¿Cuándo podré hablar con Yuuri? —preguntaba impaciente el rubio mientras caminaba de un lado a otro en el departamento de Jean. Ya habían pasado algunas horas desde el desastroso evento y Yuri ya se estaba desesperando, necesitaba hablar con el azabache y pronto.

Su amigo llamó y dijo que mañana recién podrán verse —respondió jean calmado mientras se tomaba una taza de café, sentado en la barra que separaba la cocina de la sala de estar. Quería que todo se tranquilizara pronto, él mejor que nadie sabía que los humanos creían saber qué era lo que querían para ser felices, pero muchas veces estaban equivocados.

JJ tuvo pareja antes de encontrar a Otabek, pensó que su vida sería feliz junto a ella, pero se había equivocado rotundamente; con ella solo se llevaban bien y había afinidad, pero no era amor. Cuando rescató a Otabek y le dio un lugar al cual pertenecer, poco a poco fue dándose cuenta de que era más feliz viendo como el humanoide se adaptaba a él que cuando estaba con Isabella. El hecho de que su robot pudiese comenzar a armarse una personalidad, aunque fuera una seria, lo hacía sentirse bien. Compartir con él era lo que toda la vida estuvo buscando sin darse cuenta, su seriedad y tranquilidad contrastaba con su manera impulsiva de hacer las cosas, tal cual como todos dicen "los polos opuestos se atraen". Por lo mismo el rubio gruñón se llevaba bien con el apacible azabache.

Yuri bufó molesto, no sabía cómo, pero tenía que arreglar las cosas pronto. Si fuese por él iría directamente a la casa de Phichit a buscar al japonés. Entonces pensó que si ahora estaba desesperado por Yuuri ¿Cómo hubiese estado si el azabache se hubiera quedado con Víctor?

Siéntate un rato, Yura. Juguemos —Otabek siempre era muy directo para las cosas, no pensaba en nada complicado. Si él hubiese estado en su situación, seguramente le habría dicho todo a Jean aclarando los malos entendidos al instante.

Bien, solo un rato —dijo para luego sentarse junto a su amigo y jugar videojuegos.

Conversaban bastante mientras jugaban, así Yuri pudo entender que la falta de comunicación nuevamente había traído problemas a su relación con el japonés, si él le hubiese dicho como se sentía tal vez el cerdo le hubiese asegurado que lo amaba y que no quería a Víctor de vuelta como el rubio pensaba.

En cierto modo, ahora que lo veía desde otro punto de vista, si él pensaba que no era el verdadero nieto de Nikolai a pesar de tener su personalidad y recuerdos, entonces era obvio que Yuuri no iba a creer que ese Víctor era el Vitya que había perdido, ya que aunque tuviese sus recuerdos la personalidad y apariencia nunca serían las del Víctor real. Lástima que recién estuviera entendiendo eso ahora.

Se supone que cuando despertamos estamos en blanco, somos como humanos en cierto modo. Debemos aprender todo de cero e intentar ver la relación causa-efecto de las cosas —Otabek como siempre era muy serio para hablar— vamos aprendiendo de nuestros "errores" en cierto modo.

Los sentimientos te vuelven estúpido —concluyó JJ riendo antes de despedirse con un "buenas noches" e ir a dormir.

Amaneció y Yuuri solo repasaba una y otra vez en su cabeza el cómo debía hablar con el rubio sin enojarse, después de pensar toda la noche en lo que había sucedido e intentar entender un poco a Yuri, podía armarse una idea general en su cabeza de que es lo que esperaba de esta conversación. Ahora más que nunca quería estar con el rubio, ser feliz junto a él aunque fuera una máquina, porque lo amaba y ese sentimiento no se desvanecería por una errónea acción por parte del contrario, mas aún si sabía que el otro estaba dispuesto a renunciar a él por su felicidad. Ahora solo debía mostrarle que su felicidad estaba al lado de él y nadie más que el.

