Nota de las autoras: Les recomendamos escuchar Falling again, de KLANG, durante la escena de Suga y Taehyung. Disfruten del capítulo ;)

Los días sin trabajo eran, sin duda alguna, los favoritos de Hobi por una razón: podía despertarse a la hora que quisiera. El muchacho siempre procuraba no dormir demasiado, puesto que lo consideraba una absoluta pérdida de tiempo. Le gustaba ser productivo y hacer cosas, aunque fueran pequeñas, para sentir que estaba haciendo algo de valor y no simplemente existiendo. Sin embargo, se sentía algo reacio a despertarse aquella mañana, su propio cuerpo parecía rogarle que no se moviera al reproducir el sueño más dulce de él y Jun juntos. Sonreía bobamente mientras todas aquellas bellas imágenes eran creadas en su subconsciente. El sonido de su alarma se había vuelto el fondo de una melodía que escuchaba en su sueño.

Hobi, ya no soporto más estar lejos de ti. Huyamos juntos y casémonos en alguna iglesia escondida en algún pueblecito de Suecia.

Hoseok, por algún motivo, era más alto en su sueño, además de musculoso. Su mentón estaba sumamente marcado y su cabello, que se movía suavemente con el viento, seguía viéndose perfecto. Miró a su novio con dramatismo mientras lo tomaba del mentón.

Oh, mi bello y perfecto Jun, tú sabes que no hay nada que anhele más que eso, pero no podemos— miró hacia el horizonte —Tu madre, la tercera archiduquesa de Francia, jamás te perdonaría por escaparte con un simple plebeyo y yo no puedo ofrecerte más que mi amor eterno e incondicional—.

Entonces eso es lo único que necesito. No puedo mas con esta tortura, cada segundo que sin ti se siente como un millón de dagas en mi corazón. Por favor, no permitas que este sufrimiento continúe, porque no es diferente a la muerte.

Hoseok volvió a mirar al chico, tomándolo del rostro con ambas manos mientras lo acercaba más al suyo.

¿Estás seguro de lo que dices, Jun? Estoy dispuesto a pasar la eternidad contigo, más mi corazón no podría soportar que te arrepientas de la decisión que tomes.

Nunca he estado más seguro de algo. Huyamos en este mismo instante.

Oh, Jun.

Hobi.

Estaba a punto de besarlo cuando, repentinamente, la boca de su novio se abrió por completo para comenzar a emitir un sonido de lo más irritante. Hoseok parpadeó sumamente confundido ante la extraña conducta del otro chico, hasta donde él recordaba eso no era algo habitual en él.

La sonrisa boba de Hoseok se esfumó. El chico frunció el ceño, apretando los ojos con fuerza para después abrirlos lentamente. Miró el lugar, desorientado, aún demasiado dormido para discernir la realidad de la ficción y, por ende, ser capaz de identificar de dónde provenía el maldito sonido que había logrado que finalmente despertara.

Después de un rato de frotarse los ojos y meditar, recordó que no, no se encontraban en la Edad Media y Jun y él no tenían ninguna necesidad de escapar a ningún lugar para estar juntos. El menor se encontraba durmiendo plácidamente a un lado suyo, en completa desnudez, al igual que Hobi, viéndose claramente molesto por el sonido. Hoseok soltó una risita y besó su frente con amor.

—Tranquilo, ya me encargo yo.

Con cierta dificultad, no sólo física, sino mental, ya que al ver como el otro se hacía bolita en sí mismo lo único que quiso hacer fue abrazarlo y protegerlo de todo mal, Hoseok se levantó poniéndose lo primero que encontró para después salir de su cuarto, cerrando la puerta de la manera más delicada posible. Caminó hasta la entrada arrastrando los pies. Resulta que lo que lo había despertado no era un algo, sino un alguien que no paraba de tocar el timbre de manera insistente. Esperaba de todo corazón que no fuera un vendedor ambulante porque, aunque se consideraba una persona sumamente pacífica y amable, no iba a dudar en cerrarle la puerta en las narices sin permitirle que dijera una sola cosa.

La persona en cuestión no era un vendedor, pero al ver de quién se trataba, el joven se sintió igual de tentado a simplemente cerrarle la puerta.

—Hobi, hola. Perdón que te moleste tan temprano es solo que iba camino a la oficina y pensé que podríamos charlar un rato.

El nombrado examinaba al menor de pies a cabeza. Jungkook ciertamente iba ya muy entrajado y engalanado, listo para otro día en algún juzgado, peleando con algún abogado con la suficiente mala suerte de ser el oponente del chico, ya que era bien sabido que, caso que Jungkook tomaba, caso que ganaba. Hoseok se dio cuenta de que había estado divagando demasiado en sus propios pensamientos basándose en lo nervioso que el otro se veía. Sin decir nada entró de vuelta al apartamento, dejando la puerta abierta para que el pelinegro pasara. Gracias al cielo el menor captó la silenciosa indirecta, siguiéndolo hasta la cocina.

—¿Café? ¿Algo?

—No te molestes, así estoy bien— tomó asiento en una de las sillas siendo atacado por el dulce olor a pan del lugar. Sintió su estómago rugir levemente —Bueno, tal vez un café… y galletas, si tienes— el mayor al instante comenzó a moverse rápidamente mientras tomaba todo lo necesario para preparar lo que su… ¿amigo? le estaba pidiendo. El silencio que se hizo entre ambos no pareció molestar a ninguno, a Hoseok debido a que estaba demasiado enfocado en su tarea y a Jungkook por tener algo más en mente.

No pasó mucho tiempo antes de que Hoseok tuviera el café listo al igual que las galletas, poniéndolo todo frente a su visitante, quien se sobresaltó.

—Muchas gracias Hobi.

—Ni lo menciones— tomó una silla sentándose cerca —Ahora, vayamos directo al grano, espera... ¿Cómo supiste dónde vivo?—.

—No te acosé, si es lo que estás pensando— comentó el otro mientras tomaba un sorbo de su taza, sonriendo levemente por el sabor —No se si recuerdes la vez que te subiste a mi coche por accidente—.

—Ah sí, el Uber— suspiró frustrado —Debí haberlo imaginado. Como sea— se cruzó de brazos —¿De qué querías hablar entonces? Más te vale que sea importante porque créeme que en este momento preferiría seguir durmiendo— su paciencia estaba rozando el suelo aquel día. No se podía esperar menos cuando interrumpían un momento tan perfecto como el de hace un rato.

—Claro…. bueno, en realidad venía a hablarte de Jimin— Por supuesto que tenía que ser de él. Siempre se tenía que tratar del bailarín aún cuando este no estaba presente en el lugar —...y sobre algunas cosas que he estado pensando con respecto a él—.

—Supongo que tiene que ver con tu ruptura con Taehyung.

—¿Cómo supiste que terminamos?

—En realidad solo era una suposición, pero lo acabas de confirmar.

—Oh— Jungkook suspiró, dejando la taza a un lado —Pues sí, no fue lo principal, pero de lo que te voy a hablar tuvo que ver con que lo mío con Taehyung no funcionara—.

—De acuerdo, ¿te molestaría profundizar un poco más en "de lo que te voy a hablar"?

—Es solo que ya no estoy seguro de qué hacer y como eres bueno con eso de los temas emocionales, pensé que sería buena idea consultarlo contigo— Hoseok estaba maravillado ante la habilidad del otro para acabarse su café tan rápido —Mi duda es si debería seguir intentando volver con Jimin o simplemente dejarlo todo por la paz. Hace algunos días pensé que ya tenía la respuesta, pero ahora no estoy tan seguro. Por un lado, de verdad amo a Jimin y quiero estar a su lado por el resto de mi vida, pero por el otro, reconozco que nuestra relación no fue la mejor y que solo fui un patán que le rompió el corazón, por lo que desear eso es completamente egoísta de mi parte—.

Hoseok tenía una hipótesis y, aunque no quería confirmarla aún debido a la poca sanidad que le quedaba, necesitaba hacerlo.

—La solución es obvia entonces: te apartas de su camino y permites que sea feliz. Quiero decir, ya está con alguien más en el momento, te verías como el mayor imbécil de todos al entrometerte en una relación ¿no crees?

—Sobre eso...— ante la mirada escrutadora del mayor, Jungkook tragó fuertemente —Es más complicado de lo que parece—.

—¿Has hablado de esto con alguien más? Diferentes perspectivas siempre ayudan.

—No es como que tenga muchos amigos a los que acudir— frotó sus manos, estaban comenzando a ponerse frías. Hobi quería hacerse una taza de café, pero eso significaría aceptar que no volvería a dormir aquella mañana y todavía se aferraba al deseo de regresar a los brazos de Jun en la comodidad de su cama —Jimin queda descartado por obvias razones, y ni hablar de Taehyung—.

—¿Taehyung? ¿tan mal acabaron?

—Sí, pero no. Hubo una pequeña temporada en la que no quiso saber nada de mí, pero ya estamos en "buenos términos" por un favor que le hice— Hoseok no quería saber qué clase de favor era —Aún así no me siento lo suficientemente cómodo pidiendole consejos amorosos a mi ex, en especial cuando se trata de mi otro ex—.

Hoseok asintió. Entonces Jimin y Taehyung no.

—¿Namjoon? Pensé que ustedes dos se llevaban de maravilla.

—Ya he conversado con él al respecto, pero el tema no lo tiene muy contento que digamos. Además, no pareció del todo convencido con la conclusión a la que llegué.

—Bueno Kookie, es que no eres muy dado a tomar buenas decisiones cuando se trata de tu vida personal.

