Había perdido la consciencia, poco a poco sus sentidos fueron despertando. Alguien la estaba cargando en brazos cuidadosamente, mientras bajaba las escaleras del laberinto de rosas.
Aunque el aroma de las envenenadas era fuerte, podía percibir de la misma manera un olor terriblemente embriagador, floral también, de aquel que cuidaba de ella.
La persona se percató que había despertado.
_ ¿Cómo puedes arriesgarte sea por quién sea? Tu vida es la más preciada en el mundo. – una voz masculina le hablaba.
_ ¿Dónde estoy? – logró decir con esfuerzo.
_ Pude ayudarte hoy, Diosa Atenea, pero el destino de todos queda ahora en tus manos.
Su visión dejó de ser borrosa mientras los rasgos de su salvador empezaban a diferirse.
_ ¿Afrodita?
_ El santuario… no es lo que parece, el Olimpo está en caos y ahora toda la tierra correrá peligro. Sólo tú puedes corregir los pecados y lujurias insanas de los Dioses.
_ Aún muerto, pudiste materializar tu alma para rescatarme, como un digno caballero dorado. Muchas gracias…
Dejó a la Diosa en la casa de Piscis. Entonces su cuerpo iba haciéndose pétalos de rosas, desarmándose y desapareciendo con el viento.
_ Mi verdadero nombre, Atenea… es… - de pronto de su existencia sólo quedó la palabra en el aire de "Eneas".
_ Ofiuco, el desterrado símbolo del zodíaco, a manos de Atenea. – Pronunció Pélope.
_ Cierra la boca. – contestó amarga Shaina.
_ ¡Diablos Señorita! Esos modales… - agregó. – Bien, yo mantendré a estos personajes secundarios distraídos, Dios Hefesto. Prosiga con su misión.
Los dos caballeros de plata y el de bronce sólo se quedaron tranquilos a esperar que los demás se fueran.
_ Entonces… - Pélope sacó su Kopis griega. – Atáquenme con todo lo que tengan. – sonrió.
_ ¡Ufff…! – cayó del cielo Galena. – Ni bien entré a la casa de géminis algo me llevó por los aires y me lanzó aquí.
_ Definitivamente Kanon te mandó a otra dimensión, pero para no gastar energía pudo sólo empujarte hasta virgo.
_ ¡Unaaaa una herrera del fuego! "Shun de Virgo está desmayado en sus brazos, ¿va a matarlo?"
_ Esta vez no reaccionaré, van a necesitarte en libra. Por Shun no te preocupes, no acabaré con su vida.
_ ¿Qué… qué dices?
_ Sólo vete.
_ Sí-í… - reaccionó nerviosa.
Helena se quedó mirando al joven que estaba desmayado, mientras pensaba.
_ ¿Cratos?, ¿a qué has venido? Se supone que te quedarías distrayendo a los jóvenes que se inmiscuyeron en esta batalla.
_ Hari, no te metas en mis cuentas pendientes.
No se podía distinguir bien la sombra del herrero del fuego, pues la luz del sol daba por su espalda, pero se veía que algo cargaba en su brazo.
_ Eh Shiryu, ¿esto es tuyo?
Un cuerpo fue tirado al suelo, a lo que el dragón abrió los ojos totalmente impactado para acercarse corriendo.
_ Tus amigos mataron a mi hermano menor, Lemnos. Así que he venido a devolverle el favor a cada uno de los suyos.
_ ¿Qué… qué hiciste? – estaba molesto Hari.
_ Maestro… - se escuchó una voz débil.
_ ¿Haret? – lloró Shiryu. – ¿Por qué has venido? ¿Por qué te has metido en esta guerra?
_ ¿Hice bien maestro? Luché por el bien de este mundo, por Atenea, estoy dando mi vida por ella…
El pobre niño de cabellera marrón clara y ojos verdes estaba botando sangre de la boca.
