Ladies and Gentlemen!

¡El tan esperado epilogo al fin está terminado! Espero que les guste demasiado que me esmere demasiado en escribir tantas cosas que se captaron en el anime que realmente no tuvieron explicación alguna y fue aquí donde les quise dar un poco más de historia. ¡Espero que disfruten el capitulo y se esperen al final del mismo!

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


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Todo recuerdo que dejaste en mí.

Ahora es la clave de mí existir.

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Aoi al fin pudo reunirse con Miyu después de enterarse que su amiga de la infancia al fin había despertado. Ambas chicas no pudieron evitar llorar emocionadas, no pudieron evitar abrazarse y pedirse disculpas por el paso del tiempo, de las mentiras que fueron las culpables de ser separadas, aunque no era momento de pensar en el pasado y pensar en el ahora, era lo mejor para ambas que empezaron a ponerse al corriente de tantas cosas que se perdieron. Como claro, la historia de Miyu de cómo fue secuestrada y como fue Aoi quien le dio el valor suficiente para poder salir en ese tiempo de aquel peligro que corría. Fue una gran sorpresa al saber que Miyu estaba ingresada en el mismo hospital que donde estaba Jin. Claro, fue algo curioso ver como Yusaku era la que empujaba la silla de ruedas y Takeru era el que acompañaba a ambos mientras hablaba con el hermano de Kusanagi. Al principio Jin era un poco reservado pero al revelar Takeru todo, empezó abrirse hasta llegar a un punto donde empezaban a discutir sobre algunas cosas, donde realmente podía reír sin tener miedo y Yusaku pudo sentirse tranquila y feliz por su hermano de otra madre, le gustaba verlo sonreír, donde no le afectaba conocer el mundo a su alrededor. Fue una sorpresa ver a esos tres como ver a ellas dos. Se hicieron las presentaciones correctas y esperaron al momento que Aoi salió para comprar algún café para todos. Cerraron la puerta para ver y escuchar como la chica soltaba una risita y los miraba.

-Siempre pensé que en el caso Lost fui la única mujer, me alegro saber que había otra niña conmigo -Dedujo Miyu, miro a esos tres que se miraron sorprendidos, soltó una risita al sentir el silencio entre ellos.- Supongo que tengo la misma habilidad que mi Ignis al descubrir lo que está detrás de las mentiras pero también lo supe por la manera en que se hablaban y miraban, aunque los delato más las mismas marcas que tenemos los cuatro en los brazos -Takeru, Jin y Yusaku miraron sus brazos, después miraron a los de ella.- Me alegra conocer a muchos amigos

-Me alegra que despertaras después de tanto tiempo por culpa del Ignis de Luz -Hablo Yusaku.- Aqua me conto sobre ti, ella te quería demasiado, siempre estuvo protegiéndote y encontrando con Aoi, la manera en que despertaras -Hizo una pequeña reverencia.- Perdón por no poder salvarla, fue mi culpa que ahora, ella no esta

-Está bien, no importa, ella hizo las cosas como las creía correctas, no tengo nada de que perdonar -Alzo su mano.- Esperemos que a partir de ahora, todos seamos amigos, gracias por cuidar de Aoi en este tiempo, así que hagámoslo juntas

Yusaku dudo pero al final, acepto su mano. Ambas sonrieron y empezaron a platicar sobre otras cosas antes de que llegara Aoi, se supone, era un pequeño secreto aun lo que tenían en común. Takeru y Jin participaban en las carcajadas, era algo curioso que los cuatro tuvieran tantas cosas en común en el momento que Aoi llego, los tres invitados se fueron para dejar descansar a Jin y hacer algunos encargos más. La más feliz en esos momentos era la usuaria de agua, saber que Yusaku y Miyu se llevaban bien, era algo que le alegraba, poder tener amigas con quien salir y platicar.

Claro, en ese momento Miyu no pudo preguntarles si alguno de ellos era el que dejaba siempre una pequeña flor en un pequeño vaso de agua. Desde que despertó, siempre veía una cuando abría los ojos. Era algo bonito que pensó que no se podía tratar de su madre que de vez en cuando iba a visitarla por el trabajo que no podía dejar a un lado, era de alguien más, lo podía sentir dentro de sí, aquel pequeño golpeteo en su pecho y su corazón se volvía loco de la emoción al saber que otra flor llegaría al día siguiente de su, tal vez, admirador secreto. Pensar que se podía tratar del usuario de aquel Ignis de Tierra con la que su misma IA estaba encariñada, no podía evitar sonreír y pensar que algún día lo vería. Mientras tanto, podía disfrutar de la vista y el aroma que la hacía sentir bien.

Ryoken miraba curioso a Spectre, desde hace algunos días, era muy común escucharlo tararear alguna canción mientras arreglaba las flores del invernadero, era su tarea diaria desde que era un pequeño pero verlo sonreír, era un poco raro, sin embargo, le dejaba ser, no quería entrometerse tanto en la vida de su amigo, quería que el también fuera feliz. Spectre aun no sabía cómo decirle sobre ese pequeño secreto, había sentido aquel mismo instinto dentro de su pecho al momento de saber que la usuaria de Aqua había despertado. Iba temprano a dejarle una pequeña flor, mirarla dormir con tranquilidad e irse con las energías renovadas para soportar a la nueva inquilina. Podía ser su pequeño secreto, aunque no era tanto cuando Playmaker sabia de ello porque fue descuidado y se encontraron una vez en los pasillos, agradecía que la chica fuera como una tumba y prefería no decir nada a cambio de que no le dijera a Ryoken sobre algunas cosas que hacía.

