Capítulo 22
Syaoran terminó de empacar su maleta y echando una última mirada al departamento, salió.
Después de todas las revelaciones, tenían una meta clara. Habían pasado un par de semanas desde que vieran los recuerdos de Eriol. Tomoyo había introducido la información de los nombres de los reinos mencionados en el libro de leyendas, Heijo y Taika, así como los bocetos que había hecho previamente en el buscador de la empresa de su madre y finalmente habían encontrado un rastro.
De acuerdo a los libros de historia que encontraron, compatibles con la información anterior, había tres posibles ubicaciones geográficas de aquellos reinos. Todas en Japón.
Sakura se encontraba a su vez empacando sus cosas cuando Syaoran llegó a su departamento.
"¿Estás lista?" preguntó mientras la veía desde la puerta abierta de la entrada.
"Mhmm…" murmuró Sakura quien sin seguir ningún orden en específico iba y venía del baño y la recámara, sin embargo, en tres vueltas que había dado, Syaoran apenas había visto dos cosas en sus manos.
Syaoran la siguió hasta su recámara y la observó viendo pasmada su maleta. Se acercó hacia ella por detrás y la rodeó con sus brazos suavemente por su abdomen, mientras su pecho se pegaba a su espalda. "Todo estará bien" susurró a un lado de su oído.
La sintió tensarse y posteriormente relajarse entre sus brazos. Se recargó hacia atrás colocando su cabeza y su nuca en su hombro. "Lo sé… llamé a Touya ayer" le dijo mientras cerraba los ojos.
Syaoran bajó su rostro hasta que su nariz quedó en la curva entre su cuello y su hombro y aspiró el suave aroma floral que emanaba de ella. "¿Qué le dijiste?"
Sakura suspiró. "Que iría en una practica de campo y que probablemente no tendría recepción en el celular, pero no le dije que iría a Japón y mucho menos que iría contigo."
Syaoran asintió y la giró hacía él sin soltar su cintura. "Creo que es bueno que omitieras esos detalles, seguramente estaría más preocupado de saber que yo iría contigo."
"Sí… aun así…" replicó ella mientras pasaba sus brazos alrededor de la cintura de Syaoran y se acercaba más a su cuerpo fundiéndose en el abrazo. Syaoran colocó su barbilla sobre los suaves cabellos de Sakura.
"Aun así no te sientes bien al mentirle" terminó por ella.
"No" confirmó ella sin despegarse de él. Lo abrazó con fuerza y Syaoran no se alejó de ella. Sabía que estaba nerviosa con todo lo que implicaba ese viaje. Pero tenía que admitir que en ese tiempo el progreso que había tenido Sakura era impresionante. Recordaba el día que la vio en la universidad por primera vez, cómo había salido corriendo. La Sakura que tenía enfrente, la que tenía en sus brazos podría estar nerviosa, asustada quizá, pero era valiente. Sakura ya no quería huir de aquel pasado, quería enfrentarlo junto con todos, junto a él. Syaoran sonrió inhalando su aroma nuevamente. Nunca se cansaría de embriagarse en el aroma de Sakura, en la sensación de tenerla cerca. "Todo estará bien y si cuando todo termine quieres ver a Touya y contarle todo, yo estaré contigo."
Sakura dejó escapar otro un suspiro y se separó un poco de él, sus grandes ojos verdes mirándolo como si fuera lo más especial que existiera en el mundo e inclinó su cabeza ligeramente hacia atrás, sus labios sonrientes se separaron un poco en una silenciosa invitación.
Syaoran acercó su rostro hasta que en su campo de visión quedaron únicamente esos ojos esmeraldas enmarcados por sus flecos color miel y su nariz, donde podía observar las pequeñas pecas que la decoraban. Acercó sus labios rozando los de ella suavemente y besó su labio inferior sutilmente. Besó su labio superior succionando ligeramente y deslizó su lengua finalmente en el interior de su boca. Fue un beso profundo en el que intentó transmitir todo el amor que sentía por ella, en el que intentó transmitirle la esperanza de un futuro juntos.
