Finalmente, Clarke había pasado por casa y había pasado la noche con Abby en el hotel. Se quedaron dormidas viendo uno de los dramas románticos que le gustaba a la médico, Clarke con una sonrisa en su rostro, la compañía de su madre conseguía embargarla de paz. El despertador sonó para madre e hija y tras despedirse hasta el mediodía, Clarke tomó rumbo hacia la facultad. Le esperaba un apasionante día de Historia de la Medicina, Anatomía del aparato locomotor y otras 2 clases con nombres tan apasionantes como las anteriores.

Llegaba pronto, así que se pidió un café para llevar en el local del campus y se sentó en uno de los numerosos bancos de maderas que se arremolinaban alrededor del lugar. Saludó a varios compañeros mientras seguía enfrascada en sus apuntes de Inmunología, dentro de poco tendrían los cuatrimestrales y no podía dejar que nada le distrajera. Y pensando en distracciones, fue su móvil el que vibró en el bolsillo de su gabardina azul. Ese día pintaba también de lluvia y no quería resfriarse con los examenes en puerta. Tras revisar por encima dos correos electrónicos se dispusó a despachar rápidamente los mensajes de whataspp que la habían sacado de su estado de concentración.

Dos mensajes de Octavia alertándole de la más que predisposición de Raven a inmiscuirse, no sin cierto descaro ni disimulo, en su vida sentimental, otros tanto de Octavia y Raven por el grupo de la casa echándose en cara algo de unas tostadas quemadas, varios chats de compañeros de clase hablando de la fiesta de ese viernes, otros de apuntes de etimología, y el último chat que le había entrado en la bandeja. Un número desconocido que ya no lo era tanto.

07:43 Solo pídelo y lo haré.

Se metió en la conversación dispuesta a mandarla lo más lejos que pudiera cuando decidió que lo mejor era ignorarla. " Directamente al ego". Cerró la aplicación de mensajería instántanea y puso el móvil en modo Avión. Ahora si: se acabaron las distracciones.

Lexa se removía entre las sábanas inquieta, cogía su móvil y lo volvía a dejar. Este movimiento se alternaba con el de meterse en la conversación de Clarke para verificar con escepticismo e indignación que aquel doble click azul seguía ahí, "Joder Griffin, esto va a resultar más difícil de lo que esperaba". Decidió salir de la cama y se estiró cuan larga era, sacudiendo sus músculos. Se miró al espejo para recitarse lo lamentable que era. "Mírate eres Lexa Woods y has dormido y te has despertado pegada a un móvil"., le surraba el reflejo frente a ella. La noche anterior la actriz se quedó dormida entre el deseo de escribirle a la joven o dejarlo para la mañana. El sueño había podido con ella, pero nada más que abrió los ojos decidió que era el momento de enfrentarse a Clarke Griffin. Solo que Clarke Griffin tenía al parecer otros planes aquella mañana, planes entre los que no incluía contestar a Lexa Woods ni por equivocación.

Tras desayunar y entrenar con Rachel, recibió la llamada de Octavia comunicándole que esa misma tarde se reanudaba el rodaje que, sumado a los días que no habían podido continuar debido a su baja médica, se extendería a todo el fin de semana y la semana próxima. Lexa suspiró, colgando y miró de nuevo su teléfono personal en busca de alguna señal. Nada. Tan solo una advertencia de Anya instándole a que tuviera cuidado en el set y una foto de los pectorales de Lincoln en el grupo de los tres.

Así pasó la mañana, mientras decidía en qué entretener su tiempo hasta aquella tarde. No estaba acostumbrada a esa sensación. Abrió un libro mientras se recostaba en uno de los sofás de su jardín. No había pasado dos páginas cuando lo desechó. Sopesó la idea de hacer unos cuantos largos, cuando una punzada en su hombro le recordó que no era el momento. Bufó, miró a su alrededor intentando descubrir en qué ocupar su cabeza. Una hora y 13 minutos más tarde, se dió por vencida.

"Está bien Clarke. Lo haremos a tu modo". Volvió a coger el teléfono para hacer esa llamada que no le hubiera gustado hacer, pero aquella rubia no le dejaba otra opción. Tras cruzar unas cuantas frases y obtener su propósito colgó con una sonrisa en la cara mientras se mordía el labio. No sabía si iba a funcionar, no tenía ni idea, pero por nada del mundo se hubiera perdido esa sensación tan tonta pero tan increíble que la hacia sonreír como una loca, ni el estado de nervios que la atenazaba ahora mismo. Fue a cambiarse y tras probar suerte con varios conjuntos de su vestidor miró el resultado en el espejo de su habitación.

"Ahora si Lexa Woods, está si eres tú", le devolvió el cumplido la imagen en el espejo y lo que veía le gustaba. Eligió unos pantalones finos de cuero negro, unas botas ni muy altas ni muy bajas combinado con un fino chaleco de cuello vuelto que traslucía elegancia. Se pusó el cinturon y remetión el chaleco tras él. Tras echarse el último vistazo se decidió por la cazadora de ante negro.

Tras montarse en su espectacular Mercedes en color burdeos, miró de nuevo su móvil. Ni rastro de la rubia. En su lugar le había llegado un mensaje con la dirección donde debía dirigirse. Se miró en el retrovisor, quitando un poco del lápiz de ojos negros que le sobraba, respirando profundamente mientras cerraba los ojos. Pensó en los agotadores días que se le avecinaban y no por eso disminuyó su ánimo. Era ahora o tendría que esperar unos largos y monótonos días de mirar el móvil sin respuesta alguna hasta poder tener otra oportunidad. Arrancó, metió primera y salió mientras se ponía unas gafas de sol para evitar unos indiscretos rayos de sol que se colaban por un verde que hacía años que no albergaban tanta ilusión.

