Este capitulo lo iba a subir ayer pero por ciertos problemas con el internet tuve que aplazarlo para hoy. Bueno, yo solo me aparezco y dejo esto por aquí antes de que me ataquen, me maten o me incendien la casa.

Espero que lo disfruten~

Oh, y… para las personas de Colombia que me leen… ¡Feliz día de las velitas atrasado!

DISCLAIMER: Naruto no me pertenece, lo único mío es la historia y los posibles personajes que pueden aparecer.


Capítulo 25: Donde estaba


Sus piernas dolían de la posición en la que había estado desde hace unas horas. Estas le pedían un descanso, que les brindaran la acción de estirarse pero sabía que faltaría un gran tiempo para poder volver a levantarse de ese lugar y salir sin tener que escuchar esas voces mitigadoras de las que quería escapar.

Apretó con sus manos la tela del hermoso kimono que portaba que, según una Hyuuga del clan secundario, le quedaba muy bien. Y bajó la mirada nada más sus ojos se cruzaron con unos severos que brotaban superioridad y arrogancia. Aunque no quisiera admitirlo, todos los presentes tenían una gran influencia en ella, la intimidaban de gran sobre manera, algo que su padre siempre le recriminaba porque, al ser la primogénita de un clan tan importante como el de ellos, no debería dejarse amedrentar tan fácil. Debía ser fuerte tanto en carácter como en sus habilidades, mantener la postura y con su aura imponer respeto y superioridad, pero ella era todo lo contrario a lo anterior, lo cual la ha llevado a muchos problemas y uno de ellos era que su hermana menor fuera mejor ninja, mejor en las habilidades de combate, con su Byakugan y con las técnicas Hyuuga que han pasado de generación en generación.

Sintió una mirada fija en su persona y cuando elevo su vista para ver quién era se asustó dando un pequeño respingo. Su padre le miraba con una seriedad que fácilmente le decía que debía comportarse y, que otra vez, le había decepcionado. Nada nuevo, debía agregar, pero aun así le dolió profundo en su corazón. Siempre, una y otra vez. Hizo caso a las ordenes implícitas de Hiashi, pero encogida de hombros como si estuviera tratando de defenderse a sí misma de algo, de aislarse de todo aquello que estuvieran hablando provocando que el líder del clan suspirara con resignación. Sin embargo, en cierto caso, Hinata no sabía que estaba haciendo ahí, se suponía que solo debían estar en la reunión el consejo del clan Hyuuga con el líder y los altos mandos de Konoha. ¡Ella no pintaba nada ahí! Tal vez es porque soy la primogénita, se dijo, pero aun así su edad era muy menor para poder estar presente en ellos, tampoco es que pusiera la suficiente atención. El idioma en el que hablaban ellos era totalmente desconocido para ella, no es que estuvieran hablando otra lengua, nada que ver. Simplemente era de lo que hablaban, no entendía nada así que prefirió hacer de oídos sordos solamente fijándose en el ir y venir del sonido y de las miradas entre ellos.

Deseaba salir de allí.

En un tiempo después sus plegarias fueron escuchadas y los altos mandos de Konoha se retiraron y Hiashi dio por finalizada la reunión. Un suspiro de alivio broto de sus labios ganándose una mirada reprobatoria de su padre que le hizo encogerse de hombros y bajar su cabeza con temor. Nada nuevo. A un paso disimuladamente rápido se dirigió a un lugar donde podía calmarse: el jardín de su madre.

Cuando llego su mirada se maravilló por lo que estaba observando. Las flores que estaban en el jardín eran bañadas por los rayos del sol que les hacía brillar denotando aún más belleza de lo que ya de por si tenían. Ella nunca se cansaría de esa vista. Nunca en la vida.

Cada flor con la que se cruzaba la admiraba. Cada especie, cada color, cada forma, cada hoja, cada pétalo. Cada una tan diferente a la otra, era imposible no poder asombrarse, no querer saber sobre ellas. Cuando llego a la sección de los lirios, tomo más tiempo para admirarlos, para apreciarlos. Tocaba cada pétalo con añoranza y devoción. Una sonrisa cargada de tristeza surco sus labios. Era inevitable para ella no recordar a su madre.

"— Son hermosos, ¿no lo crees, Hinata? — dijo la voz de su madre en un tono dulce al tiempo que cortaba algunos lirios que seguro colocara como decoración en algunas lugares del complejo Hyuuga. La peliazul miraba como trataba las flores con mucho cuidado. — Cada uno tiene un significado diferente dependiendo de su color. — la mujer le mostro una de un puro color blanco. — Esta es muy especial, me recuerda a ti. Inocencia, bondad y un corazón puro. — su madre le regalo una sonrisa. — Te representa perfectamente. Eso es lo que eres."

Hinata lanzo un suspiro lleno de melancolía, pero después se recompuso y sonrió con un poco de felicidad.

Estas aquí, desperdiciando tu tiempo cuando podrías estar entrenando. De verdad que eres una inútil.

La niña dio un salto al escuchar esa voz. Ella no sintió a nadie, ni escucho nada, ¿Tan metida estaba en su mundo?

Observo como esa persona le lanzaba una mirada cargada de odio y rencor. Esos ojos blancos que alguna vez le miraban con cariño ahora solo mostraban todo lo contrario. Ese niño que antes la trataba con amor y que ella consideraba como un hermano, que aun considera, reitero.

Una sonrisa llena de presunción se asomó en los labios del recién llegado causando que la niña desviara la mirada un poco intimidada. Y esa sonrisa se ensancho al mirar esa acción. Le encantaba como tenia cierto poder sobre Hinata.

Te gustan mucho estas flores, ¿verdad? — cuestiono arrodillándose junto a la Hyuuga perteneciente a la rama principal. — Cualquiera pensaría que es porque te recuerda a tu madre, pero es por otra razón. — la peliazul le miro sin comprender ninguna palabra, no tenía ni idea de lo que quería dar a entender su primero. — Eres como este lirio. — tomo uno que no era del típico característico color blanco puro de los demás, se encontraba en perfectas condiciones, sí, pero su color era un poco más opaco al de los demás y ningún lirio estaba junto a este. En realidad, tenía cierta distancia con los demás. — No encaja con los demás, quiere hacerse notar pero por mucho que intente nada cambiara. Seguirá siendo igual de indeseable para todos, no representa la hermosura ni la pureza y por eso nadie lo quiere, contrario, buscan eliminarlo por ese mal olor que despide, quieren que desaparezca que una cosa así no vuelva a nacer más. — la peliazul se sentía dolida por las palabras era obvio que Neji solo quería herirla y hacerla sentir mal pero lo que estaba diciendo concordaba mucho con ella, tenía que admitirlo, aunque le doliera. — Eres idéntica. No encajas, eres un lastre, tus habilidades son tan mediocres que incluso los miembros más pequeños que tú de la rama secundaria son más fuertes. Tu hermana que es más pequeña te supera por mucho. No eres nadie Hinata, existes sin una razón en sí, eres algo que no extrañaran cuando desaparezca, algo que nadie aprecia, como aquellos lirios que despiden un mal olor.

La chica se incorporó abruptamente perlada en sudor. Le costaba respiraba y su mente se encontraba desenfocada. No podía creer había soñado eso, no podía asimilar que eso aún se encontrara en su mente después de tantos años; ella pensó que ya lo había olvidado. Miro con rapidez todo su alrededor desubicada buscando algo que pudiera reconocer y le diera la certeza de estar en un lugar seguro. Lo último que recordaba era que estaba corriendo hacia Sasuke y que alguien la apuñalaba por la espalda.

Sus ojos se abrieron con sorpresa al recordar ese dolor, con rapidez bajo su mirada hacia su abdomen y palpo buscando la herida pero lo único con lo que se encontró fue con unas vendas que rodeaban el área lastimada, sin ningún rastro de sangre. Soltó un suspiro de alivio, movió sus brazos escuchando un tintineo de metales golpeándose entre sí y fue ahí que noto que sus muñecas se encontraban encadenadas así como también sus tobillos.

Y no entendió nada.

¿Por qué los demás la encadenaron? ¿Por qué la tenían prisionera como si temieran que fuera a escapar? ¿Qué estaba pasando?

No entendía nada.

¿Acaso no estaba con Hebi? ¿Acaso había dado a par con otras personas? ¿Acaso, por asares del destino, termino en Konoha y ese lugar era para mantenerla encerrada? Quiso buscarle respuesta a todas aquellas preguntas, por lo tanto, impulso chakra a sus ojos con el objetivo de activar su Byakugan y explorar el lugar para identificar donde se encontraba pero, como resultado, solo obtuvo una negación de parte de su doujutsu. Fue en ese momento, que se dio cuenta que su chakra se encontraba en su límite, casi como si no existiera, casi como si estuviera extinto, o mejor dicho, como si estuviera muerta y, eso, solo la alerto más. Desconfiaba del lugar donde fue a parar, además de que no tenía ni remota idea de cómo. Todo daba a entender que las personas que la tenían no eran beneficiosas para ella.

