Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.

Slash, Rated M. Dark!Harry, Lightbashing (en un principio), temas maduros.

-"ABC..."-. Diálogo

-"ABC..."-. Pensamiento

De acuerdo, aquí está el nuevo capítulo. Hay algunas cosas interesantes aquí y detalles que me encantó mencionar, aunque es un capítulo relativamente corto, con respecto al anterior. Referencias básicas, jajaja, a la cultura pop que Harry pudo conocer. Espero que les guste y puedan disfrutarlo (me esforcé por publicar el viernes 13, para la buena suerte, ya saben).

Y les tengo una buena noticia (espero): el siguiente capítulo está completo, sólo falta hacer una revisión general y corregir lo que deba corregir.

Sin más, responderé a los reviews anónimos (advertencia, algunas son respuestas algo largas):

Qazwsxde: Sé que no eres un anónimo, pero esperaba responderte aunque fuera aquí :D. Muchas gracias por tus palabras, en verdad me sentí mejor al leerte. Espero que la trama te mantenga más tiempo por acá y pueda leer más de ti. Si tienes alguna duda o algún comentario, no dudes en decírmelo, me encanta responder. Espero que este capítulo te guste y te genere más intriga, jaja.

Ana Luisa: Gracias, de verdad. ¡Espero que sigas leyendo!

Rosanna: Digamos que Harry está… en otra sintonía, jajaja. La situación con las memorias de Harry con sus padres, es que en verdad él no los conoció realmente (era un bebé), así que sería algo extraño hacer que tuviera sentimientos por ellos más allá del respeto, aunque definitivamente es triste. El personaje de Harry es complejo porque tiene aristas diferentes y quería hacerlo un poco más realista, ¿cómo es que podría amar a alguien que jamás estuvo? Incluso si por un tiempo fue así, se trató más bien de una idealización de dos figuras, pero cariño por ellos… no creo que ni siquiera en el canon hubiera algo así. De cualquier modo, sería interesante pensar en un acercamiento a su pasado (necesitaría tener contacto con alguien que sí los haya conocido, jeje). ¡Tomaré en cuenta tus recomendaciones! Espero que este capítulo te agrade.

Bonny83: ¡Créeme, el gusto es mutuo! Gracias por tu comentario y tus bonitas palabras. Esperemos que, dentro de dos o tres capítulos, puedas ver un verdadero avance de la relación.

Suna: ¿Te he dicho lo mucho que AMO tus comentarios? Porque los amo :D. Con Harry estoy teniendo cuidado con su estado anímico, creo que es como la depresión y otras enfermedades similares, a veces hay días buenos y otros… no mucho; un adolescente con un trauma de ese tamaño debe tener muchos problemas para aceptar su realidad, así que sí, Harry está en una línea muy delgada que puede terminar en una crisis que ni siquiera Draco podría solucionar. Habrá que ver qué sucede ahí, porque las tendencias suicidas son lo que lo mantiene, irónicamente, vivo.

Ahora, hablando de Harry y Tom, sus conversaciones son difíciles porque a veces son tan parecidos y luego no lo son y puedo confundirme, lo que sí es que me divierto escribiendo a esos dos. Quería hacer que Harry fuera como… bueno, es que no quiero spoilear nada, jajaja, pero Harry es como un complemento de Tom, es por eso que a veces Harry tiene mejores ideas, y otras veces es Tom quien lleva el mando, me parece que cimenta la relación con una dinámica más equitativa, ¿no? Eso sí, me encanta ver en descontrol a Voldemort, jajaja. Me da mucho gusto que las transiciones no te parezcan incómodas, se trata de encontrar un buen momento para no parecer que intento cortar ideas, ¡lo seguiré haciendo!

Sobre Voldemort y su actitud con Harry, creo que tienes razón, a veces es demasiado condescendiente con el menor, pero vamos, ¿acaso no harías lo mismo si un adolescente te dijera qué hacer y tú tienes la experiencia del mundo? Eso quería lograr ahí, además, no me imagino a Voldemort siendo paciente con nada, más bien a Harry ganándose un lugar. Ya verás que las formas para "tenerlo de su parte" no son exactamente las que uno pensaría, jajaja. Imagina que Harry dice todo lo que Voldemort piensa, pero no externa, y que Voldemort hace todo lo que Harry desea, pero no haría, creo que por eso son tan explosivos, jajaja. Pensé mucho en crear una psique para Voldemort donde el hombre, a pesar de ser tan "perfecto", se diera cuenta que, de seguir sus deseos, podría arruinar todo, creo que lo logré (ja).

