Nuevos comienzos
(Tercera Parte)
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Capítulo 25
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Sarada no lo podía creer, ahí estaba, era aquél tipo del parque en televisión, estaba en un videoclip en el canal de música.
Chou chou lo miraba con emoción.
—¿No es lindo? Boruto Namikaze es el más codiciado de todas, pero ninguna está a su altura.
Sarada rodó los ojos —Yo no le veo nada fuera de lo normal.
La morena le miró fingiendo indignación —¿Bromeas? Si este cuero no es suficiente para ti, ¿Entonces quién?
Por alguna razón, ella no podía dejar de mirarlo cantar. Su amiga se dio cuenta y sonrió.
—Te gustó ¿Cierto?
Ella le miró nerviosa —¡NO es eso! La canción es buena… solo eso, a mí me parece que es un sangrón.
—Te equivocas.
Sarada le miró —¿Qué sabes tú?
—Yo soy miembro de su club de fans, y créeme que sé todo sobre él, y sé muy bien que aunque aparente mucha seriedad, ha donado generosas cantidades de dinero a escuelas e instituciones de ayuda, es como un ángel.
—Bueno, seguro lo hace para aparentar…
—No es así, es difícil darse cuenta cuando hace estas cosas porque siempre pide discreción. Ahora está de vacaciones o algo parecido así que nolo veremos por un tiempo —dijo poniéndose triste.
Sarada no dijo más y Chouchou comenzó a corear la canción. Sarada volvió a perderse en la pantalla. Si su amiga supiera que estaba en tokyo y que no perdía su tiempo. Aún recordaba lo del parque. Idiota.
….
Desde aquél día, sin querer, ella lo buscaba movida por la curiosidad en la red y televisión. Se sorprendió de ver unos videos en donde se decía, que algo sobrenatural intentaba matarlo.
Lo veía en las notas de espectáculo y revistas. Se sorprendió de no haberse percatado de alguien muy conocido. Curiosamente, cada vez que lo miraba en TV, su corazón dolía y pronto comenzó a sentirse inquieta.
…..
Sasuke no podía ignorar aquello por más tiempo, siempre era lo mismo, Sarada siempre lloraba mientras dormía, y sin darse cuenta, mencionaba el nombre de Boruto; al día siguiente, ella no recordaba absolutamente nada.
Ahora que sabía que Boruto había regresado y que además, estaba dispuesto a estar con ella, había tomado una decisión, hacer algo para que aquello parara, tal vez era su otro yo pidiendo estar con él, ella necesitaba tranquilada, Sasuke era consciente de que ellos habían hecho de todo por estar juntos y no dudaba de lo que el hijo de su mejor amigo sentía por su hija.
Cerró la puerta sin poder hacer nada por Sarada y decidió llamar a "alguien".
—Tengo algo que proponerte.
…..
Decir que estaba nervioso era quedarse corto, Boruto estaba ansioso, no se esperaba aquella propuesta del señor Sasuke, incluso le había sorprendido, aunque este le había dicho lo que sucedía. Ella lo llamaba.
Sonrió ante aquello, tenía tantas ganas de tomarla y de…. Negó, se tomaría las cosas con calma, ya había esperado lo suficiente y un poco más no le mataría. Decidió pensar en lo que haría a partir de ese momento.
…
Sarada bostezó mientras se dirigía a la sala, bajó por las escaleras y se dirigió a la cocina.
—¿Estas despierta?
Ella sonrió y volteó a ver a su padre —Si, aunque no sé por qué sigo un poco cansa…
No terminó la frase, pues había alguien más con su padre. Era él, estaba segura, el tipo listo del parque.
Sasuke sonrió y le pasó un brazo al hombro de Boruto, quien sonrió.
—Hija, este es Boruto Namikaze, es hijo de Naruto, es como un sobrino para mí.
Boruto se quitó la gorra y se dejó ver completamente por ella, quién le miró sorprendida, mierda, si pensaba que el tipo era atractivo no estaba en sus cabales, el era muy atractivo y sus ojos eran de un azul profundo. Hermosos.
Reaccionó de inmediato cuando este le ofreció la mano.
—Es un gusto.
Ella lo aceptó, luego miró a su padre en busca de respuestas. El se dio cuenta.
—Hija, a partir de ahora Boruto se quedarás con nosotros, tal vez no lo sabes pero Boruto es un artista muy famoso y creo que aquí se sentirá más tranquilo que en otros lugares en donde ya lo conocen.