_ Ya no hables…
_ Pude… entregarme a una causa justa… moriré con honor, ¿verdad, maestro? Hice algo… Quiero que esté orgulloso de mí - fue sujetado por los brazos del dragón. – Maestro Shiryu, gracias… por… todo…
La mano de Haret de jirafa se acercaba hacia la cara de Shiryu, pero ante aquellas últimas palabras, dio un último fuerte respiro, donde se fue su postrero aliento.
_ No… - lloró Shiryu. - ¡Era sólo un niño Y LO MATASTE A SANGRE FRÍA, A GOLPES!
_ ¿¡Cómo pudiste, Cratos!? ¡El Dios Hefesto confío en ti al igual que todos nosotros!
_ Ya no me importa, sólo quiero venganza.
_ ¡La venganza nunca va a llevar a nada bueno!
_ ¿Eres tú quién me dice eso, Hari?
El caballero de Libra comenzó a encender su cosmoenergía con mucha furia.
_ Él era mi alumno… - la imagen del pequeño se venía a su mente. – No tenía mucho tiempo de ser un caballero, aún tenía mucho por vivir, por aprender…. ¡Y TÚ CORTASTE EL HILO DE SU VIDA! ¡VOY A MATARTE! ¡LOS CIEN DRAGONES DE ROZAN!
Aquel poder salió repleto de ira, botando a ambos herreros del fuego por los aires. Estos cayeron al suelo como costales.
_ Te mataría yo mismo, Cratos. Pero esta no es mi batalla. – le susurró el joven de rasgos árabes.
_ ¡No voy a parar hasta dejar tu cuerpo hecho trizas! – se paró adelante del herrero de la égida, el dragón. - ¡DRAGÓN NACIENTE!
_ ¡REFLEJO DE FORMACIÓN ESTELAR! – quiso devolver el ataque al caballero dorado.
Sin embargo, de inmediato éste sacó su escudo (la égida de la armadura de libra), para protegerse. Parecía que el mismo iba a destruirse, pero un cosmos misterioso descendió de los cielos, celestino. Era el dragón de la constelación que por años había protegido a Shiryu, se había conmovido y salió a socorrer a su defensa.
La cosmoenergía alrededor del escudo de libra se intensificó, pero no sólo eso, atrás de él podría vislumbrarse el alma de su antecesor, quien iracundo y decidido de la misma manera, transmitió su poder para colaborar con el guerrero.
Aquel reflejo del herrero del fuego, que había atacado directamente al dorado, estaba retrocediendo por la ímpetu de Shiryu.
_ ¡No puede ser!
_ ¡No es solo mi batalla, porque mi alma está con los seres que me aman y yo amo! ¡Sin embargo, tú, despreciable cobarde, arderás en el infierno totalmente solo, sin Dios que te dé su misericordia ni perdón porque hasta él no va a perdonarte tu pecado!
_ ¡No me importa morir, mi vida ha sido dedicada al igual que tú a proteger a la gente que amaba, incluso si este sea mi final, me llevé la sangre que deseaba!
_ ¡TÚ! ¡LA CÓLERA DEL DRAGÓN!
_ ¡DEFENSA LETAL! – la égida desapareció para formar un espiral de energía que incendió de luz todo.
El ataque de Cratos inmovilizó a Shiryu, por lo que no podía moverse, frustrado lo miró.
_ ¿¡Crees que tu técnica es más fuerte que mi voluntad!?
_ ¿De qué te sirve tu voluntad ahora? Sólo debo acercarme para matarte a golpes así como hice con tu alumno. – miró de reojo a su compañero de armas. – Después te mataré a ti, Hari.
_ Eres un traidor, no mereces llevar la armadura de nuestro Dios. No pienses que te perdonaré la vida después de esto.
_ Siempre has sido demasiado leal, me dan asco los guerreros sin personalidad como ustedes. Aunque posean su propia concepción de la justicia, siguen a un Dios con los ojos cerrados, cuando una persona inteligente vela por su propio beneficio.
_ ¿Velar por mi propio beneficio? – Shiryu comenzó a reírse.
_ ¿Estás delirando antes de morir?
