Demandas

Prince almorzaba con su nueva familia a la mesa Sly.

"Buf… La una y diez. El postre acaba de aparecer, se nos hace tarde, ya mucha gente de las otras mesas ha salido del Comedor y es un riesgo que nos vean ir hasta el despacho de Albus. Además, debemos evitar que los Sly nos sigan."

-¿Podéis prescindir del postre? – preguntó a su nueva familia - Es para salir antes de que nos vuelvan a seguir. Tengo cita con Dumbledore.

-Claro, claro. Vamos – respondió Jack.

-Los peques han de venir también.

-Vale, que formen en el centro de los seis.

-Perfecto. Vamos allá.

Se levantaron los ocho y recorrieron ambos lados de la mesa Sly. Al llegar al fondo formaron para salir del Comedor. Toda la mesa se percató del movimiento pero nadie les siguió, obedecieron a su nuevo jefe. Ya se olían dónde iba, el director había salido del Comedor hacía quince minutos.

Subieron las escaleras cruzándose con algunos alumnos Gryff y Rave que ya habían pasado por casa y probablemente se dirigían a la Biblioteca a estudiar. "Pero ninguno de ellos es de los maléficos." Los que habían participado en el entrenamiento los saludaban sonriendo satisfechos.

"Ahora sí que sí, soy famoso en el colegio y se sienten libres para relacionarse conmigo. No importa tampoco que la gente se entere que estoy en contacto con Albus, ya todo el colegio se lo debe oler si ha mandado esta mañana a los elfos a que nos trajeran comida. Una manera sutil de mostrar que estamos bajo su protección."

Así que cuando llegaron al tercero se dirigieron por el corredor desierto hasta la gárgola, sin preocuparse por si alguien los veía. Al llegar frente a ella explicó a todos.

-Ariel y Jack deben subir conmigo, seguramente bajarán en pocos minutos y yo lo haré poco después.

-¿Tan poco tiempo? – preguntó Deborah.

-Cinco horas. Giratiempo.

-Claro.

-Pero para vosotros será un cuarto de hora como mucho. Así que paciencia y muchas gracias.

-Por supuesto, Prince. Lo que sea necesario.

Se giraron y aproximaron los tres a la gárgola. Pronunció en voz alta.

-Mermelada de naranja amarga.

Mientras ésta comenzaba a moverse, Jack lo miró sorprendido. Le susurró.

-El único "dulce" que me gusta. Me leyó en la enfermería para hacerme un guiño.

-Es un cachondo.

-No te fíes un pelo de él. Esta mañana lo ha hecho continuamente con los Gryff, según me ha contado Lily. Ocluye todo, en especial lo de ya sabes quién.

-Por supuesto, ya lo hago siempre.

-Bueno, pues ahora más todavía. Que se encuentre un muro si intenta penetrar cualquier cosa en tu mente. Que se entere de con quiénes se está viendo la cara, que no somos unos aficionados.

-De acuerdo, Prince.

Subieron los tres al primer peldaño y dejaron que la escalera los condujera hasta la puerta del despacho. Estaba abierta y pasaron. El director los esperaba sentado en una butaca. ("Está cansado, pobre.") Enseguida se levantó.

-Buenas tardes, chicos. ¿Qué tal estáis?

("Wooow… Nos tutea a todos.")

-Muy bien, profesor – respondió Jack.

-De maravilla, Albus - respondió Prince.

-Os felicito por lo que habéis hecho hoy, una verdadera hazaña. Sólo han quedado en Slytherin los alumnos de tercero o menores que no tenían hermanos mayores en el colegio. No suponen ningún peligro, estáis a salvo en casa. Celebradlo por todo lo alto esta noche.

("Con nosotros ya no ha abreviado el nombre de la casa, ya se ha dado cuenta que estamos ocluyendo todo.")

-Gracias, Albus. Así haremos.

-Quizá vuestro Jefe de casa también se pase por allí.

