Holiwis~ Mis queridos lectores, vine ya con un capitulo lo más rápido que podía. Espero que sea de su agrado y en verdad, EN VERDAD, muchas gracias por sus reviews, LOS APRECIO MUUUUUUCHOOOO.
DISCLAIMER: Naruto no me pertenece, lo único mío es la historia y los posibles personajes que pueden aparecer.
Capítulo 26: Decisión
— ¡¿Qué?!
El grito de Suigetsu resonó por la cueva alertando a todos los presentes quienes esperaban que nadie de fuera los haya escuchado.
— ¡¿Ese ninja eras tú?! ¡¿Tú eres el espía de Kumogakure?!
El tono de incredulidad e indignación eran palpables en la voz del peliblanco, sin embargo, los demás estaban más preocupados por los ruidos innecesarios que estaba haciendo el chico que por sus expresiones; bueno, rectificando, solo tres de ellos, Sasuke Uchiha solo se mantenía con su expresión que simulaba indiferencia pero que escuchaba atentamente todo lo que decían los demás.
— ¡Suigetsu, guarda silencio! — exclamo en tono bajo la peliazul. — No hay necesidad de que grites para comunicarte con nosotros, sabes. — murmuro sarcástica, rodando sus ojos.
— P-Pe-Pero… ¿Por qué no nos dijiste nada en ese momento? Creíamos que te habíamos perdido, que estabas muerta, que ya no te volveríamos a ver más. — la voz del chico cada vez sonaba más melancólica estrujando el corazón de la chica quien solo pudo verlo con culpabilidad. — Pasamos por muchas cosas mientras no estuviste, fue muy difícil para nosotros seguir sabiendo que estabas muerta.
Hinata sin aguantarlo más, lo abrazo contra su pecho fuertemente. En ningún momento tuvo la intención de que los chicos pensaran eso de ella, fue algo que surgió por culpa de un ser que quería tener a todos en la palma de su mano dispuestos a ser manipulables a su antojo. No obstante, ella no dejaría que Hebi o Taka, ninguno de ellos, caiga en manos de ese ninja tan despreciable. Se encargaría de protegerlos y encaminarlos a las acciones que, por peso propio de cada uno, deben decidir tomar. Suigetsu le devolvió el abrazo sin querer soltarla por ningún instante, teniendo el miedo presente de que al hacerlo, podía desvanecerse como el humo.
— Tranquilo. — susurro en su oído con la esperanza de calmarlo; cuando pareció estar de nuevo más relajado, la peliazul se separó lentamente de el para luego regalarle una sonrisa que fue correspondida por el otro.
La que fue la única chica de Hebi se alejó un poco de los tres chicos, manteniendo una prudente distancia para lo que estaba a punto de anunciar. Miro a cada uno detenidamente con decisión en sus ojos.
— Sé que tal vez suene a excusa lo que voy a decir pero… — mordió su labio inferior tomando una pequeña pausa para continuar. — No tenía ningún conocimiento de que mi estado había sido notificado como fallecida, pensé que el maldito ese les diría otra cosa. Desde que lo conocí siempre me dio un mal presentimiento, pero supongo que en ese momento de entre tanta exaltación inconscientemente confié en él. — bajo la cabeza rehuyendo la mirada de ellos. No quería admitir su error, no quería que la vieran así. Siempre quiso mostrar su faceta de fuerte, de que nada podría contra ella. — Me pareció extraño que no me dejara verlos antes de partir, pero no le tome mucha importancia. — una mueca cargada de ironía cruzo por sus labios. — Y todo termino así, no creí que fuera a ser tan perjudicial.
Un suspiro escapo de los labios de la chica y nadie dijo nada. Todos se quedaron en silencio como si estuvieran analizando todo lo que estaba pasando y lo que la peliazul decía a cada instante. Juugo y Suigetsu se mantenían cerca uno del otro mientras la miraban con las palabras atascadas en sus gargantas. Karin siguió sentada en el frío suelo sin sentirse incluida en lo más mínimo desde que la chica apareció con los demás integrantes de Taka, en todo el rato se la paso con la cara escondida entre sus piernas sin saber cómo reaccionar. No miraba a nadie y, sobre todo, trataba de no acercarse ni una pisca a Sasuke; después de lo que hizo para herir a Danzo a costa de ella, no quería estar en el mismo lugar que él. Y el último de los Uchiha se encontraba recluido en las sombras también sin cruzar mirada con la chica, se sentía traicionado por ella, a pesar de haber escuchado esa explicación.
— En fin, lo hecho está hecho y ya no se puede hacer nada más. — las palabras de la ex-heredera Hyuuga llamo la atención de los demás; sin embargo, estas causaron cierto enojo en el azabache por la ligereza en la que las dijo y ese tono que para él sonó como despreocupado. — Según lo que me informaron, Madara tenía un cuerpo igual a mí por si alguno de ustedes quería confirmar que yo estaba muerta. Pero, según, ninguno de ustedes quiso verlo. — los tres chicos miraron con sorpresa a la chica, ¿De dónde se había enterado? ¿Quién le había dicho? — Madara parece tener muy bien planeado sus movimientos. Y, en efecto, sabe utilizar todas las situaciones a su favor, se siente como ser controlado por un marionetista.
Formo una mueca de disconformidad.
— Ahora equipo Taka, necesito pedirles algo a cada uno de ustedes. — el nombrado equipo miraban con atención a la chica pensando en que podría ella pedirles. — Esto es solo si aceptan aunque en verdad me gustaría que todos me apoyaran. — una sonrisa melancólica cruzo por sus labios. — Es algo en lo que estuve pensando, una persona y yo lo habíamos considero por los hechos acontecidos recientemente. Suigetsu y Juugo ya saben esto, pero ustedes, Karin y Sasuke, no lo saben. — tomo una bocanada de aire. — Madara le ha declarado la guerra a todas las naciones ninjas y yo quiero detenerlo.
