Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Tenemos algunos personajes de libros, series de anime sobre magia, etc.
Capítulo 25: Adivinación y Animago.
A la mañana siguiente. Harry tuvo que usar sus limitados conocimientos en Medimagia, para cortar los músculos de sus labios, con tal de no estar todo el día sonriendo triunfalmente, ante lo que ocurrió la noche pasada. ―Es un asco que ustedes ya no estén conmigo ―pensó Harry melancólico ―Mas tarde, deberé de reformar esa runa de "Oclumancia" y de "cambio de dirección", que usé anoche ―Por algún motivo que Harry desconocía, la runa se borraba luego de una semana, debía de estar rehaciéndola, una y otra vez, y anoche se demostró su uso. Odiaba tener ahora que preocuparse, por tener a la madre de su fanática #1, detrás de su fortuna y su virginidad. Cuando Harry fue con su familia a Gringotts, por primera vez, descubrió, gracias a su jefe de cuentas (sus padres crearon tres cuentas: una para cada uno de ellos tres y una personal para ellos), que, cuando Albus Dumbledore se volvió su tutor mágico, firmó junto a Molly Weasley, un acuerdo de matrimonio, donde él tendría que casarse con su hija Ginny, al parecer, Albus había perdido el interés en Ginny y había mandado a Molly y hacerse cargo de seducirlo.
O era eso, o había sido una invasión de sueño, con una ilusión que no hizo efecto.
La clase de Adivinación, era algo entre un salón de té y un ático, todos estaban asombrados, por la gran cantidad de barajas de Tarot, tazas de té, esferas de cristal, entre otras muchas, muchas cosas. Harry se vio obligado a asistir, cuando encontró el libro "Disipando las Nieblas del Futuro", entre sus cosas y que Flitwick, le entregara una nota de James, diciendo que él debía de asistir a esas clases.
―Sean bienvenidos, es un placer poder verlos físicamente y no solo por obra de un sueño ―dijo la rubia profesora de grandes lentes, saliendo desde un rincón oscuro, llevaba una túnica de color verde, de su cuello colgaban cientos y cientos de collares, llevaba un par de lentes que casi parecían lupas ―Por favor, tomen asiento ―algunos lo hicieron en mesas, y otros en grandes cojines, para nada cómodos y que parecían a punto de tragarlos ―Debo de advertiros algo: la adivinación, es un arte que pocos pueden practicar, a causa de que se debe poseer un don natural, algo denominado como "El Ojo" o "La Visión", sin este don para la previsión futura, de poco les ayudarán los libros ―Hermione se removió algo temerosa en su silla, entonces, miró gentilmente a Daphne ―Querida mía, veo que has elegido sabiamente a tu pareja, un hombre que ya en otra vida lo fue. Aunque... ―miró con algo de desconcierto a Harry y pasó una mano ante él ―Es extraño, querido. Es extraño que tu alma hubiera tenido tres despertares, al mismo tiempo.
―Ellos dos, ya se han... fusionado en mi alma, ya no tengo sus consejos, pero aun mantengo sus recuerdos y experiencias, maestra Trelawney ―contestó Harry.
―Estamos de acuerdo cariño ―la mujer se arrodilló y lo miró a los ojos ―Sé que quizás sin las gafas no puedas ver, pero... ―Harry se las quitó y miró con sus negros ojos, fijamente los de Trelawney― "Tu alma sigue entera, no presenta ni una sola fractura" ―susurró asombrada.
―Soy bastante bueno, profesora Trelawney, pocos podrían soportar algo como lo que yo viví, hace algunas semanas ―dijo él, colocándose las gafas― ¿Puede usted imaginarse, el dolor de cabeza, que sufrí al ver sus recuerdos y experiencias, fusionándose en mi mente, mientras que sus voces se acallaban y sus almas se fusionaban a la mía?
―Puedo imaginarlo, querido mío ―dijo ella, para luego suspirar ―Eres una sorpresa Harry Potter, una sorpresa como pocas. Durante este curso, estudiaremos los métodos básicos de la adivinación. Durante este primer trimestre, tendremos las hojas de té y en el final, tendremos las bolas de cristal. ―Se giró hacía Lavender ―Querida, ¿podrías entregarme la tetera de plata? ―así lo hizo la chica, estaba pesada, pues el té ya estaba dentro, la hizo calentar y les sirvió a todos, una taza de té, haciendo que bebieran de ellas y luego, comenzaran a verle "imágenes", en las hojas de té y se giró hacía Harry ―Querido, es posible que nos abandones el año siguiente, la muerte es parte de ti.
― ¿Ankhseram? ―se preguntaron los hermanos Potter y Hermione.
Después de la clase de Adivinación, los Gryffindor y Ravenclaw, fueron a clase de Transformaciones. ― ¿Qué les pasa? ―preguntó, curiosa por la silenciosa clase, tras transformar su ave en una copa ―No es que tenga mucha importancia, pero solo los Potter y Granger, parecen haber disfrutado de mi transformación.
Parvati levantó la mano ―Acabamos de salir de Adivinación, usábamos hojas de té y...
Minerva frunció el ceño ―No es necesario que me diga nada más, señorita Patil, ¿Quién de ustedes morirá este año?
―Harry ―susurró Neville igual de asustado.
―Salí vivo con lo del Basilisco y Ryddle el año pasado, así como el hecho de que la Maldición de Ankhseram, me vuelve inmortal, pero puedo liberar energía mágica de muerte ―dijo Harry, generando una esfera negra en su mano ―no moriré físicamente, pero, aun así, la muerte es una parte de mí.