("Bueno, después de lo que te voy a contar de él, le vas a tener que quitar las ganas. Ni por asomo quiero ver a Slughorn esta noche por casa, no quiero que me la amargue.")

-Os he citado a los tres porque esta mañana la señorita Lily Evans me ha contado que vosotros conocéis la dirección del señor Prince. ¿Es así?

-Sí, profesor – respondió Jack.

("Vaya… También se la dijo al peque y no la comprobamos con Lauren. Buf… Pero seguro que Jack le pidió que la ocluyera cuando lo avisé a él.")

-Muy bien, pasad vosotros dos a esta pequeña estancia. Prince, siéntate si te apetece, será sólo un momento.

Prince se sentó en la butaca. "Voy a aprovechar para leer la carta del medimago, así puedo hablar también con él sobre eso." Sacó el sobre y extrajo la carta. Decía.

Estimado señor Snape:

Me pongo en contacto con usted porque mi colega la señorita Poppy Pomfrey me ha informado del asombroso descubrimiento que ha realizado.

Estoy muy interesado en conocerle y hablar sobre ello en persona, en vistas a desarrollarlo, quizá este mismo verano, si dispone de tiempo y sus obligaciones se lo permiten.

Le sugiero que hable con su Jefe de casa o el director del colegio para que le faciliten acudir a San Mungo por Red Flu y poder tener una entrevista conmigo cuanto antes, para acordar los detalles de su colaboración si está dispuesto a hacerla, pues necesito tiempo para llevar a cabo todo el papeleo necesario.

Le comunico la dirección de mi despacho en San Mungo para que se ponga en contacto directo conmigo, si decide hacerlo, en cuanto le sea posible. Envíeme la lechuza por la noche, para que la reciba cualquier día laborable por la mañana.

Con mi más sincero aprecio:

Victor Damocles

Y a continuación venía la dirección.

"Wooow… Tengo trabajo en verano y no sólo eso. Por lo que me ha contado Pomfrey, este medimago debe ser experto en Pociones y tener acceso a ingredientes raros, como los que probablemente necesitemos para realizar la Unión de las Almas. Dos pájaros de un tiro.

Y además le puedo dar a leer la carta a Albus cuando surja el tema, porque no pienso contar con Slughorn para nada." Guardó de nuevo la carta. Los otros salieron a los cinco minutos.

-Muy bien, vosotros dos podéis marcharos – dijo Dumbledore - Esperad a Prince unos minutos.

-Gracias, Albus – respondió Jack.

("Vaya, ya le ha pedido a él también que le tutee. Muy bien.")

-Hasta dentro de unos minutos, Prince.

-Hasta dentro de cinco horas, Jack.

Rieron, y Jack y el peque salieron del despacho.

-Vaya, Prince – le dijo Albus – Ya has adivinado todo.

-Pues claro, Albus, era evidente que no íbamos a hablar un cuarto de hora. Y tenemos mucho, mucho que hablar, muchísimo. No creo que nos lleguen las cinco horas.

-Bueno, en ese caso habrá que seguir otro día.

-Vamos con el giratiempo – dijo levantándose - ¿Hay que pasar a otra sala?

-No, hablaremos aquí. Ya he estado en otra sala con los Gryff por la mañana.

("Conmigo sí que abrevia, claro, ya lo ha hecho antes, se le vería el plumero, se le está viendo de todos modos.")

-Una y veinticinco minutos. ¿Tienes la misma hora?

-Sí.

-Muy bien. Retrocederemos hasta las ocho y veinticinco.

("Leyendo la carta de Lauren.")

-Nos podremos asomar a ver el entrenamiento por la ventana –dijo Albus.

-¡Genial! – respondió Prince.

Rieron.

-Vamos allá.

Prince se aproximó a él y Albus pasó la cadena en torno al cuello de ambos. Giró el mecanismo cinco vueltas y de nuevo la retiró.

-Ya está. Dentro de un rato me verás salir del dormitorio y pulular por el despacho, no contaba con necesitar tanto tiempo. Sentémonos.