—Lo sé, yo lo sé. Eso no es lo que importa ahorita. El punto es que Namjoon no— el joven se quedó meditando mientras repasaba la lista de posibles candidatos en su mente —Suga muchísimo menos—. Esa era la oportunidad que Hobi necesitaba.

—Naturalmente, es el novio de Jimin.

No tomo más que una mirada de Jungkook para hacer que la sangre de Hoseok hirviera por completo. Lo sabía, maldita sea. Lo sabía. Desde el día en el bar supo que algo andaba mal, pero ahora lo tenía 100% seguro. Ya no iba a tolerar que Jimin siguiera evitandolo, iban a hablar, ya fuera por las buenas o por las malas.

—Es complicado, será mejor que Jimin te explique.

—Sin duda alguna.

—El caso es que Suga no. También pensé en Jin, pero tengo la ligera impresión de que me detesta y no sé por qué.

—¿En serio? Que raro— Hoseok se quedó meditando —Quizá tenga que ver con el hecho de que le gustaba Taehyung—.

Creyó haber pensado eso último, pero la reacción del otro fue prueba de lo contrario.

—¿Que Jin qué?

—Mira, da igual, ya escuché suficiente— espetó el otro cortando el tema antes de que pudiera salir algo más a la luz —Ignoro lo que haya pasado entre tú y Jimin en el tiempo que no estuve, aunque, por lo que dices, imagino que fueron muchas cosas, y dudo que Jimin me lo vaya a decir voluntariamente, pero a como yo lo veo, tienes una opción— Jungkook se reclinó en su asiento para escucharlo mejor —Te vas a olvidar de él y lo vas a dejar en paz. De todas formas, conociendo el corazón de pollo que tiene Jimin, además de su terrible necesidad de atención, es altamente probable que termine accediendo a que sean amigos. Pero nada más que eso—.

—Pero Hobi…

—¡Carajo, Jungkook!— finalmente explotó —¿Sabes qué? Está bien, si no te gusta aquí tienes una segunda opción: sigues insistiendo hasta que Jimin te acepte de vuelta y regresan a la estúpida farsa a la que solían llamar relación, pretendiendo que nada pasó entre ustedes y fingiendo ser felices mientras la miseria los consume por dentro, hasta el día en que seas incapaz de mantener el pene guardado y lo engañes de nuevo, haciendo que la historia se repita. Ya son adultos, hagan lo que quieran, pero no se atrevan a involucrarnos a nosotros otra vez, ¿entendido?

—Tampoco quiero eso Hobi.

El mayor se frotó las sienes, sintiéndose la borde un colapso. No entendía porqué sus amigos adoraban complicarse tanto la vida. Personalmente, ya estaba harto de todo. No estaba seguro de cómo su tren de pensamiento tomó aquel rumbo, pero repentinamente tuvo una idea qué tal vez podría funcionar para Jimin y Jungkook.

—Jungkook, una pregunta...

—¡Hoseok, regresa a la cama!— la voz de Jun se pudo escuchar por todo el lugar, cosa que no pasó desapercibida para ninguno de los dos. Jungkook se sonrojó levemente.

—Perdón, no sabía que tenías compañía.

—Espera aquí— Hoseok se puso de pie y fue a su cuarto para consolar a su muy necesitado novio, quien no quería dejarlo ir de vuelta con el joven abogado. Estaba demasiado adormilado como para poder razonar todas las explicaciones que Hobi intentaba darle, él solo lo quería de vuelta en la cama. Tomó más de lo esperado poder convencerlo de que no tardaría mucho y fue aún más difícil el volver a mentalizarse para salir de aquel cuarto. Prefería mil veces más quedarse con su adorable y berrinchudo novio a tener que resolverle la vida alguien que, hasta ahorita, solo daba indicios de no querer cambiar.

Con mucho pesar salió del cuarto, dejando a Jun profundamente dormido nuevamente y tomó asiento frente a Jungkook.

—Disculpa por eso, pero te recuerdo: estábamos dormidos antes de que llegaras tú.

—En serio no fue mi intención interrumpir, pensé que ya estabas despierto y… solo. Ya te molesté lo suficiente, creo que será mejor que me vaya.

—¿Estás seguro?

—Sí. De todas formas, ya casi es hora de que entre a trabajar. Adiós, Hobi.

—Como quieras.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Suponiendo que me contraten... y si dejo de comer durante un tiempo... puede que ahorre lo suficiente para pagar Noviembre— Namjoon pasaba su mirada del periódico a las varias notas y recibos que tenía esparcidos por toda la mesa de la cocina. Comenzaba a morderse las uñas por el estrés —El único problema es que queda muy lejos, por lo que tengo que tomar en cuenta los gastos de transporte también… a menos que me levante todos los días a las 4:00 de la mañana y me vaya corriendo al trabajo. Dios, Namjoon, eres un genio— se felicitó a sí mismo con una amplia sonrisa mientras lo escribía en un pedazo de papel aparte —Entonces... Noviembre ya está. Tengo que ver qué voy a hacer el resto del año, en especial ahora que el precio aumentará el doble a partir de Enero— se quedó pensativo —¿Debería tomar dos trabajos?—.

Alguien tocó a la puerta de su pequeño apartamento, sacando al joven de sus cuentas mentales. Sin pensarlo mucho se puso de pie y fue a atender a su repentino visitante con una sonrisa.

—¿Hola?

—¡Hola, Joonie! Traje el desayuno— Jin se encontraba frente a él, viéndose tan radiante como siempre mientras sostenía dos bolsas de plástico, donde el menor suponía cargaba el dichoso alimento.

Generalmente, la razón por la que Namjoon siempre se ponía nervioso cuando el mayor estaba cerca era por el hecho de que estaba enamorado de él y Jin no era de mucha ayuda al ser tan perfecto y hermoso. Ese día, sin embargo, a su nerviosismo usual se le agregó otra cosa más: todos los papeles que había dejado en su cocina y que el mayor, sin duda alguna, no tardaría en notar si lo dejaba pasar.

—¿Desayunar?¿Ahora? Es algo tarde, Jin.

—¿Tarde?— Jin soltó una ligera risa, sonrojándose —Son las 8:00 de la mañana, Joonie. Yo no diría que es precisamente tarde—.

¿Ya eran las 8:00? Espera un momento, ¿cuando amaneció? Hasta donde Namjoon recordaba, cuando se sentó eran apenas las 11:00 de la noche, eso explicaba porqué se sentía tan agotado. Frotó sus ojos levemente.

—Creo que perdí la noción del tiempo.

—¿Estás bien? Te noto algo pálido— Jin acercó su rostro a una distancia peligrosa, haciendo que Namjoon retrocediera al instante.

—Estoy bien, solo que casi no dormí anoche, así que estoy cansado.

—¡Con mayor razón debes desayunar ya!— el mayor trató de pasar nuevamente —Lo que traje te dará la energía suficientemente para aguantar el día de hoy—.

—Es que… tengo el estómago revuelto, no creo que sea buena idea.

—No digas tonterías Namjoon, anda— ambos chicos comenzaron a forcejear, sin embargo, el menor notó rápidamente que el profesor estaba comenzando a irritarse, por lo que se detuvo.

—Está bien, está bien. Solo espérame unos segundos— cerró la puerta y salió corriendo de vuelta al comedor, tomando todo como pudo y echándolo en el primer cajón que vio, rezando porque fuera suficiente para esconderlos del otro. Dudaba que fuera a encontrarlos ahí de igual manera. Regresó a la puerta y la abrió con una sonrisa nerviosa —Listo—.

Jin lo miraba con una mirada inquisitiva mientras pasaba y miraba alrededor.

—¿Que tanto hiciste que no querías que viera? ¿Acaso tienes a algún amante escondido aquí?

Namjoon no supo porqué se sintió como un infiel, pronto sacudió su cabeza negando. No se había acostado con nadie y, aunque lo hubiera hecho, ¿que importaba? Él y Jin no eran nada.

—No se trata de eso, Jin. Sólo que tenía una desastre y no quería que lo vieras— mintió. El mayor se quedó parado frente a él —En serio, no tenías que traerme el desayuno—.

—¿Cómo que no? Fuiste tú quien dijo que el desayuno es la comida más importante del día. Si no comes te vas a enfermar y yo no quiero a un novio desnutrido.

—¿Qué?

Ambos chicos se quedaron en shock ante lo que el mayor había dicho, quién estaba pensando a mil por hora como arreglar su patética confesión accidental.

—Dije que… que… que no quiero cuidar a un desnutrido. ¡Sí! Eso fue exactamente lo que dije— el mayor entró apresuradamente al apartamento dejando a un muy confundido Namjoon parado en el pasillo. Suspiró y siguió a su amigo hacia el interior, decidiendo, con todo el dolor de su corazón, que dejaría aquel pequeño error de lengua de lado.

—Muchísimas gracias Jin, pero por favor entiende que este no es un buen momento. Si pudieras venir más tarde…

Y justo cuando dijo eso, se arrepintió; parecía que finalmente había colmado la paciencia del otro con sus negativas. Jin dejó las cosas en la mesa mirando a Namjoon sumamente molesto.

