"Ojos lejos de mi contacto"
(Parte 4 de Bakugou)
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Luego de que Deku repartiera los regalos a cada uno de los alumnos del grupo 1A, las chicas se amontonaron a tomarse fotos con él por separado, provocando sonrojos agresivos en el pobre nerd, quien no sabía cómo manejar la situación a causa de su nerviosismo para lidiar con las chicas. Bakugou estaba consciente de que Deku no era bueno lidiando con las chicas, sobre todo las que se le acercaban mucho, pero le molestaba mucho verlo rodeado de sus compañeras de clase; esas chicas parecían tener motivos ulteriores para con el nerd y eso no le daba buena espina, puesto a que Deku era tan puro que ni notaría la diferencia si una manada de perros quisieran lamerle todo el rostro.
A veces su pureza podrían traerle problemas al nerd, y por muy insignificante que fueran sus problemas, seguirían siendo a causa de la amabilidad del nerd para cualquiera del grupo 1A.
Él contemplaba cuando podía las enormes orbes verdes de Deku, la forma en que se tornaban cuando sonreían, o cuando se incomodaba con un comentario que no comprendía; eran tantas formas que cobraban sus ojos que le erizaban la piel.
Le dieron deseos de poder contemplar sus ojos bajo el manto de estrellas, y perderse en el trance de verlos iluminarse a la distancia como algo inalcanzable. La mirada cálida de Deku lo hacían sentirse que estaba en casa, en un lugar seguro donde el mal ni el dolor podían acercársele.
Los ojos de Deku parecían cristales inmensos que reflejaban la belleza del mar y sus peligros, se asemejaban a cristales tan puros y únicos que nadie se le ponía a la altura de su intenso esplendor.
Que únicos podían ser para él un par de ojos verdes que guardaban en su inmensidad los secretos del universo. Los secretos que acallaban sensaciones que lo harían volar en un centenar de paisajes de irrevocable belleza. Cuán únicos eran los ojos de Deku para él.
Sus cavilaciones se fueron interrumpidas cuando el bastardo de Todoroki se le arrimó a Deku, y los dos se pusieron a conversar. Vio que los ojos del nerd se iluminaron contentos de platicar con el mitad-mitad, y quién sabe porqué lo hizo, o lo que sea que sucedió entre esos dos los pasados días que conllevaron a que esos hermosos ojos de Deku se alumbraran con la sola presencia de Todoroki frente a ellos.
Se asemejaba a un escenario horrendo, un horror indecoroso asentándose en la boca de estómago, y ese sabor le origina mero malestar, mero solamente. Un malestar acribillado, que no era nada agradable, pues le resultaba incómodo de padecer.
Le dirigió una mirada asesina a Todoroki, quien le devolvió una mirada burlona, como si tener a Deku de su lado fuera una ventaja. Bueno, sí era una ventaja tener al nerd de su lado, sobre todo si los dos se peleaban por los afectos de ellos, pero no eran razones suficientes para especular en que Todoroki había ganado la guerra.
La guerra apenas empezaba, o al menos iba por un punto medio, aún faltaba mucho para que los sentimientos de Deku fueran confesados.
Aún faltaba para que la guerra se acabara.
A pesar de que el tiempo podía deshacerse cuan granos de arena, o un puño de sal en tus manos que poco a poco se desaparecía de tu contacto, la sensación era similar para él de sentir. Lo que testificaba era que su amor por el nerd era real, es decir, sí eran sentimientos verdaderos, no meras mentiras o su orgullo herido por no tener la atención del nerd detrás suya, no, nada de eso, era algo mucho mayor que las escalas que tenían de su personalidad supuestamente descifrada. Si creían conocerlo, sabrían lo suficiente como para creer sin especular mucho que sus sentimientos eran totalmente reales en toda su extensión y que la trayectoria que conllevaba al camino de abrazar a Deku, rendirse no era considerada una opción para él de acordar.
Aunque hubieran chicas que lo admiraban por ser tan cool para todo, no lo conocían del todo para respetar el amor que tenía por su adorado nerd. No hallaban conjeturas para descifrar su tosca personalidad, o su cruel rudeza para lidiar con las personas, mas que admirarlo con ulterioridad por ser atractivo o un chico explosivo. Nada más.
Y si se callaba y no les decía nada al respecto, era porque ya sabía sus intenciones para con él. Si él no era tan tonto como lo etiquetaban, o sea, si él era el mejor, cómo tacharlo de estúpido cuando él tuvo el primer puesto en el examen de ingreso en la UA.
Él bufó, torciendo el labio en desdén, cruzándose de brazos en su asiento con la cara de pocos amigos.
No era como si Deku lo odiara, o le hubiera agarrado idea desde su charla el otro día, pero la distancia entre ellos aumentó desde aquel día y de un rumbo muy extraño; en cierta forma, era como si Deku lo evadiera, aunque quizás la cosa no iba por ese rumbo, pero Deku era como un libro abierto. Sus expresiones faciales y sus ojos siempre lo delataban.
Deku todavía dudaba de sus intenciones para con él y con justa razón, si él en el pasado lo trató peor que a la basura, peor que un chicle en la suela de su zapato. Lo trató con desprecio, llevándose consigo el resentimiento y el dolor de Deku saturado en su piel. Lo hirió lo suficiente pero no para romperlo, o quebrarlo en pedazos, sino para sentirse poderoso. Todo por su maldito ego que aumentaba cada que humillaba a Deku frente a su grupito de amigos, pero cuando lo hacía el sentimiento de satisfacción que buscaba tener no llegaba a sentirse como tal, al contrario, se disminuía y un curioso desconfort lo rodeaba por entereza.