En ningún sentido.

Así que, como pudo, se levantó del suelo, con quejidos y uno que otro jadeo de dolor, y observo con mirada escrutiñadora todo el lugar buscando una manera de escapar. No obstante, no hallo nada. Parecía que lo único que había era una parte en que el lugar se hacía más profundo. Un lugar que por lo oscuro que era, ella intuyo que no la llevaría a la salida. Sin embargo, dio un par de pasos dispuesta a averiguarlo. Prefería moverse a quedarse sin hacer nada.

Pero…

Fue en ese preciso momento que algo emergió del suelo e instantáneamente las alarmas de su cabeza se activaron y, con rapidez, adopto una pose defensiva en lo que las cadenas le permitían a pesar de ya no tener chakra ignorando completamente que su cuerpo se estuviera resintiendo del dolor. Tal vez he estado en la misma posición por horas, se dijo como respuesta a esa condición más decidió ignorarlo y concentrarse en lo que sucedería frente a ella.

— Oh, vaya. — susurro una voz de la que no lograba identificar el rostro por la oscuridad del lugar. — Ya despertaste, eso es bueno.

El sujeto termino de emerger y en cuanto Hinata logro distinguir aquellas características nubes rojas en su vestimenta, frunció el ceño agudizando todos sus sentidos.

Ella no confiaba en ellos.

Le producían una vibra muy extraña.

— ¿No vas a decir nada? ¿Te quedaras callada? — cuestiono la voz del tipo con textura ronca que parecía hablar en susurros bajos mientras se acercaba hacia la posición de la chica.

— Parece que el ratón le comió la lengua. — hablo otra voz que ella logro ubicar del tipo. Asombrosamente provenía de la parte blanca de este.

— No digas ridiculeces.

Hinata frunció el ceño ante el intercambio de palabras entre los dos.

— ¿Dónde estoy? — opto por intervenir de una vez. Estaba segura que habían muchas probabilidades de que no le contestaran nada o simplemente le mintieran disfrazando la verdad para que así no pueda crear una ruta para escapar, pero no perdía nada con intentarlo.

— Estas en una de las guaridas de Akatsuki. — contesto la mitad más jovial provocando sorpresa en la peliazul.

¿Así de fácil le fue revelado? Ella no veía que estuvieran mintiendo. Si lo pensaba tenía sentido, pero como había dicho anteriormente, no confiaba en ellos. Sentía que ellos podían manipular las cosas a su antojo solo con presionar los botones correctos de las personas y eso le fastidiaba.

— ¿Por qué debo de creerte?

— ¿Tienes razón para no hacerlo? — pregunto el Zetsu negro.

— Muchas. De las cuales, no terminaría de enumerarlas con los dedos de mis manos. — dijo mientras afilaba su mirada hacia el ninja de doble personalidad sin dejarse amedrentar.

— Tendrás que hacerlo, sobre todo si quieres escuchar por qué estás aquí.

Esa oración llamo por completo la atención de la chica llenándola de curiosidad e intriga.

— ¿El por qué estoy aquí? — cuestiono, recibiendo un sonido de afirmación del Akatsuki. — Será interesante escuchar esa respuesta. — estaba demás decir que el tono de Hinata era completamente despectivo y sarcástico.

— Sí, aunque esa parte no nos corresponde a nosotros decirla. — la peliazul se confundió más. — Lo único que debes saber es que fue Madara quien te curo salvándote de morir y, ahora, harás una misión que te asignara.

Hinata frunció el ceño un poco cabreada.

— Mira, el que ustedes hayan decidido salvarme no es problema mío, yo no les pedí que lo hicieran. Además, ¿Cómo estaban tan seguros que iba a morir? No tiene sentido. Lo único que entiendo es que ustedes están buscando una manera de atarme a sus propósitos por pura conveniencia. No crean que soy una persona fácil de manipular.

Las dos mitades miraron inmutables en lo que ella hablaba. A ellos eso les daba igual, pero debían seguir con el plan que había impuesto Madara. Sin embargo, si quitaban ese hecho, estaban completamente seguros que la única chica de Hebi en algún momento flaquearía a su decisión, después de todo estaban hablando de Madara quien él con perfección podía manipular a cualquier persona hasta sin que estas se dieran cuenta, sin necesidad de utilizar la línea sanguínea que poseía el clan del cual pertenecía que, sin duda, le facilitaría las cosas. Esa chica podría tener mucha voluntad ahora y oponerse cuanto quisiera, pero más adelante solo le quedaría sucumbir ante los deseos del ahora líder de Akatsuki.

— Piensa lo que quieras.

Esa fue la única respuesta que recibió, sorprendiéndola. Esa situación no le estaba gustando para nada, algo raro estaba pasando ahí.

— Digan lo que quieran, no caeré. Me mantendré fiel a mis ideales. — dictamino cruzándose de brazos al tiempo que miraba con fiereza al Akatsuki retándolo a que probara lo contrario.

El Zetsu negro simplemente la ignoro, mientras que la otra parte solo sonrió con diversión.

La peliazul lo había notado y estaba dispuesta a decir algo en contra, pero de repente, una especie de remolino surgió en el lugar ocasionando que alertara, otra vez, todos sus sentidos adoptando una pose defensiva.

¿Qué era eso?, Se preguntó sin esconder la mueca de extrañeza que estaba formada en su rostro, la cual incremento cuando vio como de ahí se empezó a formar una figura saliendo de esta. Tobi quien le miro con el Sharingan activo descubriendo que era un Uchiha.

— Por fin llegaste. — susurro la voz de Zetsu negro en un siseo muy ronco. El recién llegado lo miro de soslayo. — ¿Cómo se encuentra Sasuke?

Esa interrogación obtuvo toda la completa atención de la peliazul quien, inconscientemente, centro todos sus sentidos en el enmascarado.

— Se encuentra bien, en lo que cabe debo agregar.

Hinata reacciono ante eso y se acercó cuanto pudo por acción de las cadenas, haciendo sonar las mismas y, por consiguiente, que su presencia se notara para el recién llegado quien simplemente giro su cabeza en dirección a la chica sin mostrar ninguna señal de defenderse o atacar.

— ¡Tienes que llevarme con él! ¡Tengo que curarlo! — exclamo sin pensar demasiado en la situación. Lo único que cruzaba por su mente era el hecho de que el azabache estaba herido y necesitaba curarlo para estabilizarlo lo mejor que podía.

Son tal para cual, pensó el recién llegado. No obstante, la orden de la chica fue ignorada por el enmascarado.

— Ya veo que volviste en ti. — dijo el sujeto con una voz profunda que ella no reconocía de nada, eso la alerto por completo adoptando una postura defensiva con muchos flancos al descubierto por las retenciones de la cadena. — No tienes por qué tener miedo, no soy el enemigo ni nada parecido. Solo quiero asignarte una misión de mi parte.

— No me interesa en nada que quieras encargarme. — replico al tiempo que fruncía el ceño. — Lo único que quiero es que me lleves con él, en este mismo instante. — la peliazul trato de utilizar su tono más amenazante, pero su voz se encontraba un poco desequilibrada fallando en el intento.

— Eso no va a ser posible. — comenzó a decir mientras se acercaba a la chica quien empezaba a sentir un aura demasiado extraña saliendo del que ahora que miraba con detenimiento, era otro Akatsuki. — Además, después de todo, cuando me escuches, harás exactamente lo que te pediré. — había tanta seguridad en sus palabras que lo único que pudo hacer Hinata fue gruñir en desaprobación.

— Dije claramente que no tengo ningún interés con respecto a eso. — volvió a insistir la chica para luego mirar con fijeza al Akatsuki. Sin embargo, eso solo ocasiono que retrocediera un poco asustada. El único ojo que estaba a la vista pareció brillar en un profundo rojo que aclamaba sangre.

— Quiero que vayas a Kumogakure a conseguir información sobre el Jinchuuriki del Hachibi, Killer Bee. — soltó ignorando otra vez a la chica. — Por lo que tengo entendido, tienes técnicas bajo tu poder que fácilmente te ayudarían a infiltrarte en cualquier lugar.

— ¡Ya he dicho que no voy a ser nada de lo que me pidan! — grito enfurecida, dejando un poco de lado el temor que le fue infundido por esa mirada. — Escuchen esto claramente… — tomo aire y lo soltó en una exclamación: — ¡Yo solo sigo las órdenes de Sasuke! ¡Él es el único líder que tengo! No encuentro razones para obedecerlos a ustedes.

El Akatsuki por un momento le mira con enojo pero después por la forma en la que se curva su ojo, Hinata dedujo que estaba sonriendo.

— Tengo información bajo mi poder que te atañe mucho. Información sobre tu clan y tu supuesta venganza.

La peliazul, aun con su miedo latente, miro con incredulidad al Akatsuki. Sin entender ni un poco a lo que quería llegar, mas no podía negar que con esa frase una alarma se disparó en su cabeza. Solo esperaba que no fuera lo que estaba pensando, pero eso no tenía sentido. Claro que no.