Todos miraron con sorpresa a la chica sin saber que decir, ¿Detenerlo? ¿Detener la guerra? Hinata miro atentamente cada expresión en los rostros de los chicos y no le sorprendía en lo más mínimo que se encontraran estupefactos.
— La guerra está diseñada para obtener al Kyuubi y al Hachibi, es decir a Killer Bee y a Naruto, conozco el plan de ese sujeto gracias a alguien. Sabemos que quiere hacer y algunas medidas que tomara, si actuamos a tiempo podremos detener esto. Esta guerra solo es algo insólito, sin gracia y egoísta que alguien quiere hacer para obtener algo que no equivaldrá a todas las vidas que se perderán. Es doloroso perder personas preciadas, quiero evitar eso. Es obvio que yo sola no puedo hacerlo, necesito la ayuda de más ninjas. Sin embargo, no puedo recurrir a las naciones ninjas, por ahora se desconoce que estoy viva solo lo saben el equipo siete pronto Konoha se enterara, eso es seguro; pero, a pesar de todo, no creo que contemos con la ayuda de ellos, es decir, están en el libro bingo, no creo que solo sea Sasuke como he escuchado por ahí. Esto es algo que tenemos que hacer por nuestros propios medios, bueno, en tal caso de que se unan a mí. Ya tengo a alguien más pensado. — la peliazul hablaba sin tomar ningún descanso, ayudando poco a que los demás presentes procesaran la información. — Pero creo que hacer esto es algo que puede ayudar a reivindicarnos, sobre todo con Kumogakure. Creo que esto puede ayudar a disminuir los cargos que seguro tendremos sobre nosotros. Llámenlo una redención. Entonces, ¿Qué deciden?
Cada uno miraba con diversas emociones a la chica ante sus palabras. Suigetsu mostraba desconcierto e indecisión, quería apoyar a la chica pero a él le daba igual si se encontraba en el libro bingo como un ninja criminal, no le afectaba ese hecho. Tal vez sí en que muchos ninjas fuertes estarían tras él y no tendría tanta libertad como antes, pero eso podía arreglarlo de algún modo. Pero, quitando ese hecho, Hinata sin duda seguiría su plan y había muchas probabilidades de que muriera en el intento. ¡No podía dejar que eso pasara! Ahora la tenían con ellos, no dejarían que se separara de su grupo otra vez. Miro de soslayo a Juugo y juntos asintieron casi imperceptiblemente la cabeza, siendo solo notado por Karin, quien al escuchar la pregunta de la peliazul levanto su cabeza con la incredulidad marcada en su rostro. Una mueca cargada de amargura se formó en su rostro. Se sentía desplazada otra vez, como si ya con la llegada de la chica, no fuera necesaria en ese grupo, como si ya no pudiera conectar con ellos.
— Nosotros aceptamos. — exclamó, señalándose a sí mismo con el dedo y después al pelinaranja quien movió la cabeza mostrando su aprobación. Hinata sonrió con agradecimiento a los chicos. — Definitivamente te ayudaremos, no dejaremos que nada más te pase.
La chica entrecerró los ojos ante lo último y les lanzo una mirada dura a los dos chicos.
— Si solo quieren unirse a mí solo por mi bienestar, es mejor que no lo hagan. Yo no espero que tomen esta decisión solo para "mantenerme a salvo" o que se yo. — hizo comillas con sus dedos, su mirar se endureció más. — Les estoy proponiendo esto porque quiero que piensen en su futuro, en los pros y contras de las decisiones que tienen que tomar. No quiero que me sigan en esto solo por mí, quiero que lo hagan por ustedes, después de todo, sus vidas también están en riesgo. No solo la mía.
Suigetsu reaccionó con sorpresa ante las palabras de la chica. No creía que ella fuera a rechazarlo solo por pensar en que quería que ella estuviera a salvo. Apretó los puños. Sabía que la chica era un poco orgullosa y que eso definitivamente podía haberla herido un poco, pero él solo pensaba en su bienestar ¿Tan mala era la decisión que acabo de tomar? Negó con la cabeza. No. Lo estaba malinterpretando, lo estaba viendo de otra manera, no de la que quería la portadora del Byakugan. Solo debía tomar las cartas y torcerlas a su favor.
— Acepto que en parte lo pensé por ti, pero ya me di cuenta que olvidaste el motivo por el cual desde un momento seguí estando en Hebi.
La chica forzó a su mente a recordar aquellos días en los que apenas estaban comenzando a formar el grupo. Si su memoria no le fallaba, ocurrió después de que lograran convencer a Juugo de unirse a su grupo.
— Uno de los siete espadachines de la niebla, Hoshigaki Kisame, es el compañero de Uchiha Itachi, y quiero para mí su gran espada, Samehada.
— Creo… que ya lo recuerdo.
— La última vez que me encontré con él no pude hacerlo, pero ahora, sin duda la obtendré. En algún momento me topare con él, después de todo el pertenece a Akatsuki y nosotros vamos en contra de ellos.
La peliazul noto en su mirada la determinación para con su meta así que supo que no le estaba mintiendo.
— Sin embargo, en estos momentos estas sin espada y el Kenjutsu es tu especialidad. Más adelante veremos cómo arreglar eso.
Hinata dirigió su mirada a Juugo esperando una respuesta de parte de este.
— Yo no tengo un motivo como el de Suigetsu, solo no quiero separarme de ustedes. Sin importar para donde vayan quiero estar con ustedes. Solo eso.
