Capítulo final
Volvía a sentir dolor y pesadez comparables con la vez de la pérdida de su brazo izquierdo, a sus oídos llegaba el sonido débil de voces algo lejos de donde se encontraba, seguramente eran los antimaestros, después de todo su padre lo había derrotado, o al menos eso era lo último que recordaba, cuando abriera los ojos se encontraría en una celda y las voces que escuchaba decidían como lo matarían, seguro de que nada cambiaria volvió a dormir.
No fue consciente de cuanto tiempo duro dormido cuando, de nuevo comenzó a escuchar voces, esta vez más cerca de su posición, su cuerpo aun se sentía entumecido debido al dolor, pero sabia que habia llegado el momento de enfrentar lo que fuera que estuviera pasando, abrió los ojos lentamente esperando encontrarse dentro de una celda, sin embargo, fue una habitación de paredes blancas la que le dio la bienvenida, tardó unos minutos en percatarse de que se encontraba en un cuarto de hospital, casi al instante la puerta de la habitación se abrió, creyendo que tal vez fueran sus enemigos se preparó para pelear ignorando el dolor en su cuerpo, pero al ver quien entraba una gran expresión de alivio apareció en su rostro
—Toru, al fin despertaste— por primera vez en meses el avatar escuchaba y veía a su madre, la mujer se acercó con lágrimas en los ojos para abrazarlo cuidando no lastimarlo, el chico le devolvió el abrazo sin evitar llorar, había extrañado tanto verla y escuchar su voz que no podía evitarlo, su madre se separó para verlo con más detenimiento sujetándolo de los hombros, su mirada lo recorrio al completo como queriendo grabar todos los detalles de su hijo, sus ojos se detuvieron en su brazo faltante, se veía consternada por ello, después de todo nadie en ciudad república sabia de eso
—trate de salvar a mi hermano, un brazo es poco dolor comparado con no haberlo logrado— dijo en un susurro Toru al percatarse de lo que veía la mujer, ella lo miró a los ojos con tristeza reflejada en ellos antes de volver a rodearlo con sus brazos
—esta bien Toru, seguramente Lee está orgulloso de ti y lo que has logrado— le dijo al oído sin dejar de derramar lágrimas
—nos metiste un buen susto Toru— escuchó la voz de Moku desde el alfeizar de la puerta sonriendo ligeramente, llevaba el brazo derecho en cabestrillo y un vendaje en un costado de su cabeza
—¿qué ocurrió?, lo último que recuerdo fue que mi padre me atacó— cuestionó el castaño clavando su mirada en su mejor amigo, noto como este vacilaba un poco antes de responder, lo que le hizo pensar que algo no estaba bien
—no se muy bien lo que ocurrió— comenzó a relatar adentrándose un poco en la habitación, su madre se separó de él tomando asiento al lado de la cama sin soltar la mano de Toru, mientras el moreno continuaba hablando —Luna y yo nos encontrábamos evacuando a los civiles, pero todo era un caos, cuando menos me lo esperaba mi brazo ya estaba roto y alguien me había golpeado la cabeza con un objeto duro, comenzabamos a vernos superados por la situación cuando las tropas de Ba Sing Se por fin entraron a la ciudad ayudándonos a poner orden y arrestar a los soldados de tu padre—
—Marina llego a casa agotada diciéndome que estabas en la ciudad y le habias dicho que se quedara conmigo cuidandome, claro que no hice caso de eso, tenía que ir, ver que ocurría— continuó su madre ganándose la mirada de los dos muchachos, Toru estaba aliviado de saber que Marina había cumplido con lo dicho —tardamos un poco en llegar debido al caos que sufria toda la ciudad, cuando lo hicimos la batalla ya había terminado, por eso al verme, los soldados me pusieron bajo arresto—
—¿qué?, ¿quién fue el imbecil que te arresto?— exclamó el avatar indignado, la sola imagen de su madre esposada le molestaba en demasía
—tranquilo Toru, era normal que hicieran eso, tecnicamente tambien era su enemigo, estoy casada con el mayor de sus enemigos— explicó la mujer con calma —Moku abogo por mi por lo que ayer pude salir para verte, con la condición de no salir de la ciudad, aún tendré que enfrentar un juicio por lo ocurrido todos estos años, pero no es algo importante—
—trate de evitar el juicio Toru, lamento no haber podido hacerlo— se disculpó Moku apenado por fallarle a su amigo
—hiciste lo que pudiste, gracias— agradeció el maestro de los cuatro elementos
—en fin, las cosas se calmaron un poco con la llegada del ejército, fue entonces cuando comenzamos a buscarlos, fue Hiroshi quien los encontró dentro del edificio presidencial, y de inmediato los trasladamos aquí—
— pero, ¿qué ocurrio ahí dentro?—
—no lo sabemos, creemos que Kairi sabe algo, pero hasta que no despierte no podremos preguntarle— al escuchar eso Toru palideció, si aun no despertaba era señal que algo malo le había pasado
—¿qué le ocurrio?, ¿porque no ha despertado?—
—creemos que fue herida por tu padre, ella también estaba dentro del edificio cuando Hiroshi los encontró, fue tratada a tiempo por lo que su vida no corre peligro, pero continúa inconsciente—
—si mi padre la lastimo se lo haré pagar— dijo más para él que para las dos personas de la habitación —¿qué hay de mí padre?—
—la prisión está bajo control, por lo que lo trasladaron ahí— la forma en que su madre dijo eso le vaticinar que algo no estaba bien con su progenitor —se ha negado a hablar de lo que ocurrio, trate de visitarlo, pero no quiere recibirme—
—ire yo a verlo, necesito saber lo que ocurrio, no me gusta tener la mente en blanco— declaró Toru tratando de levantarse, fue detenido por las dos persona que se encontraban con él en conjunto con un dolor agudo en el costado de su cuerpo, llevó su mano a la fuente del dolor encontrándose con un vendaje y una mancha de sangre que comenzaba a extenderse
—tu herida volvió a abrirse, debes tener mas cuidado, aun no puedes levantarte— regaño su madre antes de salir en busca de un médico, el aludido soltó un suspiro cansado mirando a su mejor amigo
—entonces, supongo que ganamos la guerra—
—no se siente como una victoria, si te soy honesto—
—lo se, sin importar que sea por un bien mayor, recurrir a la violencia debería ser la última opción— Toru dirigió su mirada hacia la única ventana de la habitación, el sol brillaba con intensidad en el exterior, parecía que reinaba una calma absoluta —¿qué está pasando ahora mismo?—
—como forma de tratar de evitar desorden y que la gente entre en pánico, los soldados de Ba Sing Se mantienen a los civiles en sus casas, los que resultaron heridos están siendo tratados, tanto aliados como enemigos, de igual manera todas las personas que escaparon de la prisión están siendo cuestionadas para ayudarles a volver con sus familias o proporcionarles un lugar para vivir, también se están dando a conocer los nombres de todos aquellos que fueron ejecutados en su estancia en la cárcel— mientras Moku explicaba lo ocurrido, el avatar trataba de asimilar todo lo dicho, imaginaba que habria familias felices al poder volver a reunirse con sus seres queridos, y del otro lado de la moneda estaban todos aquellos que recibirian la mala noticia de la muerte de los mismos
—¿ya viste a tu abuelo?—
—aun no, pero tu madre me contó que está bien, fue a visitarlo varias veces desde que huimos, dijo que mi abuelo siempre confiaba en que ganariamos—
—le debemos mucho, si no hubiera mencionado al avatar cuando estuvimos ahí, seguiría siendo el heredero con pesadillas, junto a su amigo loco— le recordó Toru con una sonrisa
—hemos recorrido un gran trecho, ahora somos el equipo avatar, un grupo de cinco locos que terminaron con una guerra— los dos chicos rieron por lo dicho justo cuando la madre de Toru junto a un doctor entraban a la habitación, Moku se despidió dejandolo para que pudieran atenderlo, y mientras lo hacían el avatar quedó sumido en sus pensamientos acerca de lo ocurrido y tratando de recordar algo de su pelea con su padre.