Clarke volvió a contar las manchas de la bata de su docente. "Sólo pídelo y lo haré". Aquellas cinco palabras llevaban torturándola toda la mañana. Era ya la última hora del día y su cabeza no daba para más, tampoco ayudaba aquel profesor que en absoluto apreciaba la asignatura. Pensó en saltarse la clase y aprovechar para preparar alguno de los exámenes que se le avecinaba en breve, pero la sola idea le hizo llenarse de culpabilidad. "Solo pídelo y lo haré". Así que ahora estaba intentando centrar su atención en algo que la ayudara a superar aquellos 20 minutos que la separaban de la libertad. Había encendido el móvil a segunda hora para hablar con su madre, tardaría un poco más, ya que otro de sus compañeros ponentes acababa de ser padre y debía cubrir su hueco. La joven decidió que comería algo en la facultad y que estudiaría hasta que Abby la recogiera. No volvió a tener ni rastro de Lexa en lo que iba de mañana, parecía haberse rendido. Por el momento.

Tras la tercera ronda de recuento de manchas (Clarke no quería ni por asomo entrar en el juego de averiguar a qué correspondía cada una), decidió activar de nuevo el móvil, mientras el dueño de aquellos lamparones decidió dar por concluida la última clase de la semana. Estaba recogiendo sus cosas despidiéndose de sus compañeros, algunos se pasarían por la fiesta de esta noche en el Planet, otros se recluirían en interno voluntario entre libros hasta el lunes. Clarke pertenecía sin duda al segundo grupo.

Estaba ocupada sorteando a los numerosos estudiantes que salían de sus aulas cuando su móvil vibró en el bolsillo. Un mensaje nuevo, esta vez de Lexa, no había guardado su número, pero le bastó ver los 3 primeros dígitos para saberlo.

Decidió que no miraría el mensaje hasta más tarde. Ya se cansaría, nada más que encontrase otra víctima a la que mortificar. Perdida en sus pensamientos, observó a lo lejos como varios jóvenes se arremolinaban con los ojos como platos y las bocas abiertas frente a un Mercedes color burdeos. Algunos incluso se hacían selfies en la parte delantera. El coche aparcado en el arcén permanecía impérrito sin que ningún conductor lo reclamara. Quizás el hecho de que no se vieran coches así en las inmediaciones ni en radios cercanos del campus debió haber advertido a Clarke de que algo iba a suceder. Enfiló la puerta de la salida para dirigirse al edificio que albergaba la mayoría de locales para comer algo. El móvil le quemaba en el bolsillo, así que simplemente para saciar su curiosidad sacó con la mano ibre aquel aparato de su chaqueta mientras caminaba con automatismo.

14:31 A veces Clarke, basta con un pensamiento.

- Pero, ¿qué...? - no tuvo tiempo de más cuando se chocó de nuevo con alguien y de nuevo tan inamovible como un muro de hormigón. Y de nuevo sus apuntes y su móvil esparcidos por el suelo y ella de rodillas recogiéndolos - lo siento, yo...

- Clarke, voy a tener que comprarte un móvil nuevo, parece que el tuyo entre tanto golpe no recibe bien mis mensajes - la joven escuchó aquella voz paralizada sin levantar la mirada de aquellas botas acabadas en unas piernas enfrascadas en unos pitillos de cuero. Y de nuevo. Esta vez fue Lexa la que se agachó por primera vez junto a ella para ayudarla a recoger mientras no dejaba de sonreírle - Me alegro de verte de nuevo, Griffin.

La rubia levantó la mirada hacia la actriz perdiéndose en su belleza, estaba odiosamente espectacular con aquella ropa tan sencilla, con el pelo suelto cayéndole como una cascada sobre los hombros. Se pusieron ambas en pie mientras le tendía los últimos folios. Clarke no podía apartar la mirada de aquella mujer que le sonreía con las manos en los bolsillos, ajena a las miradas, los silbidos y las vueltas de cabeza que estaba provocando en todo joven estudiante que pasaba a su lado. A Lexa hacía poco tiempo que no le importaba nadie más que Clarke y hacía bastante más que le daba igual el mundo, así que con esa combinación lo único que existía en ese campus era Clarke Griffin.

- Estás muy guapa, Clarke. Te sienta bien el look de estudiante.

"Hay mujeres que no necesitan nada más" pensó Lexa. La estudiante no sabía qué decir. Allí estaba ella, Clarke, con sus pantalones rotos por las rodillas, su viejo chubasquero azul y aquel jersey ante aquella diosa que podía ponerse lo que quisiera que seguiría espectacularmente preciosa. Con aquellos pitillos de cuero y aquel jersey negro había conseguido sublevar a toda la población de aquel lugar estudiantil. Qué no haría en una alfombra roja. La voz de Lexa la sacó de sus desvariaciones.

- Normalmente cuando te dicen un halago tienes dos opciones: o agradecer el cumplido o responder con otro. ¿Qué tal un "tú tampoco estás mal Lex?" - Clarke seguía paralizada mientras abrazaba sus apuntes, su acompañante levantó las manos en señal de paz - Esta bien, está bien, quizás haya una tercera opción que es mandarme a paseo, pero no es la que preferiría de las tres.

Un atisbo de sonrisa se formó entonces en la cara de la más joven mientras seguían estudiándose con la mirada.

- ¿Qué haces aquí Lexa? ¿No aceptas un no por respuesta? - volvió en si atacando - tengo prisa, así que si me disculpas.

- No - le cerró el paso agarrándola por los hombros, la cercanía hizo que el perfume de Lexa penetrará hasta la última glándula de su sentido olfativo. Hiperosmia: cualidad (o trastorno en este caso) de percibir olores que otras personas no son capaces de detectar. Lexa era sin duda la única detonante en este universo de aquel trastorno en ella.

- ¿Cómo que no? ¿Es que me lo vas a impedir? - el efecto que producía aquella mujer en ella la frustraba. Lexa guardó la impaciencia.

- Me refería a que si te quieres marchar no te lo impediré.

Clarke la observó con precaución. Había gato encerrado. Algún pero.