Tal pareciera que ambos aprendían a convivir después de que Yusaku y Aiko empezaran a vivir junto con ellos. Aunque era gratificante tener a la pequeña a su lado mientras la pasea por el invernadero y le enseña cada una de las plantas que cuida celosamente. Era algo solo entre ellos dos.

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Como si tuviera una daga en el corazón.

Se entierran los recuerdos, me atormenta el dolor.

Y aunque trate de olvidarte, la herida seguirá.

Es un cuento que no tiene final.

En mi calendario, avanza el tiempo y sigo viviendo.

El día que te fuiste de aquí.

.o.

Cuando Takeru llegaba a su pequeño departamento rentado, podía escuchar a Flame empezar a decirle lo descuidado que era pero le alegraba que empezaba a cambiar al momento de acercarse más a las personas a su alrededor, era gratificante escuchar su voz día y noche, se había acostumbrado en ese corto tiempo a él que era necesario para su vida, para su presente, para su futuro. Ahora que su compañero ya no se encontraba, no podía evitar caer de rodillas y llorar al momento de cerrar la puerta, miraba con dolor su disco de duelos, intentaba de todas las maneras hablar con él, que saliera de su disco de duelos mientras le decía que era una buena broma y otro de sus discursos que estaba preparado para escuchar, que volviera a reprenderle y escuchar nuevas cosas pero no sucedía nada. Cuando Shoichi reviso su disco de duelos, le dijo que estaba limpio, el código de Flame se había borrado por completo. Había desaparecido para siempre. No quería creer en eso, no podía hacerlo y hasta cierto punto, empezó a odiar un poco a Yusaku. Ai era el único Ignis que seguía con vida, él único que se pudo salvar pero Flame no, era algo injusto que fuera la única que le permitiera aquello.

Y por primera vez, se sentía solo. Primero sus padres, estar tan lejos de sus abuelos como de Kiku y ahora Flame, era tan angustiante que un día, no pensó que Yusaku llegaría con él en un día de tormenta. Las ropas de la chica se encontraban tan mojadas que pensó darle un poco de su ropa y pedirle que le hablara a Revolver a que fuera por ella pero le importo más cuando cayó de rodillas frente a él y le empezó a pedir perdón por lo sucedido con Flame.

-Si hubiera sido más fuerte, hubiera sido capaz de salvarlo, por favor, perdóname Takeru

Sabía que lo decía porque le había dejado de hablar. Estaba enojado, un poco furioso por no ser más fuerte, por no poder ser más para todo el mundo pero en especial para ella. La recuperación de Yusaku había tardado un poco que se ausento una semana entera, los dos habían pensado que al volverse a ver, las cosas seguirían igual pero el dolor de perder a Flame era bastante grande que solo la había ignorado para poder aplazar su ira, varias veces se había salido de noche a golpear algunas paredes hasta que sus nudillos sangraran, su abuelo le había enseñado a no guardarse la ira y ahora eso era lo que hacía, no permitía que fuera llevado por la misma. Era lo único que podía hacer y no podían detenerlo. Soltó un pesado suspiro, se arrodillo frente a ella y toco su cabeza, la vio alzar el rostro, se encontraba realmente arrepentida. Aunque también sabia por parte de Kusanagi, ese era el mismo dolor que mostraba por no saber de Ai que se había alejado por tanto tiempo, por saber que su pequeña robot de asistencia, Roboppy, se había apagado y cada vez que buscaba el programa dentro de ella, no podía encontrar nada, ella también se encontraba sola y desesperada a pesar de tener a tantas personas a su lado. No pudo evitar abrazarla.

-Es mi culpa por no haber sido más fuerte, si lo hubiera sido, las cosas serian diferentes -Suspiro un poco.- Creí que como tenias a Revolver, ya no me necesitarías

-Eres un idiota -Se quejo.- Eres mi mejor amigo, siempre te voy a querer a mi lado, incluso cuando salimos a tomar algo, se que siempre estarás aquí, aunque sé que no debo ser una idiota y tenerte siempre aquí a mi lado, ser egoísta cuando amas a Kiku -Sonrió al ver el sonrojo en el rostro de Takeru.- Siempre serás mi mejor amigo, Takeru

Ambos jóvenes soltaron una pequeña carcajada, eso era cierto. Gracias a Flame, es que pudo conocer a Yusaku, su mejor amiga aparte de Kiku. Fue gracias a su Ignis que pudieron conocerse, que pudo cambiar para bien. Era cierto que no podía odiarla por tanto que le había ayudado, el apoyo mutuo y las risas en conjunto que soltaban cuando salían algunas noches a tomar un poco, un pequeño secreto de ambos para no preocupar a las personas importantes para ellos. Agradecía a Flame, estaba agradecido con Ai, con Yusaku por estar ahí. Tal vez era momento de seguir adelante, aun tenia cosas que arreglar con Ryoken pero eso sería en otro momento que se necesite su intervención, aun no podía cerrar ese capítulo de su vida. Ahora solo quería disfruta que la vida le abrió las puertas a una nueva forma de ser feliz.

