Buenas tardes, les traigo una ultima actualización de esta historia ya que el próximo sera el final...por fin.
Espero sea de su agrado y al menos calme un poco su curiosidad, igualmente les aviso que el capitulo final sera antes del termino de este año.
Como siempre agradezco sus comentarios y el que se tomen de su tiempo para leer estas historias.
Feliz Navidad.
CAPITULO # 31
Soluciones Urgentes, Ahora o Nunca.
En el monasterio del Gotei Ginrei, Tenjirō, Ishin, Sasakibe y Yamamoto terminaban de explicarle a Ukitake Jūshirō y Kyōraku Shunsui todo el problema que los tenía reunidos ahí, obviamente no se esperaban tal escenario. Shiro Shihōin había hecho un mal uso de su cargo en el consejo y en todo el Seireitei para arreglar asuntos personales que también involucraban a otro miembro del consejo, alguien que a la vista de todos tenía el favor y respeto del moreno, todo por el simple hecho de que su hija y ella se había enamorado.
— Esto es demasiado, necesito un vaso de sake — señalo el castaño ante la mirada reprobatoria de su amigo peliblanco y la inconformidad de Yamamoto.
— Con todo esto podemos deducir que estamos reunidos para ver cuál será la línea de acción al respecto — señalo el peliblanco.
Todos asintieron — queremos resolverlo de manera reservada — indico al instante Ginrei.
— No creo que sea tan fácil, Shiro-san ya involucro personas que quiera o no serán afectadas y que fácilmente podrían tarde o temprano sacar todo a la luz — advirtió Shunsui.
— Decir que la joven Reiko Minagui ha sido involucrada es dudoso — señalo Tenjirō — al parecer ella descubrió la relación de Soi con Yoruichi y fue directo con Shiro.
— Esa niña, cambio mucho cuando Soi se hizo consejera — señalo Ishin — Ichigo me comento que al parecer estaba enamorada de Soi Fong.
— Ah, celos y rechazo — señalo el castaño —quién diría que Soi-chan fuese la manzana de la discordia, al parecer tenía entre sus manos un problema que no vio venir.
Yamamoto suspiro — dadas las circunstancias suponemos que Soi ya salió de la cárcel, con la ayuda de Byakuya y Ōetsu verán como irrumpir el intento de boda.
— Estas en lo correcto— indico Ginrei — pero también esperan saber qué acordamos como miembros y ex miembros del consejo— todos se miraron confusos.
— Me imagino que quieren saber si pueden ir tras el jefe del consejo— señalo Yamamoto.
— Exactamente — afirmo Tenjirō, todos se miraron unos a otros sabiendo que debían decidir pronto y sin dudas.
—No hay que discutirlo tanto— expreso Jūshirō Ukitake con seriedad — creo que sus acciones son de cárcel.
Tenjirō suspiro — lo sabemos bien, pero hay un inconveniente en todo— señalo — si lo encarcelamos las personas preguntaran el porqué, en todo caso Soi prefiere evitar el escándalo y la cárcel, más que todo por Minako-san y sus hijos.
— Debemos recordar que él fue uno de los que libero el Seireitei y aunque ha cometido errores debemos honrar eso — señalo Ginrei Kuchiki.
— El despojarlo de su cargo en el consejo y sacarlo de toda actividad política seria un castigo por demás ejemplar — sugirió Sasakibe— obviamente se haría de forma calma y paulatina para que las personas no lo encuentren extraño.
— Me parece bastante benevolente — señalo Shunsui — pero que pasara con la joven Minagui y los demás que están involucrados.
— El principal problema parece ser la joven Reiko que se ha involucrado de manera voluntaria — señalo Tenjirō — tendremos que ver cuál ha sido su participación en todo esto y así ver cuál ha sido su falta.
— Creo que lo primero que debemos hacer es desbaratar esa boda que tienen planeada para hoy — señalo Ginrei.
Yamamoto parecía demasiado serio y nadie se atrevía a decir algo o en cierta manera nadie se atrevía a dar una idea aunque fuese mínima entonces el castaño hablo — ¿a qué horas está dispuesta la boda? — Cuestiono Kyōraku.
— A las 5 de la tarde —respondió Sasakibe.
—Entonces tenemos tiempo para pensar bien que hacer— soltó Kyōraku y todos parecieron aceptar que tenían tiempo y que se estaban adelantando aunque unos toques a la puerta interrumpieron la reunión, Sasakibe abrió la puerta y le fue entregado un mensaje que leyó al instante y sus ojos parecieron denotar sorpresa.
— ¿Qué sucede? — pregunto Jūshirō.
El monge frunció el ceño —se ha adelantado la boda — informo — será a las dos de la tarde.
— Bueno, ahí se nos fue el tiempo para pensar en lo que haremos — se quejo Ishin.