—¿Acaso crees que no tengo nada mejor que hacer? Las personas no estamos a tu disposición 24/7, Namjoon. Me parece una falta de respeto que rechaces un acto de cariño y cuidado con tanto ahínco sin dar ninguna explicación. Si vine fue porque dijiste que el desayuno es la comida más importante del día y, conociendote a ti y a tus pobres hábitos alimenticios, sé que no te vas a dignar en cocinar algo decente para comenzar el día.— no tomaba tiempo para respirar, parecía estar rapeando. Jin comenzó a ponerse rojo y Namjoon no estaba seguro si era por el enojo o la falta de oxígeno —Así que no me vengas con que "más al rato". Te vas a sentar en esa mesa y vas a comer, ¡ahora! Además, meses sin vernos y sin hablar y justo cuando vuelvo, resulta que no tienes tiempo, ah no. No señor, no. Vamos a convivir el día de hoy quieras o no porque soy tu mejor amigo y tengo derechos de mejor amigo, no voy a tolerar esta rebeldía injustificada—.

El menor sabía que Jin simplemente estaba soltando cualquier cosa que se le venía a la mente, pero de igual manera se sentía como un cachorrillo regañado. Caminó hasta él y la cintura del otro con sus brazos mientras recargaba su cabeza en los hombros del mayor a modo de disculpa. Jin paró repentinamente.

—Lo siento Jin, no es que desprecie el que me hayas traído de comer. Soné como un idiota— se separó para verlo a los ojos —Voy a desayunar contigo, lo prometo, solo dame unos minutos para poder bañarme— le sonrío y al instante Jin se derritió, su mal humor se esfumó por completo.

—Está bien, pondré la mesa mientras tanto.

Namjoon lo soltó, para decepción del mayor.

—¿Estás seguro?

—Sí, de igual manera ya sé donde está todo— con un gesto de la mano le indicó que se fuera —Anda, ve a bañarte—.

Sin dudarlo más, Namjoon se retiró, dejando en completa soledad a Jin. Pronto se escuchó el sonido de la regadera, fue cuando el mayor se puso manos a la obra, encontrando un par de platos y vasos con bastante facilidad. El problema eran los cubiertos. A pesar de ser un espacio pequeño, la cocina abundaba en cajones, por lo que no recordaba bien en dónde se encontraban los utensilios que buscaba. Tendría que buscar uno por uno. Abrió el que estaba más cerca de él y Jin se encontró con un tremendo desastre. Varios papeles se encontraban guardados ahí, haciendo que Jin soltara un suspiro. El menor no tenía ninguna noción de limpieza. Si Jin lograba hacer que se volvieran pareja, eso iba a tener que cambiar. No iba a tolerar vivir en un espacio desorganizado.

Se estaba sintiendo bastante caritativo ese día, por lo que tomó todos los papeles y comenzó a acomodarlos para que no estorbaran. Ya iba a cerrar el cajón y continuar con su vida cuando reparó en el que estaba hasta arriba, que se encontraba subrayado con un marcatextos amarillo. Jin lo tomó y comenzó a leerlo, se trataba de un periódico en el cual ofertaban varios puestos de trabajo en distintas empresas y de distintas naturalezas. El corazón de Jin se apretujó al ver como varios de estos estaban señalados, dándole a entender que eran opciones.

—Ay Joonie— sabía que la situación de su amigo era complicada, pero jamás imaginó que estuviera tan mal. Tenía que encontrar una manera de ayudarlo, aún si él mismo se encontraba desempleado. Estaba comenzando a meditar acerca de lo que podría hacer cuando un papelito se resbaló fuera del periódico, cayendo en el suelo. Jin lo recogió, era una hoja llena de operaciones matemáticas.

La puerta del baño se abrió y Jin regresó el periódico a su lugar y guardó el papel en su bolsillo en un parpadeo, cerrando el cajón como si nunca lo hubiera abierto. Se alejó de este para que se viera más creíble.

—Ya puse los platos y los vasos, tú encárgate de los cubiertos porque no los encon…— los ojos del mayor se abrieron por completo al encontrarse con el castaño usando simplemente bóxers. Jin no era creyente, más en ese momento le dio gracias a cada santo y ángel que le permitió presenciar el perfecto cuerpo de Namjoon sin las estúpidas camisetas grandes que solía vestir.

—Perdón, olvidé mi ropa. Espero no te moleste.

—Para nada, es tu casa ¿cómo me va a molestar' Siéntete en confianza— Jin no podía apartar la mirada del pecho del menor y se odiaba por eso, se sentía como un pervertido. Su sonrojo se extendió hasta sus orejas. Namjoon se acercó, preocupado, tocando el rostro de Jin. La cercanía hizo que el estado del mayor empeorará.

—¿Estás bien? Tu rostro está ardiendo. Quizá te está dando fiebre.

—¿Fie...bre?— el mayor jamás sería capaz de explicar porqué reaccionó como lo hizo —¡Fiebre la que te va a dar si no te tapas! No puedes ser así de descuidado Namjoon, con la salud no se juega. Anda, ve a ponerte algo de ropa antes de que te de un aire o algo—.

—Pero dijiste que no había problema.

—¡Pues lo hay y uno muy grande! La Neumonía no es poca cosa, ¿tienes idea de cuántas personas han muerto por eso? Si tú te muere ¿qué? Tenemos muchas cosas que hacer ahora que estoy de vuelta, no puedo permitir que un estúpido resfriado arruine eso— De nuevo, Jin no estaba respirando entre cada palabra que decía. Namjoon, ahora más que regañado, se sentía sorprendido y hasta tentado de grabar al otro para ver cuántas palabras era capaz de decir por minuto. Por su integridad física y emocional no lo hizo, naturalmente.

—Perdón, no pensé que fuera tan serio— rascó su cuello —Entonces iré a ponerme algo abrigado y buscar un suéter para ti porque está empezando a refrescar— Sonrío, no lucía molesto en lo absoluto por la repentina explosión de Jin, por suerte, y se retiró al baño nuevamente, ahora con varias prendas en mano.

—¡Namjoon!

—¿Sí?— El mencionado alzó un poco la voz para que pudiera escucharle desde la cocina.

—¿Recuerdas el pantalón que usaste en nuestra primera ci... Digo, cuando fuimos a tomar café?

—Creo que sí, ¿por qué?

—Deberías usarlo hoy, te queda bien— Puede que no volviera a ver a Namjoon en ropa interior en su vida, pero eso no significaba que no pudiera disfrutar de la vista de vez en cuando.

—De acuerdo… lo tendré en mente— El castaño, si bien se sentía algo extrañado por la repentina sugerencia, no le dio mayor importancia. Siguió con lo suyo.

Jin colapsó en una de las sillas mientras contaba hasta 10 para poder relajarse y pensar en algo que no fueran el cuerpo semidesnudo de Namjoon. Estaba siendo más difícil de lo que imaginó, aquella imagen se había quedado grabada en su cerebro y no había nada ni nadie capaz de borrarla. Una parte de él tampoco quería que eso sucediera.

Quería entrar en aquel baño y besar al chico hasta que ambos se quedaran sin aire. Jin pasaría sus manos por todo lo que logró ver y buscaría acceder a otras zonas, seguro de que su deleite sería mayor.

Pudo sentir una calidez muy familiar comenzar a recorrer su cuerpo, partiendo desde su zona pélvica, fue así como obtuvo la fuerza de voluntad necesaria para parar con las imágenes mentales. Jin estaba seguro que, cuando salió en bóxer, no lo hizo con la intención de seducirlo, tal vez simplemente estaba acostumbrado a no usar ropa. De repente sintió celos hacia Suga, ya que era capaz de verlo así todos los días, o al menos cuando estaban juntos.

Jin llevó las manos a sus bolsillos para no hacer algo de lo que después se arrepentiría y se sorprendió al encontrar un papel en uno de ellos. Abrió los ojos recordando lo que había pasado antes de que viera a Namjoon en ropa interior. No estaba seguro de en qué clase problema estaba metido el menor , pero haría lo posible por ayudarlo. Pero, primero tenía que saber qué tan grande era el problema.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Jimin comenzaba a desarrollar un temor un tanto infantil: pasar por el pasillo que llevaba a su apartamento. El motivo de esto era bastante razonable para el joven, se debía a que cada vez que lo hacía, alguien a quien no deseaba ver se encontraba ahí, esperándolo. Cualquiera diría que estaba loco o que era un miedo irracional, pero el bailarín estaba bastante seguro que había alguna clase de ente que atraía a las personas menos indicadas en el peor momento.

Como eso ya no era algo tan recurrente, poco a poco el rubio se fue relajando hasta bajar la guardia, pensando tontamente que la vida le sonreía de nuevo. Pronto vería que las cosas simplemente nunca iban a salir como él quería. Fue desde que salió de la academia que un terrible sentimiento se sentó en su estómago, haciendo que el chico se debatiera si regresar a su hogar o buscar el motel más cercano y pasar la noche ahí. Al ser un sentimiento proveniente de la nada, lo descartó y tomó sus cosas, dirigiéndose a su apartamento a pesar de todas las alarmas que sonaban en su cabeza. No entendía porqué estaba tan nervioso.

—Jimin— ya iba caminando por el dichoso corredor cuando una voz lo detuvo. Su cuerpo se congeló al instante y sintió cómo el mundo se le venía abajo. Una parte de él se regañaba internamente por lo estúpido que había sido, por no haber huido cuando pudo como siempre hacía. Había caído en aquella trampa y no tenía idea de cómo se supone que debía reaccionar —Jimin, mirame— una mano se posó en su hombro. El joven no necesitaba ver al otro para saber de quién se trataba, podría distinguir la voz de Hoseok en cualquier lugar. Si bien antes le causaba alegría, ahora lo único que le provocaba era pánico.

Se movió de forma brusca para que lo soltara.