Al día siguiente, ignorando las ordenes del medico, Toru caminaba hacia la habitacion de Kairi, no resistía otro minuto sin ver su estado actual, entró a la habitación lentamente con la mirada clavada en la figura que yacía en la cama, a su lado se encontraba Luna, quien al verlo fue a su encuentro mostrándole una pequeña sonrisa, fue ahí cuando Toru se dio cuenta que algo iba mal, la chica se movía sobre una silla de ruedas
—¿qué te pasó?— cuestionó asustado sin quitarle la mirada, la aludida hizo un gesto con la mano como de restarle importancia antes de responder
—no es nada grave, solo una parálisis temporal según el médico, con terapia física y ejercicio volveré a caminar antes de que te des cuenta—
—ojala, cuenta conmigo para lo que necesites—
—siempre, me sorprende que estes de pie, Moku me mencionó que el doctor te sugirió reposo— dijo con tono reprobatorio
—lo se, pero tenia que venir a ver a Kairi— respondió volviendo a clavar su mirada en la mujer que dormía en la camilla
—despertara pronto, ha estado a punto de hacerlo en varias ocasiones, Hiroshi estuvo aquí en la mañana y me dijo eso— aclaró la maestra tierra antes de despedirse del chico y dirigirse al área de rehabilitación para su terapia, Toru tomó asiento al lado de la cama tomando una de las manos de Kairi en la suya
—despierta por favor, no me gusta verte así, además todos dice que solo tu sabes lo que ocurrio con mi padre, yo tengo la mente en blanco y no recuerdo nada— musitó llevando la mano de Kairi a sus labios para depositar un pequeño beso
—necesitas más entrenamiento— escucho la voz débil de la maestra fuego quien lo miraba desde su lugar
—despertaste— dijo alegre Toru
—y tu también, me preocupaba que algo te hubiera pasado, te veias mal cuando los encontré, pero entraste en estado avatar y creo que lo venciste—
—¿de qué hablas?, no es posible que pudiera hacer eso, mi conexión espiritual es bastante débil— señaló Toru confundido, tal vez esperando que fuera una broma recordando los riesgos que su maestra aire le había explicado si llegaba a entrar en el estado avatar sin ningún tipo de entrenamiento previo, esperaba no haber pasado nada grave, aunque la mirada que su madre le había dirigido al preguntar por su padre le había dado mala espina
—no se como funciona eso, pero quiero suponer que se activa como un método de autodefensa, tal vez tu cuerpo se debilitó tanto por la herida que terminaste entrando— comenzó a contar Kairi sin soltar la mano del joven —cuando los encontré dentro del palacio de gobierno tu estabas en el suelo herido y ese hombre se acercaba a ti con la intención de terminar con tu vida, por lo que comencé a atacarlo, no porque fuera el hombre que mató a mí padre, si no para protegerte—
—no debiste hacerlo—
—tenía que, no podía dejarte ahí y que te asesinarán, no podía perderte también a ti, no cuando hemos pasado por tanto juntos— aclaró la mujer con la completa atención de Toru —el bastardo es demasiado bueno peleando, incluso con mi elemento fue complicado, peleamos por un tiempo, conseguí quemarlo en un brazo, sin embargo, tu padre parecía tener más de esa droga que te inyecto e hizo lo mismo conmigo, caí al suelo sin poder moverme y ese sujeto se acercó a mí con la intención de asesinarme, fue cuando te vi ponerte de pie con tus ojos brillando de un azul profundo, había visto eso antes en la tia Korra por lo que supe que habias entrado en estado avatar, por desgracia ya no supe más porque perdí el conocimiento—
—ese veneno debilita demasiado, ¿estás segura de que estas bien?—
—me siento mejor que antes, tal vez estos días durmiendo han hecho que el veneno vaya desapareciendo, volveré a hacer fuego control en un santiamén— aclaró con una sonrisa orgullosa, Toru la miraba con cariño, definitivamente lo que sentía por la chica no era nada comparable a lo suyo con Marina, era más intenso, definitivamente estaba completamente enamorado de la maestra fuego
—lo harás, eres la mejor en tu elemento y aún hay varias cosas que debo aprender, solo aprendi lo basico— continuaron hablando por un tiempo hasta que uno de los doctores lo descubrió ahí y lo forzó a volver a su habitación, en el regreso el avatar pensaba en sus amigos, estaba aliviado de verlos a salvo, habían pasado por muchas dificultades, pero por fin habían logrado triunfar y, esperaba que de ahora en adelante, la vida de los cinco fuera más sencilla.