-...pero primero me gustaría que me escucharas - ahí estaba, relajó la postura dándole a entender que la escucharía y se largaría - ¿podríamos hablar en un sitio más tranquilo?

- Lexa no estoy para jueguecitos ni para perder el tiempo...

- Por favor, es que esto se va a empezar a poner un poco asfixiante, por así decirlo, para mí - dijo mordiéndose el labio inferior. Odiaba cuando hacía eso porque una pequeña electricidad recorría su nuca cada vez que lo hacía - Clarke, déjame...

La agarró de la mano para llevarla a un lugar donde pudieran hablar cuando la primera petición llegó. Al soltar su mano sintió su palma huérfana de aquel cosquilleo que había sentido.

- Lexa, ¿podrías hacerte una foto conmigo? - una joven morena la miraba detrás de sus gafas tendiéndole el móvil.

- Claro, no hay problema - Clarke observó como le dedicaba la mejor de sus sonrisas y se hacía un selfie con el móvil de la estudiante, tras despedirse se volvió de nuevo hacia ella - por favor, Clarke, ven conmigo.

La observó y sonriéndole con malicia dejó que la siguiente fan de Heda se acercara. Y la tercera. Y la cuarta. La actriz mientras tanto repartía selfies, besos y saludos a todos cuanto se lo pidieran. A la quinta la miró suplicante ante las carcajadas de la estudiante que estaba disfrutando un poquito con el aprieto en que se había metido. Cuando empezaron a rodearla, dificultando una huida a tiempo, Clarke usó la misma técnica del bar llevándosela de la mano mientras Lexa se disculpaba y salieron por una de las puertas traseras hacia un enorme parque que rodeaba el campus.

- Tú dirás - dijo volviéndose hacia ella mientras depositaba los apuntes dentro del bolso y lo dejaba a los pies del primer árbol que vió, quedándose apoyada de lado en este.

- Yo...

- Lexa, tengo prisa - la miró impaciente mientras ojeaba su reloj de muñeca.

- Joder, Clarke esto no es fácil - suspiró - de acuerdo, te debo una disculpa. Me comporté como una verdadera imbécil.

- ¿Pero no lo eras?

- Qué graciosa Clarke - vió la sonrisa que empezaba a dibujarse en la cara de la rubia y eso le dió fuerzas para continuar - el otro día en mi casa...

- ¿Vas a pedirme perdón por "lo que pasó" entre arias italianas esa mañana?

Lexa frunció el ceño cuando, riendo, cayó en la cuenta de aquel baile y de aquel casi beso que Anya interrumpió. Parecía que habían pasado mil mañanas desde ese momento.

- No, de "eso que pasó" no me arrepiento de nada en absoluto - Clarke guardó silenció escuchándola - Lo volvería a hacer Clarke. Me encantaría volver a hacerlo, así que creo que volvemos al motivo de todo esto. Solo quiero disculparme por haberle mentido a Anya y que tú tuvieras que escucharlo, quiero decir...

Se detuvo buscando las palabras correctas, la expresión que diera forma a lo que empezaba a sentir en ese momento. Clarke por su parte seguía callada esperando lo que viniera a continuación, la miró directamente a los ojos y continuó.

- Lo siento Clarke, lo siento muchísimo. No fuiste una molestia, no fuiste un favor que devolver, ni me jodiste la noche. Creo que dentro de las circunstancias ha sido una de las mejores noches en mucho tiempo. Tuve miedo ante Anya, tuve miedo de reconocerme a mi misma que me gustaría conocerte más. De reconocer que es mentira que no esté interesada en ti, que estoy interesada en ti como nunca me ha interesado nadie. Quizás no sea mucho, pero me gustaría disculparme y ser sincera contigo, de verdad me encantaría conocerte como persona, lo mismo Abby tiene razón y podríamos ser buenas amigas... - las dos rieron confidentes por la ocurrencia de la médico, aprovechó que la rubia bajaba las defensas y dió un paso al frente mientras miraba sus labios- me encantaría si algún día de estos quisieras tomarte un café conmigo o incluso pasarte por el set,yo no sé como sé hace esto, yo...

- ¿Has sacado eso de algún guión de Heda para engatusarme, comandante? No he visto la serie lo suficiente como para distinguirlo - Clarke empezó a jugar con la cremallera de la cazadora de su acompañante mientras esta se apoyaba en el espacio de tronco sobrante sin dejar de sonreír - No sé como se confía en una persona como tú Lexa, esa es la verdad.

Esa última frase la había dejado tocada, pero dejaba traslucir una esperanza a la que Lexa se agarró con fuerza. Lexa Woods tenía un plan, un maravilloso plan, un plan que en su cabeza era el mejor plan inventado por nadie. Un plan como nunca había tenido antes. Pero cuando vió aquel azul supo que iba a ser más difícil incluso de lo que ella misma se imaginaba. Quería demostrarle que para ella no era solo algo físico, claro que cuando vió aquel lunar volvió a sentir la necesidad física de hacerle el amor allí mismo, contra aquel árbol. Pero no eran así de sencillas las cosas. Si quería demostrarle a Clarke que quería conocerladebería demostrarle que llevarla a la cama no era en lo único que pensaba. Aunque se muriese de ganas por conocerla a la vez que la llevaba a la cama.

- Te aseguro que todo es verdad y que...- en ese momento una potente alarma las interrumpió haciendo que ambas se volvieran - creo que ese es el sonido de la vuelta a la realidad. No sé qué hacéis o a que os dedicáis aquí en el campus pero creo que mi coche corre auténtico peligro.

- Espera, ese Mercedes aparcado justo delante de la facultad, ¿es tuyo? - dijo percatándose entonces de las señales que no había querido ver. Cómo había sido tan tonta. Claro que ese coche solo podía ser de ella.

- Ese mismo. Y realmente ahora mismo me da exactamente igual lo que le pase - dijo volviendo a bajar de nuevo la mirada hacia su boca.