—Hobi, hola, qué casualidad que pasaras por aquí. Te recibiría encantado, pero la verdad es tengo un chiquero en mi apartamento y me da mucha pena que lo veas, así que mejor nos vemos otro día, ¿te parece? Adiós— comenzó a caminar de manera apresurada buscando refugio en su hogar. El otro, sin embargo, iba pisándole los talones.

—Oh, créeme que el desorden es lo de menos. Ya he vivido lo suficiente contigo como para ser inmune tu desastre— iba prácticamente corriendo detrás de él —¡Jimin, detente!—

El menor hizo caso omiso a la orden del mayor, abriendo la puerta de su departamento con rapidez y entrando. Trató de cerrar la puerta, pero el pie de Hoseok se interpuso mientras intentaba pasar.

—Abre la puerta Jimin, tenemos que hablar.

Jimin siguió resistiéndose mientras empujaba la puerta para poder cerrarla.

—Ahorita no es buen momento Hoseok, por favor vete. En serio no estoy de humor para hablar.

El rostro del mayor volvió completamente rojo. Con una fuerza que ni siquiera él se conocía aventó la puerta, haciendo que Jimin retrocediera varios pasos, asustado. Se estaba sobando el hombro, puesto que se había alcanzado a dar un golpe.

—¡No te estoy preguntando!— gritó mientras cerraba la puerta de un portazo. Afuera del lugar una pareja de ancianitos se miraba preocupados, no estando seguros de si debían llamar a la policía o no.

Jimin, por su parte, miraba a Hoseok, sin estar seguro él mismo de qué hacer.

—Te dije que hoy no quiero hablar, no es un buen momento.

—Entonces, ¿cuando, Jimin? Estoy harto de que, cada vez que intento hablar contigo, hagas siempre lo mismo— se acercó al menor de manera amenazante —Llevamos meses sin hablar, Park. Meses. Ni una sola llamada o mensaje, nada. No importa las veces que intenté contactarte, jamás me respondiste. Has estado evitándome desde antes de que me fuera. ¡Dios! No puedo creer que tengo que prácticamente acosar a mi "mejor amigo" para poder verle la cara—.

—Eso no es cierto.

—¿A no? Revisa tu maldito celular y dime a la cara que no es cierto. Te he llamado 45 veces y te he dejado 105 mensajes de texto, mensajes que ni siquiera has visto— dijo aquello mientras le enseñaba la pantalla de su celular a Jimin como evidencia. Sus gritos cada vez se volvían más fuertes.

—No es para tanto— a pesar de sus palabras, Jimin se acobardó, por lo que salió en un tono de voz más bajo de lo que le hubiera gustado. Hoseok tan solo enfureció más al ver como el otro minimizaba la situación.

—¡¿No es para tanto?! ¡Jimin, mi mejor amigo lleva meses ignorándome! ¡Que para ti no signifique nada no te da ningún derecho a desvalorizar mis sentimientos!— miró el suelo, sintiéndose abatido de repente —¿Es porque ya no te sirvo? ¿Es por eso, Jimin? Antes de Jungkook, tú y yo éramos inseparables. Sólo pasa eso, te mudas de mi apartamento y de repente ya no existo para ti— volvió a alzar la vista —¡¿Acaso no puedes ver cómo tu maldita necesidad de atención lastima a las personas, haciéndolas sentir menos que nada, tratandolas como tus putos juguetes?!—.

—No es cierto, eso no es cierto— la voz de Jimin era cada vez era más débil conforme se iba encogiendo en sí mismo.

—¡¿Que no?! Entonces dime, ¿qué hay de Suga, eh?— Jimin alzó la vista poniéndose pálido —Así es Park, ya sé lo que pasó, así que no intentes negarlo. Vas a decirme qué fue lo que le hiciste a Suga y vas a decírmelo ya—.

Jimin se veía incómodo, demasiado. Hobi lo notó y no pudo importarle menos.

—Terminamos.

—No intentes hacerte el listo conmigo. Eso ya lo sé, lo que quiero saber es por qué.

—Bueno… Puede que haya engañado a Suga con Jungkook, y puede Suga lo haya descubierto.

Se hizo un completo silencio entre ambos, haciendo que los pelos de cualquiera que pasara por ahí se pusieran en punta. Hoseok nunca había sido una persona que recurriera a la violencia, Jimin sabía eso muy bien. El mayor siempre había sido alguien sumamente comprensivo y amoroso en cualquier circunstancia, sin embargo, parecía estar más que dispuesto a asesinar a Jimin con lo primero que tuviera a la mano en cualquier momento. No le sorprendía en lo absoluto, pero al mismo tiempo estaba horrorizado.

—Te dije que no— su tono era frío —Te dije que con él no. Que no jugaras con los sentimientos de Suga. Que él te quería en serio—.

—¡Yo no tenía idea de que las cosas iban a resultar así!

—¿A quién crees que engañas?— el otro atacó de vuelta —¡Claro que sabías! ¡Fue tu maldita hambre de atención lo que te hizo ir detrás de él, porque sabías lo que sentía por ti y sabías que no iba a negarse! ¿Como pudiste ser tan egoísta?—.

—¡¿Por qué te importa tanto Suga?! Creí que eras mi mejor amigo, no el suyo.

Hoseok estuvo a nada de arrancarse el cabello ¿De verdad se atrevía a hacerle un berrinche ahora?

—¡¿Y solo por eso tengo que darte la razón cuando no la tienes?!

—¡Pues sí!— y ante eso Jimin rompió en llanto. Hoseok simplemente rodó los ojos.

—Ay, por favor. No vengas a hacerte la víctima conmigo, no te queda.

—¡Suficiente!— el menor gritó mientras seguía sollozando —Ya basta. Tenías razón, ¿sí? Siempre la tienes. Fui un imbécil, narcisista, egolatra que arruinó todo, lo siento. En serio lo siento. ¿Feliz? ¿Era esto lo que querías escuchar?—.

—No— Hoseok no podía decir que finalmente se había compadecido del otro, puesto que no lo hacía, pero su mal humor disminuyó al escuchar que el menor finalmente aceptaba su culpa en todo eso. No estaba seguro de si era sincero o solo quería que se callara, pero por las lágrimas quería asumir que era honesto.

Vió cómo el bailarín caminaba hasta un sillón, sentándose en él mientras continuaba sollozando. Hoseok no se movió de donde estaba, esperando a que el otro continuara hablando.

—Y-yo en serio no sabía que esto iba a pasar, pensé que sería capaz de controlar la situación. Cuando acepté a Suga lo hice porque creí que sería capaz de corresponderle, que llegaría un día en el que podría quererlo como él a mí. Esa fue mi intención desde un inicio— Jimin hablaba más que nada para sí mismo, pero, aún así, Hobi era capaz de escuchar lo que decía —Todo iba bien. Jungkook estaba con Taehyung, por lo que no había forma de desear intentar algo con él de nuevo. Jamás esperé que terminaran, mucho menos que Jungkook vendría a mí, rogando porque fuéramos algo de nuevo. Aún en ese entonces pensé que lo tenía todo bajo control, que solo seríamos amigos y ya, pero no pude. Lo extrañaba tanto, lo quería tanto... ¡Nos íbamos a casar, maldita sea!— Jimin soltó otro fuerte sollozo —Por eso me arrepiento tanto, porque desde un inicio sabía que estaba mal, pero fui lo suficientemente estúpido como para creer que podría querer a alguien más teniendo tan fresca nuestra ruptura—.

Jimin continuó llorando, dando a entender que eso era todo lo que tenía que decir al respecto. Se veía destrozado. Finalmente Hoseok permitió que su corazón se ablandara un poco y fue a su lado, sentándose junto a él.

—¿Ya te disculpaste con Suga?

—L-lo he intentando tantas veces, pero no me habla. Me tiene bloqueado en todos lados y no me atrevo a ir a buscarlo— ambos chicos volvieron a quedarse en silencio, Jimin sorbió por su nariz —Ya no sé qué hacer, Hobi. Me siento tan perdido, te juro que de haber sabido que todo iba a terminar de esta manera jamás lo habría hecho. No sabes cuánto me arrepiento y lo que daría con tal de poder regresar en el tiempo e impedir todo esto—.

El mayor soltó un suspiro y acarició la espalda del rubio de manera reconfortante.

—Sácalo todo, no te contengas. Estoy aquí, contigo— el mayor frunció la boca y negó —Todo va a estar bien, vamos a encontrar una solución juntos, lo prometo—.

Jimin lo miró, sintiendo como su labio inferior comenzaba a temblar de nuevo. Recargó su cabeza en el hombro del castaño.

—Gracias por siempre apoyarme, Hobi. Aún ahora que no he hecho más que despreciarte, y gracias por luchar por nuestra amistad. Lamento haberte ignorado tanto tiempo, es solo que estaba tan asustado de llegar al límite de tu paciencia y que ya no fueras a querer saber nada más de mí. Eres todo lo que tengo ahora, no quiero perderte a ti también— a momentos su voz temblaba ligeramente —Por eso te prometo que no lo volveré a hacer. Siempre que tenga un problema te lo voy a contar, lo juro. En especial si eso te involucra a ti de alguna forma—.

—No pasa nada, no te disculpes conmigo— lo abrazó. Aquello provocó que Jimin volviera a romper en llanto, por lo que Hoseok tuvo que esperarse un poco para poder terminar su oración. Una vez sintió que el otro estaba más tranquilo, volvió a hablar —Solo una cosa Minnie—.

El menor alzó su vista para poder verlo a los ojos.

—¿Qué sucede?