_ ¿Qué tiene de honorable vivir egoístamente? ¿Cómo alguien puede ser feliz de esa manera? ¡Por eso tu hermano falleció, por seguir ese camino tú también vas a morir!
_ ¿Y puedo saber cómo piensas vencerme?
_ ¡Has Cometido Un Error!
_ ¿¡Qué dices!?
La imagen de Shura de Capricornio apareció al costado de Dohko de Libra, alterando a Cratos.
_ ¿¡Crees que me asustan las almas de dos muertos!?
_ Personas como tú, no merecen gastar oxígeno.
El caballero de Libra con mucha fuerza se sacó la protección de las extremidades de la armadura, quedando solo puesto con todo lo demás. Caminó decidido hacia él, agarrando la kopis griega que estaba atrás de la pierna dorada.
_ ¿Vas a atravesarme con una espada de oro?, ¿es un chiste?
_ ¡LA FURIA DEL DRAGÓN!
El tatuaje de la espalda de Shiryu, se incendió en color dorado, mientras el cosmos que lo rodeaba se intensificó. Entonces con la técnica que acababa de lanzar, fue hacia gran velocidad con la espada griega a clavar el estómago de su contrincante. Al ver esto, Cratos usó su éguida de protección para evitar la herida mortal, que venía del brazo izquierdo de Shiryu.
_ ¡DEFENSA LETAL! – contrarrestó el ataque del arma dorada.
_ ¡EXCALIBUR! – la espada heredada por Capricornio brotó del brazo derecho de Libra.
Esta técnica atravesó el cuerpo de Cratos, las almas de los antiguos caballeros de oro desaparecieron. El herrero de la éguida, botó sangre de la boca.
_ Hermano… - llegó a decir.
La expresión de odio de Shiryu desapareció.
_ ¿Lemnos, eres tú?
El guerrero del fuego cayó muerto en ese instante, el brazo de Shiryu estaba bañado en sangre.
_ "¿Qué es esta sensación vacía dentro de mí?" – se preguntó el dragón.
_ Hiciste lo correcto, aunque muchas veces sea muy doloroso de ejecutar. – dijo Hari.
De pronto un cometa de fuego pasó a través de ellos, sorprendiéndolos.
_ ¡Es una flecha de Paris! – se sorprendió el herrero del Shakram. – "Ese descuidado por poco atraviesa mi cabeza"
_ Contiene algo en ella.
_ "La energía unos corazones inocentes, fuerza divina y poder medicinal. Salven a la víctima de un deseo cegado de venganza." – dijo en voz alta Hari. - ¡Este es un mensaje del Dios Hefesto!
La tristeza era reflejada en el rostro del Dios.
_ Esto no es lo que había deseado, se ha ido de control… - sostuvo.
_ No sufras. – le cogió el hombro Helén. – Saldremos de esto, todos juntos, incluso la Diosa Atenea.
_ ¡Alto! – dijeron unos caballeros plateados.
_ No pasarán a la casa de Sagitario. – dijo Reda de Cuervo.
Reda cuyo cabello era rosa, pegándose al rubio, se paró enfrente de ellos. Junto a él, Spica de Mosca, de cabellera negra, una marca de nacimiento debajo del ojo y cara redonda; y June de Camaleón, de largos cabellos dorados y ojos azules.
_ ¡Somos los caballeros de la isla de Andrómeda, alumnos de Albiore de Cefeo!
_ El gran Albiore… - respondió Hefesto. – Conozco su historia.
_ No llegarán a la Diosa Atenea.
_ Lamento decirles que sólo quedamos cuatro herreros del fuego presentes, pero nuestro Dios tiene un pedido específico en la casa de Sagitario.
_ No deseo acabar con ellos, con que uno de nosotros llegué donde Atenea es suficiente.
_ Debo quedarme yo entonces, mi señor. – respondió Micenas.
_ Está bien.
_ ¡Alto! – botó humo el Dios Hefesto con su poder, dejándolos tosiendo y perdiéndolos de vista.
_ ¡Seiya de Sagitario! – se oyó un grito atemorizante en la casa del centauro.