— Envía un mensajero a Byakuya, será mejor que venga porque llegaremos antes de esa hora a la casa de los Shihōin — ordeno Yamamoto.
— ¿Ir a la casa de los Shihōin? —cuestiono Ginrei.
— Sería imprudente por no decir extraño ver a casi todos los miembros del consejo llegar a la casa de los Shihōin — señalo Tenjirō, todos se miraron al notar que eran muchos y sea como sea el monje tenía razón.
— Sera mejor pensarlo bien mientras el joven Kuchiki aparece — sugirió Sasakibe y con esto volvieron a discutir el asunto — asumo que Ishin tendrá que llegar conmigo casi al mismo instante ya que es uno de los testigos.
El susodicho hizo mala cara — no creo poder fungir a cabalidad ese pedido, es incorrecto desde donde lo veamos.
Ginrei le sonrió levemente — tú solo debes presentarte y parecer dispuesto, al final sea como sea esa boda no se llevara a cabo.
Soi Fong parecía león enjaulado ya casi era medio día y aunque el oler el guiso de Kirio en el ambiente era un poco relajante ella deseaba ir con Yoruichi. Byakuya miraba a su amiga ir y venir en ansiedad y exasperación mientras el grandote de Ken comía de todo lo que le ofrecía Kirio. Pero antes de que pudiese decir algo al respecto el toque de la puerta los interrumpió y Kirio fue a la puerta.
—Mensaje urgente — informo el sujeto en la puerta y esta lo tomo entrando a la casa.
Kirio suspiro —Byakuya, debes irte al monasterio del Gotei — señalo Kirio y le extendió el mensaje.
En pelinegro se puso serio — al parecer te las arreglaras por ti sola cuando vayas por Yoruichi — señalo el pelinegro y Soi frunció el ceño — no te adelantes y espera el mensaje para proceder, ve con Ken y por favor no hagas locuras.
— ¿Cuando he hecho locuras? — cuestiono la peli azul con seriedad.
Kuchiki suspiro — cuando se te ocurrió hacer visitas clandestinas a Yoruichi.
— Sabes que no había otra forma — se defendió Soi tras el Kuchiki que caminaba hacia la puerta.
Byakuya le miro y soltó un suspiro — espero que cuando todo esto termine, ya no tengan que esconderse.
Soi sonrió levemente — cuando todo esto termine, ten por seguro que ella y yo no nos separaremos — el pelinegro sonrió y cerró la puerta tras de él.
En la mansión Shihōin la morena había salido de su habitación para ir donde se encontraba su madre con su pequeño hermano que parecía muy ajeno a lo que ahí sucedía. Su madre intentaba infundirle un poco de paciencia pues ya era hora del almuerzo y Soi aun no había aparecido, todo parecía seguir el curso planeado por su padre. Además su charla con Reiko le había puesto más inquieta de lo que esperaba pues noto a la pelinegra muy segura de lograr lo que le había dicho.
Reiko planeo salir mucho antes de lo indicado por Shiro a la casa de los Urahara, según la dirección que Shiro le había indicado estaba un poco alejada y en todo lo que iba y conocía al futuro esposo de la princesa para llevarlo a su boda tomaría un buen tiempo. Además ella tenía planes que concretar porque fuera como fuera ella debía evitar que Soi y Yoruichi terminaran juntas y ese idiota de Kisuke era un elemento que utilizaría para sus fines.
Cuando llego a la casa de los Urahara el padre del joven la recibió y cuando se presento y dijo a lo que había llegado noto que no parecía muy contento de lo que su hijo celebraría ese día. El vestía algo que parecía un atuendo formal pero esos zapatos madera hacia que todo en general resultara espantoso.
— Por favor padre, este es una ocasión especial para mí —decía el joven Kisuke. Mientras su padre aprecia mirarle con un dejo de angustia.
—Te digo que esto es demasiado rápido — señalo — conozco a Yoruichi-san y nunca ha estado totalmente de acuerdo con los planes de Shiro-dono de casarse, hijo solo te dejas llevar por la ilusión de tus sueños y el enamoramiento infantil.
El rubio frunció el ceño — te dije que un día la conquistaría y así sucedió, no puedes ser feliz con eso como lo seré yo después que me una en matrimonio con ella— soltó el rubio y Reiko no pudo evitar poner los ojos, ese sujeto si estaba muy mal pero eso estaba bien por ella.
— Joven Kisuke, debemos irnos — señalo la pelinegra, si se quedaba escuchando el drama sin fin seguramente no aguantaría la risa porque el futuro esposo de Yoruichi alucinaba gravemente al creer que ella estaba ansiosa por su unión.
— Claro — acepto el rubio y salió junto con la joven — Shiro-san me dijo que enviaría por mí para la ceremonia, pero me parece que te adelantaste un poco.