—Yo te quiero muchísimo, en serio, con toda mi alma— dejó de acariciarlo mientras lo miraba a los ojos —Pero vuelve a hacer algo así, y te juro que en tu vida vuelves a saber de mí, y no me refiero solo a que me ignoraras por meses, ¿entendido?—

Jimin asintió simplemente.

—No voy a volver a lastimar a nadie más así. Por favor, quédate conmigo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Jun era una persona extraña y demasiado extravagante. Suga sabía por experiencia que era normal para el chico ser una constante bola de energía, aún cuando nada importante hubiera pasado. Era algo que podía llegar a ser fastidioso, sin embargo, era consciente de que, si el otro dejara de ser así, entonces ya nada sería lo mismo para él, por lo que prefería que se mantuviera así. Claro que jamás lo admitiría en voz alta.

A pesar de saber eso, Suga notó que, aquel día en particular, Jun estaba actuando aún más "extraño" de lo normal. No recordaba haberlo visto así de hiperactivo antes, ni siquiera cuando Hoseok fue a visitarlo al bar por primera vez. Desde que llegó aquel día podía sentir la mirada del menor sobre él todo el tiempo, en cuanto hacían contacto visual el otro simplemente soltaba una risita y regresaba su atención a lo que sea que estuviera haciendo mientras murmuraba cosas para sí mismo con una expresión algo inquietante a su parecer. Ciertamente era un comportamiento algo bizarro, pero Jun no se había metido con él aún, por lo que podía pasar por alto su muy sospechosa actitud. Era obvio que el muchacho sabía algo que él no.

Suga suspiró y continuó limpiando la barra, aprovechando la falta de clientes que de aquel día. Aquello no era normal y eso era lo que tenía más preocupado al rubio. Nunca antes les había pasado algo como eso, a esa hora ya debería de haber al menos unos cuantos clientes siquiera, más el lugar estaba vacío. Su angustia yacía en el hecho de que sabía que su jefe había estado teniendo varios problemas económicos últimamente, por lo que el bar era su única esperanza para mantener todo a borde. Días como esos, lentos y sin gente, eran los que iban a terminar matándolo. El rapero temía por el futuro incierto del bar si la escasez de consumidores continuaba.

La campana de la entrada sonó, para alivio del chico, y dejó los utensilios de limpieza a un lado para poder atender al cliente con rapidez y amabilidad. Tal vez un ligero cambio de actitud en el servicio ayudaría a que incrementara la cantidad de personas que iban al bar. Le iba a costar mucho, en particular con aquellos clientes que se sentían dueños del lugar, pero tenía que intentarlo. Le debía demasiado a su jefe, podía hacer al menos eso por él.

El joven estuvo a punto de forzar una sonrisa en su rostro cuando volteó a ver de quién se trataba. Su rostro se iluminó por completo.

—¡Taehyung!— aclaró su garganta, notando lo ridículo que había sonado. El profesor no pareció darle mucha importancia, sentándose de forma descuidada en uno de los bancos frente a la barra. Suga lo siguió, poniéndose detrás de la misma mientras comenzaba a sacar distintos licores.

—Hace años que no pasabas por aquí, hasta llegué a extrañarte.

Taehyung lo miró, enternecido, llevando una mano a su pecho.

—¿Me extrañaste?

—Por supuesto que sí, eres nuestra principal fuente de ingresos después de todo— comentó burlón mientras le sacaba la lengua. El otro simplemente sonrió, poniendo su cara contra su mano mientras admiraba al de menor estatura de los dos con suma adoración. Suga aclaró su garganta, mirando hacia otro lado, nervioso. —Entonces, ¿qué te sirvo?—.

—Nada. Bueno, si puedes un vaso con agua— sonrió —Decidí dejar de tomar o al menos tanto como antes—.

—Ajá, seguramente encontraste un lugar más barato donde tomar y por eso ya no vienes acá— aquello sonó como si el rubio estuviera enojado, Suga no se molestó en tratar de disimularlo. Quería dejar en claro que la idea le ofendía bastante.

—Hablo en serio, ahora soy un hombre sobrio 24/7.

Suga lo miró de reojo mientras limpiaba un vaso. Tal vez estaba diciendo la verdad, pero el mayor no podía entender porqué había decidido a cambiar tan repentinamente. Si había aprendido algo del menor en el tiempo que llevaban de convivir juntos, era que Taehyung amaba el alcohol más que nada en la vida. No solo porque le ayudaba olvidarse de las cosas en las que no quería pensar, sino porque era genuinamente fanático del sabor. Todo el mundo tenía derecho a cambiar, además de tener el potencial para hacerlo, pero todavía le costaba creer que el chico abandonara una de sus más grandes pasiones. ¿Quién o qué lo había motivado a hacerlo?

Tampoco estaba tan mal. Al menos de esa manera el profesor corría menos riesgo de tener un coma etílico. Puede que su hígado ya no tuviera salvación, pero al menos una opción estaba descartado.

—Si no vas a tomar, entonces ¿qué viniste a hacer aquí?

El más alto soltó una risita mientras levantaba sus manos en señal de defensa.

—Hey, ¿que no puedo venir a visitar a mi persona favorita en todo el mundo solo porque sí?— comentó mientras se reclinaba hacia el otro. Suga estuvo a punto de sonrojarse, se sentía especial. El profesor de verdad tenía un talento para decir cosas que le hacían creer que tenía una oportunidad con el. Pronto recordó que el chico lo había rechazado el día anterior cuando intentó besarlo, por lo que sus ánimos cayeron al subsuelo.

—"Tu persona favorita en todo el mundo" sí, claro. Es no fue lo que me pareció cuando intenté besarte— Lo miró a los ojos, esperando ver alguna señal que le indicará si el otro estaba jugando o no con él, pero el rostro de Taehyung se mantuvo impredecible como siempre.

—Por cierto, está muy vacío hoy. ¿No crees?

Suga miró como el otro cambiaba el tema y suspiró con tristeza. No tenía caso hacerse ilusiones, estaba hablando con Taehyung después de todo.

—Sí. La verdad no tengo idea de porqué.

—Muy raro, sin duda alguna— se puso de pie mientras se estiraba casualmente —¡Oye, tengo una idea!—.

El rubio lo miró, curioso.

—¿Cuál?

—¿Por qué no bailamos?

El mayor parpadeó, viéndolo como si de un loco se tratara. Se quedó observándolo durante un largo rato.

—Espera, ¿estás hablando en serio?

—Sí, ¿por que no? Créeme, soy un excelente bailarín. Te prometo que será la mejor experiencia de tu vida—.

—Paso— contestó Suga mientras seguía con su trabajo —No se si no lo notaste, pero, aunque no haya nadie, tengo trabajo que hacer—.

—Ay vamos, será divertido.

—¡Taehyung, a ti ni siquiera te gusta bailar!

—¿Y?

—No. No hay nada en este mundo que puedas hacer para convencerme.

Dicho esto volteó a ver al menor, arrepintiéndose profundamente. Taehyung tenía las manos juntas a manera de plegaria, mirándolo con su mejor cara de perrito. Cualquiera que lo hubiera visto lo habría encontrado algo perturbador, pero Suga era débil con el menor, por lo que esta estaba teniendo el efecto que deseaba.

—Por favor.

—No hagas esto Taehyung, no es Justo.

—Por favor.

Le estaba comenzando a costar decirle que no. En realidad, desde un inicio le había sido difícil, ya que, si bien el mayor tampoco era fanático de bailar, la idea de estar cerca del otro no le desagradaba en lo absoluto. Por ello no quería hacerlo. Iba a negarse una vez más cuando un tercer interlocutor, de quien Suga se había olvidado por completo, se unió a la conversación.

—¡No te hagas del rogar, Nieves! Dale el gusto al pobre hombre, mira nada más al pobre miserable.

Y en efecto, el chico se veía sumamente patetico mientras le seguía rogando, Suga suspiró, Motivado por ello y la presión social que Jun estaba ejerciendo en él, dejó sus cosas a un lado y caminó hacia la pista.

—Bien— deseaba que su sonrojo no fuera evidente para el otro. No haría más que dejar en evidencia que Suga quiso bailar con él desde el principio. Por desgracia para el mayor, Taehyung sí se percató de éste, aunque no dijo nada. Sabía desde un inicio que el rubio simplemente se estaba haciendo el difícil y por supuesto que no le importaba. Ya estaba acostumbrado al bartender y su manera de querer. Era como un gatito: indiferente por fuera, pero cariñoso en el fondo. Solo era cuestión de perseverar y saber apretar los botones correctos para tener éxito.

Taehyung lo siguió, sumamente contento, ya bailando desde donde estaba. La música que había en el lugar era bastante prendida, por lo que Suga se limitó a moverse de un lado a otro como era costumbre. Ahora que lo pensaba, esa fue una de las canciones que bailó con Jimin cuando fueron a aquel bar. Aquello trajo de vuelta recuerdos bastante desagradables.

No sabía si fue por obra de Dios o de Satanás, pero la música repentinamente cambió a una mucho más lenta y romántica. Suga volteó hacia atrás, viendo como Jun dejaba el celular que controlaba la música de vuelta en la barra, guiñandole un ojo. Soltó un gruñido.

El rubio asumió que aquel guiño de complicidad había sido para él, no obstante, al estar volteado no pudo percatarse de que Taehyung levantaba el dedo pulgar en señal de aprobación. Todo estaba yendo de acuerdo al plan, perfecto. Aprovechó la distracción del rubio para tomarlo de la cintura y atraerlo hacia él con una amplia sonrisa.