.o.

Atrapada estoy entre el ayer y el hoy.

No me atrevo a dejarte atrás.

Tu voz grabada en mi mente esta día y noche.

La escucho sin descansar.

Siempre trato de ocultar el dolor que provoca tu ausencia en mi soledad.

Todo recuerdo que dejaste en mí.

Ahora es la clave de mí existir.

.o.

La noticia entre el romance de Revolver y Playmaker fue una bomba para el mundo de Vrains. No había momento en el que los admiradores de la duelista querían defender su nombre al no creer sobre aquellas imágenes que los reporteros más famosos de la red.

Fue un gran revuelto que varias veces, la seguridad de SOL tenía que detener en ese momento para que no se viera afectado el lugar. Sabían que algo así iba a pasar. Era algo molesto para ambos que no podían conectarse por un rato a Vrains porque los empezaban a seguir solo porque querían saber respuestas. Aunque había algo más que nunca iban a olvidar. El deck Cyberse de Playmaker y deck Borreload de Revolver, realmente hacían una buena combinación en un duelo Tag, que varios de ellos resultaban vencidos en tan pocos turnos, terminaban tan humillados que no podían evitar quejarse por la segura trampa que hacían y solo olvidaban el tema, era algo tranquilizante. La razón por la que Revolver y Playmaker ingresaban a Vrains, era la misma razón por la que Ai no regresaba con ella. Podía ver a la duelista un tanto despistada, miraba por horas su disco de duelos hasta que suspiraba y se ponía hacer otras cosas en la nueva casa. Sabía que aunque Ai era un Ignis molesto, tal pareciera que era importante para ella, una vez que se conocieron, era imposible separarlos, ambos se necesitaban. La relación entre ambos estaba creciendo pero hasta ese momento, el Link Sense había sido bloqueado, no había otra forma de rastrear a ese Ignis escurridizo.

Incluso empezó a pedir ayuda a Kusanagi como a sus hermanos para que le ayudaran a rastrearlo pero tal pareciera que no quería dejarse ver después de aquella tragedia. Incluso le había ayudado a restaurar el programa de Roboppy pero era inútil cuando no había rastro de ella. Muchas veces la escuchaba suspirar con tristeza. Se aguantaba las ganas de llorar, solo movía su cabeza y prefería hacer otras cosas, era algo que no pasaba por desapercibido y hasta cierto punto, le hacía sentirse un poco inferior por no poder ayudarle.

Hacia todo lo posible por verla sonreír.

Su pequeña Aiko disfrutaba del sol matutino, disfrutaba de las noches estrelladas y de aquella vez que por primera vez toco la arena y metió sus pequeños pies al mar. Había sido divertido hasta el momento que unos tipos se acercaron a coquetear a Yusaku, iba a intervenir cuando recordó que ella tenía una buena derecha para dejarlos noqueados y así fue al final, nunca llego a imaginar que realmente tendría una gran fuerza para cargar a ese tipo que le doblaba el tamaño y lo humillara.

Cada día se enamoraba más de ella y cumplía con aquella promesa, nunca más volver a herirla, escuchar su versión de la historia y pedir perdón por lo idiota que era. Su pequeña princesa Hanoi, como sus hermanos le habían dado el apodo, era curioso verla crecer, ayudarla a gatear y evitar que fuera vomitado cuando era cargada. Llorar un poco cuando le tocan algunas inyecciones y comprarle cualquier cosa que le gusta para su pequeña, aunque a veces pareciera que entre el padre de Yusaku y él, hacían una competencia por ver quien hace feliz a la menor. Escuchar sus carcajadas como vestirla con ropita realmente linda para ella. Verla jugar con la espuma de su baño y hacerla dormir en las noches. Se dio cuenta que realmente había sido un idiota por perderse todos esos momentos que estuvo lejos. Y ahora que estaban juntos, no iba a desperdiciar la oportunidad de estar al lado de las mujeres que más amaba.

Dormir abrazados aun cuando el padre de Yusaku no quería que durmieran en la misma cama por el simple hecho de que su pequeña aun era una niña. Claro, sus labios estaban sellados, no podía decirle que era esa misma chiquilla que algunas veces lo seducía y siempre caía en su trampa, ya sea para tomar un baño juntos o en aquellos asuntos que solo disfrutan cuando están en su cama. Cuando visito por primera vez la tumba de su padre, pudo presentar a Yusaku y Aiko ante él con orgullo, había caído de rodillas y de sus ojos habían salido lagrimas por el gran dolor de no tenerlo a su lado para que disfrutara de aquella oportunidad que había tomado pero fue Yusaku quien le ayudo a levantarse.