Varios días después y casi completamente recuperado, el avatar se encontraba en el salón principal del edificio presidencial de ciudad república, ahí mismo se encontraban varias personas que el joven conocía, Asami Sato junto a su hijo Hiroshi, el señor del fuego Iroh, los gemelos líderes de la tribu agua del norte, el líder de Ba Sing Se, la madre de Kairi quien era el general de las tropas del reino tierra, uno de los nietos del avatar Aang llamado Meelo y, para su sorpresa, su propia madre estaba presente
—todos sabemos porqué estamos aquí, actualmente la ciudad es un desastre, necesitamos reinstaurar el orden, elegir cómo se gobernara de ahora en adelante— alzó la voz el líder de la capital del reino tierra
—no tenemos tiempo de presentar elecciones, la gente está cada vez más inquieta, creo que debemos formar un consejo que se encargue de la organización de la ciudad, hasta que todo esté listo para las elecciones— propuso el señor del fuego ganándose las miradas de los presentes y unos cuantos asentimientos
—¿qué ocurrio con el presidente anterior?— preguntó Meelo
—mi padre lo mató en su propia oficina— respondió Toru recordando cuando su padre le contó eso llenó de orgullo, lo había asesinado justo después determinar con Korra, de igual manera recordaba como su padre lo había golpeado por decirle que no había estado bien lo que había hecho
—de acuerdo, esperaba que estuviera oculto en algún lugar, era un buen hombre— señaló el maestro aire con algo de pesar, el avatar miraba a los presentes y sabia en lo que todos pensaban, los cargos hacia su padre continuaban aumentando
—entonces formaremos un pequeño consejo que no dure más de seis meses para restablecer el orden, después de eso tendrán lugar las elecciones, la gente debe volver a elegir a su gobernante, ¿están de acuerdo?—señaló el señor del fuego ganando la aprobación por unanimidad, el joven castaño se encontraba sorprendido por la rapidez en que la decisión se tomó, lo más seguro es que los mayores ya sabían lo que iban a hacer, tal vez desde el principio ellos confiaran en que lograria vencer a su padre
—pasando a otro tema, ¿qué haremos con los prisioneros?— habló ahora la madre de Kairi sin borrar su semblante estoico
—todos deben enfrentar un juicio justo, dependiendo la severidad de sus delitos se decidirá si enviarlos a prisión o ejecutarlos— dijo uno de los líderes de la tribu agua, Toru sostenía la mano de su madre sintiendo como esta se tensaba al escuchar eso, preocupada, no por su vida, si no por la de su esposo, quien a pesar de ser un hombre malvado, era la persona que su madre amaba, por desgracia si se decidia ejecutarlo, ni siquiera el avatar podría hacer algo para evitarlo
—si queremos demostrarle a la gente que aún teme de los maestros que no somos igual de sanguinarios que los antimaestros, ejecutarlos queda fuera de discusión, claro, esa solo es mi opinión— añadió señaló la gemela de la tribu agua
—¿tu qué piensas avatar?— saltó con la pregunta Asami Sato haciendo que la mirada de todos los presentes se clavara en el muchacho castaño, esté completamente nervioso aclaró su garganta antes de alzar la voz por primera vez en esa reunión
—debemos juzgarlos, sin importar lo graves que fueran sus crímenes, ejecutarlos sería contraproducente por las razones que la líder de la tribu agua ha mencionado— comenzó a declarar recordando lo que había visto hacer a los hombres de su padre —de igual manera sugiero que aquellos que deban cumplir una condena sean enviados a diferentes prisiones, esto como una manera de evitar un levantamiento de su parte—
—estoy de acuerdo con el avatar— apoyó Asami ganándose una mirada molesta de parte de su hijo, quien fue lo bastante rápido para disimular
—no tengo problema con eso, sin embargo, todos aquí sabemos que el líder no puede ser perdonado— y ahí estaba, de boca del líder de la gran ciudad amurallada las palabras que Toru y su madre temían —maestros que estuvieron prisioneros, gente de todas partes del mundo exige su cabeza, debemos dárselas—
—¿estás sugiriendo una ejecución pública?— cuestionó el señor del fuego mirandolo con dureza
—nunca dije eso, solo que debe morir—
—estoy de acuerdo, se lo que piensan, que digo esto por venganza personal, pero no solo es eso, sabemos que ese hombre asesinó a muchas personas para llegar al poder y muchas más para mantenerlo— entró al debate Hiroshi Sato con la mirada fija en Toru, este le devolvió la mirada con dureza, sabía lo que el maestro agua planeaba, pero le había prometido a Korra que no dejaría que lo hiciera
—tienen mi apoyo, ese hombre es bastante peligroso como para dejarlo vivo— indicó la general de las tropas del reino tierra y Toru no pudo evitar preguntarse si ella también buscaba una venganza, después de todo, debió haber un momento en el que ella amará al padre de Kairi
—creo que todos pensamos lo mismo, aun así, creo que la última palabra debería tenerla Toru, no solo como el avatar, si no como hijo de ese hombre— señaló Iroh, de nuevo las miradas de la habitación se clavaron en Toru, el joven respiró hondo antes de pronunciar las palabras que llevaba tiempo meditando, sobre todo cuando lo ocurrido con su hermano menor inundaba su mente, miró rápidamente a su madre, quien sin dejar de apretar su mano, le dio un pequeño asentimiento de cabeza que el chico sabía cómo se traducía
—debe ser ejecutado, aunque me niego a que sea de manera publica, hacerlo así puede hacer que la gente lo convierta en un mártir— Toru miró con disimulo a Hiroshi, el hombre lucía una imperceptible sonrisa, seguramente ya estaba listo para ofrecerse como verdugo, por lo que lo siguiente que dijo Toru lo dejó helado —debo ser yo quien lo ejecute—
—¿de qué diablos hablas Toru?, te lo dije muchas veces, yo quiero matar a ese bastardo— explotó el maestro agua levantándose bruscamente de su asiento, por un momento el avatar creyó que se le echaria encima, sin embargo, el hombre solo se quedó en su lugar mirandolo con molestia
—no puedo permitirte hacer eso, tu madre me hizo prometerle que no dejaría que hagas eso, y estoy seguro que Asami piensa lo mismo— enfrentó el joven sin perder la calma, Hiroshi desvió la mirada hacia su madre, quien se puso de pie colocando sus manos en los hombros de su hijo
—se lo que sientes Hiroshi, ¿crees qué yo no pienso en vengarme de ese hombre?, amare a tu madre hasta el dia de mi muerte, pero no quiero que mi hijo deje de lado lo más importante por un afán de venganza, Korra también quiere eso, entiéndelo— esas palabras lograron calmar por el momento al aludido quien volvió a tomar asiento, Toru sabia que seguramente Hiroshi lo volvería a confrontar en privado, pero se ocuparía de eso cuando el momento llegara
—avatar, ¿estás seguro de poder ser capaz de hacer eso?— cuestionó el señor del fuego
—tengo que hacerlo, si otro maestro lo hace, todos aquellos que apoyan a mí padre continuarán oponiéndose y la brecha entre los maestros y no maestros continuará expandiéndose, pero yo estoy autorizado por mi padre para realizar ejecuciones en su nombre, y sera asi como debe hacerse— explicó el joven sin ningún atisbo de duda en su voz
—si eso es lo que quieres, estoy de acuerdo, ¿alguno se opone?— nadie dijo lo contrario, aunque en los rostros de algunos de los presentes se dibujaba la duda y Toru no los culpaba, puede que pensaran que lo ayudaria a escapar, tal vez por eso su madre estaba en esa sala,para mantenerla bajo vigilancia, no les bastaba con los dos guardias que la seguian
—habiendo resuelto ese dilema, debemos pasar al último punto que nos atañe, ¿qué pasará con la familia restante de ese hombre?— alzó la voz la gemela líder de la tribu del agua, apuntando la mirada hacia la madre de Toru
—mi madre es inocente de lo que mi padre hizo— saltó el maestro tierra en su defensa de inmediato, no iba a permitir que la encerraran o algo peor —jamás hizo daño a nadie, amaba a mí padre, pero no veo necesario que se le juzgue por eso, además, si apoyara a los antimaestros, me hubiera entregado a ellos desde el momento que supo que yo era un maestro tierra, me ha protegido desde niño—
