Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Primavera

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—¿Y qué tan seguro es eso?

Aunque Umi trataba de abrir los ojos era imposible, estaba vendado y amarrado de pies y manos. Podía mover sus dedos pero el amarre era demasiado fuerte y sentía la piel de sus muñecas siendo castigada por el férreo amarre.

—Demasiado seguro —responde la voz y la piel se le eriza al menor, conoce esa voz demasiado bien para su gusto. Aprieta sus labios, y procura no moverse, de no respirar porque si lo hace siente que van a descubrir que ya se despertó. Va en una carreta y lo más probable que fuera de la aldea porque el camino es irregular. De haber estado en la aldea pudo haber gritado o movido de tal manera que alguien se percatara del secuestro. Sabe que los segundos son cruciales en ese tipo de momentos, y muerde sus labios, tiene ganas de llorar pero no lo hará. ¿De esa manera se había sentido Ren? Y recuerda entonces como su hermano fue extraído por los cuervos. Quizás también eran los cuervos pero entonces... si era el clan de los cuervos que había ido por él por qué esa voz se encontraba ahí.

...

Yakov mira hacia su aldea. Debajo de aquella pacífica sombra se oculta la desdicha que la guerra ha dejado a su paso. "Tiempo de paz", dicen y él cree en eso aunque es el que más bajas ha sufrido. Incapaz de poder ir a morir en nombre de todos esos jóvenes a los que su futuro se les cortó de tajo bajo las armas de hombres que luchaban por sus propias creencias. Niega y el ruido de las detonaciones de los enfrentamientos en el campo de batalla y el llanto desconsolado de las madres en el cementerio le hacen eco todas las noches, ya no puede pensar con claridad. La guerra se ha llevado totalmente su paz y sabe que debe estar atento para no cometer una imprudencia.

—Padre —habla la voz madura de su hijo.

—Vitya —le responde dándole a entender que lo está escuchando.

—¿Te encuentras bien? —cuestiona el menor y el anciano afirma, Viktor sabe que no es así, que está en el último aliento de su resistencia emocional, pero aún así respeta que quiera cumplir hasta el final. Minako también se encuentra en la sala circular que es la oficina del líder de la aldea. Min-So ordena los últimos reportes.

—Perdón, sensei —habla Minako aclarando su voz, la mujer ha envejecido de forma deliciosa. Sus gestos maduros se acentuaron en su persona, haciendo que brinde más confianza y seguridad que antes, sin embargo la sonrisa picara y esa poderosa aura perteneciente a una mujer fuerte ha incrementado. Viktor reconoce que ella haría un excelente trabajo como Hokage, pero Minako tiene sus reservas.

—La aldea necesita un pensamiento más joven, Viktor, yo aún estoy contaminada por la vieja escuela... cuando tu generación ocupe el mando definitivo la siguiente generación que está por nacer podrá vivir en un mundo de verdadera paz... —le dijo un día la mujer al albino mientras cruzaban unas copas pues Yakov había sugerido que pasaran tiempo juntos, para que uno conociera más al otro, y sobre todo, la sana competencia los uniera.

—Pero también la experiencia es necesaria, y después de mi padre usted es el más claro ejemplo de lealtad que hay hacia Konoha.

—¿Y tú no eres leal a tu patria, Vitya? —preguntó ella con una sonrisa divertida dando otro sorbo a su sake.

—Guardo un poco de oscuridad en mi corazón... jamás perdonaré que fue por mi patria el sacrificio de Yuuri.

Hubo un silencio común y Minako cerró los ojos.

—Yuuri hubiera sido un buen hokage, torpe, tímido e indeciso, pero un buen hokage.

—¿También lo cree, Minako-sensei?

Minako afirmó sonriendo, disfrutando del gesto que se iluminó en el rostro del menor. Viktor también maduró, no sólo emocionalmente, sino físicamente y no le extrañó en lo mínimo cuando escuchó los rumores de que Sara y él estuvieran en algo, quienes conocían la historia de Viktor y Yuuri hubiera podido pensar en las acciones de Viktor como traición, sin embargo, Viktor era alguien adulto y consciente que de pasarle algo, necesitaba alguien para encargar a sus hijos. Su hijo, pues el futuro de Ren era incierto.

—Aunque la palabra "Konoha" proviene de "hoja", ¿no? Veamos a Konoha como un árbol... Yuuri forma parte de esas raíces que nadie ve pero que están ahí para sostener esto, sostener a su gente, sus recuerdos, sus memorias —miró a los niños en la calle y Viktor siguió la mirada de la mujer—. Puedes pensar que eres un mal hombre, pero en realidad por fin estás pensando como Yuuri siempre pensó: Construir un futuro donde otros pudieran vivir felices... Yuuri era demasiado amable y humilde para negarse a ayudar a alguien que sufriera delante de sus ojos... tú haz tomado su voluntad, y si el consejo decide que tú debes ser el hokage, entonces estaré satisfecha pensando que tu faro de luz es el recuerdo de alguien como mi alumno Yuuri —Minako brindó su copa contra la de Viktor que se había quedado a mitad de su camino hacia su boca—. Por el futuro, Vitya.

—...—él acompañó a la mujer con una sonrisa bebiendo un sorbo a su sake.