…
Syaoran no había perdido tiempo en hablar con su madre para tomar prestado el jet privado del Clan Li. Así como el tablero mágico de la familia, el cual le serviría para ampliar sus poderes de rastreo.
Después de recoger a Sakura se dirigieron al hangar privado en las afueras de la ciudad de Hong Kong. Ahí habían quedado de encontrar a Tomoyo y a Eriol.
Eriol le había contado sobre el progreso de su relación con Tomoyo y Syaoran se alegró que de su amigo se encontrara tan contento. Se lo merecía después de los eventos de aquella vida. Así se lo había dicho cuando lo platicaron. Syaoran no se imaginaba la tristeza de amar a alguien y estar lejos de esa persona aun estando en el mismo mundo. Aunque esa había sido su intención cuando apenas conoció a Sakura en esta vida, cuando Sakura intentó poner su distancia… Ahora no estaba seguro de haber sido lo suficientemente fuerte como para resistirlo. No como Eriol.
Se dirigieron a Tokio. La primera parada siendo la Torre de Tokio. Habían pensado en utilizar el tablero para poder limitar la búsqueda a una sola ubicación.
Con el hechizo conjunto de Eriol y él mismo, el tablero apuntó a una de las tres opciones que tenían. Así que esa misma noche rentaron un automóvil para dirigirse a la actual Prefectura de Fukushima.
"¿Cómo encontraremos el artefacto? Ni siquiera sabemos lo que es." Dijo Tomoyo en el auto.
"Eriol y yo pensamos que puede ser la espada que uso Hitaro para herir a Sakura" repuso Syaoran al volante.
"Es el único artefacto que recuerdo que estuviera lo suficientemente cerca como para utilizarlo en ese momento" concordó Eriol.
"Aun sabiendo que se trata de la espada" dijo Sakura. "Será como buscar una aguja en un pajar."
"No será tan sencillo, pero tenemos la magia de nuestra parte, así como el conocimiento de los hechos." Repuso Eriol oprimiendo con dulzura la mano de Tomoyo a su lado.
"Tendremos que sobrevolar el área, probablemente." Dijo Syaoran.
Sakura oprimió la mano de Syaoran mientras sentía el viento chocar contra su rostro. A pesar de estar en una búsqueda importante, no podía evitar sentir la emoción de volar. Sentirse tan pequeña en un mundo tan grande, verlo todo desde arriba, admirando la belleza del lugar. Aun no controlaba lo suficientemente bien sus poderes y por lo mismo Syaoran la mantenía en el aire. Algún día, pensó, algún día controlaría su magia para ser capaz de volar por su cuenta.
"Concéntrate Sakura" dijo Syaoran a su lado.
Sakura le sonrió intentando disipar la tensión del rostro del hombre. "Todo estará bien, ya lo verás."
Vio su garganta moverse al pasar saliva, pero volteó y le regresó la sonrisa. "Lo sé."
Sakura suspiró. No había sido nada fácil. Aun con la magia de su parte. Llevaban ya buena parte de cinco días sobrevolando el área intentando encontrar algún punto en el que se sintiera un aura maligna, proveniente del objeto. Pero no habían logrado encontrar nada especial.
Los densos árboles cubrían el área por la que pasaban en ese momento, lo que dificultaba aun más la búsqueda. Había muchas energías naturales envolviendo el lugar.
Sakura cerró los ojos intentando concentrarse. Podía escuchar su respiración en sus oídos, el palpitar rítmico de su corazón. Se enfocó en los colores detrás de sus párpados, los tonos azul turquesa, verdes y amarillos del mundo que la rodeaba.
No supo cuanto tiempo pasó de esa forma, no supo incluso si se quedó dormida por un momento. Pero de pronto vio frente a ella, con los párpados aun cerrados, un objeto de color negro en medio de todos aquellos colores.
Abrió los ojos sorprendida, su cuerpo se tensó al instante. Pero ya no veía nada.
"¿Estás bien?" escuchó a Syaoran preguntar mientras cerraba los ojos nuevamente e intentaba concentrarse otra vez.