— Puedo darte una pista sobre ello. — la chica frunció el ceño ante el tono burlón. — Tu venganza es sobre tu madre. — la expresión instantánea de la ex heredera de uno de los clanes más antiguos fue de completo shock. Sus labios y ojos se encontraban abiertos a mas no poder al tiempo que se preguntaba de dónde demonios había obtenido esa información. Una gran inquietud la invadió y su cuerpo solo reacciono retrocediendo unos pasos sin cambiar de expresión. — El clan Hyuuga te mintió, a la mayoría. Mejor dicho. Los únicos que saben la completa verdad son los consejeros del clan y el líder. Ni el Hokage de ese tiempo lo sabía, tal vez Danzo sí. — se encogió de hombros. — La cuestión es que sabes de lo que te estoy hablando. Me pregunto si Sasuke lo sabe. — Hinata dio un pequeño brinco por la oración. — Por tu reacción veo que no.

— ¿C-Cómo lo sabes? ¿Q-Quién te dijo? ¿Cómo lo averiguaste?

— Yo sé más de lo que aparento. — su voz sonó profunda casi rayando a lo tétrico. Esa simple frase lo único que ocasiono en la chica fue que la desconfianza que tenía ante ese sujeto se incrementara más. Antes no tenía ni una pizca de ganas de querer saber quién es, pero ahora… había cambiado por completo de parecer.

— Eres demasiado sospechoso… — soltó en un susurro bajo pero aun así fue escuchado por los otros dos presentes. — En cada segundo que pasa mi recelo hacia ti aumenta más. Eres demasiado misterioso. — esta vez hablo en un tono de voz un poco más elevado. Sin embargo, nada de lo que dijo pareció causar reacciones en los ninjas pertenecientes a Akatsuki. — No obstante, me tiene sin importancia lo que sea que quieras decirme. Conozco lo real de lo irreal, se cuál es la verdad de la mentira. No necesitas contarme nada.

Una sonrisa de prepotencia se formó en sus labios, pero fue desapareciendo poco a poco al ver como el sujeto de Akatsuki aún seguía relajado como si sus palabras no afectaran sus planes.

— Pero, si te dijera que lo que tú crees que es verdad en realidad no lo es, ¿me creerías?

La expresión de la chica se endureció.

— ¿A qué te refieres?

— Tu madre, contrario a lo que vienes pensando desde antes, no fue asesinada por tu clan. En realidad, fue asesinada por ninjas de Kumogakure con la esperanza de obtener el ya ansiado Byakugan de una vez por todas.

Hinata abrió sus ojos desmesuradamente ante lo que estaba escuchando. Quiso decir algo, pero por alguna razón sus palabras se encontraban atascadas en su garganta.

— Desde un inicio se había anunciado la muerte de tu madre por una enfermedad que contrajo al estar débil por el reciente nacimiento de tu hermana. Todos creyeron eso, el clan Hyuuga se encargó de dejar las pruebas necesarias para que nada pudiera contradecir sus afirmaciones. Sin embargo, tú "descubriste" que en realidad todo aquello fue un plan para encubrir que ellos mismos se habían desecho de la matriarca de su clan donde estaban apoyados por su propio líder porque, según, ella estaba revelando información secreta sobre el Byakugan a los altos mandos de Konoha, información que era clasificada y solo tenían acceso los miembros de la rama principal del clan. Eso es lo que crees que sabes, una mentira envuelta en lo que tú llamas verdad.

La peliazul había bajado su cabeza siendo ocultada su cara por su flequillo, provocando que la sonrisa del Akatsuki incrementara. Esa era la reacción adecuada para sus planes.

— ¿Entonces cuál es la verdad? — susurro en tono muy bajo. — ¡¿Cuál según tú es?! — grito, levantando de golpe su cabeza sin sorprenderse de que ese tipo se encontrara más cerca de lo esperado. Al parecer mientras hablaba anteriormente se acercaba poco a poco a ella.

— La realidad es que tu madre simplemente fue asesinada por ninjas de Kumogakure. — la chica dio un pequeño salto en su lugar bajando su cabeza casi en estado de consternación, el enmascarado al notarlo sonrió con suficiencia. Poco a poco quebraría a la peliazul para obtener lo que quería. — Cuando fueron a realizar el según tratado de paz atacaron como ya sabes a tu clan en busca del tan querido doujutsu en donde te secuestraron a ti y sucedieron las catástrofes que ya conoces. Pero, contrario a lo que la mayoría sabe, hay secretos ocultos, sucesos que ocurrieron tras las sombras que no fueron revelados. Los ninjas de Kumogakure no solo ansiaban el Byakugan, también querían los secretos que este guardaba junto con las técnicas del clan, por lo tanto, infiltraron ninjas tanto para secuestrarte como para robarlos. Tu madre te protegió, pero al darse cuenta que también querían poseer esos secretos no dudo en ningún instante en impedirlo. Después de todo, ella era la matriarca del clan Hyuuga, su deber también era proteger al clan, su función era muy parecida al líder. Te dejo en un lugar donde se suponía que nadie podría encontrarte, que ya sabemos que no fue así, y fue en busca de esos secretos. Lucho contra los ninjas e impidió que estos se apoderaran de ellos y los oculto de inmediato por si acaso, pero en esa lucha quedo mal herida; el problema fue que no había derrotado a todos los que estaban en su búsqueda, unos segundos después llegaron otros y estos al ver sus compañeros muertos no duraron en humillar y hacer sufrir a tu madre. La lastimaron, le abrieron más las heridas que ya tenía, la torturaron y la mancillaron hasta que ellos estuvieron satisfechos de haber obtenido su venganza para con sus compañeros. Y por último decidieron ocasionarle una herida profunda para que se muriera desangrada mientras ellos con deleite observaban como su vida escapaba de sus ojos. Los Hyuuga descubrieron después el cadáver de su matriarca y querían cobrárselas así como impedir que los ninjas de Kumogakure se quedaran con su doujutsu pero ellos tenían orgullo. No querían que se supiera que la matriarca había sido deshonrada, que se había cometido tal apto bajo sus ojos, aquellos que podían observarlo todo. No querían que supieran que la mujer que estaba a la par de su líder no pudiera con aquellos ninjas, algo que podría catalogarlos como débiles. No querían ser juzgados. Solo pensaron en cómo mantenerse como uno de los clanes más orgullosos y fuertes de Konoha, llegando así a ese plan. Claro que fueron apoyados por Danzo y los demás consejeros. A pesar de que muchos en el clan no estuvieron de acuerdo, los consejeros del clan y el propio líder habían llegado a esa resolución por lo cual, poco se podía hacer. Esa fue una de las grandes artimañas de la hoja. Una de las tantas. Los ninjas que atacaron a tu madre aún siguen con vida.

Se formó un gran silencio que duro unos varios minutos en donde los dos Akatsuki estaban esperando la reacción de la chica. El enmascarado sabía a qué resolución llegaría Hinata. Era demasiado obvio, en esos momentos seguramente estaba pensando en que opción escoger en sí debería creer en sus palabras pero él tenía la completa certeza de que ella caería en sus redes y podría manipularla como quisiera. Solo debía ser paciente, después de todo, ya la telaraña había sido colocada solo tenía que esperar a que esta tomara forma y su víctima caiga redonda para no soltarla. Ella le serviría para muchas cosas. Tanto estaba metido en sus pensamientos sobre como la utilizaría que se mostró un poco sorprendido cuando la chica levanto su cabeza revelando una sonrisa ladeada cargada de arrogancia y diversión.

Las dos partes de Zetsu solo miraban con interés lo que estaba sucediendo.

— ¿Y quién te dijo que yo no sabía nada de eso?

Esas palabras tomaron fuera de base a todos los presentes quienes no disimularon para nada su asombro, hasta Zetsu blanco soltó una pequeña risa de la sorpresa. El otro Akatsuki recompuso de ipso facto su expresión y miro con molestia a la chica, sentía como poco a poco la telaraña que estaba construyendo se estaba desvaneciendo.

— ¿Creen que en todo ese tiempo no estuve investigando sobre mi clan? ¿Sobre todo lo que conllevaba? — su sonrisa se ensancho. — Orochimaru no estaba solamente interesado en el Sharingan, es cierto que tenía cierta obsesión con este. Pero, eso no le impedía averiguar sobre los otros kekkei genkai, más específicamente en los Doujutsus que existen. A él le encantaba experimentar y tratar de buscar el cuerpo más perfectamente apropiado para él, o es que ¿Nunca se preguntaron por qué también tomo una Hyuuga? Ja, ese tipo investigo sobre todo. La historia de los clanes, sus Doujutsus, los hechos que transcurrirían entre el propio clan, sus caracteres, como se comportaban, sus técnicas, las consecuencias. TODO. Investigo todo a lo que tenía acceso, el buscaba no dejar ni un cabo suelto. Era aliado de Danzo, ¿Cómo creen que no tendría conocimiento de eso? — ladeo la cabeza. — Todo lo que me estás diciendo no tiene relevancia para mí. Te lo dije: "Conozco lo real de lo irreal, se cuál es la verdad entre la mentira." No creas que a mi será fácil engañarme, no como a todos los subordinados que tienes bajo tu poder.