El japonés se levantó y desayunó junto a la pareja, conversaron un rato de cosas sin sentido mientras Phichit tomaba fotos de la comida y de ellos todos despeinados desayunando, subiendo la fotografía a instagram con la etiqueta de #pijamada. Seung tuvo que quitarle el teléfono para que terminara de comerse su pan y tomarse su té, al parecer era cosa de todas las mañanas ya que el coreano tenía una caja especial con llave para dejar el teléfono de su amado, una caja de madera que tenía escrito "castigo" en ella.

Phichit solo se quejaba mientras se reía y pedía mas atención de Seung quien decía que no sabía que era peor, cuando estaba con el celular tomando fotos de todo o cuando se lo quitaba y comenzaba a exigir atención de todos. Yuuri solo reía porque la pareja a pesar de todo no discutía para nada, se complementaban bien y ya sabían las mañas del otro al actuar, el japonés pensó que quería llevar una vida así con Yuri, una llena de amor y comunicación, porque si algo les había faltado era eso, comunicación.

El celular de Yuuri sonó mientras se arreglaba para salir a su propio departamento, un número desconocido se vio en la pantalla por lo que no contestó, pero el numero volvió a insistir un par de veces más por lo que tomó el teléfono pensando que era algo importante.

¿Hola? —dijo esperando alguna respuesta del otro lado del teléfono.

Buenos días, ¿Este es el numero del señor Yuuri Katsuki? —la voz de un hombre al otro lado del auricular se hizo presente.

¿Quién habla? —Yuuri no respondería nada hasta saber quién era y porque sabía su nombre.

Lo siento por mi mala educación, mi nombre es Nikolai Plisetsky y soy quien crea a los robots con inteligencia artificial. Necesito hablar con usted sobre su "Yuri".

Lo primero que pasó por la mente del azabache fue que algo le había pasado al rubio, quizás algo en su sistema había fallado. Los humanos se enfermaban a veces por sus cambios de ánimo, tal vez pasaba lo mismo con los robots ya que poseían sentimientos también.

¿L- le pasó algo a Yuri? —preguntó preocupado.

Nada de eso, solo creo que debemos hablar eso es todo. Esperare afuera de su departamento en treinta minutos para que podamos hablar. Hasta luego —sin esperar a recibir una respuesta colgó y Yuuri quedó en el aire, sin saber que pensar sobre lo que había sucedido.

El azabache se apresuró a terminar de arreglarse para ir a encontrarse con aquel hombre, necesitaba saber que era lo que quería y el por qué lo contactaba. Se despidió de sus amigos sin decirles realmente la razón de su apuro y llamo a Richard, quien por suerte estaba libre, para que lo llevara rápidamente a su hogar. En el camino hablaron sobre los sucesos del día anterior con Richard diciéndole al japonés que no se preocupara y que las cosas pasaban por algo, que tal vez esto ayudaría para que la relación de ambos se fortaleciera.

Yuuri agradeció a su amigo quien no acepto pago alguno por llevarlo, se bajó del vehículo y ahí había un hombre de apariencia imponente y ojos parecidos a los de Yuri.

Buenos días, usted debe ser el señor Plisetsky —dijo Yuuri estirando su mano a la espera de ser estrechada.

Buenos días, señor Katsuki —el anciano correspondió el gesto estrechando la mano del contrario.

Ambos acordaron que lo mejor era hablar dentro del departamento así que subieron en el ascensor en un incómodo silencio para Yuuri, pero muy divertido para Nikolai quien veía como el chico estaba cada vez más nervioso.

Bienvenido —dijo Yuuri al abrir la puerta, dejando que el hombre pasara primero.

Nikolai observó el lugar con detenimiento, definitivamente Yuri vivía ahí pues las prendas de animal print o con estampados de felinos estaban regadas por ahí, algunas por el sofá y otras por las sillas del comedor. Yuuri solo pudo decir un "lamento el desorden" mientras recogía la ropa y la llevaba a su habitación.