—Toru, está bien, puedo manejar esto— dijo su madre poniendo una de sus manos en el hombro del muchacho para calmarlo —se porque sospechan de mí, haría lo mismo si estuviera en su lugar, cuando conocí a mi marido no imagine que se convertiría en un asesino y admito que mi amor por él me hizo ignorar lo que ocurría a nuestro alrededor, cuando quise detenerlo ya era tarde, su odio injustificado ya había terminado con muchas vidas, por ello me di por vencida en tratar de cambiarlo, pero cuando descubrí que nuestro hijo mayor era un maestro tierra hice todo lo posible por protegerlo y trate de hacer cambiar a mí esposo, el resultado nos ha traido hasta aqui—
—necesitaremos que todo eso lo diga en su juicio, yo por mi parte, no veo problema en que continúe viviendo en ciudad república— defendio Asami para sorpresa de todos, aun así, todos parecían estar de acuerdo, por lo que Toru se permitió respirar tranquilo y orgulloso de la manera en la que su madre había manejado la situación
Con esto último la reunión se dio por terminada, los líderes comenzaron a salir del lugar, quedando solo el avatar, su madre y los guardias que la vigilaban, trataban de pasar el mayor tiempo posible juntos, ya que usualmente la mujer pasaba el día en una habitación donde la mantenían prisionera, mientras que Toru pasaba las horas en compañía de sus amigos en otra habitación de la presidencia
—sabes que no es necesario que seas tu quien mate a tu padre— saltó su madre una vez el último líder salió por la puerta
—es mi obligación, mi padre siempre me inculcó ser el responsable de mis actos, solía decir quien firma la condena debe ser el verdugo—
—debes dejar de creer que debes hacerlo todo solo por ser el avatar y que es tu culpa todo lo que ocurra, tu no pediste nada de esto, lo que ocurrio con Lee no fue tu culpa— dijo la mujer rodeándolo con sus brazos, el castaño comenzó a llorar recargando su cabeza en el hombro de su progenitora sin dejar de disculparse por la muerte de su hermano, estaba cansado de ser fuerte para mantener las apariencias, su madre solo continuo abrazandolo mientras acariciaba su cabello repitiendo una y otra vez que nada era su culpa, pasaron varios minutos hasta que la mujer se separo un poco limpiando las lágrimas que corrían por el rostro de Toru antes de posar sus labio sobre la frente de su hijo
—gracias mamá, creo que ya necesitaba eso— dijo el chico con voz débil y adornando su rostro con una pequeña sonrisa
—debes entender que nada es tu culpa, y no debes obligarte a hacer algo que no quieras—
—es algo que debo hacer, no lo hago para castigarme, si eso es lo que crees—
—solo has lo que dicte tu corazón— aconsejo la mujer abrazandolo por última vez antes de despedirse y salir de la sala seguida por el par de guardias, Toru la vio alejarse si evitar molestarse por la vigilancia sobre su madre, pero sabía que no había de otra, al menos después del juicio sería libre.
Comenzó a caminar hacia la habitacion que compartia con sus compañeros, continuarian durmiendo ahí hasta que las cosas se calmaran en la ciudad, esperaba no faltara mucho tiempo para regresar a su hogar, apenas puso un pie dentro de la habitación cuando se vio empujado hacia la pared y con una mano rodeando su cuello, su instinto de inmediato reaccionó al presunto peligro, estuvo apunto de atacar de vuelta cuando reconoció quien lo sostenía
—¿qué haces Hiroshi?, suéltalo en este momento— dijo Kairi indignada tomando a su amigo de la infancia por el brazo para tratar de separarlo del menor, aun así, la fuerza del agarre no disminuyó
—no importa lo molesto que estes Hiroshi, la decisión ya está tomada— soltó Toru tratando de respirar pero sin perder la calma
—eso es una estupidez, yo quería matar a ese bastardo, siempre lo dije y tu tenias que entrometerte—
—te dije la razón por la que no puedo dejarte hacer eso—
—eso es una estupidez, es por culpa de tu padre que yo no puedo volver a ver a mi madre, bien podrías estar mintiendo— exclamó el mayor listo para golpear a Toru, quien levantó su único brazo para tratar de defenderse, sin embargo, ningún golpe llegó a su destino, el avatar abrió los ojos encontrándose dentro de la cabaña donde solía hablar con el avatar Korra, aunque esta vez su vida pasada no estaba a la vista, de igual manera,para su sorpresa, Hiroshi también estaba ahí, aun lo sujetaba del cuello, pero su agarre era más débil hasta finalmente soltarlo
—¿dónde estamos?, ¿qué hiciste?— cuestionó el maestro agua desconcertado paseando su mirada por el lugar
—sólo intenté defenderme, en cuanto a tu primera pregunta, no me creerías si te lo dijera— respondió el aludido, decir que estaba confundido era poco, no sabía como había logrado que Hiroshi estuviera ahí, tal vez el enojo del hombre o el haber pensado en la promesa de Korra los había llevado a ese lugar
—dímelo— exigió Hiroshi
—este es el lugar donde suelo hablar con el avatar Korra—
—¿quieres decir que estamos en el mundo de los espíritus?, ¿como ocurrio esto?—
—yo te traje aquí— esa voz hizo que el interrogatorio del mayor se detuviera abruptamente, Korra se encontraba a sus espaldas con una pequeña sonrisa, Hiroshi volteo su mirada encontrándose por primera vez en casi toda su vida con la mujer que le dio un hogar y una familia a los cuatro años —has crecido mucho hijo—
—madre, ¿en serio eres tu?— soltó en un murmullo queriendo cerrar la distancia entre ellos, pero temiendo que eso pudiera hacerla desaparecer, como si se tratara de un sueño, fue Korra quien cerró la distancia entre los dos rodeando con sus brazos el cuerpo de su hijo, fue ahí cuando Toru por fin conoció al verdadero Hiroshi Sato, el maestro agua que siempre actuaba con dureza, que llegó al punto de trabajar con su mayor enemigo en calidad de espía con la intención de ganar una guerra que, antes de la llegada del avatar, se veía casi imposible y quien había hecho hasta lo imposible por proteger a su familia del peligro, ese hombre solo era alguien que extrañaba a su madre y quería verla solo una vez más
—esto no durará mucho, así que debo decirte algo— dijo Korra separándose un poco de su hijo —no quiero que el mayor logro de tu vida sea haberte vengado de ese hombre, quiero que vivas en paz, cuides a Asami, que te enamores, que vivas tu vida plenamente y eso no podrías lograrlo asesinando a alguien por venganza—
—pero si no lo hago, siento que te estoy fallando, que no soy un buen hijo— replicó Hiroshi negando con la cabeza y apartando la mirada, pero Korra lo tomó del rostro forzando a mirarla
—tu nunca me has fallado hijo, Asami y yo no podríamos estar más orgullosas del hombre en que te has convertido— en ese momento la cabaña y la vida pasada de Toru comenzó a difuminarse —prometelo Hiroshi—
—esta bien, lo intentaré— respondió el maestro agua sin poder evitar la voz cortada a causa de las lágrimas, de nuevo estaba en la habitación de ciudad república, los dos hombres seguían frente a frente pero sus brazos colgaban inertes a los lados, sus compañeros los miraban confundidos
—¿qué ocurre chicos?, se quedaron inertes por un momento— preguntó Moku colocándose a lado de su mejor amigo listo para ayudarlo si el maestro agua volvía a tratar de golpearlo, pero al ver el rostro lleno de lágrimas del mayor lo miro confundido
—no pasa nada, debo irme— respondió Hiroshi bajando la mirada para salir apresuradamente de la habitación, Kairi miro a Toru por un segundo antes de salir detrás de su mejor amigo, quedando solo los tres jóvenes en la habitación
—¿qué rayos fue lo que ocurrio en esa reunión?— cuestionó Luna acercándose sobre su silla de ruedas, Toru respiro profundo antes de comenzar a relatarles lo ocurrido con los líderes de las naciones y como eso desencadenó a lo ocurrido en el cuarto, sin mencionar la reunión de su maestro agua con Korra, sospechaba que el hombre prefería mantener eso en secreto
—¿estás seguro que quieres hacerlo?— Moku miraba a su mejor amigo preocupado por la nueva tarea que se vería obligado a cumplir
—no, pero soy el único que puede hacerlo, y todos deben entender eso—
—yo te apoyo Toru, pero estamos dispuestos a acompañarte si lo necesitas— declaró Luna tomando su mano con fuerza, el joven rodeo a sus dos mejores amigos en un abrazo, feliz de tenerlos a su lado.