Reiko sonrió — la boda se adelanto y será a las dos de la tarde — anuncio y vio como el joven Kisuke sonreía de oreja a oreja como idiota — me imagino que te vendría bien hablar con la novia antes de la ceremonia.
El miro asustado —pero eso es de mala suerte — expreso al momento.
Reiko sonrió, el tipo era un completo era un poco iluso —es de mala suerte verla con el vestido de novia — aclaro — además estuve hablando con Yoruichi — empezó la plática tomando la atención del joven Kisuke—ella está ansiosa esperando la noche de bodas.
Kisuke le miro como si hubiera dicho algo increíble pues su boca formaba una "O" y sus ojos estaban abiertos ampliamente — de...ver...dad — dijo tartamudeando.
Reiko sonrió al pensar que sus planes podrían ser mejores— por supuesto — afirmo con seriedad, se acercó al rubio como que le decía un secreto — no se lo digas a nadie pero ella no puede esperar para desposarse — Kisuke se sonrojo ante ese dato que la pelinegra el proporcionaba— ¿Por qué crees que la boda ha sido tan imprevista y apresurada?
— No lo sé, quizá es porque ya está pasando la edad casadera — respondió pensativo — yo también ya estoy en esas circunstancias, aunque a decir verdad como hombre da igual si me caso joven o más maduro ya que no soy quien tendrá hijos, en cambio Yoru-chan debe estar un poco preocupada por ese aspecto.
Reiko sonrió con un dejo de diversión, ese tipo era un caso y se veía que no tenía idea de nada y eso justamente lo iba aprovechar — por favor no digas nada de eso, puedes hacer que sienta vergüenza ya que me lo dijo a mí en confianza.
El rubio sonrió amigablemente — no te preocupes, mis labios estarán sellados.
No tardaron mucho en llegar y luego de quince minutos entraban a la mansión de los Shihōin, Reiko llevo al castaño a la oficina de Shiro donde le esperaba y deseaba charlar un poco, mientras la pelinegra aprovechó para preparar tres tazas de té, una de las cuales tenía un ingrediente especial que dejaría a la princesa un poco raíz de mandrágora, según el tipo que se la vendió en pequeñas cantidades merman los impulsos nerviosos y aunque eso le pareció poco confuso al final el tipo le explico que podía hacer que la persona que ingiriese la sustancia terminaría con un letargo de sus sentidos y que posiblemente sus respuestas físicas, mentales y motoras serian lentas o escasas.
Sonrió satisfecha ante lo que había planeado para la princesa, ahora debía pensar en cómo hacer que la morena bebiese esa bebida especialmente para ella esta. La mejor manera seria enviarla con alguien de la servidumbre pero debía mezclarlo con otras bebidas para que la morena tenga que elegir la que tenia la mezcla.
— Disculpe — llamo a una de las mujeres del servicio — ¿estas son las tazas de té que prepararon para el señor Shiro y su visitante? — cuestiono con una media sonrisa inocente.
La muchacha que era nueva asintió — creo que sí, pero la otra no se para quien es.
— Seguro es para la joven Shihōin, según se está un poco nerviosa por la boda así que su padre pidió que le llevaran un poco de té para los nervios — indico — sería bueno que le llevaran su bebida antes que se llevan las otras al despacho.
La joven tomo la bandeja para llevar las tazas de té, Reiko rogo para que la morena fuese tan desconfiada para que por error tomara la taza que ella había preparado, quizá al pensar en librarse de alguna trampa al final caería en ella. Mientras tanto la morena abrió la puerta de su habitación dudosa ya que aun no se vestía y solo cargaba una bata de baño, al instante enarco una de sus cejas al ver a una chica que no conocía con una bandeja en sus manos.
— El señor Shihōin me pidió traerle un poco de té — señalo con una sonrisa amable.
Yoruichi suspiro no quería nada de su padre, justamente ahora sospechaba de todo ya que podría ser que le hiciera lo mismo que a Soi aun así eso sería contraproducente ya que si ella estaba inconsciente la ceremonia no podría llevarse a cabo. La morena evaluó las 3 tazas y se decidió por una, ojala alguien llegara pronto en su ayuda porque era consciente de que no podría mas con esa situación, quería escapar y huir pero dadas las circunstancias no llegaría muy lejos y tampoco deseaba dejar alguna oportunidad de que Reiko o su padre hiciera algo en contra Soi — gracias — expreso cuando tomo la primer taza que le pareció normal, con eso se adentro en su habitación.