La chica asintió soltando un pequeño suspiro. Esa razón le pareció un poco ¿inesperada? No sabía cómo catalogarla pero sin duda la conmovió un poco. Se sentía un poco orgullosa también, Juugo se estaba abriendo a las personas, ya no parecía solo querer estar conectado con Sasuke y solo ver por él; ahora, también tomaba en cuenta a los demás.
Eso, en verdad, es un avance muy significativo. Aunque, no estoy segura de que arriesgue su vida por eso, pero no puedo ni debo entrometerme. Esa es su decisión. Eso fue lo que pensó Hinata pero lo que no sabía es que Juugo también tenía más razones ocultas y la que más predominaba era que quería escucharla a ella hablar más de Kimimaro. La última vez que platicaron sobre él, ella no termino de contarle todo, o eso era lo que presentía. Quería escuchar de la chica todo lo que sabía sobre él.
— Está bien, Juugo.
Suigetsu y el aludido con discreción compartieron una mirada cómplice.
— Ahora solo quedan ustedes dos: Sasuke, Karin.
La pelirroja nada más escucho su nombre se encogió más en su lugar, enterrándose profundamente entre sus piernas buscando desaparecer de ese lugar mientras que Sasuke tuvo una reacción distinta dándole la espalda a todos ellos, extrañando un poco a los otros dos chicos. Karin solo estaba cuestionándose, ¿Por qué estaba preguntando por ella? ¿Por qué simplemente no la dejaba ahí? Ella ya no pertenecía al grupo que formarían ahora, ya no sentía las conexiones con todos ellos. Ahora la única chica que merecía la atención de los chicos era Hinata. Después de todo, a ella solo la incluyeron porque se suponía que su antigua némesis estaba muerta y solo estaban buscando un reemplazo. Ahora que ella estaba allí, ¿En que pintaba ella? ¿Qué papel desempeñaría? ¿Acaso de verdad podía ser de ayuda? No creía que su presencia fuera necesaria. Además, no podía olvidar lo que había hecho Sasuke, eso simplemente había destruido por completo la confianza que pudo haber tenido en él. Ya no lo respetaba, no lo veía como un líder que también se preocupaba por sus miembros como lo demostró en la lucha de ellos contra Killer B. ahora solo lo veía como un maniático que solo velaba por sus intereses y nada más.
Se abrazó con más fuerza al ver que ninguno despegaba su vista de ella. Sentía la expectación en la mirada de tres de ellos, estaba segura que Sasuke simplemente la estaba ignorando como venía haciendo desde que despertó en esa cueva. Sin embargo, él le daba igual. No podía pensar en aceptar la oferta de Hinata, ¡Ella solo quería irse de ahí para que dejaran de molestarla! El recuerdo del azabache lastimándola en su pecho con su naturaleza chakra se mantenía a fuego en su mente. Y si ese chico, lo cual era obvio, decidía estar con la chica, preferiría no unírsele. A pesar de que Hinata había dicho que si la volvía a lastimar desaparecería de su vista, ella, como había pensado, no podía confiar en él. ¡No podía hacerlo!
Hinata pareció darse cuenta del conflicto mental que poseía la pelirroja y, sin dudarlo un instante, decidió intervenir.
— Karin, puede que piense que no eres necesaria, pero créeme cuando te digo tu eres tan importante para este grupo como cada uno de nosotros.
— N-No puedo pensar en eso. — tartamudeo aun sin querer mostrar su cara. — Para ellos solo fui un reemplazo de tu puesto, solo me necesitaban porque no estabas tú. — lentamente se empezaron a escuchar unos sollozos provenientes de la chica que gradualmente pasaron a ser lagrimas corriendo por sus mejillas.
— No deberías menospreciarte así. Estoy segura que Suigetsu y Juugo te aprecian, a su manera pero lo hacen. — Hinata les dio una mirada esperando que afirmaran lo que ella estaba diciendo y estos, ante lo repentino de la situación, solo pudieron asentir con la cabeza, algo que por obviedad no pudo ser percibido por la pelirroja. — Sé que tal vez la actitud de Sasuke no fueron las mejores, ni hablar de sus acciones. No obstante, no deberías solo centrarte en lo negativo de la situación, estoy segura que pasaste momentos con ellos, momentos que te hicieron sentir bien con ellos mismos.
Mientras hablaba la chica lentamente se acercaba a la poseedora del ojo de la mente de Kagura, cuando estuvo frente a esta se arrodillo, separo la cabeza de la chica de sus piernas levantándola para que la mirara a los ojos y la abrazo.
— En el pasado sé que tuvimos nuestros roces, nuestras diferencias más marcadas, hasta luchamos y nos insultamos. — una pequeña risita broto de sus labios al recordar todo eso, sobresaltando a la pelirroja quien también le miro con extrañeza. — Pero, sé que ayudaste a los chicos y te lo agradezco. Quizás no hubiera podido seguir viviendo si no fuera por tu ayuda, eras la ninja médico de Taka, después de todo.
Hinata le regalo una sonrisa tratando de brindarle confort, pero contrario a lo que esperaba la chica solo desvió la miraba rehuyendo completamente de ella.
— Karin, la verdad no te estoy obligando ni nada, tampoco quiero sonar como si te estuviera insistiendo pero necesito saber si puedes seguir o no. No te preocupes por Sasuke, él no volverá a herir a ningún miembro. — le lanzo una mirada cargada de advertencia al azabache
— ¿Qué Sasuke hizo qué?
La pregunta de Suigetsu tomó por sorpresa a los demás quienes giraron hacia él. La peliazul soltó un suspiro sin despegar sus ojos del chico.