Dos días después de la reunión Toru iba de camino a la prisión donde su padre estaba retenido, al final había decidido ir solo a pesar del ofrecimiento de sus amigos, incluso Kairi quiso acompañarlo, pero eso era algo con lo que lidiar solo, el dia anterior a ese se había llevado a cabo otra reunión para decidir cómo debía ser ejecutado, la horca había sido uno de los métodos más hablados, sin embargo, al final se decidió otra manera, en un pequeño maletín que Toru llevaba, iba la solución.
Dos guardias lo escoltaban hasta la celda en donde su padre, sujetado a una silla ya lo esperaba, el avatar podia sentir su mano temblar con cada paso que se acercaban, respiraba profundo tratando de calmarse, no podía permitir que los guardias lo creyeran débil, debía mostrarse como el avatar no podía dudar en ese momento
—está dentro— señaló uno de los guardias deteniéndose frente a la puerta sacando las llaves para abrir la celda
—pueden retirarse, los llamaré cuando termine— ordenó Toru sin quitar la mirada de la puerta, los hombres asintieron y se retiraron.
El joven entró en la celda con lentitud, con la intención de alguien que debe terminar con el trabajo, pero no tiene los nervios necesarios para hacerlo, una vez llegó frente a su padre, este lo miro con una mezcla de odio y una frialdad que le hizo sentir escalofríos, ignorando eso Toru no pudo evitar darse cuenta de las heridas que surcaban en su rostro y, lo que más lo impactó, sus dos piernas ya no se encontraban
—¿quien te...—
—¿quien me hizo esto?— interrumpio el hombre sin cambiar su expresión —fuiste tu—
—no puede ser cierto— musitó el aludido palideciendo mientras negaba con la cabeza
—claro que si, eres un peligro, un monstruo, un arma que podría destruir el mundo si se lo propusiera— escupió su padre con odio, mientras escuchaba eso, la mente de Toru le mostraba pequeñas imágenes de lo ocurrido, pudo verse perdiendo el control al entrar en estado avatar, atacando a su padre, incluso atacando a algunos de los guardias enemigos que trataron de detenerlo, al verse atacando sin control llegó a temer por su poder, ya que pudo haber lastimado a Kairi gravemente e incluso, haberla matado
—lamento haberte lastimado, no pude controlarme, aun necesito más entrenamiento para usar el estado avatar con seguridad—
—no digas estupideces, lo que necesitas es desaparecer de la faz de la tierra, hubiera logrado matarte antes de enloquecer, si no fuera por la intervención de esa estúpida maestra fuego— exclamó el hombre causando que Toru retrocediera un poco, su padre le hablaba con tanto desagrado sin importar lo mucho que lastimaba a su propio hijo
—deberías agradecer que Kairi no te mato, a pesar de lo que le hiciste— respondió el avatar tratando de sonar como si estuviera frente a un extraño
—Mako era como yo, crecimos en las calles robando, estafando para poder alimentarnos, pero la vida fue más justa con él y su hermano solo por ser maestros— comenzó a relatar su padre tomándolo por sorpresa, era la primera vez que escuchaba algo sobre el pasado del hombre, nunca imaginó que llegó a conocer al padre de su maestra fuego o que había crecido en las calles —cuando él ya era parte importante de la fuerza policiaca de la ciudad, yo solo trabajaba como sirviente en una casa, solo por no ser un maestro—
—nunca debiste culpar a eso, hay muchas personas que sin ser maestros elementales son muy importantes y eran muy importantes, los fundadores de industrias futuro son el ejemplo perfecto— replicó el chico
—Hiroshi Sato era un hombre con buenos ideales, muchas de nuestras armas fueron gracias a sus ideas, una lastima que su hija no siguiera sus pasos—
—¿cómo comenzaste con esta guerra?— cuestionó Toru sin poder evitarlo, llevaba toda su vida queriendo saber como inicio todo, al fin había reunido el valor para preguntar, solo esperaba que su padre quisiera hablar
—desde el plan fallido del farsante Amon se comenzó a hablar de otro levantamiento, pero sin los fondos de la familia Sato era imposible, hasta que un día llegó otro empresario sin ningún tipo de lazos al avatar o a los elementos, comencé a trabajar para él, quería ganarme su confianza de cualquier manera para tener acceso a su dinero, fue entonces que conocí a su hija, tu madre—
—¿usaste a mi madre para tu beneficio?, ella te ama— reclamó indignado por imaginarse a su madre siendo engañada
—no te adelantes Toru, yo amo a tu madre, es una mujer maravillosa, pero era una ventaja que su padre quisiera apoyar nuestro movimiento, por lo que comenzó a desarrollar armas mientras yo me encargaba de reclutar gente para nuestra causa—
—¿y mi madre estaba enterada de lo que planeabas?—
—claro, a pesar de que jamás colaboró de manera directa, ella también pensaba que la ciudad sería mejor sin la existencia de los maestros elementales, sin embargo, en algún punto su pensamiento cambió y cuando tu eras apenas un niño, trato de hacerme cambiar de opinión— continuaba el hombre hablando sumido en sus pensamientos, parecía si llevara mucho tiempo queriendo contarle eso a Toru
—mi madre supo que yo era un maestro tierra desde que era niño, eso fue lo que la hizo cambiar— reveló el avatar tomando por sorpresa al hombre, Toru decidió que ya era hora de hacer lo que había ido a hacer, tomó el maletín posandolo sobre una mesa que se encontraba ahí
—tu madre siempre fue una mujer con muchos secretos, no me sorprende que no haya sabido ese, ni siquiera hoy que estuvo aquí antes que tu me lo dijo, tal parece que jamás confío plenamente en mí— señaló su padre respirando hondo, por la forma en que había dicho eso, Toru sabía que estaba molesto, siempre fue un hombre al que no le gustaba ignorar lo que ocurría a su alrededor, puso atención en lo que el joven hacía dejando salir una risa amarga —¿como decidieron matarme?—
—creo que reconocerás esto— respondió Toru mostrándole un pequeño recipiente —el mismo veneno que inyectaste en mi cuerpo y el de Kairi, en un maestro lo debilita en extremo y cancela sus poderes, pero en un no maestro es mortal, me preguntó porque creaste algo como esto—
—varios no maestros querían terminar conmigo, tenía que encargarme de ellos— dijo con absoluta tranquilidad, estaba claro que no se arrepentía de lo que había hecho