—Pero… esto es… es decir ¿Por qué decidiste algo así padre?
Boruto no se sintió mal por aquello, sino que sabía que ella estaba nerviosa y él lo estaba disfrutando.
—Hija, la casa es grande y habitaciones sobran, no digas esas cosas, Boruto nos necesita.
—Tío Sasuke, me parece que no fue una buena idea… —intentó decir el Idol.
—Así es, fue muy precipitado —reiteró ella, por alguna razón se sentía indefensa ante la mirada de aquél tipo.
Sasuke negó —Ustedes tienen la misma edad, yo espero que se lleven bien —estrechó a Boruto aún más—Boruto es como un hijo para mí, y espero que aprendan a convivir.
—Pero…
—Sarada, me parece que eres muy madura y sabrás tratar bien a Boruto, en fín —miró su reloj—se me hace tarde para la junta—miró a los chicos—los dejo —miró a Boruto—Hijo, bienvenido —miró a Sarada—hija, muéstrale una de las habitaciones.
Sarada miró sorprendida el como su padre salía de la casa. Una voz masculina llamó su atención.
—No te agrado ¿Eh?
Ella le miró sonreír transparente, él continuó.
—Estoy acostumbrado, así como tengo simpatizantes también tengo personas en mi contra, está bien, sé lidiar con esto.
Ella le miró seria —¿Me recuerdas?
Aquello tomó por sorpresa a Boruto, quien comenzó a temblar levemente —…¿Qu… qué?...
—Soy la chica a la que intentaste ligar en el parque.
Boruto la miró aún más sorprendido, parpadeó y recordó aquello, ¿ella creía que él había intentado ligarla? Bueno si, pero en sí solo quería estar cerca de ella. Dejó salir una leve risa.
Ella le miró indignada
—¡¿Te estás burlando de mí?!
—¿De dónde sacaste que quería hacer eso?
Ella se sonrojó, lo había visto en una revista pero no iba a decírselo. Carraspeó.
—Fingiste que tu perro se lanzaba sobre mí y luego te ofreciste a llevarme, que truco más barato.
Boruto volvió a sorprenderse y esta vez, dejó salir una carcajada. Sarada pensó que su risa era hermosa. Se reprendió segundos después.
—Siento que hayas pensado aquello, sin duda eres muy hermosa, pero te aseguro que Colmillos es muy efusivo con las personas que le agradan es solo eso.
Sarada se sonrojó por el cumplido y luego se puso a la defensiva.
—Espero que tengas razón y no esté pensando que puedas hacer algo conmigo.
Boruto se mordió la lengua internamente. Esa frase le había dejado algo a la imaginación.
—Sígueme, te diré dónde vas a quedarte.
Boruto sonrió y tomó sus cosas para seguirle.
…
Los días transcurrieron con normalidad, ellos no se habían topado con frecuencia aún cuando vivían en la misma casa, todo gracias a la Universidad, ella estaba en exámenes finales por lo que pronto saldría de vacaciones, Kawaki seguía insistiendo en que salieran pero ella trataba de no abrir los mensajes del messenger para que este no viera que lo dejaba en visto, pues lo que menos quería era ser tan grosera. Cuando despertó aquella mañana, se sintió algo cansada, no comprendía por qué le sucedía aquello, tomó unas pastillas que le habían recetado por el cansancio y escuchó la risita de Itachi afuera, salió de la cama y se asomó por la ventana. Se sorprendió de verlo jugar el balón con Boruto, quien al igual que el pequeño, no paraba de sonreír.
Sin querer, ella también sonrió, se confundió cuando se dio cuenta de cómo lo observaba.
Boruto la descubrió mirándole y le saludó con una sonrisa.
Ella serró las cortinas con fuerza.
—Respira, respira… —se dijo mientras llevaba su mano al corazón.
…..
Al día siguiente….
Bajó por las escaleras y se dirigió a la cocina.
Boruto tomaba algo de jugo mientras hacía algo en su tablet.
—Sarada —le sonrió en cuanto la vio.
Ella solo asintió y tomó leche. Se sirvió y decidió salir.
Boruto suspiró.
….
El siguiente día…
Ella trataba de evadirlo, él lo sabía y lo estaba desesperando. Si intentar ser amable no funcionaba, entonces… tendría que comenzar a dejarle ver que estaba interesado.