Amé escribir la reunión, por un momento me planteé escribir más a detalles sobre los mortífagos, pero eso sería darles importancia que Voldemort jamás les daría (y como todo era desde el punto de vista de él). Efectivamente, hay un a falta de control y creo que eso fue lo que arruinó la guerra la última vez, ¿o no? Cuando leí, en Las Reliquias de la Muerte, la reunión de los mortífagos, esa fue mi impresión; todos estaban reunidos (unos ni hablaron), sólo unos cuantos decían cosas importantes (Snape y Dolohov), Voldemort haciendo planes sin explicarle nada a nadie (exigir la varita de Lucius) y todos demasiado aterrados como para hacer algo más que ver a Nagini, y obviamente no hay compromiso si gente como Narcisa pudo traicionarlo. Y sí, se necesita sangre nueva, ¿cómo vendes ideologías supremacistas? Bueno, por suerte para esta historia, yo soy historiadora y por un tiempo mi tema de estudio fue la propaganda de la segunda guerra mundial a través de fotografías y, créeme, es fácil venderlo… tanto que da miedo, de verdad. En esta historia intento apegarme un poco a esa realidad cruel, pero sin dejar de lado que se trata de una historia ficticia, así que podré darme un poco de libertad para eso, paciencia, muajaja. Pensé en cambiar el discurso inicial, los orígenes y todas esas cosas, pero seamos sinceros, hay maneras para hacerlo y tendrán que esperar un poco más.

Y ahora sobre Snape, ¿no te habías dado cuenta que siempre llega tarde? Al salón de clase, a las reuniones, jajaja, convenientemente tarde. Sí es frustrante, pero es más bien porque sólo quiere torturarlo y matarlo, cuando encuentre un uso para él, creo que será divertido. Pienso que Snape no es muy buen actor, jajaja, creo que en el Mundo Mágico no hay demasiados y por eso es difícil, jajaja. No, ya en serio, precisamente la soberbia de Voldemort es lo que lo vuelve ciego, así que es bueno que Harry esté ahí. Y falta, por supuesto, que se entere de los planes de Dumbledore sobre Harry (cerdo para el matadero).

Ese final, sin duda, ha sido el final que más trabajo me ha costado, así que me alegra saber que he logrado mi cometido. Dumbledore sabía, por supuesto, de los horrocruxes, así que me puse a analizar los libros y te das cuenta que el hombre debió haber sabido todo desde la muerte de los Potter, obviamente jajaja. Dumbledore planeó todo, pero nunca te dicen exactamente qué esperaba de muchas de sus decisiones (y, vamos, dejar a Harry con los Dursley no era para que viviera lejos de la fama), pero eso se explicará un poco en este capítulo. Mi intención con Voldemort/Tom, es desarrollar lo que Rowling dijo que quería hacer con su muerte en el último libro (donde su cuerpo sólo cae, como cualquier otro mortal), hacerlo humano, y los sentimientos de miedo son más humanos que nada, se necesitan para sobrevivir. Y he de admitir que hacerlo tartamudear me hizo sentir orgullosa, jajaja. ¿Te imaginas a Harry como el héroe de Tom? Es que Harry ha estado acostumbrado a ser líder cuando las cosas se vuelven desesperadas, es de esas personas que son buenas bajo presión. Espero no haber sobrepasado los límites entre esos dos, pero creo que fue un avance.

Me alegró leerte y espero que puedas leer toda mi respuesta, ya sabes que estoy para resolver dudas y me gustan los reviews largos, muajaja. Espero que este capítulo te guste y te dé nuevas ideas de lo que planeo hacer. Saludos!

Para todos, muchas gracias por seguir leyendo, disfruten.


Culpable

Capítulo XXIII, Miedo

A pesar del ligero sabor a sangre en su boca –no era buena idea morderse el interior de la mejilla para evitar maldecir a Snape, no valía la pena; mucho menos con la información que habían obtenido de él–, Harry creía que esa reunión había sido, por mucho, un éxito.

Si era sincero, todo ese espectáculo había terminado siendo más interesante de lo que había llegado a imaginar. Muchos de sus prejuicios, evidentemente creados a partir de lo que recordaba de las películas muggles, se habían esfumado después de ver a Tom frente a su grupo de seguidores –excepto por esa extraña mujer con la expresión desencajada y gritos agudos, Bellatrix–.

Suponía que comparar a los mortífagos con Dr. Strangelove era un poco injusto para Tom y todo lo que había logrado.

En su defensa, Harry realmente no quería pensar en cómo habría sido una reunión real con los sirvientes de aquel loco psicópata que había conocido brevemente en el cementerio. El olor a la humedad de junio dentro de campo santo y el frío que había sentido ahí, dentro de la niebla que rodeaba todas las tumbas, seguían en su cabeza. No, por supuesto que no quería pensar en la realidad que enfrentaba al estar tan cerca de los asesinos que se habían reunido para verlo morir. Se negaba a hacerlo, así como se negaba a pensar en muchas otras cosas de su pasado.