Se sentaron ambos en la mesa del comedor, uno frente a otro. El japonés se ofreció a preparar té para ambos, pero Nikolai le dijo que prefería el café, una vez sentados y ambos con algo caliente para beber se dispusieron a conversar. Nikolai tomó la palabra de inmediato preguntándole si habían prendido al robot que había hecho especialmente a pedido de Yuri a lo que el azabache respondió que no y que podía devolvérselo si quería porque no lo necesitaba. El anciano rio.

Verás, el robot en la caja es solo una carcasa vacía —Yuuri lo miraba sin entender sus palabras, por lo que Nikolai paro de reír para explicarse mejor— Yuri me lo pidió por razones muy específicas que a estas alturas ya debes conocer ¿No? —el japonés asintió— pero yo tengo mucha más experiencia por lo que sabía que nada de esto sería bueno, el robot tiene la apariencia que Yuri me pidió darle, pero solo es un muñeco, no tiene mecanismos que le permitan moverse y mucho menos inteligencia, personalidad o sentimientos. Lo hice así en caso de que este chico impulsivo lo activara de todos modos.

El azabache procesó las palabras del anciano un momento, como intentando hacer conexión entre estas— entonces… ¿Usted sabía que no aceptaría el regalo?

Nikolai sonrió y le explicó que los sentimientos de los robots que creo funcionaban en base a lo que sentía el humano que era su dueño— si Yuri te ama tanto como para dejarte ir, entonces lógicamente tu lo amabas tanto como para no reemplazarlo.

El anciano solo había querido prevenir la impulsividad de su "nieto" para que fuese feliz, pero no solo venía a corroborar que las cosas hubiesen salido bien, también quería hablar con Yuuri sobre el pasado de Yuri, el porqué había sido creado y sobre su nieto. Aunque Nikolai nunca le diría a Yuuri que su verdadero nieto si estuvo enamorado.

Hablaron por horas, tiempo que Yuuri utilizó para preguntar muchas cosas dándose cuenta de la confusión que tuvo que tener su Yuri para hacer lo que hizo. Confirmando lo que ya sabía, que tener un robot con la forma física, la personalidad y los recuerdos de alguien, no lo convertía en esa persona y el rubio era la mejor representación de ello, puesto que era la idéntica imagen de Yuratchka, pero seguía sin ser él.

El alma es distinta —murmuró Yuuri.

Tal vez… son máquinas, no deberían tener alma siquiera.

Pero, el alma se atribuye a la capacidad de sentir o pensar, eso significa que cualquiera de los humanoides que usted creó puede tener alma.

Prefiero creer que comparten alma con el humano que es su dueño —dijo levantándose para dar por terminada la conversación— de cualquier forma, Yura es diferente y para él no rigen realmente las leyes de los robots. Las tiene en su sistema, pero nada lo imposibilita para no cumplirlas por eso es tan impulsivo.

Yuuri acompañó al hombre hasta la puerta, abriéndola para darle paso a la salida mientras se despedían quedando de acuerdo en que la conversación había sido de ayuda para ambos, pues Yuuri le dijo a Nikolai que podía visitarlos cada vez que quisiera, que en cierto modo era parte de la vida del rubio y eso no cambiaría. Por algo Yuri había acudido a él cuándo sintió que necesitaba ayuda y por algo planeaba quedarse con él si su plan funcionaba.

Al abrir la puerta se encontraron con el rubio apunto de abrirla con sus propias llaves. Yuri no entendía que hacía Nikolai en aquel lugar ¿tal vez había venido a llevárselo? Pero él ya no quería irse a ningún lado, ya no quería dejar a Yuuri, ya no le importaba nada más que estar junto a su azabache.

No iré contigo —dijo anteponiéndose a la situación y Nikolai solo rio pasando por el costado del rubio mientras alborotaba sus cabellos con la mano.

Me voy retirando, Yuratchka. Cuida a Yuuri —fue lo último que dijo antes de irse.

Continuará…