Capítulo 29

"All is for KiBum."

Mi vista era una completa niebla, me dolía la garganta producto del polvo absorbido. Tenía muy pocas fuerzas para siquiera levantarme. Y en realidad eso no era lo que me tenía preocupado.

Él había desaparecido entre esas sombras, entre ese manto gris cubriendo su más feroz ataque ante la persona que lo llenó de odio.

Cuando la nubla se disipó encontré a mi hermana unos metros más allá, tomando la mano de JinKi quién seguía inconsciente. Que se hallaba así por haberla salvado.

Una vez más me daba cuenta que SoDam era importante para él, tal vez mucho más de lo que nosotros podías percibir.

"¿Dónde estás KiBum?" me pregunté en medio de todas las ideas que rondaban mi cabeza. Para mí era muy injusto todo. Nuestros magos no debían estar heridos, TaeMin no debía ser un mago oscuro y WooHyun no debía estar muerto.

Él tenía mil y un razones para odiarme, inclusive para verme muerto. Entonces cuando menos lo esperé, su cuerpo cubrió al mío de un hechizo mortal. Fue demasiado perturbador.

-Jjong…- levanté la mirada, esa voz solo podía tener un propietario. Y efectivamente no me equivoqué.

Con dificultad me puse de pie, corriendo hacia él cuando mis piernas cogieron movimiento. Se me hacía demasiado eterno llegar a sus manos, lo sentía lejos de mí pero a la vez muy cerca.

Esos ojos rasgados y esa sonrisa resplandeciente golpearon contra mi realidad.

Sí, definitivamente era él. Mi hermoso y alguna vez prohibido KiBum.

Tomé su rostro, mirándolo fijamente con algunas lágrimas en mis ojos. Él era mi vida y el hecho de perderlo no lo hubiera podido soportar.

-Hermoso… - acaricié su mejilla- ¡mierda tuve tanto miedo de que te sucediera algo!-

-Soy Kim KiBum ¿lo recuerdas? – sonrió ligeramente- nadie puede matarme.

-Igual tuve miedo de no volver a ver esos hermosos ojos. –

-Jamás te librarás de mí, aún si quisieras hacerlo. – enredó sus brazos en mi cuello. – Te perseguiré hasta donde mis fuerzas me lo permitan. –

-Yo siempre estaré contigo, siempre. –

Lo besé lento, así como siempre amaba hacerlo. Sus labios eran deliciosos y nunca me cansaría de probarlos.

Nos separamos, sonriendo como dos idiotas en medio de un pueblo humano totalmente destruido.

Pues en sí no era un ambiente muy romántico. Sobre todo cuando teníamos magos heridos.

-¡Hyung! –

Giramos nuestras miradas, observando cómo se nos acercaba MinHo trayendo a TaeMin entre sus brazos probablemente desmayado.

Corrimos hacia él y recostamos a TaeMin en el suelo.

-¿Qué le pasó? – pregunté tocando la frente de mi dongsaeng notando una fuerte fiebre.

-No lo sé, se desmayó de la nada mientras intentaba hablar con él. –

Miré a KiBum, esos desmayos ya los conocíamos bien.

-Está en proceso de cambio, su mente sigue siendo la de un mago blanco, pero su sangre se infecta cada vez más. – KiBum tomó su mano. – Esto será difícil, aún es bastante joven. –

-Quiere decir que…. ¿Él no volverá a ser un mago blanco? – preguntó MinHo mirándonos.

-Lo siento, pero no. TaeMin no podrá ser más un mago blanco. –

La mirada de MinHo se plantó en nuestro menor. Reflejando confusión y a la vez tristeza.

Yo sabía muy bien cómo se sentía. Había pasado lo mismo con KiBum meses atrás. El simple hecho de tener un amor imposible es difícil de sobrellevar, pero tomando en cuenta que estuviste rogando por un poco de cariño que al final te llegó y ahora ya no está, es demasiado complicado.

-Debemos volver al castillo. – hablé levantándome del suelo. – Es mejor que pensemos con calma lo que pasará con TaeMin. –

-Está bien hyung… - respondió MinHo totalmente desganado.

-No te preocupes, encontraremos una solución para esto. – sonreí a medias avanzando hasta donde se encontraban mi hermana y JinKi metros más allá.

Cuando nuestro líder cobró el sentido pudimos volver al castillo. MinHo, con TaeMin en brazos, JinKi ayudado por SoDam y sorpresivamente los otros dos magos oscuros cargando el cuerpo de WooHyun.

Estábamos tan preocupados por el estado de TaeMin que ni siquiera tomamos en cuenta la destrucción de LeeTeuk y la rotunda victoria para nuestra congregación.

Todo había sucedido muy rápido y el tener a los demás oscuros en nuestro castillo nos tenía muy alertas. Aunque nuestro líder no parecía muy angustiado por su presencia.