— No deberías preocuparte por eso, es algo que ya hemos arreglado.
Hinata quería evitar por todos los medios que Suigetsu se enterara, el chico podría no tener una reacción muy buena ante lo acontecido. Eso solo generaría más problemas y, por ahora, solo podía lidiar con la situación de la próxima guerra ninja.
— ¡Pero…! — Suigetsu protesto con la intención de seguir insistiendo hasta que fuera informado de lo que había pasado. Sin embargo, fue cortado por las palabras de la chica.
— Por favor, Suigetsu, no es tiempo para eso. Si quieres… más adelante te lo explico, ahora no.
El peliblanco apretó los labios disconforme pero asintió ante la petición de la chica.
— Gracias. — murmuro, regalándole una sonrisa. — Necesito una respuesta urgente, Karin.
La aludida se mordió el labio inferior sin saber que decir. No estaba segura si aceptar o no, antes podía jurar que estaba dispuesta a negarse pero con las palabras de la chica ya no sabía que decir. Y solo quizás, por su mente, la opción de quedarse con ellos estaba ganando, porque a pesar de todo, tenía más ventaja en un grupo como ellos que estando en solitario. Poseía más chances de vivir, no obstante, algo le hacía reprimirse y era la obvia presencia del azabache. Él… le intimidaba mucho. De solo recordar esa expresión que tenía en su rostro antes de atacarla la estremecía de pies a cabeza. En ese momento pudo sentir un aura enteramente maligna y oscura consumiendo por completo el ser del chico, pero ahora, parecía haber menguado gratamente. Solo podía decir que la razón debía ser la chica de ojos opalinos. No encontraba otra manera. Así que decidió algo, quería ver que tanto podía influir ella en todos ellos, como se involucraba, como los manejaba, como compartía con los chicos y, resaltando, como lidiaría con todo lo que carga y representa Sasuke Uchiha.
Ese chico que parecía no querer desprenderse de la oscuridad y profundamente de la soledad.
Karin dirigió sus ojos a unos opacos mirándolos con fijeza y determinación. No se iba a arrepentir de su decisión, tal vez dude, pero sabía que algo… algo podía surgir de todo aquello. Lo haría aunque su vida esté en riesgo.
— Aceptare. Me uniré a este grupo.
Un suspiro de alivio broto de los labios de la chica. Repentinamente, abrazo a la chica agradeciéndole en un susurro directamente en su oído.
Ahora solo quedaba el hueso más duro de roer.
Uchiha Sasuke.
El equipo Kakashi en su recorrido de regreso a Konoha se reunieron de nuevo con Kiba, Rock Lee, Sai y Yamato. Todos con un mismo destino. Naruto seguía llevando en su espalda a la chica de cabellos rosas que, a pesar de haber llevado un largo tiempo fuera del genjutsu, aún no se había recuperado completamente. Por eso, en esos momentos se encontraba descansando con la intención de recuperar energía y además evitar tensiones innecesarias por sus problemas con su corazón. Naruto y Kakashi no habían mencionado nada a Kiba de que Hinata estaba viva, más por petición del ninja que copia que por Naruto no querer hacerlo o no darle la importancia necesaria. Kakashi creía que eso solo podía perturbar el ninja canino que, sin duda, para querer comprobarlo, no dudaría en regresar para buscar a la chica Hyuuga que se creía muerta pero en realidad estaba viva. Algo que todavía no lograba comprender. Sin embargo, prefirió dejar eso de lado y concentrarse en, ahora, el acontecimiento que sin duda revolucionaria por completo a todas las naciones: La Cuarta Gran Guerra Ninja. El solo hecho de pensar en ella y todo lo que sucedería le producía un estremecimiento por completo. No cabía duda que se perderían muchas vidas y sería una catástrofe si Madara iría en contra de todas las naciones y, para agregar, estaba el hecho de que las aldeas no parecían llevarse bien unas con otras a excepción de Suna y Konoha. No obstante, si querían sobrevivir debían dejar todas sus diferencias de lado para formar un gran bando en contra de Akatsuki. Cuando llegaron a la aldea oculta entre las hojas, al grupo se le fue notificado que Tsunade ya había despertado y en esos momentos se encontraba dando órdenes para la reconstrucción de Konoha. Naruto no dudo ni un instante en ir hacia donde les habían dicho que se encontraba la Hokage, siendo seguidos por instinto por Yamato, Sai y Rock Lee. Kakashi miro con intriga a Kiba, por lo general, él actuaria sin mediar y seguiría a los demás pero contrario solo se quedó ahí con una expresión solitaria en el rostro. Kakashi imagino que estaba pensando en su antigua compañera, aquella que creía que había perdido pero en realidad no era así. Quería decirle la verdad ahora que se encontraban ahí en la aldea, pero era mejor decírselo a todo el equipo ocho junto con Neji.
— Kiba, ve por Shino y Neji. Tenemos algo que decirles, nos encontraremos en donde se encuentra Tsunade-sama.
El castaño asintió confuso por la petición del Jonin, pero no puso peros. Intuía que era algo importante así que lo mejor era no retrasarlo más, además de que sentía que tenía que ver con la ex-heredera de los Hyuuga.
Tal vez ya tienen información sobre quien fue que asesino a Hinata.