Ahora los dos parecían trabajar con bastante más eficiencia. Yakov se siente un poco más tranquilo, la aldea quedará en buenas manos.

La mayoría de los genin de otras aldeas han llegado, en cuestión de dos días iniciarán los exámenes chuunin, y participan un total de doce genins de Konoha. Viktor y Minako se dedican a revisar la seguridad. Aunque el público parece emocionado a Viktor le sigue pareciendo una pésima idea el hacer exámenes abiertos con otras aldeas invitadas, sobre todo por la cuestión de seguridad interna. Esa misma seguridad que se ve comprometida en una estrepitosa explosión al Este de la aldea, cosa que hace incorporarse a Yakov de su lugar.

—¿Qué demonios? —Viktor es el primero en reaccionar mientras salta por la ventana, a su lado lo flanquean dos ANBUS—. ¿Qué ha ocurrido? Aseguren a los invitados de otras aldeas, emitan orden de emergencia —uno de los ANBUS se desvía y el otro le sigue el paso.

Tarda unos cinco minutos en llegar haciendo uso de toda la velocidad que posee, ve a más shinobis de Konoha acercarse.

—Ha sido en la bóveda, señor —inquiere otro ANBU que los encuentra.

—¿En la bóveda? —cuestiona Viktor agitado mientras que se apresura, y tres jounin comandados por Otabek apagan el incendio con un jutsu de agua. Mientras que ANBUS salen disparados del interior. Un cuervo grazna fuerte desde el cielo después de una segunda explosión sin fuego, parte de las labores de rescate.

—Todo está intacto, Kobayashi ha dicho que no hace falta nada —responde el enmascarado—. Lleven a los heridos con Minako-sensei, usen el equipo sensorial para recuperar sus últimos recuerdos.

—Lo tengo —dice Mila que ha invocado a un cuervo—. Tengo el rastro.

—Yuri —habla Viktor porque ha visto a su alumno y éste, es el más rápido, y empieza a seguir al cuervo que lo guía fuera de la aldea.

—Quédense aquí, redoblen seguridad, presenten información al Hokage. Cris, que tu escuadrón venga conmigo, si lograron penetrar la barrera del Trebol de las Cuatro hojas, entonces son fuertes. Mila, vienes conmigo —ordena Viktor.

—Viktor —habla Otabek—. Nos encargaremos de rehacer la barrera.

—No, hagan una nueva —indica Viktor mirando al moreno a los ojos—. Usaremos la palabra clave alfa para ingresar, sino respondemos... nos asesinan.

Otabek afirma.

Yuuri junto con la brigada que ha formado siguen el rastro de Plisetsky que ha ido dejando con su invocación felina.

—Potya —saluda Viktor al gato que empieza a saltar siguiendo a su amo. El gato ninja no habla como el resto de las invocaciones, pero es más inteligente que cualquier otro animal, incluso al mismo nivel que los cuervos del clan de los grandes cuervos. El gato es rápido y si no fuera porque todos dentro de ese grupo son ninjas de alto nivel les costaría trabajo seguirle el paso. Atrás la villa se ilumina de un intenso verde. La barrera ha sido levantada, nada podrá entrar o salir.

Yuri se mueve con bastante facilidad. Siempre creyó que un día se volvería feroz guerrero capaz de vencer a veinte en cuestión de segundos, pero terminó por volverse en el maestro del sigilio, la infiltración y persecución silenciosa en solitario son su especialidad. Sabe defenderse, demonios, Viktor no fue nada blando con él, sin embargo debe de reconocer que en una batalla Mila le patearía las bolas sin problemas. Su rapidez lo hace ideal para despejar terreno, y enviar a su pelotón información que vaya recogiendo sin ser detectado, y esa vez no es diferente, tras diez minutos de persecución encuentra a los responsables de aquella explosión. Son un grupo de cinco personas, son ninjas, claro que lo son, sin embargo no logra identificar la banda que llevan en la frente.

Se mantiene oculto persiguiendo el rastro, Potya debe estarlos guiando. Pero es cuando llegan a los riscos que se queda en silencio detrás de un árbol. Los enemigos se han detenido y aguarda un jadeo cuando nota que la placa que llevan en su frente, es la de Konoha. Traga saliva en seco. Son bandas que han sido tachadas, en pocas palabras esos hombres eran renegados, eran desterrados. Se encoge, esos malparidos. Debe esperar al grupo de Viktor que no deben de tardar en llegar, mientras tanto él vigila. Aguanta las ganas de ir a patearlos hasta la muerte.

—¿Este es un buen lugar? —pregunta uno de ellos. Todos usan máscaras de tela que les cubren la mitad del rostro.

—¿No nos vienen siguiendo?

—Probablemente, pero podemos usar esta arma y ver qué tal funciona —inquiere uno.

Los hombres encapuchados están en una piedra plana alta de unos tres metros sobre el suelo, la luz del sol del atardecer los baña.

...