- Ya que estamos siendo sinceras, realmente me importa poco tu coche ahora mismo - esta vez dejó la cremallera para agarrarla por la solapa de su chaqueta.

- Clarke - la miró y esta pudo ver en aquel verde algo desconocido hasta entonces - no sé qué está pasando, no sé dónde vamos a llegar, pero no te olvides de lo que te he dicho. Solo pídelo y lo haré.

- Lexa...

- Perdonen, ¿oigan? ¿pueden escucharme? - uno de los guardias de seguridad del campus se dirigía hacia ellas, lo que hizo que se separaran bruscamente - ¿ es de alguna de ustedes un Mercedes Clase C? Esto es un campus universitario, no puede dejar ese vehículo con esa alarma sonando a toda ostia.

Lexa maldijo para sus adentros ante aquella nueva interrupción mientras Clarke recogía resignada su bolso del césped. Vió como la actriz le pedía disculpas al guardia de seguridad, que nada más que la reconoció bajó el tono de enfado explicándole que su misión era simplemente velar por la seguridad de aquel lugar. Cuando se acercó vió como el trabajador miraba con adoración a aquella mujer. Jamás dejaría de sorprenderse ante el efecto que producía la mera presencia de Lexa ante las personas. Y de lo poco consciente que era a menudo. Tras firmarle unos cuantos autógrafos y grabar un video para su nieta de 7 años admiradora de su personaje las acompaño como escolta hasta el coche, sacando pecho y sobreactuando en su papel, sin dejar de contar lo que iban a flipar los de turno de tarde cuando les contara aquella anécdota.

El ruido del coche cesó en la distancia cuando Lexa sacó el mando a distancia y lo apagó.

- Muchas gracias, esto...

- Manolo, señorita Woods, Manolo García para servirle en lo que usted y su acompañante necesiten, ya sabe como el cantante -dijo guiñándole un ojo, acto seguido tomó la mano de las dos mujeres besando teatralmente cada una ante las risas cómplices de las dos mujeres.

- Gracias de nuevo Manolo, desde luego mi amiga Clarke puede sentirse segura con trabajadores tan eficientes como usted.

- Está en las mejores manos, señorita Woods, por cierto este coche es...

- ...un Mercedes 200 CGI, ¿le gustan estos cacharros Manolo? - dijo mientras cruzaba los brazos y no apartaba la vista de Clarke que tampoco podía dejar de mirarla a ella. Sin duda habían derribado una de las vigas de aquel muro de hormigón que las separaba.

- ¿Y a quién no? Esta máquina es una preciosidad - respondió silbando mientras se agachaba mirando el frontal. Recuperó la compostura y se cuadró con un saludo militar despidiéndose de ambas - que tengan un buen día, espero verla más por aquí señorita Woods.

- Tenga por seguro que si- esta accionó de nuevo el mando y se iluminaron los sistemas de encendido - ¿Vienes Clarke?

- Lexa, he quedado con mi madre...¿qué? - preguntó mientras su acompañante abría la puerta del copiloto para que entrara.

- Anda sube, te dejo donde me digas y así puedo saludar a Abby - Clarke miró el asiento con inseguridad - ¿qué te pasa?

- Esto, yo...¿qué dirá mi madre si me ve aparecer contigo? - las dudas empezaban a atenazarse peligrosamente sobre la cabeza de la estudiante.

Lexa suspiró, intentando encontrar la poca paciencia que tenía y ponerse en el lugar de Clarke. Estaba asustada e insegura. Nada nuevo bajo el sol.

- Mira Clarke, ya nos inventaremos algo, no ha pasado nada, ¿tengo razón? - la joven asintió - Y aunque hubiera pasado...no pasa absolutamente nada Griffin - vió la mirada cargada de miedo y se retractó - pero no ha pasado, así que no hay nada de lo que preocuparse. Le diré a Abby la verdad, me molestaba el hombro, estaba por aquí cerca y me pasé a que me echaras un vistazo. ¿Ves? Es muy fácil de verdad. Ven, súbete.

Clarke obedeció mirándola con escepticismo mientras la actriz se quitaba la chaqueta negra.

- Pero eso no es verdad, Lexa, no has venido a...- abrió los ojos con sorpresa.

Lexa se había sacado el jersey también por la cabeza dejando su pelo alborotado. Se había quedado con una camiseta sin mangas de licra que realzaba su busto y pensó que no había manera en que aquella mujer no estuviera arrebatadora. Comprendió los motivos de quedarse de esa facha a pesar del frío que arreciaba fuera del coche.

- Estás loca Lexa Woods.

- Es aquí donde me molesta, en este punto. Mira, dame tu mano, toca aquí - tomó la mano de la pequeña doctora y se la llevó hacia su hombro. Clarke la dejó ahí sujeta por la mano de Lexa mientras empezaba a acariciarle la suave piel de debajo de la tiranta del sujetador. Se quedaron colgadas la una de la otra - ¿Lo ves Clarke? No tendrás que mentir. Será tan solo...

-...una verdad a medias.

- Eso es. Nuestra verdad. Abby se alegrará de saber que si que podemos ser amigas. Me gustaría despedirme de ella, esta noche reanudamos el rodaje y serán días sin un minuto de respiro...

Se recostó sobre el asiento sin dejar la mano de Clarke mientras cerraba los ojos, con ella era todo mucho más fácil, era natural. Escuchó un lejano murmullo y levantó la vista para darse cuenta que su realidad también era esa: los curiosos que miraban desde lejos intentando encontrarla. Se escondió tras el asiento mientras la rubia desviaba su mirada hacia la dirección donde ella apuntaba. Soltó la mano de Clarke mirándola con pena y se puso de nuevo el jersey, se ahuecó el pelo y tras ponerse las gafas de sol reconvirtió su expresión sonriéndole.

- Entonces...¿disculpas aceptadas? ¿amigas? Piensa en la pobre Abby, sus ilusiones... - le dijo sonriente extendiéndole la mano para cerrar aquel acuerdo.