No había esperado la corta duración de la bendita reunión –aunque comprendía que no había mucho que decir en ella–, tampoco había esperado una reunión tan civilizada, frente a una mesa y con todos participando o escuchando de alguna manera; no era lo mejor, pero era mejor que nada. Y, obviamente, no era justo de su parte comparar el control de Lord Voldemort al que Albus Dumbledore había mostrado en esos pequeños momentos en que lo había visto frente a los miembros de su Orden –"Bueno… ya no es suya, ¿verdad?"-

Pero no, eso no era importante.

Daba igual que Tom no pudiera controlar a los mortífagos tan bien como habría pensado –con terror en sus miradas y silencios sepulcrales–, no era particularmente interesante que, a pesar de ello, esa reunión no hubiera terminado en algún tipo de discusión o duelo a muerte.

No.

La gran diferencia radicaba en algo más: esa reunión había sido reveladora.

-"Más que eso"- se dijo mentalmente, mordiéndose el interior de la mejilla de nuevo, para evitar decir algo sobre cómo Dumbledore seguía estando un paso delante de los planes de Tom o cómo el hombre todavía podía mejorar la eficacia de sus mortífagos.

No, no era el momento ni el lugar para fastidiarlo y, a diferencia de lo que Draco o Tom pudieran creer, Harry sabía ser prudente… a veces.

No, las revelaciones de Snape habían sido mucho más importantes.

Porque el asunto que se había tratado con el espía, cuando se habían quedado a solas, había sido más importante que el resto de la información que Harry había obtenido –y había aprendido algunas cosas que debía pensar con cuidado–. Había sido más importante que el hecho de sentirse extrañamente satisfecho por no permanecer en la ignorancia total.

Snape no se había dado cuenta, o al menos eso esperaba, pero había revelado a Voldemort y a él algo más valioso que simples comentarios sin sentido, bromas de mal gusto o relatos que conocía perfectamente. Más que balbuceos sobre las razones que Dumbledore había tenido para encerrar a Harry, un simple adolescente sin entrenamiento, en prisión, por cinco años.

Y Harry, al igual que Tom, no estaba feliz con el conocimiento adquirido.

Claro, había narrado algo que parecía ser una historia para dormir especialmente placentera para Tom –no descartaba que el hombre realmente disfrutara escuchar cómo es que Harry había terminado en Azkaban–, pero dentro de todo eso había dicho cosas interesantes, cosas a las que normalmente las personas no le prestaban atención.

Era algo que Harry había sospechado desde que Dumbledore había intentado entrar a su mente mientras él seguía en su celda el día de su liberación y que había crecido en tamaño al saber la naturaleza de aquella voz que lo había mantenido vivo y medianamente cuerdo: Albus Dumbledore se había enterado de la existencia de los horrocruxes de Voldemort. O quizá sólo de Harry, no lo sabía. Pero eso no era todo, más bien había creado la hipótesis de Harry siendo un hórrocrux, porque el hombre no tenía ninguna prueba… ¿o sí?

Quería golpearse en la cabeza porque era tan obvio; se preguntó cómo es que no lo había visto en esas ocasiones que había tenido la oportunidad de estar con el hombre a solas.

Analizando un poco su actitud, ahora con todo lo que sabía, era evidente.

De pronto, el anciano sabio que lo había visitado después de haber salvado la Piedra filosofal ya no era la imagen tranquilizadora que había sido, sino la imagen de Dumbledore sabiendo con total certeza que, de alguna manera, Harry había tenido una conexión con Voldemort que le impedía ser tocado por él, ¿cierto? Pero al ser un simple niño, ¿cómo es que habría logrado darse cuenta de lo que ese hombre había pensado en ese momento?

Repentinamente Dumbledore sabía, o sospechaba, que Harry había compartido ciertas habilidades con Voldemort sin un argumento lo suficientemente válido, excepto si se trataba de un niño de doce años en estado de shock al haber matado una serpiente gigante. Qué conveniente…

Por mucho tiempo, Harry pensó genuinamente que Dumbledore era un hombre extremadamente inteligente por teorizar sobre la conexión que tenía con Voldemort –había sido un niño, no podían culparlo por llegar a tal conclusión–, pero todo ese tiempo… todo ese tiempo el anciano había sabido que algo andaba mal, que Harry no era simplemente Harry.

Su primer año en Hogwarts… no, probablemente desde antes.