Sí. Ahí frente a ella, como un punto negro en medio de la nada había algo que la jalaba.
"Creo que … ¡lo veo! ¡Ahí!" apuntó con el dedo indicé en la dirección en que se encontraba el punto negro sin abrir los ojos.
"No veo nada" dijo Syaoran.
"¡Cierra los ojos!" respondió ella. "¿Lo ves?"
"No, no veo nada" dijo "¿Estás segura?"
"Sí, no puede ser otra cosa."
Se dirigieron a prisa hasta el lugar, indicando el lugar a Eriol y a Tomoyo con un hechizo.
Pronto estuvieron los cuatro frente a una fosa natural.
Sakura cerró los ojos nuevamente. Podía ver una figura obscura vibrando al fondo de la fosa.
"Debe ser… yo también veo un aura maligna." Dijo Eriol. "Bajemos."
Sin embargo, cuando Eriol intentó descender se encontró con una pared invisible.
"¡Demonios!" maldijo Syaoran.
"Al parecer tendremos que bajar sin ayuda de la magia" dijo Eriol observando claramente el lugar.
Syaoran invocó un equipo de escalar. Si no podían usar la magia sería la única forma de bajar.
Los cuatro se colocaron los arneses abrazando sus piernas y torso. Eriol y Syaoran ataron las cuerdas a los troncos de los árboles cercanos y tras asegurarlas se prepararon para el descenso.
Syaoran y Sakura bajaron primero.
La fosa era ancha pero no era muy profunda. Con las linternas que llevaban iluminaron el espacio por el que pasaban. A su vez el agujero por el que bajaron iluminaba tenuemente una parte del lugar, como si fuera una ventana. Cuando Sakura sintió el suelo bajo ella dejó escapar un suspiro.
"¡Llegamos, no es muy profundo!" gritó Syaoran para indicarle a Eriol que comenzaran su descenso.
Sakura mientras tanto comenzó a investigar su alrededor. Podía escuchar gotas de agua cayendo, así como percibir el aroma a tierra mojada y moho impregnándose en su nariz. Observó que se encontraban en un montículo de rocas, pero si las observaba de cerca los bordes eran muy lisos como para ser naturales. La luz no cubría todo el suelo, por lo que no podía observar nada más que oscuridad en los extremos.
Cerró nuevamente los ojos y giró su cuerpo buscando aquel objeto color negro. Y ahí, casi frente a ella se encontraba el mismo. De pronto sintió una vibración en su cuerpo. Una vibración rítmica como si fuera un latido, pero no era su corazón.
Como en un trance alzó la mano y sintió un tirón en su centro mágico. Sus pies avanzaban hacia adelante. No sabía que estaba haciendo, pero su magia tiraba de ese objeto oscuro.
"¡Espera Sakura!" escuchó la voz de Syaoran tras de ella.
Pero su cuerpo, su magia seguía impulsándola a tirar de aquel objeto. Las vibraciones aceleraron su paso en expectativa.
"Sakura, ¡detente!"
No sabía que estaba ocurriendo. No podía abrir sus ojos. Sólo podía ver detrás de sus párpados a aquel objeto. No se percató del momento en que las piedras comenzaron a fracturarse, del momento en el que todo aquel lugar comenzó a temblar.
"¡Sakura!"
Sakura se forzó a abrir los ojos. Y miró el rostro asustado de Syaoran sobre ella, mientras la sostenía de la mano.
El suelo bajo sus pies se había derrumbado y Syaoran era lo único que la mantenía en el lugar. Miró hacia abajo y sólo pudo ver tiniebla. Al parecer el suelo en el que se encontraban previamente, aquel del que se aferraba Syaoran no era el verdadero fondo de aquella fosa.
"Sakura, sostente de algo" dijo Syaoran sin soltarla.
Sakura parpadeó y reaccionó. Su cuerpo sintiéndose más cansado de lo habitual. Se aferró a las rocas a su lado mientras intentaba impulsarse con sus pies hacia arriba. Al mismo tiempo Syaoran la jalaba hasta él.