Y solo con ese pensamiento emprendió a buscar a Shino de quien estaba seguro se encontraba en la antigua zona de entrenamiento del equipo ocho y con Neji no debía pensarlo mucho porque, según se había enterado, después de la muerte de Hinata ahora como sucesora del clan Hyuuga solo tenían a Hanabi a quien Neji se encontraba entrenando para volverla más fuerte y acta para el papel. Acción que fue pedida por el propio patriarca del clan, Hiashi, quien en esos momentos con la destrucción de Konoha y lo sucedido con la que era su hija mayor, se encontraba ocupado. Solo le tomo unos minutos encontrarse con el Aburame quien al sentir su presencia gracias a los insectos, giro en su dirección mirándolo con seriedad esperando que hablara.
— Kakashi-sensei nos llama. — Shino asintió sin preguntar más siguiéndolo en su recorrido.
En el camino hacia el complejo Hyuuga ninguno de los dos dijo palabra alguna. Lo único que había era ese incomodo silencio lleno de pesar que siempre se formaba cuando se encontraban. Ni siquiera Shino le pregunto porque se dirigían hacia el clan Hyuuga si el detectaba el chakra de Kakashi en otra dirección, mas él pensó que alguna razón debía de haber y cuando el castaño entro durando solo por unos minutos para después regresar con Neji entendió que no fue el único solicitado. Y el hecho de que estuvieran los tres, para ellos, solo podía significar una cosa: está relacionado con Hinata.
Los tres emprendieron hacia donde sintieron la presencia de la Hokage junto con los demás. Tanta era la ansiedad que sentían, que se dirigieron hacia allá con mucha velocidad, impacientes de lo que sea que fueran a comunicarles. En el momento que arribaron, notaron como todas las miradas recaían sobre ellos, pero eso poco les importo.
Tsunade parecía tener una expresión de enojo, pero en cuanto más se acercaron advirtieron que solo era seriedad. Kiba percibió que Sakura no se encontraba ahí, seguramente se la habían llevado al improvisado hospital, después de todo, el estado de salud de la chica no era el mejor y ella realizo un gran esfuerzo al irse de Konoha hacia el País del Hierro para detener a Naruto, fracasando en el intento, pasando después como objetivo a asesinar a Sasuke Uchiha, donde también fracaso.
— Al fin, llegaron. — reprendió en tono duro. Tsunade parecía no encontrarse bien. — Síganme.
Todos los ninjas que anteriormente estuvieron en el País del Hierro junto con Shino y Neji acataron la orden implícita en la voz de la mujer. Esta los guio hacia la casa de campaña donde había despertado. Adentro se encontraron con Shizune quien estaba depositando una gran bandeja de comida en una pequeña mesa que se encontraba en el centro.
— Todos siéntense. Shizune tu igual. — empezó a ordenar sentándose frente a la bandeja y apartándola disimuladamente de los demás para que nadie tocara sus alimentos. Todavía necesitaba recuperar toda su energía. — Kakashi empieza. — comenzó a comer, dirigiéndole una mirada expectante.
El ninja que copia asintió contándole todo lo que había pasado en la Reunión de los Cinco Kages sin omitir ningún detalle. Algunos chicos escuchaban con atención lo que el Jonin relataba mientras que otros al saber ciertos detalles solo atrapaban la historia por el aire. Tsunade y Shizune se encontraban completamente concentradas analizando cada palabra del peliblanco. Por ahora, no habían encontrado mucho problema más allá de la invasión de cierto azabache a la reunión. Algo que hizo morder con fuerza el onigiri que estaba masticando en ese momento. Ese Uchiha siempre le ocasionaba problemas, parecía que la única forma de que se quedara quieto era encerrándolo en alguna lejana y remota celda. Cuando llego la parte en que Kakashi tuvo que salvar a Sakura de morir a manos de Sasuke, una pesada atmosfera se formó en el grupo mientras Naruto pareció encogerse en su lugar. Después como dejo a Sakura con una chica pelirroja que habían encontrado que resulto ser integrante del equipo que estaba liderando el último integrante vivo del clan Uchiha donde luego esa chica desapareció ya que Sakura había estado envuelta en un genjutsu. La mayoría miraron extrañados ese hecho ya que se sabía que Sakura era buena disipando genjutsus.
— Mas adelante les contare sobre eso.
Muchas cabezas asintieron.
Siguió relatando hasta el punto donde Naruto tuvo que salvarlo a él de morir por obra del azabache. Tsunade ya se encontraba más enojada en ese punto casi destruyendo la mesa donde reposaba la comida que debería ingerir si no fuera porque su mano derecha, Shizune, previo que algo así podía suceder, deteniendo la mano de la mujer antes de quebrarla significativamente. Kakashi ignoro ese hecho y continúo con su relato, ya iba por la parte en la que Naruto se había lanzado a atacar al azabache y este también había reaccionado de la misma manera.
— Pero alguien se interpuso entre los dos, evitando que se mataran entre ellos y al mismo tiempo logrando que esos ataques no le afectaran.
Todos en ese punto miraban con atención al ninja que copia. Incluso Naruto lo hacía a pesar de ya saber esa parte de la historia porque él se encontraba presente. Kakashi podía percibir la intriga y curiosidad de todos menos del rubio por saber quién había sido esa persona.
— ¿Pero quién pudo…?
Shizune fue interrumpida por la voz de Kakashi.
— Alguien que creíamos muerta. — todos esperaban expectantes el nombre de esa persona. — Hinata Hyuuga.
La sorpresa ante la noticia se hizo visiblemente obvia en la expresión de todos ahí. No podían creer que la chica todavía se encontraba viva y es que… ¿Cómo? Si hasta el mismo miembro de Akatsuki lo había dicho, ¿Acaso les había mentido? ¿Acaso era parte de un plan o algo?