Yuri ladea el rostro, y mira fijamente como bajan de una carreta tres bultos. Son personas y desgraciadamente reconoce a uno de ellos. Se sostiene mejor del árbol desde donde vigila, tiene serias intenciones de revelarse y salvar a los rehenes, pero se abstiene cuando los hombres enmascarados le quitan la capucha a los otros dos bultos, uno es Nikora, una kunoichi genin del país de la nieve que ha llegado en la comitiva ese mismo día por la mañana, y el otro, el otro es Seung-Gil. Yuri no se lo cree. ¿Por qué nadie había notado la ausencia de Seung-Gil en la aldea? Y jadea, haciendo deducciones... nadie lo había notado porque han usado un infiltrado. Debe de volver e informarlo de inmediato pero... ahí también está Umi y por la pinta que tiene todo, es claro que no planean ser amistosos, además, si esos ninjas fueron capaces de capturar a Seung-Gil, significa que no son un juego de niños. Frunce la nariz y cuando se gira, alguien lo derriba haciéndolo un corte en el pecho. Yuri salta lazando kunais hacia la persona.

—Encontré a uno —grita el shinobi que ha atacado a Yuri, y Yuri se mueve rápido bloqueando los golpes que le impiden hacer uso de su ninjutsu. Y esquiva armas con que le atacan, de pronto tropieza y ha sido rodeado.

—Matenlo —ordena el que parece estar a cargo y los shinobis se preparan con sus armas, Yuri aprieta los puños, su uniforme ninja se mancha de sangre, pero no caerá ahí, no lo hará. Debe de volver, con Mila y decirle que es una maldita bruja lenta. Sin embargo, tuerce los labios cuando se da cuenta que lo superan en número. Puede sentir la mirada de Seung-Gil y de Umi, Umi está aterrado y al borde del llanto como siempre. No, aleja la idea de morir.

El primer ninja se mueve y el resto sigue su ejemplo, los ojos claros del rubio recorren el lugar y esquiva a uno, empuja al otro que choca contra otro más, siente una kunai que se le clava en el brazo, pero la usa para apuñalar a otro, pero hay más y no tendrá tiempo para esquivar cuando se prepara, un caparazón de hielo lo recubre, y el hielo se mancha de sangre, la puede ver Yuri desde el interior del refugio.

Viktor hace un ninjutsu apunto de invocar al dragón y acabar con la amenaza cuando se paraliza en su lugar.

—¡Papá!—grita Umi asustado mientras lo sostienen por el cabello, sus ojos están llorosos y Viktor palidece ahí mismo cuando reconoce a su hijo.

Chris y los otros dos ANBUS llegan, Mila también. Los ninjas sobrevivientes al ataque de Viktor regresan a la roca para protegerse, y su líder no deja de amenazar a Umi con el filo de una kunai. Seung-gil se remueve pero es inútil.

—Bastardo... —reza Viktor exhalando hielo por la boca y la nariz, una respiración helada.

Nadie se esperaba ese desenlace.

—Capitán —susurra Sara—. ¿Qué haremos? —pregunta ella lista todos los shinobi buscando un titubeo en el enemigo que reconocen como antiguos compañeros. No pueden simplemente atacar por atacar ignorando el peligro de los otros, porque los rehenes son ninjas y sabrían soportar la muerte, pero Umi es un civil, y además de eso, todos saben que los gemelos son la vida de Viktor, además de que el que tienen ahí atado de manos y pies es el heredero de un poderoso Kekkei Genkai, su perdida sería grave en muchos aspectos, sin importar que fuera o no un ninja.

—¿Qué es lo que quieres, maldito? —pregunta Viktor en un grito mirando al hombre que mantiene a sus hijos bajo su yugo—. ¿Qué quieres Alain Leroy? —grita y todos se quedan estupefactos.

Alain había sido desterrado después de un intento de insubordinación, había escapado a la sentencia, y ahora estaba ahí, otra vez intentando un golpe de estado. Era el padre de JJ, algún día ese hombre fue uno de los hombres de más confianza de Yakov, y uno de los shinobis más respetados. Ahora... ahora amenazaba al hijo de Viktor.

—No me esperaba menos... ¿cómo me reconociste, Nikiforov? —cuestiona sin sostener a Umi.

—Corazonada —refiere el albino, pero la realidad es que se había escuchado por aquí y por allá movidas por parte de un supuesto grupo de insubordinados de Konoha, de rebeldes que querían tomar el poder a la fuerza. No habían prestado atención a ello, Yakov no lo había hecho en realidad. Viktor frunce más el ceño—. ¿Qué quieres para que me regreses a los nuestros?

Alain ríe divertido quitándose con la mano que sostiene la kunai la máscara, y es más impactante para Chris ver a su maestro frente a él. Pero Leroy es un traidor, y como tal, debía de pagar, sobre todo ahora que exponía la vida de inocentes.

—¿Ahora quieres negociar? —cuestiona Leroy—. No me hagas reír, Nikiforov —lo señala con su kunai—. Te di la oportunidad de negociar y me mandaste la lengua de mis hombres capturados... —Mila confundida mira a su maestro al igual que Yuri—, yo te mandaré la de tu hijo como regalo de año nuevo —azuza mientras que coge las manos de Umi para romper la soga, el adolescente cierra los ojos pues apenas queda libre intenta hacer un jutsu pero Alain le atraviesa la palma de una de sus manos con su kunai haciendo que el menor exclamara un grito desagarrador. Viktor enrojece por completo y aparece escarcha en sus manos. Tuvo las intenciones de moverse pero tres kunais apuntaban al cuello de Umi.

