Los personajes, lugares y hechizos son propiedad de J.K Rowling a menos que se especifique lo contrario. Esta obra está finalizada y publicada en Wattpad bajo el user drarrymood


— ¿Has practicado todo lo que te enseñé? —dijo Draco la noche del jueves.

—Si Draco, no seas pesado. Ya me sé todo de memoria. Tú y Hermione pueden estar tranquilos. —respondió Harry bostezando.

Ludo Bagman al fin había accedido a hablar sobre la última prueba. Se trataba de un laberinto, en el cual los campeones debían sortear diferentes obstáculos para llegar a la meta y conseguir el premio. Bagman no dijo qué era el premio, pero había que ser muy tonto como para no saber a qué se refería.

Aun así, Draco estaba preocupado.

¿Qué estaba planeando Voldemort? ¿Cómo atacaría?

Lo más lógico es que atacara. No había hecho algún movimiento antes, y se suponía que esta era la oportunidad perfecta.

— ¿Draco?

— ¿Si?

Harry volvió a bostezar y se abrazó a Draco.

—Creo que podemos quedarnos aquí.

— ¿Qué?

—Vamos a dormir aquí, quiero que pasemos esta noche juntos.

Draco sonrió con picardía.

— ¿Así que pasaremos de nivel?

— ¿Eh?

Draco sonrió ampliamente y Harry le empujó suavemente con el hombro.

—Ya te dije que nada de nada hasta el matrimonio.

—Eso no decías la otra noche. ¿Te acuerdas? Encima mío, frotándote contra mí.

Harry se sonrojó.

—Pues esta noche sólo vamos a dormir.

—Aguafiestas.

Harry rio y le dio un beso rápido en la frente.

—Claro que puedes convencerme de otra cosa.

—Soy muy convincente. —dijo Draco sonriendo.

Harry tiró de él, haciendo que se levantara del sillón.

—Quita. Voy a ensayar una cosa que he estado practicando.

Harry sacó su varita, apuntó al sillón, y haciendo un complicado movimiento, lo convirtió en una cama pequeña.

Draco abrió mucho la boca. Estaba muy impresionado, puesto que Harry no había hablado en ningún momento. Un hechizo no verbal y de transformación compleja. Harry era increíble.

Harry parecía no creérselo y se aproximó a la cama, tocándola tímidamente. Cuando comprobó que era real y que funcionaba, saltó emocionado y rio alegremente.

— ¿Viste? No soy tan malo como todos piensan. Supongo que si mañana me ponen un sillón enfrente, podré convertirlo en cama. Bueno, la verdad no sé de qué serviría una cama en un laberinto, pero soñar es gratis ¿no? —Harry volvió a reír mientras miraba a la cama con ojos brillantes— Lo he leído en un libro de sexto año de Transformaciones. Quería algo más de comodidad en el aula y... ¡es que no puedo creerlo Draco! Te imaginas la cara que pondrá Hermione cuando le cuente que-

La perorata de Harry fue interrumpida por un Draco emocionado, quien le tumbó en la nueva cama y empezó a besarle con frenesí.

—Tengo el mejor novio del mundo. Un mago poderoso —decía Draco riendo mientras Harry se retorcía debajo de él, riendo también—. Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche y el pelo negro como una pizarra cuando anochece. Quisiera que fuera mío, porque es glorioso, el héroe que venció al Señor Tenebroso. —recitó Draco haciéndole cosquillas.

— ¡No Draco! —Harry estaba sofocado por la risa— ¡Déjame! Y olvídate de ese ridículo poema. No me avergüences.

Draco paró y miró a Harry con adoración.

— ¿Por qué? ¡Si todo es cierto!

Harry dejó de reír y sostuvo la cara de Draco entre sus manos.

—Porque mis ojos son sólo verdes, ¿qué cosa es eso de escabeche? —Harry movió la cabeza, divertido— Olvídate de lo de mi pelo, es ridículo. Y no soy glorioso... pero si soy tuyo.

Draco tragó duro y apoyó la cabeza en el pecho de Harry.

—Eso es lo más obvio.

—Y aún no he vencido a Voldemort.

— ¡Claro que lo hiciste!

—Sólo le debilité cuando bebé. Y ahora que lo pienso, yo no hice nada. ¡Por Merlín! ¿Qué puede hacer un bebé contra él? Mi madre fue la que... la que lo hizo. Fue su amor por mí. Dumbledore me lo explicó.

—Bueno, tienes que darte un poco de crédito. Seguramente Voldemort no quiso matarte porque eras un precioso bebé

—Lo único cierto de eso es que fui un precioso bebé.

Una pequeña pausa y los dos chicos rieron y rodaron por la cama, hasta acomodarse bien en ella.

—Esto es muy bizarro —dijo Harry—, riendo y celebrando una estúpida transformación, cuando mañana puedo morir en la última prueba.

La sonrisa de Draco desapareció instantáneamente. Rápidamente estuvo sobre Harry mirándole intensamente.

—Jamás vuelvas a decir eso, Harry. No vas a morir mañana, no lo permitiré... no te lo permitiré. Tienes que salir ileso de ahí, volver a mí y besarme y abrazarme. No toleraré algo diferente.

—Draco...

—Eres estupendo Harry, eres un mago asombroso. Tienes toda la capacidad para salir airoso de esa estúpida prueba. Tienes todo lo que necesitas para que ganes la prueba y me des el premio a mí. No te hace falta nada para que les des una patada en el culo a los demás, una patada en el culo al mismo Voldemort... a la misma Muerte. Eres mío y no te dejaré ir. No lo soportaría... no. Porque te quiero, y quiero que sigamos juntos por siempre, porque me he enamorado de ti y no pienso dejarte ir ahora que he alcanzado lo que me he propuesto desde mucho antes, que es estar a tu lado.

Draco jadeó, buscando el aire que se le había ido diciendo todo eso sin parar. Harry, debajo de él, tenía los ojos llorosos y una tonta sonrisa.

—Te odio, estúpido cabrón. —concluyó Draco simplemente.

Harry lloriqueó y enlazó sus brazos detrás del cuello de Draco para besarle fieramente. Draco no tardó en corresponder de igual manera.

—También te quiero Draco. Y volveré a ti. Lo juro. —dijo Harry después de parar por un poco de aire.

Draco ignoró ese retorcijón en el pecho y más bien le besó.

La noche transcurrió dando paso a un amanecer nublado, que con su tenue luz, iluminó a través de la ventana de un aula en desuso a dos jóvenes dormidos, enredados en un abrazo y acostados en una pequeña cama.

También iluminó el cuerpo rígido e inerte de Barty Crouch en un claro del Bosque Prohibido. No tenía signos de violencia; al parecer, una maldición asesina había acabado con él.