Suga entró en pánico al ser arrastrado hacia el otro. Su corazón latía con fuerza, tanto por lo nervios, como por la calidez que estaba experimentando en aquel momento. Taehyung era más guapo de cerca y había algo en la manera en que lo miraba que hizo que un escalofrío recorriera su espalda. El menor acercó más su rostro, haciendo que Suga retrocediera.

—P-Pero no puedo quedarme mucho, estoy en horario de trabajo. Si mi jefe se entera de que estoy perdiendo el tiempo, se va a enojar.

—Ah no, a mí no me uses de escudo— Suga no sabía en qué momento su jefe había entrado en escena, pero tampoco se atrevió a verlo —Por mí no te preocupes. Tú sigue bailando— El rubio suspiró.

Se había quedado sin excusas entonces. Suga entonces cayó en cuenta de algo. Su jefe nunca era así de laxo cuando se trataba de trabajo.

—Espera, ¿por qué…? ¿Desde cuando…? Esto fue planeado, ¿cierto?

—Tal vez.

—Eres increíble.

Taehyung siguió viéndolo, imperturbable.

—Adoro cómo te ves cuando te sonrojas.

—¿Q-qué?

—Y cuando te enojas, o cuando ríes. También cuando te despiertas en las mañanas, desorientado y con el cabello desordenado. También cuando te concentras y frunces tus labios de esa forma tan adorable que siempre haces. O cuando crees que nadie te está viendo y empiezas a hacer tonterías como un niño chiquito. La manera en cómo, a pesar de que sueles ser muy directo, tienes un hermoso corazón de pollo y siempre te ves en la necesidad de ayudar a los demás a pesar de que nunca te dan nada a cambio y que muchos de ellos jamás se lo merecieron, y cómo te interesas por los demás, recordando hasta los detalles más pequeños. La manera en que cantas y eres capaz de comunicar todo lo que estás sintiendo— acarició su rostro —Dios, hoy te ves tan hermoso, me tienes completamente hechizado. Estoy tan Feliz de haber venido a este bar aquel día, y no se como fue que fui tan ciego a tal belleza por tanto tiempo—.

Suga tenía su cabeza escondida en el cuello del menor, escuchando como lo adulaba a morir. Odiaba emocionarse por ello, que en serio se estaba creyendo todo lo que el otro le recitaba como si lo hubiera practicado. Apretó los puños, apartandolo ligeramente.

—Taehyung, basta.

El chico parpadeó, viéndolo.

—No entiendo…

—Ya estoy cansado de esto— los ojos de Suga se cristalizaron —No tengo idea de a qué estás jugando conmigo, pero no es divertido— se sentía ridículo —Tú sabes… tú sabes que estoy enamorado de ti y me ilusionas porque sabes que no me voy a negar, pero ya no más. Estoy harto de que me usen, de ser el plato de segunda mesa de todos, así que será mejor que te detengas ahora antes de que pierda todo el respeto que te tengo—.

Taehyung parpadeó. Era un estúpido, por supuesto que Suga se iba a sentir así. Debió haber tocado ese tema primero, antes de ponerse de romántico. Respiró hondo y negó mientras se acercaba al otro.

—No Suga, no. No hago esto para jugar contigo. Lo que yo siento por ti es sincero.

—Igual que con Jungkook, me imagino.

—No, no es lo mismo que con Jungkook— intervino tomándolo de las manos —Suga, yo nunca lo amé. Ni siquiera lo quise. En ese entonces yo estaba… muy mal, me sentía solo. Jin estaba ahí, cierto, pero yo quería algo más porque no sentía que fuera suficiente para nadie. ¿Crees que si de verdad lo hubiera querido habría actuado de esa manera? Tuvimos sexo antes de siquiera confesarme y jamás me interesé por conocerlo mejor. Yo solo quería que los dos viviéramos la fantasía que había creado en mi mente, pero jamás fue algo real. No se compara a esto— Taehyung comenzó a depositar suaves besos por todo el rostro de Suga mientras iba hablando. Primero su frente, luego sus mejillas y al final su nariz, y repitió el proceso —A ti no te veo como me gustaría que fueras, contigo me imagino una vida juntos tal cual eres—.

Suga lo miraba, dudando si creerle o no. Tenía tanto miedo de entregarse por completo en vano otra vez. No quería que lo lastimaran, pero al mismo tiempo deseaba estar con Taehyung más que nada en la vida. Se mordió el labio inferior.

—Entonces ¿por qué Jungkook? ¿Cómo se que esta vez va a ser diferente?

—Porque esta vez no me voy a imponer sobre ti, Suga. Lo que vaya a pasar entre nosotros dos va a ser decisión tuya y pienso respetarla por completo. Aún si me rechazas no te voy a insistir, lo prometo. Lo único que te pido es que sigamos siendo amigos, en cuanto a porqué Jungkook...— bajó una mano hasta la cintura del mayor, acariciando levemente la piel debajo de su camiseta —No vayas a odiarme por esto, pero eso fue el resultado de un listado de todas los posibles candidatos.

—¿Listado?

Taehyung se removió, algo penoso ante el tono del otro. Ahora que lo decía en voz alta, se daba cuenta de lo mal que estuvo, pero no quería ocultarle nada al Suga. Debía ser sincero, hasta con las cosas de las que no estaba orgulloso.

—Mi primera opción fue Jin, naturalmente, pero sin importar cuánto me esforcé, jamás pude verlo como algo más que un hermano mayor. Seguí con Namjoon y Hoseok, pero realmente no son mi tipo ni era tan cercano a ellos, por lo que los descarté al instante. No se porque nunca te considere a ti, tal vez fue porque te tenía algo de miedo, pero no sabes lo feliz que me hace no haberlo hecho porque me permitió tomarme mi tiempo para valorarte como es debido— subió una de sus manos a la mejilla del otro, acariciandola.

—Al final solo quedaron Jimin y Jungkook. Al inicio pensé en Jimin porque era mi mejor amigo y eso me daba ventaja, además, era mi estilo: adorable y de baja estatura— miró a Suga al decir eso con una sonrisa juguetona. Esto hizo que el otro se sonrojara —Pero preferí vivir, no soy tan estúpido. Su novio es un mastodonte, capaz de dislocarte la quijada de una cachetada, y sabía que a ti también te gustaba, y bueno… simplemente no quería que me partieran la cara… que al final no me sirvió de mucho porque igual terminé con un ojo morado, cortesía tuya. Aunque, aquí entre nos, no diré que no me gustó —

Suga bajó la guardia y finalmente soltó una fuerte carcajada.

—Eres un imbécil.

—Y tienes razón en eso, pero, y solo si tú me lo permites, me haría el hombre más feliz del mundo ser imbécil. Voy muy en serio Suga, me vuelves loco.

Suga parpadeó, sintiendo como todos sus miedos se esfumaban.

—Tae…

El mencionado comenzó a agacharse lentamente hacia él, dispuesto a besarlo. Suga alzó el rostro, anticipando el beso. El menor repentinamente se apartó y negó.

—Perdón, es demasiado pronto.

—Ah no— Suga lo tomó del cuello, jalandolo hacia él —Ya me quedé una vez con las ganas, no de nuevo— sin dudarlo más, el mayor comenzó a besarlo, para sorpresa del otro, quien no tardó en corresponder de manera torpe debido a los nervios y la ansiedad.

Cuando necesitaron aire se separaron, mirándose a los ojos. Los de Taehyung brillaban.

—¿Eso fue un sí?

—Tal vez

Ambos rieron y comenzaron a besarse nuevamente. Taehyung tomó a Suga del mentón, profundizando más el beso. Ambos estaban dispuestos a continuar y llevarlo más allá, sin embargo, pronto fueron detenidos por el sonido de alguien aclarando su garganta.

—Disculpe que los interrumpa a media cena jóvenes, pero necesito abrir el local ya. Además, esto no es un motel.

—Oh claro, disculpe— el bartender se apartó de su novio con un sonrojo. Regresó a su puesto. Taehyung lo siguió, sentándose frente a él mientras lo miraba con amor.

Justo al instante en que se abrieron las puertas, varios clientes entraron en avalancha. Suga suspiró al ver eso, hubiera deseado tener aunque sea unos minutos para seguir platicando con Taehyung. Al final eso no iba a ser posible. Se acercó a una pareja para tomar su orden cuando Jun le ganó, poniéndose en frente de él. Volteó a verlo con una amplia sonrisa.

—Anda, regresa con él. Yo me puedo encargar de esto un rato— le guiñó un ojo.

Suga se quedó perplejo, le sonrió. Tenía al mejor amigo del mundo.

—Gracias Jun, en serio— rápidamente regresó al lado de Taehyung, sonriente —Entonces dime, ¿Cómo lograste que el jefe accediera a hacer todo eso?—.

—Oh, es un gran sujeto, solo bastó que le preguntara para que aceptara.

—Ajá, ¿cuánto le pagaste?

Taehyung lo miró "sumamente ofendido".

—Ni un solo billete salió de mi cartera.

—Claro, y yo nací ayer— Suga lo miraba fulminante, sin tragarse una sola palabra del menor.

—Es en serio, no le pagué nada.

—¿Qué hiciste entonces? Mi jefe no es de los que accede a esta clase de cosas solo porque sí.

—Es secreto.

—Taehyung…

Este soltó un bufido, cruzándose de brazos.

—Que aguafiestas eres— se estiró —Alguna vez escuché por ahí que tu jefe estaba teniendo problemas con algunas licencias del bar, por lo que le cobré un favor a Jungkook para que interviniera y arreglara el asunto—.

Suga soltó una risita.