Los dos integrantes del equipo ocho junto con Neji no podían reaccionar debido al pasmo que estaban sufriendo los tres. ¿Era verdad? ¿Era real que estaba viva? ¿No era una mentira? ¿Una cruel broma? Sin poder contenerse varias lágrimas empezaron a brotar de los ojos del castaño al pensar que esa era la realidad, que podría verla una vez más. Neji solo apretó los puños al tiempo que mordía sus labios reprimiendo cualquier sentimiento. En cambio Shino, solo seguía físicamente imperturbable pero en su interior empezaba a brillar la esperanza.
— ¿D-De…? ¿D-D-De verdad es-está viva? — cuestiono entre hipidos el ninja canino mirando con esperanza al peliblanco esperando la respuesta que negara o confirmara todo.
Kakashi solo asintió y eso pareció derrumbar por completo a los otros tres chicos. Kiba lloro más, Neji soltó un par de lágrimas que la mayoría no percibió y Shino se acercó al castaño para abrazarlo dándose mutuamente consuelo.
— ¿Eso quiere decir que todo lo que están planeando los Hyuuga se cancelara? — pregunto con curiosidad la castaña. La verdad se encontraba un poco conmovida por la escena, pero antes que nada, como mano derecha de la Hokage, debía pensar en todo lo que conllevaba a la aldea.
Tsunade no supo que responder así que solo le dirigió una mirada a Neji quien volviendo completamente su rostro estoico comenzó a hablar:
— El proyecto que se estaba concibiendo en el clan Hyuuga se encuentra muy adelantado como para ser anulado. Hay muchas probabilidades de que a pesar del conocimiento de esta nueva noticia, ellos no quieran retroceder.
— Pero Hinata es la primogénita, si ella está viva, entonces ellos…
Neji negó con la cabeza.
— Los consejeros del clan no lo permitirán, y estamos de acuerdo en que recibirán el apoyo de los mismos consejeros de Konoha.
Los que estaban al tanto de la situación del clan Hyuuga no refutaron en contra de las palabras de Neji sabiendo que él estaba diciendo completamente la verdad.
Kiba en ese momento estaba ignorando el intercambio de palabras. El no entendía nada de lo que hablaban así que prefirió no decir nada. Cuando se calmó, alzo la cabeza y miro a Kakashi.
— ¿Sabes dónde se encuentra Hinata? ¿Por qué no vino con nosotros? ¡¿Qué paso con ella?!
Todos podían notar lo alterado que se encontraba sobre todo con el hecho de que se había levantado abruptamente de su puesto.
— No sabemos dónde está. En ese momento ella solo apareció frente a nosotros e impidió que nos acercáramos a Sasuke y después escapo.
Kiba frunció el ceño. En su mente, eso no sonó para nada bien.
— ¡¿No fueron tras ella?! ¡¿No intentaron detenerla?! — grito sin importarle que a uno de ellos fuera un ninja más respetado y fuerte que él mismo. — ¡¿Cómo no me dijeron eso cuando estábamos allá?! ¡Yo si la hubiera buscado hasta encontrarla!
Kiba apretaba los dientes con furia mientras miraba a Naruto y Kakashi con rencor. Shino se levantó de su lugar tratando de calmar a su compañero pero este solo lo ignoraba sin despegar su vista de ellos. Shizune miraba todo eso nerviosa por la posible reacción de la Hokage quien para su sorpresa parecía más concentrada en comer que en la discusión que se estaba dando.
El peliblanco y el rubio solo miraron con un poco de culpa al castaño. Si, tal vez fue por ellos que los dos lograron fugarse. Si hubieran prestado más atención a su alrededor así como también saber eludir el ataque de la chica, no hubieran perdido tanto tiempo en atravesar ese gran muro de agua. Pero, él hubiera no existe. Solo les quedaba arrepentirse.
— ¡Tú no tienes idea de nada! ¡Ella misma nos la jugo para escapar! — se defendió el rubio ya cansado de las acusaciones del ninja canino.
Kiba se enojó más y continúo despotricando en contra de Kakashi y Naruto.
— ¡¿Y eso que?! ¡Seguramente solo estabas pensando en Sasuke y ningún momento se te ocurrió traer a Hinata! — asevero con tanta seguridad que por un momento hasta el mismo rubio pensó que así había sido. No, es más, sentía que desde un principio todo fue así. — ¡Tú solo ves por él! ¡Los demás no te importamos si él está en el medio! ¡Acéptalo!
Naruto se encogió en su lugar sintiendo esas palabras como verdaderas.
— ¡Kiba, cálmate! — exclamo Shizune ya con los nervios de punta. Advirtió como la Hokage hace unos segundos estaba temblando, juraba que ya se le estaba acabando la paciencia. — Las cosas seguramente no sucedieron así.
— ¿Entonces cómo? — rebatió enfocando sus ojos en la castaña. — ¿Cómo podrías saberlo si no estabas ahí? ¡Explícamelo!
Shizune se empequeñeció en su lugar, antes de que el chico pudiera decir algo, Naruto intervino:
— Ella… Ella hizo lo que dijo Kakashi y luego creo un gran muro que nos impidió acercarnos a ellos y cuando logramos atravesarlo, simplemente ya no estaban ahí. Hinata desapareció con Sasuke. — todos podían notar la pesadez que cargaba el rubio en sus palabras, todos menos Kiba quien solo se enfureció mas pero no dijo nada.
— ¿Debemos suponer entonces que Hinata se encuentra con Akatsuki también? — Tsunade miro a Kakashi esperando su posible teoría al respecto. La mujer en todo el momento no había hablado, y solo con esa pregunta se desencadeno un caos en cada que la escuchaba.
Neji no quería pensar en esa probabilidad. Hinata no era capaz de relacionarse con personas así, o eso era lo que confía creer él.