La joven del servicio se marcho con la bandeja y fue directamente al despacho, Yoruichi fue a la ventana y tomo un sorbo de la taza, hasta este punto no sabía qué hacer según había visto hace unos minutos Kisuke Urahara había llegado junto a Reiko y posiblemente su padre estaba adoctrinándole para la ceremonia o simplemente convenciéndole de que era el esposo perfecto, justo se preguntaba cuanto más tardaría su guerrera en aparecer y venir al rescate. Fue hacia la cama soltando un largo suspiro al ver el vestido blanco, la morena nunca había sido de las que fantaseara y soñaba con lo que sería una boda. Hasta ahora no lo hubiese considerado pero desde que conoció a Soi ella podía haber cambiado de opinión con respecto al amor, con respecto al pasar la vida entera con alguien que le llenaba el alma.
Yoruichi pestañeo y movió un poco incomoda en la cama, sintió que se mareaba un poco y su vista se mostraba nublada por unos instantes. Cerró sus orbes dorados para enfocarse un poco, pero al momento la puerta se abrió de golpe y ella se vio obligada a abrir sus ojos, al instante frunció el ceño con molestia — ¿qué haces aquí? — Pregunto al ver a la pelinegra.
Reiko sonrió un poco — no seas tan quisquillosa, tu padre me envió para verificar que estés lista, dentro de media hora empezara la ceremonia.
La morena se quiso poner de pie pero sintió que todo se movía de manera lenta y sus cuerpo no le respondía correctamente, la pelinegra le miro con una sonrisa burlista — ¿qué es lo que… me has hecho? — Cuestiono con un balbuceo en su forma de hablar.
Reiko sonrió satisfecha — ¿yo? — Pregunto inocentemente — nada princesa, pero vamos dejemos la charla ociosa que debes vestirte antes de que tu futuro esposo venga y te encuentre semidesnuda — sonrió burlonamente — no querrás adelantar tu noche de bodas picarona.
La morena se tambaleo en su lugar pero se quedo quieta, se sentía extraña ya que su mente no parecía procesar lo que Reiko decía, hasta podía jurar que no lograba entender nada y cuando intentaba moverse todo parecía relantelizarce, era como si estuviese en un sopor extraño. En una inconsciencia que la mantenía entre lo que era el mundo real y el mundo de los sueños. Por otro lado Reiko miraba a la morena que se había quedo ahí sentada con la mirada fija al piso sin decir nada, era como si su mente no procesara y sonrió satisfecha, el sujeto le dijo que podría suceder eso exactamente, obviamente le había advertido en reiteradas ocasiones que no se pasara con el contenido a suministrar porque podía llevar a la persona a la muerte, pero con la cantidad idónea haría de la persona un títere sin voluntad, según lo describió era como estar adormecida pero consciente de todo lo que sucedía alrededor.
Había sido una tentación para la pelinegra todo el asunto, si Yoruichi moría era quitarse un estorbo para siempre pero obviamente Shiro Shihōin no hubiese estado contento por ese resultado, luego pensándolo mejor se puso en los zapatos de la peli azul al imaginar que sucedería si al final la persona amada se casara y de paso se entregara a otra persona, era más que obvio el resultado, ella misma había experimentado lo que los celos de ver a la persona deseada se fuese con otra. Sacudió sus pensamientos moviendo su cabeza y soltó un bufido, era mejor ponerse manos a la obra y ayudar a la princesa a vestirse, luego vería como llevar a cabo su plan de hacer que el idiota de Urahara intentara aprovecharse de Yoruichi dadas las condiciones en las cuales se encontraba.
Byakuya llego al monasterio del Gotei creyendo que ya tenían un plan de acción listo, pero contrario fue recibido por la noticia de que la boda se adelantaba, justamente Ishin y Sasakibe se preparaban para ir a la dichosa ceremonia. El pelinegro suspiro cansinamente aun discutían que hacer aun cuando Yamamoto había propuesto ir directamente como consejo a la casa de los Shihōin, seguramente la presencia de todos sería demasiado alboroto y aunque la idea era un poco osada parecía algo que pudiese servir para frenar a Shiro Shihōin.
— Por favor señores — pidió Ginrei llamando la atención de todos y haciendo que el lugar quedara en silencio — no tenemos mucho tiempo y cada minuto cuenta para Yoruichi.
Byakuya suspiro — además de eso Soi se está quedando sin paciencia para esperar alguna indicación para actuar — señalo el joven Kuchiki — si no tomamos acción ahora mismo pueda que ella decida hacer lo que mejor le parezca.
Los murmullos se dejaron escuchar de los ahí presentes — ¡silencio! — Exclamo Yamamoto — Byakuya tiene razón, no debemos retrasarnos más así que los que irán a la mansión de los Shihoin serán Ginrei, Tenjiro, Kyoraku y Byakuya — ordeno el monje y luego suspiro — enviare un mensajero a Soi Fong para que se ponga en acción.
Shutara había sabia que algo andaba mal desde el momento en que vio a Reiko llegar con el joven Kisuke, se suponía que la ceremonia seria a las 5 de la tarde y no podía creer que el novio llegara tan temprano. Bajo de la azotea de la casa de enfrente donde se encontraba vigilante, justo ahí se encontraba Ichigo con su ceño característico.