- Podemos decir que es una tregua, si - cerró el trato estrechando de nuevo su mano. No sabía por qué, pero le encantaba el contacto físico con la actriz.

- Esta vez podría ser distinto...creo que podemos hacerlo bien, ¿no crees?

- Podrías, Lexa, podrías.

- Touché ¿Hacia donde, señorita? - Clarke la miró- Solo pídelo y lo haré.

Le devolvió como respuesta un golpe en el brazo mientras le indicaba por donde debía girar. Entre bromas y alguna que otra mirada furtiva llegaron al hotel donde se celebraban las convecciones de ese día. Lexa miró a un lado y otro y aparcó en la zona reservada para el trasporte en el hotel, importándole un reverendo comino lo que indicaba la señal de prohibido. "Ventajas de ser Lexa Woods" pensó con orgullo para su interior cerrando la puerta del coche a su espalda. "Hay mujeres que no necesitan nada más".

- No pensabas que ibas a pasar tan solo un día en Los Ángeles sin verme ¿verdad Abby?

- Lexa, ¡qué sorpresa! - levantó la vista de su móvil para acercarse a su hija y su acompañante mientras las estrechaba a ambas en un enorme abrazo - ¡Qué alegrías veros a las dos juntas! Sabía que habíais hecho muy buenas migas, tengo buen ojo.

La alegría de su madre despejó cualquier duda y cualquier miedo de la cabeza de Clarke, que aprovechando aquel abrazo agarró a Lexa de la cintura mientras se escondía en su cuello, notando para su satisfacción, el nerviosismo que produjo este simple gesto en la actriz.

- ¿Te quedas a comer, Lex? Hay un italiano aquí al lado con un risotto de muerte.

- Me encantaría Abby, pero querréis aprovechar el tiempo juntas y además esta tarde empiezo el rodaje y no debería...

- Tonterías Lexa, ¿quién en su sano juicio rechaza un buen risotto?

- Si Lex, ¿quién podría rechazarlo? - el doble sentido de las palabras de Clarke unida a la sensual mirada que le dirigió fueron a parar directamente a una más que receptiva Lexa desde hace varios días. ¿Clarke Griffin se le estaba insinuando sin ningún tipo de droga ni reparo?

- La verdad es que me muero de hambre - dijo fijamente hacia Clarke.

- ¡Pues no hay nada más que hablar! - empezó a caminar con una joven en cada brazo - Anya me comentó que volvía mañana a la ciudad.

- Si, tenía varios acuerdos que cerrar, ya sabes como es.

Pidieron mesa para tres y la velada trascurrió entre confidencias por parte de Abby de una Clarke más pequeña y la curiosidad de Lexa por empaparse de todo lo relativo a aquella chica. Se sentía en casa con aquellas dos mujeres.

Se habían sentado en una mesa justo en la cristalera que daba acceso a la calle. Se trataba de un sitio bastante exclusivo donde pudieron comer tranquilamente sin que nadie las interrumpiera. Quizás fue la perspectiva del sitio lo que le enseñó a Lexa la lección de que hay veces donde tenía que tragarse el orgullo y la vanidad. Así aprendió el precio de la imprudencia.

- Lexa, ¿ese no es...?

- ¡Joder! - Clarke rompió en carcajadas mientras Abby se daba la vuelta en su asiento. La propietaria se puso de pie con las manos en la mesa mientras veía como la grúa se llevaba su adorado Mercedes. "Ventajas de ser Lexa Woods", bufó para sus adentros, mientras miraba resignada como el culo de su vehículo se perdía en la distancia. Marcó el teléfono de su asistenta, mirando su reloj y al cabo de 15 minutos Octavia hacia aparición en el italiano.

- ¿Qué ha pasado Lexa? - dijo depositando sendos besos a Abby y su hija mientras la tercera en discordia agitaba la mano restándole importancia a lo sucedido.

- Tu jefa está bien, se ha pensado que la vida real es como su serie y que puede dejar el coche dónde le de la gana - era Clarke la que se reía de ella.

- La culpa la han tenido Abby y este risotto de muerte - continúo siguiendo el tono distendido de la charla, consultando su reloj - ¿nos da tiempo de un postre rápido, O?

Por nada del mundo se perdería aquel momento. Ya que había llegado hasta allí tenía que llegar hasta el final.

- Si, creo que si - no había dejado de observar las atenciones y la forma de mirar de Lexa hacia su amiga, en su cabeza el puzzle había encajado aquella mañana - ¿venis con nosotras?

Lexa se volvió cayendo en la cuenta, mirando a ambas mujeres con la petición expresa en sus ojos.

- Creo que hoy me será imposible, cielo, tengo que entregar mañana temprano unos documentos y el vuelo sale a la tarde - la decepción cubrió los ojos de la actriz que se había hecho la falsa ilusión de volver a estar con Clarke - pero Clarke, puedes ir tú si quieres.

La joven miró a su madre y a Lexa alternándolas, bajo la atenta mirada de una Octavia que no perdía atención de aquel cruce de miradas, intenciones y deseos.

- No voy a dejarte sola, mamá - no podía tirarse corriendo a los brazos de una tarde con Lexa por muy apetecible que le pareciera. Le pareció percibir cierta tristeza en los ojos de la morena cuando esta bajo la cabeza. Abby mientras tanto se quedó pensativa.

- Quizás podríamos pasarnos mañana, Lex - le tomó la mano encima de la mesa, esta levantó la cabeza y la alegría había vuelto a su mirada - así podría despedirme de ti y de Anya, intentaré entregar los documentos y Clarke y yo nos pasaremos por allí.

Lexa sonrió como una niña en la mañana del 6 de Enero, cogió la mano de Abby y le dió un beso haciendo reír a esta. Había olvidado en un instante que se acababa de quedar sin coche y que aquella tarde le esperaba aquel tedioso rodaje. El camarero se acercó para tomar nota del postre y fue ella misma la que tomó la iniciativa mirando a Clarke.