El Akatsuki miraba con el Sharingan activado a la chica. Este estaba cargado de una ira inconmensurable que solo hacía que la chica ensanchara su sonrisa.

Las dos partes que componían a Zetsu simplemente estaban como espectadores.

— Tu plan para unirme a ti ha acabado completamente en trizas…. — su aura solo destilaba prepotencia. — No tienes nada que ofrecerme, no me puedes atar.

Hinata esperaba ya haber rematado a ese tipo. Quería irse de una vez por todas y ver como estaba Sasuke, necesitaba asegurarse por sí misma que estuviera bien para luego llevárselo cuanto antes de ahí. Esos tipos no le transmitían nada bueno.

— ¿Eso es todo lo que sabes? — Hinata giro con rapidez hacia al enmascarado, viendo como el único ojo visible del tipo estaba curvado evidenciando que este estaba sonriendo. — ¿Nada más? — espero una respuesta que no fue dada, solo silencio. Eso solo hizo expandir su sonrisa. — Al parecer la información de Orochimaru no siempre es suficiente.

Hinata frunció el ceño.

— ¿Qué carajos quieres decir? ¿Qué hay más cosas ocultas?

La altivez del enmascarado aumento.

— Hay uno más oculto. Uno entre el clan Hyuuga y el clan Uchiha. En ese está relacionada tu madre.

La peliazul le miro con sorpresa.

— ¿Qué?

No espero esas palabras, creía que tenía al sujeto pero al parecer todo era un tira y afloja.

— Lastimosamente en ese no tengo mucha información, solo especulaciones. — el ojo se curvo más. — En cambio, Kumogakure sí.

Eso sorprendió a Hinata, ¿Cómo otra aldea que no tenía nada que ver con esos dos clanes poseía esa cosa? Era verdaderamente absurdo. Solo se le ocurría una razón y es que eso haya sido…

— Tu madre no logro proteger todos los pergaminos y ese fue robado. Esa información la posee Kumogakure por lo tanto si la quieres tendrás que ir hacia allá y obtenerla.

Hinata nada más lo escucho, supo a qué iba todo aquello. Y la telaraña empezó a tomar forma otra vez y, con cada segundo que pasaba sin poder defender, la envolvía más. No obstante, ella no estaba dispuesta a ceder a si por las buenas; ella demostraría que sin importar las circunstancias podía mostrar oposición. Ese sujeto le estaba hartando con ese tono que solo le sugería que no importaba cuanto hiciera, al final estaría bajo su mando.

Apretó los dientes.

— Lamentablemente para ti, en estos momentos no tengo deseos de realizar mi venganza. Prometí primero cumplir la de Sasuke y después la mía. Además, como te dije anteriormente, yo solo sigo órdenes de Sasuke.

Zetsu blanco soltó una pequeña carcajada.

— Sasuke ya cumplió su venganza. Itachi está muerto. — informo Zetsu negro mirando con fijeza los ojos de la chica. Su voz se podía escuchar un poco distorsionada lo cual le dificulto a la chica entenderle. — Así que ya no tienes por qué estar a sus órdenes, según tengo entendido el grupo Hebi fue formado con el solo objetivo de eliminar a Itachi. Ya cumplido, el grupo se disuelve, por lo tanto, ya no eres subordinada de él.

Hinata reprimió muchos argumentos que cruzaron por su mente para contradecirlo solo con el fin de conseguir más información de parte del Akatsuki.

Respiro disimuladamente.

Tenía que despejar su mente y centrarla en un solo objetivo: salir de ahí sea como sea.

Esos tipos no parecían querer soltarla hasta que estuviera a su disposición.

— ¿Para qué me estás diciendo esto? Eso no te beneficia en nada si no quiero aceptar.

— Infiltrarse a Kumogakure no es cosa fácil. Yo puedo facilitarte el acceso, pero a cambio necesitare la información del paradero del Jinchuuriki del Hachibi, Killer Bee, lo más pronto posible.

Hinata lo miro de reojo con completa desconfianza.

— No sé qué estas tramando como para que requieras a los bijuus. — Hinata se acercó un poco tratando de destilar un aire agresivo con el fin de mostrarse amenazante. — Pero una cosa es segura, no intentes involucrar a Sasuke o alguno de Hebi porque te aseguro que no recibirás nada bueno. — advirtió con ojos afilados. En ese momento le hubiera encantado activar su Byakugan, pero por culpa de las cadenas su chakra se encontraba suprimido.

Los Akatsuki no le tomaron importancia a la amenaza de la chica. En cambio, lo que hizo Zetsu fue despedirse de Madara y sumergirse en el suelo.

La peliazul frunció la boca molesta por esa acción. Que en esos momentos se encontraba encadenada sin chakra para defenderse no quería decir que no la podían tomar en serio. Mas todo lo que estaba diciendo era verdad, esos tipos era mejor que no se metieran con Hebi o ella se encargaría de arruinar todos y cada uno de sus planes así como de sus filas. Así tuviera que morir en el intento.

— Después de tanto parloteo, ¿aceptaras?

La chica bajo la cabeza admirando el suelo mientras por su mente pensaba cual era la mejor opción a la larga. La que más le beneficiaria a ella y los demás. Pasaron muchas cosas en su mente, desde lo más negativo hasta lo más positivo y llego a la resolución que lo mejor era mantener al enemigo cerca, que creyeran que le tenía controlada cuando en realidad no era así. Ella se encargaría de buscar una manera de utilizarlos a ellos para sus propios fines y del grupo del cual ella pertenece ya que para su sentido este todavía sigue existiendo. Pensó en la opción de escapar y buscar a todo el equipo para largarse de ahí pero en estos momentos ella no se encontraba ni en la situación ni en el momento adecuado mucho menos su cuerpo y de seguro Sasuke se encontraba en las mismas condiciones por lo tanto, lo único que se le ocurría era seguir ese plan: hacer lo que ese sujeto quiere a la vez que averiguaba cuales eran sus planes para poder destruirlo.

Seguía pensando que ese sujeto daba mala espina. Nunca podría confiar en él.

Es cierto que todo sería doble trabajo, pero, para su perspectiva, esa era la mejor decisión. Seguiría avanzando sin importar que se encontrara en el camino.

Levanto la cabeza y miro con determinación al Akatsuki frente a ella.

— Está bien, aceptare. — el ojo del enmascarado se curvo, mostrando la satisfacción que le daba escuchar esa respuesta. — Pero, antes de irme, quiero despedirme de Hebi.

Una sombra oscura se posó por unos microsegundos en el semblante del enmascarado, algo que no fue notado por la chica.

— No podrás ver a ninguno de ellos. En estos momentos lo que tienes que hacer es encargarte de lo que te he ordenado. — no fue pasado desapercibido por Hinata el tono grave con el que hablo. — En unos minutos, Zetsu vendrá y te dará todo lo necesario para tu infiltración. Vete preparando.

Y se esfumo de la misma forma que había aparecido.

Eso sono demasiado sospechoso, pensó la chica sin encontrar una razón verídica del porque impedirle despedirse de Sasuke.

Algo me está ocultando, se dijo.

— Esta es la frontera del País del Rayo, dentro de unos minutos un pequeño grupo de shinobis pasaran por estos lares. — le informo Zetsu a la chica quien escuchaba atentamente cada palabra. — Uno de ellos es un cargamento pesado. — la chica supo a qué se refería con eso, en otras palabras, era su objetivo. — Sabrás quien es en cuanto lo veas, Madara me dijo que te diera esto. — le tendió un pergamino a lo que ella lo tomo dubitativa sin saber que tendría que hacer con el.

¿Madara?, se preguntó internamente confusa. Estaba a punto de preguntar sobre eso cuando fue interrumpida por Zetsu y, tras escucharlo, así como apareció la intriga se desvaneció con respecto a eso.

— Es una técnica que te permitirá enlazarte con tu objetivo, es decir, tendrás sus recuerdos y conocimientos. Eso debería facilitarte la infiltración.

Ante todo lo que dijo el Akatsuki muchas dudas surgieron de la chica.

— ¿Cómo saben que esos ninjas estarán por aquí?

— Tenemos un espía dentro de Kumogakure, pero este tiene el paso restringido hacia ciertos lados. Es normal recurrir a otro si el anterior ya es completamente inútil.

La peliazul apretó el pergamino duramente entre sus manos. Esas palabras no habían sonado para nada bien en sus oídos. Inhalo con la intención de controlar sus instintos. Despejo su mente enfocándola en otra cosa.

— Tomando en cuenta que poseían esto, se me hace hilarante que tengan que recurrir a mí para poder infiltrarse de nuevo al lugar.