Desde, quizá, la muerte de sus padres.

Porque era la respuesta que le daba sentido a muchas de sus acciones y…

Y cómo podría afectar un fragmento de Voldemort a un simple niño como él, ¿cierto? Claro, lo mejor sería tenerlo vigilado constantemente… bajo… bajo control, sí, en un ambiente que permitiera un desarrollo deseable… dadas las circunstancias y el papel que, aparentemente, tenía, ¿verdad?

Dios… ¿cómo es que había podido ser tan idiota?

Estaba seguro que, al vivir con los Dursley, no había sido un completo imbécil para poder sobrevivir…

Ah, evidentemente los Dursley no serían casualidad, por supuesto.

Comenzaba a creer que la situación de Sirius tampoco lo había sido.

Tendría que aplaudirle al hombre, tal como decía Tom, Dumbledore tenía buenos planes y cómo lo odiaba.

Había hecho lo inteligente, suponía. Mantener a Harry vigilado y aislado del Mundo Mágico hasta que fuera inminente. Y, luego –al entrar a Hogwarts–, él mismo se encargaría de su cuidado, convirtiéndose en algo así como… como un… como algo más que sólo un director para Harry.

Los signos habían estado ahí; Harry Potter había sido un sujeto de laboratorio, un ratón que debía ser estudiado y analizado, con el que debía experimentar y saber los límites de su control, o quizá los límites de Harry como hórrocrux –"Los signos habían estado ahí"- se dijo.

Claro, el anciano había estado nervioso, verdaderamente preocupado, cuando la Cámara de Slytherin había sido abierta; Harry no era idiota, el hombre lo había mirado con cierto temor, quizá, preguntándole con más seriedad y autoridad de la necesaria sobre algún secreto que pudiera estar guardándole. Harry había estado guardando un secreto, eso era obvio, pero Dumbledore no había pensado en una tontería de un simple niño con miedo, no. Dumbledore había temido que Tom –y cómo extrañaba su voz, incluso algún comentario innecesario sería bienvenido– se apoderara de él… o quizá…

Y Dumbledore debió haberse sentido aterrado al saber que Harry guardaba un secreto… y extremadamente aliviado al ver que había logrado empuñar la Espada de Gryffindor… alimentándolo con los prejuicios de siempre, ¿verdad?

Quizá había temido que Harry terminara siendo exactamente igual a Voldemort por propia cuenta, porque eso habría sido peor, ¿no? Dos personas en lugar de la misma persona dos veces… o algo así.

Eso alzaba otro tipo de preguntas completamente distintas, ¿cómo es que podría ser parecido a Tom Riddle? ¿Exactamente cómo había sido la vida de Tom Riddle antes de ser Voldemort? Y, ¿qué había sucedido con él como para ser comparado todo el tiempo con ese adolescente, promesa de Hogwarts? Harry no había sido ninguna promesa en el colegio, a menos que contaran el Quidditch para eso.

No era tiempo y lo sabía, pero intentaría resolver eso después.

-"¿Crees que alguien más en la Orden tenga idea de esto?"- externó en voz alta, aunque él tenía la ligera sospecha que la respuesta sería negativa.

Lo único que necesitaba en ese momento era la voz de Voldemort, de Tom, para ayudarle a anclarse en el presente y no comenzar a tener estúpidos pensamientos que no lo llevarían a nada más que a nuevas conclusiones sin sentido. Conjeturas que sólo recordaban a sus primeros años en Azkaban.

Necesitaba la suavidad su voz y el ligero tinte de fastidio.

El hombre no le respondió de inmediato, pero al final cerró los ojos –"No lo creo"- dijo al fin, suspirando sin mucha fuerza –"Snape se veía confundido y Dumbledore…"- Harry notó cómo el rostro elegante del hombre se distorsionaba en una expresión de dolor –"Dumbledore es como yo en un sentido, el anciano no confía en nadie"-.

Sin embargo, añadió Harry mentalmente, Tom estaba hablando con él ahora. Era extraño, mucho, ver a un hombre imperturbable como Tom siendo tan… vulnerable… frente a él. Tragó en seco y sintió que había algo diferente en Tom, realmente distinto.

No era sólo la tonta conexión de ser el contenedor de un fragmento de su alma; no se trataba del peligro que ambos compartían.

-"De acuerdo, de acuerdo"- frunció el ceño –"Por lo que podemos saber, Dumbledore sabe de mí… pero no puede saber si yo también lo sé"- sonrió un poco, o intentó hacerlo –"Si cree que yo no lo sé… bueno, supongo que intentará recuperarme"- tragó en seco.

Lo cierto era que, aunque no lo dijera en voz alta, su propia vida estaba en peligro.