-Quiero que prepares dos habitaciones para ellos. – habló JinKi a una de nuestras ama de llaves. – De ahora en adelante formarán parte de nuestra congregación. –

-¿Ah? – mi expresión no podía ser más obvia. Que ellos se quedaran estaba bien, pero ¿tenerlos como miembros siendo magos oscuros?

-TaeMin es un mago oscuro ahora, KiBum también lo es. Así que no me vengas con tu discurso barato Kim JongHyun. –

-¡Pero yo no he dicho nada! –

-Te conozco por eso te lo advierto. – mi líder me conocía demasiado bien. – Y… hablando de KiBum, ¿dónde está? –

Miré a mis lados dándome cuenta que efectivamente no estaba. Y era raro cuando poco tiempo antes habíamos estado juntos.

Salí corriendo del castillo, asustado por su repentina desaparición.

La batalla con LeeTeuk había sido reciente y que él ande por ahí solo era peligroso. Por más que fuera el mago más poderoso no aseguraba que no le harían daño.

Me detuve en la entrada, mirando de aquí para allá buscando si se encontraba cerca, pero no lo estaba y eso empezaba a desesperarme.

-¡JongHyun! -

Giré hacia dónde estaba el jardín de prácticas sorprendiéndome por ver a KiBum de pie en medio.

Corrí hacia él, deteniéndome al notar que lloraba y sujetaba fuertemente algo entre sus brazos envuelto con su propia capa negra.

-Amor…¿Por qué lloras? – avancé un poco más. – Estuve buscándote. –

-Tuve que…volver al mundo humano… - habló entre sollozos.

-¿Volver? ¿Para qué? –

-Es que… encontré algo camino aquí… - desvió la mirada.

-¿Qué cosa encontraste? – no respondió, solo apretó los labios. – Si no me dices no podré ayudarte. –

Me miró sollozando y quitó la capa que cubría ese "algo" entre sus brazos. Sorprendiéndome completamente al ver un bebé de tal vez unos dos años.

-¿De-de donde lo sacaste? – pregunté viéndolo más de cerca. – Debes regresarlo a sus padres. -

-Sus padres están muertos…TaeMin los mató. –

-De todas maneras. No podemos quedarnos con él. – me alejé unos pasos dándole la espalda.

-¿Por qué no? Es huérfano y… -

-¡PORQUE ES UN HUMANO KIBUM! – grité mirándolo.

El bebé comenzó a llorar a causa de lo que hice. KiBum no dijo nada, solo se quedó intentando calmarlo.

Tal vez no debía haberle gritado, pero tener un pequeño humano entre nosotros no era bueno. Por más que sus padres estuvieran muertos él no pertenecía a nuestro mundo.

Sería difícil criar un bebé que no tuviera magia en sus genes.

-Dámelo. –

Volteé y me encontré con JinKi, dirigiéndose a KiBum y pidiéndole que le entregue el niño.

-Hyung por favor… - habló él sujetando al bebé con más fuerza. – por favor déjame conservarlo.

-Escuché que dijiste que TaeMin mató a sus padres ¿no? Pues entonces es él quién debe hacerse responsable. –

-Él aún está inconsciente… yo puedo cuidarlo… -

-No KiBum. No es correcto. – JinKi tomó en sus brazos al niño. – Perdóname, pero creo que es lo mejor para ti. – sonrió a medias y se marchó.

Miré hacia KiBum, estaba sollozando con la mirada fija en el suelo.

-Anda… ven y dime "te lo dije" – habló bajito.

-No lo haré. – caminé hacia él. – Ven KiBum… - tomé su mano y lo abracé fuerte. Guiando su cabeza a mi pecho.

-Yo quería conservarlo. –

-Lo sé, pero JinKi tiene razón, no es correcto. – acaricié su cabello y él se separó sin soltar mis manos.

-Quiero tener un bebé JongHyun, uno de los dos. –

-Lo tendremos. – me acerqué a sus labios dejando un pequeño beso. – Tendremos todos los que tú quieras ¿sí? Pero ya no llores. –

-Lo siento, pero …aún sigo sensible por lo de WooHyun… - picotee sus labios nuevamente. – Además, TaeMin no podrá con el niño estando en ese estado. –

-Tiene a MinHo, sé que podrán criarlo bien. – acaricié su mejilla suavemente y él asintió – Entremos al castillo, quiero que descanses. –

Tomé su mano, sin antes dejar un beso en esos labios que tanto me gustaban. Me dedicó una sonrisa y caminamos rumbo a nuestra habitación.

La noche había llegado adornando el cielo de hermosas estrellas. Aunque no lo eran tanto como el hombrecito que tenía a mi lado, durmiendo tranquilamente.