Lo intentó por muchos años quebrar al pobre de Deku, mas nunca logró su cometido, fue todo lo contrario: él se terminó enamorando de la persona que creyó odiar.
Y la sensación fue rara… la certeza se volvió panorámica, la sensatez y la verdad se mutaron, su procesamiento mental cambió en torno al nerd.
Era curioso saber cómo cambiaron las cosas, no? Como fue que sus sentimientos se giraron en círculos ensimismados al mismo ritmo en que sus explosiones daban lugar, o en que la situación se mutó a un distinto proceder.
Por eso, él contemplaba en ese momento los ojos de Deku, tratando de hallar dentro de tanto esplendor un trozo de misterio, o la respuesta que lo guiara al confort de oír los latidos de su corazón o rozar la palma de su mano y en perderse eternamente en su mirada gentil.
—Kacchan— Se sobresaltó para su desgracia cuando la voz de Deku le habló de un de repente.
—Qué quieres?— Espetó él, tensándose.
No odiaba que le hablara el nerd, pero él estaba tan a gusto pensando en él que no se percató cuándo fue que Todoroki se esfumó de su vista, porque Deku lo abordó solo.
Deku retrocedió, cerrando fuerte los ojos para después abrirlos.
Maldición, sus ojos lo veían solamente a él.
—Te gustó tu regalo?— Dijo en gesto interrogante, jugando con sus dedos en nerviosismo.
—Es horrible— Dijo en respuesta, arrugando las cejas.
Deku se mostró con un alto, sus ojos decayeron en decepción, y ahí él realizó que los regalos los había adquirido el nerd para todos.
Quiso remediar su falta, pero dado su proceder, no supo cómo responder.
—Lo siento— Se disculpó tristón. —Creí que te gustaría, porque mira— Levantó un poco el pantalón del disfraz, enseñándole el mismo modelo de calcetines que los suyos pero de color verde oscuro. —Yo tengo el otro par— Sonrió gentil. —Se me ocurrió que podríamos combinar, pero-uh-metí la pata— Confesó torpemente.
Bakugou se tensó, alzando la vista en dirección a los ojos del nerd, con intenciones de arreglar su falta.
—Gracias— Se forzó a decirle.
—Huh?— Deku parpadeó incrédulo, abriendo las inmensas orbes de sus ojos.
—Sí me escuchaste— Replicó él señalándolo con el dedo. —No finjas que no me oíste—
—Kacchan— El nerd le dirigió un gesto de calidez, agradecido. —No hay de qué—
El corazón se le contrajo brutalmente, y él como pudo, invitó al nerd a sentarse a su lado en el sofá, lo cual, él aceptó cortés.
—Gracias, Kacchan— Se rió entre dientes, sentándose en porte educado. —Te pido una disculpa por no haberte hablado estos días— Dijo apenado, jugando con sus dedos. Él lo miró confuso. —Estuve pensando en lo que me dijiste, y yo creo que— Se detuvo buscando la palabra para terminar la frase, pero él fue más veloz y lo interrumpió en el acto.
—Está bien, Deku— Repuso él, profuso. —No hay necesidad de siquiera disculparte, me oíste?—
Deku se sacudió, mirándolo con intensidad.
—K-Kacchan?— Dijo bajo.
—Dije que estaba bien— Repitió él exhaustivo.
—Pero—
—Suficiente— Alzó la mano para que él se callara.
Deku parpadeó asustado, el labio inferior le tembló.
—Dije que te trataría bien— Siseó él acercando su cabeza a Deku para este escuchara. —No lo recuerdas?— Agregó en deje de travesura, provocando un sonrojo en el nerd bastante notorio.
—Eh-eh, Kacchan— Exhaló ruborizado.
—Ya nos estamos entendiendo, maldito nerd— Sonrió de lado. —Así me gusta— Revolvió su cabello con su mano con delicadeza en su tacto, a pesar de que su corazón daba un vuelco cada que lo hacía, pero qué importa? Lo hacía sentirse vivo.
—Yo quiero estar contigo, Kacchan— Admitió Deku, cerrando los ojos con fuerza. Bakugou detuvo su acción, sorprendido.
—Qué has dicho?— Musitó él despacio, sin despegar su mano de su cabello.
Deku abrió los ojos, temeroso, su labio inferior temblaba y sus manos se cerraron en puños sobre su regazo.
—Yo-yo quiero estar contigo, Kacchan— Confesó con la voz temblorosa.
Sin embargo, fue suficiente para que Bakugou entendiera propiamente lo que Deku le confesó. Deku vaciló con sus dedos, bajando la mirada, su aspecto luciendo abochornado.
—Em-em mejor me voy— Intentó levantarse, pero él lo retuvo de la muñeca. —Kacchan?…— Deku lo miró dudoso.
—No dejes la conversación a medias, Deku— Advirtió él, ruborizado en extremo. —Es un maldito fastidio que te vayas de esa manera—Lo jaló devuelta al asiento, acomodándolo con la mejor disposición que pudo ejercer.
Deku pestañeaba con la cabeza gacha, aún vacilando con sus dedos en gesto ansioso. Cuál era la razón de tanto nerviosismo? Será que Deku le insinuaba algo que él no captaba? Un mensaje entre líneas, quizás?
El tiempo de las suposiciones lo dejaría para después romperse el cráneo en su rato a solas, pero por ahora, se centraría en la persona que tenía enfrente.
—Te parece si lo hablamos en mi habitación?— Sugirió él en un murmullo, y para su asombro, su voz no salió ruda, sino calmada.
Deku se arredró, mas no se inmutó en asentir ligeramente la cabeza.
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P.D. Un capítulo corto de Bakugou, ojalá y les haya gustado.