Umi solloza adolorido y uno de los cómplices de Alain acerca un pergamino que extiende en el suelo, Alain sin dejar de ver a los shinobi que tiene debajo, toma la muñeca de la mano herida del menor para hacer que su sangre se regara sobre el pergamino, éste parece activarse y emitiendo una luz amarilla, poderosa que hace cegar brevemente a Viktor y su grupo pero se recomponen.

—Capitán —murmura Sara, los ANBU no pueden moverse si la orden ha sido no hacerlo, pero todos presienten que algo muy malo va a ocurrir.

—La señorita Chihoko estaría muy orgullosa de ti, niño —rumea Alain mientras que tiraba a Umi al piso como si fuera basura y Umi gime en el suelo sosteniéndose la la mano herida, no sabe qué le duele más pues le patean sacándole el aire de golpe para someterlo, Umi está muriendo del miedo otra vez.

—Te voy a... —amenaza Viktor.

—No, Nikiforov, no cuando tengo a tu cachorro con vida... no cuando está a mi merced... —relame sus labios, cogiendo el cabello de Umi y tirando de él, el menor llora en silencio con ira en sus ojos. La lengua de aquel bastardo recorre desde el mentón hasta la sien del moreno que cierra los ojos fuertemente jadeando, no para de temblar y Viktor está a punto de salirse de control, un aura maligna y visible es exhalada por su cuerpo, mientras que el ambiente comenzaba a enfriar más y más hasta que sacude sus manos para formar fuertes y brillantes garras de hielo.

—Viktor, cálmate —suplica Chris, pues aunque él también está furioso, hacer algo innecesario en momentos de rehén acabaría en desastre y Viktor baja las garras. El enemigo sonríe al ver que de verdad encontró la correa del hombre que puede marcar ese plus para cambiar el curso de la guerra.

—Tener familia de verdad es un problema... ¿no? —ríe Alain—. Ahora... pequeñita ola, hagamos esto divertido, abre bien los ojos, Ola. La llave —exige Alain, y otro de los hombres encapuchados se acerca para entregarle un pergamino oscuro con un listón azul clausurándolo, Viktor reconoce casi de inmediato el pergamino que le han pasado a Alain, y éste juega en su man, los ANBU que estuvieron en aquel día también reconocen de inmediato el pergamino. Aunque tuvieran la llave, están muy lejos de...

Uno de los shinobis que acompañaban a Alain empieza a hacer sellos, otros dos shinobis empujaron a la niña de la aldea de la nieve y a Seung Gil, sin miramientos le cortaron la garganta a ambos, y Viktor se prepara pero Umi sigue ahí con vida. Vierten la sangre de la niña sobre el pergamino en el suelo junto con la sangre de Umi, el cadáver fresco de Seung, en cambio es puesto sobre el charco del líquido carmesí, el primero que estuvo haciendo los sellos manuales terminó por dejar sus manos sobre el pecho del Seung que aún convulsiona en espasmos que se intentan aferrar a la vida ahogándose con su propia sangre.

—Un sacrificio —masculla Sara horrorizada con el estómago revuelto.

—Viktor... —susurra Mikado que los acompaña mientras que da un paso al frente.

El suelo terroso del lugar donde se encuentran parados a empezado a mecerse de forma angustiosamente fuerte. Alain aprieta el pergamino en su mano, y Umi aprovecha para empujarse hacia atrás y liberarse del pie que lo mantenía contra el suelo mientras corre hacia el vacío, sabe que será rescatado si se tira desde ahí, sin embargo, antes de poder saltar lo han cogido del cabello para arrastrarlo porque ese es su escudo.

Yuri y Mila se han movilizado en silencio.

Cuando los dos alumnos de Viktor están por atacar se quedan anonadados y tan sorprendido como el resto, pues de la tierra debajo de donde le han cortado la garganta a Seung-gil nace un bloque de hielo, uno enorme del tamaño de una pared. Que exhala un vaho frío y se extiende a su alrededor. Viktor retrocede, al igual que el resto de los shinobis. Chris deja caer su máscara ANBU impresionado pues de pronto le costo trabajo respirar, de hecho todos están impresionados, se han quedado sin habla. Alain disfruta el espectáculo con una extraña sonrisa. Sus hombres vigilan a los shinobis por si deciden atacar.

Invocación.

—¿Cómo... es —masculla Mikado que ha contenido el aliento tras la máscara ANBU.

—Estúpidos ninjas de Konoha, teniendo un arma tan poderosa... no solo la sellan, sino que también la descuidan —masculla Alain mientras que alzaba ambos brazos—. Perdieron su ventaja en el momento en que no quisieron negociar, ahora perdieron la guerra en el instante en que enviaron a todos sus hombres a la guerra confiando en sus altos mandos y subestimándonos, dándome una brecha para llegar hasta él —la risa de Alain resuena como eco en el bosque, señala a Viktor—. Y tu bastardo será la primer víctima de este nuevo orden que impondremos en Konoha, no más perros, ahora seremos los amos.

—No podrán... ¡No pueden romper ese sello! —gime Viktor apunto de desesperar ante la situación. Chris está listo a atacar pero a Umi le corta un poco el cuello el filo de una kunai y el menor se ha orinado encima mojando sus pantalones.