—entonces ya sabes lo que te ocurrirá— trato de decir imitando el tono de tranquilidad de su progenitor aunque su mano no dejaba de temblar al estar preparando la jeringuilla, cosa de la cual el hombre se percató
—matar no es tan sencillo Toru, ni siquiera el más experimentado lo hace sin dudar al menos una vez, debes mantener la cabeza fría para ello— sin decir nada de regreso el joven continuó preparando la jeringuilla, era complicado hacerlo con solo un brazo, pero tendría que arreglárselas solo, una vez termino dejo el veneno en la mesa para acercarse a su padre y levantarle la manga del brazo izquierdo
—ojalá no tuviera que hacer esto, que nada de esto estuviera pasando y solo tuviera que preocuparme de la escuela, obtener un buen trabajo, una vida tranquila, en cambio aquí estoy a punto de matar a mí propio padre— Toru se sentía a punto de romper en llanto, pero ya estaba harto de hacerlo, tomaría en cuenta por última vez un consejo de su padre, si había que mantener la cabeza fría eso sería lo que haría
—nunca podrás eliminarme por completo, siempre viviré en ti, mi nombre, mi rostro y mi sangre te acompañarán para siempre, en tanto tu estes vivo la gente siempre me recordará— señaló el hombre en tono amenazante, fue solo hasta que Toru se acercó con el veneno que se permitió mostrarse algo asustado, aun así, no rogó por su vida —solo hazlo hijo, pelee, perdí y ahora afronto las consecuencias—
—con la autoridad que poseo como tu primogénito y heredero, te sentencio a morir— declaró el avatar con un nudo en la garganta al mismo tiempo que inyectaba el veneno en el torrente sanguíneo de su padre
—interesante forma de condenarme, ¿tu alma descansara mejor de esa forma?— preguntó el hombre con voz débil, el aludido dejó caer la jeringuilla para tomar una de las manos de su padre y sostenerla con fuerza
—no creo que lo hagas, pero si llegas a ver a Lee mas te vale pedirle perdón por todo, ¿me escuchaste?— por fin la cabeza del hombre cayó inerte sobre el pecho del muchacho marcando así el final de los antimaestros.
Toru se encontraba en la azotea del edificio presidencial, estaba ahí desde que había vuelto de la prisión hacía ya tres horas, no cruzó palabra con nadie sobre lo ocurrido, solo anunció que estaba hecha su tarea y se aisló de todos, desde donde se encontraba se podía observar una gran parte de la ciudad, incluso el ambiente se notaba menos hostil, puede que se debiera a que muchos habitantes festejaban y se reunían con sus seres queridos, otros tal vez guardaban luto por las bajas y puede que unos aún esperaban con ansias un contraataque de los antimaestros, debía detener eso, haría todo en su poder para mantenerlos a raya, desde que regresó de la prisión sentía unas grandes ansias de visitar a su hermano en el cementerio, sin embargo, aún no podía ser posible, los mandatarios no podían arriesgarse a que Toru pudiera ser atacado por algún fanático loco, hasta que se aseguraran que era seguro seria cuando podrían salir
—Moku me dijo que querías estar solo, ¿estas seguro de eso?— el joven escuchó la voz de Kairi desde la entrada hacia la azotea, Toru se giró para mirarla, aun tenia varios vendajes en su cuerpo, pero los doctores aseguraron que se recuperaria completamente
—¿sabes lo que sentí al ver morir a mí padre?— cuestionó con voz calmada, la maestra fuego tomó esa pregunta como una autorización para acercarse, por lo que caminó hacia él hasta quedar a su lado —todos estos días creí que me sentiria miserable, después de todos es quien me dio la vida, pero al verlo morir lo único que sentí fue alivio— explicaba Toru, y no mentía, cuando llamo a los guardias para que se llevaran el cuerpo, su madre había pedido que se le sepultara junto a su familia, soltó un suspiro de alivio
—entiendo lo que dices, Toru no eres un mal hijo por sentirte así— comenzó a hablar Kairi tomando la mano del joven y apretandola con fuerza —eres la persona más desinteresada que conozco, tuviste la opción de nunca revelar que eres el avatar, pero en su lugar peleaste por lo que considerabas correcto—
—suena más impactante de lo que en verdad fue—
—eres un hombre muy valiente Toru, debes confiar en ti mismo— el aludido dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, en ese momento recordó las últimas palabras de su padre y su expresión volvió a mostrar tristeza
—la gente jamas olvidará la maldad de mi padre, él mismo lo dijo, mientras yo esté vivo nadie lo olvidará—
—¿porque dices eso?— preguntó la maestra fuego tomándolo por los hombros para mirarlo directamente a la cara
—tengo su misma cara, su nombre, su sangre, las personas lo recordaran siempre que me vean, no podré transmitirles la tranquilidad que se merecen—
—escúchame muy bien Toru, se que yo te dije eso cuando te conocí, pero debes entender una cosa, no importa el exterior, lo que hay dentro, los sentimientos es lo más importante y en eso eres tu propia persona— aclaró Kairi abrazándolo con fuerza
—te amo Kairi— declaró el chico respondiendo el abrazo igual de fuerte
—lo se, tambien te amo— los dos jóvenes continuaron sumidos en el abrazo mientras la ciudad reanudaba su vida diaria frente a ellos
—no se siente como una victoria, es cierto, ha habido pérdidas, ha habido ganancias— hablaba Toru dirigiéndose a la multitud que estaba congregada fuera del edificio presidencial de la ciudad, era la primera vez que se mostraba frente al público como el avatar, no como un heredero, continuaba sintiéndose cohibido por ello, pero haría su mejor esfuerzo —pero todos ganamos algo en común, paz, tanto para maestros como para no maestros, ya no habrá soldados en las calles que extiendan el terror, todos serán libres—
—los maestros deben ser erradicados, el avatar debe desaparecer— gritaba un pequeño grupo de personas sosteniendo carteles en apoyo a los antimaestros, varios soldados del reino tierra avanzaron amenazadoramente hacia el grupo, pero Toru los detuvo con un ademán de su mano antes de dirigirse al grupo
—comprendo su molestia, sin embargo, esta ciudad fue fundada para la convivencia de todas las personas sin importar nada, por ello espero la cooperación de todos ustedes para convivir en paz y armonía, pero si hay gente que pretende romper esa paz, sufrirán las consecuencias— explicó el joven acallando los gritos del grupo, quienes a pesar de continuar sosteniendo sus pancartas, ya no gritaban.
