumpelstilskin - No hagas ésto tan difícil por el bien de tus hijas - trató de usar magia para dejarla inconsciente, pero Regina se defendió.

Entonces comenzó una lucha de magia que Pan y los otros piratas se dedicaron a observar con gusto.

Aún embarazada, la reina era realmente ágil y su magia era fuerte y poderosa logrando herir al Oscuro un par de veces

- ¡Ya basta, Rumpel! - le dijo agitada mientras escuchaba a David luchar contra Hook - Tú no puedes estar aliado con él - trató de hacerle entrar en razón no entendiendo cómo es que después de todo ahora luchaba al lado de Pan

- Es que no tiene opción - el niño perdido le mostró la daga - Jugaremos un juego que te va a encantar - le dijo cerrando los ojos para reír, pero después soltó un grito de dolor cuando Regina le atacó con magia - ¡Atrápala! - ordenó al Oscuro quien comenzó a irse contra ella

- ¡Regina! - gritó David angustiado al ver que la pelea había subido de intensidad y que su omega corría más peligro.

Y de pronto, el príncipe encajó su espada justo en el torso de Hook quien alcanzó a clavarle el garfio en el hombro.

Cayeron al suelo, el pirata agonizando con la espada atravesándole y el cuerpo inerte del príncipe bajo él

- ¡David! - Regina se angustió al ver la escena, pensando que Hook había herido de muerte a su alfa cuando era todo lo contrario.

Corrió hasta él con lágrimas en los ojos y se dejó caer de rodillas enseguida de las dos figuras

- Alfa - le llamó comenzando a hiperventilar y le tomó del apuesto rostro con ambas manos, pero justo en ese momento, David desapareció en una nube de humo oscuro y sintió que colocaban algo en su cuello que la dejó instantáneamente sin magia

- Eres nuestra ahora, Regina - Pan se mordió el labio inferior emocionado.