- ¿Tarta o helado?

- Tarta, sin duda, tienen una pinta increíble - dijo con rapidez a la vez que escuchaba la variedad de la carta de boca del camarero, Lexa la miraba expectante - de tres chocolates ¡por favor!.

- A Clarke le pierde el chocolate - confimó Abby acariciando el pelo de su hija - de pequeña, teníamos que esconderlo en casa. Yo tomaré café.

- Así que chocolate - le sururró al oído.

- Tres chocolates, Woods, ni de cerca es lo mismo - dejó la mano en su muslo mirándola con insinuación - no sabes lo bien que sabe.

- Puedo imaginarmelo.

- No. Créeme. No te haces una idea, comandante - le guiñó un ojo, mientras subía su mano sin cesar en la presión contra su muslo, cuando comprobó que Lexa tragaba saliva la retiró rápidamente. "Yo también sé jugar a esto y me encanta" le confirmaba con la mirada.

- Clarke...

- Lexa...

Sonrió ante la perspectiva de haber vuelto a un punto neutro en esa relación que se traían las dos.

- ¿Lexa? ¿Qué vas a querer? - con la temperatura del momento no se había percatado de que camarero y acompañantes la miraban esperando su decisición.

Lexa carraspeó, intenta aclarar su voz y su compostura y pidió un café solo.

- Lo dicho, no tienes ni idea Lexa.

Llegó a la que había sido su segunda casa durante los últimos 4 años acompañada de una Octavia que la seguía a una distancia prudencial, repasando la agenda del día en voz alta.

"Vestuario a las 19:00

Maquillaje a las 19:20

Primera escena del día a las 20:00

..."

Los días en el set no variaban mucho de uno a otro. Saludó a sus compañeros de cast y al equipo de producción, un Kane preocupado se acercó a ella preguntándole por las lesiones de la caída. Lexa lo tranquilizó mientras a lo lejos vislumbraba a su asistente hablando con su amiga Raven. Raven se había incorporado al equipo de producción gracias a la beca que ella misma costeaba cada año a cientos de estudiante como ella. "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad" pensó risueña.

- O, te digo que aquí hay algo - le susurraba la latina.

- Raven, ya te digo que no hay donde rascar, tengo que trabajar.

- Eso será porque tú no la has visto con esa sonrisilla tonta que arrastraba cuando ha llegado de comer con Abby - su amiga omitió decirle que lo que si que había visto era como la mano de Griffin se coló por debajo de la mesa en dirección hacia Lexa - ¡pero bueno! ¿bombón, cómo tú por aquí?

Octavia vió como Reyes se tiraba a abrazar efusiva a su hermano mientras este la levantaba en brazos dando vueltas con ella. Se le había desplazado el micrófono con los cascos que llevaba colocados que quedaban ahora colgados de su cuello. Raven mientras tanto gesticulaba a la espalda de Bellamy para que su amiga la entendiera. "Es él" vió en su mímica.

- Llegué esta mañana, me he incorporado al equipo ahora mismo. ¿Cómo está mi hermanita? Estás deslumbrante - esta vez se dirigió hacia ella repitiendo la misma acción anterior.

- Bellamy, por favor, aquí no - el chico la dejó en el suelo revolviéndole el pelo ante lo que la morena protestó.

- ¿Dices que has llegado esta mañana? - dijo Raven reguinchándose de su brazo.

- Así es, tuvimos atrasos con el otro rodaje.

- Pero... no puede ser - Bellamy la miró con extrañeza, Octavia entrecerró los ojos sabiendo dónde quería ir a parar - quiero decir, has visto ya a Clarke, ¿no?

- Aún no - no se percató de la cara de desilusión de la latina ya que la sola mención de la rubia le iluminó los ojos - pero tengo muchísimas ganas de volver a verla, nos debemos una. ¿Cómo está? ¿Ella ha preguntado por mi?

- Ella se muere por verte a ti también - el codazo que le metió Octavia la dejó sin aire.

- Bell, Clarke ha estado muy ausente desde lo de su padre, lo que Reyes quiere decir es que seguro se alegra de verte.

- Tienes razón O, la última vez no estuvimos nada mal, ¿no? Clarke y yo casi...

- Disculpad, ¿Octavia? Reyes siempre es una alegría verte por aquí de nuevo- Lexa se había acercado mientras los chicos charlaban. Octavia miró hacia abajo con culpabilidad por haberse dejado llevar por las tonterías de Raven.

- La alegría siempre es tenerte a ti comandante - dijo Raven pícara mientras depositaba un beso cerca de la comisura de su labio. A Octavia le entraba ansiedad solamente en pensar la que se podía formar ahí con tantos frentes amorosos abiertos.

- Perdona, soy una desconsiderada, ¿te conozco? - Había escuchado a ese chico hablar de Clarke y por la forma que tenía de nombrarla no le gustó nada. No sabía qué era esa nueva sensación pero se sentía como si una mano agarrara su interior y apretara demasiado fuerte.

- Soy Bellamy Blake, encantado señorita Woods - le tendió una mano educadamente recomponiéndose los cascos con la otra.

- Ah si, he oído hablar de ti - el pecho del chico se hinchó con orgullo. Su hermana no supo si sus palabras guardaban un doble fondo, quizás fueran exageraciones suyas, Bellamy era bastante reconocido en el mundillo - creo que te buscaban en el set 3. Espera, Blake... ¿Eres el hermano de Octavia?

Estrechó la mano que seguía tendida frente a ella apretando firmemente. No estaba dispuesta a dejarse intimidar por aquel joven. Le hizo un reconocimiento rápido, fibrado sin llegar al exceso, brazos fuertes y pelo negro que le resbalaba rebelde por la cara. Estaba bronceado pero Lexa dedujo que era el mismo tono genético característico de los Blake. No tenía el bonito color de ojos de su asistenta pero había algo en su mirada de niño que seguramente hacia caer rendida a sus conquistas. Fue la preciosa sonrisa blanca que Bellamy le devolvió lo que hizo caer a Lexa en la cuenta de por qué el chico era tan atractivo sin tener nada concreto que destacara. En conjunto irradiaba un aura de protección que sumado a su atractivo hacian de Bellamy Blake un conjunto de 10. Lexa nunca había trasmitido ese aura, Bellamy irradiaba simpatía y alegría, así lo percibió ella.