La conferencia continuó sin contratiempos, se les explicó a los ciudadanos la formación de un consejo en lo que se preparaban las nuevas elecciones, en las que cualquier persona que lo quisiera podría presentarse, eso provocó los aplausos de los presentes, incluso algunos comenzaron a gritar los nombres de personas que querían ver postulados, de igual manera cuando anunció la muerte de su padre causó una gran conmoción, expresiones de alegría y molestia sonaban casi por igual en la multitud
—¿los maestros resolverán todo matando a sus oponentes?— alzó la voz unos de los hombres que apoyaba a los antimaestros captando la atención de Toru
—mi padre se aseguraba que cualquier persona que cometiera un delito fue castigado severamente— comenzó a hablar Toru causando que las voces de de los ciudadanos disminuyeran para escucharlo —él fue alguien que cometió muchos delitos por los que merecía ser castigado, mi padre entendió eso y aceptó su condena, no tuvo nada que ver con ser un no maestro, todos en esta ciudad deben entender eso, aprender a convivir los uno con los otros, enseñarles a los más pequeños que todos somo iguales, el hecho de que algunos puedan dominar elementos y otros no, no es lo que nos diferencia, lo que nos hace diferentes son nuestras elecciones, el cómo elegimos vivir nuestra vida, no niego que tomará tiempo recuperar la confianza, pero estoy seguro que lo lograremos y juntos volveremos a vivir en un mundo sin violencia, justo el que merecemos— cuando Toru terminó de hablar un pequeño grupo de adultos mayores comenzaron a aplaudirle, casi de inmediato todos los presentes se les unieron sumandole gritos de apoyo, el avatar no pudo evitar sonreír mientras sus ojos se alimentaban de esa escena, le llenaba de alegría y le daba esperanza de un futuro mejor.
Habían pasado ya tres meses desde que Toru había pronunciado el discurso fuera del edificio de gobierno, los habitantes habían recuperado su modo de vida, ya no había soldados patrullando las calles, detenciones arbitrarias o ejecuciones, los juicios a los soldados del ejercito antimaestros habían terminado, muchos de lo que fueron declarados inocentes se encontraban en la búsqueda de nuevos empleos, se les había revocado su grado militar y se les prohibió trabajar en todo lo que tuviera que ver con la seguridad, otros habían optado por mudarse a otras ciudades del mundo. Todos los que fueron culpables habían sido trasladados a prisiones alrededor del mundo, de esa manera se evitaba un nuevo levantamiento
—hola de nuevo Lee, seguramente ya estás harto de verme aquí todos los días— hablaba Toru dirigiéndose hacía la tumba de su hermano menor, pasaba ahí todas las tardes después de terminar con su entrenamiento, el cual había renovado cuando las heridas de la batalla ya estaban completamente curadas, comenzó con fuego control debido a que Luna aún no se recuperaba completamente de su parálisis y Toru se había negado a que otro maestro le enseñara, después del fuego continuaría con el aire, ya que quería mejorar su habilidad espiritual, no podía arriesgarse a volver a entrar en estado avatar y dañar a alguien inocente —cuanto quisiera volver a verte y hablar contigo hermanito—
—te dije que estaría aquí, llevamos buscandote un buen rato Toru— dijo Moku acercándose a su mejor amigo al igual que Luna, quien ya solo necesitaba la ayuda de un par de muletas para caminar y según los doctores pronto ya no las necesitaría, el avatar sonrió al verlos, llevaban días sin verse, entre su entrenamiento, la terapia física de la maestra tierra y el hecho de que Moku había sido elegido para formar parte del consejo temporal que dirigía la ciudad representando a los no maestros
—siento que no los he visto desde hace años— señaló Toru abrazando a cada uno con fuerza
—al parecer todos estamos ocupados con nuestros asuntos de gente mayor— mencionó Luna —sobre todo el señor miembro del consejo—
—vamos, eso no es nada comparado con el gran entrenamiento del avatar, no se si lo has notado Toru, pero sueles tener una gran audiencia todos los días, sobre todo chicas que van a verte— replicó Moku golpeándolo ligeramente con su brazo sin dejar de sonreír, el avatar sabía de eso, era difícil no notarlo y siempre se sentía cohibido por ello, sobre todo cuando la gente señalaba hacia su brazo faltante sin ningún disimulo y comentaban sobre eso en voz alta, aunque después de unos minutos lograba silenciarlos mostrando cómo dominaba los elementos con solo una mano
—Toru ignora a todas sus admiradoras, sabemos que solo tiene ojos para cierta maestra fuego— dijo la maestra tierra guiñando su ojo hacia el aludido, quien se sonrojo un poco recordando todo lo que ha ocurrido en esos meses, paseos por la ciudad, charlas interminables y visitas a su habitación lo habían hecho sentirse más feliz de lo que había sido antes de conocerla
—podría decir lo mismo de ustedes, después de todo viven en la misma casa— sus amigos se sonrojaron al escuchar eso aunque no era una sorpresa para nadie su romance
—te pareces al abuelo, no hay día en que no nos pregunte cuando nos vamos a casar, a pesar de que ya le dijimos que somos muy jóvenes para eso, eso no le basto, me dijo que a mí edad él ya estaba casado y mi padre ya había nacido—
—no los dejara en paz hasta que cumplan su capricho— mencionó Toru entre las risas de sus amigos, comenzaron a caminar alejándose del cementerio con dirección al hospital, ya que Luna debía continuar con su terapia física, Moku entró con ella al edificio, mientras que Toru tomó rumbo a su hogar, por el camino mucha gente lo hacía detenerse para expresarle palabras de apoyo, otros le agradecian por lo que había hecho y los más atrevidos lo detenían para fotografiarlo, fotos en las que Toru estaba seguro que salía con cara de tonto.