— ¡Claro que no! — Grito Kiba. Ya se estaba hartando. Primero le ocultaban que ella estaba viva ¿Y ahora la involucraban con ellos tratándola como una criminal?
Para alivio de muchos, Kakashi negó.
— No podemos asegurar eso, para Sasuke, Hinata también estaba muerta. Él decía que también se estaba vengando por ella. — eso confundió un poco a los que lo estaban escuchando. — Algo que no entendemos, ¿Por qué con nosotros?
— Tampoco entendemos. Pero si Hinata no está con ellos, ¿Con quién entonces? Es muy cuestionable todo esto; sin embargo, no podemos descartar que ella también pertenezca ahí después de todo según lo que me contaron ustedes el ninja de Akatsuki fue quien dijo que ella estaba muerta, tal vez eso era parte de un plan.
Kiba salto a la defensiva de la chica.
— ¡Claro que ella no estaría con ellos!
— Kiba, tranquilízate. — le susurro Shino, el aludido lo miro de reojo enfadándose un poco con su compañero por la calma con la que estaba tomando las acusaciones hacia su compañera.
Tsunade carraspeo la garganta ya harta de la actitud infantil del ninja canino.
— Kiba, estoy en la penosa necesidad de decirte que si sigues así, no dudare en sacarte a patadas de aquí.
El castaño bufo giro la cabeza hacia un lado ante el tono de amenaza empleado explícitamente en esas palabras. Tendría que aguantarse todas esas calumnias para con Hinata y así poder escuchar completamente todo lo que iban a hacer. Aseguraba que la Hokage armaría un equipo de búsqueda con los ninjas prófugos de Konoha, o eso era lo que esperaba porque estaba el rollo del clan Hyuuga que sin duda al enterarse de que la primogénita del clan estaba viva, no dudarían en buscar una forma de actuar. Mas cuando a esta le fue notificado que la cuarta guerra ninja se avecinaba, algo en la expresión de Tsunade cambio completamente.
Ahora era un gesto de entera seriedad.
Hinata no supo cómo abordar a Sasuke.
En el preciso momento en que sus ojos se toparon con la figura del azabache, se percató de lleno del aura que lo envolvía. Una que denotaba el sentimiento de alejar a cualquier persona que quisiera acercarse o dirigirle algún vocablo; en otras palabras, te repelía. Se mantuvo por unos segundos pensando en la manera correcta para hacer que el chico le mirara y así poder realizar su pregunta. No podía simplemente pedir su respuesta cuando él la estaba ignorando. Eso le dolió un poco, no podía negarlo; sin embargo, podía entender las posibles emociones que embargaban el ser de Sasuke, y, en parte, todo era su culpa. Un pensamiento rondaba por su cabeza, de que por mucho que le pida perdón a Sasuke este no la perdonaría nunca, que no volvería a ser como era antes, pero, de algo estaba segura, es que no dejaría las cosas así.
Con decisión se acercó a él, bajo la mirada atenta de los otros tres presentes. Karin se había levantado del suelo hace unos instantes atrás, posicionándose al lado de Juugo quien se encontraba junto a Suigetsu. Ellos observaron como la peliazul disminuía la distancia entre ella y el antiguo líder de Taka con pasos cuidadosos alerta ante cualquier movimiento de este. Nunca estaba de más tomar prevenciones, eso era lo que siempre se decía. Justo cuando ya solo los separaban unos cuantos centímetros, Hinata levanto su mano pero un brusco movimiento del chico la tomo tan de sorpresa que con un poco de susto retrocedió un paso.
El azabache había girado tan de repente que también alarmando a los otros presentes. Sus ojos brillaban con ese color carmesí tan característicos en su clan tratando de infundirle toda la furia que sentía a la chica. Suigetsu, sin mediar mucho, quiso acercarse pero Hinata se percató de su movimiento y levanto su mano deteniéndolo. Lo miro de reojo con advertencia enviándole un mensaje de que no se acercara así como ninguno de los otros dos. Cada uno frunció el ceño, aceptando eso un poco a regañadientes.
— Tranquilízate, Sasuke. No es necesario utilizar tu línea sucesoria. — comenzó a decir al tiempo que movía sus manos lentamente en un vaivén apaciguador tratando de calmar el carácter de Uchiha. — Sabes que no deberías estar activándola, tu vista se encuentra muy dañada. Si sigues así, te quedaras completamente ciego y eso es algo que no quieres, ¿no?
El azabache no hizo caso a nada de lo que dijo la chica. Continuo mirándole con esos ojos impregnados en sangre como diciéndole que no le importaba, no, más bien, era como si estuviera retándola. Y ella no tenía dudas de que esa podía ser la opción más acertada, mas, sin embargo, eso solo le ocasionaría problemas que podrían volverse irremediables así que, a paso lento pero seguro, activo su Byakugan y ataco a Sasuke en la cabeza cerrándole los tenketsus que estaban conectados a su visión para así interrumpir la corriente de chakra inhabitando el Sharingan, que al no recibir la suficiente energía simplemente desapareció dejando de nuevo ver los ojos negros del chico.
Sasuke solo pudo enviarle una mirada mortal a la chica quien solo realizo una mueca.
— Es por tu bien.
Eso fue lo único que dijo antes de que Sasuke intentara volver a activar esos ojos que actualmente se encontraban tan desgastados y lastimados.