Dumbledore no se había tocado el corazón para enviarlo con los Dursley justo después de la muerte de sus padres y luego enviarlo a Azkaban en cuanto Voldemort había regresado a la vida. El hombre podría tener miedo del fragmento de alma en él, pero eso no lo había detenido para actuar según creyera conveniente –eso lo hacía más peligroso de lo que parecía–. El siguiente paso dentro de sus extraños planes para aislarlo o lo que fuera, era el más lógico: matarlo.

Y ese había sido el plan desde el principio, ¿verdad?

Quería vomitar.

Dumbledore había intentado criarlo para… para matarlo a conveniencia.

Había buscado el momento preciso para usar su muerte en algo que pudiera beneficiarlo o beneficiar a la guerra; como esa estúpida conferencia en donde habían intentado usarlo como imagen para su campaña… o lo que fuera.

-"No estás a salvo"- dijo el mayor para sí.

Ambos estaban perdidos en sus pensamientos, así que Harry no pudo ofrecer mucho consuelo.

Claro, había pensado en su muerte más veces de las que un chico de su edad debería y, francamente, había dejado de tenerle miedo a desaparecer –porque sería un idiota si todavía creyera en alguna deidad–, pero últimamente… últimamente había aprendido que podía llegar a mejorar… podía hacerlo… o eso creía. Porque ese día, al despertar, Harry había sentido que realmente mejoraba. Había pensado en un futuro, un futuro donde pudiera llegar a… no lo sabía, pero, ¿estar mejor? Había tenido el incentivo del conocimiento para aceptar que la vida, probablemente, podría ser no tan mala para él.

No tenía miedo a morir, pero creía que vivir tal vez podría ser una buena opción.

Al ver a Voldemort, a Tom, supo que el hombre estaba más aterrado que él.

Saber una de tus debilidades era algo que Dumbledore sabría usar muy bien –"Voldemort"- le llamó suavemente, intentado ser amable y hacer que el hombre lo mirara o hiciera algo más que murmurar para sí –"Voldemort"- intentó de nuevo en cuanto el hombre no respondió –"¡Voldemort!"- dijo un poco más fuerte, pero le pareció que eso no serviría de nada –"¡Tom!"-.

Tom se giró de inmediato, manteniendo la mirada fija en los ojos de Harry, como si lo retara a repetir su pequeña osadía, recuperando por un momento el control –"Odio ese nombre"- dijo lentamente, con furia en la mirada.

Harry rodó los ojos –"Todos se fueron"- apuntó, eligiendo ignorar el implícito permiso que había obtenido de usar ese hombre en privado –"Y podríamos no estar en público para discutir todo esto, ¿no lo crees?"- cuando el hombre no se levantó, Harry tuvo que intervenir de nuevo –"O podrías seguir hablando contigo aquí"- miró hacia todos lados –"Dicen que hacerlo es la primera señal de locura"- si lo sabría él, pensó con gracia.

Eventualmente, casi dolorosamente, Tom se levantó de su asiento y le ordenó colocarse la capa y seguirlo hasta su estudio. Para ese momento no debía haber nadie más en el palacio, recordó Harry, excepto los Malfoy, pero la paranoia en ambos se hizo presente y Harry no discutió. De cualquier manera, la capa lo mantenía caliente y todo lo que había sucedido simplemente lo hacía temblar.

Caminaron en silencio, un silencio que no era cómodo, pero que no se atrevió a romper. El silencio, por raro que pareciera, le tranquilizaba un poco.

Llegaron a su estudio y ambos tomaron asiento en el sofá que tenía para lo que Harry suponía, eran visitantes casuales. No sabía qué tipo de vida llevaba un Lord Oscuro, así que no descartaba que, de vez en cuando, el hombre quisiera la compañía de alguien para conversar o jugar o lo que fuera que hacían para distraerse los hombres como él –no se imaginaba que pudiera discutir sobre Corazón de Bruja con Lucius, por ejemplo–.

-"Dumbledore está equivocado si piensa que puede llegar a ti, de nuevo"- dijo Tom al final, evidentemente más para sí mismo que para Harry –"Me aseguraré de terminar con él antes de que pueda siquiera pensar en ti"-.