—Oh querido niño... tu sufrimiento acabará pronto... —promete Alain—, que pena que no seas el gemelo malvado... —dice Alain refiriéndose a Ren—, hubiéramos hecho tantas buenas cosas juntos —vuelve a tomar la muñeca del niño para pegar su mano ensangrentada contra el hielo extendiendo con la otra la llave que habían robado durante el ataque y previamente le entregaran, el pergamino negro con el listón azul que ha caído al suelo, el pergamino extiende en el aire y se envuelve como una lengua de metal a un imán, adhiriéndose al bloque de hielo sólido. El bloque brilla en un tono ámbar, dorado, y líneas de tinta lo recorren con rápidez . Una nueva persona aparece en escena y si no fuese suficiente todos en el frente de Konoha lo reconocen.

—Cao... —masculla Sara—. Cao Bin-sensei...

—Bastardo... ¡Mi padre confió en ti! —ruge Viktor.

—Tu padre no supo dirigir la aldea —farfulla antes de hacer varios sellos, cortar su mano y pegar la misma contra el bloque, Umi es lanzado al suelo, y Alain hace los mismos sellos que Cao, ahora ambos sostienen el hielo y concentran su chakra. El bloque empieza a desquebrajarse desde arriba, pedazos de hielo caen haciendo un espectral ruido y la luz azul que emitía el pergamino empieza a aumentar hasta que el pergamino se desvanece por completo en una fría brisa que precedió a una descarga que congela a todos los presentes. Un golpe de aire helado que los hizo retroceder a todos varios metros, a algunos enviándolos a volar contra los árboles que había más allá.

Viktor se incorpora de inmediato, dándose cuenta que Umi está desprotegido porque el impacto afectó al que lo protegía y la mayoría está derribado.

—Umi —grita Viktor tratando de aprovechar todo el tiempo que tiene. El menor alza la mirada y se tira desde donde está, Mikado se mueve para atraparlo y evitar el mayor de los daños—. Ataquen —ordena Viktor apenas Mikado tiene a Umi entre sus manos. Chris es el primero en hacerlo mientras efectúa sellos con sus manos para lanzar una gran bola de fuego que es contrarrestada con una bola de fuego azul aún mayor, una grande y aparatosa que obliga a Mikado a usar su modo tierra para protegerlos con una muralla que amenaza con romperse pero el ataque cesa y cuando la muralla cae, cuando el humo se disipa... no hay una sola alma que se atreva a exhalar.

Pero Mila y Yuri están en posición, y han invocado su propia versión de la lanza bicéfala, se han movido incluso antes de que Mikado rompa su barrera de tierra. Ninguno de los dos se deja seducir por la sorpresa ante la visión que tienen delante de ellos. No titubean, no dudan. La luz de la electricidad azul en la mano de Yuri, la del rojo fuego en la mano de Mila. Los dos mirando fijamente a su objetivo, y éste, cogiéndoles de la muñecas justo en el instante previo al que lo toquen, todo parece ir en cámara lenta y Mila sale disparada hacia un costado, Yuri en otra. Su lanza fracasa.

—¡Yuri! ¡Mila! —gime Viktor ante la explosión del ataque fallido.

De pie, arriba, en aquel desnivel de roca donde el suelo consume el hielo que se derrite al no estar en un complicado sellado, mirándolos sin emoción en su rostro:

Yuuri Katsuki.

Los ojos avellana se clavan en Viktor, y Viktor le regresa la mirada.

Está ahí, con esa misma desnudes con la que había sido sellado, el mismo cuerpo con que Viktor soñaba cada noche entre pesadillas y otras entre dulces sueños. Estirándose lentamente sobre sus dos piernas, la ropa manchada de sangre y roída por el tiempo sólo le cubre de la cadera hasta sus rodillas, las heridas que la batalla en el Palacio de las Camelias siguen abiertas, así como el verde de la piel que se había empezado a infectar. Es el mismo Yuuri Katsuki que sellaron esa fría mañana de invierno en la frontera entre el país del Fuego y el país de la Nieve.

Nikiforov entreabre sus labios atónito. Sara y el resto de los shinobis lo reconocen de inmediato, porque Yuuri, sigue siendo Yuuri.

En esa pálida piel no ha pasado un solo año, un solo día, un solo minuto. Sigue intacto. El hielo en el que ha sido sellado no sólo bloqueó sus habilidades imposibilitándole un escape, sino que también ha bloqueado el tiempo, la vida y la muerte. Mueve su cuello de un lado a otro y sólo entonces baja la mirada para notar que está descalzo, mueve los dedos de su pie. Alza su mirada hacia el rededor intentado reconocer dónde se encuentra, qué está pasando, mira su hombro y con lentitud alza su mano para tocar lo que tiene ahí, adherido a su piel, ¿por qué tiene ese pegado en su piel? Viktor nota ese contacto.

—¡No, Yuuri! —grita tratando de evitar el contacto a lo que reconoce el albino.

Yuuri intenta despegarlo pero apenas tira de la punta de aquel pergamino prolifera un grito y del pergamino sale disparado como un listón grueso y negro que le cubre el rostro, Yuuri cae de rodillas tirando del listón, lucha, se retuerce, trata de quitarselo, pero es imposible.

—Yuuri —grita Viktor, tirándose a quererlo socorrer pero salta cuando uno de los hombres de Alain lanza bolas de piedra como proyectiles. Debe regresar de lado de sus compañeros, Mikado reacciona contrarestando las bolas, la mayoría se dispersa para empezar el ataque, la prioridad es recuperar a Yuuri, pero la tira de tela le ha cubierto los ojos.