―Si no fuera porque nunca hablo mal de mis colegas ―dijo Minerva, mientras sus ojos se oscurecían levemente ―Ver augurios de muerte, es su forma favorita de darle la bienvenida a un nuevo grupo de alumnos. La adivinación personalmente me puede sacar de mis casillas, es una de las ramas más imprecisas de la magia. Supongo que... carezco de ese "ojo interior", del cual ella tanto presume. De acuerdo... Animagos ―retomó a la clase ordinaria ―Los Animagos, son Magos, los cuales realizan un hechizo y una poción y, desde ese momento, pueden transformarse en un animal a voluntad, conservando el pensamiento y razonamiento humano. No es una capacidad innata, sino que se obtiene por un método mágico. A causa de que el proceso de transformación, puede salir horriblemente mal, el Ministerio de Magia, ha registrado a los que lo intentan. Si ven en su libro, en la sección de Animagos, encontrarán los ejemplos de tres Animagos: Cliodna era un Ave marina, Morgana le Fay era un pájaro y Falco Aesalon era un halcón. Deben saber, que la persona se transformará en aquel animal que lo represente espiritualmente. ―la vieron subirse en su escritorio, para luego saltar del mismo, acabando por transformarse en una gata, todos se pusieron de pie, para verla mejor, su profesora felina, se paseó por todo el salón, dejando que algunos le acariciaran el lomo, se subió a su silla, luego a su escritorio y volvió a su forma humana, ahora subida sobre el mismo, con las piernas cruzadas ante ella ―Bien, es todo por hoy ―dijo, al escuchar el timbre, todos fueron saliendo― ¡Potter! ―dijo sorprendida al verle sonreírle y que no había salido del salón― ¿En qué puedo ayudarle? ―ambos salieron, era hora del almuerzo.
―Profesora McGonagall, sé que, para usted, puede que mi existencia sea una mancha en el matrimonio de mi padre y la tía Lily, pero q...
―No puedo hacer más, que tenerle un gran cariño maternal a James, Harry ―dijo ella ―Pero eso no significa que yo te odie, por supuesto que no. No soy Severus. Narcisa fue una gran amiga de James y auxilió a Lily, en varias ocasiones, en Encantamientos y en Astrología, según tengo entendido. No tengo odio hacía ningún alumno, aunque, naturalmente deseo ver la Copa de la Casa, sobre mi escritorio.
―Gracias ―dijo él― ¿Podría usted, ayudarme a realizar el ritual de Animagia? ―la sonrisa que apareció en el rostro de Minerva, asombró a Harry.
― ¡Por supuesto que sí, Potter! ―dijo la mujer, se le veía revitalizada y sonriente ―Véame en mi oficina, después del almuerzo, sé que la siguiente hora la tiene libre.
―Sí señora ―dijo él sonriente.
Mientras que varios estaban en la clase de Criaturas Mágicas, Harry estaba reunido con Minerva y Severus, ambos lo miraban fijamente, fue Minerva quien decidió hablar ―Bien Harry, tu deseo de querer aprender a ser un Animago, me ha asombrado, estoy orgullosa de que quieras intentar esto.
Harry le dio una sonrisa ―Usted siempre estuvo en el Privet Drive, ¿no es así, profesora McGonagall?, un gato en el alfeizar de la casa de los Carter.
―Exactamente, Harry ―dijo Minerva, con una mirada de culpa en su rostro.
―Bien Potter, estos dos frascos, son pociones nutricionales concentradas ―dijo Severus, entregándole ambos frascos ―Adelante, bébelos ―Harry así lo hizo.
―Con el primer paso del ritual, no podrás ingerir ningún alimento, a lo largo de un mes ―explicó Minerva, Harry suspiró y Minerva vio algo de James, en Harry: el amor a la comida ―Bien, ahora coloca esta hoja de Mandragora en tu boca, no debes sacártela por nada del mundo, la hoja debe permanecer intacta, a lo largo del mes. Si se corta, o le ocurre algo, tendremos que reiniciarlo todo.
―Entendido ―fue la última palabra de Harry, mientras colocaba la hoja en su boca, un sabor amargo viajó por sus papilas gustativas.
―Dentro de un mes, volveremos a esta habitación, en una noche de luna llena. Dejarás la hoja en este frasco, algunos cabellos, una cucharada de roció virgen y un capullo de una polilla esfinge de calavera. Armarás con todo eso una poción, solo la volveremos a ver, cuando tengamos una tormenta eléctrica ―Harry asintió ―, mientras esperamos a que llegue ese día, apuntarás la varita a tu pecho, al despertar y antes de irte a dormir, repitiendo mentalmente Amato Animo Animato Animagus ―Harry asintió ―En algún momento, escucharás un doble latido, en tu cabeza.
―Eres muy bueno, con las pociones Potter ―dijo Snape ―Encárgate de que me sienta orgulloso ―Harry asintió.
―Si ha funcionado. Escucharás un doble latido en tu cabeza y un fuerte dolor en tu pecho, te transformarás automáticamente ―dijo Minerva, Harry asintió ―He puesto a todos, de sobre aviso, sobre tu intento de transformación en Animago, sabrán de antemano, que no podrás hablarles en voz alta ―Harry asintió y les dio la mano a ambos profesores, agradeciéndoles por su ayuda, en su deseo de ser un Animago.