-Ya no odio a tu padre, es comprensible el porqué hizo lo que hizo, no puedo odiarlo cuando es la persona más importante para ti y lo será para Aiko, los pecados que el cometió, alguien tendrá que recordarlos siempre, ese será mi trabajo para que podamos vivir en paz y nuestra pequeña pueda admirar a su abuelo como siempre deseo

-Yusaku

-Ahora, cuéntame cómo era tu padre, sus mejores investigaciones y ayúdame a comprender mejor aquel lenguaje que el creo de la nada

Habían sido las palabras que Yusaku le dijo en ese momento. Tal vez, tenía razón. Él no era como su padre, con ellas a su lado, sabía que no iba a caer, no iba a tocar fondo. A partir de ese momento, empezó a contarle más sobre su padre, mostrarle aquellas fotos que guardaba bajo llave y mostrarle aquel lado bueno de él.

.o.

Amarga esperanza.

Crece en mi interior.

Creando ilusiones donde aun te tengo.

Sé que pensar que volverás más me lastimara.

Pero es mejor que afrontar la verdad.

En mi calendario, avanza el tiempo y sigo viviendo.

El día que te fuiste de aquí.

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Para Haruka, fue un gran sermón el que le dio a su hija, claro, Yusaku nunca se imagino que su propia madre sabia que ella era Playmaker, su madre había sido uno de los programadores externos que ayudaban en ese momento para desconectar a las personas durante la pelea con Bohman, su padre se había quedado atrapado en Vrains y Jun se la pasaba viendo las noticias. Era un alivio que solo su madre supiera que ella era la duelista vengadora y que no también era la hacker Unknown que siempre les dio un dolor de cabeza y siempre lo hará porque ese es el fallo para todos ellos, nunca poder atraparla. Si su padre lo supiera, era capaz de prohibirle la entrada a internet y aunque ya no era una niña y sabia más de conocimientos de programación que ellos, quería evitarse la vergüenza de explicarle a él las tantas cosas que ha hecho como Playmaker. Realmente esperaba que Jun nunca siguiera sus pasos, era algo muy malo que quisiera hacer eso.

-Te dije que la protegieras ¿Quieres decirme que paso? -Pregunto con mirada amenazadora a Ryoken quien solo empezó a temblar.- Y no me mientas Revolver que lo vi todo

-Se me escapo de las manos -Se puso de rodillas y empezó a pedir perdón.- Juro que no era mi intención

-Al menos me alegra que ambos estén bien después de aquel ataque, fue difícil ocultarle a Kazuo el porqué no podíamos visitar a nuestra hija sin que quisiera hacer más preguntas o querer hackear todo -Haruka suspiro.- Ahora hay que cuidar todo tipo de información que quieran de ustedes como la nueva pareja de Link Vrains, gracias a esa declaración, se ven muchas cosas en internet no apto para menores

-Eso ya lo tengo preparado, no tiene porque preocuparse de que puedan perjudicar nuestra imagen con tonterías -Ryoken sonrió.- Mis hermanos y yo estamos trabajando en eso, un programa simple, una restricción simple para ellos que sigan haciendo esas cosas

Justo cuando Haruka iba a responder, escucharon a Yusaku interrumpirles. Miro a su madre y después a Ryoken, la interrogante estaba marcada en su rostro. Fue Haruka la que al final soltó una carcajada antes de posar una mano en el hombro de su hija y sonreírle, las sonrisas de su madre eran las que siempre le daban miedo. No pudo evitar temblar un poco, estaba a punto de alejarse pero el apretón a su hombro le impidió que siquiera, pensara en escapar y respirar. Miro aquella cara tan tranquila de su madre que por fin pudo comprender como es que su padre era muy obediente con ella. En ese momento, Ryoken pudo sentir peligro, si así era Haruka con Kazuo, no quería imaginar cómo sería Yusaku en un futuro con él. Era mejor evitar problemas de una vez, dejar de ocultarle algunas cosas y como buen futuro marido, no hacerla enojar.

¿Acaba de pensar que serian esposos en un futuro? Diablos, ya no sabía que pensaba pero ver a Yusaku con un vestido blanco, era realmente hermosa. Tuvo que mover su cabeza de un lado a otro para poder olvidar todas aquellas ilusiones que empezaban a crearse en su cabeza.

-Cariño, mi Yu-chan querida -Respondió con suave voz.- Mamá lo sabe todo

Era algo traumarte, volvió a mirar a Ryoken quien solo asentía, alzaba los hombros despreocupado y volvía a escribir algunos programas para seguir evitando que se filtre todo tipo de información sobre ellos dos en Vrains. Y se supone que ese día habían ido a visitarlos a la casa de sus padres para pedirles ayuda con Aiko por unos momentos en los que iban a salir a comprar algunas cosas. Ahora no tenia de otra más que seguir escuchando aquel sermón de su madre y esperar a que los dejara al fin para poder comprar algunas cosas.

Aún no sabía cómo contarle a sus padres que ya no vivía con la amable viejita de las flores y ahora vivía con Ryoken en la casa del risco que siempre les llamo la atención. Era mejor aún guardar el secreto.

.o.

En mis sueños como si una trampa fuese.

Puedo verte acercarte a mí.