— Esa técnica prohibida que posees es demasiado ventajosa. Nadie teniéndote a su disposición, descartaría una habilidad tan conveniente y beneficiosa. Si él te hubiera descubierto antes, sin dudas pertenecerías por completo a Akatsuki.

Hinata miro con incredulidad al sujeto por lo último que menciono. Lo decía con tanta seguridad que le producía unas ganas de golpearlo. Ella estaba segura que no aceptaría una propuesta así por nada del mundo, esa organización lo único que le producía era inquietud. Sobre todo el líder que se cargaba y su mano derecha, al parecer. Ella intuía que nada bueno salía de esos dos, pero por ahora solo se dejaría llevar. Como si de verdad fuera parte de Akatsuki.

— Ya se están acercando. — comento Zetsu blanco trayendo de vuelta a la realidad a Hinata. — Nosotros nos encargaremos de los cuerpos en cuanto hayas terminado.

— Vendremos siempre cada dos días para notificarnos si avanzas con la investigación. Madara la quiere lista en un rango máximo de una semana. — y se sumergieron.

Hinata chisto y solo activo su Byakugan buscando con rapidez a los ninjas que tendría que atacar. Entre más rápido los hallara, mejor. No podía dejar que noten su presencia por la cantidad de chakra que tenía que utilizar para activarlo. Sabía que en Kumogakure había buenos sensores así que simplemente no podía actuar a la ligera, tenía que analizar la situación y escoger las opciones más aceptables.

No se encontraban tan lejos. Los divisó a una distancia de tres kilómetros y, por la velocidad en la que iban, en unos siete minutos llegarían a su punto. Lo que tenía que hacer, en sí, no era muy complicado. Solo tenía que tomar el lugar del ninja más apropiado que le habían comentado, infiltrarse, obtener la información, entregarla a Akatsuki y ya. Sin embargo, las acciones que tomaría oculta tras estas eran las más difíciles y arriesgadas. Después de todo, si quería obtener lo que quería debía arriesgarse en esta apuesta. Era todo o nada. Ganaba o fracasaba. Y en la última, poseía una certeza del cien por ciento que no quería llegar.

Así como había calculado no les tomo mucho tiempo a los ninjas de la aldea oculta entre las nubes, llegar al lugar donde ella se encontraba; con sigilo y rapidez se dispuso a atacarlos buscando dañarlos lo más grave que podía sin que pudieran morir inmediatamente. La verdad es que su estado mental no se encontraba preparado para asesinar a alguien, por eso solo los dejaba que se desangraran. Si no podía hacerlo directamente, ¿Qué mejor que de manera indirecta? Cuando todos estaban en el suelo noto que había uno en particular que lucía diferente a los demás, su ropa se veía de mejor calidad y, aparte, en su brazo derecho encima de su camisa había una placa plateada con una extraña figura. Y si no estaba mal antes de atacarlos la formación de los ninjas giraba en torno a él, eso solo quería decir que lo estaban protegiendo.

Entonces, este es el tipo al que se referían.

Noto que poseía cabello rubio castaño y una piel clara. Dirigió su mano hacia los ojos del ninja y levanto su parpado viendo a ese ojo que era de un azul con motas verdes. Por un momento pensó que ese chico era atractivo. Se encogió de hombros, tampoco es que le importara mucho más allá. Activo su Byakugan registrando su chakra inmediatamente antes de que este desapareciera por completo y todo se fuera por la borda. Cuando pudo terminar con su rastreo, desactivo su línea sucesoria al tiempo que lanzaba un suspiro.

Ese chakra no era muy especial. Era más elevado de lo normal, es cierto. Lo que le decía que era de un rango más elevado, notando también que este tenía fluctuaciones lo que le llevaba a decir que el tipo poseía una actitud seria y que también era un poco hiperactivo.

Ladeo la cabeza mirándolo fijamente y en un segundo a otro una nube de humo la envolvió transformándola en una copia perfecta del ninja que estaba muerto. Sintió como poco a poco su chakra cambiaba de esencia, en cambio, de Naturaleza Chakra noto que el ninja poseía el elemento rayo, lo cual era un poco obvio, así que no hubo un cambio significativo hasta el hecho de que su nivel había bajado comparado con el de ella. Es cierto que este sustituto del Henge no jutsu no podía permitirte adquirir todas las cualidades del otro y la cantidad que posee, no obstante, al ser el ninja de un poco más débil que ella, eso sin duda le dejaba absorber en un ochenta y siete por ciento toda la esencia del ninja de Kumo. Solo esperaba no tener que luchar porque o sino tendría que ingeniárselas. Todavía no conocía con exactitud las habilidades del sujeto, y tampoco sabría si al momento de hacerlo podría dominarlas a la perfección. Todo con esta técnica era un riesgo. Solo esperaba que no tuviera que durar mucho tiempo con esta activada ya que sería un gran riesgo para ella. Y no estaba dispuesta a simplemente generarlo por, en un porcentaje, tener que brindarle cierta información a cierto sujeto que no le agradaba en lo más mínimo, aunque eso también, en cierta medida, la beneficiaba a ella.

Soltó un suspiro y cerro sus ojos para despegar su mente. En cuanto los abrió, se analizó por completo y su ropa. No encontró algo en particular desagradable y ya se estaba adaptado con rapidez a ese cambio así que no le vio mucho más problema y se dispuso a seguir con lo siguiente.

Tomo el pergamino que le había dado Zetsu blanco y lo abrió. No reconoció la mayoría de las inscripciones que venían en este, pero si capto las que ella creía eran las partes claves para el jutsu: invocación, dos, shibaru, sangre, enlazar, y circulo.

Pensó por unos segundos a que podría estar refiriéndose hasta que algo en su mente hizo click. Sin pensarlo mucho, extendió al máximo el pergamino en el suelo teniendo cuidado de no estropearlo con la sangre que se había derramado. Con rapidez tomo sangre fresca del ninja de Kumogakure rociándola en el círculo que se encontraba en el centro del pergamino y después se realizó una herida para gotear la suya sobre la del sujeto. Realizo los sellos de mano que ella por deducción supuso que serían los mismos que se efectúan en las invocaciones, aunque ella no poseía ningún contrato con alguno tuvo que aprendérselos por orden del clan, al terminar coloco su palma rodeada de chakra en el círculo cubierto de sangre y exclamo:

— ¡Shibaru!

Repentinamente un aura de color azul pálido empezó a rodear al cuerpo del ninja de Kumogakure para después desprenderse de este y dirigirse hacia ella rodeándola. Millones de imágenes e información empezó a llegar a su cerebro produciéndole una terrible jaqueca que le obligo a lanzar gritos cargados de dolor y agonía. Llegaron flashes de tanto la infancia, adolescencia y vida adulta del sujeto que en esos momentos se encontraba muerto en el duro suelo. Ella misma sentía como su cerebro empezaba a sobrecargarse y por ese mismo motivo empezó a tratar de acumular chakra azul en las palmas de sus manos para relajarlo, pero, en cambio, no pudo concentrarlo debidamente ya que el dolor no le permitía reunir el chakra suficiente y estable. Sin poder contenerse mucho más, cayó de rodillas al suelo todavía recibiendo memorias del sujeto y continúo lanzando desgarradores gritos. Cuando todo finalizo, sintió un cansancio extremo tanto mental como físico y, como peso muerto, cayó al suelo a punto de perder la consciencia. Sin embargo, antes de desmayarse, pudo observar como Zetsu blanco aparecía frente a ella y le sonreía con satisfacción por haber hecho lo que él quería.

Un dolor de cabeza la azoto en el momento preciso en que abrió sus ojos. Inconscientemente llevo sus manos a su cabeza tratando de mitigar el dolor, estuvo a punto de utilizar sus habilidades curativas hasta que recordó que su cuerpo, en esos momentos, era otro, por lo tanto, no podía mostrar técnicas que se supone no poseía el ninja de Kumogakure. Debía evitar eso a toda costa, en tal caso de que alguien la esté observando y, menos mal, lo hizo porque, cuando sus ojos lograron enfocarse, había una mujer de cabellos rubios con una vestimenta que ella suponía era de los medicnin de Kumo. La Kunoichi no dudo en atenderla de inmediato realizándole variados chequeos y disminuyendo los dolores que presentaba su cuerpo así como también trato una herida que, ella no recordaba haberse hecho, se encontraba justo en el musculo triangulo lumbar. Estaba segura que ese musculo se encontraba comprometido y que la chica no podría darle los debidos cuidados, no obstante, no podía hacer nada por ahora. Si se curaba así misma, sería muy sospechoso, sobre todo por la parte en que el ninja del cual se encuentra fingiendo no posee ninguna habilidad de curación.

Soltó un lento y disimulado suspiro.

Fingir ser alguien era muy problemático.