— Shutara-san, creo que algo raro está pasando — informo — llego el novio.
La monge suspiró — lo sé Ichigo, creo que tendré que ir a la casa para informar — señalo mientras montaba al caballo que escondían en una pequeña choza en una esquina — por favor — pidió — mantente alerta, pero no hagas nada hasta que regrese.
El peli naranja asintió serio — estaré vigilante y pendiente de su regreso — luego de dichas esas palabras Shutara espoleo al caballo para retirarse a toda marcha, Ichigo suspiro pensando en que las cosas no pintaban bien.
La monge no tardo ni 10 minutos en llegar a la casa, cuando abrió la puerta lo que encontró le causo sorpresa Soi, Oetsu y Ken parecían estar discutiendo, Kirio también parecía un poco angustiada, pero todo quedo en silencio cuando ella apareció.
La peli morada suspiro y se dirigió a ella — acaba de irse un mensajero, vino con información de que la ceremonia se adelanto y seria en 20 minutos, Yamamoto hizo saber que algunos del consejo van camino a la casa de Shiro y que Soi puede actuar — Kirio suspiro — por favor, evita que haga una locura.
Ken se hizo a un lado y la peli azul se puso firme — no vas a evitar que vaya con Yoruichi Shutara-sama.
— No lo haré — indico la monge — pero iremos contigo y harás lo que yo te indique — señalo con calma y cuando vio que Soi iba a refutar — si quieres que todo termine de una vez y que nada salga mal debes seguir mis órdenes y controlar tus emociones — la peli azul apretó sus puños pero al momento asintió con su cabeza, Shutara miro hacia el joven musculoso — Ken, vendrás con nosotros.
El grandulón sonrió — si señora.
Kirio suspiro — no quiero quedarme aquí esperando sin saber que sucede — señalo con calma.
Shutara asintió — entiendo — expreso con una media sonrisa — lo mejor sera que vayas al monasterio, ahí estarán esperando como terminara todo — miro a Soi, Oetsu y a Ken — tengan en mente que no se utilizaran armas, ahora será mejor apresurarnos.
Salieron del lugar como alma que lleva el diablo, Kirio fue la última en marcharse aunque iba en diferente dirección, si esto terminaba bien algunas cosas cambiarían definitivamente en las vidas de muchas personas.
Reiko había terminado de vestir a la morena y de paso le ayudo a maquillarse un poco para que se viese lo más normal posible, la dejo sentada en la cama con la mirada perdida ya que hasta ese momento la morena parecía ida. Hubo un momento en que dudo de la cantidad de mandrágora que uso, aun así no le importo justo iba a ver como se desarrollaba todo abajo y de paso vería la manera en que Kisuke subiese a la habitación de la morena para aprovechar la oportunidad y hacer realidad su deseo de despojar a la princesa Shihoin.
Cuando llego a la planta baja no espero que Ishin Kurosaki y Sasakibe ya se encontraran en el lugar y parecían charlar un poco de cómo se haría la ceremonia, Kisuke por su parte se encontraba a un lado con un dejo de expectación y una sonrisa estúpida, la pelinegra al instante fue con el — ¿de qué hablan tanto? — Cuestiono.
— Algo sobre los testigos — respondió el rubio.
Reiko sonrió — Yoruichi me pidió que te dijese que quiere hablar contigo.
Urahara Kisuke se ruborizo un poco ante tal petición — pero es de mala suerte ver a la novia — indico con un poco de miedo — ¿Qué es lo que quiere hablar conmigo?
Reiko se encogió de hombros — yo que se — respondió — quizá quiere hablar contigo más íntimamente, ya que pronto pasaran a ser marido y mujer, posiblemente solo quiera saber si hay compatibilidad — señalo — ¿ya la has besado? — Cuestiono y el rubio palideció — yo que tu mejor iría y hablara con ella para no hacer el ridículo a la hora del beso en la ceremonia.
— Pero hacer algo así no sería correcto — señalo con duda — Shiro-san puede que se moleste, además no sé donde se encuentra.
Reiko sonrió — Yoruichi te espera en su habitación es la segunda puerta— soltó un suspiro cansino — además no creo que Shiro-san se dé cuenta que te has marchado y si pregunta por ti, le diré que te gano los nervios y te encuentras en el baño.
El rubio dudo por unos instantes, aun así busco las escaleras para ir a la habitación de la que sería su futura esposa, se preguntaba que querría hablar con él con urgencia. En verdad podría ser eso que la pelinegra decía, romper el hielo entre ellos para que todo fluyera como las parejas que llevaban mucho tiempo juntas, cuando llego a la puerta indicada toco al instante y espero alguna respuesta. Volvió a tocar pero al no oír nada llevo su mano a la manecilla de la puerta y la giro para notar que se encontraba abierta, como si fuese un ladrón furtivo abrió la puerta para introducirse a la habitación, no sin antes mirar que nadie le haya visto.