- Su hermano mayor, asi es, aunque me temo que todo lo bueno se lo llevó ella - dijo sonriendo sintiendo la fuerza de la mujer en su mano. Se volvió hacia Octavia rodeándola por el hombro - ya has oído a partir de ahora soy el hermano de. Eres la mejor hermanita. Y efectivamente me andan buscando - Se puso una mano en sus auriculares para recibir la orden que lo emplazaba en la localización de la primera de las escenas - Os veo en un rato, Lexa es un orgullo poder formar parte de Heda.

- El gusto es mío, Blake - contestó cruzándose de brazos.

- Nos vemos. Eh, bombón - le dedicó otra de sus sonrisas seductoras a Raven - no te olvides de decirle a Clarke que tengo ganas de verla.

- Sabes que si, tío cañón.

"Aquí se va a liar" la ansiedad que estaba surgiendo a Octavia no sería nada para lo que continuaría.

La tarde trascurrió en la misma rutina de siempre tanto para Clarke como para Lexa. Se habían despedido ese mediodía y cada una había vuelto a la normalidad de su vida. Lexa entre escenas y escenas, piques con Lincoln, maquillaje, y Clarke entre su madre y sus apuntes. Ambas habían estado tentadas en romper ese silencio entre ellas en varias ocasiones pero bien por falta de tiempo, en el caso de Lexa, bien por falta de experiencia o valentía, en el caso de Clarke, no se había dado la ocasión.

Era lan 11 de la noche y su móvil reposaba en la mesilla de noche del hotel de Abby. Habían ido a cenar y se habían encerrado cada una en sus folios. Esto, lejos de entristecerlas o aburrirlas, las hacía sentir a ambas mujeres más en casa que nunca, con toda esa rutina del día a día que se colaba en aquella habitación.

Volvió a mirar el móvil, había perdido las veces de cuántas veces había repetido aquel gesto, cuando un mensaje le llegó en ese momento.

23:03 Tengo ganas de verte.

A Clarke la sangre se le vinó a la cabeza, sintiendo el vértigo de esas cuatro palabras. Pero tal y como lo leyó, vió el siguiente mensaje.

23:03 Estaré en la ciudad por una temporada, si te apetece podríamos retomar lo que tenemos pendiente.

"Bellamy" suspiró con decepción.

-¿Pasa algo cariño?

- Nada, mamá, esta parte de la asignatura se me hace cuesta arriba - "Demasiado cuesta arriba".

Le dió la vuelta al móvil para alejar las tentaciones, ya le contestaría a Bellamy. Desde que tenía uso de razón recordaba a aquel chico de sonrisa matadora, el mismo tiempo que duraba su amistad con la pequeña de los Blake. Recordó la primera vez que lo vió con la pelota en un brazo y aquel pelo rebelde entre sus ojos mientras se acercaba a darle un beso. Siempre había sido igual de cariñoso. Recordaba como de chica soñaba con el hermano mayor de su amiga, con crecer y casarse con él y tener muchos niños, de como presumía orgullosa de su mano cuando a él le tocaba acompañarlas a algún sitio. Siempre tan protector. Siempre cuidando de ella.

Recordó con nostalgia a una Octavia, Raven y Clarke de tan solo 8 años en el patio del colegio. Las tres amigas jugaban con el nuevo yoyó automático de la latina en una de las esquinas cuando un matón dos años mayor se les acercó para reclamar su premio. Raven se resistía a soltarlo apretando fuerte sus pequeños puñitos. Al arrancárselo Raven cayó hacia atrás con tan mala suerte que se llevó a sus amigas por delante. El resultado fue el labio roto de la morena, unos codos raspados para Octavia y el orgullo herido de una pequeña Clarke que se negaba a que aquel niño se saliera con la suya, mientras resistía el dolor de culo que le había producido la caída.

Con la latina en un grito y llena de lágrimas, Octavia fue a buscar la ayuda de su hermano mientras que ella perseguía a aquel chico. No hizo falta que Bellamy actuara, Clarke se las bastaba y se las sobraba, mientras los Blake consolaban a Reyes apareció con rasguños en la cara pero triunfante con el ansiado yoyó. Fue la sonrisa de Blake mientras le aseguraba que era la niña más valiente de todo el colegio. Clarke lo adoraba, Bellamy fue el chico por el todas las chicas suspiraban y por el que ella bebía los vientos. Incluso hoy día para ella, con sus 26 años, que nunca se había enamorado en su vida, sabía que el amor tenía que ser algo parecido a lo que aquella niña sentía por aquel niño. Algo tan puro como ese sentimiento.

Desde entonces y ya alejados de la tierna infancia su relación se había basado en algún que otro encuentro. Un día Bellamy empezó a darse cuenta de que Clarke había dejado de ser la niña pequeña que jugaba con su hermana pequeña y empezó a verla de otra manera. La recogía en su primer coche a ella y su hermana en la facultad. La invitaba a merendar a pesar de las protestas de Octavia que sabía de la faceta conquistadora del joven. Incluso habían compartido algún beso y alguna que otra noche. Entre Blake y Griffin había una tensión sexual que cualquiera podía respirar entre ellos. Se conocían, se complementaban y la complicidad era la principal baza de aquella relación. Lo pasaban muy bien cada vez que estaban juntos.