En cuanto la chica se fue diciendo que volvería en un momento, con rapidez acumulo chakra verde en sus manos realizando una inspección profunda en su herida notando que esta por ahora se encontraba bien aunque necesitaba más atención pero, por ahora, sería suficiente. Más adelante se encargaría de sanarse. Negó. Lo mejor, por ahora, era que ella misma se sanara lentamente, como si su propio cuerpo tuviera una mejor regeneración. Así no levantaría tantas sospechas como que se sane a si misma de inmediato.

Por ahora eso era lo que mejor se le ocurría.

Se recostó más en la cama en la que se encontraba pensando en su situación. Tenía que idear una forma de hallar aquello por lo que Akatsuki le había facilitado la infiltración así como también aquello que le convenía a ella misma. Agradecía mucho que el tipo por el que se estaba haciendo pasar resultaba que pertenecía al grupo de división de inteligencia de Kumogakure y que además era Jonin, por lo tanto, su rango allí era mayor, además de que la aldea confiaba en él para ciertas decisiones por lo cual le permitían tener acceso a pergaminos e información confidencial. Confiaban en la inteligencia del sujeto.

Sonrió.

Madara no pudo haber pensado en un tipo mejor.

Era excelente.

Sus pensamientos se vieron abruptamente interrumpidos cuando una chica de cabellos blancos y piel morena entro. Esta cargaba una tabla porta documentos y le lanzaba una miraba evaluativa.

Su mente en un instante revelo su nombre: Mabui.

Junto con un: asistente del Raikage.

Frunció el ceño ante lo que podría suceder. Según los recuerdos que poseía de esa mujer ella era calmada y analítica así que tendría que tener cuidado con lo que dijera y como actuaba más de lo normal. Como le fastidiaban las personas así.

— ¿Cómo te encuentras, Kashikoi-san (1)? — inquirió con voz suave. Hinata se concentró en lo que diría.

— ¡Me encuentro muy bien, la verdad! — exclamo un poco emocionada interpretando su papel de un chico energético. — Aunque… — coloco una mirada seria. — Me duele un poco todo el cuerpo. — soltó en una risa un poco nerviosa.

Mabui sonrió un poco conciliadora.

— Era de esperarse, cuando los encontramos habían muchos escombros encima de ustedes.

Esa oración la desconcertó.

— ¿Escombros?

Mabui notaba el tono de duda en su voz por lo cual contesto con rapidez.

— Al parecer ninjas que controlaban el elemento tierra fueron quienes los emboscaron. El Raikage está averiguando si son ninjas procedentes de Iwagakure.

Hinata asintió haciendo su papel de Kashikoi… como se supone que él reaccionaria.

— ¿Sabes quienes los atacaron? ¿Alguna pista? ¿Algo que pueda ser útil? — El castaño claro negó con la cabeza gacha mientras apretaba las mantas que lo cubrían con frustración.

— Quisiera poder decirte quienes pero solo vi a un borrón moverse con rapidez y no recuerdo nada más. — apretó con más fuerza la manta.

Mabui cerró los ojos lanzando un suspiro.

— Bueno, era de esperarse. Los golpes que recibiste en tu cabeza debieron de afectar tu memoria. — el rubio castaño le miro sin parpadear. —Lo mejor será que descanses por ahora.

Kashikoi asintió.

— Tu misión fue un éxito así que no hay de qué preocuparse. — Mabui le sonrió y ella le devolvió la sonrisa como el chico haría.

La mujer salió de la habitación y, de inmediato, la medicnin que le atendió hace unos momentos volvió a entrar de nuevo para realizarle una revisión otra vez.

Hinata caminaba con su apariencia de Kashikoi por los pasillos de la torre del Raikage para comenzar de una vez por lo que se había infiltrado. Hace unas horas le habían dado de alta pidiéndole que no se presionara así mismo, se relajara para que en su estado pudiera recuperar su memoria y su salud también no se viera afectada ya que podría presentar algunos problemas. La chica como Kashikoi actuó como él negándose a esa petición diciendo que ella todavía podía desempeñar su trabajo en el departamento de inteligencia ya que lo único que tenía que hacer era revisar que los documentos que se encuentren ahí estén en perfecto estado y equilibrados para que no hubiera problemas a futuro. Eso en parte era verdad, pero lo que más iba a hacer era robar información sobre esa aldea. Después de todo la necesitaba. Cuando llego al lugar, muchos de sus compañeros lo saludaron y él cordialmente lo hizo con su mano y una sonrisa. Muchos le preguntaron si ya se encontraba bien a lo que siempre respondía: ¡Perfectamente! Con esa energía que suele caracterizar al ninja de Kumo. Ella ya tenía en su mente al sujeto en cuestión que tenía que buscar. Resulto ser hermano del Raikage, algo problemático, pero no imposible. No podría considerarse como de las mejores a la hora de infiltrarse pero sin duda esta técnica que tenía a su disposición le daba una grata ventaja. Por las memorias de Kashikoi sabía de qué ninjas debía de cuidarse, habían muchos con buenos instintos y ni hablar de los ninjas sensores que a pesar de ser buenos, perceptualmente hablando, les requerirá mucho esfuerzo para que noten la diferencia. Por lo general, solo aquellos con doujutsu para ver los chakras son los que poseen la capacidad de diferenciar entre los dos chakras que conviven dentro de la persona, uno más notorio que el otro. Pero dejando eso de lado, por lo que pudo ver en las memorias del sujeto en cuestión, los papeles importantes los guardaban en una sección en lo profundo de la base del departamento de inteligencia, tanto que había un mito de que se hallaba a unos dos kilómetros de profundidad. Algo exagerado debería agregar ya que, en los recuerdos, él ya había estado allí, y, de profundo, le colocaba unos once metros, hondo pero no exagerado. Con seguridad caminaba por el lugar como si ella perteneciera allí hasta que por fin encontró lo que buscaba y con un poco de chakra acumulado en su mano lo adentro en el mecanismo de reconocimiento. Solo esperaba que eso funcionara, se estaba arriesgando demasiado, pero el que no lo hace no gana y un suspiro de completo alivio broto de sus labios cuando fue reconocido permitiéndole entrar al lugar, en cuanto lo hizo esa pequeña base se cerró de inmediato. Se lanzó sin consideración alguna intercalando de vez en cuando en una salientes rocosas. Necesitaba con rapidez ese paradero, pero cuál fue su sorpresa que al entrar el lugar era demasiado grande, con ella sola tardaría más de una semana revisando ese lugar con las precauciones de que no la descubran.

Mordió su labio.

No podía ponerse a titubear ahora. Pensó en alguna estrategia pero se le ocurrió crear clones lo cual era demasiado arriesgado por el estado en el que se encontraba. Ya de por si estar con esa técnica y agregar esa que duplica, triplicaba o cuadriplicaba, dependiendo de los clones, los riesgos serian demasiados. Debía abstener de esa opción, mas no encontraba otra así que por lo menos se permitió realizar uno esperando que la suerte estuviera de su lado. De inmediato comenzó a buscar todo lo posible en todo ese montón de pergaminos y papeles comenzando con el ala este ya que era la más cercana.

Pasaron horas y horas sin encontrar nada, ella y su clon. Lanzo millones de suspiros en ese tiempo, y todavía los que se guardaba, quiso arrancarse el cabello en millones de ocasiones y patalear como niña berrinchuda también pero se contuvo. Aunque no podía decir que simplemente se aburría ahí, había encontrado papeles muy reveladores de Kumogakure, otros con datos muy importantes y unos tan absurdos que le sacaron en algunos momentos una que otra carcajada. Tal vez, omitiendo los últimos, le servirían en un futuro, quien sabe.

El día acabo y para su suerte nadie fue a esa base ni parecía que fueran a buscarlo, cosa que agradecía ya que no quería interrupciones. Con mucha decepción, salió de ese lugar encontrándose con que el departamento de inteligencia estaba completamente vacío. Siguió caminando por el lugar con parada hacia el apartamento donde vivía el sujeto. Agradecía que este no tuviera familia o algo así, eso solo le hubiera complicado más las cosas.

Al día siguiente todo fue normal, personas que él conocía preguntándole sobre su estado de salud, si tenía permitido trabajar y bla bla. En un punto del día se topó con Mabui, está también empezó a realizar preguntas y este para no levantar sospechas pregunto sobre la investigación sobre la emboscada recibiendo una respuesta de que todavía no se sabía quiénes fueron los responsables pidiéndole que cuando recordara algo más, cualquier detalle contactara con ellos; él asintió sin dudar y siguió con su camino.

Sabía que la secretaria del Raikage no aparto su vista de su espalda hasta que desapareció de su campo de visión. Seguramente ella estaba sospechando algo, pero eso no iba a funcionar contra él. O eso quería pensar.

La peliazul tenía ciertas dudas sobre lo que había pasado ese día. Sobre todo, esa última aparición de Zetsu se le hacía muy sospechosa.

Seguramente fue él quien planeo que pareciera como una emboscada, pensó frunciendo el ceño.