—Es el jutsu de control mental de Cao Bin... el que usa para los interrogatorios —azuza Chris aún un poco conmocionado cuando ve la venda negra alrededor de los ojos de Yuuri.

—Mikado... llévate a Umi... —farfulla Viktor. El ninja aludido traga saliva, Umi está asustado, porque a pesar de que querían despertar a Yuuri, a su padre, no quería que todo eso pasara.

—Katsuki... —azuza Cao Bin.

El rostro de Yuuri gira lentamente hacia las personas que tiene detrás de él, girando su cuerpo, su rostro está perfilado hacia Alain, los cómplices de Alain atacan a los shinobis de Konoha que tratan de llegar hasta donde los actores intelectuales. Sin embargo Yuuri ha empezado a caminar hacia Alain, quien mira confundido a Cao Bin, éste sonríe, está débil, el cuerpo le duele, el jutsu para romper el poderoso sello de Viktor le ha dejado en la piel, trabajó durante tanto tiempo después de haber decidido traicionar a Konoha por su propio bien ha sido exitoso. Solo le bastó una visita al sepulcro frío de Yuuri Katsuki para dejar el sello de invocación, encontrar el momento justo para robar el chakra de Viktor y la sangre de éste kekkei genkai tardó, pero al final, al final, ahí estaba. Tenía el control del arma más poderosa de Konoha. Si Cao Bin quería que Yuuri le lamiera los pies sólo tendría que chasquear los dedos. Ya no sería el perro, ahora era el amo.

El hombre sonríe con satisfacción.

—Hazlo —ordena Cao Bin, y ante los ojos de todos Yuuri solo necesita poner sus manos en una posición para después extenderla, y la imponente lanza de fuego aparece en su palma, La lanza del Diablo, la de Mila era un chiste comparada con aquella arma que es lanzada sin misericordia contra el cuerpo de Alain que trata de huir inútilmente. El fuego lo alcanza y grita y cae quemándose vivo y se convulsiona mientras el fuego lo consume desde adentro. Los labios de Yuuri suspiran, y ahora se giran para ver hacia los shinobis que pelean.

Los hombres de Alain han dejado de pelear ante los gritos de su líder, están estupefactos.

—No los necesito a ustedes —reza Cao Bin—. Katsuki —ordena y Yuuri hace jutsus con sus manos y lianas brotan del suelo para atrapar los pies de todos, y sumergirlos bajo tierra entre gritos y alaridos. Los shinobis de Konoha logran saltar, Mikado usa su katana para cortar una liana que le coge el pie, y Mila usa un jutsu de fuego. De pie solo quedan Cao Bin y Yuuri que está inerte como un árbol, el cabello oscuro agitándose con suavidad.

—Mierda... —masculla Chris al darse una idea de lo que está por pasar cuando Cao sonríe de medio lado—. Retirada... —azuza Chris luchando contra la impresión—. Retirada —ordena y los shinobis reaccionan para empezar a correr, huyendo de Yuuri, éste gira su rostro hacia quienes están huyendo. Cao sonríe y señala con su barbilla hacia el interior del bosque donde han desaparecido los shinobi. Yuuri desaparece en un suspiro.

Viktor recoge a Umi al que llevaba de la mano y se lo entrega a Yuri que lo carga en su espalda, el niño esconde su rostro sucio por el llanto y se agarra fuerte, Mikadogira su rostro porque no siente que los persigan pero se detienen de golpe cuando Yuuri aparece frente a ellos. Viktor se adelanta para alzar una muralla de hielo interponiendo distancia entre ellos y el moreno, Yuuri la rompe con las ramas de los árboles que hay alrededor. Pero les da tiempo a todos de alejarse lo más posible. Si se disperan Yuuri no podrá atacarlos. Sin embargo Viktor queda al frente de Yuuri para tratar de contenerlo pero el moreno hace varios jutsus que el albino reconoce al instante.

—¡Marea floral! ¡Salten! —grita Viktor y todos obedecen.

Sin embargo en el entretanto al querer huir Mikado es atrapado por una liana que lo sujeta al suelo de forma violenta, azotándolo y seguro se ha roto un hueso. El área pronto se estremece por la avalancha de flores que ha invocado el moreno. Yuuri alza el rostro al notar el chakra de todos escapar hacia el cielo, pues estos han subido hasta las copas de los arboles buscando escapar, pero Yuuri hace varios sellos y alza las manos hacia donde los otros se encuentran y lianas de los árboles se acercan vertiginosas contra los que han casi huido. Chris se interpone mientras escupe una lengua de fuego tratando de contrarestar, Yuuri responde con una similar, para después propinar una patada que envía al rubio hacia una liana que lo envuelve como una momia y lo hace caer de lleno al suelo.

Mila deja a Umi en una rama de uno de los frondosos árboles, y hace uso de su seda para no caer al mar de flores que seguía agitándose debajo de sus pies. La lucha era en la copa de los árboles.