Quizás por eso Clarke nunca se había animado a intentar nada más con el hermano de su amiga, no quería romper esa relación tan especial entre ellos, entre los dos siempre habían estado claras las posturas. Mientras, Bellamy intercambiaba más los papeles, y se convertía en el principal interesado, pero para Clarke aquel amor primero se iba diluyendo con el paso de los años dando paso a una formidable amistad. Aunque irremediablemente lo bien que se sentía en presencia del productor, unido a su atractivo innato y a una personalidad envolvente, sumado a que siempre había algún resquicio o alguna querencia, le hacían caer en sus brazos cada vez que se volvían a reencontrar y que ambos estaban sin compromiso. Raven siempre le repetía que hacían una pareja explosiva. Octavia que ella no lo veía.

Así había sido hasta ahora. Se alegraba de la posibilidad de volver a ver a Blake, pero la desilusión al constastar que no era el mensaje que esperaba hizo que la alegría fuera mucho menos.

A las 00:34 su madre se había quedado dormida con su mítica película de fondo. Clarke la arropó, comprobando con alegría que tan solo le quedaban 2 temas para dar por concluida la primera vuelta al temario. Memorizaría aquel epígrafe y acompañaría a su madre.

Repitiendo la última frase y dejando los folios a un lado, cogió mecánicamente el móvil para poner la alarma.

00:29 Si vienes, te prometo que no vas a arrepentirte.

Una sonrisa asomó a su rostro perdiéndose entre las palabras de aquel chat.

00:42 ¿Por qué estás tan segura?

Un doble click azul le confirmó a Clarke que la morena estaba esperando su respuesta. Una foto apareció en el chat, la descargó y la abrió. Fue tal la carcajada que Abby abrió un ojo comprobando de donde venía el sonido. Acto seguido, volvió a dormirse.

00:43 Eso es jugar sucio señorita Woods

00:43 Te estás aprovechando de mis debilidades

Se quedó mirando aquellos ojos verdes, Lexa mordiendo un enorme trozo de tarta de 3 chocolates. "Estás loca, Lexa Woods".

00:44 ¿Te refieres a mí?

00:44 Obviamente

00:44 El chocolate va siempre antes

00:44 Por eso dicen que es sustitutivo

Se quedó un rato mirando la pantalla sin respuesta.

00:47 Y afrodisíaco

00:48 Lexa Woods, eres demasiado predecible

00:48 ¿De verdad soy tan predecible?

Volvió a reír.

00:48 Lo eres

00:48 ¿Me guardarías el secreto?

00:48 ¿Y qué gano yo?

Se sorprendió por querer ser ella la que iniciara aquel juego pero se sentía realmente cómoda con ella.

00:49 Pues...solo tienes que pedirlo y lo haré

00:50 Demasiado fácil Woods.

00:50 Tienes razón Griffin. Te dejaré repetir tarta todas las veces que quieras.

Te aseguro que merece la pena.

00:51 Seguro que si

Un silencio volvió a crearse entre ellas. Un creciente deseo crecía entre ambas y no sabían como gestionarlo, era nuevo para las dos por igual, pero no tenían prisa.

00:52 Clarke

00:53 Lexa

00:55 ¿Vendrás?

00:56 Quizás

00:56 Si sigues teniendo esa tarta quizás haya alguna posibilidad

00:57 La protegeré con mi vida

00:58 Ya sabes que sigo sin fiarme de ti

00:58 Aprenderás a hacerlo

00:59 Buenas noches comandante

01:00 Buenas noches Griffin

Anya llegó al set a las ocho de la mañana. Se encontró con una Lexa que tomaba café en ropa de deporte hablando animada con algunos extras del rodaje. LLevaba unos shorts cortos de licra, un top negro y naranja fósforito a juego con las terminaciones del pantalón. Todo ello rematado en sus deportivas. "Esta chica está de un humor increíble, ¿será la edad? ¿o el virus Griffin del amor?", riéndose sola se acercó a ella entregándole el guión de las escenas de la semana próxima.

- Buenos días a ti también, guapa

- Alexandra Woods, no seas impertinente - su amiga levantó el café brindando con ella mientras le hacía una mueca -¿qué tal el rodaje?

- Genial, ya sabes, salir, beber, el rollo de siempre y joder que...

Anya elevó los ojos hasta el cielo clamando paciencia.

- Como siempre Anya. Terminamos a las 4 y aquí me tienes, son las... -miró detrás de su amiga buscando el reloj de pared de la sala - 8:02 para ser exactos.

- Jamás te he visto tan animada madrugando - dijo entrecerrando los ojos mirándola con suspicacia.

- Será este café, está delicioso, toma, bebe - llevó el café agarrando la nunca de su amiga y obligándola a beber - Tienes que probarlo.

-¿Puedes parar de hacer el tonto?

- Buenos días leonas, estáis impresionante incluso a las 8 de la mañana- Lincoln entró sudando sin camiseta provocando las miradas de todas las extras congregadas en torno a la mesa de catering - Deberías probar estoos donuts, jefa.

Hizo el ademán de llevar el dulce hasta su boca cuando Anya lo apartó de un manotazo.

-Yo no tengo vuestra genética prodigiosa, no sé como podéis hartaros de comer comida basura y estar tan odiosamente en forma. Por cierto, ¿de dónde vienes con estas pintas?

- Entrenamiento con espada. El nuevo especialista nos está dando fuerte y flojo. Y a todo esto, comandante, eres la siguiente.

- Si, he leído que el hermano de Octavia se encargará también de las escenas de acción. Como sea la mitad de eficiente que la hermana vamos a tener equipazo para largo, tiene bastante fama de ser muy bueno en lo suyo - no le pasó de largo lo tensa que se puso su amiga - ¿hay algún problema?

- Ninguno, An - volvió a sonreírle con ese optimismo que la embargaba.

- No está nada mal, eh...

- No es mi tipo.

- El mío tampoco Anya - dijo Lincoln cogiendo el tercer donut.

- Con vosotros es imposible. Yo me rindo, trae para acá ese donut - lo mordió entre las risas de sus amigos y aunque no lo reconociera en voz alta aquellas dos personas le daban la vida.