Cuando Shutara llego junto a Soi, Oetsu y Ken, Ichigo que estaba pendiente de todo se apresuro para ir a su encuentro e informar — Shutara-san, Sasakibe y mi padre han llegado hace unos cinco minutos — indico — Reiko salió hace poco para buscar a Hao y los dos regresaron a la casa.
Todos desmontaron y Soi saludo a Ichigo con un movimiento de cabeza, este le respondió de la misma manera a la vez que también saludaba a Ken, Shutara suspiro — seguro se estarán preparando todo para la boda — informó y vio como Soi se tensaba — Ichigo y Ken entraran con los miembros del consejo que están por llegar, serán sus escoltas y estarán pendientes de que Hao y Reiko no hagan algo estúpido, recuerden que no deben utilizar armas si eso sucede.
Soi suspiro — usen técnicas de combate — aconsejo, al instante la monge le miro de forma desaprobatoria — solo si es necesario — aclaro — debemos entrar — señalo a Shutara.
— Vayan — ordeno Shutara y vio como el grandulón y el peli naranja se encaminaban a la entrada de la mansión Shihoin, miro hacia Soi — debes dejar la ansiedad.
Soi empezó su camino presuroso, sabía dónde ir pues era el mismo que había ocupado casi dos años — se por donde entrar sin problema — indico al notar que Shutara y Oetsu le seguían.
Llegaron al pie de un árbol, Oetsu y Shutara notaron, la ventana abierta que posiblemente era la habitación de Yoruichi. Mientras cavilaba miro que la peli azul empezaba a subir — Soi — llamo y le miro curiosa — no te apresures.
Soi frunció el ceño — ¿no comprendes? — Cuestiono — no sabemos lo que le pueden hacer a Yoruichi y no estoy dispuesta a perder el tiempo — señalo — le prometí que vendría por ella.
Shutara suspiro y siguió a Soi que siguió su ascenso — no creo que Shiro le haga algún tipo de daño — dijo suavemente, ya estaban llegando a la ventana y vio que la peli azul salto rápidamente al interior y ella hizo lo mismo, seguidas por Oetsu.
Kisuke Urahara se encontró mortificado por algunos instantes si saber qué hacer, cuando entro en la habitación vio que su futura esposa se encontraba sentada en la cama y le llamo por su nombre no obtuvo ninguna respuesta. Aun así no pudo evitar notar que ya se encontraba lista con su vestido blanco que contrastaba con su tez morena y su cabello se encontraba recogido en un moño alto que era sostenido con una diadema dorada que sostenía el velo. Por un instante se quedo ahí mirándole con una sonrisa boba pensando en que esa mujer iba ser su esposa, imaginando que sería la envidia de muchos que antes habían intentado conquistar a la princesa Shihoin, idiotas que fanfarroneaban en lo alto de la montaña con ser los dueños de una mujer que despertaba las más bajas pasiones y que envalentonaba a cualquiera para reclamar su virtud.
Sería totalmente irónico que un simple joven humilde, sencillo y amante de la artes científicas y la invención, un hijo de enfermero porque en eso se había convertido su padre luego de huir a la montaña, aquel que deseaba convertirse en un doctor y que había sido un aprendiz de Sajin Komamura, el monge que era un doctor en el Seireitei. Quien imaginaria que al final él sería él quien tomaría a Yoruichi por esposa, quien le impregnaría su semilla y con el tiempo tendría sus hijos para ser felices en una casita hasta el final de sus días. Con ese pensamiento se acerco a la morena que parecía no percatarse de su llegada o quizá solo se encontraba avergonzada de haber hecho venir a su futuro esposo a su habitación.
Fue de esa manera que se acerco para romper el silencio y de paso poder ver la hermosura de la que sería su futura esposa ataviada en el vestido blanco que era el reflejo de su castidad — princesa — canturreo poniéndose en cuclillas frente a la morena y noto que Yoruichi parecía ida, curioso alargo su mano y la coloco en su hombro para hacerle reaccionar fue cuando sin querer ella se fue hacia atrás como un saco de papas pesado e inanimado y cuando se inclino para querer levantarle alguien entro por la ventana.
Soi salto por la ventana entrando de improvisto, cuando se enderezo y vio hacia el frente se quedo de piedra. Justo ahí en la cama la figura ataviada de blanco de Yoruichi Shihoin y casi sobre ella un sujeto rubio ataviado con un traje formal color negro con ribetes suaves verdes que le miraba entre sorprendido y temeroso, al momento sintió que Shutara había caído tras de ella y se enderezaba. La monge miro al sujeto y cuando quiso decirle algo para las cosas no se tornaran difíciles Soi corrió hacia el sujeto para saltar sobre él y alejarlo de la morena que parecía recostada en la cama. Oetsu que fue el ultimo en ingresar quiso ir con la peli azul para detenerle pero la pelinegra no lo permitió.