Miré el cielo por la ventana una vez más y me incliné hacia KiBum, dejando un beso en su frente y dejándolo dormir.

Se veía tan tierno de esa manera. Con su nariz rojiza producto del llanto derramado horas antes, y sus labios entreabiertos dejando escapar un suave aroma a menta. En una simple palabra, mi KiBum era PERFECTO.

Salí de la habitación tratando de no hacer ruido, y caminé por los pasadizos hacia la biblioteca de JinKi.

Llegué a la entrada y toqué la puerta. No tardó mucho en abrirme e invitarme a entrar.

-Siéntate.- me ordenó.

-Gracias. Supongo que ya sabes para qué vine. –

-Sí, y déjame decirte que antes de tomar cualquier decisión debo advertirte algunas cosas.-

-Te escucho. –

-Volverte inmortal es demasiado riesgoso. – asentí. – En el caso que logres sobrevivir, puede que demores hasta 10 años en convertirte totalmente. Esto quiere decir que durante ese tiempo permanecerás "dormido". –

-Igual quiero hacerlo. –

-¿Vas a dejar a KiBum solo por 10 años? –

-No estará solo, te tiene a ti y a los demás magos. –

-Sabes que él no lo aceptará que lo hagas.–

-No tiene por qué saberlo. –

-JongHyun estás siendo egoísta ¿sabes?-

-¿Egoísta? Lo único que quiero es permanecer con la persona que amo durante siglos. Y si tengo que separarme de él por un tiempo entonces lo haré. –

-Eres mi mejor amigo, pero antes que eso soy el hermano de KiBum. –

-Entonces, ¿No vas a ayudarme? –

-Lo haré, pero con una condición. –

-¿Cuál? –

-Esperarás hasta el cumpleaños número 25 de KiBum. Luego de eso plantearemos las cosas. –

-Está bien. –

-Hasta entonces, te pido que ames mucho a mi hermano. De lo contrario te la verás conmigo. –

-Lo que más hago en éste mundo es amarlo. No te preocupes. – suspiré levantándome de la silla. – Por otro lado, espero lo mismo de ti con mi hermana. –

-Me casaré con SoDam antes de lo que piensas. – sonrió retándome.

-¿AH? ¡JAMÁS HABLÉ DE MATRIMONIO! ¡ERES UN PERVERTIDO QUE QUIERE ACOSTARSE CON MI HERMANA! –

-¿YO PERVERTIDO? ¡TU EMBARAZASTE A MI HERMANO! –

-¡PORQUE ES MI NOVIO Y LO AMO! –

-¡YO TAMBIÉN AMO A SODAM! –

-Oigan podrían dejar de gritar. –

Miramos frente a nosotros y allí se encontraba mi hermana. De pie frente a nosotros con los brazos cruzados.

-Los demás intentamos dormir ¿si? – habló avanzando hacia JinKi.

-Lo siento. – se disculpó él. – Estábamos hablando de algo tonto y se salió de control. – tomó su mano y empezó a acariciarla ignorando por completo mi presencia.

-Bueno, está bien. – ella le sonrió. – Ya es tarde y deberías descansar. –

-¡SoDam! – grité. - ¡YO SIGO AQUÍ DEJEN DE COQUETEAR! –

-Nadie está coqueteando JongHyun, mejor vete a dormir. – habló JinKi.

-Pff! Los dejaré, pero los estaré vigilando. –

Salí de la biblioteca, luchando contra mis demonios internos. Sí, estaba celoso. Y no es para menos si estábamos hablando de mi hermana.

Volví a mi habitación aún molesto por esas escenitas entre SoDam y JinKi, pero el hecho de encontrar a un hermoso gatito sobre mi cama, sin camiseta y con los bóxers que tanto me gustaban, era imposible no olvidarme de lo demás.

-Jjonggie dijiste que haríamos un bebé. – habló seductoramente gateando por sobre la cama.

-Sa…sabes que amo esos bóxers KiBum, no me hagas parecer un débil. –

-Mmm… pues… - bajó de la cama y caminó hacia mí. - …supongo que volveré a dormir. –

-¡NO! – exclamé tomando su mano. – ¡Quiero estar dentro de ti toda la noche! –

-Uy… ya empezaste a hablar sucio… - sonrió de lado. – Y a mí me encanta que lo hagas… -

Me besó deseoso, enredando sus brazos alrededor de mi cuello y colgándose de mi cintura con sus piernas. Mientras que poco a poco nos perdíamos en nuestra irrompible burbuja de pasión.

Amaba esas pocas veces en que KiBum perdía los estribos con tal de salir de la rutina. Y yo aceptaba gustoso en hacerlo mío las veces que fueran.

Esa noche, como muchas otras, hicimos el amor. De una u otra forma debíamos celebrar nuestra victoria, y que mejor manera que practicando "mil y un maneras de concebir un bebé".