Una falsa calidez se propaga en mi piel.

Cuando puedo abrazarte al fin.

Incluso al despertar queda un rastro de ti.

Que no me atrevo a borrar.

Todo recuerdo que dejaste en mí.

Sera ahora y siempre.

Parte de mi alma.

.o.

Cuando Takeru y Ryoken se volvieron a ver, creyeron que tendrían problemas con la policía. Fue de esas veces que el camión de Kusanagi estaba en la plaza central de Den, sin embargo, quien atendía era Yusaku ya que el mismo quería estar con Jin, Aiko se había quedado un rato en casa de sus padres, una vez que terminaría el turno, iría por ella. Atendió a Aoi quien se acerco a comprar después de pasar al hospital a ver a Miyu. Ambas chicas estuvieron conversando por un buen rato hasta que en las pantallas pasaron una noticia sobre el nuevo producto de SOL. Unos androides llamados SOLtis, unas IA's con cuerpo físico que podía ayudar en varias tareas humanas que fueran necesarias. Claro, para Aoi fue fácil decir que gracias a ellas, Yusaku ya no tendría que trabajar, algo que no le gusto a la duelista. Después de ello, Aoi se marcho y Takeru llego a saludar y ayudarle un poco, sabía que Kusanagi lo había enviado porque se preocupaba de que no incendiara su puesto, otra vez. Estuvieron conversando por un buen rato como que Takeru puede beber todo el café que quiera de por vida por salvar a Jin y sobre lo sucedido con Bohman, los Ignis, Flame, Ai y Roboppy, Eran recuerdos tan frescos que era imposible de olvidar.

De alguna manera, ambos se sentían un poco desviados. Decidieron olvidar eso y hablar sobre otras cosas hasta que escucharon una tercera voz. Al momento que Takeru vio como Yusaku se levantaba de su asiento, no pudo evitar mirar a Revolver. Su semblante cambio a uno serio para levantarse y por fin poder terminar con las cosas que no se pudieron arreglar después de aquella alianza que se había formado. No pudo avanzar más cuando fue Yusaku quien se puso en medio de ambos, Spectre solo suspiro mientras negaba, le había dicho a Ryoken que si aparecían de la nada frente al duelista de fuego, este podría reaccionar mal y así había sido. Takeru sabía que si empujaba a Yusaku, podía al fin darle un golpe a Revolver pero no espero que fuera la misma quien lo empujara atrás y se quedara observando que no hicieran nada malo.

-Si quieren arreglar sus asuntos -Hablo la única chica con voz firme.- Que sea en Vrains, aquí podrían traer varios problemas y entre ellos, podrían perjudicar a Kusanagi-san, además de que están llamando la atención de las personas y no queremos involucrarnos con la policía

Takeru y Ryoken miraron a su alrededor, efectivamente, las personas los miraban. Tuvieron que calmarse y esperar a que se fueran para poder aclarar al fin a lo que iba. A terminar con su alianza como también, analizaban la red en busca de posibles enemigos. Takeru se notaba un poco enojado pero al final, prestaba atención a lo que decía Revolver. Al final, vieron como este daba la vuelta mientras le decía a Yusaku que cuando terminara su turno, la iría a recoger, ella solo asintió y le deseo un buen viaje.

-Me sigo preguntando qué es lo que le viste a Revolver

-Hay veces en las que yo también me pregunto -Yusaku sonrió.- Pero eso es un secreto

-Das más miedo que él -Murmuro Takeru.

Dejaron a un lado todo eso para empezar con el trabajo.

.o.

Incluso otra vez.

Siento que aquí estas.

Aunque sé que no es real.

No puedo perder la oportunidad.

De decirte una vez más...

Que te amo incluso ahora.

.o.

Emma nunca llego a pensar que Kengo sería el tipo de hermano que llegaría a ser muy sobre protector. Solía acompañarla a todos lados como el perro guardián que se creía ser, de vez en cuando le permitía que comiera alguna comida chatarra y nunca le dejaba fumar aquellos cigarrillos que tanto le gustaban, aunque no tardo en darse cuenta que él también fumaba y empezaron a discutir de que no debía de actuar de esa manera. Kengo a veces podía sentir un poco de vergüenza al estar junto con Emma y pedirle a cualquier chica linda que saliera con su hermano para poder tener unos hermosos sobrinos a quien cuidar. Incluso se lo había pedido a una joven de ojos esmeraldas que solo paseaba con su novio de ojos celestes que no pudieron evitar alzar una ceja y tirarlos de locos para después alejarse de ahí.

Después de que su hermano despertara, estuvo al pendiente de él y de su madre en el hospital, en un principio, pensaba que Emma no sería muy bien recibida por la madre de Kengo pero todo fue diferente cuando fueron presentadas. La señora la recibió con amabilidad, con una sonrisa en su rostro y una pequeña risita diciendo que siempre había querido tener una hija y con la llegada de Emma, realmente se sentía bien tener a una hija tan linda, hermosa y atenta como ella. Paso la mayoría del tiempo bromeando y contando algunas historias de Kengo cuando era más joven hasta llegar a ese accidente. Fue una sorpresa al saber que la señora esperaba todos los días para ver a su nueva hija y conversar un poco con ella.