Lo hicieron a ambos lados de la mesa.

-No importa, Albus, va a ser gracioso. Antes de nada te voy a ofrecer un reconstituyente.

-Ah, ¿sí?

-Sí, una poción que quita el cansancio. Es Medimagia, la descubrí en Navidad.

-Vaya… Pues no me iría mal.

Prince convocó con la mente un dosificador sobre la mesa.

-Vaya, nivel de ÉXTASIS también en Transformaciones.

-También lo conseguí en Navidad, fue muy fructífero quedarme en el castillo. Necesito saber tu peso – dijo sacando el frasco de la estimulante.

-Unas 165 libras.

-¿Para cinco horas?

-No creo que hoy debiera descansar.

-Pues hazlo, Albus. Vuelves a usar el giratiempo o aprovechas la tarde. Lily estará en casa y yo también me echaré la siesta, estaremos bien. Quizá por la noche te toque lidiar con los del Profeta. Te daré otra poción con la que dormirás al instante y cada hora de sueño te valdrá por tres.

-¿Y eso? Nunca lo oí – profundamente asombrado.

-Después hablamos de ello, hay temas más urgentes. ¿Cinco horas entonces?

-Sí, gracias.

Sev calculó aproximadamente la dosis para Albus y la sirvió en el dosificador. La tomó.

-Muy bien. Como si acabara de despertar.

-Las utilizo combinadas cuando necesito aprovechar la noche.

("Que se vaya enterando de todo el esfuerzo que hemos hecho, pero haciéndole creer que la mayoría de cosas las he hecho solo.")

-Ahora me explico cómo has podido trabajar tanto en tan poco tiempo.

("Ya te digo.")

-Pues sí, vamos al tema. Quería memorizar la lista de cuestiones que debemos hablar, pero como pasé el día en la enfermería y no la llevaba conmigo no pude hacerlo, pero la dejé bien protegida en casa.

Sacó los pergaminos doblados del bolsillo. Tomó el de encima, lo puso sobre la mesa y lo tocó con la varita pronunciando.

-Cuestiones que tratar con Dumbledore.

-El mismo hechizo que usa Lupin para el Mapa.

-Sí. Él nos regaló el libro en que lo encontró, está en la Biblioteca.

Hizo lo propio con el segundo pergamino.

-Posibles preguntas de Dumbledore. Lo siento, no pensé que debería utilizar el hechizo ante ti.

-No pasa nada, me parece normal. Pero no te preguntaré nada que no quieras contarme tú. Has demostrado mucha más astucia, iniciativa y coraje en unos meses que yo en toda mi vida.

("Muy bien, pues la guardo por el momento, no vaya a ser que la lea sobre la mesa.") Prince volvió a doblar ese pergamino y a meterlo en el bolsillo.

-No te minusvalores, Albus, has hecho muchas cosas bien.

Prince convocó pluma y tintero.

-Tengo dos listas, demandas e información. ¿Por cuál quieres comenzar?

-Demandas, por supuesto.

-Bueno, cuando considere conveniente pasaré a la de información, es muy importante. La primera demanda la podemos tachar, se trataba de proporcionarnos seguridad a mí y a Stevens en el dormitorio pero ya no es necesario, nos hemos quedado solos.

-Que sepas que eso ya estaba preparado. Hay una estancia oculta en vuestro dormitorio que se abre mediante un hechizo protector, no tan seguro como un Fidelius, pero parecido. Lo instalé desde que empezaste a entrenar con ellos.

("Wooow… Un espacio oculto para estar con Lauren. He de averiguar si aparece en el mapa, seguramente no, porque los mapas del castillo que tiene él son fijos. Lily me ha dicho que los ha sacado de una carpeta.")

-Vaya Albus, muchas gracias. Entonces sí has estado preocupándote.

-Sí, pero tarde y mal. Debí haberme puesto en contacto contigo en Navidad, cuando era seguro. Ya diste señales claras por entonces y no hubieras necesitado arriesgarte de este modo. Lo he hecho todo al revés.