Frunció el ceño en cuanto la vio bajar de un auto y despedirse, a continuación, pasó algo que le hizo hervir la sangre como nunca, un tipo se bajó para correr a donde estaba ella y sostenerla de la mano, vio como ella intentaba alejarla pero él no la soltaba. Parecía estarle diciendo algo.
Ni siquiera se dio cuenta cuando sus pies comenzaron a moverse, pero eso poco le importó.
Sarada solo quería ser amable y para no hacerle el feo, permitió que la llevara a casa, pero al parecer Kawaki lo había malinterpretado.
—Escucha Kawaki… de verdad, ahora yo no…
—¿Entonces cuando? ¿Cómo conocernos si no me das la oportunidad?
—Es que ya te dije, no estoy interesada en salir contigo, lo siento.
—¿Y por qué aceptaste que te llevara?
—Porque somos amigos.
—No! Yo no quiero eso ¡entiende!
Sarada intentó soltarse pero este la retuvo, entró en pánico cuando esta la aferró de la cintura intentando besarla.
—¡No!
Todo fue tan rápido, alguien más la había tomado para apartarla y Kawaki ya estaba en el suelo. Miró como Boruto la ponía tras él mientras enfrentaba a Kawaki.
—¡No vuelvas a tocarla!
Ella estaba confundida, pero aún así, no dejaba de mirarlo.
Kawaki se levantó alterado al ver a otro tipo con ella —¿¡Quién rayos eres?!
—¡Lárgate de aquí! ¡si te vuelvo a ver cerca de ella no te vas a salvar de mí!
Kawaki no puedo decir más, pues el tipo aquél tomó a Sarada de la cintura y la llevó al interior de la mansión, se dio cuenta de que ella no se oponía y se dejaba llevar por él.
Subió a su auto y se alejó hecho una furia.
Sarada no podía dejar de mirarlo, sabía que él la abrazaba pero eso poco le importaba. Él parecía molesto. Cuando se dio cuenta ella ya estaba sentada en su cama y Boruto se arrodilló para estar a su altura y puso sus manos a cada lado.
—¿Estás bien? ¿Estás asustada?
Ella parpadeó y le miró ya más consciente —¿Por qué lo golpeaste?
Le miró apretar la mandíbula —Él intentó… ¿Estás bien? ¿Te lastimó?
—¿Por qué estás molesto?
—Te hice una pregunta.
—Yo también, nosotros no tenemos nada que ver y con esta actitud solo…
—¿Sólo qué? Dilo, ¿qué es lo que piensas? —inquirió Boruto.
—Actuaste como… como si… fueras mi…
—Porque me interesas.
Ella se levantó apartándole —¿Qué dices? ¿Estás loco? ¿Qué estás planeando?
—Planeo que intentes conocerme.
—Esto es… —ella negó—es repentino, ni siquiera hemos convivido para que estés diciendo esto. Si mi padre se entera… él confía en ti y tú…
—Uno no puede decidir por quién late tan fuerte tu corazón, y a partir de ahora, quiero que te quede claro que voy a conquistarte Sarada Uchiha.
—¿Qué? ¡No! ¡No puedes!
Boruto le miró confundido —¿Por qué?
—Porque… porque… no es normal lo que dices, debes estar confundido.
Boruto rió con sarcasmo —¿Confundido? ¿Es lo que piensas?
—Llevas un mes aquí y solo nos vemos por las mañanas… —dijo nerviosa.
—No me crees entonces.
—No
—Bien, pues prepárate, porque no voy a descansar hasta que me aceptes.
Ella estaba sintiéndose extraña por aquella confesión repentina y sin sentido para ella, y se sentía muy tentada a llevarle la contraria.
—Pues le diré a mi padre!
Boruto le miró sorprendido, decidió contraatacar —¿Piensas ir a acusarme así como una niña pequeña? Creí que eras una adulta.
Ella se sonrojo, aquello era una mezcla de vergüenza y de enojo a la vez.
—¡No es así! Pero creo que estás excediendo los límites.
—como quieras— antes de salir de la habitación le miró sonriente—Por cierto, a partir de mañana te acompañaré a tus exámenes, no quiero ver a ese idiota cerca de ti otra vez —cerró la puerta.
Sarada no tenía palabras ¿Qué acababa de suceder?