Cualquiera que cayera a esas flores estaba destinado a morir, porque sabían que algunas de esas flores estaban envenenadas. Viktor sabe que no importa cuando huyan, Yuuri los va a encontrar, por lo cual saca una kunai para iniciar un combate cuerpo a cuerpo, patadas que son bloqueadas, puños que se cruzan, el cuerpo de Yuuri está siendo severamente afectado pero la escases del sentido del tacto no le hacen darse cuenta que necesita descansar y parar, Viktor aprovecha un titubeo por parte del moreno para arremeter contra la herida que tiene en su costado, esa que está infectada, pero Yuuri lo bloquea, y Yuuri coge impulso para patear a Viktor pero Sara interviene distrayendo brevemente a su capitán, no obstante sólo es cuestión de que Yuuri se mueva apenas nada para que la kunai pase rozando, y en su lugar él coja la mano de la chica y lo rompa en dos tirándola hacia la cama de flores, antes de que ella caiga es atrapada por una liana que la envuelve igual que ha envuelto a Chris.

—Yuuri, reacciona —suplica Viktor cuando el moreno lo vuelve a atacar tratando de evadir todos los golpes, pero se complica el estar saltando, Yuuri es más rápido que antes, y solo le basta a Yuuri rozar a Viktor para que éste fuera consumido por un extraño musgo que le impidió seguir peleando, el musgo se extiende desde donde Yuuri lo rozó hacia todo su cuerpo, Viktor nota como sus movimientos se entorpecen hasta el punto que queda hecho una estatua inmóvil, cae de lleno al mar de flores.

Yuuri se queda parado sobre la rama de un árbol, y gira su rostro de un lado a otro. En menos de cinco minutos los shinobis más fuertes de Konoha fueron diezmados. Cao Bin observa encantado la escena en la distancia.

—Katsuki —llama, y Yuuri se gira para correr con aquel hombre, Yuri y Mila suspiran aliviados, le cubren la boca a Umi para que no se escuche el llanto, Cao Bin palmea la espalda de Yuuri aunque sabe que de nada sirve porque Yuuri no siente emociones en ese estado.

El cuerpo que tiene ahí, es un solo contenedor vacío, el cual llenará con sus órdenes y deseos, iniciará un nuevo reino donde se haga lo que él decida es mejor para Konoha. Era hora de liberar al resto de presuntos criminales, no eran criminales si él los podía manipular, usarlos y después desecharlos. Un ejercito que le hiciera caso.

—Como calentamiento, eso estuvo bien, Katsuki... —sonríe Cao Bien complacido—. Vamos... —ordena Cao antes de saltar hacia la rama de un árbol para emprender la huida. Yuuri se queda un par de segundos más mirando sin realmente ver hacia la copa de otro árbol especial. Mila aprieta a Umi que está desmayado gracias a Yuri que le ha aplicado un sedante porque no quieren ser descubiertos. Ella misma tiembla de pies a cabeza, Yuri está sudando.

Yuuri sigue a su amo después de unos segundos pero no avanza mucho pues una lía atraviesa el camino desde la profundidad del bosque, cortando el viento y Yuuri se gira para contenerla con una liana que él mismo manipula.

Debe de saltar pues tres shuriken se dirigen hacia él, hace varios jutsus con sus manos provocando que más lías se formaran para dirigirse hacia la sombra que él puede ver con claridad pero un cuervo le obstruye la visión de pronto, le picotea y tiene que manotear para alejarlo. Yuri y Mila se asoman al ver toda la acción, quieren ocupar esa ventana para huir y pedir refuerzos, aunque Mila se queda un momento atenta.

—Espera... espera —ordena la pelirroja en el instante en que ve al pequeño shinobi que le está haciendo cara sin titubear a Yuuri. El cuervo se aleja y en su lugar aparece Ren que con kunai en mano pretende atacar a la otra persona, pero Yuuri ya tiene listo el jutsu entre sus manos—. Es Ren... ¡Ren! —grita Mila, descubriendo su posición, pero en este momento no fue Yuuri el que reaccionó sino Cao Bin que haciendo varios sellos con sus manos invoca nuevamente cintas negras. Sin embargo Yuuri empuja a Ren hacia un costado, y arrancándose la venda del rostro usa las mismas lianas que invocó antes para interponerse en la trayectoria de las vendas que buscaban atrapar a Mila y Yuri.

Ren está en el suelo, y se sienta aturdido pues se ha golpeado, Cao Bin observa a Yuuri con ojos desorbitados pues Yuuri no está reaccionando a su jutsu de control, intercambian miradas y la de Yuuri no se ve en lo absoluto contenta, el hombre frunce su ceño para desviar brevemente su mirada hacia Ren. Yuuri parece adivinar su ataque y se lanza hacia él pues Cao tira sus vendas negras hacia el niño que ve aquellas tiras oscuras dirigirse hacia él con atroz velocidad.

—¡Mila! —grita Yuuri pues tropieza, las piernas le fallan, ya no le queda fuerza y Mila tarda en reaccionar, sin embargo es Yuri quien ha formado un rayo que corre más rápido y se interpone en la trayectoria de las vendas de Cao. Mila hace varios jutsus para hacer bolas de fuego que atacan a Cao Bin, pero el hombre es protegido por sus vendas negras.

—No me esperaba menos de un ninja de tu calibre, Katsuki —dice Cao mientras Yuuri se sostiene su costado, las heridas de antes, el desgaste de ahora le están cobrando de pronto la factura, mira a Cao, desde su posición. Yuri se ha acercado al niño junto con Mila que parecen a la defensiva. Yuuri se incorpora con esfuerzo.