Harry asintió –"No puedes matarlo aún, Tom"- el hombre arqueó una ceja –"Te sirve más vivo que muerto, y lo sabes"- claro que lo sabía –"Si Dumbledore es el único que lo sabe…"- añadió con duda –"Tenemos que asegurarnos"- cuando el hombre no dijo nada, Harry tuvo que morderse la lengua para no decir lo que realmente pensaba –"¿No se supone que soy yo el niño en estos casos?"- arqueó una ceja, claramente no estaba impresionado con Tom –"No puedes matarlo, Tom"- insistió al ver que el otro seguía buscando maneras de hacerlo desaparecer –"Es la solución para todos tus problemas políticos"- idiota, dijo en su mente –"Podrías usarlo después, para tu campaña… tal como él te usó a ti"- aunque para ser sinceros, Tom había hecho la campaña de Dumbledore por su cuenta y gratis.

Harry tampoco creía que alguien más tuviera idea de la existencia de los horrocruxes, pero no podía garantizar nada. Así como no podía garantizar lo que el anciano pensaría de todo el asunto, mucho menos si tenía en cuenta que les llevaba años de ventaja sobre el tema.

Tom lo miró y respondió con una voz que pretendía ser firme –"Estoy seguro que es el único, Potter"- y claro, como su palabra era lo único que tenía valor.

-"De acuerdo, de acuerdo"- alzó las manos y obvió el hecho de haber sido ignorado –"Pero, ¿sabrá de la existencia del resto?"- se atrevió a preguntar.

Por supuesto que sabía que el diario y él no habían sido los únicos. Voldemort no parecía ser la clase de hombre que se conformaría con sólo dos garantías de la inmortalidad cuando podría tener más.

Tom lo miró por un momento, casi de la misma manera que había hecho cuando se habían visto por primera vez después de su secuestro y Harry había intentado burlarse de él y ese sentimentalismo de usar un simple diario para guardar su alma. Era la mirada de un hombre asustado.

-"No lo sé"- lo entendía, esa incertidumbre era mucho peor. No saber lo que sucedía a su alrededor, no saber cuando todo eso le concernía era lo peor en muchos casos –"¿Puedo asumir que jamás le mencionaste sobre el fragmento que reside en ti?"- señaló su cicatriz.

Harry podría haberse ofendido, habría sido fácil, pero decidió que no lo valía –"No"- dijo negando con la cabeza –"Pero… creo que lo sospechaba desde la muerte de mis padres"- no tenía caso ocultarlo –"Eso explicaría mucho"- añadió en voz baja.

Tom se llevó una mano a la sien, masajeándola con lentitud –"Asumamos de momento que Dumbledore sabe sobre la existencia de todos"- suspiró con fuerza –"Eso te hace el eslabón más vulnerable"- quería protestar, pero en realidad creía que tenía razón –"Si el anciano cree que estás muerto, estará aliviado"-.

Sabía a donde iba con eso.

Claro que fingir su muerte sería buena idea, pero al final sería perjudicial y Tom estaba comenzando a perder el piso.

-"Dumbledore debe pensar en la peor posibilidad, Tom"- interrumpió –"Eso quiere decir que debe asumir que, de alguna manera, te enteraste de la existencia del fragmento que está en mí"- el hombre dejó salir una especie de gemido gutural, pero Harry continuó hablando –"Él debe saber que estoy vivo… y que sabes lo que soy"-.

-"¿Tu punto, Potter?"-.

Harry sonrió un poco –"Él no sabe en qué condiciones estoy vivo"-.

Tom lo miró de reojo y respondió con sorna –"Evidentemente tuve que haberte torturado por información"- información que Harry no tenía, quiso añadir –"Es lo que hago"- Harry no supo si bromeaba o no, pero decidió tomarlo como algo positivo –"Si es así, Dumbledore debe seguir buscando a Harry Potter… no puede darse el lujo de no hacerlo"-.

-"Es extraño, perdió todo el apoyo para eso, ¿no?"- el mayor lo miró –"Si Lupin es el nuevo líder, probablemente las cosas hayan cambiado y Dumbledore no puede tener a todos buscándome"- explicó –"Debe estar haciéndolo por su cuenta"-.

-"Es probable"- aceptó Tom con una mueca similar a una sonrisa.

Era probable que Dumbledore intentara buscarlo y, de encontrarlo, intentaría seguir con el mismo juego que había jugado desde siempre… o no. También era probable que, de verlo y conseguir que Harry estuviera a solas con él, Dumbledore lo mataría sin dudarlo. Esa era una apuesta de 50/50 y no era algo que Tom estuviera dispuesto a jugar.

Después de unos minutos en silencio, el hombre llamó a un elfo y le ordenó llevar comida para ambos; hasta ese momento, Harry no había siquiera pensado en eso, pero supuso que era razonable comer. ¿Y qué si de vez en cuando olvidaba que tenía que alimentarse? No era la gran cosa, al menos Draco se lo recordaba. No tardó mucho para que una bandeja bastante grande apareciera en el escritorio del hombre.