Para Kengo, fue algo que le hizo tranquilizar, ver a su madre sonreír.

Cuando conoció a la madre de Emma, sintieron un pequeño Deja vu. La señora no pudo evitar abrazar al mismo con tanto cariño y entusiasmo mientras mencionaba que al fin tenía el hijo que todo ese tiempo había deseado. Y aunque era un poco ermitaño, no le pudo negar el abrazo, se sentía como si abrazara a su madre después de mucho tiempo. Empezaron hablar sobre lo que hacía y como ella le felicitaba por todos los logros, incluso por soportar a su muy insoportable hija. No pudo evitar soltar una carcajada al decirle que tenía razón.

A pesar de todo y aunque fueran diferentes sus familias, podían estar agradecidos con su padre por darles ahora una gran familia unida. Donde ambas madres de ambos adultos se conocieron y como si fueran amigas de hace años, no pudieron evitar llevarse bien y visitar a la otra casi siempre en el hospital. Era ese buen lazo de hermanos que empezó a crearse y de vez en cuando, salir a tomar algunas cervezas para platicar sobre lo duro que era su día y pedir que si necesitaban del otro, ahí siempre estarían.

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En esta canción.

Tu recuerdo esta.

Jamás te podre olvidar.

En mi alma ahora estas.

Tú serás parte de mí.

Yo seré el presente en ti.

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El día que volvieron a retomar la idea de una boda, fue cuando paseaban por el centro de Den y después de ser interrumpido por un par de adultos que le insinuó a Yusaku si podía casarse con el hombre que había mencionado, era su hermano para después salir huyendo del lugar, pararon un momento al ver aquella tienda de vestidos de novia. Era su fin de semana libre de sus tareas paternales así que habían dejado a Aiko con sus hermanos, noto como los ojos esmeraldas de Yusaku habían empezado a brillar al momento de ver todo vestido hermoso y elegante que se mostraban detrás de la vitrina. Aquellas piedras y encajes que combinaba con el vestido, el velo largo que cubría el rostro de la novia y demás accesorios que traía. Sonreía un poco, sus mejillas se pintaban de un rosa suave y se había pegado al vidrio para ver más de cerca, incluso las señoras dentro de la tienda, sonrieron al ver a ambos. Ryoken no pudo evitar entrar en miedo, aun no sabía cómo explicarle a Yusaku que se encontraba un poco temeroso a una boda.

Si bien, sabía que Yusaku no dudaría en decir acepto en ese momento para casarse en cualquier capilla como en todas esas películas americanas y después de que le aclaro que no odiaba a su padre, es más, lo respetaba aunque aun no podía olvidar la tortura que le causo, no estaba seguro de si casarse con ella era lo mejor. Tenía dudas, era un hombre y podía tenerlas, no dudaba de su amor pero si sobre eso. Tenían una pequeña niña que estaba registrada bajo el techo de la familia Fujiki, no sabía qué pasaría si ella aceptara ser Kogami y aceptar a todo lo que significa tener aquel apellido, tenía muchas inseguridades que fueron vistas por ella. Dejo de fantasear para suspirar y arrastrar a Ryoken a otras tiendas. Evitaban pasar por las tiendas de vestidos y evitaban hablar sobre ello. Cuando estuvieron alejados mirando el atardecer, fue ella quien empezó hablar primero.

-No necesitas preocuparte de una boda, aun somos jóvenes -Noto como Ryoken había brincado en su lugar, había acertado, sonrió con cariño.- Sé que tienes miedo por todo lo que me hizo tu padre, sé que es algo que no voy a olvidar pero eso solo es parte de nuestro pasado

-No mentía cuando le dije a tus padres que te verías hermosa con un vestido de novia

-Lo sé -Soltó una risita.- Tú te verías muy guapo en un traje de novio -Peino los cabellos rebeldes de Ryoken.- Tienes miedo de darme tu apellido, a mi y Aiko pero sabes -Sonrió con coquetería.- Fujiki Ryoken tampoco suena mal, puedes tener mi apellido si quieres aunque -Se levanto y empezó a caminar.- Kogami Yusaku y Kogami Aiko suena mejor, esperare el momento que sea para que me des un anillo, si no, yo te pediré matrimonio y tu tendrás que utilizar un vestido de novia

Ryoken se sonrojo y no pudo ocultarlo cuando la escucho soltar una carcajada, se levanto un poco molesto y empezó a seguirla, un pequeño e infantil juego se había formado. Sabía que Yusaku era capaz de muchas cosas pero otorgarle su apellido, era algo extremo. No le permitiría que lo obligara a utilizar un vestido de novia, aunque tampoco sabía cómo explicarle que justo en uno de sus viajes, había visto un bonito anillo que no dudo en fantasear a ver a su chiquilla parada en el altar con un hermoso vestido que hacia lucir su figura, una bonita sonrisa en su rostro y sus ojos brillando de la emoción. Lo había comprado y lo había guardado bien en algún lugar de la casa para evitar que fuera encontrado, solo tenía que encontrar las palabras correctas.

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En mi calendario, avanza el tiempo y sigo viviendo...