("Pues por suerte no lo hiciste, si no, me hubieras leído, hubieras descubierto a Lauren poco después y nunca hubiéramos estado al tanto de las Magias Ancestrales. Te hemos ganado por la mano, Albus.")

-Bueno, ahora ya está. Si no hubiera sido así, no hubiéramos eliminado el cáncer de Sly. Por cierto, ya que la estancia está preparada, ¿podemos usarla igualmente?

-Sí, por supuesto.

("¡Toma! Cuando surja el tema del mapa, le preguntaré si aparece en él.")

-La segunda demanda era seguridad para Lily. La puedo tachar también, ya se la estás dando.

("El giratiempo. Aunque ya sé que me lo va a dar, se lo pido igualmente.")

-La tercera es un giratiempo para mí.

-Por supuesto, Prince, el que hemos usado es para ti, y también los Gryff tienen uno.

-Muchas gracias, Albus, supongo que no te habrá sido fácil conseguirlos a mitad de curso.

-Aciertas.

-¿Ves como sí has hecho muchas cosas y te has preocupado? Te prometo que va a ser el giratiempo mejor aprovechado de la historia, cuenta con ello.

-No lo dudo.

-Qué maravilla tratar contigo, no me lo esperaba así para nada. Siguiente demanda. Disposición de la Sala de Menesteres para entrenar.

-He dispuesto otro espacio en el castillo para ello. No podemos arriesgarnos a que se corra la voz y la use cualquiera.

-Albus, has hecho muchas cosas. No te preocupes por eso, sólo siete personas muy fiables sabemos que se trata de la Sala de Menesteres, los demás sólo han entrado a ella como sala de entrenamiento, no conocen su funcionamiento ni que puedan demandar otras cosas. Y cuando conozcan el nuevo espacio entenderán el cambio, pues la que apareció era para unas cincuenta personas, no cabemos los más de setenta que somos.

-Perfecto, Prince. La que he preparado es para cien, y siempre podremos ampliarla si es necesario.

-Wooow… Albus. Piensas a lo grande.

-Claro, la gente está muy preocupada por la guerra inminente, y debemos prepararnos ya que el Ministerio apenas hace nada.

-Veo que somos de la misma opinión. Nos estamos coordinando a la perfección, sin necesidad de haber hablado nunca. Ya formas parte del gran equipo que somos. Bueno, ya que con las demandas no está habiendo problema alguno, voy a seguir con ellas y así nos quitamos esto de encima y dejamos tiempo para lo realmente serio.

-Claro, sigue.

-Creación de cara al año próximo de una Cátedra de Duelo a cargo de un buen auror.

-Claro… ¿Cómo no se me ha ocurrido antes?

("La maldición del puesto de profesor de Defensa, la conoce.")

-Deberé pelearlo con el Ministerio, pero con la guerra en ciernes me resultará más fácil conseguirlo.

("¿Voy a por todas?")

-Y en un futuro, cuando pasen los tres años desde que me gradúe me gustaría el puesto para mí, a poder ser sin necesidad de pasar por la Academia de Aurores. Te lo digo ya para que lo vayas pensando con calma.

-Por supuesto que lo haré, Prince. Seguiremos hablando del tema.

("¡Toma! Mi sueño. La de las Magias Ancestrales me la salto por el momento, cuando hablemos de lo serio, y también lo de la enseñanza de todos sus conocimientos.")

-Y relacionado con eso, poder cursar el ÉXTASIS de Defensa aunque no obtenga el Extraordinario en Transformaciones.

-Bueno, por favor. Si tienes nivel de ÉXTASIS.

-Ya, pero transformar no se me da tan bien como convocar.

("Sólo objetos naturales, por la Magia Druida.")

-Es la asignatura que peor he llevado y he vuelto a retrasarme con todo el lío.

-¿Has bajado alguna vez del Supera las Expectativas?

-No.

-¿Y confías en alcanzarlo este año?

-Sí.