— ¡Suéltala! — exclamo colocando un tantō amenazadoramente entre las piernas según pudo observar Shutara y Oetsu.
Un asustado Kisuke no supo cómo fue que termino entre la pared y esa chica peli azul con una mirada fría que había colocado un objeto puntiagudo entre sus piernas amenazando su virilidad — no le hice nada — se defendió rápidamente y lo repitió dos veces más como si fuese una plegaria.
— No me mientas o te matare aquí mismo — advirtió la peli azul.
Oetsu soltó un largo suspiro, fue junto a Soi y al chico — ¿quién eres? — Cuestiono con calma.
— Kisu...Ke Urahara — respondió con un dejo de nerviosismo — soy el prometido de Yoruichi, nos vamos a casar — aclaro tembloroso.
Soi apretó mas su agarre — tu no vas hacer nada, ella es mi mujer — señalo la peli azul.
Shutara se quedo en silencio ante lo que había escuchado y Oetsu le miro sorprendido, sabía que Soi Fong siempre había sido celosa con la morena pero lo que había dicho eran palabras mayores, de todas maneras debía hacerle entrar en razón para menguar esa actitud posesiva y sobre protectora — ve con Yoruichi — sugirió con calma — pero no hubo movimiento alguno y el joven parecía sudar a mares del nerviosismo — no pierdas el enfoque, venimos por Yoruichi — Soi cerró los ojos — no hagas las cosas más difíciles Shaolin— advirtió — aun tenemos que arreglar la situación.
Soi se acerco al rubio que le miraba asustado — vete — ordeno — no quiero que vuelvas a cruzarte con Yoruichi, nunca.
El rubio miro sobre el hombro de Soi, donde Shutara observaba todo — pe…ro — dudo un poco.
Oetsu dio un paso hacia el rubio — ya vete o te matara sin chistar.
— ¿Qué le dieron? — Pregunto la monge señalando hacia la cama.
— No sé, yo no… desde que entre esta así — respondió al instante antes de que la chica que le amenazaba tratara de hacerle algo, pero lo único que sucedió fue el repentino movimiento de la peli azul soltándole para ir junto a la morena.
Soi le tomo de sus brazos y le miro abatida, Yoruichi parecía estar en trance sus ojos dorados que ardían como el oro cuando le miraba en sus constantes visitas hoy parecían perdidos y sin vida — Yoruichi — llamo — estoy aquí — indico y le atrajo en un abrazo suave, respirando agitada tratando de mantener el control sobre sus emociones que le nublaban el raciocinio, al momento sintió una leve humedad en su hombro.
Para ese momento Shutara se había acercado — quizá también la drogaron, debemos verificar que fue lo que le administraron o llevarla con Retsu— señalo y miro hacia el joven rubio — escucha muy bien lo que vas hacer — advirtió y Kisuke solo asintió raudamente — bajaras a la sala y trataras de estar en calma, no digas nada sobre nosotras.
El asintió — haré como indica señora — dijo pero no despegaba su vista de Yoruichi y Soi.
Soi rompió el contacto para verla mejor y limpio las lágrimas que habían escapado de sus ojos pero que justo ahora sus parpados se encontraban cerrados, soltó un suspiro — esta inconsciente — señalo.
La monge se acerco y abrió sus parpados examinándolos — esta drogada, tiene las pupilas dilatadas — Soi apretó sus puños — hay que terminar con esto pero necesito que dejes tus emociones a un lado — indico Shutara y la peli azul le miro molesta — no sabemos que le han dado y que daños puede hacerle.
La peli azul cerro sus ojos — pides calma, mira lo que le han hecho — se quejo con rabia.
— ¿Qué hacemos? — Pregunto Oetsu.
Kisuke aprovecho el momento para salir de esa habitación, esa chica estaba más que molesta sin contar que la mujer le había llamado Soi y la única persona con ese nombre era la chica Fong miembro del congreso y de quien decían era como un ninja. Cerró la puerta tras de sí y dejo que las dos mujeres ahí adentro, solo debía bajar a la sala y estar calmado porque aunque su instinto le decía que saliera pitando de ahí aun tenía esa ilusión tonta de que su matrimonio podía suceder. Mientras tanto en la puerta de la mansión de los Shihoin Ginrei, Tenjiro, Kyoraku y Byakuya hacían su arribo bajando de un carruaje, Ichigo y Ken salieron a su escolta al momento de que planeaban entrar.
— Quédense en la retaguardia — ordeno Kyokaru a los muchachos — me imagino que saben que está prohibido el uso de armas contra un miembro del consejo — los jóvenes asintieron con desanimo, Ken había estado charlando antes con el peli naranja mientras esperaban a los miembros del consejo que llegarían y le contó como Reiko parecía una loca mandona.