Tom no esperó a que Harry lo siguiera, tomó asiento en la gran silla frente a su escritorio y comenzó a comer.

Harry lo siguió, aunque con menos entusiasmo del que normalmente tendría. La comida ahí era deliciosa, pero después de todo lo que habían discutido, realmente no estaba de humor y no tenía apetito. Tom, por su parte, parecía pasar por todo lo contrario, parecía que había estado a punto de morir de hambre, dada la velocidad a la que desaparecía la comida.

No entendía cómo lo hacía, pero era de envidiarle.

Harry tomó uno de los platos con lentitud, sentándose frente a Tom, y comenzó a comer una sopa que sólo le sabía a moho, casi como la comida que había tenido que probar en Azkaban. Sintió una arcada y empujó el plato.

¿Por qué reaccionaba así? Sabía muy bien que esa comida no era la de su celda, lo sabía a la perfección, sin embargo, por un segundo, Harry creyó ver un plato metálico y una sustancia viscosa en la sopa.

Decidió que no era momento de comer –"Estaba mejorando… sí, claro…"-.

Suspiró profundamente, observando a Tom comer sin siquiera pretender no hacerlo.

En cualquier otro momento, o con cualquier otra persona, Harry habría desviado la mirada y enfocado su atención hacia otro sitio, principalmente porque sabía cuánto molestaba a todos que los miraran fijamente.

Ahora, Harry realmente no creía que fuera importante.

Eventualmente, Tom pasó a un plato más, que tenía algo de pescado y alguna guarnición más. Olía excelente y no pudo evitar querer un poco de eso, pero se resistió recordando la situación de la sopa.

-"Si Albus piensa que sigues vivo, es momento de tomar en serio tus estudios, Potter"-.

¿Él?

Quería reír, ¿acaso no había sido parte de su rutina permanecer leyendo mientras era ignorado y más libros se apilaban frente a él? En ningún momento Lord Voldemort había tenido intención de enseñarle absolutamente nada, lo tenía claro. Y, si había aprendido algo en las últimas semanas, era porque Harry había leído los libros y Draco se había tomado el tiempo para enseñarle un par de cosas.

-"Por supuesto, Tom"- le sonrió sin humor –"Eso mismo haré"- el hombre tenía una manera muy peculiar de cambiar de tema, pero Harry no iba a ser el primero en hacerlo cambiar, obviamente todo eso les estaba afectando a ambos y ninguno de los dos iba a profundizar en el tema de momento –"Draco podría darme algunas clases"- se levantó de su asiento, dispuesto a salir de ahí y quizás buscar al rubio para hablar del tema.

Draco era una buena opción, francamente.

Llevaban tiempo trabajando juntos, el rubio sabía perfectamente sus límites y, siendo su sanador, era la mejor opción. Además, recordaba que Draco había sido el segundo en su generación, sólo después de Hermione Granger. Que el menor de los Malfoy se hiciera cargo de su educación mágica era, desde donde lo veía, una buena idea. Podría aprender fácilmente sobre política mientras estuviera con él, y avanzaría en todo lo que fue obligado a dejar de lado, pero sin las interrupciones de temas irrelevantes.

–"Tal vez Draco podría ayudarme con eso"- se levantó de su asiento rápidamente y le dio la espalda a Tom –"Claro que tendría que limitar mi tiempo contigo, podría aprovecharlo para aprender con él, ¿qué dices?"-.

Draco era una buena opción, francamente.

El rubio sabía perfectamente cuál era su límite físico, siendo su sanador y, si recordaba bien, Draco había sido el segundo en su generación. Que el menor de los Malfoy le enseñara lo que hacía falta en su educación mágica era, a su consideración, una buena idea. Podría aprender a la par de sus pláticas sobre política.

Draco había practicado su paciencia y era bastante bueno explicando.

Sin duda sería mucho mejor que Snape.

Tal vez podría presionar un poco para hacer que Tom le enseñara Defensa, pero sólo eso. Draco Malfoy era perfectamente capaz de tomar esa tarea y, un pequeño alivio para Harry, eso mantendría al

-"No"-.

Por un momento, Harry no comprendió la respuesta.

¿No? ¿Había dicho que no? ¿Por qué?

-"¿Lo siento?"- miró al hombre sin entender qué sucedía –"¿No?"-.

-"No"- repitió –"Me encargaré personalmente de tu educación"-.

-"Pensé que estarías muy ocupado"- Harry arqueó una ceja.

-"Esto será prioridad, Potter"- su mano derecha, con la que tomaba el tenedor, temblaba ligeramente, si era por miedo o furia, Harry no habría podido saberlo –"Tardarías demasiado si sigues el ritmo de cualquier otra persona"-.