"¡Dios! ¡No me vuelvas a asustar así! ¿Qué te paso?" demandó Syaoran envolviéndola en un abrazo cuando llegó hasta él.
"No… no lo sé. Sentí que algo tiraba de mi magia."
"¿Estás bien Sakura?" escuchó la voz de Tomoyo tras de ellos, apenas habían llegado hasta el mismo nivel en el que se encontraban.
"Estoy bien… ¿ustedes se encuentran bien?"
"Sí" respondió Eriol. "Parece que encontraste el objeto después de todo"
Sakura se puso de pie y vio como únicamente la orilla donde había estado parada previamente se había derrumbado, el pedazo iluminado por la luz del exterior seguía en pie. Y en el centro se encontraba un cofre antiguo que no había estado ahí momentos antes.
"Lo sacaste de debajo de la roca" dijo Syaoran. "Con tu magia."
"Pero pensé que no servía la magia aquí abajo" musitó confundida.
"Al parecer en tu trance rompiste aquello que la bloqueaba." Repuso Eriol extrañado. "Es como si tu poder espiritual se incrementara aquí dentro."
Sakura parpadeó.
"Entonces, ¿éste es el cofre que debemos destruir?" Preguntó Tomoyo sin atreverse a acercarse más.
Eriol lo analizó por otro segundo. "Puedo sentir el ancla dentro de él. Debemos abrirlo primero."
Eriol avanzó hasta él y con el círculo mágico apareciendo en la palma de su mano dirigió su energía hacia el cofre. De pronto alejó su mano "¡Ah!"
"¿Qué ocurrió?"
"Hay magia poderosa dentro, sentí como si me hubiera quemado."
Syaoran intentó hacer lo mismo, aunque él no percibió la quemadura. "La resistencia que tiene es fuerte."
"Tal vez, debemos intentarlo juntos" dijo Sakura mientras posicionaba la palma de su mano como Syaoran le había mostrado. "Si mi magia es más fuerte aquí, tal vez entre los dos lo podamos abrir."
Syaoran asintió y le ofreció su mano libre. "No sueltes mi mano pase lo que pase ¿de acuerdo?"
Sakura asintió y con sus manos entrelazadas cerró los ojos y se dejó llevar por su poder espiritual.
Sintió la energía verde de Syaoran acoplarse con la turquesa que emanaba de sí misma, y las dirigieron a la cerradura del cofre. Sakura sentía algo que los empujaba de regreso así que intentó emplear una mayor fuerza en su energía. Sintió el sudor deslizarse por su frente, por su espalda.
Inhaló aire y empujó más fuerte.
Pensó escuchar un sonido provenir del cofre y empujó un poco más. Sentía que el empuje contrario ya no era tan fuerte.
Apretó la mano de Syaoran con fuerza y empujó más.
Más.
Más.
Click
Abrió los ojos aterrorizada.
Mientras había tenido los párpados cerrados había podido ver una ola negra, pútrida salir disparada del cofre al abrirse.
"¡NO!" escuchó su propia voz gritar mientras se abalanzaba hacia Syaoran.
Esa ola iba dirigida hacia el hombre y Sakura sabía que él no la había visto.
"¡CUIDADO!" escuchó la voz de Eriol una fracción de segundo después. Él sí la había visto. Y Sakura entendía ahora. Eriol podía ver los colores de las auras con los ojos abiertos, mientras que ella había desarrollado esa habilidad, de alguna forma, pero únicamente funcionaba mientras sus párpados estuvieran cerrados.
Sakura sintió el impacto dar de lleno en su espalda mientras algo dentro de ella se quebraba.
Sus ojos se dirigieron a los ojos castaños del hombre frente a ella, quien a su vez la miraba espantado. Sakura sabía que cualquier la advertencia de Eriol habría llegado muy tarde.
Las fuerzas escaparon de su cuerpo y sintió la calidez del cuerpo de Syaoran, antes de que la oscuridad la envolviera.