En mi calendario, avanza el tiempo y sigo viviendo...

El día que te fuiste de aquí.

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Shoichi no pudo evitar llorar de la felicidad cuando vio a su hermano al fin despierto, no pudo evitar abrazarlo y después, recordar que a pesar de que era su hermano pequeño, al final en cuenta era como los demás chicos del caso Lost, odiaban el contacto humano de los demás y hasta podían llegar a entrar en pánico para al final, desmayarse o algo peor. Así que decidió alejarse poco a poco, creyó que iba a volver a ver aquella cara de inseguridad en su rostro, aquel rostro donde se encontraba asustado pero no fue así, Jin lloraba de la alegría, no sabía el porqué, incluso estuvo a punto de llamarle a algunas enfermeras pero fue el mismo quien le detuvo. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro y al mirar sus ojos, por fin pudo ver el brillo de la vida misma, aquel brillo que por mucho tiempo se había ido, ahora regresaba. Después le agradecería a Yusaku y Takeru por su arduo trabajo y haberlo ayudado a que recuperara la consciencia, pensó en que café gratis y perritos calientes podía bastar para arreglar su deuda con ellos.

-Gracias por cuidarme todo este tiempo, hermano

-Siempre lo haría -Bromeo Shoichi.- Eres mi hermano menor, eres mi única familia, aun sigo lamentando no estar ahí al momento que te secuestraron

-Esta bien -Jin sonrió.- Aunque papá y mamá no están, se que tu cumplirás con tu palabra, se que tampoco estamos solos, Yusaku también es parte de nuestra pequeña familia y aunque siempre me imagine que ustedes dos algún día estarían juntos, se que Kogami-san nos estará apoyando siempre

La manera tan madura de hablar de Jin había sido sorprendente que no pudo evitar ahora él soltarse a llorar mencionando lo feliz que era al saber que su hermano al fin había mejorado mientras había alarmado al menor, aunque al final no había comprendido aquellas palabras y ya no le pudo preguntar porque siguió llorando de una manera dramática que tuvo que darle algunas palmadas en la espalda para que pudiera calmarse. Todo eso lo había escuchado Yusaku detrás de la puerta, no pudo evitar sonreír mientras se quitaba algunas lágrimas, una vez que tranquilizo aquellos sentimientos, entro por la misma para ver a su "hermano". Ambos jóvenes no pudieron evitar alegrarse y abrazarse con ese cariño que tuvieron desde el momento que se conocieron. Agradecerle una y mil veces por hacer tantas locuras por ellos.

.o.

Congela mi sentir y detén el dolor.

Que provoca el pensar en ti.

Soy un libro que sus páginas en blanco quedaron.

Dejaste un vacio en mí.

Juro que tú serás esa luz.

Que persiga por toda la eternidad.

Todo recuerdo que dejaste en mí.

Ahora es la clave de mí existir.

.o.

Kiku había llegado de improviso a Den City, quería darle una pequeña sorpresa a Takeru, sabía muy bien que al perder a Flame, este se sentiría mal. Lo sabía por aquel último correo que le había mandado el mismo para pedirle que nunca dejara solo al mismo. Pidió indicaciones para llegar al centro de Den y divisar aquel camión amarillo donde suele trabajar. No pudo evitar soltar una risita cuando lo vio a lo lejos y este casi tira un café al momento de verla a lo lejos. Se alegro al ver aquel Takeru que siempre conoció. Aquel chico que es tímido, que usa lentes y también un idiota al momento de moverse. Diviso a lo lejos a una chica de ojos esmeraldas que le empezó a regañar por lo idiota que era, al ver que no prestaba atención a lo que decía, miro lo mismo. Abrió los ojos sorprendida para poder volver a darle un golpe a Takeru para que saliera de su mundo.

Se acerco un poco celosa con Takeru para abrazarlo del brazo. Takeru balbuceaba y Yusaku solo suspiro.

-Supongo que eres Kiku -Hablo Yusaku.- Takeru me cuenta mucho de ti, sin duda, el está bastante enamorado de ti -Sonrió cuando vio el sonrojo en el rostro de ambos.- Yo soy Fujiki Yusaku, solo soy una amiga de Takeru, quien también fue secuestrada en el caso Lost, es un gusto al fin conocerte

Kiku no sintió mentiras en las palabras de la chica delante de ella, sonrió un poco para dejar de abrazar con fuerza el brazo de Takeru. Se acerco curiosa a ella para al final, abrazarla mientras le susurraba un gracias, no entendió el porqué pero no le negó aquel contacto. Fue aquello lo que recordó por parte de Takeru y provoco que se separara un poco nerviosa.

-¡Perdon! Se me había olvidado que ustedes odian el contacto humano

-Tranquila -Yusaku sonrió.- No importa

Ambas chicas se sentaron en una mesa del local para conversar un poco, reírse de algunas cosas que hacia Takeru y al final, no sabían cómo es que había llegado Aoi a la plática. Las tres chicas conversaban como amigas de hace bastante tiempo que no se veían. Takeru miraba con un poco de miedo aquella escena que no sabía cuando había llegado Revolver a su lado para escucharlo murmurar algunas cosas mientras lo veía temblar un poco, en ese momento no pudieron evitar pensar en una cosa en común, las chicas realmente daban miedo. Las escucharon soltar alguna carcajada cuando mencionaron el nombre de su pareja y voltear a ver a los dos únicos chicos que se encontraban. Todas soltaron risitas más antes de voltearse y seguir hablando sobre algunas cosas.