Su búsqueda en la base fue infructuosa ese día también. No pudo encontrar nada, y, eso, la frustro. Quería saber qué diablos estaba pasando, quería averiguar que planea ese tipo y también tenía que velar por su propio interés. Después de todo, la aldea escondida entre las nubes poseía algo que ella de verdad quería, pero en estos momentos no podía centrarse verdaderamente en eso. Tenía tantas dudas y caminos frente a ella que su cerebro luchaba siempre por encontrar la opción correcta.

Y por tantos cuestionamientos había olvidado algo. Ese día Zetsu iba a ver como marchaban las cosas. Cuando apareció, se asustó, no podía negar eso; por suerte en ese momento se encontraba en su apartamento. Él de inmediato le pregunto si ya lo había obtenido a lo que ella negó y el simplemente dijo que vendría dentro de dos días a lo que ella contesto:

— Para mañana lo tendré, sea como sea.

Zetsu asintió y se sumergió en el suelo desapareciendo. Hinata suspiro y se preparó para el día siguiente.

El día transcurrió sin muchas novedades ni muchos imprevistos. Todo normal. Por un momento pensó que hoy también iba a ser un día en que fracasaría pero cuál fue su sorpresa cuando un ninja, que para ella era irrelevante, le comunico que el Raikage solicitaba su presencia en su despacho. Ella ni corta ni perezosa marchó hacia allá. Admitía que sentía un poco de miedo de que la hayan descubierto, mas sin embargo no podía negar a eso; Kashikoi, por lo que sus memorias mostraron, era un ninja que no perdía tiempo en atender al Raikage en cuanto este lo solicitaba. Debía actuar como tal aunque por dentro un pánico este dando por surgir, no podía simplemente dejarlo para después. Con un suspiro profundo empujo las puertas del despacho del Raikage y se dirigió hasta quedar frente a él y hacer una reverencia completa.

— Raikage-sama. — entono con respeto como el ninja rubio castaño acostumbraba a hacer.

El Raikage solo le envió una mirada seria que por dentro estaba consumiendo a la chica pero ella trataba de no darlo a mostrar.

— Kashikoi, necesitamos que te encargues de algo. — el ninja le lanzo una mirada llena de interés. — En estos expedientes tenemos a los ninjas más capacitados. — el Raikage señalo a una pila de documentos que se encontraba a su lado izquierdo y el rubio instantáneamente dirigió una mirada hacia ellos. — Confiamos plenamente en tus decisiones así que te ordeno que elijas a los más adecuados para el trabajo de vigilar a mi hermano.

Kashikoi se sorprendió y lo reflejo por completo en su rostro.

— Si no es mucha indiscreción de mi parte, ¿Puedo preguntar por qué?

Mabui que estaba al lado del Raikage dio unos pasos hacia adelante captando la atención del otro ninja.

— En estos momentos Killer Bee está partiendo hacia Unraikyou para entrenar junto con su bijuu por unas semanas, al ser hermano del Raikage y poseedor del Jinchuuriki del Hachibi necesitamos enviar una guardia para cualquier imprevisto.

Kashikoi asintió entiendo completamente la situación y de inmediato realizo una reverencia.

— Es un honor que recurran a mí para tal importante papel.

Mabui sonrió resignada ante la exagerada muestra de respeto del ninja frente a ella. Esa actitud era muy frecuente en el ninja de cabellos rubios.

— Los ninjas que escojas deberán partir dentro de poco así que esperamos que puedas atender este asunto lo más rápido posible.

El rubio castaño asintió y se dirigió a los expedientes que reposaban en el escritorio. Entrecerró sus ojos pensando en que hacer pues al momento de escuchar la petición instantáneamente a su mente aparecieron imágenes de ciertos ninjas que sin duda el ninja que estaba suplantado los escogería de inmediato, pero eso podía ir en contra de los propósitos de Akatsuki. Frunció el ceño. ¿Y a ella que le importaban si se llegaban a frustrar sus planes? Ella allí no tenía nada que ver, eso no venía incluido en el papel que tenía que desempeñar, además de que si no elegía a los adecuados podía verse sospechoso y eso debía evitarlo. Escudriño en los expedientes hasta que encontró a los que pensó eran adecuados y desplego esos papeles hacia el Raikage.

— Raikage-sama, estos, sin duda, son los mejores para tal misión. — el Kage de Kumo reviso las opciones del ninja del departamento de inteligencia y asintió estando completamente de acuerdo.

— Excelentes elecciones, no esperaba menos de ti.

Kashikoi asintió brindando una expansiva sonrisa de agradecimiento ante el alago, suspirando por dentro al haber decidido por la otra opción. Eso pareció más una prueba que un encargo a su parte.

— Mis disculpas, Raikage-sama, pero necesito retirarme ya que tengo cosas que hacer que meritan ser atendidas urgentemente.

Mabui rio un poco entendiendo las palabras del chico.

— ¿No me digas que otra vez tus encargados acumularon trabajos en sus escritorios?

Kashikoi realizo una mueca que le daba a entender que así era.

— Son una desgracia como ayudantes. Me ausento por unos días y en vez de adelantar el papeleo lo que hacen es incrementarlo. Deberían ser buenos y considerar que hace poco estuve hospitalizado, pero ellos hacen todo lo contrario. — el rubio se llevó una mano a la cabeza en señal de cansancio actuando perfectamente el comportamiento tan cambiante del ninja de Kumo.

— Buena suerte. — le deseo Mabui, él solo asintió y, dándole una reverencia a la máxima autoridad de Kumogakure, partió del despacho.

Un suspiro de alivio broto de sus labios. A pesar de que el Raikage y su asistente actuaban así como en sus propios recuerdos, podía sentir una pequeña tensión entre ellos y él lo cual le llevo a sospechar un poco de las cosas que estaban sucediendo a su alrededor. Debía andarse con cuidado y discreción más ahora había recordado que precisamente le dijo a Zetsu que viniera hoy ya que de alguna manera iba a obtener lo pedido.

Chasqueo la lengua.

Solo por eso podría meterse en problemas y comprometer la situación.

El resto del día transcurrió normal en lo que cabía, no había mentido cuando dijo que parte de los ninjas del departamento de inteligencia acumularon trabajo, en base a su experiencia y los recuerdos del rubio castaño, se la paso organizado y realizando todo lo cometido como se supone que los realizaría el ya mencionado. Si no lo hacía, las personas podía llegar a sospechar algo lo cual debía de evitar a toda costa. No obstante, a pesar de que estaba en esas, no podía evitar pensar en cuando apareciera Zetsu. Solo esperaba que fuera en la noche y otra cosa que estaba dejando de lado por tener su mente ocupada en otras cosas.

Hebi.

Se preguntaba que estarían haciendo los chicos, si la extrañaban o por lo menos se preguntaban dónde estaba. No sabía que había dicho Madara para justificar su ausencia, pero conociendo el aura que emitía ese sujeto, nada bueno podía ser. Era obvio que le encantaba manipular todo a su alrededor para su propia conveniencia, algo que simplemente le desagradaba en demasía.

Bufo.

Mejor alejaba a ese tipo de sus pensamientos.

En el momento en que llego la noche no dudo en salir del cuartel de inteligencia y dirigirse hacia su apartamento. En cuanto puso un pie ahí y cerró la puerta, Zetsu surgió del suelo asustándola un poco.

— ¿Ya lo tienes?

Hinata asintió.

— Se encuentra en Unraikyou. Se quedara ahí por unas semanas entrenando.

Zetsu la miro por un instante informándole:

— Dentro de unos días, unos ninjas de Akatsuki irán hacia la frontera de este país. Madara dijo que te encargaras de darle las órdenes y todo tipo de información que pueda ser de utilidad.

Hinata apretó los dientes.

— ¿Qué? ¿Por qué simplemente no se las da él? ¿Es que no entiende que mi situación puede verse comprometida por ese simple acto?

— Dudamos de que estés bajo sospecha. Nos encargamos de dejarte libre de cualquiera al ser la única que sobrevivió a la emboscada.

Hinata los miro. Ya sospechaba que algo tenían que ver.

— Nos deshicimos del cadáver del ninja de Kumo aprovechando el estado en que te dejo el jutsu de enlace para dejarte junto a los demás cadáveres. Por eso, también, te realizamos esa herida que seguramente no recuerdas haberte hecho.

— También realizamos esa técnica del elemento tierra para mantener ocupados a Kumo con los posibles responsables. — dijo Zetsu blanco.

Hinata frunció aún más el ceño enojada. Todo fue planeado por ellos y, el sentirse que tuvieron que intervenir para que su infiltración estuviera bien, la hizo detestarlos más.

Ahora solo se encontraba atrapada en lo que tenía que hacer. Obedecer al maldito Uchiha ese.

— Esta bien, lo hare.

Zetsu asintió y, como de costumbre, se sumergió.