Cuando llegó a su casa ya había anochecido y las personas comenzaban a entrar a sus casas dejando las calles desiertas, apenas puso su mano sobre la perilla de la puerta cuando esta se abrió de pronto, saliendo por ella Marina, quien casi choca con él
—lo siento Toru, no era mi intención tropezar contigo— dijo la joven deteniéndose abruptamente
—no hay problema, no escuche que la puerta estaba abriéndose— respondió Toru, los dos se quedaron de pie sin decir nada, incómodo el chico carraspeo antes de hablar — ¿como has estado?, hace mucho que no nos vemos—
—he estado algo atareada, desde que enviaron a mi padre lejos, alguien tiene que encargarse de los negocios que no tenían nada que ver con los antimaestros— relató la joven encogiéndose de hombros, su padre había sido enviado a la prisión de la tribu agua del norte, Toru recordaba muy bien su juicio y como a la chica no le había sorprendido la sentencia, incluso cuando el hombre comenzó a gritarle a su hija tachandola de traidora y mentirosa mientras era arrastrado rumbo a su celda la chica se había mantenido impasible, fue solo hasta que estuvo sola con Toru que no pudo evitar llorar por lo que ocurría, esa había sido la ultima vez que se habían visto
—bueno, ya sabes que lo que necesites puedes preguntarme a mí o a mí madre—
—lo sé Toru, estoy muy agradecida por todo lo que han hecho por mí— señaló Marina con una sonrisa para después emprender el camino hacia su hogar, Toru, por su parte entró por fin a su casa encontrándose a su madre y a Kairi en la sala conversando
—hijo, creí que llegarías más temprano— señaló su madre al verlo llegar, el joven la saludo con un corto abrazo antes de tomar asiento junto a la maestra fuego
—esa era mi intención, sin embargo, la gente no dejaba de detenerme para hablar conmigo— se excusó —además me encontré a Marina en la entrada—
—ah sí, la invité a comer y ella me hizo el favor de traer toda la ropa que habías dejado en su casa— dijo la mujer mirandolo con algo de desaprobación, ella sabía que su hijo solía pasar muchas noches en casa de la chica y eso era algo que nunca había aprovado por completo, Toru la miraba algo avergonzado, sobre todo porque Kairi parecía estar reprimiendo la risa
—ya había olvidado eso— respondió el avatar tratando se sonar desinteresado desviando la vista, fue ahí cuando se dio cuenta de la pequeña mochila que la maestra fuego mantenía a su lado, recordando el asunto que llevaba manteniéndolo despierto por varios días —¿a qué hora sale tu tren?—
—falta una hora más o menos— respondió Kairi mirando el reloj que adornaba la habitación —recién termine de arreglar la mochila, ya que pase al hospital para despedirme de Moku y Luna, esperaba encontrarte ahí, pero ya te habias ido—
—te acompañare a la estación— aclaró Toru tratando que no se notara el nudo que tenía en la garganta mientras se levantaba con dirección a su habitación por un pequeño regalo que había preparado para la joven, lo guardó en el bolsillo de su abrigo y regreso con las dos mujeres, Kairi ya lo esperaba en la entrada de la casa junto a su madre, la maestra fuego se despidió de la mujer con un fuerte abrazo y salió de la casa seguida de Toru quien se había ofrecido a llevar la mochila en su espalda
—¿segura que no quieres quedarte?— volvió a preguntar el chico mientras caminaban por la calle, llevaba preguntandole eso desde que Kairi le expresó su deseo de continuar viajando y la respuesta siempre había sido la misma, aún así, albergaba esperanza de convencerla
—el tío Bolin ya me espera en Zhao Fu, no puedo cancelar, solo serán algunos meses, volveré antes de que te des cuenta— respondió Kairi entrelazando su mano con la del joven
—lo sé, eso no evita que vaya a extrañarte mucho—
—también yo Toru, te pediría que fueras conmigo, pero estás bastante atareado con tus entrenamientos— los dos jóvenes caminaban con bastante lentitud, ambos parecían querer retrasar la inevitable separación
—es una lastima que mi maestra aire no viva en Zhao Fu, así podría ir contigo—
—no te preocupes, volveré pronto, después de todo debo asegurarme de que no caigas por ninguna de esas chicas que vana verte entrenar— señaló sacándole una risa al avatar, a la que también se sumó la mujer
—no creo que eso sea posible Kairi, desde que te conocí solo puedo pensar en ti— aclaró el joven recordando el regalo que yacía en su bolsillo, desde que lo compró se preguntaba cuál sería la reacción de la chica al verlo.
Caminaron sumidos en un silencio agradable por varios minutos hasta que llegaron a su destino, no había mucha gente en la estación, ya que la gente prefería viajar de día, por lo que no había mucho ruido, ni muchas miradas curiosas
—en serio voy a extrañarte mucho Kairi—
—también yo, jamás creí que fuera a enamorarme de una persona hasta que te conocí— dijo la maestra fuego tomando la mano mano de Toru entre las suyas sonriéndole con calidez
—tengo un regalo para ti, pero necesito que cierres los ojos, ¿de acuerdo?— Kairi asintió mirandolo curiosa, aun así hizo lo que le dijo, escuchaba como el chico daba un par de pasos atrás, fue solo cuando escucho la voz de Toru diciendo que ya podía abrir los ojos que se encontró con un pequeño anillo entre los dedos del avatar
—planeaba darte esto desde antes, pero la oportunidad nunca se presento— comenzó a hablar Toru tratando con todas sus fuerzas de no tartamudear, podía sentir como su mano comenzaba a sudar de lo nerviosos que se encontraba —no espero una respuesta inmediata por supuesto, quiero que lo pienses seriamente y cuando vuelvas pue...—
—claro que sí— interrumpido Kairi casi saltandole encima, el chico la abrazó con fuerza antes de besarla, por desgracia en ese momento se anunció que el tren partiría pronto por lo que tuvieron que separarse sin dejar de sonreír, Toru colocó el anillo en el dedo anular de Kairi antes de ayudarla a subir su mochila en el tren —mi tío Bolin se volverá loco cuando vea esto— señaló la joven sin quitar su mirada del pequeño anillo
—¿eso será bueno o malo?—
—un poco de ambas, que no te sorprenda si viene aquí para hablar contigo—
—lo esperare con ansias, espero no me mate en cuanto me vea— bromeó el avatar, Kairi le dio un último beso antes de subir al tren
—te amo Toru, no lo olvides—
—no lo hare, tambien te amo, te veo en unos meses— en ese momento el tren comenzó a avanzar, Toru agitaba su mano al igual que la mujer, hasta que el tren se perdió de vista, sin poder borrar sus sonrisa el chico puso rumbo de regreso a su casa, al pasar por el parque del avatar Korra se percató de que su estatua estaba de regreso en el lugar que le pertenecía, al verla no pudo evitar recordar todo lo que había ocurrido ese año, pasó de ser heredero de una dictadura que mantenía sometida a una ciudad a ser quien terminara con todo eso, quien pelea por la igualdad entre maestros y no maestros de todo el mundo, ya no era el mismo niño que solía ser, había perdido un brazo, pero ahora era más sabio y más fuerte, jamas podria olvidar a su pequeño hermano, así como jamás se separaría de las personas que llegaron a su vida, todo lo ocurrido había sido una locura, inesperada, caótica, le habían hecho desear no querer más aventuras por el resto de su vida, sin embargo, entendía que eso no era posible, él era el avatar y su historia como tal apenas estaba comenzando.