Shoichi en ese momento agradeció que no tuviera novia, si no, estaba seguro que quisiera llorar igual de patético que los duelistas considerados "Fuertes". Aunque ahora que pensaba, era el mayor de todos aquellos jóvenes y ni siquiera ha sido padre o ha tenido novia alguna, tal vez debería mejorar en las relaciones personales.

.o.

Todo recuerdo que dejaste en mí.

Ahora es la clave de mí existir.

.o.

En algún lugar apartado de la red, un lugar donde se mantenía oculto. Existía un mundo donde los colores llenaban de alegría y paz, donde se podía acostar en el suave pasto y disfrutar de aquella calidez. Donde seis pequeños seres llamados IA's podían vivir con la tranquilidad de que el ser humano no podía entrometerse en aquel lugar o podían crearse conflictos. Ese había sido el mundo perfecto, ese era el mundo que le gustaría volver a ver pero ahora, ahora solo se encontraba un mundo destruido, tan seco que nadie creería que existía antes algo. Una pequeña colina se mostraba con una pequeña vegetación donde el suave pasto abundaba y las coloridas flores brindaban aromas y calidez bastante dolorosa.

Cinco pilares de piedra se alzaban, grabados en los mismos, unas letras extrañas en un idiota desconocido. Unas marcas que seguían una línea para mostrar diferentes figuras, eran los elementos de las cartas lo único que se podía apreciar. Una figura alta con ropa oscura, cabello negro largo y unos curiosos aretes colgando de sus orejas. Aquellos ojos citrino que miraban con tristeza aquellas piedras mientras dejaba un ramo de flores a los pies de los pilares. Miraban con arrepentimiento y pena aquellos que ahora nunca más volvería a ver. Una figura femenina y delicada había llegado a su lado, al alzar la vista, no pudo evitar mirar con detenimiento, aquel colorido vestido de color azul, aquellas largas calcetas coloridas y el largo cabello azul con puntas naranjas y rosas. Aquellos ojos entre amarillos verdosos le miraban con pena.

Habían estado lejos de casa por mucho tiempo, había interrumpido todo Link Sense que le mantuviera conectado con el mundo humano para poder concentrarse en su investigación y ahora que al fin había terminado, ya sabía lo que tenía que hacer, ya sabía que era lo que destruiría su corazón, aunque siendo sincero, no solo el suyo seria destruido, solo esperaba que fuera perdonado y olvidado por todo eso. Solo realmente esperaba aquel ansiado final.

Se levanto, miro por última vez aquellos pilares para poder darse vuelta y empezar a caminar a su destino final, sus ojos amarillos brillaron con intensidad y una sonrisa aparecía en su rostro. Era su turno de ser el malo de la historia.

-Voy por ti, Playmaker-sama

Yusaku se despertó desesperada con un gran grito que no dudo de salir de su garganta, sentía su cabeza ser presionada con fuerza y la respiración acelerada. Ryoken, que dormía a su lado, se despertó asustado al momento de escucharla. Se acerco con cuidado, notaba la transpiración, la respiración acelerada y las lagrimas saliendo de sus ojos. No escuchaba a nadie, mantenía sus oídos tapados. Al momento de sentir el suave contacto a su hombro, no pudo evitar dar un manotazo y mirar con terror al que se había acercado. Miro a Ryoken, sintió como tomaba su rostro entre sus manos y le pedía que lo mirara. Se concentro en aquellos ojos celestes para poder calmar su desesperación. Una vez que se calmo, se dejo caer contra el cuerpo de Ryoken quien le abrazo con seguridad y escuchaba aquellos quejidos de dolor salir de ella.

-Algo está pasando -Le escucho murmurar.- Por un momento, volví a sentir aquellas descargas eléctricas pero Ai estaba ahí, unos ojos me mantenían vigilada

-¿Tu Link Sense?

-No lo sé, fue algo con más fuerza -Le miro con desesperación.- No lo sé Ryoken pero estoy segura que algo va a pasar -Subió su mano a su pecho.-Es algo tan doloroso pero se con seguridad que algo va a pasar, no puedes permitir que algo horrible pase en la red, no debes permitirlo

En ese momento, si Ryoken hubiera sido capaz de hacer algo, lo hubiera hecho. Tal vez no hubiera sido tan tarde como para permitir que aquello sucediera. Pero no lo hizo, solo prefirió quedarse observando mientas ellos se destruían. Era de lo que más se arrepentía.

Continuara…


¡Muchas gracias por leer!

¡Así es como decido acabar esta segunda temporada! ¿Quieren saber cuál es la noticia importante? No se pierdan las notas especiales de la autora que en unos minutos se actualizara y al momento, también mostrare la sorpresa.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Miércoles 11 de Diciembre de 2019