Fue el mismo Kyoraku Shunsui quien toco la puerta, justo a sus espaldas Ginrei, Baykuya y Tenjiro esperaban que la puerta se abriera, podían sentir cierta ansiedad pues sabían que justo cuando llegaran en la sala de la mansión seria el momento en que las cosas salieran a la luz por fin. Cuando la mano levantada estaba por llamar a la puerta nuevamente esta se abrió y una muchacha joven que al parecer era una de las mujeres de servicio apareció y les miro extrañada — ¿vienen a la boda? — Cuestiono inocentemente.
El castaño sonrió amablemente — claro, es un día tan lindo para celebrar una boda — señalo con una sonrisa coqueta. Sus acompañantes ponían los ojos tras de él pero al final sonreían cuando amablemente fueron conducidos a la sala.
Los honorables miembros del consejo sonrieron al entender el porqué Shunsui Kyoraku era un coqueto empedernido, todo ese encanto, el desinterés y amabilidad solo era parte de una fachada para poder sacar información, para ser tomado en cuenta y pasar desapercibido porque en el camino a la sala la empleada medio explico cómo estaba el asunto del futuro casamiento "la madre no ha bajado y la novia menos, pero es normal porque según tradición es la que llega de ultimo, casi no hay invitados ya que ustedes son los únicos que han llegado y para terminar esa chica de la guardia que se cree la dueña" todo eso lo dijo como si todo fuese una fiesta de té por la tarde en el jardín. Ginrei y Byakuya se lanzaron algunas miradas, de la misma manera lo hicieron Tenjiro y Shunsui.
Mientras tanto en la sala casi todo estaba preparado para la ceremonia, Ishin se mostraba un poco nervioso y Sasakibe trataba de que las cosas se retrasaran lo más que se podía en espera de que los miembros que debían aparecer lo hicieran. Por otro lado Reiko sonreía de manera complaciente hace un rato que Kisuke se encontraba en la habitación de Yoruichi, extrañamente cuando pensó en eso alcanzo a ver que el rubio tonto venia bajando las escaleras con un aire afligido y se pregunto qué era lo que había pasado haya arriba, solo esperaba que el rubio aprovechara del letargo de la morena por lo que se movió para ir a interrogarle, pero cuando iba a mitad del camino noto que algunos miembros del consejo hacían su arribo liderados por una de las jóvenes del servicio.
No hubo manera de evitar su llegada, pero se tenso al notar que Byakuya Kuchiki que se suponía se encontraba de luna de miel venia junto a su abuelo, Kyoraku Shunsui y el monge doctor. Shiro dejo la charla con Sasakibe al notar el sonido de pasos acercándose a la sala y los vio justo ahí, fue sorpresivo e inesperado pero supuso que había cosas que no podían estar ocultas por siempre aun cuando se tuviesen muchas precauciones por lo que no dudo en salir a su encuentro con un ostro apacible.
— Señores, bienvenidos — saludo, cuando vislumbro al joven Kuchiki — Byakuya, ¿no deberías de estar en tu luna de miel? — Cuestiono.
El pelinegro no se dio por aludido — justo ahora hay ciertos asuntos importantes que atender y no se pueden dejar pasar.
Shiro se puso serio ante lo que el joven Kuchiki había respondido y cuando iba a decir algo Reiko noto que justo atrás como escolta venia Ichigo y Ken. Lanzo una mirada a Hao que asintió y se puso de pie para ir a confrontarlo ya que tenían un acuerdo, pero justo había dejado su lugar y acompañaba a los miembros del consejo, sin pensarlo llevaron sus manos a sus Katanas.
Shunsui al instante hablo — es prohibido y penado el levantar, desenfundar un arma de cualquier índole en presencia de algún miembro del consejo que no sea para defensa del mismo ante peligro de guerra, robo o intento de sedición, asesinato o amenaza de personas particulares.
Shiro les miro de manera reprobatoria — por favor compórtense — pidió y miro a sus compañeros del consejo — ¿cuáles son esos asuntos importantes que urgen tratar?
Ginrei suspiro largamente y se adelanto para estar frente a Shiro — sabemos de la boda.
Shiro sonrió levemente — bien, lo acepto — afirmo con calma — Yorucihi por fin acepto casarse y no quise dejar pasar la ocasión para que luego se echara para atrás, no es que no los quería invitar.
Byakuya frunció el ceño — por favor Shiro-san no nos tomes por tontos — señalo — para que quede claro, sabemos de la boda y de cómo has traicionado la memoria de aquellos que dieron su vida para salvar a tu familia — acuso ante el asombro del moreno a sus duras palabras — lo sabemos todo.
Continuara y sera el ultimo capitulo.
Gracias por leer.