—Apuesto lo que sea a que, si Jungkook se hubiera enterado para qué era, no te ayudaba.

—Oh claro que lo supo, le expliqué todo el plan con lujo de detalle— sonrió.

Suga parpadeó. Wow, no se esperaba eso. Suponía que de verdad se estaba esforzando por tratar de arreglar todo, apreciaba el sentimiento. Pronto un cliente llegó con él, no dejándole al mayor otra alternativa más que atenderlo. Se separó brevemente de Taehyung para servir algunas bebidas y botanas y entregarlas en su respectiva mesa. Al regresar, encontró a Taehyung con un muy marcado puchero en el rostro.

—No me abandones.

—Tengo trabajo que hacer, Tae.

—Estúpido trabajo roba novios, renuncia y yo te mantengo.

—¡Ja! no— le sacó la lengua mientras atendía a otras personas.

—Bueno, al menos ven a mi apartamento esta noche— comentó el menor mientras lo detenía tomándolo del brazo.

—¿A hacer qué exactamente?

Taehyung sonrió mientras lo acercaba más a sí mismo.

—Pues podríamos ver una película, como siempre. Solo que no te garantizo que la vayamos a terminar— sonrió coqueto, susurrando aquello en su oído —Realmente me caería bien una dosis de ti—.

—Bájale a la calentura o te reporto por acoso sexual.

—Oh, vamos Yogi— se quejó Taehyung, abrazándolo con fuerza —¿Cómo esperas que me controle teniendo a semejante monumento griego junto a mí sin poder tocarlo? Ya fue demasiada austeridad para mí—.

Suga lo examinó de pies a cabeza y suspiró.

—Bueno, creo que puedo darme una idea— le dio beso rápido en el cuello —Está bien, iré a tu casa, pero te aviso que mi turno a penas está comenzando—.

Taehyung lo miró.

—Suga, no quiero que lo hagas porque te sientes presionado a hacerlo— acarició levemente su mano —Solo estaba bromeando ¿si? Si tú quieres podemos ir lento. Es hasta que los dos estemos cómodos, ¿de acuerdo?—

Suga lo miró y sonrió, besando su frente.

—Lo sé, no te preocupes. No estoy aceptando porque me sienta presionado, de verdad estoy bien con la idea.

Taehyung acarició su rostro, llenándolo de besos.

—Dios, ¿qué hice para merecerte? Me encantas.

—También te quiero.

Ambos chicos se miraron el uno al otro con profundo amor. Volvieron a besarse con cariño. No había alarmas sonando en la cabeza de Suga o algo que le indicara que estaba cometiendo un error. Por primera vez estaba haciendo algo que se sentía bien, correcto. Tal vez, solo tal vez, finalmente había encontrado a la persona con la que compartiría el resto de sus días.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Después de mucho insistir, un Namjoon resignado, aunque algo emocionado, accedió a pasar el resto del día juntos, simplemente viendo películas. Eso lo habían decidido en la mañana. Ya estaba anocheciendo y aún no escogían ninguna. Al inicio, el encargado de elegir una película era Jin, quien comenzó a buscar en la sección de romance para poder crear el ambiente ideal entre ambos chicos. El problema fue que el joven era demasiado exigente en gustos. Bastaba con que alguna escena estuviera mal grabada, o que la fuente de los subtítulos no le agradara para que el joven la quitara y buscara otra cosa. Al final llegaron a un consenso: Jin ya no tenía permiso de tocar el control remoto, por lo que la tarea de traer entretenimiento fue ahora de Namjoon. El problema ahora fue que se trataba de alguien demasiado indeciso. Había logrado reducir sus opciones a dos películas, por desgracia, no lograba decidirse por ninguna.

Jin en algún momento intentó dar su opinión, sin embargo, el menor insistió en que era su labor escoger, por lo que todavía tenía que pensarlo un poco más. Al cabo de un rato, el mayor se desesperó y se puso de pie. Comenzó a recorrer el apartamento del menor, aprovechando que Namjoon se encontraba demasiado enfrascado en su tarea.

A través de su recorrido pudo darse cuenta de varias cosas. Por ejemplo: Namjoon se las había arreglado para encajar de alguna forma al gran oso que le había regalado entre su cama y la de Suga, por lo que los brazos de éste quedaban como almohadas en ambas camas. El ex profesor se preguntaba con cierta ternura si Namjoon en algún punto lo habría llegado a acurrucar. Necesitaba ver eso, o mejor aún, tenía que vivirlo en carne propia, ser lo que Namjoon estuviera abrazando con fuerza. La idea hizo que sonriera levemente. Ahora tenía otro motivo por el cual seguirse esforzando.

Continuó curioseando por el lugar, husmeando sin pena los cajones del castaño evitando, a toda costa él de los papeles importantes. No quería meterse en problemas en ese momento, ya se estaba exponiendo lo suficiente al haber guardado uno de los papeles. Deseaba de todo corazón que el otro no se fuera a dar cuenta, aunque sabía que era poco probable que no lo fuera a hacer.

Continuó buscando sin encontrando más que ropa y calzones. Al inicio era emocionante, pero después de un rato se volvió aburrido. Jin quería algo más. Abrió un cajón y por un ligero segundo creyó que se encontraba completamente vacío al no sentir ningún peso. Esto resultó ser falso, pues en el centro de este encontró una simple figura de origami en perfecto estado. Era raro que el menor tuviera un cajón entero solo para eso, con cierta precaución la sacó de donde estaba y la analizó. No estaba seguro de porqué se le hacía tan familiar, quiso verla de cerca. Estaba hecha con la servilleta de alguna cafetería a la que el menor alguna vez fue... abrió los ojos. Se trataba del lugar al que lo había invitado hace varios meses. Aquella figura había sido un pequeño obsequio que Jin le dio, y pensar que la había guardado con tanto cariño y esmero. Volteó hacia donde estaba el menor con una suave sonrisa. Tenía que decirle lo más pronto posible, ya no podía ocultarlo más.

Guardo la figura de vuelta en su lugar y regresó rápidamente con el otro chico, sintiendo como su corazón latía a mil por hora.

—Namjoon, hay algo que debo decirte. Yo…— parpadeó al llegar hasta el castaño quien, tenía una mirada perdida mientras se frotaba las sienes viendo hacia la pared —¿Estás bien?—.

Namjoon no pareció escucharlo al inicio, demasiado enfocado en lo que fuera que estuviera pensando. Jin llegó hasta su lado y tocó su hombro.

—Joonie

Solo entonces el otro pareció reaccionar, mirando al mayor con cierta sorpresa.

—Jin, perdón. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

—Técnicamente, todo el día. ¿Que sucede Namjoon? Te ves triste.

—N-No es nada, es solo que estoy muy cansado.

Jin, por primera vez aquel día, se detuvo a examinar la apariencia del otro con detenimiento y pudo comprobar que, en efecto, se veía sumamente agotado. Tenía unas terribles ojeras debajo de los ojos que iban a juego con su pelo despeinado. A pesar de que le estaba tratando de sonreír para calmarlo, el mayor pudo ver que su sonrisa no alcanzaba sus ojos. El rostro de Namjoon parecía ser sólo una máscara, lo que entristecía por completo al ex profesor. ¿Qué le estaba pasando a su Joonie?

—Namjoon— caminó hasta sentarse sobre su regazo, sus piernas a cada lado de la cadera del menor(?), mirándolo de frente y atrayéndolo hacia él para poder abrazarlo. La cara del otro chico quedó en el puente de sus clavícula. Comenzó a acariciar el cabello del menor con dulzura.

—¿Q-qué estás haciendo?

—Perdón, ¿te molesta?— Jin trató de apartarse para darle algo de espacio, sin embargo, fue detenido por el chico, abrazándolo de vuelta para que no se moviera de su lugar. Namjoon soltó un suspiro, haciendo que su cálido aliento diera con el cuello del mayor, causando un ligero escalofrío por todo su cuerpo.

—No. Todo lo contrario, adoro esto— Namjoon quería estar lo más cerca posible del joven, aquello era la excusa perfecta para poder aferrarse al mayor de aquella manera —Lo siento si te preocupe Jin… hay algunas cosas que están pasando ahora y no sé cómo afrontarlas aún. Mentira, sé cómo y ya lo estoy haciendo, pero me está consumiendo por completo. Hay días en los que simplemente quiero tirar la toalla y rendirme— continuó. No podía creer lo honesto que estaba siendo. Se daba cuenta de cuánto confiaba en Jin —Pero es gracias a momentos como estos, cuando estoy contigo, que logro encontrar una motivación para seguir adelante con la esperanza de que algún día todo mejore, y no sabes lo agradecido que estoy contigo por eso Jinnie—.

El mayor lo miró, sintiendo como una infinita ternura inundaba su pecho.

—Me alegra saber que mi compañía te dé, aunque sea, algo de fuerza para lidiar con lo que sea que te esté atormentando— intentó hacer que lo viera a los ojos, pero el menor era incapaz de sostenerle la mirada por mucho tiempo. Jin, en su ego, quiso pensar que era porque lo ponía nervioso —Pero necesito que sepas que no estás solo. De verdad significas muchísimo para mí, por eso que quiero que confíes en mí para hablar de lo que necesites. Quizá pienses que no puedo ayudarte, y tal vez sea cierto, pero todo el mundo tiene derecho a ser escuchado. Creo firmemente que, cuando hablas de tus problemas con alguien más, descargas parte de la carga emocional que suponen y eso en sí ya es un consuelo—.

—Jin, no quiero que cargues con algo que no te corresponde.