El tan no esperado día llego. Como pudo logro zafarse de las responsabilidades de Kashikoi alegando que se encontraba mal y que necesitaba unos días de descanso, el cual solo le fue brindado un día por la demanda del departamento de inteligencia y además de que para no sobrecargarlo decidieron dejarlo a cargo de un grupo de genins con el cual empezaría unos días después dejando así, en su puesto, a otro persona encargada que para el rubio castaño era de confianza.

Llego al que se suponía seria el punto de reunión, primero se ocultó para deshacer su jutsu y cuando reviso el perímetro con su Byakugan asegurándose que nadie se encontraba a su alrededor, volvió a ejecutarlo solo para así crear un clon de sombra y transformarlo en una bandana de Kumogakure con una línea en medio para que así sea más fácil identificarlo, claro pues, guardo la anterior. También procuro elevar su chakra lo más que podía para que fuera fácil detectarla ya que imaginaba que dentro de los ninjas que le visitaría debía haber alguno bueno en rastreo.

Después de tanta espera, Hinata noto como unos chakras se acercaban a ella cautelosamente. Por alguna razón que no lograba identificar, se le hacían muy conocidos; lo cual era un poco absurdo ya que ella de Akatsuki solo conocía a Zetsu, Madara y a Kisame (Itachi ya no contaba de lo muerto que esta). El rubio castaño se cansó de la espera porque el grupo se acercara y simplemente giro en su dirección.

Hinata por dentro sentía que los miraba con estupefacción, ¡¿Qué rayos hacían ellos allí?! ¡¿Por qué estaban portando la capa de Akatsuki?! ¡¿Se unieron a esa organización?! ¡¿En qué rayos estaban pensando?! Miles de preguntas golpearon en su mente y trato de encontrarles respuestas coherentes más su cerebro se encontraba tan enmudecido que las neuronas no parecían hacer sinapsis. Abrió la boca para preguntar que rayos estaba pasando hasta que lo sintió. Desvió disimuladamente sus ojos a su derecha y ahí pudo ver a Zetsu que la vigilaba con atención.

Y ahí entendió.

Todo era un plan para probar que tan comprometida estaba con la misión. No podía en estos momentos revelar su identidad, necesitaba mantenerse como Kashikoi. O eso creía ella, pero era más seguro darles una identidad falsa a ellos también. Ya les preguntaría indiscretamente a ellos sin levantar muchas sospechas. Solo debía atacar verbalmente a Sasuke y enfadarlo. Soltó un suspiro disimulado para calmarse. Debía actuar en esos momentos, más adelante podría hacer lo que quisiera. Sin embargo, esa no se la perdonaría a Madara, ella le advirtió que no intentara involucrar a Sasuke o alguno de Hebi porque se las iba a cobrar en caso de que sucediera.

Maldito Madara.

Con atención dirigió por completo a su vista al grupo que estaba frente a ella, sorprendiéndose, interiormente, de ver a Karin en el grupo; mas reprimió cualquier cosa que pudiera decir su otra yo.

Ellos solo lo observaban con desconfianza.

El rubio castaño sonrió al tiempo que mostraba su bandana de Kumogakure con una raya en el medio, solo con eso Hebi supo que se trataba de él. Hinata quiso sonreír, pero mantuvo su expresión. Ellos no dudaron en reducir la distancia que había entre ellos, pero solo fue Sasuke quien se acercó más para recibir la información que tenía que decirle y, si lo hacía, eso solo significaba que ellos se arriesgarían al intentar capturar al Hachibi.

Negó con la cabeza internamente. No podía pensar en que ellos perderían, debía creer que podrían con esto. Las habilidades de los tres eran muy buenas. Hinata sintió como era analizada por el azabache pero lo dejo por su lado.

Siempre actuando así.

Hinata no negaría nunca que disfruto burlarse de Sasuke en ese tiempo así como hacerle perder la poca paciencia que tenía. Estaba extrañando esa sensación, simplemente grandiosa. Sin embargo, cuando decidió preguntar por la chica Hyuuga que se encontraba en su equipo para así obtener un poco de información sobre como la estaban pasando sin ella o la excusa que había puesto cierta desagradable persona, un aura ensombrecida se cernió sobre Hebi más específicamente sobre un integrante.

Y la chica se preguntó qué demonios estaba pasando.

¡¿Qué rayos había hecho o dicho Madara?! ¡Porque él era la única razón que se le ocurría para que ellos se encontraran así! Mas no podía comprometer su misión porque Zetsu todavía se encontraba en los alrededores y parecía ser la única que lo percibía. Al no obtener ninguna respuesta decidió cambiar de tema y darles por fin la información. Noto como los integrantes de Hebi parecían guardar distancia con la chica de cabellos rojos así como la forma tan brusca en la que Sasuke la trataba y se preguntó qué había pasado entre ellos. No podía negar que se sentía celosa de que Karin sea ahora quien podía estar cerca del azabache mientras ella tenía que estar oculta pero seguía sintiendo que algo muy raro estaba pasando allí y eso no le dejaba concentrar como debía. No obstante, seguía manejando muy bien su papel de Kashikoi, el ninja que era hiperactivo pero cuando la situación lo ameritaba se comportaba con seriedad y que poseía un gran sentido de lealtad hacia el Raikage, cosa que ella se encontraba mancillando completamente.

Hinata les dio toda la información que tenía así como ciertas precauciones para que tuvieran cuidado. Se encontraba muy preocupada por ellos aunque lo camuflaba perfectamente. Y llego ese momento, esa situación en que su corazón latió desbocado con solo una pregunta que no esperaba para nada colocándola un poco nerviosa pero supo recomponerse en un segundo:

— ¿Te conozco?

¡Sí! ¡Premio para Suigetsu!, pensó sarcástica. Era en esos momentos en que ella quería que ese chico no fuera perceptivo, pues, ella con el poco tiempo que estuvo con él, se dio cuenta que el poseía buenos sentidos solo que no sabía cómo aprovecharlos.

— Tengo la impresión de que nos conocimos en algún lado, pero no lo recuerdo. — y el peliblanco seguía.

El rubio castaño tenía que aclarar la situación con rapidez. Esas palabras podían levantar muchas dudas y no sería bueno.

Él solo sonrió con diversión.

— No lo creo. Esta es la primera vez que me encuentro con ustedes, aunque ya sabía información de antemano de su grupo, pero no, primera vez. — los tres chicos miraron con duda al rubio. Ninguno parecía creerle y eso le frustro.

— ¿Cómo te llamas? — pregunto de improviso el peliblanco. Hinata quería cerrarle la boca con un puño, ¡¿Qué no podía callarse de una vez?! ¡¿Por qué era precisamente ahora que el maldito decidía a hacer tantas preguntas?!

Sagi Shi (2) — mintió sin quitar en ningún momento su sonrisa burlona, manteniéndose en el personaje del ninja de Kumo. Miro con aprehensión a Suigetsu, desplazo sus ojos de él, dirigiéndolos hacia unos ojos azabaches y se detuvo ahí. Kashikoi sintió muchos sentimientos tormentosos de esos ojos, ocasionando que formara una mueca de disgusto. Después de todo, era un Uchiha, se dijo. Sin embargo, le sorprendió encontrar duda e indecisión que estaba siendo camuflada por indiferencia. Sintió que algo dolió en su interior, Sasuke se estaba sumergiendo en algo de lo que después no podría escapar. Ahora debía terminar con más rapidez su objetivo para poder ayudar al chico de una vez. Opto por despegar sus ojos de él y mirar panorámicamente a todo el grupo. — Les deseo muchos éxitos en esta misión. — soltó una risita burlona. — No vayan a morir, principiantes. — dijo con un tono completo de mofa, tapo su boca, en lo que parecía, tratando de sofocar una risa burlona pero en realidad lo que estaba ocultando era un pequeño sollozo que quiso escapar de la preocupación que poseía y de la alegría que sentía después de verlos desde hace días.

Sasuke le envió una mirada retadora antes de que el rubio desapareciera en una nube de humo.

El azabache miro de nueva cuenta a su equipo, y todos partieron de inmediato hasta la localización que les había dado el espía de Kumogakure.

Y ella solo se quedó ahí oculta, viéndolos partir desde la distancia.


(1) Kashikoi: significa inteligente y por lo que leí una vez una de las características de los ninjas de Kumo era que sus nombres se relacionaban mucho con sus personalidades y esta me pareció la mejor opción, además de que los nombres terminan en i. Debo agregar también que esto lo relacionaba con el departamento de inteligencia.

(2) Sagi Shi proviene de la palabra compuesta Sagi-shi que significa estafador o impostor, de ahí la relación con que Hinata no diga el nombre del ninja de Kumo, además de que quería dejarlo como pista. También cuenta con las pautas de las características de los ninjas de Kumo, anexo también que hay un ninja de Kumo que se llama C pero se pronuncia shi por lo cual no vi ningún problema en colocarle así.

Otro datico para quien quiera y es que la conversación de Hinata con Taka se encuentra más detalladamente al final del capítulo quince y en el dieciséis.

Con todo y amor…

Se despide, Abyss Black.