No estaba muy seguro de eso, desde que había llegado a ese lugar, Tom no había estado especialmente interesado en sus estudios, eso era un hecho. Pero estaba demasiado cansado como para discutir con el hombre –"Como digas, Tom"- sonrió sin mucho humor –"¿Podríamos hablar de esto después?"-.

Ni Tom ni él estaban en condiciones de seguir discutiendo todo lo que habían aprendido; él sentía que podía desmayarse en cualquier momento y su apetito había sido arruinado; Tom estaba… no parecía él mismo y eso era mucho peor de lo que podría admitir –"Tal vez sea prudente"- dijo el hombre, todavía no estaba en las mejores condiciones.

Saber que Harry era su hórrocrux era una cosa, saber que Harry lo sabía era otra… pero nada podría compararse a saber que Dumbledore –su oposición– sabía de su única debilidad. No debía ser fácil recuperarse de la noticia y Harry, que sabía un poco sobre ansiedad, creía que el hombre estaba al borde de un ataque de pánico.

En condiciones normales, supuso, no podría darse cuenta de esos detalles, tan pequeños como eran. Porque Tom Riddle tenía control, si acaso había conocido a alguien que lo tuviera. Cumplía todas las expectativas del genio y estrella que había conocido a través del diario, en todo sentido. Como un enemigo, Harry le tenía un miedo saludable –todavía no olvidaba su encuentro en el cementerio o hacía unos meses, cuando lo había conocido con ese nuevo rostro–, como un aparente aliado… no podía no respetar mínimamente lo que su presencia transmitía.

Jamás perdía el control… no lo mostraba físicamente, al menos.

Verlo sudar ligeramente, dejando su rostro con una capa delgada de transpiración en su rostro, sus manos temblando por las emociones reprimidas… viéndolo comer con tal rapidez y esas cantidades… Voldemort no le había parecido tan humano como en esos momentos.

Ni siquiera cuando Harry había logrado hacerle perder la paciencia por unos segundos –por divertido que fuera–.

-"¿Tom?"- el hombre no respondió.

Como había adivinado, el mayor no se movió de su sitio, aunque Harry le habló varias veces, al final, porque no entendía exactamente lo que podría hacer para hacerle olvidar ese momento, Harry cruzó el espacio que los separaba –"¿Qué haces, Potter?"- preguntó cuando el menor estuvo justo frente a él, ocupando el espacio entre el escritorio y su silla.

-"Necesitas descansar"- no era una pregunta, pero tampoco era una orden –"Tenemos tiempo para arreglar las cosas, Tom"- intentó –"Aunque Dumbledore sepa que yo… incluso si sabe… todavía podemos hacer algo"- le sonrió un poco, temblando –"Hablaremos mañana"- sin pedir su permiso, Harry tomó su brazo y lo hizo levantarse.

No era normal, se dijo al tiempo que Tom seguía su sugerencia y dejaba que Harry lo llevara hasta la puerta; tampoco era normal que un simple adolescente estuviera viviendo todo lo que Harry estaba pasando, respondió con sorna. Nada de lo que sucedía en ese momento era normal, por favor. No era la primera vez que deseaba haber permanecido en la cama y no levantarse jamás y, ahora que se encontraba en esa posición, sabía que no sería la última.

-"Te llevaré a tu habitación"- dijo el mayor después de un rato, soltándose del agarre de Harry sin esfuerzo.

Ambos caminaron en completo silencio, hasta una puerta conocida, un pequeño refugio dentro de la locura que representaba ese lugar. Dentro estaría una cama vacía, lo sabía, y Harry no ansiaba eso. Cuando su cabeza tocara la almohada, algún recuerdo o pesadilla se apoderaría de su mente, tal vez recibiría la visita de Cedric –de nuevo– o recordaría cómo un guardia de Azkaban casi había logrado…

Tom abrió la puerta y dejó que Harry entrara antes de hacer lo mismo.

Sin cuestionarlo, tomó asiento al borde de la cama y Harry siguió en automático el ritual de limpieza que había llevado durante toda su estadía, dirigiéndose al baño con algo de ropa de cama; cuando regresó –rostro y dientes limpios, cuatro veces o cinco veces, no había contado–, observó que Tom tenía los ojos cerrados.


¿Qué les pareció?

Para el siguiente capítulo, les daré una pista a todos: una cabaña, un dibujo y alguien notando algunos cambios. Le daré una pista más concreta a quien desee responder una pregunta: ¿qué sucederá con Sirius? No importa si están en lo correcto o no, sólo quisiera conocer sus teorías.

Bueno, eso será todo!

Reviews, por favor, me encanta leerlos a todos.