—Namjoon, no tienes por qué lidiar con todo tu solo. Entre los dos podemos encontrar una solución. — le sonrió de manera dulce —Solo quiero escucharte, entenderte y conocerte más. Eres una persona maravillosa, Joonie. Tienes mucho que ofrecer, pero todas estas cosas y problemas están impidiendo que tus mejores cualidades salgan a la luz. No se trata de negar tus defectos, es dejarlos salir y hacer las paces con ellos, son parte de quien eres. Solo así serás capaz de amarte tanto como yo lo hago—

—Jin… no estarás hablando en serio.

Jin suspiró y le sonrió, era ahora o nunca. Se armó de valor.

—Namjoon, hay algo muy importante que debo decirte, pero no quiero que pienses que me estoy aprovechando de tu estado de vulnerabilidad para obtener un sí. Es solo que necesito sacarlo de mi pecho— acercó su rostro hacia el otro —Yo, desde hace un tiempo ya, aunque no me había dado cuenta de ello antes, estoy enamor…— Namjoon puso una mano sobre los labios de Jin con delicadeza para detenerlo. El mayor estaba sumamente confundido y algo dolido ante la acción del menor. Namjoon comenzó a llorar, gruesas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos mientras este hacía lo posible por mantenerse calmado.

—No lo digas, por favor no.

Jin apartó la mano del otro.

—¿Por qué no? ¿Qué sucede? Joonie háblame.

El chico temblaba.

—No estoy listo, hay algo que… no es el momento indicado.

—¿Necesitas… un tiempo?

—¡No!— la idea de Jin desapareciendo de su vida otra vez le aterraba, simplemente no quería espantarlo —Hay algo de mí que quiero que sepas antes de que termines esa oración— miró el suelo —Para que sepas en lo que te estás metiendo y reconsideres tus opciones—.

—Namjoon, no hay nada en este mundo que pueda hacer que mi opinión de ti cambie, pero si de verdad sientes que es algo que debo saber, entonces está bien. Esperare a que estés listo para decírmelo.

Namjoon se aferró a Jin, abrazándolo con fuerza y escondiendo la cara en su cuello.

—Es mi papá.

—¿Qué?

—Mi papá tiene demencia senil— soltó el joven de repente.

Jin parpadeó, impactado por lo que el otro le estaba diciendo y negó.

—Namjoon no, espera. No me tienes que decirme si no estás listo.

—Lo estoy Jin, en serio lo estoy. Necesito decirte esto ahora, antes de que me arrepienta y jamás logré reunir el valor suficiente para poder tocar el tema de nuevo. Por favor…

El mayor no estaba seguro del todo, se sentía culpable. De alguna forma había empujado al otro a que compartiera aquella parte tan complicada de su vida. El tono de voz del menor, sin embargo, se mantuvo firme.

—Está bien Joonie, te escucho.

El joven suspiró y rascó su cabeza.

—La demencia senil es un síndrome que afecta a la memoria, la orientación, la comprensión, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. Al inicio no era tan malo: olvidaba dónde dejaba las cosas y de vez en cuando lo encontrábamos merodeando por la casa sin idea de porqué había entrado en determinado cuarto, cosas por el estilo— el joven seguía sin levantar la mirada. —Pronto empeoró. Una vez intentó correr a mamá de la casa porque no tenía idea de quién era, fue ahí cuando acudimos a un especialista. Mi padre entonces tenía 47 años, Jin… yo ni siquiera había entrado a la universidad.

—Dios, eras solo un niño.

—Empezaron los tratamientos y exámenes, y con eso los problemas económicos. No bastaba con el dinero que ganaba mamá, por lo que tuve que dejar la escuela y empezar a trabajar. Tomó alrededor de tres años que pudieran darnos un diagnóstico definitivo: demencia senil— Jin ladeó la cabeza, confundido —Sé lo que vas a decir: 'Eso solo le pasa a la gente mayor', pero al parecer es posible que te dé prematuramente, aunque la probabilidad de que eso pase es muy baja. Vaya suerte, ¿eh?—

—Joonie...

—¿Lo mejor de todo? Parece que esa probabilidad incrementa si tienes algún familiar que lo haya padecido… creo que es la única herencia que me dejaron— comentó con amargura, abrazando al mayor con más fuerza —El punto es que mi papá empeoraba cada vez más y nosotros ya casi no teníamos dinero. Gracias al cielo, para ese entonces Jungkook ya se había graduado y estaba ejerciendo, por lo que fue capaz de ayudarnos con algunos problemas legales que comenzaron a surgir en cuanto al divorcio, a las pocas cosas que tenía mi papá, etc.—

—¿Tus padres se divorciaron?

—Mi mamá no quería, pero mi papá insistió en uno de los pocos momentos de sanidad que tuvo. Supongo que pensaba que de esa manera la estaba protegiendo de alguna forma, aunque eso sólo hizo que ella entrara en depresión— Comenzó a pasar sus dedos por la espalda de Jin —Ella enfermó y pronto la carga quedó en mí. No quiero que creas que me estoy quejando, haría lo que fuera para que mi papá viva sus últimos días con dignidad. Por suerte Jungkook siempre ha estado ahí, en varias ocasiones me ha apoyado económicamente para pagar medicamentos y cosas por el estilo, pero estoy tan cansado Jin. ¿Sabes qué fue lo que me dijo mi papá la última vez que hablo?—.

—¿Qué?

—"¿Quién eres?" Ni siquiera me recordaba y… simplemente no pude. Nunca había llorado tanto en mi vida. Sé que no es su culpa, que él jamás lo pidió, pero extraño a mi papá Jin. Ahora no habla, no come y cuando me ve puedo darme cuenta que no tiene idea de quién soy. Me duele tanto verlo así cuando era una persona tan llena de vida y de energía— los ojos del menor comenzaron a llenarse de lágrimas —Él solía fumar a diario, ahora no tolero el olor a tabaco porque me recuerda a los días en los que todo estaba bien y eramos felices y no tenía que ir a consolar a mi mamá a las tres de la mañana porque extraña a su esposo— le estaba siendo difícil hablar entre sollozos. Se aferraba a Jin con fuerza, como si él también fuera a olvidarlo y marcharse —Me asusta pensar que algún día me podría pasar a mí también — sorbía por la nariz —Tengo miedo de crear vínculos con personas a las que algún día les terminaré causando el mismo dolor que mi familia vivió— respiró hondo —A veces veo a mi papá y me preguntó si él también está sufriendo y no tiene forma de hacérnoslo saber y me duele tanto no poder ayudarlo— el joven finalmente se calmó —Tengo muchos problemas a mis espaldas y no sé qué clase de persona vaya a ser en un futuro, Jinnie, si es que tengo uno. Es por eso que… que necesito que lo pienses. Cualquier tipo de relación conmigo va a ser complicada porque, hasta el día que mi papá fallezca, no pienso dejar de pelear por él—.

Jin seguía acariciando su espalda. Sabía que con eso Namjoon intentaba alejarlo de él para protegerlo. Por la manera en que su cuerpo temblaba y se aferraba a él, como si su vida dependiera de ello, se percataba que no era lo que en que realidad quería. ¿Cómo dejarlo así? El mayor daría la vida entera por el castaño, por desgracia, después de que lo escuchó, no estaba seguro de cómo convencer al menor de que lo hacía por amor a él y no por lástima, y que su única meta de ahora en adelante era hacerlo feliz.

—Me gustaría ir a visitarlo, Joonie.

Esto desconcertó al menor, quien lo miró a los ojos.

—¿Qué?

—¿Puedo? A final de cuentas, en toda batalla se necesitan aliados ¿no crees?

Namjoon se quedó meditando durante algunos segundos hasta que asintió levemente. Volvió a recargarse en el ex profesor.

—¿Todos esos recibos que tienes escondidos en el cajón de la cocina, son de eso?

Namjoon volteó a verlo con sorpresa.

—¿Cómo lo sabes?

—Fue cuando estaba buscando los cubiertos en la mañana para poner la mesa. No era mi intención, pero no pude evitar husmear— sacó el que tenía guardado en su bolsillo, mostrandoselo.

El menor suspiró, frotando sus sienes.

—¡Jin!— negó tratando de no enfadarse con el otro —Sí, sí tiene que ver—.

—Oh— El ex profesor se sintió algo tenso. Tal vez hubiera sido una mejor idea no traer el tema a colación, pero su curiosidad pudo con él. Suponía que el castaño ahora estaba molesto con él, solo esperaba que eso no fuera a arruinar todo lo que había logrado hasta el momento. Se estableció un silencio incómodo entre ambos, lo que hizo que el humor de Jin se desplomara. No sabía cómo pedirle perdón, cualquier cosa que dijera podía empeorara la situación.

—¿Jin?

—¿Sí, Namjoon?— ya estaba completamente preparado para que el otro lo echara y no quisiera saber nada de él otra vez.

—¿Podrías… quedarte a dormir hoy?

Eso no se lo esperaba, se puso nervioso por lo que automáticamente comenzó a bromear.

—No creo que a Suga le vaya a hacer mucha gracia que me quede.

—No va a pasar la noche aquí. Últimamente ha estado durmiendo en casa de Taehyung.

—Oh— Jin le sonrió —Pues parece que les está yendo bien entonces, ¿no?—

Namjoon se quedó en silencio mirando a Jin, dando a entender que no estaba de humor para esa clase de comentarios. El mayor soltó un leve suspiro y lo aferró con fuerza en un abrazo.

—Por supuesto que me puedo quedar a dormir contigo— acaricio su espalda haciendo leves círculos —Todo el tiempo que me necesites aquí—.