—Ha sido bueno para calentar, Cao Bin-san —masculla el moreno con voz cascada, pastosa, no la ha usado en tanto tiempo que suena rarísima—. Así... que vamos a ponernos serios.

—Los años de aislamientos te han vuelto muy seguro de ti mismo Yuuri. Tengo duda... ¿Cuándo te has liberado de mi control, Katsuki?

Yuuri sabe que no atacar es un error fatal pues le está dando tiempo al enemigo de recuperar fuerza, pero la verdad es que él también necesita reponer fuerza así que traga saliva y se dispone a responder.

—Nunca lo estuve... Viktor integró un poco de su chakra cuando me selló, previendo un intento de asesinato silencio, o en estos casos... un intento de sabotaje —responde Yuuri—. La verdad tenía intenciones de alejarme contigo después de que derrotara a todos y asesinarte, ganar fuerza porque sé que eres un hueso duro, Cao Bin-san —informa Yuuri revelando sus intenciones.

—¿Y ahora has ganado fuerza, Katsuki? —pregunta Cao Bin alzando su mano, preparando sus vendajes oscuros que se irguen como serpientes a la espera de la señal de su Medusa. Yuuri deja caer los hombros y niega.

—Oh... no, no tengo nada de fuerzas... pero...

Una barrera de hielo emerge de la tierra con furia y Cao Bin debe de saltar. Cuando alza la mirada, Viktor está cayendo desde el suelo con el chirrido de la electricidad envolviendo las garras que usa como armas.

—Pero yo tengo todas las fuerzas y la rabia del mundo —infiere el albino buscando atravesar el cuerpo de Cao Bin. El impacto hace que se dé paso a una gran nube de humo y neblina. Mila se acerca a Yuuri que sigue de rodillas, pero éste junta sus manos en puño, y las aprieta.

—Arte ninja estilo primario: Ventana del zorro —masculla el moreno, mientras sopla entre sus dedos y el ambiente empieza a tornarse tóxico, servirá para alejar a Can Bin de ellos, la cortina de veneno se expande y Viktor sale de la cortina de humo cogiendo a Ren entre sus manos de forma rápida para que la toxina no los alcance, Yuri ha ido por Umi, y Yuuri se incorpora ayudado por Mila. Era mejor retirarse, Cao Bin no era un adversario que pudieran derrotan al menos no en las condiciones en las que se encontraban. Pues si bien Yuuri había tratado de no lastimar a ninguno, ninguno estaba preparado para ir contra Cao Bin, menos con Umi y Ren entre ellos.

Yuuri se recarga por Mila, a la que mira de reojo, después al resto del equipo, saltan de rama en rama. Chris, Mikado y Sara se unen a ellos más adelante, y todos observan a Yuuri quien da un mal paso y tropieza, Chris es el primero en asistirle. Lo carga sobre su espalda, Yuuri siempre había sido bastante menudito para el rubio, pero ahora, ahora es como si cargara a un niño.

Viktor lleva a Ren en su espalda y Yuri a Umi, es una imagen surreal, porque el albino lanza miradas cada tanto hacia Yuuri y siente que el corazón se le acelera un poco cada vez más. Potya se les une cuando les falta menos de un kilometro para llegar a la aldea.

—¿Alguien nos sigue? —pregunta Yuri a su gato que le responde con un maullido—. Hmp, bien hecho, una vez que lleguemos a la aldea regresa —el gato vuelve a maullar.

—Debemos notificar sobre los cadáveres —dice Viktor—. Envíen a un grupo ANBU para que los recupere.

—Sí —murmura en respuesta Chris.

—No están muertos... —informa Yuuri contra la espalda de Chris.

—Cao Bien aún necesita más sacrificios... seguro los mantiene con vida —moja sus labios y se deja vencer por el sueño, una vez más.

La aldea se encuentra con puertas principales cerradas por lo cual su dirección es la parte trasera donde una comisión de jounin esperan a sus compañeros, no obstante el escuadrón ANBU de Chris y el equipo de Viktor se detienen. Otabek es el que se hace presente.

—Clave —exige y detrás de él los otros jounin están preparados para atacar en caso de que se equivoquen lo cual los delataría como infiltrados, la clave sólo podía ser dicha por ninjas de Konoha, poseían un sello especial que les impedía revelar esa información tan preciada.

—Traemos a Yuuri, Cao Bin es un traidor y debemos asesinar a Seung Gil porque el verdadero probablemente esté muerto —responde Yuri saltándose por completo al protocolo de seguridad, ha sido dicho de manera tan rápida que es como un chasquido de relámpago que atraviesa a todos.

Otabek y el resto de los jounin reaccionan de la misma manera: Abriendo de inmediato la barrera para que el grupo pudiera entrar y dirigirse en calidad de emergencia con el Hokage. Chris deja a Yuuri en manos de Mila, mientras que se dirige junto con Mikado y Sara a informar al Hokage, también para buscar a Minako, y Otabek se acerca lentamente hacia el sillón donde han recostado a Yuuri. Viktor está parado junto a él. Al igual que Mila y Yuri, lo ven dormir.

Nadie se atreve a tocarlo.

Parece una ilusión mancillada y un poco rota.

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St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).