— Ahora escúchame atentamente. — tomo una bocanada de aire. — Sé que en estos momentos están muy enojado conmigo, puede que hasta me odies. Pero, así como yo puedo entender tu posición, ¿Podrías intentar comprenderme a mí? Estar ahí, en Kumogakure, solo pensando en qué demonios estaba tramando ese sujeto. Puedo decir con seguridad que nada bueno surge de él, te necesito a ti también. Te necesito conmigo. Me entere de la historia de Itachi, de lo que hay detrás de la Masacre Uchiha pero la forma en que seguramente te la dio a entender ese tipo no es desde el punto de vista en que Itachi lo vio. Él quería proteger Konoha y tú, como respuesta, ¡¿quieres destruirla?! ¡¿Es en serio?! ¿Has pensando desde la perspectiva de tu hermano? ¿Del porque él lo consideraba mejor? — Hinata miraba con determinación al azabache tratando de hacerle entender de la manera en que ella lo había hecho. Itachi solo quería lo mejor para la villa, deseaba menos muertes, apreciaba la vida y por sobre todo amaba demasiado a su hermano. En Sasuke podía notar el dolor que se cruzaba en sus ojos cada vez que mencionaba el nombre de Itachi, dolor que él quería camuflar con una capa de odio dirigido hacia ella. No obstante, no era fácil amedrentarla, llenarla de miedo, no desde que empezó a estar en ese grupo con todos ellos, siendo Hebi. Ella trataría de darle a entender, ella LE haría comprender. — Estas ignorando los deseos de tu hermano mayor. Estas resquebrajando su última voluntad. — advirtió como el chico mordía sus labios con completa furia así como también la fulminaba con sus ojos. Agradecía que el chico estuviera sin chakra y su cuerpo en esas condiciones, que por cierto, debía dejarlo descansar para que se recupere por completo. — ¿Crees que esto verdaderamente es lo que él querría para ti? ¿Lo que él esperaba que consiguieras? ¿Qué te convirtieras en una persona desalmada que solo quiere vivir en pos de la venganza? ¿En una persona que siguiendo este camino solo encontrara una soledad cautiva?
Sasuke ante cada palabra, cuestión y modulación que brotaba de los labios de la chica sentía que perdía el poco control que aún quedaba en su cuerpo. Mas, sin embargo, no podía reprimir las otras emociones que lo embargaban de lleno: culpa, furia, amargura, decepción y el pensamiento de que lo que decía la chica era verdad. Itachi era un ninja poco común, prefería los lugares pacíficos y no destacar entre las personas. Algo que fue remotamente imposible debido a sus grandes habilidades. Era alguien de profundos pensamientos en donde siempre velaba por el bien de los demás aun en contra de sí mismo. Sin embargo, no le parecía nada justo que todo recayera en su hermano, ser el doble espía, el chivo expiatorio. No comprendía como su hermano pudo cargar con tanto. En verdad era una persona muy fuerte. Sin embargo, apretó con fuerza sus puños, no era algo fácil de lo que podía simplemente olvidarlo.
— Hyuuga. — modulo con voz grave mortalmente seria que fácilmente se confundiría con enojo muy reprimido.
— Uchiha. — la aludida decidió contestarle de la misma manera aunque por dentro se encontraba expectante de la reacción que podría tener el chico.
— No me vas a convencer.
El mismo tono monocorde empleado con anterioridad con la misma intensidad, eso simplemente le hizo estremecer pero solo necesito unos segundos para recobrar la compostura y mirar con ojos entrecerrados al chico.
— Sin embargo, — Hinata arqueo una ceja. — comprendo lo que me quieres decir. Pero, no puedo simplemente desaparecer todas esas emociones que por años han estado en mi: el odio, el rencor, la sed de sangre, la venganza… la soledad. Todas ellas hacen parte de mí, no puedo desprenderme de ellas.
Hinata suavizo su mirada mirando con comprensión al chico frente a ella, brindándole, también, una sonrisa que procuro cargar con cariño.
— Si no puedes deshacerte de ellos, solo tienes que aprender a vivir con ellos. — murmuro sin despegar su vista del azabache tratando de infundirle confianza. — Todos ellos: odio, rencor, soledad, venganza, lo que sea; solo abrázalos e intenta vivir con ellos. Después de todo, la oscuridad no es tan mala como para rechazarla (1) — Sasuke abrió los ojos ante las palabras de la chica. No podía creer que ella estuviera aceptando todo eso de él, que ella viera el lado bueno de eso. — Sin embargo, primero tienes que intentar vivir sin ellas, si no puedes entonces prueba con lo demás. Solo así. — Hinata le miro un poco insegura sobre lo que iba a decir a continuación. — puedes venir con nosotros y tal vez halles respuestas a las interrogantes que tal vez tengas, quizás puedas encontrar tu camino. — Sasuke no sabía que decir, se encontraba en una encrucijada entre que opción escoger. Sabía bien que debía pensar con detenimiento que decisión le convenía más. — No te preocupes, no te estoy obligando ni mucho menos, eso es algo que tienes discernir tú mismo.
Hinata miro atrás de ella lanzándoles un pedido a los chicos de que se acercaran a ella. Ellos entendieron y, sin dudarlo, se colocaron al lado de la chica quien ahora observaba a Sasuke quien se encontraba en la más profunda oscuridad de la cueva.
Levanto su mano alertando un poco al azabache.
— Solo piensa, Sasuke. La soledad no es eterna, eres tu quien decide si es así. No dejes que te encierre, que te atrape. Tienes que elegir, ¿Vas a dejar que la soledad te cautive o te liberaras de ella?
(1) Esta es una frase del opening Blood Circulator en la traducción de Meena. Simplemente no pude resistirme a ponerla, ¡Adoro esa canción! Es una de mis favoritas de Naruto.
Bueno, chicos, nos vemos después~ No sé cuándo será la próxima vez, pero espero que no sea TAN lejana.
En verdad, espero que les haya gustado.
Bye-bye.
Se despide, Abyss Black.