-Entonces no habrá problema alguno, hablaré con Minerva, ya mejorarás durante el ÉXTASIS. Pídele ayuda, es muy buena maestra.

-Sí, me he dado cuenta últimamente. Si lo hubiera hecho desde un principio hubiera llevado siempre bien la asignatura. Gracias, Albus. Y ya que hablamos de Minerva, una cosa más. Lily y yo queremos convertirnos en animagos registrados para acompañar a Lupin en sus crisis y que no necesite ser ayudado por los otros tres.

("Aunque ya sé que sí, se lo voy a preguntar.")

-¿Nos podemos registrar en cuanto seamos mayores de edad o hay que esperar a graduarse?

-No. Llega con tener los diecisiete, como para aparecerse.

("Aunque ya sé que él mismo nos puede enseñar, le propongo que lo haga Minerva para descargarle de todo el trabajo que va a tener que hacer enseñándonos Magia Ancestral.")

-Perfecto. Entonces necesitaremos ayuda de Minerva para eso también. Es un favor personal, Remus es mi mejor amigo desde mucho antes que yo lo considerara así y quiero devolverle de alguna manera el gran favor que nos está haciendo.

-Qué bonita amistad tenéis, no sabes cómo os envidio.

("Pobre, él está solo, más de noventa años solo. Lily me ha contado que nunca ha llegado a poner en práctica la Magia del Amor a pesar de conocerla de memoria. ¿Cómo sería su vida de joven, a principios de siglo? Ojalá cojamos la suficiente confianza para que algún día me lo cuente, porque está claro que necesita un confidente. Voy a ir animándolo sutilmente.")

-Ahora también tú eres nuestro amigo, Albus.

-Gracias, Prince, por considerarlo así. Si Minerva no puede hacerlo, lo haré yo mismo, yo la instruí.

("Ya lo sabía.")

-El Patronus de Lily es una leona. ¿Cuál es el tuyo? – le preguntó el anciano.

-El mismo, son gemelos.

-Vaya, qué interesante. También los de Cecile y Remus. Nunca lo había visto hasta hoy.

("Y también los de Lauren y Jack. Como decía él, parece una plaga. Pero todos lo son por razones diferentes.")

-Sí, es cierto que es muy raro. Supongo que el de Cecile es un lobo por su identificación con Remus, pero el de Lily y el mío lo son por una razón distinta. Nosotros compartíamos en un principio el mismo recuerdo feliz, de cuando éramos niños y soñábamos con venir a Hogwarts a estudiar juntos.

("Comenzando con las confidencias.")

-Y el Sombrero os separó en casas enemigas.

-Eso.

-Debería abolirse el sistema de casas.

-Eso mismo pienso yo.

-Pero son mil años de tradición.

-Los muggles evolucionan, no veo por qué los brujos no.

-Toda la razón – suspiró – Pues que sepas que si os convertís en animagos, será más fácil que lo hagáis en el animal que es vuestro Patronus, y son muy apropiados para controlar a Remus en sus crisis.

("Vaya que sí. Los otros son una rata, un ciervo y un perro. Buh… Y el de Cecile es un lobo, tres animales poderosos y feroces, perfecto. Aunque estaría bien que Lily y yo fuéramos macho y hembra, habrá que estudiar el tema.")

-Pues cuando lo creas conveniente comenzamos. Ambos cumplimos los diecisiete en enero del año próximo. Usamos giratiempo y ya está.

-Por supuesto que lo haremos. Tanto Minerva como yo podríamos instruiros a los dos a un tiempo.

-Muchas gracias, Albus. Le harás un gran favor a Remus.

("Y a mí cuando me chive de que los otros tres son animagos no registrados. ¡Ja! La venganza es un plato que se sirve frío.

La demanda de protección frente al terceto ya me la ofreció el otro día, está atado de pies y manos, así que la tacho también.")

-Me quedan un par de demandas, pero las dejo para cuando hablemos de los temas serios, pues están relacionadas con ellos.

-Muy bien.